“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.” Proverbios 20:7.

25 de Abril
“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.” Proverbios 20:7.

a1La ansiedad por nuestra familia es natural, pero seríamos sabios si la convirtiéramos en preocupación por nuestro propio carácter. Si caminamos delante del Señor en integridad, haremos más para bendecir a nuestros descendientes, que si les heredáramos grandes propiedades. La vida santa de un padre es un rico legado para sus hijos.
El hombre recto deja a sus herederos su ejemplo, y esto en sí mismo es una mina de verdadera riqueza. ¡Cuántos hombres pueden atribuir su éxito en la vida al ejemplo de sus padres!
Él también les deja su renombre. Los hombres tienen un mejor concepto de nosotros como hijos de un hombre que era confiable, o los sucesores de un comerciante de excelente reputación. ¡Oh, que todos los jóvenes estuviesen deseosos de salvaguardar el nombre de la familia!

Sobre todo, deja a sus hijos sus oraciones y la bendición de un Dios que oye las oraciones, y estas oraciones hacen que nuestros vástagos sean favorecidos entre los hijos de los hombres. Dios los salvará aun después que hayamos muerto. ¡Oh, que fueran salvados de inmediato!

Nuestra integridad puede ser el instrumento de Dios para salvar a nuestros hijos y a nuestras hijas. Si ven la verdad de nuestra religión demostrada por nuestras vidas, podría ser que creyeran en Jesús por sí mismos. ¡Señor, cumple esta palabra para mi familia!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si nos os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10

24 de Abril
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si nos os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10

a1Muchos leen y argumentan esta promesa sin advertir la condición que está vinculada a la promesa de esta bendición. No podemos esperar que el cielo sea abierto o que la bendición sea derramada a menos que paguemos nuestros tributos al Señor nuestro Dios y a Su causa. No habría escasez de fondos para propósitos santos si todos los cristianos profesantes ofrendaran su justa porción.

Muchos son pobres porque roban a Dios. Muchas iglesias, también, se pierden de las visitaciones del Espíritu debido a que hambrean a sus ministros. Si no hay alimento temporal para los siervos de Dios, no hemos de sorprendernos si su ministerio contiene poco alimento para nuestras almas. Cuando las misiones necesitan perentoriamente los medios y la obra del Señor es obstruida por una tesorería vacía, ¿cómo podríamos esperar una gran prosperidad de las almas?
¡Vamos, vamos! ¿Qué he ofrendado últimamente? ¿He sido mezquino con mi Dios? ¿Le he escatimado a mi Salvador? Esto no servirá. He de dar a mi Señor Jesús Su diezmo ayudando a los pobres, y colaborando en Su obra, y entonces comprobaré Su poder para bendecirme en gran escala.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El que tiene oído, oiga lo que Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.” Apocalipsis 2:11.

23 de Abril
“El que tiene oído, oiga lo que Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.” Apocalipsis 2:11.

a1Debemos experimentar la muerte primera a menos que el Señor venga súbitamente a Su templo. Para esto debemos estar preparados, esperando sin miedo, puesto que Jesús ha transformado la muerte, de ser una terrible caverna, a ser un tránsito que conduce a la gloria.

Lo que debemos temer no es la primera muerte, sino la segunda; no es la separación del alma y del cuerpo, sino la separación final de Dios que experimenta el hombre entero. Esta es, en verdad, la muerte. Esta muerte mata toda paz, gozo, felicidad y esperanza. Cuando Dios se ha ido, todo se ha perdido. Tal muerte es sustancialmente peor que el cese de la existencia: es la existencia sin la vida que hace que valga la pena vivir la existencia.

Ahora, si por la gracia de Dios luchamos hasta el fin, y vencemos en la gloriosa guerra, la segunda muerte no podrá poner sus gélidos dedos sobre nosotros. No temeremos a la muerte ni al infierno, pues recibiremos una corona incorruptible de vida. ¡Cómo nos alienta esto a la lucha! La vida eterna merece la batalla de toda una vida. Escapar el daño de la segunda muerte es algo por lo que vale la pena esforzarse a lo largo de toda la vida.

¡Señor, concédenos fe, para que podamos vencer, y luego concédenos gracia para permanecer incólumes aunque el pecado y Satanás persigan nuestros talones!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos.” Salmos 146:8

22 de Abril
“Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos.” Salmos 146:8

a1¿Estoy caído? Entonces he de invocar esta palabra de gracia delante del Señor. Es Su manera de proceder, Su costumbre, Su promesa y Su deleite, levantar a los que están caídos. ¿Es un sentido de pecado y la consiguiente depresión de espíritu lo que ahora me turba? Entonces, en este caso, la obra de Jesús está hecha y provista para levantarme y llevarme al descanso. ¡Oh, Señor, levántame por tu misericordia!

