No dejes tu cerebro a un lado

Febrero 21

No dejes tu cerebro a un lado

Lectura bíblica: Romanos 1:16, 17

Porque no me avergüenzo del evangelio; pues es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primero y también al griego. Romanos 1:16

a1Jorge caminaba por la calle, concentrado en sus pensamientos. Había decidido no seguir huyendo de Dios, como lo había hecho durante tanto tiempo. No aguanto más, se dijo. Me siento tan culpable. Estoy tan solo. Creo que me estoy perdiendo algo importante en la vida. Después de caminar un buen trecho, Jorge llegó a un templo y entró en él. Se detuvo un instante para dejar que su vista se acostumbrara a la oscuridad.
—¿Piensas entrar? —preguntó alguien.

La voz lo sobresaltó. Se dio vuelta y vio a una señora anciana a su lado.

—Sí —contestó Jorge–. Quiero entrar.
—Entonces necesitas darme tu cerebro, jovencito —dijo la mujer.
—¿Mi cerebro? —preguntó Jorge confundido. ¿Para qué querría ella su cerebro?
—¿Acaso no decidiste ya aceptar a Cristo como tu Salvador?
Jorge movió la cabeza en señal de asentimiento.
—Pues bien —dijo ella—. Tienes que dejar tu cerebro aquí a la entrada. Y no lo necesitarás más. Ya sabes que los cristianos nunca piensan.

No, no existe en la realidad un chico llamado Jorge que tuvo que entregar su cerebro. Pero muchos piensan que creer en Jesús es sólo para gente que no usa el cerebro. Eso no es cierto. Llegar a conocer a Dios no significa que dejas de razonar. Significa que usas tu mente para comprender las grandes respuestas de Dios a las preguntas más importantes de la vida.

La Biblia nos enseña algunas verdades que son un reto para nuestra mente: que Dios nació como un ser humano… que realmente hubo milagros de sanidad y otros en la época bíblica… que Jesús resucitó de entre los muertos. Esos son algunos de los acontecimientos muy poco probables, y tenemos razón en examinar su veracidad. Pero muchas personas muy inteligentes han leído la Biblia y han llegado a la conclusión de que es absolutamente cierta.

Había una vez un abogado británico muy inteligente llamado Frank Morison que trató de probar que nuestra religión cristiana no es verdad. Empezó a escribir un libro mostrando que Jesús nunca resucitó. Investigó, analizó todos los datos que encontró en la Biblia y en los libros de historia, y trabajó intensamente para cumplir su propósito. Al final, ¡toda su inteligencia y sus investigaciones le mostraron que Jesús había resucitado de entre los muertos! Y aceptó a Cristo como su Salvador.

Confiar en Jesús no requiere que dejes tu cerebro a un lado. En realidad, demanda que lo uses más que nunca hasta estar completamente convencido de tu fe: “Porque no me avergüenzo del evangelio; pues es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primero y también al griego” (Romanos 1:16).

PARA DIALOGAR
¿Crees que tienes que dejar tu cerebro a un lado cuando aceptas a Jesús como tu Salvador? ¿Por qué sí o por qué no?

PARA ORAR
Señor, utiliza nuestra mente para ayudarnos a comprenderte a ti y tus buenas nuevas.

PARA HACER
¿Tienes alguna pregunta que te molesta en relación con tu fe? ¡Busca hoy en la Biblia para encontrar la respuesta!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Conocerte mejor

Febrero 20

Conocerte mejor

Lectura bíblica: Mateo 27:41–44

Soy Hijo de Dios. Mateo 27:43

a1Mario no quería olvidarse de ninguno de sus deberes cristianos. Por eso preparó una lista titulada: “Cosas importantes para hacer como creyente”. Sabía que hay que ir a los cultos, así que anotó eso primero. Siguió agregando cosas a su lista: Orar. Leer la Biblia. Obedecer a mis papás. Crecer espiritualmente a la par de otros creyentes.
La lista se fue haciendo más y más larga. Mario estaba tan ocupado en preparar su lista y revisarla que para cuando llegó al final se había olvidado para qué había querido hacerla.

Tema para comentar: ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos como creyentes?

Esta es una verdad clave que nunca querrás olvidar. Aunque todos los deberes relacionados con ser un creyente son importantes, todos tienen una misma meta: ¡ayudarte a conocer a Dios!

