5/6 – Cómo multiplicar su eficacia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

5/6 – Cómo multiplicar su eficacia

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Leslie Basham: El mentorear a alguien te retará a vivir lo que crees. Con ustedes, Anne Ortlund.

Anne Ortlund: Discipular es algo muy purificador, porque mientras lo estás haciendo piensas: «Señor, yo no quiero ser una hipócrita. No quiero ponerme una máscara. Yo quiero representar verdaderamente  lo que estoy diciendo, lo que estoy enseñando».

Leslie: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.  

Nancy Leigh DeMoss: Una de las cosas que he intentado hacer a través de los años transcurridos desde que yo era una joven es entrar en conversaciones con mujeres o parejas que me lleven la delantera cronológicamente y espiritualmente por el camino de la vida. Me gusta hacerles preguntas y tratar de aprender lo que me serviría para crecer en mí caminar con el Señor. Siempre es una alegría tener invitados en Aviva Nuestros Corazones, que por ser mujeres mayores,  tienen más experiencia que nosotras. Podemos, por decirlo así, sentarnos a sus pies, escuchar,  aprender, y hacerles  preguntas y dejar que  nos enseñen de su caminar con el Señor.

En este día tenemos el privilegio de hacerlo con mi amiga Anne Ortlund. Anne no es una extraña para muchas de nuestras oyentes. Ya sabemos que ha escrito 26 libros sobre diferentes temas acerca de nuestra relación con el Señor y  también por los 61 años que ella fue la esposa del pastor Ray Ortlund.

También ya les he contado como nuestros caminos se cruzaron cuando yo era una estudiante universitaria y asistía a la iglesia que pastoreaba su esposo Ray. La verdad es que hemos mantenido contacto a través de  los años. Y ahora  Anne es viuda y al estar de visita en el sur de California, tuve la oportunidad de conectarme con ella y decirle: «Tengamos una conversación. Quiero aprender de ti». Ahora queremos compartir con nuestras oyentes esa conversación. Anne, ¡Qué bueno es estar contigo!. Gracias por compartir tu vida plena y desbordante que nos sirve de ejemplo; no solo para mi vida sino también para la vida de nuestras oyentes. Estamos muy agradecidas por ti.

Anne: Gracias, Nancy, pero esto es recíproco, porque tu vida ha afectado la mía,  mucho más de lo que tú te imaginas.

Nancy: La verdad Anne es que Dios te ha dotado de un corazón especial para discipular y para mentorear. Esa fue una de las primeras cosas que oí acerca de ti—no llegué a conocerte bien cuando era estudiante, porque yo estaba involucrada en otras áreas de la vida de la iglesia,   pero yo recuerdo cuando era estudiante allí, a mediados de los años 70, haber oído  que a Anne Ortlund, la esposa del pastor, le encantaba discipular y que siempre tenía un grupo de mujeres a las que enseñaba y que Ray siempre estaba haciendo lo mismo con un grupo de hombres jóvenes. Y eso era algo que me intrigaba.

Ahora me doy cuenta que durante los últimos 40 años has estado haciendo lo mismo. Y quiero que hablemos de ello. Dime: ¿Cómo emprendes este discipulado, y ¿cómo iniciaron Ray y tú esos pequeños grupos? Él era un pastor. Tú eras la esposa del pastor. ¿Cómo iniciaron con estos  discipulados?

Anne: Me alegro que hayas mencionado a Ray, porque el discipulado no es para las jóvenes solamente. Creo que es más importante para los jóvenes el hacerlo que para las jóvenes, porque ellos son los  que se convertirán en los líderes de la sociedad, los líderes en sus iglesias y  los líderes en sus hogares.

Ray estaba en un comité que se reunía una vez al mes en la Iglesia de Lake Avenue. Una semana cuando se reunían, dijo, «Chicos, estoy agotado. Me siento muy solo al estar arriba. Necesito gente a mi alrededor que ore por mí, y me pida cuentas. Me hace falta alguien así. ¿Quisieran ser ustedes parte de ese grupo? »

Todos a una comenzaron a excusarse. Todos ellos eran aparentemente hombres muy ocupados. Ray pensó: «Oh oh, yo lo que aquí he hecho es poner una bomba». Pero Ted Angstrom, que Dios lo bendiga, comenzó a hablar con la barbilla temblorosa, porque él es así (él es un llorón igual que Ray). Ted dijo: «Señores, esto no es una discusión. Este es un llamado al altar». Fue dirigiéndose  de uno a otro y diciéndole:» ¿Quieres? ¿Lo harás? ¿Y tú? “Y cada uno de ellos dijo que sí. Ese fue el primer pequeño grupo de Ray.

Dios los unió tanto que  se amaban profundamente, oraban los unos por los otros y abrían sus corazones el uno al otro. Era algo completamente confidencial, claro está. Ray empezó antes que yo. Yo empecé al año siguiente. Descubrimos que no podíamos pasar nuestras vidas sin ellos. Ellos invirtieron en nuestras vidas tanto o más que nosotros en la de ellos.

Mientras más ocupados estábamos, más los necesitábamos. Cuanto más viajábamos, más lo necesitábamos. Tomábamos viajes nocturnos y hacíamos lo imposible por llegar a casa a tiempo para estar con nuestros grupos cada martes. Aun cuando Ray pastoreaba en la Avenida Lake, viajaba a tiempo completo, hablando en conferencias y escribiendo libros;  contábamos con las oraciones de las personas que sabían dónde estábamos y qué estábamos haciendo. Ellos sabían dónde estábamos y nosotros sabíamos dónde estaban ellos; y orábamos siempre, ellos por nosotros y nosotros por ellos.

Nancy: ¿Así que tú tomabas un grupo de mujeres, y Ray tomaba un grupo de hombres? ¿Qué cantidad de personas tenían esos grupos, o que tan grandes tú recomendarías que fueran?

Anne: El avivamiento más grande que el mundo de habla inglesa haya visto sucedió con los Wesley. John y Charles, cuando ellos recibieron al Señor  fueron a convivir con los moravianos, quienes les habían llevado a Cristo. En esos momentos en Moravia estaban en pleno renacimiento los pequeños grupos de discipulado. De manera que Pedro Buller, un moraviano, es quien discípula a los hermanos Wesley. Luego ellos comenzaron a discipular a otros. Ese fue  el método que les hizo ser conocidos como los Metodistas. Por sus pequeños grupos y sus discipulados.

¿Cuántos eran en cada grupo? Alguien dijo que de ocho a diez. Nuestro mundo va más rápido en estos días. Digamos seis u ocho como máximo. En realidad, yo tenía ocho, y ahora solo tengo seis. ¿Sabes por qué? ¡Para no tener que agrandar la mesa!

Pero, en realidad, esto le da a cada persona más tiempo. Mis grupos duran dos horas, como los de Ray. En aquel entonces, siempre teníamos algo de refrigerio; lo poníamos en el centro de la mesa,  — y aún lo hacemos, todavía lo hacemos— , y comíamos mientras hacíamos lo que teníamos que hacer, pero tratando siempre de no  restarle  tiempo a lo más importante que era el discipulado.

Nancy: ¿Cómo se escogen los que van a pertenecer a tu grupo cuando tú inicias?

Anne: Fíjate cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos algo que podemos ver en Lucas capítulo 6 versículos 12-13, primero pasó una noche entera en oración antes de escogerlos. Pero en la actualidad esto sucede de modo diferente. generalmente ocurre cuando una persona  se lo dice a  otra, y esa a otra y esa a otra y así sucesivamente la información se va corriendo de boca en boca. De esa forma oían de mí y venían a preguntarme. Claro que a  veces  veo personas que siento que sus corazones están listos, y les pregunto si quieren participar. Son mujeres que están por lo general entre los veinte o treinta, cuarenta años a lo sumo. el tiempo que pasamos es totalmente confidencial. Hablamos sobre todos los problemas que tienen como esposas y madres. pero en estos grupos casi siempre tratamos de mezclar chicas solteras con  casadas, porque la una necesita del aprendizaje de la otra.

En ocasiones solemos meternos en los problemas más profundos del corazón, pero  siempre en torno a la Palabra de Dios. Pero escucha algo no es un estudio de la Biblia propiamente dicho. Oramos, pero tampoco  es una reunión de oración… Supongo que en este momento te estarás preguntando… y entonces ¿Qué es?

Te cuento acerca de las cinco cosas que hacemos en estos grupos.   Los cinco ingredientes son: la adoración, la Palabra, el compartir, la oración y la rendición de cuentas. a menudo los grupos tratan los tres del medio (la Palabra, el compartir y la oración). A menudo es la Palabra y el compartir. sabes que como mujeres nos gusta mucho hablar sobre todo acerca de nosotras mismas, y ocurre en ocasiones que de repente vemos la hora y decimos, «Bueno, se acabó el tiempo. No tuvimos tiempo para orar». Entonces  oramos unas por otras, y luego, nos vamos.

Sin embargo, el primero y el quinto ingrediente son tan importantes. Por un lado, nos sentimos  responsables, la una de la otra, de los sueños y visiones que tenemos. Estamos conscientes de que la mayoría de ellos no van a suceder si volamos solas. Por eso nos reunimos, por ejemplo, de septiembre a junio. En enero, nos proponemos de tres a cuatro objetivos que con la ayuda de Dios queremos lograr antes de junio. Damos copias de estos objetivos a cada una. Esto hace que, continuamente, durante esos seis meses, tenemos una persona que nos va empujando amorosamente así como si fuera con ‘una daga en la espalda’.

Por ejemplo ellas dicen, «Así que querías memorizar cinco versículos de las Escrituras. ¿Cuál es tu última escritura? o “tú dijiste que querías limpiar tres armarios.  ¿Cuántos armarios limpiaste?» Y así sucesivamente.

Sé de muchos grupos que no tienen el tiempo de la adoración. Pero la realidad es que no queremos centrarnos en las personas. Queremos centrarnos en Dios. Pasamos tiempo en la adoración, no solo al principio, sino que durante la reunión estamos a veces postradas de rodillas. Ray hizo lo mismo en sus grupos de hombres.

Nancy: ¿Así que tú te especializas en elegir  jóvenes que tengan  hambre de Dios en sus corazones?

Anne: Yo elijo realmente las que sean  fieles, dispuestas y enseñables.  piensa en los que no escogió Jesús para Su pequeño grupo. Él no eligió a Nicodemo, que lo quería mucho y tenía gran influencia en los altos círculos seculares. Tampoco eligió a José de Arimatea, que tenía un montón de dinero. fíjate que este hombre podría haberle financiado todos sus viajes, y aun así Jesús no lo eligió. Pero si lo analizas bien, esos dos deben haber estado demasiado ocupados en sus asuntos como para  poder seguir a  Jesús.

Entonces, ¿a quien escogió Jesús? Jesús escogió a las personas dispuestas, fieles, disponibles y enseñables. ¿Sabes algo Nancy? Hay algunas personas que creen que saben mucho, y quieren decirte todo lo que saben. Pero lo malo es que no saben escuchar porque hablan demasiado. Hablan, hablan y hablan,  tal como lo hizo una de ellas hace unas semanas. Habló tanto que se cogió toda la reunión para ella. Y eso no puede ser. porque no cae bien en el grupo, todas deben congeniar porque de lo contrario no van a encajar las unas con las otras cinco del grupo.

Tenemos que buscar a las  que tienen un espíritu tierno y apacible que es lo que el Señor ama. Esto hace a las mujeres hermosas. La Segunda Carta  a Timoteo capítulo 2 versículo 2 dice: “Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. La reproducción es todo. Si llegan al grupo con la idea de que la enseñanza es solo por un año y ahí se termina  todo, yo ni las tomo. Si vienen a mí, es con la promesa de que van a proponerse discipular por el resto de sus vidas. Chicas que discipulen a otras, y estas a otras y así sucesivamente.

Nancy: Eso es tan importante. Tú ves a tantos cristianos sentados allí en la iglesia, o en la escuela dominical o a veces asistiendo a grupos pequeños, o a estudios de la Biblia semana tras semana, mes tras mes, año tras año, solo asimilando, tomando, pero nunca dando. Nunca se reproducen.

Anne: O tal vez ni siquiera  asimilando. porque mientras parecen escuchar, lo más probable es que estén planeando los menús de la próxima semana o quién sabe en lo que están pensando. De modo que si no se les pide cuentas, no se hacen  responsables y no se sienten obligados a  asimilar lo que se les está diciendo.

Nancy: Entonces, una vez que has estado asimilando, debe haber una rendición de cuentas de la mayordomía que a su vez debe reproducirse en la vida de otras personas.

Creo que para algunas de nuestras oyentes, esto va a sonar tal vez un poco loco— pero hay un momento en que hay que salir del estudio bíblico, porque ya has asimilado  mucho. Entonces es el momento de comenzar a  formar nuevos grupos, a mentorear y a discipular a otras.

Anne: Hace una gran diferencia cuando estas mujeres vienen a mis grupos a sabiendas de que el próximo año ellas van a transmitir ese mismo material a otras personas. Tienen la ventaja de que no tienen que reproducir el material  porque el que reciben no tiene derechos de autor. No tiene por qué ser “propiedad de Anne Ortlund”. Pero al menos  cuando salen del grupo ya saben lo suficiente y pueden aplicar muy bien  ese mismo material si lo desean.

Nancy: Pasan un año en uno de tus grupos. Entonces, se entiende que el próximo año ellas deben discipular a otro grupo de mujeres.

Anne: Ah eso sí, este es un compromiso absoluto. Ellas no pueden entrar al grupo a menos que vayan a hacer eso. No es solo para el próximo año, es para el resto de sus vidas, con la ayuda de Dios. al año que viene ellas elijen a otras chicas que harán lo mismo. Los chicos están haciendo exactamente lo mismo.

Hay una iglesia en nuestra área que fue fundada por uno de los más queridos discípulos de Ray, quien se aferró a él como un hijo se aferra a un padre. Él y otros plantaron esa iglesia. Han pasado diez años, y ahora hay 8,000 de ellos porque han discipulado y se multiplicaron y se multiplicaron y se multiplicaron.

Nancy: Me imagino que hay algunas que están escuchando, mujeres mayores y cristianas maduras que están pensando, «Yo, en verdad no me puedo imaginar haciendo eso. Yo no sabría cómo hacerlo. No creo que yo podría guiar un pequeño grupo. Yo no creo que pueda discipular mujeres». ¿Cómo empezar?

Anne: Lo más probable es que sean de mi generación. Cuando yo era niña, pensaba que ‘’discípulo’’  era un sustantivo, yo no sabía que era un verbo. Para mí los discípulos eran esos doce hombres que caminaban por ahí con Jesús en sandalias y túnicas. No fue hasta que llegamos a tener una mayor comprensión de cómo funciona el cuerpo de Cristo que la gente comenzó a tomar el discipulado y los grupos pequeños en serio.

Cuando  comienzas por  primera vez,  lo más probable es que no harás muy buen trabajo; eso me sucedió a mí. Pero uno solo tiene que decir lo que sabe. Déjame darte un ejemplo. imagínate que, aquí está Suzy, y ella acepta al Señor. Ella es una nueva creyente a quien alguien le ha dicho algo acerca del discipulado. Pero resulta que Suzy piensa en Dotty su vecina que no conoce a Jesús. Supongamos que a Suzy alguien la llevó a Cristo con el pasaje de Juan 3:16, pero eso es todo lo que ella sabe. Suzy se decide llamar a Dotty y le dice: «¿Dotty estás libre el próximo jueves? ¿Podrías venir a tomar café para que estudiemos un poco de la Biblia?”

Suponte que Dotty diga: «Está bien». Y viene, y ella le enseña Juan 3:16. que es lo único que Suzy sabe. Cuando Dotty se va, ella pudiera decir: «Muchísimas gracias», y ahí terminó todo. pero pudiera decir: “Wao Eso fue genial. ¿Podríamos juntarnos de nuevo la semana que viene?” Entonces Suzy tiene siete días por delante para aprender algo nuevo que contar a Dotty la próxima semana. ¿Ves que es bien sencillo?

Nancy: Cuando tomas a estas mujeres, dices que te reúnes con ellas por un año. ¿Cuáles son tus objetivos en el curso de ese año? ¿Qué esperas que suceda en la vida de estas mujeres?

Anne: Colosenses dice lo que vamos a hacer. Colosenses 1:28: «Nosotros proclamamos a Cristo». Es para eso que lo hacemos. Amonestamos y enseñamos. El amonestar no es la parte más divertida, pero es importante. Cuando se planta un jardín, no es suficiente con regar y alimentar lo sembrado, hay que quitar la cizaña. Siempre hay momentos en que hay que habrá que corregir la doctrina de alguien si es falsa. No quiero que el resto de las jóvenes piensen que lo dejé pasar y que por eso está bien. O si hay alguna que tiene un espíritu amargo y  todas las demás lo perciben así, y la persona no lo está viendo, es mi responsabilidad ayudarla a endulzarlo hablando de ello. a Él nosotros proclamamos.

Amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de (este es el objetivo) poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.

Y con este fin también trabajo, (es duro trabajo) esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí.

¿No te encanta ese versículo? Yo trabajo. Me esfuerzo. Pero es la energía de Dios, no la mía, la cual actúa poderosamente en mí.

«Quiero que sepáis que gran lucha tengo por vosotros”,  este es Pablo hablando a los Colosenses, «para todos los que no me conocen personalmente. Mi propósito es que sean animados de corazón y unidos en amor, para que puedan tener las riquezas del pleno entendimiento» (Colosenses 2:1-2 , parafraseado). Ese es mi anhelo. No soy capaz de hacer eso. Yo no sabría lo suficiente como para poder hacer eso, de septiembre a junio. Pero yo siempre añoré que las mujeres tuvieran las «riquezas del pleno entendimiento» (versículo 2, parafraseado).

En este momento estoy pensando  en un libro muy popular que salió hace varios años; era una especie de  herejía. Pero muchas de las chicas en nuestra área, y los chicos también, realmente se enamoraron de el. Ellos sólo pensaban en el libro como algo muy genial.  Eso fue algo muy impresionante  para ellos. Pero eso fue una maravillosa herramienta de aprendizaje para que ellos vieran los que es una mala doctrina y lo que es un error de interpretación, además lo que Satanás les puede querer poner en la cabeza de los cristianos para distraerles de la verdad del dulce evangelio.

Así que todo esto está implicado en la exhortación y enseñanza. Tu luchas y trabajas; y  descubres que es Dios quien está haciéndolo todo, y para Él es toda la gloria.

Nancy: Yo encuentro tantas mujeres cristianas de hoy que están solas, que se sienten aisladas tal vez debido a la etapa de la vida en que están,  o debido al ajetreo en que viven. Ellas pueden conocer un montón de gente o ser  parte de una iglesia grande, pero no se sienten conectadas con otras vidas de manera significativa. Pero los  grupos como estos, yo creo, que de verdad que ayudan a los creyentes a desarrollar relaciones cercanas entre sí y a formar parte de la vida de los demás.

Uno empieza a vivir de manera práctica los ‘unos a los otros’ como dicen  las Escrituras. ¿Se da esto en los grupos?

Anne: ¡Oh, sí! Durante algunos de esos años tomamos los trece ‘unos a otros’ de la Biblia: amarse unos a otros, el preocuparnos unos por otros, el no mentirse el uno al otro y así sucesivamente. Hacemos un cuadro de los trece en el lado izquierdo y luego los nombres de cada una del grupo en la parte superior. Entonces nos damos a la tarea de ver cuántos de esos espacios en blanco podemos llenar, llenando esos ‘unos a otros’ entre las mujeres del grupo.

Es muy cierto que hay una gran cantidad de mujeres que están en casa—algunas quizás viudas, otras cuyos hijos han abandonado el nido, o quizás su marido está ocupado en un trabajo—y se sienten no deseadas e innecesarias. Déjenme decirles que este es su mejor momento para la labor. Claro que pueden acomodarse en la televisión y pasar el tiempo ociosamente: o en demasiado entretenimiento, o hacer cosas que son simplemente superfluas, pero deben saber que nada de esto tiene valor eterno;. Pero, lo más probable en que  tienen este conocimiento almacenado en sus cabezas. Tal vez han sido creyentes por mucho tiempo. Pero no han llegado al entendimiento de que tienen que darse ellas mismas. Necesitan nuevos bebés espirituales. Necesitan reproducirse de manera que vayan al cielo con  el fruto que verdaderamente permanece.

Nancy: Yo tengo una carga por esa generación—la generación  ‘baby-boomer’, o los nacidos entre el 1946 y el 1964. Setenta y siete millones de baby-boomers, los primeros de los cuales han llegado a la edad de retiro, jubilación. Muchas de estas mujeres están solas y en busca de un sentido de misión y de propósito. Yo digo que necesitamos que ese ejército de mujeres no viva para sí, sino que vivan para los demás y que participen activamente en la inversión de sus vidas en la próxima generación. Necesitamos que las mujeres sean discipuladoras y asuman la responsabilidad de pasar el batón de la verdad a la próxima generación de mujeres.

Anne: Eso es exactamente lo que habla la carta de Pablo en Tito 2. Cuando Pablo le está diciendo a este joven pastor Tito, «Enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”, y enseña a los hombres mayores, y les dice lo que se les debe enseñar a ellos. Le dice que enseñe a las mujeres mayores a ser piadosas en su conducta y no calumniadoras. Oh, nuestras lenguas. A menudo hay que advertirnos sobre nuestra lengua. «No seas adicta a mucho vino.» Cuando yo estaba creciendo, no era necesario decir esto, pero en el día de hoy si lo es. Algunas somos dadas a la bebida, y esto puede ser un gran problema para los cristianos.

«Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno..” es decir debemos entrenar—y la palabra que se usa es la misma que “discipular—entrenar a las mujeres jóvenes “a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos; a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Ver Tito 2:1-5 LBLA).

¿Qué vemos hoy? Mujeres dejando a sus maridos. Mujeres que ni siquiera aman a sus hijos.. ¿Las vemos ocupadas en el hogar? No. ¿Las vemos sujetas a sus maridos? No. Todas esas cosas les deben ser enseñadas por esas mujeres mayores que están calificadas para hacerlo.

Nancy: Parte de estar calificada es vivir esos principios tú misma. No puedes enseñar a los demás lo que tú no estás viviendo..

Anne: Eso es muy importante. Porque tal como dijimos al principio discipular es algo que purifica, porque mientras lo estás haciendo piensas: «Señor, yo no quiero ser una hipócrita. No quiero usar una máscara. Quiero representar lo que estoy diciendo, lo que estoy enseñando.» Eso es algo que busco cuando estoy almorzando con estas mujeres. Busco el mirar lo que son sus vidas, si son ejemplos a las mujeres más jóvenes. Ya que las mujeres más jóvenes dirán: «Si ella tiene un mal hábito, y lo hace, entonces puedo hacerlo yo también. Si discipulamos a otras mujeres, » Es absolutamente importante que nuestra vida esté de acuerdo con nuestras palabras.

Nancy: Yo creo que es importante que nuestras oyentes entiendan que esto no sólo le corresponde a las esposas de los pastores. Esto no es sólo para Ana Ortlund—ella es una autora, ella es una oradora, por supuesto que puede discipular. Pero esto es algo que cada una de nosotras, como creyentes, deberíamos estar haciendo a medida que maduramos en Cristo.

El formato puede verse un poco diferente. Tú lo haces con cinco. Alguien quizás lo hace uno a uno. Pero debes estar discipulando a alguien. Pablo tenía a su Timoteo. Pablo dijo: «Yo te voy a entrenar sobre algunas  cosas, y luego las vas a pasar a otros.» Así que, permíteme preguntarte…,

¿Quién es tu Timoteo? ¿A quién estas discipulando? ¿En quién estás invirtiendo tu vida? ¿Qué es lo que mostrarás para toda la eternidad, como resultado de tu corazón de discípulo?

Anne, gracias por invertir en todos los grupos pequeños a lo largo de los años y por desafiar a tantas de nuestras oyentes acerca de este tema. Imagínate si todas comienzan a hacer esto desde hoy… imagínate lo que sucederá de aquí a 40 años, todos los discípulos que se entrenarían. ¿Cuántas personas habrán seguido a Cristo y habrán sido discipuladas por tú haber tomado ese mandato en serio?

Anne: ¿Sabes qué? Hace dos mil años, alguien le contó algo a alguien; y ese lo dijo a otro; y ese otro  se lo dijo a alguien más… Hasta llegar a ti, que hoy me escuchas. Después de 2,000 años, ¿vas a ser tú el último eslabón en la cadena? o decides continuar, eso sería terrible que la cadena termine contigo.

Nancy: ¡Qué gran oportunidad se nos ha dado de tomar lo que se nos ha confiado, y como administradoras de ese tesoro pasarlo a la siguiente generación!

Anne: Amén.

Leslie: ¿Alguna vez has pensado en ti misma como una mentora? Dios te puede utilizar de una manera poderosa. Nancy Leigh DeMoss y Anne Ortlund han estado explicando el valor de discipular a otras. Y nos han enseñado  cómo hacerlo.

Imagínate una iglesia de 3,000 miembros esperando. Sin programas, ni prácticas, ni reuniones… Todo el mundo unido, juntos esperando al Señor. Anne Ortlund ha visto esto suceder. Ella lo describirá mañana en Aviva  Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/6 – La belleza de establecer prioridades

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

4/6 – La belleza de establecer prioridades

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-establecer-prioridades/

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias.

Voluntaria: Hola soy Masi Meyer y la verdad es que Aviva Nuestros Corazones ha sido como un regalo de Dios para mi vida porque debido al hogar de donde fui formada un hogar muy disfuncional, no aprendí los roles de la mujer de acuerdo a lo que el Señor establece en Su Palabra, y Aviva vino a ser como wao, como algo nuevo para mí y en estos tres años de casada por ejemplo me ha ayudado muchísimo a entender cuáles deben ser mis funciones en el hogar.  ¿Cómo me involucré en el ministerio? Bueno, yo escuché de la pagina y empecé a escuchar los programas y empecé a leer los blogs y tengo amigas que trabajan en Aviva y siempre me ponen al tanto de todos los detalles y realmente no soy voluntaria aunque estoy en el grupo de voluntarias, pero si estoy dispuesta a grabar si es necesario hacer algunas voces, usando mi voz o en cualquier otra cosa que me necesiten porque realmente Aviva es ministerio que toda mujer que ama al Señor debe escuchar debe saber de Él, y yo quisiera ser parte de ese grupo que comparte de Aviva Nuestros Corazones que le dice a otras mujeres mira tú tienes que ser femenina al estilo del Señor, como lo que dice Su Palabra, así que,  bueno bendiciones y gracias a todo el equipo por trabajar para nosotras para ayudarnos a ser más como Cristo.

Leslie: Anne Ortlund ha escrito mucho acerca de vivir una vida disciplinada, pero queremos que sepan que vivir una vida disciplinada no quiere decir vivir  una vida aburrida.

Anne Ortlund: A nuestro Dios le encantan las fiestas.  Cuando pensamos en Él en el Antiguo Testamento, y en los  72 ancianos que subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron. Eso fue asombroso. Ellos comieron y bebieron. Y la historia del hijo pródigo…¿La conocen?  Oh cielos, cuando el hijo regresa a casa,  tuvieron una gran fiesta. Incluso con bailes y hasta le colocaron  nuevas joyas…

“En su presencia hay plenitud de gozo”. Cuando pasamos nuestras vidas practicando el estar en la presencia de Dios, tenemos mucho gozo  porque es como anticipar el estar en su presencia en el cielo. Allá no sabemos si estaremos  de pie siempre alabando;  lo que sí sabemos es que habrá mucho que hacer y será muy divertido.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con  Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando Nancy estuvo en la universidad, ella fue influenciada por su pastor, Ray Ortlund, y su esposa, Anne. Esta semana Anne ha estado compartiendo sabiduría práctica con relación a la viudez, sobre el envejecimiento y sobre  las prioridades.

Nancy Leigh DeMoss: Anne, comenzamos una conversación ayer que me gustaría que la retomáramos hoy y es con relación a las disciplinas de una mujer hermosa. Tú escribiste un libro con ese título. Aunque fue escrito muchos años atrás. Es todavía popular y todavía le habla a la vida de las mujeres.

Así que gracias, Anne, por escribirlo y ahora por compartir de tu vida algunas de esas disciplinas de una mujer hermosa. Son transculturales, e incluyen las diversas etapas de la vida. Así que gracias por estar aquí hoy y por compartir sobre estas disciplinas.

Anne: Bueno, se me ocurre pensar en este momento, Nancy, acerca de primera de Pedro capítulo tres, cuando Dios habla acerca del  concepto   de lo que es la verdadera belleza de la mujer.  Él dice que es la pureza y la reverencia de nuestras vidas lo que hace a una mujer hermosa. Dice “ Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos,

Esto no quiere decir que no vamos a peinar o a trenzar nuestro cabello. Si así fuera, entonces tampoco usaríamos vestidos. Y Dios no nos ha llamado a estar desnudas.

Nancy: Realmente de lo que está hablando es acerca de la preocupación de la mujer; por el énfasis y el enfoque que la mujer le da a la belleza hoy en día, ¿no es así?

Anne: Exactamente.  «sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.

El diablo debe estar bien alegre cuando ve la errónea interpretación que se le ha dado a estos pasajes de la Biblia. Debe  reírse mucho cuando comenzamos a hablar acerca de que no queremos ser limpiapiés y cosas por el estilo… Pero tú sabes que, hoy en día, es penoso ver tantos lugares en los que  el diablo se ha enseñoreado y donde, tú encuentras a las mujeres realmente siendo serviles;  los hombres, casi siempre sentados afuera fumando sus cigarrillos mientras las mujeres están en los campos cargando los burros y haciendo todo el trabajo duro que a ellos le correspondería hacer.

Sin embargo, en los países donde Cristo es honrado, tú encuentras las mujeres honradas. Las mujeres fueron las más cercanas amigas de Jesús. Así que estos conceptos no tienen nada que ver con degradar a la mujer. Solamente dice que en el yo interno es donde Dios quiere que radique la belleza. “El hombre ve la apariencia externa,” dice 1era de Samuel, “pero Dios ve el corazón” (16:7). Eso es lo que Dios está buscando.

Nancy: Cuando tú usas la palabra disciplina, yo pienso que a algunas personas les suena como algo muy difícil. Como hoy vas a hablar de la ley.  “Oh, no me digas que debo ser disciplinada acerca de una cosa más. . .”  Aunque disciplina realmente no es una palabra negativa, ¿verdad?

Anne: Claro que no Nancy, lo que pasa, es que la disciplina tiene muchas facetas. Está por ejemplo,  la rendición de tu tiempo.  Yo soy una que sufro de posponer las cosas. Esto es una de las cosas que me mantiene orando porque fácilmente me distraigo perdiendo el tiempo si no le digo al Señor, “¿qué quieres que yo haga?” Bendice mi tiempo en este momento y dime que Tú quieres que yo haga después”. Yo mantengo esta conversación continua porque de otra manera fácilmente puedo holgazanear. Así que esto me ha ayudado con mi vida de oración.

Nancy: Cuando tú piensas acerca de la disciplina del tiempo, creo que una de las cosas más comunes que escucho acerca de la disciplina  del tiempo de otras mujeres hoy en día es, “yo estoy tan ocupada que no puedo hacer todo lo que tengo que hacer”. Sin embargo,  nosotras tenemos muchísimos dispositivos y muchísima tecnología que nos ayudan a  ahorrar el tiempo  que no tenían las mujeres del pasado. Deberíamos de pensar que tenemos mucho tiempo para descansar,  pero la gente vive  jadeando, sin poder respirar, y me encuentro a mí misma de esta manera muchas veces, sintiendo que el día no tiene suficientes las horas o los minutos para hacer todo lo que necesito hacer.

Así que, Anne, ¿Qué nos aconsejas? ¿Cómo puede una mujer hermosa tomar el tiempo, someterlo al Señor y ordenarlo de tal manera que ella pueda estar haciendo lo que está en la agenda de Dios para ella ese día,  en vez de sentirse halada en cientos de direcciones diferentes?

Anne: Bueno, Nancy, esta es una de las cosas que hacemos en mis  grupos de discipulado: hacemos la agenda para nuestra semana que comienza. Si nos juntamos los jueves en la noche,  esta semana comienza el viernes en la mañana por supuesto. Y tenemos esos siete días uno detrás de otro en el cual nosotros ponemos todo lo que nosotros sabemos que vamos a estar haciendo.

Por ejemplo: el lunes yo voy a lavar. El martes podía ir al supermercado comprar la comida de la semana. El jueves yo voy a tomar café con una vecina que no conoce al Señor. El miércoles tengo una cita para salir con mi esposo. Y así ellas y yo también vamos anotando todas las cosas. Luego intercambiamos agendas, y oramos unas por las otras.

Cuando yo pienso en cómo debo invertir el tiempo cada día, pienso básicamente en tres prioridades, de las cuales hablamos en el último programa—prioridad número uno: Cristo; prioridad número dos: el cuerpo de Cristo; y prioridad número tres: el mundo por el cual Cristo murió para salvar. Pienso en esto en la medida en que yo voy anotando las cosas que voy a hacer cada día de cada  semana.