¿Se trata acaso de una pérdida sensible o de un grave deterioro en cuanto a mis circunstancias? En esto, nuevamente, el Consolador ha asumido el consuelo. ¡Qué gran misericordia es para nosotros que una persona de la Sagrada Trinidad se convierta en el Consolador! Esta obra será llevada a cabo, pues un Ser tan glorioso la ha convertido en algo de Su particular interés.

Algunos están tan caídos, que únicamente Jesús puede liberarlos de su debilidad; pero Él puede hacerlo y lo hará. Él puede restaurarnos la salud, y devolvernos la esperanza y la felicidad. Él lo ha hecho con frecuencia en tribulaciones anteriores, y es el mismo Salvador, y repetirá Sus hazañas de misericordia. Los que estamos hoy caídos y afligidos, seremos puestos en altura, y los que ahora se burlan de nosotros serán grandemente avergonzados. ¡Qué honor es ser levantado por el Señor! Vale la pena sufrir una caída para experimentar el poder enaltecedor del Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” Proverbios 19:17.

21 de Abril
“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” Proverbios 19:17.

a1Hemos de dar a los pobres movidos por la misericordia. No para ser vistos ni aplaudidos y mucho menos para ganar influencia sobre ellos; más bien hemos de proporcionarles ayuda movidos por pura simpatía y compasión.

No debemos esperar recibir todo de regreso de los pobres, y ni siquiera gratitud; sino que hemos de considerar lo que hemos hecho como un préstamo al Señor. Él asume la obligación, y, si lo vemos a Él en este asunto, no debemos mirar a la otra parte involucrada. ¡Qué honor nos concede el Señor cuando condesciende a pedirnos prestado! El comerciante que tiene registrado al Señor en sus libros de contabilidad, es grandemente favorecido. Sería una lástima tener registrado tal nombre por una magra porción; convirtámosla en una cuantiosa suma. Ayudemos a la siguiente persona necesitada que nos encontremos en el camino.

En cuanto al reembolso del préstamo, difícilmente podríamos pensar en ello, y, sin embargo, aquí tenemos la nota firmada por la mano del Señor. Bendito sea Su nombre, porque Su promesa de pago es mejor que el oro y la plata. ¿Nos estamos quedando cortos debido a la depresión de los tiempos? Nos podemos aventurar a presentar humildemente este pagaré en el Banco de la Fe. ¿Ha actuado alguno de nuestros lectores como un tacaño para con los pobres? Pobre alma. Que el Señor lo perdone.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” Ezequiel 34:11.

19 de Abril
“Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” Ezequiel 34:11.

a1Esto hace al principio cuando Sus elegidos son como ovejas descarriadas que no conocen al pastor ni al rebaño. ¡Cuán maravillosamente encuentra el Señor a Sus elegidos! Jesús es grandioso tanto en Su carácter de un pastor rastreador como de un pastor salvador. Aunque muchos de aquellos que Su Padre le dio, hubieran llegado tan cerca de las puertas del infierno como hubieran podido hacerlo, sin embargo, el Señor, tras buscar y buscar, los descubre y se acerca a ellos en la gracia. Él nos ha reconocido: tengamos buena esperanza por aquellos que son puestos en nuestros corazones para que oremos por ellos, pues Él los encontrará también.

El Señor repite este proceso cuando cualquier miembro de Su rebaño se extravía de los pastos de la verdad y de la santidad. Podrían caer en grave error, en triste pecado, y dureza atroz; mas, sin embargo, el Señor, que se ha convertido en una garantía en favor de ellos ante Su Padre, no tolerará que ninguno de ellos llegue tan lejos como para que perezca. Él, por Su providencia y por Su gracia, los seguirá a tierras extrañas, a moradas de pobreza, a cuevas de oscuridad, a profundidades de desesperación; Él no perderá a ninguno de los que Su Padre le ha dado. Para Jesús, buscar y salvar a todo el rebaño, es, sin ninguna excepción, un asunto de honor. ¡Qué promesa tengo para argumentar con ella, si en esta hora me veo forzado a clamar: “Yo anduve errante como oveja extraviada.”!

La Chequera del Banco de la fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” Josué 1:5.

18 de Abril
“Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” Josué 1:5.

a1Esta palabra para Josué es citada con frecuencia; es la base de aquella palabra del Nuevo Testamento: “No te desampararé, ni te dejaré”.

Amados, tenemos ante nosotros una vida de guerra, pero el Señor de los Ejércitos está con nosotros. ¿Somos llamados a ser conductores de un pueblo grande pero veleidoso? Esta promesa nos garantiza toda la sabiduría y prudencia que hubiéremos de necesitar. ¿Tenemos que contender con enemigos astutos y poderosos? Aquí encontramos fuerza y valor, destreza y victoria. ¿Tenemos una gran herencia por conquistar? Por este signo alcanzaremos nuestro propósito; el Señor mismo está con nosotros.

Sería terrible en verdad para nosotros que Jehová nos fallara; pero, como esto no puede suceder, los vientos del desasosiego son apaciguados en las cavernas de la divina fidelidad. En ninguna ocasión nos abandonará el Señor. No importa lo que suceda, Él estará a nuestro lado. Los amigos nos abandonan, y su ayuda es como una lluvia en Abril; pero Dios es fiel, Jesús es el mismo por siempre, y el Espíritu Santo mora en nosotros.