Muchos piensan que el cristianismo no es más que un montón de creencias, un conjunto de doctrinas o reglas de conducta. Pero no es así. El cristianismo no es una religión. Es una relación. El cristianismo no es un montón de doctrinas. Es una persona.

Cuando Jesús fue juzgado por los líderes religiosos, no lo arrastraron ante el tribunal religioso por lo que enseñaba. Lo llevaron a juicio por quién era. El sumo sacerdote le preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?”. Jesús le contestó: “Yo Soy” (ver Marcos 14:61, 62). Esa pequeña escena nos indica mucho acerca de nuestra fe. Ser cristianos no es tener un montón de creencias que apilamos en el cerebro y luego olvidamos. No se trata de hacer una lista de conductas de las cuales nos podemos felicitar si las cumplimos. Se trata de Jesús y de cómo nos relacionamos con él todos los días.

Algunas de las mayores disputas en la Biblia fueron entre Jesús y los fariseos. Los líderes religiosos creían que atenerse a sus reglas superrígidas era lo único que le importaba a Dios. Pero Jesús dijo, en efecto: “Están equivocados. Hablar conmigo y dejar que les perdone los pecados y los ayude a lo largo de la vida es lo que importa”.
¿Estás creciendo en tu relación con Cristo o sólo en tu conocimiento de Cristo? Jesús quiere que estudies la Biblia y comprendas lo que enseña, pero eso no te transforma en un cristiano. Quiere que obres correctamente, pero eso tampoco es el todo del cristianismo. ¡Quiere que hables con él y vivas como su amigo cercano, y que vayas desarrollando tu fe a medida que confías más y más en él!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera estás conociendo a Jesús, y no meramente aprendiendo acerca de él?

PARA ORAR
Señor Jesús, no permitas que hagamos de nuestra fe un montón de reglas en lugar de conocerte a ti. Queremos conocerte personalmente y seguirte totalmente.

PARA HACER
Toma un momento hoy para decirle a Dios que quieres conocerlo de cerca y personalmente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El camino de Dios o el camino más fácil

Febrero 19

El camino de Dios o el camino más fácil

Lectura bíblica: Mateo 7:13, 14

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Mateo 7:14

a1Imagínate esto: Estás haciendo una larga caminata. Has oído que hay un paisaje maravilloso desde cierto pico rocoso, así que decides tomar la senda que lleva a la cumbre. Pero la senda es cada vez más empinada y rocosa. Pronto estás obligado a meterte entre angostos barrancos de piedra. Después de un trecho empiezas a preguntarte si habrá una senda más fácil.
Tu mapa dice que hay únicamente una senda hacia la cumbre pero estás seguro de que ha de haber algún atajo. Sacas tu teléfono celular y llamas al guarda forestal.
—Tiene que haber otro camino —te quejas.

El guarda forestal te contesta sin vacilar.

—No —escuchas—. Tu mapa es correcto. Hay una sola senda hacia la cumbre. Sigue adelante. Un poquito más y ya llegarás.

Es difícil imaginar un lugar sobre la Tierra que tenga un solo camino para llegar a él. Podemos arrastrarnos desde algún otro ángulo, saltar de un helicóptero suspendido en el aire o dinamitar un túnel desde abajo. Pero el cielo es diferente. De veras hay un solo camino a la morada de Dios. Y ese camino es Jesús.

No obstante, muchos en la actualidad creen que hay muchas maneras de llegar al cielo. Argumentan que cualquier religión — el cristianismo, budismo, islamismo e hinduismo— es una senda apropiada hacia Dios. Afirman que todos adoramos al mismo Ser Supremo en el cielo. Prometen que las distintas religiones son meramente caminos diferentes hacia el mismo destino.

Sencillamente porque muchos creen una idea no significa que sea la verdad. Los adeptos de todas las religiones no adoran al mismo Dios. No es que estén tomando rutas distintas para llegar al mismo lugar.

Piénsalo: A través de Jesús, Dios proveyó una senda única y singular para volver a él. Jesús murió en la cruz a fin de que el ser humano pudiera obtener perdón y disfrutar de una eternidad en el cielo. La Biblia es clara al afirmar que nadie viene a Dios excepto por medio de Jesús (ver Juan 14:6). Jesús es el único camino a la salvación (ver Hechos 4:12).

