FRUTOS DE PLÁSTICO

FRUTOS DE PLÁSTICO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-09

alimentemos_el_alma¿Has llegado alguna vez a una casa y has visto sobre la mesa esa fuente repleta de brillantes y atractivas frutas de diversos colores que te tentaban a comerlas? Te acercaste un poco y, para tu sorpresa y desilusión, notaste que su brillo no era natural, eran de plástico. Una perfecta imitación de lo verdadero, pero artificial. Abundan, hoy en día, frutos del carácter y temperamento, pero falsificados. El carácter de todo hombre y de toda mujer es su mayor capital de vida. Lamentablemente hoy otras cosas lo han suplantado, y vales por lo que tienes o haces, no por lo que eres. Pero en el mercado del cielo el ser humano todavía sigue cotizando por lo que es, y principalmente por lo que es “en Cristo”. La Biblia se refiere a este perfil de persona a la manera de Dios como “fruto del Espíritu”; puedes ver la lista de las nueve manifestaciones de este fruto en la carta que Pablo escribe a los Gálatas. Pero la triste realidad es que en esta era de las imitaciones a gran escala, se ha llegado a suplantar este fruto por versiones artificiales. Mi amigo Dan Nuesch los llama: “los frutos del Espíritu que se venden en la farmacia”, (frutos de plástico, obvio). Hoy puedes conseguir versiones en cápsulas de: tranquilidad (que no es paz), auto control (que no es templanza), alegría (que no es lo mismo que gozo), ternura (que no es bondad) y  docilidad (que no es mansedumbre). Brillan, atraen, seducen, pero intenta alimentarte de ellos y perderás un diente.

Jesús dijo a sus discípulos que, solamente “en mí, en mis Palabras, y en mi victoria conseguirán la verdadera paz”. Esa paz que no es como el mundo la da, no es falsa paz. La paz del que vive en el Espíritu no es producto de la disciplina, ni del cumplimiento de requisitos religiosos, sino que es la paz de Cristo, a la que tenemos acceso cuando estamos en Él. Entonces, la paz no es algo que se consigue sino Alguien que se recibe: Cristo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El sufrimiento en tiempo de aflicción no  procede de la circunstancia misma, sino de la manera en que reaccionemos ante ella.

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FRENTE AL MAR

FRENTE AL MAR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-08

alimentemos_el_almaEstoy frente a la playa de Same, en la provincia de Esmeraldas, Ecuador. Mar de pescadores, pescadores artesanales, de bote, red y sudor. Es su sostén, es su oficio, es su vida. El mar, sus redes y los peces, que cada vez escasean más. Se los llevan los barcos pesqueros, con sus enormes redes que atrapan cardúmenes completos. Así es la vida, los de abajo deben sobrevivir de las sobras de los de arriba. Anocheció. Una tenue luz solitaria en la arena deja ver la silueta de una mujer sentada. Espera con la mirada perdida en el curvo horizonte marino. Su esposo entró hace algunas horas, cuando aún era la tarde, a recoger las redes, y ver si la buena fortuna hoy le había sonreído. Nunca regresó tan tarde. La noche se cerraba, la luz resplandecía cada vez más fuerte en las tinieblas de Same… pero él no regresaba. El corazón de su esposa latía cada vez más fuerte al compás de las olas que mojaban sus pies… Nada… Otra media hora más y… nada. La lámpara se apagó de a poco. AL fin ella regresó a su casa junto a su hombre,  que la llevaba de una mano y en la otra un balde con algunos pequeños peces para la cena y el desayuno. ¿Los peces grandes? Esos son para vender, esa es su ganancia. Pero… ¿y si no hubiese regresado? (Porque sucedió varias veces). Una tormenta en alta mar, una avería en el bongo (bote de madera), algún pez de gran tamaño… El corazón de esa mujer hubiera quedado roto, roto como las redes después de una faena, pero sin poder ser remendado. Roto de por vida. La iglesia, esposa de Cristo, mantiene su lámpara encendida mientras espera que su esposo, Jesús, regrese a buscarla. Vendrá desde la otra orilla, pero no para quedarse, sino para llevarla. Nos subirá a su barca, en las nubes, y nos llevará a su hogar para estar siempre con Él. Tarda, es verdad, también palpita nuestro corazón, pero llegará, lo prometió, y Él no miente. Pronto llegará.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando veas tu lámpara apagarse recuerda sus promesas que cual olas golpean tu orilla.

