“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” Mateo 5:7.

16 de Mayo
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” Mateo 5:7.

a1No es bueno que el hombre que no quiera perdonar sea perdonado, y que quien no quiera dar a los pobres vea sus propias necesidades subsanadas. Dios nos medirá con nuestra propia medida, y aquellos que han sido duros señores y duros acreedores, descubrirán que el Señor tratará duramente con ellos. “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia.”

En este día, tratemos de dar y de perdonar. Hemos de ocuparnos en estos dos verbos: tolerar y soportar. Hemos de ser amables, y benévolos y tiernos. No malinterpretemos la conducta de los demás, ni impongamos onerosos contratos, ni iniciemos insensatas querellas, ni seamos demasiado exigentes. Ciertamente deseamos ser bendecidos, y también necesitamos obtener misericordia: seamos misericordiosos para que alcancemos misericordia. Cumplamos con la condición, para que recibamos la bienaventuranza. ¿Acaso no es un deber agradable ser amable? ¿Acaso no hay mucho más dulzura en eso que en estar enfadados y ser mezquinos amos, ¡hay una beatitud en la cosa misma! Además, la obtención de misericordia es una rica recompensa. ¿Quién, con la excepción de la gracia soberana, podría sugerir una promesa como esta? Nosotros somos misericordiosos a nuestros semejantes mortales en cosas de centavos, y el Señor nos perdona “toda aquella deuda”.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmo 91:14.

15 de Mayo
“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmo 91:14.

¿Me dice el Señor esto a mí? Sí, si he conocido Su nombre. Bendito sea el Señor porque no soy un extraño para Él. Lo he probado, y lo he experimentado, y lo he conocido, y, por tanto, yo en verdad confío en Él. Conozco Su nombre como un Dios que odia el pecado, pues por el poder convincente de Su Espíritu, he aprendido que Él nunca tolerará el mal. Pero también lo conozco como el Dios que perdona el pecado en Cristo Jesús, pues Él me ha perdonado todas las ofensas. Su nombre es fidelidad, y yo lo sé, pues Él nunca me ha abandonado aunque mis tribulaciones se hayan multiplicado sobre mí.

Este conocimiento es un don de la gracia, y el Señor lo convierte en la razón por la que Él concede otro don de la gracia, es decir, poner en alto. Esto es gracia sobre gracia. Observemos que si subimos a lo alto, la posición podría ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí, es segura. Él nos puede levantar a una gran utilidad, a una experiencia eminente, al éxito en el servicio, al liderazgo entre los obreros, al lugar de un padre entre los pequeñitos. Si no hiciera esto, podría ponernos en alto por medio de una comunión cercana, un claro discernimiento, un santo triunfo, y una agraciada anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en alto, Satanás mismo no puede derribarnos. ¡Oh, que este sea nuestro caso a lo largo de todo este día!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.” Oseas 6:1.

14 de Mayo
“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.” Oseas 6:1.

a1El modo de actuar del Señor es arrebatar antes de sanar. Este es el honesto amor de Su corazón, y la certera cirugía de Su mano. Él también hiere antes de vendar, pues de lo contrario sería una obra incierta. La ley precede al Evangelio; el sentido de necesidad precede a la satisfacción de esa necesidad. ¿Está el lector bajo la convincente y estrujadora mano del Espíritu? ¿Ha recibido el espíritu de esclavitud para temer otra vez? Esta es una saludable situación preliminar para recibir realmente salud y curación del Evangelio.

No desesperes, querido corazón, sino acude presuroso al Señor con todas tus espeluznantes heridas, tus moretones, y tus llagas supurantes. Únicamente Él puede sanar, y se deleita en hacerlo. El oficio de nuestro Señor es vendar el corazón quebrantado, y lo hace con extrema maestría. No nos demoremos, sino que debemos regresar de inmediato al Señor del que nos hemos alejado. Mostrémosle nuestras heridas abiertas, y supliquémosle que reconozca Su propia obra y que la complete. ¿Acaso un cirujano hace una incisión y luego abandona al paciente para que sangre hasta su muerte? ¿Acaso el Señor derribará nuestra vieja casa, y luego rehusará construir una mejor casa para nosotros? ¿Acaso Tú incrementas desconsideradamente la miseria de las pobres almas ansiosas? Lejos de Ti el hacer tal, oh Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y le daré la estrella de la mañana.” Apocalipsis 2:28.

13 de Mayo
“Y le daré la estrella de la mañana.” Apocalipsis 2:28.

a1Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, ¡qué bendición es ver en Jesús a “la estrella de la mañana”! Recuerdo cuando leímos en los periódicos la ociosa historia de que la estrella de Belén había aparecido de nuevo. Al investigar descubrimos que era únicamente “la estrella de la mañana”; pero, después de todo, no se había cometido un grave error.