Vamos, corazón mío, has de tener calma y esperanza el día de hoy. Las nubes podrían cernirse sobre nosotros, pero el Señor puede disiparlas. Puesto que Dios no me fallará, mi fe no ha de fallar; y, puesto que Él no me abandonará, yo tampoco lo abandonaré a Él. ¡Oh, que el Señor nos conceda una fe tranquila!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” Proverbios 16:7.

17 de Abril
“Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” Proverbios 16:7.

a1He de ver que mis caminos sean agradables al Señor. Incluso entonces tendré enemigos; y, tal vez, todavía con mayor certidumbre, debido a que me esfuerzo en hacer aquello que es recto. ¡Pero qué promesa es esta! El Señor hará que la ira del hombre le alabe, y la abatirá de tal forma que no me turbará.

Él puede constreñir al enemigo a desistir de hacerme daño, aunque tenga la intención de hacerlo. Esto hizo con Labán, que persiguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarlo. O puede dominar la ira del enemigo, y volverlo amigable, como lo hizo con Esaú, que se reunió con Jacob de una manera hermanable, aunque Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia con la espada. El Señor puede también convertir a un furioso adversario en un hermano en Cristo, en un compañero obrero, como lo hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que hiciera esto en cada instancia en que aparezca un espíritu perseguidor!

Bienaventurado es el hombre cuyos enemigos son reducidos a ser con él, lo que los leones fueron con Daniel en el foso: ¡tranquilos y amigables! Cuando me enfrente con la muerte, que es llamada el último enemigo, ruego que pueda estar en paz. Mi única gran preocupación ha de ser agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh, hemos de tener fe y santidad; pues estas cosas son agradables al Altísimo!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ.” Zacarías 14:20.

16 de Abril
“En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ.” Zacarías 14:20.

a1¡Feliz el día cuando todas las cosas sean consagradas, y las campanillas de los caballos suenen santidad para el Señor! Ese día ha llegado para mí. ¿No santifico todas las cosas para Dios? Estas ropas, cuando me las pongo o cuando me las quito, ¿no han de recordarme la justicia de Cristo Jesús, mi Señor? ¿No he de hacer mi trabajo como para el Señor? ¡Oh, que hoy mis ropas fueran vestiduras sacras, mis alimentos sacramentos, mi casa un templo, mi mesa un altar, mi conversación incienso, y yo mismo un sacerdote! Señor, cumple Tu promesa, y que nada sea para mí profano e inmundo.

En fe he de esperar esto. Creyendo que así será, seré conducido a hacerlo. Como yo mismo soy propiedad de Jesús, mi Señor puede hacer un inventario de todo lo que tengo, pues todo es completamente Suyo; y yo estoy resuelto a demostrar que así es por el uso que he de hacer de ello en este día. De la mañana a la noche quiero ordenar todas las cosas de acuerdo a una regla feliz y santa. Mis campanillas sonarán; ¿por qué no habrían de sonar? Incluso mis caballos tendrán campanillas. ¿Quién tiene tal derecho a la música como el derecho que tienen los santos? Pero todas mis campanillas, mi música y mi júbilo, se tornarán en santidad y sonarán el nombre de “el Dios Feliz”.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero a los justos les será dado lo que desean.” Proverbios 10:24.

15 de Abril
“Pero a los justos les será dado lo que desean.” Proverbios 10:24.

a1Puesto que es un deseo justo, Dios está dispuesto a concederlo. No sería bueno ni para el propio individuo involucrado ni para la sociedad en general, que una promesa así fuera ofrecida a los injustos. Si guardamos los mandamientos del Señor, Él tendrá apropiadamente respeto para nuestros deseos.

Si los justos se vieran reducidos a tener deseos injustos, no les serían concedidos. Pero entonces, estos no serían sus deseos reales; serían sus descarríos o sus desatinos; y está bien que sean rechazados. Sus agraciados deseos llegarán delante del Señor, y no les dirá que no.

¿Nos está denegando el Señor nuestras peticiones durante algún tiempo? Que la promesa correspondiente al día de hoy nos aliente a pedir de nuevo. ¿Nos ha negado completamente nuestras peticiones? Aun así le daremos gracias, pues nuestro deseo siempre ha sido que nos niegue lo que pedimos, si Él juzgase que lo mejor para nosotros fuese un rechazo.

En cuanto a ciertas cosas, pidamos con audacia. Nuestros deseos primordiales han de ser los relativos a la santidad, la utilidad, la semejanza a Cristo, nuestra preparación para el cielo. Estos son los deseos de la gracia más bien que de la naturaleza: son los deseos del hombre justo más bien que del hombre natural. Dios no nos escatimará estas cosas, sino que nos dará en abundancia. “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” ¡Este día, alma mía, pide liberalmente!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.