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ESTRATEGIAS INTELIGENTES

ESTRATEGIAS INTELIGENTES

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-07

alimentemos_el_almaEn nuestra cotidiana lucha contra el pecado debemos identificar tres áreas en que seremos atacados  y tres estrategias de defensa diferente. Existen los pecados ocasionales o circunstanciales. Esos que cometemos sin premeditarlos. Fuimos “sorprendidos por alguna falta”, Satanás nos engañó, tuvimos un mal día, estábamos débiles y caímos. No hay excusas, para nada, pero ocupan un lugar diferente a otros pecados intencionales y calculados. En este caso la confesión sincera y la supervisión del error cometido para que no se vuelva a repetir y tornarse un hábito puede ser suficiente.

Hay otras situaciones donde el pecado se ha vuelto habitual y ha parasitado nuestra conducta como un huésped oculto y nocivo. Si ese pecado depende de un lugar o una persona específica, algo que tú consciente y voluntariamente vas a buscar pudiendo evitarlo, el consejo de Dios es “córtalo y échalo de ti”. Ya sea tu mano, o tu ojo, tu T.V. o  tu Internet,  ese amigo o esa amiga. En estos casos es mejor perder algo aunque sea valioso para mí en esta tierra que, por intentar conservarlo, perderme la eternidad. En estos casos la resistencia no funciona. Debemos tener una actitud más radical.

Pero está el tercer grupo, no son pecados circunstanciales pues ya se han instalado en mi conducta, pero tampoco dependen de mí como en el caso anterior. Más bien se presentan sin previo aviso o son activados por circunstancias cotidianas que conviven con nosotros, que no podemos evitar, aunque quisiéramos. Estas circunstancias detonan esa debilidad que ya se ha hecho crónica. Aquí, es recomendable el uso inteligente de la Biblia, Palabra de Dios, que cual una escoba limpia el camino del cristiano de toda basura. Memoriza versículos, guárdalos en tu mente, y cuando ese mecanismo de tentación se active, activa tu mecanismo de resistencia repitiendo el texto memorizado a la mañana. Si en tu corazón has guardado sus dichos no pecarás contra Dios. No ignoramos las maquinaciones de Satanás, por lo tanto presentemos una batalla inteligente.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Es mejor morirse de hambre que pedirle comida al diablo.

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EL QUE NO ARRIESGA NO GANA

EL QUE NO ARRIESGA NO GANA

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-06

La trillada frase: “El que no arriesga no gana” tiene mucho de cierto. Dios puso en cada uno de nosotros un mecanismo de prevención y auto conservación basado en el temor a lo desconocido o el miedo, y también basado en la prudencia. Es natural a cada ser humano y necesario para la conservación de nuestra especie. Pero también dice la Biblia que el mismo Dios pone a nuestra disposición un espíritu que no es de cobardía sino de valor y dominio propio. Jesús también sintió miedos, pero avanzó con su mirada puesta en Aquel que le encomendó la tarea y logró redimir la caída raza de Adán con una obra de magnitud cósmica y características épicas. Alguien dijo que: “El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el valor de perder de vista la orilla.” Considera la lista a continuación:

Reír es arriesgarse a parecer tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.

Extender la mano a otra persona es arriesgarse a involucrarse.

Exponer sentimientos es arriesgarse a mostrar su verdadero yo.

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Vivir es arriesgarse a morir.

Tener esperanza es arriesgarse a desesperarse.

Intentar es arriesgarse a fracasar.

Sin embargo, la persona que no arriesga nada, no está obrando, nada tiene y al final se vuelve nada. No tengas temor a enfrentar riesgos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el valor de perder de vista la orilla.