Puedo colorear las actividades. Por ejemplo, prioridad número uno con color azul y colorear la actividad prioridad dos con color rojo;  cuando  voy a compartir con otro cristiano,  enseñar una clase de Biblia o hacer algo parecido. Prioridad número tres, cuando yo voy a una reunión de misiones, cuando yo puedo sentarme a escribir cheques para darlo a una organización de misiones, o cuando  voy a ser testigo de Cristo para mi vecino que vive frente a mi casa: Lo  que sea   prioridad 3 la coloreo de verde.

Lo  hago  porque  de esta manera  puedo ver las consecuencias eternas de cada una de mis actividades en el curso de la semana. Luego yo descubro, “¿Cuáles son estas otras actividades?” Bueno, es increíble, descubro cuánto tiempo de ver televisión hay allí,   cuánto tiempo me toma tomar esa última taza de café, o  leyendo  el periódico, y las cosas que nosotros hacemos que no necesitan estar allí.

Cuando verdaderamente nosotros ponemos por escrito en papel nuestros deberes y la manera como nosotras usamos nuestro tiempo, y lo coloreamos y lo vemos… Entonces nos convencemos de cuánto tiempo perdemos.

Nancy: Así es y nos damos cuenta para qué cosas es que nosotras realmente estamos viviendo.

Anne: Absolutamente.

Nancy: Por eso es que lo que hablamos en el último programa fue de tanta ayuda. . . Esos conceptos de eliminar cosas y de concentrarte en otras cosas. Hay algunas, como tú dijiste, que no son necesariamente pecaminosas pero que se constituyen en  enemigos para las cosas que son mejores cosas en nuestras vidas. Se requiere de una voluntad inquebrantable para eliminar esas cosas que no contribuyen con el propósito del  Reino de Dios para mi vida.

Vamos a aclarar algo, cuando tú piensas de esta manera, ¿quiere decir esto que tú no vas a tener ningún tiempo de recreación,  que tú no vas a tener diversión,  que no vas a tener ningún tiempo libre? ¿Será esta vida disciplinada algo rígido que pondrá a las personas como en una camisa de fuerza?

Anne: Recuerda lo que ya dijimos anteriormente. A nuestro Dios le encantan las fiestas. Cuando   hablamos de los 72 ancianos del A. T. que cuando subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron.   Ellos comieron y bebieron. Y recuerda que hablamos también la historia del hijo pródigo… La fiesta,  las joyas y el baile. ¿Quién dijo que Dios es aburrido?

“En Su presencia hay plenitud de gozo” Cuando vivimos nuestras vidas conscientes de la presencia de Dios, hay tanto gozo que casi no podemos soportarlo, y habrá suficiente tiempo para hacer lo que es divertido.

Déjame hablarte de otra disciplina; se trata de la disciplina de nuestras cosas.  Tenemos tantas cosas. Vivimos atiborrándonos  de cosas que no son necesarias. Nuestros armarios están llenos. Nuestras alacenas están tan llenas que luego tenemos que comprar espacios adicionales para almacenar y eso aumenta nuestras deudas  cada mes.

Nancy: Como ese hombre en el Evangelio de Lucas que tenía que construir graneros más grandes para poder guardar más sus cosas.

Anne: Exactamente. Nosotras necesitamos adelgazar, necesitamos disminuir, necesitamos aligerarnos y hacerlo en serio. Necesitamos diezmar, cuando diezmamos no debemos pensar de esto como un gran regalo que le damos al Señor. No. De hecho diezmar es pagar nuestra renta al Señor.Tenemos  un  lugar en este mundo que estamos ocupando, respiramos el aire, usamos el agua.  Dios tiene todo el derecho de decirnos: “Hey págame mi diezmo. Soy tu propietario”.  Por todo lo que disfrutas  tú debes pagar  tu renta aquí. “SI tú no pagas tu renta,” dice el Señor en el Libro de Malaquías, “Tú estás robándome porque el diezmo es la renta que nosotros pagamos para usar un espacio en este mundo. Ver  3:8.

Pero lo más importante es que le damos porque le amamos.  Mucha  gente empieza a dar 20 algunos 30 y 40 y hasta el 50 por ciento—y conozco algunos que dan hasta  el 90 por ciento y viven con el 10—Esos son los que están diciendo “Jesús, te amo”.

¿Te acuerdas de  aquella querida viuda que Jesús elogió en el Evangelio de Marcos capítulo 12:41-46? Él dijo, “Ella ha dado todo lo que tenía”—Esa es la manera que la Biblia lo dice. Oh, Nosotras no sabemos realmente lo que es dar al Señor.

Así que rendirnos, disciplinarnos, significa ciertamente deshacernos del dinero que no necesitamos.  Dios nos mantendrá suplidas de comida y de aquellas cosas que necesitamos. “Buscar primero el Reino de Dios y Su justicia, y todas las cosas serán añadidas” dice Mateo 6:33. No necesitas preocuparte.

Nancy: Anne yo sé que eres famosa recomendando  un instrumento en particular y ese instrumento es  un cuaderno.  Lo has usado a través de los años para poder implementar algunas de las disciplinas para la mujer hermosa. Cuéntanos un poco sobre ese cuaderno.

Anne: Bueno, yo empecé con un cuaderno una especie de agenda,  porque soy muy olvidadiza.  Aun  las cosas que amo hacer, las olvidaba.  Aquí tengo mi agenda, justo aquí. Ray decía que era ridículo que yo tuviera un cuaderno a prueba de agua porque tenía que ir conmigo hasta la ducha.  No es verdad, pero va a casi todos los lugares.

Yo iniciaba con lo que fuera del día.  Tenía una página para cada día. Luego si tenía que lavar, y pensaba, “Bueno, casi no me queda jabón” iba a la pagina para el día en que yo debía ir a hacer la compra al mercado y escribía jabón para lavar la ropa. Y ya podía  continuar tranquila, y seguir  porque había sacado esto de mi mente e iba al papel, lo podía olvidar hasta el día que iría a comprarlo.

La noche antes de lo que yo  fuera a hacer, revisaba la agenda, entonces  esto me decía qué ropa debía ponerme. Me decía qué debía poner cerca de la puerta de salida para llevar al carro.

Metas es la próxima sección. No sé cuál es la diferencia, pero tengo propósitos de vida, y tengo también metas para la vida. Yo pongo en esta primera sección muchas citas. Cada vez que oigo una buena cita, la escribo.

Luego tengo divisiones con las letras del alfabeto, y no solo las uso para anotar nombres y números de teléfono, pero por ejemplo, debajo de la “V”—tengo siempre millas de viajero así que sé lo que tengo para cuando voy a viajar. Debajo de la “C” tengo celebraciones, y escribo desde enero hasta diciembre, todas las celebraciones, los aniversarios y cumpleaños, así que se qué tipo de tarjetas debo enviar y cuando.

Lo próximo es estudio bíblico, y escribo todo lo que estoy aprendiendo.

Continúo con  las oraciones. Como te dije, escribo mis oraciones.

Y siempre dejo un espacio  en blanco porque siempre hay algo nuevo en mi vida que me gustaría escribir en esa sección, y quiero vivir con frescura.

Nancy: Y esto es solo una herramienta.  No es algo que maneja tu vida, que controla tu vida, sino que es algo que te ayuda a poder desarrollar esas disciplinas de la mujer hermosa. Es algo que puede ser hecho, como lo ves, con un cuaderno, una carpeta de esa de 3 anillos y papel. Mucha gente está haciendo esto hoy en día en sus computadoras.

No hay una sola manera correcta de hacerlo, pero creo que el concepto es el de ordenar tu vida alrededor de las prioridades del Señor para tu vida, y ser intencional—no solo dejar que pasar los días, sino  ser  intencional acerca de cómo tu vives tu vida.

De otra manera, y esto es lo que estoy viendo: Estoy ahora al final de mis 50s y le dije a una mujer  que está en sus 30s, justo la semana pasada: “Es asombroso lo rápido que han pasado estos años”. Tú miras hacia atrás, y te das cuenta, que si no fuiste intencional habrás desperdiciado tu vida. Los  años pasan, y no hay nada de significado eterno que puedas mostrar. Luego terminas lamentándote.

Estas disciplinas, este cuaderno, estas herramientas que tú nos ayudas a ver Anne, nos ayudan a mirar hacia atrás con gozo en vez de con lamentos.

Anne: Y alabamos a Dios por toda la nueva tecnología que existe hoy en día. No te lo niego, algunas son más útiles que otras, estoy segura. Pero para mí, simplemente —porque es a lo que estoy acostumbrada— , mi vida es mi vida entre dos portadas de un cuaderno, y todo lo que me concierne  está en algún lugar de ese cuaderno.  No es nada llamativo; solo lo veo delante de mí porque es blanco y negro y lo llevo conmigo.

Nancy: Comenzamos hablando acerca de 1ra de Pedro 3 y lo que hace que Dios mire a una mujer y diga, “Ella es hermosa”. Está hablando allí del corazón, de la belleza imperecedera, de la belleza que no se desvanece,  de un espíritu tierno y sereno.

Hemos hablado de disciplinas prácticas de una mujer hermosa, pero tomemos un momento para ver algunas disciplinas del corazón  que son importantes para nosotras poder cultivar la piedad en nosotras como  mujeres.

Anne: Bueno, eso lo podemos encontrar muy bien en el tercer capítulo de Pedro.  Un espíritu tierno y sereno.

Nancy: ¿Qué significa eso?

Anne: Fíjate yo soy una líder natural. Y me case con un líder.  Y cuando tienes a un líder casado con una líder, imagínate hay muchos choques.  Yo tuve que aprender lo que era tener un espíritu tierno, y lo que significaba un espíritu sereno. Encontré que era de ayuda leer los dos versos que nos llevan a este capítulo… “Esposas, de la misma manera, sean sumisas a sus esposos”.

Bueno, de la misma manera, ¿Qué significa esto? Y la razón la encontramos explicada  en el capítulo 2 de 1ra de Pedro en el verso 13 que dice,

“Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, (como ciudadanos debemos someternos al gobierno) Verso 18: “Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. Luego dice en el verso 21 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros (esto es lo más difícil), dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, sus pisadas»(esto es para las esposas) dice que  « 23 y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia; » (verso 23).

Esto tiene un gran significado Señor, porque cuando esté delante de Ti, yo solo responderé por mi propia vida, no de cómo mi esposo me trató, no cómo el gobierno me trató, o cómo lo hizo alguien que estuvo en autoridad sobre mí.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos » 1 Pedro 3:1.

Nancy, este es el único lugar en las Escrituras que creo (corrígeme si estoy errada) que testificar se hace sin palabras.  De otra manera nuestras vidas no serían suficientemente buenas, y nadie pudiera aprender del Evangelio a menos que escuchen las palabras. Eso es lo que dice Romanos capítulos  8 y 9.

Pero aquí, porque yo creo que las esposas tendemos a ser habladoras de todas maneras, y nuestras lenguas nos meten en problemas todo el tiempo, él dice,

“de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeresal observar vuestra conducta casta y respetuosa”.1Pedro 3:1-2

Este es el espíritu manso y sereno, cuando ellos ven la pureza en tu vida.

Una de las palabras en la versión Reina Valera es “casta.” Cuando las mujeres van a un desfile de modas, ellas pueden escuchar describir un vestido como casto. ¿Qué querría decir esto?  Quiere decir clásico/ elegante pero discreto. Esto es lo que las esposas deberían ser.  Podemos ser modestamente discretas.  Es parte de nuestra belleza.

Nancy: Así que para una mujer tener un espíritu sereno y tierno, ¿quiere decir eso que ella nunca ha de hablar, que ella no tenga personalidad, que ella esté como pintada en la pared como si fuera  un adorno? Sé que eso no es una verdad para ti, ¿Cómo es que eso luce?

Anne: Es interesante que Dios le dice a Abraham, “Escucha a lo que tu esposa  Sara te dice” (Génesis 21:12). Uy…

Nancy: Y nos gusta ese versículo.

Anne: No, no es que nosotras no tenemos nada que decir.  Pero hay una dulzura y modestia que dice. “Tú primero, mi hermano. Quiero ser dirigida por ti. Tú eres mi héroe; tú eres mi esposo. Tú eres el hombre al que admiro”. Tú estás para obedecer a tu esposo de la manera que la iglesia debe obedecer a Cristo, lo que es una declaración fuerte.

Así que nos encontramos con que este espíritu tierno y sereno está  tomando un segundo lugar y eso te lleva a decir, “Oh, no, tú primero, mi hermana”. Y él tendrá deferencia contigo porque tú la tuviste primero con él.  Eso es contagioso, así que la relación de un esposo y esposa se convierte en más y más dulce en la medida en que uno tiene deferencia con el otro.

Nancy: Y, desde luego, ese espíritu viene de Cristo en nosotros. Es Su gentileza, Su mansedumbre, SU humildad.  En la medida que ÉL nos llena  con Su Espíritu, en la medida en que nos rendimos a Él, mientras nos humillamos delante de Él y le dejamos vivir Su vida a través de nosotros, entonces esa ternura, esa humildad, esa bondad, esa quietud—la vida de Cristo—vendrá a través de nosotras.

Anne: Y eso no es solo para las esposas, es para todas las mujeres, acerca de la forma cómo ellas tratan a los hombres. Es algo  interesante—y una cosa—Ray y yo fuimos al campo misionero muchas veces.

En el campo misionero puedes ver a mujeres que se han convertido en mandonas y se han vuelto agresivas y han tomado ese lugar en las misiones, y los esposos, los hombres se callan y se han convertidos en debiluchos. Ellos las dejan hacer, lo cual es su culpa, pero observamos la tensión que esto provoca  en el campo misionero.

Puede pasar, desde luego, en el hogar, también en el lugar de trabajo. Las mujeres deben estar seguras de que deben ser sumisas en el sentido más dulce, más encantador e interesante y atractivo para que puedan ser  oídas.

No serán escuchadas por ser gritonas sino que serán escuchadas,  porque cuando abren su boca tienen algo sabio que decir.

Nancy: Como hemos visto en 1ra de Pedro 3, hay un gran poder, una influencia un impacto dado a la mujer que dice “Sí Señor”, y que cultiva esa disciplina de un corazón hermoso, de ese espíritu tierno y sereno. Tiene un gran poder y una gran influencia, y es la influencia y el sabor de Cristo. Es lo que queremos reflejar en todos los que nos rodean.

Anne: Él fue manso y humilde y fue abusado y permitió que pasara porque Él sabía que el resultado final sería la salvación de las almas.  Así que Él estaba listo para bajar la cabeza y someterse a una cruz por nosotros. Oh, cielos, es lo menos que podemos hacer—buscar ser como Cristo.

Leslie: Esta es Anne Ortlund ofreciendo a las mujeres perspectivas poderosas.  Ha sido nuestra invitada toda la semana.

¿Qué estás haciendo tú para multiplicar el impacto de tu vida? Anne Ortlund te ha mostrado como tener una influencia en las mujeres que te rodean.

Gracias por acompañarnos en el programa de hoy. Esperamos que nos acompañes en nuestra próxima entrega.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Fiesta en el Cielo, Ge’La, Toca Mi Alma Señor ℗ 1998 Ge’La Productions LLC.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-es-lo-que-hace-una-mujer-realmente-hermosa/

Leslie Basham: Anne Ortlund, en este momento nos invita a imaginarnos el final de una ceremonia de bodas.

Anne Ortlund: ¿Qué tal si cuando la boda haya terminado los novios dicen, «Hey, esto resultó bien interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. Me gustaría que nos viéramos otra vez; o  tal vez pudiéramos comer juntos algún día»?  No crees que eso sería algo incongruente.

Pues algo así ocurriría si aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y decimos, «Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a juntar de nuevo contigo Señor».  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante peculiar también.  ¿No te parece? Nosotros necesitamos a Dios.  Lo necesitamos.  Necesitamos a Dios, una vez y otra vez y otra vez.  Mientras más nos alimentamos de Él, más hambre tendremos de Él y más dulce será Su compañía.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. 

Nancy Leigh DeMoss: Estamos conversando esta semana en Aviva Nuestros Corazones con mi vieja amiga, Anne Ortlund.

Anne, muchas gracias por venir y compartir tu corazón con nosotras, al hablar de la sabiduría y de las perspectivas que Dios te ha dado en estos 86 años de vida.  Gracias por compartir esto con nosotras.

Anne: Recuerda, Nancy que nos conocemos desde hace muchos años.