Es mejor ver a Jesús como el sol; pero cuando no podemos hacerlo, lo segundo mejor es verlo como la estrella que profetiza el día, y muestra que la luz eterna está cerca a la mano. Si yo no soy hoy todo lo que deseo ser, sin embargo, veo a Jesús, y eso me asegura que un día seré como Él. Ver a Jesús por fe, es la garantía de contemplarlo en Su gloria y de ser transformado en Su imagen. Si no tengo en esta hora toda la luz y el gozo que podría desear, sé que los tendré, pues tan ciertamente como veo la estrella de la mañana, veré el día. La estrella de la mañana nunca está lejos del sol.

Vamos, alma mía, ¿te ha dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Sostienes firmemente esa verdad, esa gracia, esa esperanza y ese amor que el Señor te ha dado? Entonces, en esto, tienes el amanecer de la gloria venidera. Quien te hace vencer al mal y perseverar en justicia, te ha dado en ello la estrella de la mañana.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.” Proverbios 27:18

12 de Mayo
“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.” Proverbios 27:18

a1El que vela por la higuera, recibe higos a cambio de sus preocupaciones, y el que mira por los intereses de un buen señor, recibe honor como recompensa. Verdaderamente el Señor Jesús es el mejor de todos los señores, y es un honor que se le permita a alguien hacer el más nimio acto por Su causa. Servir a ciertos señores es como velar por manzanos silvestres y comer manzanas amargas como salario; pero servir a mi Señor Jesús es cuidar una higuera que produce los más dulces higos. Su servicio es en sí mismo un deleite, la continuación de ese servicio es una promoción, y el éxito en ese servicio es la bendición aquí abajo, y la recompensa por ese servicio es la gloria arriba.

Nuestros más grandes honores serán recogidos en aquel tiempo cuando los higos estén maduros, en el mundo venidero. Los ángeles que son ahora nuestros servidores nos llevarán a casa cuando nuestro día de trabajo hubiere concluido. El cielo donde está Jesús, será nuestra honorable mansión, la eterna bienaventuranza será nuestra honorable porción, y el propio Señor será nuestro honorable compañero. ¿Quién podría imaginar el pleno significado de esta promesa: “el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”?

Señor, ayúdame a mirar por los intereses de mi Maestro. Haz que deje toda idea de honor para la hora cuando Tú mismo me honrarás. ¡Que Tu Santo Espíritu me convierta en un obrero y un servidor humilde y paciente!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin.” Génesis 49:19.

11 de Mayo
“Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin.” Génesis 49:19.

a1Algunos de nosotros hemos sido como la tribu de Gad. Por un tiempo nuestros adversarios fueron demasiado numerosos para nosotros, y vinieron en contra nuestra como una tropa. Sí, y por un tiempo nos acometieron y mostraron gran exultación por causa de su victoria temporal. Con eso únicamente demostraron que la primera parte de la herencia familiar es nuestra realmente, pues el pueblo de Cristo, como Dan, será acometido por una tropa. Ser acometido es muy doloroso, y habríamos desesperado, si no hubiésemos creído por fe, en la segunda parte de la bendición de nuestro padre, “él acometerá al fin.” “Bien está lo que bien acaba”, dijo el poeta del mundo; y dijo la verdad. Una guerra ha de ser juzgada, no por los primeros éxitos o reveses, sino por lo que ocurre “al fin”. El Señor dará la victoria a la verdad y a la justicia “al fin”; y, como dice el señor Bunyan, eso quiere decir para siempre, pues nada puede sobrevenir después del fin.

Lo que necesitamos es una paciente perseverancia en hacer el bien, y una tranquila confianza en nuestro glorioso Capitán. Cristo, nuestro Señor Jesús, quiere enseñarnos Su arte santa de poner nuestros rostros como un pedernal para completar nuestra obra o para atravesar nuestro sufrimiento hasta que podamos decir: “consumado es.” Aleluya. ¡Victoria! ¡Victoria! Nosotros creemos en la promesa. “Él acometerá al fin.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.” Salmo 33:21.

9 de Mayo.
“Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.” Salmo 33:21.

a1La raíz de la fe produce la flor del gozo del corazón. Tal vez al principio no nos regocijemos, pero llega a su debido tiempo. Confiamos en el Señor cuando estamos tristes, y en su debido momento, Él responde de tal manera a nuestra confianza que nuestra fe se logra cumplidamente y nosotros nos regocijamos en el Señor. La duda engendra zozobra, pero la confianza significa gozo a la larga.

La seguridad expresada por el Salmista en este versículo, es realmente una promesa entregada en las manos de la santa confianza. Oh que recibamos gracia para apropiarnos de ella. No obstante que no nos regocijemos en este momento, lo haremos, tan ciertamente como que el Dios de David es nuestro Dios.