Los cristianos son los únicos que cuentan con la verdad que muestra cómo adorar al único Dios verdadero y vivir eternamente en el cielo. Todos los seres humanos necesitan esta noticia que tú tienes para darles. ¡Por eso conviene que les cuentes a tus amigos ahora el mensaje de que Cristo es el único camino a Dios!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes, dentro y fuera de tu familia, necesitan confiar en Jesús? ¿Qué puedes hacer para compartir con ellos la verdad en cuanto a la salvación?

PARA ORAR
Ora pidiendo oportunidades de contarles de Cristo a los que has puesto en tu lista.

PARA HACER
Quizá no puedas explicar a un amigo de una sola vez todo lo que significa ser cristiano. Pero, ¿cuáles son las cosas más importantes que te gustaría decirle?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

No puedes ser suficientemente bueno

Febrero 18

No puedes ser suficientemente bueno

Lectura bíblica: Juan 3:1–8

De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3

a1A ver si puedes reconocer a estos dos señores de la Biblia. Uno de los señores es el blanco de las críticas. El otro es el que le arroja los dardos. ¿Quiénes son?

—Oye, quizá no soy el mejor ser humano del mundo, ¡pero él es mucho peor que yo! Les podría contar más de una anécdota sobre este señor. Crecimos en el mismo barrio, así que sé bastante de él. Siempre fue altanero y arrogante; en cambio, la mayor parte del tiempo yo me he mantenido callado. Él tiene un historial policial; yo siempre he colaborado con las autoridades. En cierta ocasión ¡hasta atacó al siervo del sumo sacerdote!

¿Ya adivinaste de quién se trata? Dejemos que termine:
—Como iba diciendo, quizá yo no sea ningún santo, pero les digo una cosa: ¡Soy Judas Iscariote y no soy tan malo como Simón Pedro!

La Biblia no nos dice que Judas usara precisamente estas palabras para parecer bueno, pero todo lo que dice anteriormente es cierto. Sabes que Judas traicionó a Jesús. Pedro negó a Jesús. Pero Pedro se arrepintió de su pecado, recibió el perdón de Jesús y llegó a ser uno de los líderes más grandes que jamás haya tenido la cristiandad.
Las palabras que hemos puesto en boca de Judas se parecen a las que muchos dicen cuando tratan de que su conducta no parezca tan mala:

• “Sí, a veces digo malas palabras, pero no tanto como Fulano”.
• “Chismeo, pero no critico a otros a sus espaldas, como lo hace ella”.

Hacer que los demás queden mal no mejora para nada nuestras faltas. Y esto es importante: Eso no es lo que considera Dios para decidir quién irá al cielo y vivirá con él por toda la eternidad. Dios no compara a Paula con Carlos y decide: “Bueno Paula, no fuiste tan mala como Carlos, así que puedes entrar al cielo. Lo lamento, Carlos, no fuiste tan bueno como otros. Perdiste”.

Jesús le explicó todo esto a un hombre llamado Nicodemo. Éste era un señor que hacía, decía y creía todas las cosas acertadas. Jesús no le dijo: “Eh, Nico, eres mejor que nadie. ¡Vas a poder llegar al cielo!”. Jesús dijo simplemente: “De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).
Cuando de pasar la eternidad en el cielo se trata, ser más bueno que otros no basta. Lo único que importa, según Jesús, ¡es si has aceptado el regalo gratuito de salvación que Dios da!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes, dentro y fuera de tu familia, necesitan confiar en Jesús? ¿Qué puedes hacer para compartir con ellos la verdad en cuanto a la salvación?

PARA ORAR
Ora pidiendo oportunidades de contarles de Cristo a los que has puesto en tu lista.