Nancy: Así es, desde que estaba estudiando en la Universidad del Sur de California cuando tu esposo Ray era el pastor de la Iglesia de Lake Ave. Allí  tuve el privilegio de asistir durante mis últimos dos años de universidad.  Fui muy bendecida durante esos años.  Ahora ya soy una adulta. Estamos todos un poco más viejos, pero  seguimos animándonos unos a otros en nuestro caminar con el Señor.

Anne: Sí, sí.  Es maravilloso estar contigo de nuevo, es maravilloso.

Nancy:  Anne estuviste casada con Ray durante 61 años.  Hace tres años que enviudaste.  Has escrito 26 libros, has escrito himnos, y Ray y tú han dado charlas alrededor del mundo en muchos países diferentes.  Has vivido diferentes etapas en tu vida y en tu ministerio, y es un gozo poder recibir de ti algo de  lo  que Dios te ha enseñado en todos estos años.

Las Escrituras hablan acerca de que las mujeres mayores enseñen y entrenen a las más jóvenes en los caminos de Dios para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.  Es por esto que amo compartir con mujeres mayores y preguntarles, «¿Qué te ha enseñado Dios? ¿Podrías enseñarme a mí y a otras más jóvenes acerca de los caminos de Dios?».

Esto que vamos a tener es realmente solo una conversación.  He elegido algunos temas que sé son de interés para ti y que han sido parte del mensaje de tu vida.  Estamos simplemente dialogando acerca de aquellas cosas que han estado en tu corazón durante todos estos años.

Uno de tus libros con mayores ventas a través de los años, y que ha sido de una gran influencia en mi vida, es “Las disciplinas de una mujer hermosa”, que está disponible en inglés. Ahora, no conozco a ninguna mujer que no quiera ser hermosa.  Nuestra sociedad tiene mucho que decir acerca de lo qué es hermoso y de qué es la belleza verdadera. Pero sabemos por la Palabra, que la definición de Dios para belleza tiene que ver principalmente con la belleza del corazón.

Anne, tienes mucho que decirnos de lo que has aprendido a través de los años cuando pensamos en una mujer hermosa, ¿qué significa esto? ¿Qué significa ser una mujer hermosa desde la perspectiva de Dios?

Anne: Bueno, Nancy, tú y yo estábamos hablando justamente de esto antes de salir al aire. Tú dijiste, «Bueno, tú vas a hablar de tres prioridades, ¿no?» Esto es realmente el punto central en el que cualquier mujer necesita enfocarse si es que quiere convertirse en una hermosa mujer de Dios.

Las tres prioridades son Cristo, el Cuerpo de Cristo, y el mundo por el cual Cristo murió para salvarnos.  Cuando hacemos de estas tres cosas algo primordial en nuestras vidas, nuestros espíritus realmente se vuelven más hermosos porque no permanecemos enfocadas en nosotras.  Nos enfocamos en Él y en Sus asuntos.

Aquí tengo  en mi Biblia a Juan 17.  A este capítulo  pudiera llamársele  el Lugar Santísimo de toda la Biblia, porque en toda la Escritura, este es el único lugar en el cual  aparece  una larga conversación entre Dios y Dios. Es decir, Dios El Hijo  hablando con Dios el Padre. Cuando Dios le habla a Dios, en este capítulo ¿de qué crees que hablaran? Bueno, como verás  hablan principalmente de tres cosas:

En los primeros cinco versículos de Juan 17, Él habla acerca de la gloria del Padre y de la gloria del Hijo.  A esto es que debemos entregarnos a través del poder del Espíritu Santo —a la gloria del Padre y a la gloria del Hijo.  Si algo en este mundo nos va a hacer hermosas, debe ser esto.

Luego en el versículo 6  cambia el tema y Jesús habla acerca de «aquellos que me diste de este mundo».  Se  está refiriendo  por supuesto a los creyentes.  Desde el versículo 6 hasta el 19, Él está orando por el gozo de ellos, por su protección, por su unidad Y  ora de diversas formas por aquellos que le pertenecen a Él. Es decir, por los que han creído en El..

Nancy: Y es interesante ver que por lo que Él ora, básicamente,  es por su santificación.

Anne: Varias veces, sí.  Y luego empezando en el versículo 20 hasta el final del capítulo entonces, Él ora por el mundo, «que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí», en los versículo 21, y versículo 23, «que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí», Él lo repite, y que «y que los has amado así como Tú me has amado a Mí.» (Claro yo estoy parafraseado).

Entonces lo que hemos leído anteriormente nos enseña que debemos amar al Señor. Debemos glorificar a Dios. Y glorificar a Dios es glorificar al Padre, glorificar al  Hijo, y glorificar al Espíritu Santo.  Debemos amar a nuestros hermanos creyentes, orar por su bienestar y ministrar a sus necesidades, y debemos testificar a los no creyentes.

Si vas un poco más atrás, a Juan 15, encontrarás lo mismo.  Alrededor de la mesa del aposento alto, en  su discurso final Jesús dice algunas de las cosas más dulces y profundas de todas, luego que Judas sale de la habitación y Él habla libremente.

En el capítulo 15:1-11, Él habla acerca de permanecer en la vid, y de que las ramas deben permanecer ahí. Esta es la prioridad uno; simplemente establecernos allí, habitar allí; hacer de Él nuestro entorno más familiar.  «En Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser», esa es una comunión así de íntima.

Entonces en los versículos 12-17, Él empieza y termina de la misma manera: «Ámense unos a otros.  Este es Mi mandamiento: Ámense unos a otros». Jesús está hablando acerca de la amistad, y esta es la prioridad número dos.

Luego en el versículo 18 hasta el final del capítulo, Él habla acerca del mundo.  «El mundo te odiará.  No te sorprendas.  Me odió a mi también», y así continúa hablando acerca del mundo, y termina diciendo, «cuando venga el Consejero, el consolador — este es el Espíritu Santo —Él testificará acerca de Mí y tú también has de testificar».

Es decir, que en este capítulo 15 de Juan vemos claramente tres prioridades: permanezcan en Cristo; ámense unos a otros como cuerpo; y testifiquen a este mundo en necesidad.

Hay un trabajo triple para la mujer hermosa.

Anne: Anne puedo recordar todavía cuando llegué a la Iglesia Lake Avenue donde tu esposo estaba pastoreando en 1976.  Lo escuché predicar y enseñar acerca de estas tres prioridades y caí en cuenta que él había llamado a toda esta iglesia y a todos los creyentes a organizar sus vidas alrededor de estas tres prioridades…Primero, nuestro compromiso con Dios; segundo, nuestro compromiso con el pueblo de Dios; y tercero, nuestro compromiso con el trabajo de Dios en este mundo.

Toda la iglesia estaba alineada con estas prioridades.  Porque esto lo permeaba todo.  Sé que recuerdas esto.  Tú y Ray han escrito y hablado acerca de esto en tantas ocasiones.  Pero esto es realmente contra cultura.  No es nuestra forma natural de pensar.  Mi prioridad natural, la  número uno, soy yo.

Este es un llamado a vivir la vida para la gloria de Dios y el avance de Su Reino, que no está centrado en mí definitivamente, sino que está centrado alrededor de Cristo y los propósitos de Su Reino.  Esto es algo que has enseñado para ser aplicado en cada propósito y en cada creyente, en cada etapa de sus vidas.  Es decir, que tanto si tenemos a una joven mama escuchando, o si tenemos a una estudiante universitaria, o a una mamá con el nido vacío, sigue existiendo el mismo llamado a regresar a estas tres primeras prioridades.

Y hoy quiero retar a nuestras oyentes a evaluarse: ¿Estoy  viviendo estas tres prioridades como las más importantes de mi vida —primero mi compromiso con Dios; es decir,  mi relación con Él; segundo  mi compromiso con el pueblo de Dios;  con la familia de Dios, y finalmente mi compromiso con el trabajo de Dios en este mundo?  Si no tenemos estas tres prioridades como las más importantes de nuestras vidas, entonces algo está fuera de orden.

Todo tiene que empezar por nuestra relación con Dios.  Entonces, como mujer, ¿de qué manera cultivas tu relación con Dios como la prioridad número uno de tu vida? ¿Cómo luce esto en la práctica?

Anne: Sabes Nancy, dos de mis palabras favoritas son,  elimina y concéntrate.  Si estamos enfocadas en nosotras mismas, estaremos hechas un desorden.  Nuestro horario será siempre un caos.  Nuestros hogares serán un desastre.  Nuestros armarios estarán desordenados. Nuestras cocinas imagínate, nuestras mentes estarán desordenadas también. Estaremos siempre llenas de tantas cosas.

Esta era la diferencia entre María y Marta.  Jesús no estaba opuesto a que Marta cocinara. Él no creía que la cocina fuera un mal lugar, pero Él dijo, «Marta, estás preocupada y ocupada con muchas cosas».  Porque ella estaba moviéndose en múltiples direcciones, y por esto no estaba enfocada, mientras que María estaba sentada a los pies de Jesús.  María había eliminado cosas de menor valor y se había concentrado en las más importantes.

Esto es algo que debemos hacer cada una de nosotras, y cuando lo hagamos, la disciplina vendrá a nuestras vidas de forma natural.  Sobre esto fue que escribí en Las disciplinas de una mujer hermosa.

Nancy:  Déjame echar atrás un segundo.  Y volvamos a los términos, Eliminar y concentrar. Vamos a poner esto un poco más práctico. Tú no estás hablando de eliminar a los hijos…

Anne:Claro que no, aunque a  veces quisiéramos hacerlo…

Nancy:  Pero esto no es lo que estamos recomendando.

Anne: No. Claro, imposible.

Nancy:  No puedes eliminar el cocinar si estás en una etapa de tu vida en donde tienes una familia que tiene que ser alimentada y que necesita de comidas preparadas.  Entonces, prácticamente, qué es lo que vamos a eliminar, y ¿en qué nos vamos a concentrar para convertirnos en esta hermosa mujer?

Anne: Escucha, necesitas tener una gran puerta trasera, y necesitas tener una puerta frontal. Supón que alguien te pregunte, ¿Puedes enseñar la clase de tercero de la escuela dominical?» Automáticamente tú piensas, «Oh no, estoy muy ocupada.  No puedo.  Me encantaría, pero no puedo hacerlo.  Mi vida está llena».

Pero una mujer que sabe cómo eliminar y concentrar, dirá, «Maravilloso.  Creo que el Espíritu me está llamando a hacer esto.  ¿Qué tendré que dejar ir  para poder hacerlo?»  Esta mujer tiene esta gran puerta trasera por donde deja que salgan algunas  cosas mientras  deja entrar otras nuevas por la puerta del frente.

Lo mismo ocurre con tu ropero Nancy. Suponte que te compraste una blusa nueva.  Okay, eso es bueno, entonces regala una de las que tenías.  O compras un nuevo par de zapatos.  Regala un par de zapatos;  de forma tal que siempre tengas el mismo número de zapatos. De esto es que hablo en el libro “Disciplinas de una mujer hermosa”.  Así tu closet no se llenará y no se volverá un desorden,  tu tiempo también se puede sobrellenar y abarrotar igual que tu closet.

Fíjate, lo que necesitamos es ver qué es lo más importante y decir, «Señor, yo me entregaré a esto», y esto implica soltar y soltar y soltar cosas, aquellas que nos consumen el tiempo. Tú no te imaginas la cantidad de cosas que he dejado ir recientemente.

Nancy:  ¿Cuáles son esas cosas?

Anne: Bueno te va a sorprender.  Tal vez llegues a pensar que estoy loca.  He dejado de usar los correos electrónicos.

Nancy:  ¿Y sigues viva para contarlo?

Anne:Lo estoy, parece mentira pero lo estoy. Los correos electrónicos me tomaban de dos a tres horas mientras estaba en la oficina.  Cuando  moví la oficina para la casa, creí que debía dedicar más tiempo a orar y a interceder, así como adorar a Dios, y quería tener más tiempo para leer la Biblia más profundamente.  Ya no necesito de esas dos o tres horas diarias para revisar los correos electrónicos cada día.

Recuerdo que hasta hace 10 ó 15 años atrás, teníamos teléfonos, y cartas escritas.  Puedo volver a usar estos medios para que las personas puedan localizarme.  Es fabuloso haber eliminado los correos electrónicos porque así puedo concentrarme más en la Palabra, orar más y compartir más con mis amigas.

Nancy: Realmente he tenido un poquito de envidia desde que supe que tú habías dejado de usar el correo electrónico.  Yo creo que todavía no estoy en posición de poder hacer eso, pero me parece sumamente atractivo.  Ojalá tuviera solo dos o tres horas al día de correos electrónicos.

Anne: Cuando estés en tus 86 años, trabajarás en esto, lo sé.

Nancy: Así espero que sea.

Es un asunto de ser sensible al Espíritu y saber qué Dios quiere de mí en esta etapa de mi vida.  Una etapa puede verse diferente a la otra cuando se trata de… eliminar y concentrar.

Anne: Oh, sí que lo son.  Y algunas veces implicará eliminar cosas que realmente amamos.

Nancy: Si, en ocasiones son cosas que no son malas en sí mismas.

Anne: Una vez escuché a un pastor decir, «Deja algo hoy».  Él dijo, «No va a ser difícil dejar algo que detestas.  Lo difícil es dejar algo que realmente ames pero que realmente sabes que te aleja de la misión».  Esto me reta.  He estado buscando desde entonces disminuir y disminuir más y más aquellas cosas que no son tan necesarias; cosas que quizás amo pero que me impiden hacer lo más excelente.

Nosotros los cristianos probablemente no vayamos a robar un banco hoy. Esas no son nuestras tentaciones.  Sin embargo realmente son cosas buenas las que nos alejan de las mejores.  Tenemos que disciplinarnos a nosotras mismas.

Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos de esas cosas? Tú ministras a muchas mujeres jóvenes y a mamas jóvenes.  ¿Cuáles son algunas de las cosas que evitan que las mujeres hagan aquello que es más excelente?

Anne: Por ejemplo yo no estoy opuesta al gimnasio.  No estoy opuesta a los clubes de golf, y a  aquellas cosas que pueden ser divertidas en la vida, y que realmente necesitamos para distraernos en medio del diario vivir…  Pero la realidad es esta, digamos, que estás siendo retada para discipular a algunas mujeres jóvenes en tu vida pero estás muy ajetreada con el gimnasio…  O  alguna otra  actividad de la quizás tendrás que deshacerte.  Y sé que esto es una realidad para muchas de las que están escuchando.  En una escala del uno al diez, ¿qué vas tú a eliminar?

Esto es algo gracioso: pienso en la Primera Carta a Timoteo cuando habla de Pablo instruyendo a su joven discípulo en cuanto a lo que era importante y lo que no era importante. Él le dice, «Disciplínate a ti mismo para la piedad, o sea  [entrénate a ti mismo]; porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura. (4:7-9, NIV).

Ahora bien, aquí hay un contraste  …Si vas a eliminar, elimina algunos de tus entrenamientos físicos., el problema es que estamos locos con nuestros cuerpos, y estamos siempre corriendo o jugando tenis o entrenando con entrenadores personales y ejercitándonos.  Y la lista sigue.  Los cuerpos… Siempre muy bellos, pero el Espíritu posiblemente esté muerto o desnutrido.

Aquí dice— y creo que es el único lugar de la Escritura en donde se habla del entrenamiento físico, hasta donde he podido descubrir— él utiliza una ilustración atlética, pero esta es la única ocasión en donde les habla a los cristianos sobre esto.

Disciplínate  a ti mismo para la piedad.  Él entrenamiento físico tiene poco valor, nada comparado con entrenarnos para ser piadosos.  Entonces esto es un ejemplo: elimina y concéntrate

Nancy: Y regresando a la ilustración de María y Marta, María se concentró en escuchar la Palabra de Dios.  Yo sé que has practicado por muchos años la disciplina de sacar ese tiempo a solas con el Señor y con Su Palabra.

En los años en que eras la mamá de cuatro niños pequeños y la esposa ocupada de un pastor estabas viajando, escribiendo libros, sirviendo con tu esposo, ¿Cómo te las arreglabas para mantener en primer lugar lo que  corresponde al primer lugar que es tener tu tiempo con el Señor?

Anne: Bueno rindiendo cuenta a otras personas eso me ayudo mucho.  Desde 1970, he tenido un grupo pequeño cada año de alrededor de cinco mujeres, yo soy la sexta, y nos reunimos semanalmente.  Una de las cosas que hacemos es escribir nuestros tiempos con el Señor.  Escribimos lo que aprendemos en la Palabra.  Las dos cosas que Pablo —que en realidad se llamaba Saulo, le pidió al Señor en el camino a Damasco, fueron: “Señor, ¿quién eres Tú?» y segundo, «Señor, ¿qué quieres Tú que yo haga?» Entonces escribo todo lo que veo que Él debe ser…Estoy aprendiendo a conocerlo mejor. Escribo todas las formas en que pudiera obedecer mejor lo que yo estoy viendo.