Debemos meditar en el santo nombre del Señor, para que podamos confiar más en Él y para que podamos regocijarnos más prestamente. Él es en carácter santo, justo, verdadero, misericordioso, fiel e inmutable. ¿Acaso no hemos de confiar en un Dios así? Él es omnisciente, todopoderoso y omnipresente; ¿no podemos confiar en Él alegremente? Sí, eso haremos de inmediato, y lo haremos sin reservas. Jehovájireh proveerá, Jehová-salom enviará la paz, Jehová-tsidkenujustificará, Jehová-sama estará por siempre cerca, y en Jehová-nisi venceremos a cualquier enemigo. Quienes conocen Tu nombre confiarán en Ti; y quienes confíen en Ti se regocijarán en Ti, oh Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

8 de Mayo
“Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.” Mateo 20:7.

a1Sí, hay trabajo para cuerpos envejecidos en la viña de Cristo. Es la hora undécima, y, sin embargo, Él nos permitirá trabajar. ¡Qué grandiosa gracia es esta! ¡Ciertamente toda persona anciana debería apresurarse a aceptar esta invitación! Cuando los hombres tienen una edad avanzada nadie los quiere como trabajadores; van de taller en taller, y los patronos miran sus cabellos grises y menean su cabeza. ¡Pero Jesús contrata a la gente vieja, y les da también buenos salarios! Esto es verdadera misericordia. Señor, ayuda a los de edad avanzada a alistarse en Tu servicio sin demora ni siquiera de una hora.

¿Pero pagará salarios el Señor a viejos individuos cansados? No lo dudes. Él dice que te dará lo que sea justo si trabajas en Su viña. Él en verdad te dará gracia aquí y gloria en el más allá. Él concederá alivio presente y descanso futuro; la fuerza que necesites en tu día, y una visión de gloria cuando la noche de la muerte llegue. Todas estas cosas dará el Señor muy libremente tanto al convertido de edad avanzada como al que entra a Su servicio en su juventud.

He de decir esto a algún anciano o anciana que no sean salvos, y pedirle al Señor que bendiga mis palabras, por el Señor Jesús. ¿Dónde puedo encontrar a ese tipo de personas? Estaré buscándolas atentamente, para decirles amablemente las nuevas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres.” Deuteronomio 13:17.

7 de Mayo
“Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres.” Deuteronomio 13:17.

a1Israel debía sojuzgar a las ciudades idólatras, y debía destruir todo el despojo de todo lo que había sido contaminado por la idolatría, como un anatema que debía se uemado con fuego. Ahora, el pecado, cualquiera que sea, debe ser tratado por los cristianos de la misma forma. No debemos permitir que permanezca ni un solo hábito pernicioso. Ahora es guerra a muerte con los pecados de todo tipo y tamaño, ya sean del cuerpo, de la mente o del espíritu. No consideramos que esta renuncia del mal merezca misericordia, sino que la vemos como un fruto de la gracia de Dios, que de ninguna manera nos perderíamos.

Cuando Dios nos conduce a ser inmisericordes con nuestros pecados, entonces Él tiene gran misericordia de nosotros. Cuando estamos airados con el mal, Dios no está más airado con nosotros. Cuando multiplicamos nuestros esfuerzos en contra de la iniquidad, el Señor multiplica nuestras bendiciones. El camino de la paz, del crecimiento, de la seguridad y del gozo en Cristo Jesús, será encontrado cuando sigamos estas palabras: “No se pegará a tu mano nada del anatema.” Señor, purifícame en este día. Compasión, prosperidad, crecimiento y gozo serán otorgados en verdad a quienes repudian el pecado con solemne determinación.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

 

“No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.” Proverbios 23:17, 18.

6 de Mayo
“No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.” Proverbios 23:17, 18.

a1Cuando vemos prosperar a los malvados, somos propensos a envidiarlos. Cuando oímos el ruido de su júbilo, y nuestro propio espíritu está decaído, casi llegamos a pensar que ellos se llevan la mejor parte. Esto es insensato y pecaminoso. Si los conociésemos mejor, y especialmente si recordáramos su fin, les tendríamos lástima.
El remedio para la envidia radica en una vida bajo un constante sentido de la presencia divina, adorando a Dios y teniendo comunión con Él a lo largo de todo el día, independientemente de cuán largo parezca el día. La verdadera religión levanta al alma a una región más elevada, donde el juicio se torna más claro y los deseos son más elevados. Entre más porción de cielo haya en nuestras vidas, menos porción de la tierra ambicionaremos.

El temor de Dios echa fuera la envidia de los hombres.

El golpe mortal para la envidia es una calmada consideración del futuro. La riqueza y la gloria de los impíos son un vano espectáculo. Esa apariencia pomposa destella durante una hora, y luego se extingue. ¿En qué estará mejor el próspero pecador por su prosperidad cuando le sobrevenga el juicio? En cuanto al hombre piadoso, su fin es paz y bienaventuranza y nadie podría robarle su gozo; por tanto, el hombre piadoso ha de renunciar a la envidia, y ha de llenarse dulce contentamiento.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.