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EL DUELO POR LA PÉRDIDA

EL DUELO POR LA PÉRDIDA

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-05

Desprenderse de algo o de alguien que amamos intensamente, genera en nosotros cierto “duelo” por lo perdido. Ese duelo es algo progresivo que atraviesa varias etapas. La primera podemos pensarla como un momento de IMPACTO. Es cuando lo que estaba ya no está más; pero ese estado es tan fuerte que luego hay otro momento que funciona como al resguardo del dolor, CONSERVANDO LA ILUSIÓN DEL OBJETO PERDIDO. Para no entrar directamente en un dolor insostenible, nuestras emociones se resguardan y aparecen allí conductas como: conectarse con un perfume que me recuerda a… o miro las fotos de… o hablo todo el tiempo de un trabajo del que me despidieron…o espero ese mensaje, o ese llamado, y estoy pendiente del teléfono aun cuando ese llamado nunca va a venir. Son mecanismos defensivos que, ilusoriamente, me permiten conservar, aunque sea en la fantasía, a ese objeto (persona o circunstancia) que ya no está más. Luego y de a poco todas estas creencias dan lugar a LA VIVENCIA DE LA PÉRDIDA y recién ahí nos encontramos disponibles para otras tareas y otros vínculos u otros proyectos.

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas. No es un movimiento lineal sino en espiral, con riesgos, pérdidas, ganancias, evoluciones, regresiones y progresos.
Pero sabemos que la otra cara de PERDER es GANAR porque siempre algo nuevo viene. La cosa se pone preocupante cuando eso “bueno” nunca llega. De alguna manera la raza humana ha persistido con este sentimiento de pérdida casi genético del cual nunca acaba de acostumbrarse. Es que somos una raza caída, dañada, en pérdida. Desde los albores de nuestra existencia como especie gobernante en este mundo, hemos tomado malas decisiones que nos han transformado en perdedores. Allá, muy lejos, en el paraíso “perdido”, nuestros primeros padres perdieron también su inocencia, sus privilegios, el Edén y su misma vida eterna. Pero hoy quiero decirte que Dios puede devolverte todo lo que Satanás te quitó y puede transformar tu experiencia de derrota en triunfo para hacerte, de un perdedor crónico, a más que vencedor.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas.

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DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-04

Hoy vamos a pararnos en un lugar incómodo de la experiencia humana. Esos momentos donde la vida nos pone en una “Encrucijada”, donde el camino de la vida nos sorprende con un desvío en dos direcciones, donde al igual que la topografía de un laberinto, no vemos fácilmente la salida aunque sabemos que en algún punto está. ¿Qué sentimos cuando esto nos está pasando? confusión, miedo, duda, inseguridad, desesperación a veces… ¿Por qué creemos que la vida nos enfrenta a situaciones así? Porque somos seres finitos, y no tenemos la total dimensión de lo que sucede. Vemos “en parte”. Nuestra visión tiene la limitación del tiempo y del espacio, y no está (todavía) ampliada en la dimensión eterna. ¿Para qué atravesamos estos laberintos?.. A veces, estas circunstancias se nos presentan para desarrollar o desplegar confianza y fe en la persona de Cristo, y para profundizar una relación espiritual con Él en la que yo pueda llegar a ese punto de entregar y ceder todos mis derechos a Su voluntad. Ahora bien… ¿cómo puedo salir? Si en medio de esos laberintos desarrollamos un carácter de dependencia de Dios y obramos con “sabiduría” entonces, la SALIDA será visualizada antes que perezcamos en el intento, porque Dios tiene esa salida y porque ese crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

Filipenses 4:8 nos orienta a pensar en lo correcto. Si seguimos esas luces encendidas por la palabra de Dios, no habrá laberinto tan oscuro ni encrucijada tan contradictoria que nos confunda o nos deje en el exilio espiritual. Es una cuestión de mirada. Habrá muchas alternativas “aparentemente” sabias, buenas y razonables, pero ten cuidado, pues la Biblia dice que si un ciego mira a otro ciego ambos caerán al pozo. Basta una pizca de sinceridad contigo mismo y con Dios, basta una cuota de optimismo con sabor a fe y algunos buenos amigos que te rodeen y nunca perderás el rumbo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

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COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-03