Entonces escribimos nuestras oraciones.  Nosotras: adoramos, confesamos, damos gracias, suplicamos.  Cuando le pedimos algo, lo escribimos.

Cada semana nos juntamos—esto puede parecer juvenil— pero tenemos un «tiempo de mostrar y contar».  Mostramos lo que escribimos esa semana y si faltamos algún día, eso se evidencia.

Antes de escribir mis tiempos de oración y quietud, yo tenía la impresión de que estaba teniendo más tiempo del que realmente tenía.  Pero cuando lo veo por escrito, digo, «Oh Señor.  Falté el martes por completo, y el miércoles fue realmente a toda prisa, pero el jueves fue maravilloso.  Pase más tiempo con el Señor».  Esto mide lo que verdaderamente estoy haciendo.

Nancy: ¿Cuándo comenzaste a tener de forma consistente este tiempo de oración?

Anne: Yo estaba por mis veinte años.  Me maravillo tanto al ver a estas jóvenes y adolescentes que tienen su tiempo de oración,  y los muchachos, también.  Fue cuando me casé, que Ray tenía sus devocionales diarios, cuando yo empecé a tener los míos con él.

Nancy: ¿Cómo lograste esto teniendo que atender a  cuatro niños?

Anne: Bueno no te niego que fue difícil especialmente con los tres primeros.  Los tuvimos uno seguido del otro.  Tuvimos a la pequeña Sherry cuando apenas teníamos diez meses de casados, y tuvimos a Margie 11 meses después.  Luego tuvimos a Buddy 17 meses después de esto, y de repente mi vida se convirtió en una locura.  En aquellos días había que lavar y hervir a mano todos los pañales, y hervir los biberones, y uno tenía que hacer la formula de la leche.  En verdad era mucho trabajo.

Cuando el pequeño Buddy, el hijo número tres, comenzó a dormir desde su toma de leche de las 10p.m. hasta su otra toma de leche de las 6am, y ya no se despertaba a comer a las 2a.m., yo me sentí bien aliviada.  Entonces  dije, «Señor, Tú sabes cuánto me gusta dormir, pero si Tú me ayudas, me seguiré levantando a las 2 a.m., la hora en que solía darle el biberón a Buddy,  para tener contigo mi tiempo de quietud».

Claro que esto no duró para siempre, y para serte honesta, no recuerdo ni una cosa que haya aprendido o le haya pedido al Señor en ese tiempo, pero me hace feliz, me hace sentir bien que, como joven mamá que estaba tan desesperada, tuviera este tiempo a las 2 a.m.con Él hasta que pudiera hacerlo más tarde en el día.

Nancy: Claro porque no estamos diciendo que aquellas mamás que no se levantan a las 2 a.m. a estar con el Señor deban de sentirse culpables o que el hacer esto las hará más espirituales.  Creo que la palabra clave aquí es que estabas desesperada.  Te diste cuenta lo mucho que necesitabas al Señor y que sin Él no podías.

Anne: Mira yo vivía tensa, me había convertido en  una  verdadera arpía.  Le gritaba a Ray. Era un desastre.  Sabía que necesitaba tiempo de quietud con el Señor.

Nancy: Entonces esta es una disciplina clave para una mujer hermosa; un fundamento importante.

Anne: Sí, Realmente lo es.  Cuando nos casamos, nos paramos en el altar, y pronunciamos esos votos preciosos delante del pueblo de Dios, delante de Dios mismo y delante del ministro de Dios, y eso es maravilloso.

Pero qué tal si cuando la boda se ha terminado los novios se dicen, «Hey, esto  resultó interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. O me gustaría que nos volviéramos a ver.  O tal vez podamos comer algún día juntos»  no crees que esto sería  algo verdaderamente  incongruente.

Pues algo así ocurriría, si  aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador y decimos, «Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a reunirme contigo, Señor».  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante incongruente  también. ¿No crees? Nosotros necesitamos de Dios, lo necesitamos.  Necesitamos a Dios,  una vez y otra vez.  Mientras más nos alimentemos de Él, más hambre tendremos de Él, y más dulce será su compañía.

Leslie: Pareciera que en este tiempo todo el mundo está persiguiendo la belleza para luego darse cuenta que es una gran decepción.  Anne Ortlund ha estado hablando con  Nancy Leigh DeMoss acerca de las disciplinas de una mujer hermosa, demostrando lo que realmente es la verdadera belleza y cómo obtenerla.

¿Nancy?

Nancy: He sido tan alentada hoy, Leslie, con este ejemplo de Anne.  Una de las cosas que amo de ella es ver como a través de las décadas en que la he conocido, ella llena su mente con la Palabra de Dios.

Durante los últimos años he tenido la carga de animar a nuestras oyentes a memorizar la Palabra de Dios, y muchas de nuestras oyentes han respondido.  Han estado memorizando textos y se animan unas a otras en el proceso.

Te animamos a hacer este hábito de memorizar la Palabra.

Leslie: Anne Ortlund ha estado escribiendo mucho acerca de vivir una vida disciplinada, pero esto no significa vivir una vida aburrida.

Anne: Nuestro Dios ama las fiestas.  Cuando piensas en Él,   aquellos 72 ancianos subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron, ellos bebieron y comieron (Éxodo 24). Y la historia del hijo pródigo… cuando él vuelve a casa, ellos tienen una gran fiesta.

«En Su presencia hay plenitud de gozo».  Cuando nuestras vidas están siendo vividas en la presencia de Dios, habrá tanto gozo que casi no podremos soportarlo.

Leslie: Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

2/6 – Envejeciendo para la Gloria de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

2/6 – Envejeciendo para la Gloria de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/envejeciendo-para-la-gloria-de-dios/

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias

Voluntaria: Soy Sidel Pérez,  esposa y madre de tres niños pequeños, creyente de muchos años, pero no fue hacia el 2009 que conocí este ministerio de Nancy Leigh DeMoss, Life Action a través de las conferencias, libros de True Woman y alguien que hizo llegar a mis manos el material de Seeking Him (Buscándole a Él)  en un momento en donde estaba en una gran prueba en una cama de hospital con mi hija mayor también enferma y Dios ha usado este  ministerio de Aviva Nuestros Corazones para transformar, renovar mi mente y mi corazón en cuanto a la feminidad, en cuanto a mi rol de esposa, de madre y mujer en mi comunidad.  Yo puedo decir sin temor a equivocarme que Aviva Nuestros Corazones, ha sido una tabla de salvación para mi vida en familia, Dios lo ha usado para acercarme a Él a las cosas que a Él le agradan a llevarme a un rol de madre y de esposa más bíblico y en realidad han sido evidencias de la gracia de Dios y Su misericordia en mi vida para mí y para mí y para mi familia, para mi esposo, para mis hijos.  Doy infinitas gracias por haber sido bendecida con este ministerio, que Dios permita que muchas de nosotras puedan seguir siendo alcanzadas con el mensaje de Dios para las mujeres a través de este ministerio.

Leslie: Nos encantaría escuchar de ti, visita, AvivaNuestrosCorazones.com

Anne Ortlund siempre ha afirmado que ella quiere ser como Jesús.

Anne Ortlund: Estaba leyendo en Romanos 8, y luego leí también en Hebreos, que Jesús vive perpetuamente para interceder por nosotros.  Pensé que no había tomado la intercesión con suficiente seriedad.  Así que en mis apuntes empecé a escribir los nombres de aquellos por los que quería interceder.

Leslie: Y esa lista ha estado creciendo desde entonces. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada de esta semana en Aviva Nuestros Corazones es mi vieja amiga, Anne Ortlund.  Muchas de nuestras oyentes quizás la conozcan. Si no escuchaste el programa anterior te invito a buscarlo y a escuchar lo que compartimos.

Estoy en el sur de California esta semana visitando y participando en algunas reuniones. Le pregunté si ella podía acompañarme en el estudio para que pudiéramos hablar de algunas cosas que Dios está haciendo en su vida y algunas de las cosas que ella ha estado aprendiendo.

Me gusta escuchar a las personas mayores, haciendo un recuento de su aprendizaje y viendo lo que yo puedo aprender de sus experiencias de vida. Anne, muchas gracias por ser un ejemplo, una mentora, una amiga, y por compartir con la audiencia de Aviva Nuestros Corazones en el día de hoy.

Anne: Nancy, si lo que quieres es una vieja, esa soy yo, si quieres hablar con una persona mayor, yo califico.

Nancy: Te pregunté hace un minuto si estaba bien si te preguntaba cuántos años tienes, y si no tenías problema con esto. Entiendo que tienes 86 años. Le he pedido al Señor desde que yo era pequeña —y nuestra audiencia me ha escuchado decirlo antes —que desde niña mi meta en esta vida es y siempre ha sido ser una anciana piadosa, mujer de Dios. Siempre he tenido esta imagen de cómo debe lucir una anciana mujer de Dios.  Después de cumplir los 50 años, me pregunto si realmente lo decía en serio.

Estoy tan agradecida de haber tenido mujeres ancianas en mi vida que han modelado esto para mí,  que las veo tan  llenas de Cristo en esta etapa de envejecimiento de su  vida… Le he pedido al Señor que me permita servirle con mi cuerpo, con mi alma, con fuerza, mente, y corazón hasta que llegue por lo menos a los 85 años. No conozco cuál será el guión para mi vida, pero es algo que siempre he deseado.  Anne, Tú has demostrado que la vejez es una etapa fructífera y gozosa de la vida.

Quiero que hablemos acerca de eso, porque yo creo que envejecer es uno de los miedos que muchas mujeres tenemos.   ¿Es envejecer  algo que tú has temido o que te ha atemorizado? O ¿te has preparado para envejecer?

Anne: Bueno, no creo que pueda decir que he pensado acerca de esto de ninguna de estas maneras. No he mirado hacia adelante de manera particular para llegar a ella, pero tampoco le he temido al futuro. He vivido cada etapa de mi vida tal como ha llegado. Pero si he amado el versículo en Proverbios 31 que dice, «sonríe al futuro«, porque ese verso prueba que la mujer de Dios no teme envejecer (verso 25).

Es interesante que hayas mencionados 85 años de edad, porque yo hice lo mismo, Nancy. Yo decía que mi oración era que-de nuevo,  este no  era el plan de Dios, este era mi plan-que Ray y yo sirviéramos al Señor juntos hasta que tuviéramos 85 años. Más adelante yo he revisado esto y he encontrado algo nuevo que Dios nos ha dado para hacer. Pero el hecho es que estoy aquí un año más del que pedí, y es el Señor en mí aquí en la tierra y con Ray allá en el cielo.

Amo esta edad. La amo. Nunca esperé que me gustaría tanto.  Quisiera sacarle todo el jugo a esto y obtener todo lo bueno que pueda sacarle.  Te parecería algo como agridulce;  descubres que tienes artritis, y que hay lugares que nunca pensaste que te podían doler. Pero el hecho es que, como dice Pablo en  Filipenses 4 verso 11, «pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación»  (Filipenses 4:11). Nunca he estado más gozosa. Nunca pensé que fuera divertido envejecer.

Nunca pensé que las personas podían  mirarte y pensar que así serían algún día. Miran lo que tú haces y como actúas. Te observan, este tiempo en que se idolatra la juventud y las personas no quieren envejecer, es un excelente tiempo para pedirle al Señor que te haga un modelo para que otros no tengan miedo.

Me encanta Proverbios 17:6ª que dice que: «Corona de los ancianos son los hijos de los hijos.» Somos una gran familia. Antes de decirte el tamaño de mi familia, tengo que decirte, que tengo una querida amiga, Jenny, que no tiene ninguna familia. Ella es mayor que yo. Tiene 96 años imagínate. Jenny es tan feliz que cuando se ríe en el teléfono, chirrea. Hablo mucho con ella. A sus 96, ella dice que estos son sus mejores días.

Ella tuvo dos esposos cristianos. Ambos partieron para estar con el Señor.  No tuvo hijos.  Realmente está sola pero su  vida está llena de gozo. «En tu presencia hay plenitud  de gozo» dice el Salmos 16:11. Es de ahí que proviene el gozo, no de la edad.

Nancy: Pienso que muchas personas realmente le tienen terror al pensamiento de estar solas.  Estuvimos hablando con algunas viudas que nos estuvieron diciendo que no pueden ni siquiera relacionarse con este sentir de que esta sea una etapa de gozo o de estar contentas. ¿Cómo encuentras gozo cuando tienes artritis, cuando están presentes los achaques y los dolores y cuando estás realmente sola?

Anne: Y hay más cosas todavía, otra cosa importante que puede surgir de esto y que pudiera parecer una verdad negativa es que el salario puede reducirse.   El mío terminó el mes pasado imagínate.  Algunos de los que nos escuchan en este momento  no tienen empleo.  No tienen mi edad, pero están montados en el mismo barco que yo (en la  misma situación).  Es absolutamente maravilloso recordar como David dice en el salmo 37 «Yo fui joven y ya soy viejo y no he visto al justo desamparado ni a su descendencia mendigando pan» (verso 25, LBLA).

Me encanta conocer que en cualquiera de las épocas de mi vida, Dios ha prometido proveer para Sus hijos. Es una cosa maravillosa ver cómo Dios  extiende el dinero y cómo sorprende con ingresos que ni siquiera te imaginabas que te podían llegar. Si Él te quita algo, aun sabes que tendrás suficiente porque Él no te dejará hambrienta.

Aún si te permite estar hambrienta por un breve tiempo, debes considerarlo  algo bueno, porque hay un propósito detrás. Estuve leyendo Deuteronomio 8 el otro día. Después de la experiencia del desierto,  Dios le dijo a los israelitas, «primero te dejé tener hambre, luego te alimenté con mana».  De modo que ambas cosas provienen de Él.

Pregunte al presidente de Visión Mundial una vez, quien era mi amigo,  «¿Has conocido a algún cristiano que se haya muerto de hambre?»  Él me dijo, «Nadie me ha hecho esa pregunta antes.  Déjame meditar y darle vueltas a eso». Y dijo, «He conocido a muchos cristianos alrededor del  mundo que han tenido hambre; pero  han orado al Señor, y Él mismo los ha alimentado. Pero no recuerdo honestamente a  ningún cristiano que haya muerto de hambre».

Creo que esto me asegura que puedo contar con las promesas de Dios. Si nuestras finanzas son bajas—algo que pudiera suceder en nuestra vejez—Él está todavía ahí para que podamos confiar en que Él proveerá  para nuestra necesidad.

Nancy: ¿Te has sentido tentada a quejarte alguna vez? Dijiste que estabas contenta en esta etapa, pero alguna vez te has encontrado queriendo llorar o murmurar acerca de algún aspecto de tu situación como envejeciente.

Anne: Sí, claro lo hago de vez en cuando y cuando yo me pongo quejosa,  digo,  «Oh Dios, perdóname»…

Porque la queja es pecado. Cualquier clase de descontento con relación a lo que Dios nos ha dado es pecado. Debo decirte,  que ya no me quejo tanto como lo hacía antes. Aunque la vida no es tan fácil como era antes, pero aún  así  creo que hay un progreso en mí. Alabado sea el Señor.

¿Sabes lo que es hermoso acerca de envejecer? Que cada día me acerco más al momento en que veré a Jesús y estaré en el cielo con todas estas preguntas respondidas—que son tantas—¿Cómo será? Lo que sí  sabemos es que será mucho mejor. Cada día, cada momento me acerco más.  A veces pienso que no puedo esperar, no quiero esperar.

Esta tierra está maldita por el pecado.  No es el cielo.  Pero el cielo está cerca y yo estoy probablemente más cerca que tú, Nancy.  Esto me hace reír de gozo.

Nancy: Como debería hacernos a todas reír de gozo.  Si tú no estás viviendo así,  aquí y ahora, luego cuando envejezcas, ¿por qué vivirás? Si tú vives para el aquí y ahora, en vez del allá y luego, cuando envejezcas será una época de decepción. Pero si estás viviendo para Cristo, viviendo para la eternidad, viviendo para el cielo,  mientras testificas, mientras más envejeces  más te acercas a ese cumplimiento.

Anne: Así es Nancy,  ¿Sabes otra cosa que he descubierto que es maravilloso en esta edad? Que he aprendido a adorar al Señor más profundamente que como lo hacía cuando eras mucho más joven.  El otro día pensaba acerca de Génesis 47, cuando José dijo que él enviaría a su padre a su tierra de origen después que muriera.  Pero cuando José juró, Israel, (que fue el nuevo nombre de Jacob), se inclinó en adoración sobre la cabecera de la cama. Su cuerpo estaba muriendo.  Pero su espíritu estaba más vivo que nunca.