PARA HACER
Quizá no puedas explicar a un amigo de una sola vez todo lo que significa ser cristiano. Pero, ¿cuáles son las cosas más importantes que te gustaría decirle?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La realidad acerca de lo bueno y lo malo

Febrero 17

La realidad acerca de lo bueno y lo malo

Lectura bíblica: Proverbios 16:25

Hay un camino que al hombre le parece derecho, pero que al final es camino de muerte. Proverbios 16:25

a1Es un sábado a la mañana a mediados de octubre. Tienes unas ganas locas de jugar al fútbol. Te juntas con otros chicos y se van con la pelota al terreno baldío donde siempre juegan. Todos saben las reglas. Pero cada vez que te pasan la pelota, un defensor del equipo contrario te da un empujón y te quita la pelota. ¡Empujar está en contra de los reglamentos! Todos lo saben y las siguen.

Todos menos Brutito, tu vecino. Él juega de acuerdo con sus propias reglas. Para Brutito los empujones, codazos y zancadillas están dentro de las reglas.
¿No te da rabia cuando alguien cambia las reglas del juego?

Ahora bien, es posible que opines que Brutito no es más que un tramposo cuando juega al fútbol. Pero si toma su actitud y la aplica al resto de su vida, es más que un tramposo. Es lo que llamamos un relativista. Y su actitud se llama relativismo.

Relativismo no tiene nada que ver con tus relaciones. Es un modo de ver la vida que mantiene que lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo cambian constantemente.

Nadie: ni tus padres, ni tus maestros, ni un libro santo como la Biblia, tiene derecho a determinar lo que es bueno y lo que es malo.

Relativismo es una actitud que dice:

• Las reglas de Dios sirven para arruinar mi diversión.
• Las reglas de Dios no se aplican a mí.
• Puedo crear mis propias reglas.

Eso es totalmente opuesto a la actitud de la Biblia:

• Las reglas de Dios son para mi bien.
• Las reglas de Dios se aplican a todos los tiempos, a todas partes y a todas las personas.
• Solamente Dios hace las reglas.

Cuando cada uno individualmente comienza a determinar lo bueno y lo malo, la vida termina siendo como ese caótico partido de fútbol. ¿No te parece magnífico que Dios nos dio mandatos que no cambian, no reglas que alguien puede cambiar para beneficiarse a sí mismo y perjudicar a los demás?

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes cuando estás jugando un partido y tus contrincantes ignoran las reglas? ¿Y cuando lo hacen tus compañeros de equipo? ¿Por qué te da Dios reglas para obedecer en tu diario vivir?

PARA ORAR
Padre, ayúdanos a acercarnos más y más a ti para poder conocer tus mandatos permanentes para nuestra vida.

PARA HACER
Piensa en una regla o un mandato de Dios que habitualmente has ignorado. Haz hoy un esfuerzo por vivir cumpliendo esa regla.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Demostrar amor aunque duela

Febrero 16

Demostrar amor aunque duela

Lectura bíblica: 1 Juan 2:1–6

El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:6

a1Toma el siguiente breve examen. ¿Cuántas de las siguientes acciones demuestran cariño?

(a) Si un amigo aparece en la iglesia con la cara sucia, le aviso en privado para que pueda limpiársela.
(b) Dejo que mis amigos a quienes les gusta colorear, recortar y pegar usen mi pegamento.
(c) A veces cuando juego al fútbol con mis amigos a propósito tiro mal la pelota para que no se sientan mal por ser tan malos jugadores.

Aunque esos quizá no sean los ejemplos de amistad más significativos del mundo, por lo menos son un comienzo. Porque el cariño es más que un sentimiento. Es una acción.
Ten en cuenta esto: Todas tus acciones correctas, buenas y cariñosas quizá no vayan acompañadas de un diluvio de sentimientos cálidos de amor o afecto.
No siempre te sientes con ganas de obedecer a tus padres, de realizar tus tareas escolares o de cepillarte los dientes. Pero la mayoría de las veces te las arreglas para hacer estas cosas porque has decidido hacer lo correcto.

Con el amor sucede lo mismo. No es algo que siempre sientes; es algo que haces. Es posible que te sientas bien cuando realizas acciones cariñosas, pero Dios quiere que ames aunque no te hagan sentir bien. Jesús no se sentía con ganas de dar su vida para salvar a la raza humana. Oró, tratando de buscar una manera de evitar la cruz (ver Mateo 26:38, 39). Pero decidió seguir el plan de Dios y sacrificarse por nuestros pecados.