Vivimos en el siglo de las conexiones. Muchas personas alrededor del mundo literalmente viven conectadas. Conexiones inalámbricas, redes sociales que en verdad son antisociales, porque están creando adolescentes y jóvenes despersonalizados que no saben comunicarse “face to face”, sólo “pantalla a pantalla” a través del… ¿Face? Conexiones vía Internet, conexión satelital, conexiones de fibra óptica  del alta velocidad… Cristo ya se despedía y, casi adelantándose a los siglos, recomendó a sus seguidores a que vivan conectados, sí, conectados a Él. De lo contrario todo lo que sean capaz de realizar en sus fuerzas no tendría rédito alguno cuando de valores eternos se habla. “Permaneced en mí y yo en vosotros. Como una rama nada puede producir si no está permanentemente conectada a la planta tampoco vosotros si se separan de mí.” (Paráfrasis del autor) La palabra “conectados”, que Jesús utilizó, en el idioma original en la que fue escrita, significa literalmente participación de vida, común unión. Es una conexión vital. Cuando un equipo de telefonía móvil, por ejemplo, se conecta a un toma corriente en la pared para recargar su batería, ni la pared pasa a formar parte del circuito de ese celular ni el celular pasa a formar parte del material de la pared. Así también cuando   tu computador se conecta a Internet, se activa una vía a través de la cual se puede transferir información, pero tu computador nunca será parte del satélite ni el satélite de tu computador ¿verdad? Eso es solamente una conexión momentánea, externa y circunstancial. En cambio, cada vez que tú haces conexión con Jesús, Él vive en ti y tú en Él. Eso se llama “comunión” y es la fuente de poder capaz de revolucionar de tal manera todo tu ser comenzando desde adentro, a tal punto que nunca más volverás a ser igual. Cuando Jesús dijo: Yo soy la vid y ustedes las ramas, estaba diciendo: Yo soy todo, (hojas, flor, rama, raíz) y ustedes son parte de ese todo, ¡Son parte de mí!

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Él nos amó tanto que decidió quedarse a vivir en nosotros.

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CONCÉNTRATE EN LO QUE ESTÁ DELANTE

CONCÉNTRATE EN LO QUE ESTÁ DELANTE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-02

Una de las armas que mayor rédito trae a las fuerzas del mal sobre nuestra experiencia de vida, es el sentimiento de culpa por lo sucedido en el pasado. Si ese recuerdo traumático, es debido a daños colaterales que provocamos a alguna persona, vivimos gran parte de nuestras vidas transitando nuevamente esa huella de dolor. Si el recuerdo hace alusión a heridas que nos han provocado, el sabor amargo es el del rencor, que también se torna una pesada carga. Pero de una u otra manera andamos por la vida con “exceso de equipaje”. Así somos muchos de nosotros cuando tratamos con nuestras viejas heridas y pasado traumático. Queremos hacerles saber a todos el dolor que todavía sentimos por algo que nos hicieron o que hicimos en el pasado. Cada vez que podemos, se lo tratamos de echar en cara. Pensamos, ingenuamente, que recordando el dolor y alimentando mi rencor con deseos de venganza, nos cobramos el daño sufrido, cuando, en realidad, sólo hacemos más pesado el resto de nuestro viaje.

Cuando decido olvidar el mal trance y perdonar, me siento liberado. Comprendo que el principal perjudicado era yo mismo al persistir en ese estado de rencor o de culpa. No en vano, el escritor a los Hebreos, refiriéndose a la amargura enraizada, dice: “Despojaos de todo peso”.  Pero vivir recordando pasados traumáticos no le hace bien a nadie. Obvio que no podemos “seleccionar” un párrafo de nuestra vida y presionar “delete” para continuar como si nada hubiese pasado. Al fin y al cabo la memoria es un mecanismo de defensa puesto en nuestro interior por Dios y nos preserva de cometer el mismo error dos veces. Pero ¡cuidado quién tenga la clave de acceso al banco de tus recuerdos! Una memoria bien entrenada será la que te permita olvidar todo lo que no valga la pena recordar. Al margen de cuál haya sido tu pasado, el futuro todavía permanece sin mancha, y allí debes concentrar todas tus energías para volver a empezar.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Al margen de cual haya sido tu pasado, el futuro todavía permanece sin mancha alguna.