Me encanta el hecho de adorar en la cabecera de la cama.  Y la adoración se hace para mí más y más dulce cada día. Disfruto  la iglesia más que antes.  Canto las letras con más significado de lo que antes lo hacía. Oro más fervientemente. O sea, que Dios está más cercano de lo que nunca ha estado para mí. En un sentido, me uno a Jacob en adoración inclinándome en mi cayado.

Nancy: Pienso que es de esta manera que le das cumplimiento a algo que Ray te desafió tanto a ti como a tu familia a que hicieran en una carta que escribió  algunos años  antes de él irse al cielo y que fue descubierta después de su muerte. Fui tocada por una exhortación que él  dejó en esa carta. Él dijo a sus hijos y a su familia, y cito «Al madurar, mantente siendo una persona feliz en Cristo,  al envejecer vuélvete más dulce. Las personas agrias son un problema».

Anne: Eso me suena como Ray.

Nancy: Suena como Ray. Es tan cierto. Todas nosotras hemos conocido algunas personas mayores que se vuelven refunfuñonas, quejosas y lloronas, y se hace tan difícil vivir con ellas, porque al envejecer se vuelven contenciosas. Y he pensado, «Señor, yo quiero ser más dulce, yo quiero ser más amorosa, yo quiero ser más misericordiosa, tener más gracia y compasión». ¿Cómo evitas convertirte en una persona agria al envejecer?

Anne: Bueno, en los primeros años, cuando estás criando a tus hijos, eso es una ayuda. Porque si enseñas  a tus niños a amar al Señor, a honrar a sus padres, ellos harán eso al envejecer. Mi familia es tan preciosa para mí.  Tengo cuatro hijos, y los cuatro tienen maravillosas parejas.  Tengo 22 nietos, contando sus parejas, y tengo 23 biznietos. ¿Has oído de alguien que tenga 23 biznietos?

Nancy: No, no lo creo…

Anne: Tampoco yo. Soy la única que he encontrado.  Pero el hecho es que cada uno de ellos ama a Jesús, excepto los nuevos bebés claro. Muchos de ellos están en el ministerio, algunos son profesores del seminario, algunos son misioneros.

Realmente todo inició con mi padre y  mi madre.  Tenía seis años cuando ellos aceptaron a Jesús como su Señor y Salvador. Lo recuerdo muy perfectamente.  Toda nuestra vida cambió. Tuvimos nuestra primera oración de gracias en el desayuno la siguiente mañana, luego la siguiente noche,  Papi comenzó a guiarnos en devocionales de familia, la cual mantuvimos a través de los años, y las generaciones siguientes los han tenido, lo cual es cada vez más raro en estos días.

Mamá y papá tienen 122 descendientes ahora, y cada uno de esos 122 descendientes, excepto los recién nacidos, caminan firmemente con el Señor.  Pienso en ti…, si estás escuchando y eres una joven madre o padre, podrías imitar a  mis padres.  Puedes convertirte  en la primera generación.   Si tú no fuiste criada en un hogar cristiano, tú puedes ser el inicio de la línea que traerá a tu familia de una manera firme a conocerle a Él.  Ellos harán lo mismo, y los próximos harán igual y los últimos también.

Salmo 78 habla acerca de esto. Los más jóvenes aprendiendo de los mayores, pasándolo a los hijos aún no nacidos, a  la generación venidera, los cuales lo dirán a sus hijos. El salmo 78 fue el tema de una reunión familiar que tuvimos no hace mucho tiempo. Es algo muy dulce pasar este legado. Se convierte en una corona de la vejez tal como Dios  planeó que sería.

Nancy: Anne tú estás haciendo eso y no solo con tu familia natural, con tus hijos, tus nietos y bisnietos, sino que también tienes hijos, nietos y bisnietos  espirituales.  Una de las cosas que amo de ti, Anne,  es que tú, en esta etapa de tu vida, en tus ochenta,  como viuda, no paras de dar de ti misma y de servir a las necesidades de  los demás.

Esto trae a mi memoria ese pasaje que encontramos en el Salmo 92 que dice,

El justo florecerá como la palmera, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR,  florecerán en los atrios de nuestro Dios.  Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes,15 para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

¿No te encanta ese texto?

Anne: Sí, me encanta ese texto, porque aún si quedamos paralizadas.  Aún si nuestras manos y pies no funcionaran.  Mientras podamos hablar podemos declarar que el Señor es justo.  Podemos llevar esto con nosotros hasta la muerte.

Nancy: Hay un sentir de muchos envejecientes de que no sirven para nada; que no saben cuál es su propósito. Ni porque Dios los mantiene vivos en el mundo. Se dicen a sí mismos ¿En qué puedo contribuir? Pero sin embargo, tú sigues aún dando frutos y ministrando a la vida de  otros. Extendiéndote hasta donde Dios te da energía, y esa energía la usas para dar fruto.

Anne: Oye Nancy, otra cosa que el Señor me enseñó hace aproximadamente  año y medio. Le estaba diciendo que yo quería ser mas como Jesús. Estaba leyendo a Romanos 8, y luego leí también en Hebreos, que Jesús vive perpetuamente para interceder por nosotros. Y pensé que yo no había tomado la intercesión con suficiente seriedad.» Así que en mi libreta de apuntes, que tengo siempre cerca,  empecé a escribir en la sección de mis oraciones los nombres de aquellos por los que quería interceder.

  • Tengo once no creyentes ahora, por los cuales estoy pidiendo que se conviertan al Señor, que le conozcan.
  • Tengo una lista de matrimonios que no les está yendo bien, oro por cada uno de ellos.
  • Oro por los enfermos.
  • Oro por los líderes gubernamentales. Estas son oraciones diarias.
  • Oro por los misioneros y pastores.
  • Oro por las jóvenes que discipulo.
  • Oro por las que quiero discipular en el futuro.
  • Oro por los ancianos.
  • Oro por los que están desalentados.  Tengo una lista de personas que sienten que  están en declive. Quizás sean jóvenes pero tienen ese sentimiento.

Tengo alrededor de 400 personas, ahora imagínate qué lista. He descubierto que son demasiados para orar por todos en un solo día.  Así que  oro por los más que puedo y luego me detengo y sigo en ese punto el próximo día. Así que repaso esa lista varias veces a la semana. La intercesión produce mucho fruto. No tenía idea, pero me he quedado sorprendida con los resultados que he visto

Nancy: Yo estoy tan agradecida por una señora de 90 años que tenemos en  mi iglesia. Ella  es viuda y algunas veces se pregunta por qué Dios la tiene aún aquí.  Ella ora, intercede, ella ora por mí.  No me imagino continuar sin sus oraciones. A menudo le recuerdo que Dios la ha dejado aquí con un propósito, y si no puede hacer otra cosa más que orar porque ella está muy limitada físicamente ahora, le digo, «si no puedes hacer otra cosa más que esto, esto es grandioso, este ministerio es grandioso, es una misión y un  llamado.  Mantente haciéndolo mientras Dios te de aliento…»

Anne: Fíjate, ella quizás no lo sabe, pero estos son posiblemente los días más poderosos de su vida.

Nancy: Sí, porque en la economía de Dios y en términos de las cosas que para Él son importantes. Esto demuestra que ser anciana puede ser una etapa en la vida llena de fruto.

Anne, mientras miras atrás a tu vida y a los años que has caminando con el Señor,  ¿Tienes algo que lamentas?, ¿o algo por lo que quisieras volver atrás y hacerlo diferente?

Anne: Bueno realmente no quiero volver atrás, de ninguna manera, ahora que estoy tan cerca del cielo no me gustaría dar vuelta atrás, pero sí, tengo algunas cosas que  lamentar claro, y esto es parte  de mi dolor.  Pienso en cosas que le dije a Ray que no debí haber dicho, o que no le dije lo que si debí haber dicho. Pienso en los primeros tiempos cuando  peleábamos. Menos mal que no lo hacíamos en los últimos tiempos.   Nos tomo diez navidades poner el árbol de Navidad sin que tuviéramos una discusión.  Eso es increíble… Él quería ponerlo todo rápido y al descuido, tirarlos;  y  yo poner cada cosa, una a la vez y hacerlo todo perfectamente.

Nancy: Entonces, ¿Cómo lograron terminar eso después de 10 años? ¿Cómo lo hicieron?

Anne: Bueno tirándolos.  Descubrí que todo funciona mejor cuando le permites al hombre liderar. Lo cual yo no sabía al principio.  Pensaba que probablemente teníamos igual coeficiente de inteligencia imagínate,  así que podíamos sentarnos en la mesa de discusión y resolver.  Algunas veces era él el que ganaba, y algunas veces era yo. Pero, ¿sabes algo? Eso hace que un matrimonio se convierta en algo mediocre, terrible, eso es terrible.

Así que yo aprendí, después de unos pocos años dolorosos, que no puedes tener a dos personas tirando del mismo caballo. Uno tiene que ir al frente y el otro tiene que ir detrás.  Cuando empecé a aprender esto nuestra vida se hizo más llevadera. Pero esos son remordimientos que tengo, de cosas que me costó  aprender. Esto provocó que Ray adquiriera un temperamento del que luego tuvo que sobreponerse. Porque yo lo molestaba mucho.

Los matrimonios deben mejorar con los años. Cuando ambos están en Cristo, esto realmente sucede. Si alguno de ustedes en este momento está pasando una mala racha en su matrimonio, le  recomiendo…No te rindas…  Todo el mundo tiene malas épocas.  Simplemente se lo entregas al Señor  y atraviesas esos momentos. Mejores días  vendrán después.  Las cosas que tú lamentas,  Dios las limpia con la sangre de Jesucristo.  Es maravilloso el saber que Él las ha olvidado y que nosotros podemos olvidarlas también,  Estamos a salvo.

Nancy: Y me encanta ese versículo que tú citaste en eI último programa, Proverbios 4:18. Es,  un versículo que con frecuencia comparto con otros en el día de su cumpleaños. Pero es bueno para cualquier etapa de la vida.  Pero en la medida que pensamos en envejecer, creo que este versículo tiene un  significado particular.  Dice, «Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día».

Y eso es realmente contrario a la razón.  Pensamos en el día menguando y la luz disminuyendo más y más, poniéndose más oscuro mientras envejecemos. Hemos dicho que nuestra sociedad valora la juventud,  no la vejez.  Pensamos en las personas mientras envejecen como si la luz de su vida fuese menguando en la medida que pasan los años. Pero este versículo nos está hablando del hombre interior, del ser interior, y dice que  la senda de los justos es como la luz de la aurora que va aumentando en resplandor.  Más y más luz.  Más y más vida.  Más y más gracia, hasta que es pleno día.

Por supuesto, ese pleno día es el día en que veamos a Cristo. Así que mientras vivamos para Él en esta vida, nuestras vidas realmente serán—y creo que tú demuestras esto hermosamente Anne, días que se van poniendo cada vez más brillantes, hasta que podamos ver a Cristo en toda Su plenitud.

Leslie: Esta fue Anne Ortlund hablando con Nancy Leigh DeMoss. La vejez no es siempre un tópico popular, pero es algo en lo que todos necesitamos pensar.  ¿Estás preparada para glorificar a Dios en todas las etapas de la vida?

Anne nos ofrece sabiduría bíblica,  a mujeres de todas las edades en su libro, Disciplinas de una mujer hermosa [disponible en inglés: Disciplines of the Beautiful Woman]. Ella comparte abierta y personalmente sobre episodios de reto y  crecimiento en su vida.  Léelo. Vas a disfrutar sus historias.

Ella también ofrece sabiduría en asuntos prácticos tales como nuestra agenda, prioridades, relaciones y vestimenta.  Ella te enseña cómo mostrar la belleza femenina en todas estas áreas, dándole seguimiento a cada capítulo,  dándote la oportunidad de ver y de responder en áreas de crecimiento.

¿Ya te suscribiste para recibir nuestros correos de Conexión Diaria? Este correo contiene el enlace que te lleva directamente al programa. Contiene también el nombre del mismo, título de la serie, y algunos puntos importantes que Nancy trata en el programa. También podrás ver un enlace con el título del artículo del blog.

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¿Qué hace hermosa a una mujer?  Nuestro mundo está obsesionado con este asunto, gasta una fortuna en cosméticos, cirugías, y productos dietéticos. Anne Ortlund te mostrará cuál es la verdadera belleza y cómo conseguirla, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/6 – Reconociendo la viudez como un regalo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

1/6 – Reconociendo la viudez como un regalo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reconociendo-la-viudez-como-un-regalo/

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias.

Voluntaria: Mi nombre es Any Mañón de Mirabal, yo me encontraba en un momento en el cual Dios había comenzado a hablarme, en cuanto a mi rol en cuanto al orden que tenía establecido para mi vida y para la vida de mi esposo, porque a pesar de los años que yo tenía en sus caminos, en que yo había estado  sirviéndole no había un orden, no estaba en el orden de Él.

Yo había crecido en la fe en una iglesia donde lo importante era desarrollar el llamado que habíamos recibido sin importar que sacrificábamos en el proceso, llámese hijos, esposo, lo que fuera. El mensaje de Aviva Nuestros Corazones que es un mensaje basado en la palabra de Dios, es un mensaje sólido, es un mensaje seguro y es un mensaje que resiste cualquier cuestionamiento, es un mensaje que exalta a Cristo, es un mensaje que hace morir el yo en nosotras y a través de esa muerte es que realmente podemos ver la vida y la vida eterna.

Comencé a apoyar este ministerio y ese llamado al servicio que yo recibí desde un principio, que había sido actuado en desorden por falta de conocimiento hoy yo puedo llevarlo en el orden de Dios, a través de este servicio, en este ministerio, yo puedo servir, a mi Padre, ayudando a que otras de Sus hijas puedan escuchar la verdad que necesitan para ser libres, sanadas y restauradas.  Yo doy gracias, muchas gracias a Dios por este ministerio de Aviva Nuestros Corazones.

Leslie: Nos encantaría escuchar de ti, visita AvivaNuestrosCorazones.com

Luego de la muerte de su esposo, Anne Ortlund oraba frecuentemente y le decía al Señor:

Anne Ortlund: “Señor, ansío el momento en que pueda estar contigo y con Ray”; Esa era mi petición diaria hasta que un día  me di cuenta que estaba poniendo a Ray y al Señor en el mismo pedestal. Y pensé, “pero eso es idolatría’.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Sé que no es fácil, pero cada mujer casada necesita visualizar la posibilidad y la perspectiva de la viudez, porque ese es un hecho que pudiera enfrentar en cualquier momento de su vida. Nancy nos está presentando hoy a una invitada que compartirá con nosotras mucha sabiduría acerca de este tema.

Nancy Leigh DeMoss: Ha sido para mí un privilegio a través de los años tener a mis queridos amigos Ray y Anne Ortlund en los programas de Aviva Nuestros Corazones. Y hoy Anne está aquí y nos acompaña.  Anne, muchas gracias por tomar estos días y venir a compartir tu corazón con nuestras oyentes.

Anne: Gracias,  Nancy, el privilegio  es mío, recuérdate que nos conocemos desde que éramos  universitarias.

Nancy: Es cierto, yo fui a la Universidad del Sur de California. En ese entonces tu dulce esposo Ray, era pastor de  la Iglesia de Lake Avenue. Recuerdo que llegué a esa universidad cuando tenía 17 años.

Anne: Y de inmediato comenzaste a enseñar en la Escuela Dominical.

Nancy: Sí, a los niños de tercer grado.

Anne: Todavía puedo recordar aquel mensaje escrito en la pizarra: “Hoy es tu vecindario, mañana el mundo”.

Nancy: Así mismo. Ese era nuestro lema; y tú tienes una buena memoria Anne. Dios hizo cosas preciosas en la vida de esos niños, pero también tengo que reconocer que también hizo muchas cosas maravillosas en mi corazón durante esos dos años que estuve en la universidad.  Recuerdo que cuando comencé a asistir a esa iglesia de Lake Avenue,  para mí fue como si hubiera  muerto y entrado en el cielo. Experimenté la adoración como nunca antes y, las enseñanzas y la vida de esa iglesia se convirtieron  en un tiempo muy dulce para mí.

Anne: Dios fue bueno y Dios sigue siendo bueno todavía… Antes de esos años ya tus padres y mis padres eran buenos amigos.

Nancy: Sí, así es, la última vez que te vi junto a Ray fue en el funeral de una amiga muy querida que tenemos en común, la Sra. Joyce Johnson. Recuerdo que nos sentamos y hablamos. Ray ya había sido diagnosticado con fibrosis pulmonar pero todavía en ese momento gozaba una buena salud.  En ese entonces ustedes no sabían lo que Dios tenía preparado ni orquestado para sus vidas.