Cuando no estás seguro si en realidad amas a otros como es el propósito de Dios, usa esta lista para comprobar si lo estás haciendo o no:

☐ Considero que la salud, la felicidad y el crecimiento de mis amigos son tan importantes para mí como mi propia salud, felicidad y crecimiento.
☐ Ayudo a mis amigos a madurar en todas las maneras posibles: mental, física, espiritual y socialmente.
☐ Protejo a mis amigos de todo lo que pone en peligro el bienestar de ellos.
☐ Ayudo a mis amigos a querer más a Dios.

Si podemos hacer estas declaraciones con total sinceridad, realmente amamos a los demás. Cuando ponemos en acción nuestro cariño, los estamos amando con el amor más grande del universo. Es el tipo de amor de la vida real, repleto de acción, que Dios nos ha demostrado a nosotros.

PARA DIALOGAR
¿A quién conoces que necesita tu cariño, aunque no te sientas con ganas de demostrárselo? ¿Cómo puedes usar el amor de Dios para amar a esa persona?

PARA ORAR
Señor Jesús, ayúdanos a amar como tú amaste, no sólo de palabra sino con nuestras acciones.

PARA HACER
Quizá hayas tenido la intención de hacer algo grande por un amigo, pero todavía no lo has hecho. ¡Házlo hoy!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cuando la amistad es despareja

Febrero 15

Cuando la amistad es despareja

Lectura bíblica: Juan 1:10–13

A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron. Juan 1:11

a1Después de años de ser el único chico en su calle, Tito dio un salto de alegría cuando se enteró de que un muchacho de su misma edad se mudaba a cuatro casas de la suya. El día que llegó Daniel, Tito lo invitó a su casa. Anduvieron en bicicleta por todo el barrio, jugaron baloncesto en el parque y al béisbol en el patio de la casa de Tito.

A Daniel le gustaba el béisbol tanto como a Tito. Y le encantó el guante de Tito. Era tan suave que parecía envolver automáticamente la pelota.
Un atardecer, cuando Daniel tenía que volver a casa para cenar, le pidió a Tito que le prestara el guante.

—Sí, llévatelo —le dijo Tito.

La mañana siguiente, Tito se fue corriendo a la casa de Daniel para buscar el guante. Allí fue cuando Daniel tuvo que admitir que se le había olvidado afuera y que se había mojado con la lluvia durante la noche. Los dos sabían que cuando el guante se secara quedaría duro como una tabla.

No tienes que ser amigo de alguien por mucho tiempo antes de darte cuenta de que a veces el otro se aprovecha de tu amistad, la ignora o te rechaza. Por ejemplo:

• Te ofreces para dar de comer, pasear y hasta limpiar la suciedad del perro de un amigo cuando éste se va de viaje. Pero tu amigo nunca se ofrece a hacer lo mismo con tu perro.
• Pasas horas eligiendo el regalo de cumpleaños perfecto para un amigo. Pero tu amigo se olvida completamente de tu cumpleaños.
• Te apuras para terminar todas tus tareas escolares para poder pasar el sábado a la tarde con un amigo. A último momento, tu amigo te llama para decirte que se pasó la mañana perdiendo el tiempo y ahora tiene que hacer sus tareas y no puede salir a jugar.

Ese es el tipo de conducta que nos tienta a dejar de buscar oportunidades para demostrar nuestra amistad. Pero la amistad auténtica no espera compensación.
Dios nos ama no importa cómo lo tratemos. Piensa en las maneras como Jesús demostró a otros su amor. Sabía que Judas lo iba a traicionar, pero de igual modo lo llamó para ser su discípulo. Colgado en la cruz, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:34). Cristo murió por todos, aun por los que le dan la espalda.

Brindamos nuestra amistad por cariño, y punto. Sea que nuestras acciones o palabras sean apreciadas o no, seguimos brindando nuestra amistad.

PARA DIALOGAR
¿De qué maneras te ha amado Dios aun cuando lo has ignorado? ¿De qué manera puedes demostrar ese tipo de cariño por los demás?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a brindar nuestra amistad y seguir brindándola —como lo haces tú— pase lo que pase.

PARA HACER
Cuando alguien sea grosero hoy contigo, corresponde con una acción afectuosa.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿De qué clase de amor estás hablando?

Febrero 14

¿De qué clase de amor estás hablando?

Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1–13

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. 1 Corintios 13:13

a1A las tres, señala a la persona en tu familia que con más frecuencia canta cuando está prendida la radio. A la una, a las dos, a las tres. ¡Señala!
Tu familia es inusual si no tiene a alguien que canta en la ducha, en el auto ¡o en tu oído! Estoy seguro de que ni siquiera esperaste a contar hasta tres para señalar con el dedo a esa persona.
Ahora contesta esta pregunta: ¿Qué cantos canta tu cantor?
Es muy probable que cante acerca del amor. Porque si prendes la radio o la TV de día o de noche, no puedes escaparte del amor. Las mayoría de las estaciones de radio lo cantan, lo dramatizan —con frecuencia melodramatizándolo— en las novelas, lo hacen objeto de chistes en los programas cómicos y lo ridiculizan los comentaristas burdos. Esto es lo que oyes:

• “Si no puedes estar con el que amas, ama al que está contigo”.
• “Te amo por lo que haces por mí”.
• “Si de veras me amas, demuéstramelo”.
• “Quiero tu amor. Necesito tu amor (Oh chiquita, chiquita, chiquita)”.

En el devocional de ayer dijimos que el amor verdadero es cuando la salud, la felicidad y el crecimiento de la persona que amas es tan importante como los tuyos propios. Pero, ¿cómo se manifiesta eso en el diario vivir? ¿Puedes pensar en algunos ejemplos concretos que chicos y grandes pueden imitar?
Algunas ideas:

• Si te parece razonable que tu hermana comparta contigo sus juguetes, libros, ropa o discos compactos, el amor requiere que tú compartas lo mismo con ella.
• Si esperas que tus maestros te traten con respeto, el amor requiere que tú los trates con respeto y no hables mal de ellos a otros estudiantes.
• Si crees que tus padres te tienen que llevar a todos los lugares donde quieres ir, el amor requiere que tú hagas tu parte para alivianar la carga de ellos.

En la mayoría de las situaciones, la acción cariñosa no es difícil de identificar. Simplemente ponte en el lugar de la otra persona y pregunta: “¿Qué es lo que más desearía si fuera esa persona?”. Cuando encuentres la respuesta, el amor requiere que hagas todo lo que puedas para satisfacer ese deseo, según tengas oportunidad y la habilidad de hacerlo.

PARA DIALOGAR
¿Cómo puede el hecho de que Dios te ama ayudarte a hacer que la salud, felicidad y el crecimiento de los demás sea una prioridad en tu vida?

PARA ORAR
Padre, danos un amor por los demás que sea como tu amor por nosotros.

PARA HACER
Piensa seriamente en algo bueno que quisieras que alguno hiciera por ti. ¡Ahora sorprende a alguien haciéndolo por él o ella!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Con amor, la vida es más hermosa

Febrero 13

Con amor, la vida es más hermosa

Lectura bíblica: Filipenses 2:1–4

No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás. Filipenses 2:4

a1Amor. La palabra se desliza en nuestras conversaciones casi sin que la notemos.

Tema para comentar: Piensa en cuántas maneras puedes usar la palabra amor.

Aquí están algunas que se nos ocurren:

• “Aquel chico es un amor”.
• “Mi papá y mi mamá se aman”.
• “Por amor al arte”.
• “Amor por la lectura”.
• “De mil amores”.
• “Amor con amor se paga”.

La palabra amor puede significar muchas cosas diferentes. Por eso, cuando piensas en el amor es importante que sepas las diferencias. Por ejemplo, si un chico no puede reconocer la diferencia entre amar a su perro, amar a su pelota de fútbol favorita y amar a su mamá, tiene un grave problema, con su mamá, no con su perro.
Por todo lo que dice la Biblia acerca del amor —y dice mucho— podemos dar una definición del verdadero amor: Amar es anhelar el bien del ser amado y trabajar para lograrlo.

Escucha esto mismo, dicho de dos maneras distintas: Amar es hacer que el bienestar de otra persona sea tan importante como tu propio bienestar. O Amar es cuidar la salud, felicidad y el desarrollo de otros de la misma manera como cuidas los tuyos propios.

¿Te gusta gozar de buena salud? ¡Por supuesto!
¿Te gusta sentirte feliz? ¡Claro que sí!
¿Te gusta crecer? ¡Naturalmente!