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CARGAS ADICIONALES

De alguna manera, las diferentes experiencias que se van sucediendo en nuestras vidas, son como cargas adicionales que se suman sobre nuestras espaldas y nos hacen el andar cada vez más lento. Son esas circunstancias, (mayormente adversas) las que son capaces de doblar nuestro yugo y nos hacen inclinar de rodillas en busca de socorro. Aquellos que hemos encontrado en Jesús un fuerte consuelo para atravesar las diferentes experiencias que la vida nos depara, comprendemos que cada una de esas luchas y todas en conjunto tienen como fin hacernos profundizar en nuestra relación con Él. Las necesitamos, aunque no nos guste atravesarlas. Cuando nuestra vida está libre de problemas, cuando nuestros cuerpos están libres de enfermedades, cuando nuestras finanzas están libres de deudas, y cuando nuestras relaciones interpersonales están libres de conflictos, tenemos la tendencia a andar por el camino de la vida con actitud erguida, casi insolente, indiferente a las cosas eternas, enajenados de Dios. Es entonces cuando comienza a asomar en el horizonte la próxima crisis, casi siempre permitida y aprobada por Dios con anticipación, controlada por su sabiduría y diseñada a nuestra medida para que ahondemos un poco más en nuestra relación con Él.

A Dios nunca le gustó una piedad superficial, este tipo de experiencia espiritual es de corta duración. En cambio, aquellos que hemos aprendido a ver a un Dios de amor detrás de cada aparente incongruencia en la vida, nos disponemos a inclinar en reverencia nuestra voluntad y sacamos provecho de esas situaciones para conocer a Dios un poco más de cerca y de una manera más profunda y personal. Muchas veces, el peso de esas experiencias se torna tan grande que caemos de espaldas al suelo, pero alguien dijo que muchas veces necesitamos ser derribados de espaldas, porque solamente así dirigimos nuestra mirada al cielo. Debemos aprender a ver cada problema como un llamado de atención de Dios a mi vida para avanzar un paso más en mi experiencia con Él.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

A mayor carga, mayor presión. A mayor presión, mayor pasión.

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ZONA DE GRACIA

ZONA DE GRACIA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-30

En las áreas protegidas de la Franja de Gaza, refugiados palestinos buscan tregua en grandes hangares dispuestos por convenio entre árabes e israelíes y bajo la tutela de las NN.UU. Es una zona “segura”, donde el conflicto bélico que acosa medio oriente desde hace medio siglo no tiene tanto impacto. Aterrados, los padres y sus hijos, aferrados a sus madres, observan con horror los aviones y los misiles que surcan el cielo, tanto desde una frontera como la otra. Supuestamente, estas armas de destrucción masiva no deben caer sobre esta franja. Pero la realidad es otra. Cada día civiles inocentes mueren o son mutilados justamente en el lugar donde deberían estar a salvo. Son promesas incumplidas. Es una zona donde la ambición y el orgullo ¿santo? pueden más que la tregua y el perdón. El hombre busca, desde siempre, “zonas seguras”. En la generación prediluviana tuvieron su refugio en la gran arca. Lot fue puesto a salvo en Sinar de la condenación que acabó con Sodoma. Cuando las plagas azotaban a la soberbia egipcia, le campamento de los hebreos estuvo a salvo. En la invasión a Canaán, los espías estuvieron a salvo en casa de Rahab, la ramera. Ya instalados en su tierra Jehová dispuso una ciudad de refugio para que todo aquel pecador desprevenido esté a salvo hasta tanto se aclare su delito. A David, Dios los escondió en una cueva, a Elías en el Monte Carmelo, a Jeremías en una cisterna y a Daniel en un foso con leones. Fueron “Zonas de Gracia”. Lugares donde, aunque ruga la tormenta fuera, adentro estás a salvo.

En medio de este mundo agitado, con oleadas de delincuencia, inmoralidad, atentados terroristas y vicios destructivos ¿no anhela tu alma un lugar seguro, estar a salvo, una zona de descanso?… Dios ofrece este sitio en Cristo. Es una zona donde, a pesar que habrá tanto buenos como malos momentos, cosas planeadas y cosas aparentemente descontroladas, momentos felices y de los otros, los tristes y con lágrimas, siempre el protagonista de ese lugar será la Gracias de Dios y su amor. Puedes entrar, aún hay lugar, la puerta sigue abierta. No te quedes afuera. Es peligroso… Muy inseguro.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Toda propuesta de seguridad momentánea a parte de Cristo es solamente otro paso que te acerca más a la condenación eterna.

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