Anne: Estábamos sorprendidos porque habíamos hecho una especie de negociación con el Señor… Lo que nos muestra que con el Señor  no se puede negociar. Él tiene sus propios planes.  Imagínate siempre habíamos dicho que nos iríamos juntos porque disfrutábamos mucho nuestra compañía..  Decíamos que si uno de los dos contraía una enfermedad contagiosa  nos acostaríamos en la cama, tomados de la mano, besándonos y pasándonos la mano para infectarnos uno al otro con el fin de que morir así y juntos tomados de la mano  juntos iríamos al cielo…¿Qué te parece?. Y aquí estoy yo  y él ya está allá desde el 11 de julio del 2007, y ¡wao! Dios en este tiempo ha hecho cosas preciosas. Sabes Nancy no quisiera que volviera a estar aquí por nada del mundo en las condiciones que estaba, pues la fibrosis pulmonar te va asfixiando poco a poco. Es como ahogarse,  es bien doloroso. En algunas ocasiones, al final de su enfermedad, cuando él ya casi no podía respirar y tenía 10 o 15 minutos jadeando y finalmente conseguía hacerlo, solía decir: “Este es un de regalo de Dios para mí”, su fe lo había llevado a depositarse  plenamente  en el Señor. Era conmovedor  escucharlo hablar así.

Nancy: Y tuviste que caminar con él durante todo ese tiempo como esposa.  ¿Cuánto tiempo tenían de casados?

Anne: 61 años de casados y 63 desde el día que nos enamoramos.

Nancy: Y tuvieron muchos años fructíferos ministrando juntos, mientras Ray pastoreaba y luego también a través del ministerio Heaven of Rest, “Refugio de Descanso”. Quizás algunas de nuestras oyentes recuerden haber escuchado a Ray en ese programa. Ambos escribían libros, viajaban por el mundo dando charlas, haciendo ministerio y trabajo misionero. Ustedes eran simplemente Ray y Anne Ortlund, juntos como equipo. Cuando te viste perdiendo a Ray, durante esos meses con esa dificultad para respirar, ¿cómo atravesaste  y procesaste  esa situación?

Anne: Bueno, cuando Ray me pidió matrimonio lo hizo con el Salmo 34:3  (Engrandeced al SEÑOR conmigo,y exaltemos a una Su Nombre). Así que durante esos años, con la ayuda de Dios, eso  fue lo que hicimos, y cuando él murió, eso era lo que estábamos haciendo, engrandeciendo al Señor y exaltando juntos Su Nombre .  

Teníamos un maravilloso hermano en Cristo que era enfermero. Él estuvo con él hasta en los momentos finales, monitoreando sus medicamentos. Imagínate si le administraba una dosis muy alta podía dormirse pero si le daba una dosis muy pequeña no se le quitaba el dolor, así que este hermano oraba al Señor para que le ayudara a ser preciso en su labor y de ese modo Ray se pudo mantener sentado en su cama rodeado de su familia. Pudo mantenerse alerta como nunca antes lo estuvo en el púlpito

Ray pastoreó la situación, sentado erguidamente en su cama, dirigiéndonos en los cánticos y en la lectura de la Palabra. Y tal y como hizo Jacob, él le dio una bendición y exhortación a cada uno de los que estábamos rodeando su cama.  Luego al mismo tiempo todos proclamamos la bendición sacerdotal  que aparece en Números 6:24-25: “El SEÑOR te bendiga y te guardeEl SEÑOR haga resplandecer Su rostro sobre ti, 
y tenga de ti misericordia.”

Terminó exclamando, Amén, Amen, Amén.- Su cabeza se inclinó hacia delante y así partió con el Señor.

El enfermero dijo luego que había sido la partida más bella que él había visto, la más gloriosa y realmente así fue.

Fue un momento bien emocionante Nancy, al momento que su cabeza se inclinó hacia delante sus ojos estaban mirando hacia arriba y él levantó su mano. Le pregunté a Patrick, el enfermero: “¿Qué piensas que estaba haciendo?”  Y él me contestó: “sabes, creo que estaba saludando al Señor”.

Así que él partió de esta vida a la otra vida de una forma preciosa y suave, y eso ha sido un gran consuelo para mí, desde entonces

Nancy: ¿Era domingo en la mañana, verdad?

Anne: Era día de Resurrección, no pudo ser mejor día para morir.

Nancy: El día del Señor.  Pienso en Ray y Anne Ortlund uniéndose al coro celestial, a los ciudadanos del cielo y encontrándose con mi padre y con otros hermanos… y con tus padres también.

Anne: Fue un poco agridulce porque al ser domingo, mucho de los familiares cercanos son pastores y no pudieron estar en el momento de su partida, pues estaban en sus iglesias predicando,  pero sus esposas estaban allí. Luego los pastores vinieron y pudieron estar con nosotros el resto del día.

Nancy: No pude estar en el memorial, ¿nos podrías contar cómo fue?

Anne: Bueno tuvimos 2 memoriales. Uno en Newpot Beach, pues el discipuló por mucho tiempo en esa iglesia y tenía amigos muy queridos y además pastoreó durante algunos años la Iglesia Mariners de ese lugar. A ese servicio, celebrado en la Iglesia Presbiteriana de San Andrés, asistieron 700 personas. Luego al otro día tuvimos el otro memorial en la Iglesia de la Avenida Lake, en Pasadena,  al cual  asistieron más de  1000 personas.

Ambos memoriales fueron increíbles porque debido a que murió un domingo, no hubo forma de informar a los hermanos de las Iglesias que él había partido y que los memoriales serían el  viernes y sábado siguiente. Por otro lado estábamos en tiempo de vacaciones y con todo y eso, asistieron cientos y cientos de personas. Verdaderamente fue muy conmovedor.

Nancy: Tu esposo impactó muchas vidas durante esos años y era realmente muy amado  como pastor.

Anne: Una de las historias más bonitas ocurrió en el segundo servicio, en la Iglesia Bautista de la Avenida Lake, donde él fue pastor por 20 años, en Pasadena.  Ray hijo, estaba predicando. Predicó en ambos memoriales y  estaba exhortando a la iglesia para que volviera a los años de refrigerio;  porque habíamos tenido un avivamiento en los últimos 7 años aproximadamente,  o por lo menos los inicios de un avivamiento.

Ed Fisher había sido nuestro director de adoración por mucho tiempo. Ed ya estaba enfermo y cercano a la muerte al momento  de los servicios memoriales de Ray, pero les dijo a las personas que estaban con él en su casa: “Tengo que ir a ese servicio”.

Pero ellos le dijeron: “No puedes, estás enfermo”.

“Debo ir, debo ir”, dijo. Así que lo llevaron en su camilla y lo pusieron en la parte de atrás de la iglesia.

Ray hijo, no sabía esto cuando estaba predicando y en ese momento  recordando a los hermanos la forma como se había iniciado ese avivamiento en la iglesia. Ese día cuando comenzó el avivamiento, cuando Ray terminó de predicar esa mañana en la Avenida Lake, él no hizo ningún llamado al altar — porque de vez en cuando lo hacía— pero no lo hizo esa mañana. Pero a pesar de no haberlo hecho Ed Fisher que en ese entonces estaba en el coro, salió del coro, se acercó y se arrodilló al frente, y luego le siguieron   muchas personas e hicieron lo mismo. Todo comenzó con Ed Fisher.

Y allí estaba él ahora, en la parte de atrás, acostado en aquella camilla, escuchando aquello. Esa tarde Ed murió… El libro de Salmos dice  “Clemente y justo es el SEÑOR; sí, compasivo es nuestro Dios”  (Salmos 116:15). Él hace tantas cosas preciosas en nuestra vida como también durante nuestra partida, que puedes ver claramente que todo es parte de Su plan. No es una muerte realmente, es pasar de una vida a otra vida, es como una graduación. Algo mejor aún …

Nancy: Y la muerte no le tomó por sorpresa a Ray. Él había meditado en cómo él quería vivir y en cómo él quería morir y se preparó para ministrar a su familia aún después de su partida.

Sé que tu hijo Ray, Jr,  encontró una carta en el escritorio de Ray  padre, que había escrito años atrás para entregarla a su familia luego de su muerte. ¿Recuerdas en qué momento esta carta fue leída por primera vez?

Anne: Es un misterio para mí cómo llegó esa carta a la gaveta de su escritorio, pues él no podía llegar hasta su oficina, porque como sabes estaba muy enfermo; yo ni siquiera  sabía que existía esa carta, ni siquiera me di cuenta cuando la escribió. Y un día Ray hijo, estaba revisando el escritorio de su padre luego de su muerte y antes del funeral y se encontró con esa carta dirigida a mí y a nuestros hijos.

Es una hermosa carta en la que exhortaba a cada uno de nosotros. Decía: “Es extraño escribirles cuando aún no he fallecido pero cuando la lean ya no estaré con ustedes”. Él nos motivaba a caminar con Cristo todo el tiempo, expresaba cuánto me amaba y que juntos cantaríamos un dueto en el cielo. Estoy esperando con ansias ese momento.

Nancy: Anne, él estaba seguro del hecho de que cuando muriera iba a estar con el Señor y sabía que no era por lo que él había hecho sino por lo que Cristo hizo por él. Él dijo, “De hecho, estoy anticipando esta nueva aventura, y en el momento que la lean estaré en el cielo con  Cristo”. En verdad él estaba muy seguro de lo que decía.

Anne: Déjenme decirles algo a aquellos que nos escuchan… Si  todavía no han recibido a Cristo  recuerden que la muerte puede estar más cerca de lo que imaginan.  Esto no es un asunto para impresionar ni para asustar. Si tú no conoces a Cristo.  Te aconsejo  urgentemente que hagas lo que Ray hizo, lo que Nancy ha hecho y lo que yo he hecho. Simplemente decir: “Oh Señor Jesús, te recibo en mi corazón. Creo que Tú perdonaste mis pecados al morir por mí en la cruz y quiero ser tu hijo(a). Quiero que el Padre me reciba por el perdón que tu ofreces”. Le aseguro que Él lo hará si se lo piden, mis amadas amigas.

Nancy: Ray entregó su vida a Cristo y tuvo paz. De hecho, se conmueve el corazón al leer otra vez esa carta, que tus hijos te han autorizado a compartir públicamente, él decía:  “Ahora mi vida en esta tierra ha acabado y debo ir a encontrarme cara a cara con el Señor. Confió en Él como mi Salvador y descanso en Su gracia en este momento de mi partida. No le temo a la muerte”.

Solo Cristo puede dar ese tipo de seguridad que tenía Ray,  de saber que él muy pronto estaría en la compañía del Señor. 

Anne:  Oh oh sí, yo también siento lo mismo.  Apenas puedo esperar llegar allá.

Nancy: Así que Dios da gracia en el momento de la muerte y tu lo viste en Ray, pero sabemos que Ray partió y te dejó luego de 61 años de matrimonio.  Tú también necesitaste de la gracia de Dios para aceptar esa separación física. ¿Cómo te  ministró el Señor en esos primeros días de tu viudez?

Anne: Es interesante. Cuando regresé a la casa luego del hospital, entré a nuestro edificio (todavía digo “nuestro” y lo seguiré diciendo) tomé mi Biblia y me puse a  hojearla. El Señor entonces me dio el Salmo 119:68a : “Bueno eres tú, y bienhechor”.  A partir de ese momento  agradecí al Señor por la partida de Ray, pues sabía que Él había hecho algo bueno para Ray y ya no estaba sufriendo al no poder respirar. Él estaba cómodo y feliz en la presencia del Señor.

Un año después, entré en una verdadera crisis, Nancy.  Fue el momento en que  me di cuenta  que me había pasado un año entero diciendo: “Oh Señor, apenas puedo esperar a estar de nuevo con Ray y contigo”.  Fue en ese instante cuando me percaté de que había estado poniendo a Ray y al Señor en el mismo lugar y de que eso era idolatría. Estaba diciendo: “Quiero estar con Ray y contigo”.

Me sentía  como Abraham poniendo a su hijo Isaac en el altar, supe que  tenía que dejar ir a Ray, entregarlo al Señor.  Recuerdo que dije: “Señor  si yo estoy de este lado de la Gloria y Ray está en el lado opuesto, en el cielo,  lejos de aquí, aunque no nos veamos, si  ambos estamos amándote y adorándote, eso es suficiente”.

Eso me liberó, me dio una libertad que nunca creí posible tener. Me sentí liberada de las cadenas que me ataban, de la ansiedad de querer partir con Ray. Ahora quería irme cuando Dios decidiera que fuera mi tiempo, como Pablo dijo en Filipenses 2, “quiero estar aquí y servirte hasta que tú lo decidas, y entonces cuando sea Tu tiempo, partiré contigo, Señor.” sé que Él también me permitirá también ver a Ray.

Siempre decíamos: “Sabemos que no estaremos casados en el cielo, pero seremos los mejores amigos”. Tal vez el Señor permita esto.

Nancy: Esa es una lección muy poderosa. Tu esposo,  vivo o muerto,  no puede tomar el lugar de Dios en tu vida. Cristo quiere ser tu principal amor.  Las parejas que ponen al Señor en primer lugar en sus vidas, se dan cuenta de que su relación es más sana. Obtienes mayor libertad al entregar tu esposo al Señor, esté o no aquí contigo. Tú y Ray vivieron de esa manera cuando él estaba en la tierra, asegurándose de que Cristo tuviera el primer lugar en sus vidas.

Anne: Nancy, que 1ra a los Corintios 7 habla a los casados y a los solteros, y dice que si estás casado, estás como dividido, porque quieres complacer a tu pareja y quieres complacer también al Señor.  Pero si eres soltera, tu vives para complacer solo al Señor. Es Dios quien permite que esté soltera y es algo maravilloso también que Él otorga. Y ahora que Él me ha permitido sola, he descubierto que es muy lindo poder estar enfocada solo en el Señor y no estar dividida entre Dios y Ray, pues aún cuando lo extraño muchísimo, la verdad es que mira los esposos  ocupan mucho tiempo. .

Nancy: ¿De verdad?

Anne: Sí, es algo muy dulce y un privilegio especial estar solas, ya que puedes enfocarte y fijar tus ojos solo en Jesús.

Nancy: Entonces has abrazado este período de tu vida como un regalo y como un llamado. No has dejado de ministrar a otros luego de la partida de  Ray.  Has continuado impactando y has continuado invirtiéndote en la vida de otros y has entendido  que Dios   te ha dado una misión en este período de tu vida también.

Anne: Mi versículo lema, el que he adoptado para mi vida, es Proverbios 4:18,  “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día”. Ray y yo tuvimos una vida fabulosa llena de amor, pero esto continúa. Dios me ha dado tiempos maravillosos en estos años.

Nancy: Cuando miras hacia atrás en estos años de viudez, ¿ha habido algo particularmente difícil o que haya representado un reto para ti? Nos gustaría escuchar acerca de eso.

Anne: Claro que sí, he llorado muchas veces y todavía en algunos momentos me sobrecoge la idea de que él se ha ido.  Luego pienso lo que él dijo: “Engrandeced al SEÑOR conmigo, y exaltemos a una Su Nombre”  y me digo a mí misma: él está engrandeciendo al Señor, él lo está exaltando y eso mismo estoy haciendo yo aquí.”  Así que si ambos estamos haciendo de manera simultánea, aunque no estemos uno al lado del otro eso es un gran consuelo. Pero no te puedo negar que hay momentos de tristeza y que lloro de vez en cuando.

Nancy: ¿Ha usado el Señor a otros creyentes como instrumento de aliento y de gracia para ti en este tiempo de tu vida?

Anne: Oh oh ¡no te puedes ni imaginar! El hecho de haber discipulado muchas chicas, así como Ray discípuló muchos hombres, hizo que ahora tenga muchos amigos que me acompañan. Tuvimos una actividad hace tres noches, donde no solamente tuvimos una cena maravillosa (éramos 30) sino que también expresamos lo que el Señor estaba haciendo en nuestras vidas, tanto de  los esposos como de las esposas. Luego tuvimos un  tiempo  de oración extenso y precioso.

Mis amigos están en los 40´s, 30’s casados y criando sus hijos, creo que el Señor me está usando para mostrarles que una viuda puede ser feliz aun cuando su pareja haya partido al cielo.

Nancy: ¿Cómo te alientan ellos?

Anne: Bueno de muchas maneras, ellos me dicen una y otra vez lo mucho que han crecido en el Señor desde que estoy compartiendo la Palabra de Dios y orando con  ellos.  Ellos no se dan cuenta de que me dan a mí más de lo que yo les doy a ellos. Todos los días hay alguien que me llama por teléfono y me dice: “Vamos a almorzar juntas” o “Ven a la casa a cenar con la familia” y eso es fabuloso para mí.