Todos nos esforzamos por mantenernos felices… a salvo… seguros… y cómodos. Nos gusta crecer como cristianos, que nos vaya bien en la escuela, divertirnos con nuestros amigos y hacer lo que sea para mejorar nuestra vida. Así somos los seres humanos. No sólo queremos sobrevivir sino también prosperar en todas las maneras posibles.

Pero el amor verdadero demanda algo más: que quieras que los demás triunfen tanto como tú. Eso es lo que quiso decir Pablo en Filipenses 2:4 cuando dijo: “No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás”.

Ese no es el tipo de amor del que se habla en los pasillos de tu escuela. Pero es el amor verdadero que te llenará de satisfacción a ti y a todos los que amas.

PARA DIALOGAR
Dios siempre está pensando en lo mejor que tiene reservado para ti. Piensa en cómo puedes hacer lo mejor a favor de los demás.

PARA ORAR
Padre, inúndanos de tu clase de amor abnegado, el amor que piensa en los demás.

PARA HACER
Confecciona un cartel que te haga pensar en otros esta semana, ¡y cuélgalo donde lo puedas ver!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ver cosas malas

Febrero 12

Ver cosas malas

Lectura bíblica: Salmo 141:4

No dejes que mi corazón se incline a cosa mala, para hacer obras perversas. Salmo 141:4

a1Si fueras un elefante, podrías detectar el peligro en el suelo o en el aire simplemente por mover la trompa.
Si fueras una mosca, podrías fácilmente detectar un matamoscas usando los 4.000 lentes en tu ojo.
Si fueras un pez, podrías sentir a un predador aun antes de verlo por medio de un órgano de sentido especial llamado línea lateral.
Pero ésta es la pregunta importante: ¿Puedes tú reconocer un peligro espiritual cuando te acecha? ¿Puedes detectar cuándo está por aparecer una situación que te puede hacer daño?
Estás en casa o en la escuela o con tus amigos, y de pronto te sientes tentado a hacer algo que no debes. Cederás aun antes de saber qué sucedió. A menos de que estés atento para percibir las cosas malas, tendrás problemas en poder alguna vez reconocer y elegir lo correcto que corresponde hacer.
Hay tres maneras muy importantes de ser más sensible a los peligros espirituales, de desarrollar tus sentidos a fin de percibir lo malo antes de que te tome por sorpresa:

1. Estudia la Biblia. La Palabra de Dios muestra cómo reconocer la diferencia entre lo bueno y lo malo. Cuando Tonia se sentía confundida en cuanto a cómo llevarse bien con una compañera difícil, buscó en la Biblia para ver qué decía acerca de amar a otros. La ayudó a ver lo malo antes de actuar de un modo que entristeciera a Dios.

2. Escucha al Espíritu Santo. No es la intención de Dios que estés solo cuando necesitas detectar lo malo. Miguel se sentía incómodo cuando estaba con sus amigos y ellos se zafaban y se metían en líos. A menudo sentía como si alguien le estuviera diciendo que se retirara de esa situación desagradable. Pero le llevó tiempo comprender que no era únicamente su cabeza lo que le hablaba. Era el Espíritu Santo impulsándolo a huir del mal.

3. Entrega tu corazón a Dios. Las tentaciones son más fuertes cuando no hemos decidido si vamos a obedecer a Dios o no. Hasta que Carla se decidió por fin a tratar mejor a su hermanito, no sentía el peligro. No veía la diferencia entre lo bueno y lo malo. Decidirse realmente a hacer lo bueno resultó que fuera para ella más fácil detectar el mal y hacer el bien.

Dios quiere que estés vigilante para percibir el mal. Déjale que te enseñe a ver lo malo por lo que realmente es: ¡un peligro para ti!

PARA DIALOGAR: PARA DIALOGAR
¿Qué puedes hacer para estar más consciente del mal a tu alrededor? ¿Cómo pueden ayudarse los unos a los otros a permanecer vigilantes?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos para que nuestro corazón no se sienta atraído por el mal. Ayúdanos a detectar las cosas malas antes de que nos venzan.

PARA HACER
¡Practica estar en guardia para percibir las advertencias de Dios de que estás por hacer algo malo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.