Nancy: Entonces no estás viendo que tu ministerio se acabó y que tu vida se ha terminado. Ves que el Señor ha continuado usándote y que tú has tenido el corazón dispuesto para seguir invirtiéndote  en las vidas de otros.  Creo que lo que ha permitido que se mantenga el gozo, la paz y la correcta perspectiva  en tu vida  es que no estás buscando que otros te sirvan sino que tú buscas la manera de servir a otros.

Anne: ¿Sabes una cosa Nancy? Yo pensaba que la única manera de dejar un legado luego de haber partido con el Señor iba a ser mediante mis libros, pero ahora me doy cuenta de que esto es algo que cualquiera puede hacer, invirtiendo tu vida en los niños, en la próxima generación. Hablándoles de Jesús y orando con ellos, cuando hayas desaparecido del escenario de la vida, ellos seguirán caminando en esta tierra, amando al Señor.

Nancy: Así es y Dios tiene un gran corazón para las viudas, lo puedes ver a través de las Escrituras. Él advierte fuertemente a aquellos que se quieren aprovechar de las viudas y de los huérfanos. En Deuteronomio capítulo 10 versículo 18 dice que Él hace justicia al huérfano y a la viuda, Dios nos dice que el Señor defiende la causa de los huérfanos y de las viudas y continuamente en la Biblia se nos dice que debemos tener amor por las viudas.

Podrías compartir algunas palabras de tu corazón Anne, acerca de cómo los hijos de Dios pueden ministrar y ocuparse de las viudas. Dinos algunas formas prácticas en que nosotros podemos apoyar, alentar y ser de bendición a las que están pasando por esta etapa de la viudez.

Anne: Bueno de diferentes maneras, pueden llevarlas a ver una buena película. El otro día precisamente fui a ver una película muy divertida, mis amigos me llevaron, fue excelente. Todos ustedes que nos escuchan conocen alguna viuda. Ellas los necesitan no solo en sus oraciones sino también presentes en sus vidas, necesitan su compañerismo, mostrando a través de ustedes la bondad de Dios, y manifestando la forma como Él está con nosotros más que nunca.

Otra cosa que puedes hacer por las viudas es orar por ellas. Me siento muy confortada sabiendo que oran por mí.

Nancy: Si has estado escuchando hoy, te animo a pedirle al Señor que ponga en tu corazón una viuda—tal vez alguien en tu familia, o tal vez alguien en tu iglesia. Ahora mismo levanta una oración y pídele a Dios que ministre a las necesidades de ella, que la bendiga; que  supla las necesidades practicas de esa mujer, y tal vez que puedas llamarla o visitarla para decirle: ¿En qué puedo servirte? ¿Cómo puedo apoyarte? Extiéndele la mano, invítala a una comida, o de alguna manera trata de ministrar a esa viuda que Dios ha puesto en tu círculo de influencia.

Y para aquellas viudas que nos están escuchando: Qué bello recordatorio nos ha hecho Anne de que el trabajo que Dios tiene para ti en esta tierra no ha terminado. Él tiene un plan para ti. Hay otras vidas de jóvenes que puedes impactar dejando un legado que durará mucho más tiempo que tu vida en la tierra.

Gracias Anne por compartir con nosotras tu testimonio, estaremos hablando en los próximos días acerca de algunos temas que yo sé  que han estado en tu corazón por muchos años y escucharemos sobre las reflexiones y la sabiduría que Dios te ha provisto a través de esta experiencia. Gracias por acompañarnos en Aviva Nuestros Corazones.

Anne: ¡Gracias a ti Nancy! Es un privilegio para mí, gracias por permitirme estar con ustedes.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss y nuestra invitada Anne Ortlund,  han compartido con nosotras una importante perspectiva de la viudez y la forma cómo debemos abrazar todas las épocas  de nuestra vida para la Gloria del Señor.

Estoy agradecida de tener la oportunidad de escuchar a una mujer piadosa que ha ganado sabiduría a través del estudio y a través de sus experiencias de vida.

Envejecer: Esto es algo que a muchas les causa horror, pero Dios te puede dar la gracia para darle Gloria en todas las etapas de la vida. Aprende cómo abrazar la ancianidad con gozo, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/9 – En medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

9/9 – En medio de la tormenta

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/en-medio-de-la-tormenta/

Espaillat: La Biblia dice que Él es nuestro Refugio. ¿Acaso significa esto que Él no permitirá que experimentemos problemas?

Aquí está Patricia de Saladín, hoy con un grupo de hermanas para hablar sobre esta serie que Nancy concluyó ayer, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Patricia de Saladín: Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, hoy con Patricia de Saladín y algunas invitadas.

Ha sido un tiempo maravilloso el que hemos tenido al estudiar esta serie de Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos ha venido preparando para las tormentas de la vida, tormentas que nos sobrevendrán inevitablemente mientras vivamos en este mundo. Si te has perdido uno de los programas anteriores de esta serie, puedes encontrarlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

La serie estuvo basada en el Salmo 46, y Nancy nos ofreció perspectivas frescas con relación a este hermoso y confortador texto. Nos habló acerca del valor de cantarle al Señor en medio de la tormenta y también nos mostró la forma como el Salmo 46 compara la bondad del Señor con un río.

Escuchemos ahora de Patricia y sus invitadas y seamos edificadas al ver como Dios fue Castillo fuerte para ellas en diversos momentos de sus vidas.

Con ustedes Patricia.

Patricia: Hoy tenemos con nosotros en Aviva Nuestros Corazones tres buenas amigas que nos acompañan, ellas son: Maggie de Michelén, Elba de Reyes y Mayra de Ortiz. Gracias por estar con nosotros hoy, bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones.

Al terminar esta serie del Salmo 46, un Salmo tan conocido de las Escrituras y que ha sido de tanta bendición para tantos creyentes a través de la historia, hoy queremos escuchar de estas hermanas que han estado escuchando estas enseñanzas, y cómo el Salmo ha sido de aliento para ellas.

Mayra, ¿qué ha sido lo más relevante para ti de todo esto del Salmo 46?

Mayra: Gracias Patricia, para mí es una gran bendición poder compartir en este día con ustedes, y te digo que me ha encantado esta serie basada en el Salmo 46, ya que viene a mi memoria el corito que aprendí y cantaba constantemente cuando conocí al Señor hace 12 años a través de una fuerte tribulación que muchos de ustedes ya conocen—ya que el testimonio de Federico y mío (mi esposo) se ha compartido a través de la página de Aviva Nuestros Corazones así como la de Revive Our Hearts. (Puedes verlo AQUÍ)

Es increíble cómo cantar este Salmo me llenaba de fortaleza, ya que esas palabras se hacían vida en mí. Era justo lo que yo necesitaba creer—que Dios era mi refugio y mi fortaleza, mi pronto auxilio en medio de mi tribulación. Definitivamente, cantar cuando estás en medio de las tormentas de la vida —que es una manera de expresar nuestra fe—, pero realmente yo terminaba fortalecida en el Señor.

Patricia: Y cantar muchas veces no parecería lo natural en un momento de tribulación…

Mayra: ¡Así mismo es!

Patricia: …Pero sin embargo Dios obra a través del canto en la tristeza.

Mayra: Eso es increíble, cómo yo repetía cantando y eso me llenaba de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, que viene del Señor.

Estudiando este Salmo, realmente entendemos que en su contenido y todas sus expresiones nos da la fórmula con la cual aquél que está afligido puede encontrar esperanza; aquél cuyo corazón está abatido puede encontrar una luz de consuelo para su vida. Y esto se hizo real para mi propia vida en esos años de fuerte tribulación.

Elba: En mi caso, Mayra, Patricia y Maggie, los últimos ocho años de mi vida han sido llenos de terremotos espirituales, emocionales, tsunamis financieros que han arrasado con —muchas veces— todo lo que teníamos, y hasta nos dejaron sin nada. Tormentas de salud que en un momento nos arrebataron casi —prácticamente— la vida de uno de nuestros hijos. Pero en medio de esos momentos oscuros y de dolor, este Salmo ha sido mi consuelo y una columna de apoyo para mi fe.

En un momento en que estábamos atravesando una situación muy fuerte, y yo estaba oyendo esta serie precisamente cuando se estaba transmitiendo en inglés en Revive Our Hearts, nosotros estábamos atravesando por un período muy difícil como familia. Mi hijo menor estaba atravesando por una depresión y yo muchas veces no tenía la respuesta, no sabía qué hacer, y me encontraba clamando al Señor y solamente pudiendo acudir a Él y a Su Palabra.

El versículo 11 era mi refugio en este Salmo. Recuerdo que aprendí —leyéndolo— que en una muralla existe una parte llamada el baluarte. Y en este Salmo dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Y ese baluarte es esa pequeña garita en la muralla. Es esa garita de protección donde la muralla recibe el mayor impacto del ataque. En momentos de dolor y de desesperación muchas veces, o de incertidumbre —de no saber qué hacer— yo sabía que mi refugio era el Señor y que Su Palabra tenía todas las respuestas para mí. Y esperar en Él y en Su Nombre, en el carácter de Su Nombre —lo que Su Nombre transmitía en esta Palabra— era mi fortaleza.

Maggie: Yo podría agregar a esto que realmente, durante los últimos 14 años, mi vida ha sido zarandeada de muchas formas. Primeramente con mi propia salud en cuanto a que he tenido problemas severos con la menopausia, con la tiroides y con la fibromialgia.

A todo esto, en estos momentos de grandes cambios, sucedió algo terrible en nuestra familia en el 2004 que fue la muerte de nuestro sobrino Gamal Nasser. Esa noche yo sentí que todo el piso de abajo me fue removido. Sin embargo nosotros acudimos a ese Dios, a ese Dios cercano y pronto que nos ayudó en semejante tribulación.

Fue una pérdida dura, y creo que ha habido un antes y un después de tal pérdida porque aún yo siento que mi propia salud —mi propia condición física— cambió, a través de ese gran sufrimiento.

El otro sufrimiento fue en el 2012 cuando mi hermano recibió un impacto de bala de manos de unos asaltantes y realmente cuando uno se enfrenta a este tipo de…de males que tú no puedes controlar, lo único que tú puedes hacer es mirar al cielo, y mirar a ese Dios de pacto, al Dios de Jacob, que así como estuvo con todos nuestros antepasados, ha prometido estar con nosotros.

Y ese Señor es Jehová de los ejércitos, es un Nombre maravilloso—pensar en Jehová de los ejércitos, en ese Dios viviente que interviene en la historia humana y de Su pueblo, el que está más allá de todas las fuerzas humanas y sus milicias, más allá de las fuerzas del cielo y de la tierra, y que ellas están bajo Sus órdenes, y es el que tiene el dominio—es lo que lleva a temer, aun en medio de esas oscuridades. De esas noches oscuras cuando solamente Dios nos puede dar Sus cánticos.

Jehová de los ejércitos es el Dios que está con nosotros. Y porque Él es por sobre todo, a Él podemos llevarle todas nuestras cargas, todas nuestras oraciones. Porque Él es digno de confianza y Él es capaz de todas las cosas.

Patricia: A mí me encanta que el Salmo dice que Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio. O sea que no estamos solas, no es solamente mi amparo, mi fortaleza, mí refugio, sino que unas a otras nos damos ese aliento necesario para llevar en esta vida todos esos ataques, todas esas tormentas.

No importa lo que suceda tenemos a ese Dios como refugio y tenemos el consuelo de escuchar esto que está sucediendo—que nos sucede unas a otras—. Como dice la Escritura, ‘”No nos ha sobrevenido nada que no sea común a los hombres”. Y así como Dios consuela —te consoló a ti, te consoló a ti Elba, Maggie, Mayra—, a través de esas tribulaciones Dios es cercano a todas aquellas que se acerquen a Él buscando en Él ese refugio en medio del turbión.

Mayra: Sí Patricia, y en ese versículo 11 que dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”, como dice Maggie, o sea, Él no dice nuestro baluarte es el Dios de Abraham ni de Isaac —como comenta Nancy en uno de sus programas— sino que dice “de Jacob” y Jacob fue un timador.

A mi mente venía en mi tribulación, lo que había acontecido con mi esposo, y las cosas que él había hecho que ofendían a Dios y que nos llevaron a tantos y tantos problemas. Pero entendimos que nuestro bienestar no dependía de nuestra fidelidad o del carácter, sino del de Dios. El Señor de los ejércitos, el todopoderoso, el Dios de Jacob, había pactado ayudarnos por Su amor y Su misericordia; y al poner nosotros nuestra fe en Cristo —en ese momento tan difícil— donde nosotros caminamos en valles de sombra de muerte, ese Dios fue nuestra fortaleza y nunca nos dejó.

Elba: Eso me recuerda, Mayra, que meditar en los nombres de Dios a los cuales hace mención el primer programa de esta serie… Dios se presenta en este Salmo como el Eliom, el Altísimo; Elohim, el Creador; Él se presenta como Yahweh, el Señor; Él es Jehová de los ejércitos que está con nosotros; El Shaddai, el que nos cuida.

Yo recuerdo que yo escuché ese solo programa unas dos o tres veces. Recordar esas verdades, saber la verdad de Su nombre, de Su carácter, Él era en medio de mi caos. Él reinaba en medio de cualquier situación que yo pudiera estar viviendo. Y yo recuerdo una frase que se convirtió en un lema, era como una frase de batalla, “Dios no estaba mirando para ningún otro lado cuando un evento venía a mi vida”.

Cuando las pruebas vienen una detrás de otra y no hay descanso para ti porque las aflicciones no cogen vacaciones, no toman día de descanso, y a veces Dios permite en la vida de Sus hijos tiempos en los cuales una prueba sucede a la otra y nosotros no tenemos respuesta. La respuesta está en que Dios es bueno y que Él está permitiendo estas cosas para formar a Cristo en nosotros.

El meditar en estos nombres me llenaba de paz, yo sabía que Él estaba reinando en mi vida y en mis circunstancias.

Maggie: Podríamos añadir a eso que es inevitable que la guerra, la destrucción, las pruebas, las tribulaciones lleguen a nuestras vidas. Pero recordar que la victoria final es de nuestro Dios y que todos los que nos acosan con males —ya sea Satanás, el mundo, aun nuestra propia carne— ellos quedarán en silencio cuando nuestro Dios maravilloso se manifieste, cuando el Todopoderoso se manifieste y por tanto, ahí nosotros podremos estar quietos y tranquilos esperando en el Señor que nos dará la salida.

Elba: Amén, amén. “El llanto puede durar toda la noche…” —dice el Salmo 30—.

Todas: “…pero a la mañana vendrá el grito de alegría”. Amén.

Patricia: Muchas veces la noche puede ser literalmente horas, a veces pueden ser semanas, otras veces años. Y no sabemos el tiempo que dura esa noche, pero sabemos que tenemos a ese Dios que ha dicho ciertísimamente que en el mundo tendremos aflicción.

Es algo inevitable, nosotras—ningún ser humano que ha vivido o que vivirá va a pasar por este mundo sin tribulaciones. Pero el Señor, el Señor es nuestro refugio y nos ha dejado —en Él— cómo pasar por medio de la tribulación, y realmente encontrar en Él todo lo que necesitamos para vivir esta vida presente.

Mayra: Así es. Y fíjense como los versículos 2 y 3, que él dice, “Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo”. ¡Eso es un caos! O sea, es un caos de la naturaleza, verdad—pero en el momento de mi situación yo tenía un caos, una tribulación, una confusión. Pero el Señor me decía, “Yo soy tu refugio y tu fortaleza, tu pronto auxilio en tu tribulación”.

Y yo cantaba, aunque la tierra tiemble, ¡tenemos que cantar! Y eso me fortalecía porque yo estaba en medio de lo que es literalmente un temblor.

Elba: Eso me recuerda Mayra—en uno de los programas de Aviva Nuestros Corazones, Kim Wagner compartió una frase que para mí…impactó mi vida. Yo la escuché estando en mucha aflicción, y ella decía que, “De este lado del cielo solamente podemos alabar a Dios en medio de la aflicción, porque en el cielo lo adoraremos sin dolor”.

Y eso me llenaba de ánimo para alabar a Dios en medio del dolor, alabarlo por Su grandeza, por Su fidelidad, por Su protección; porque ninguna de ellas faltaron en ningún momento.

Patricia: Y realmente a mí me da tristeza confesar que en muchas tormentas, muchas veces, nuestra reacción natural no es correr inmediatamente a Dios como nuestro refugio. Nosotras sabemos que tenemos ese refugio, pero mi reacción natural ha sido muchas veces el tratar de resolver la situación en mis propias manos o a ponerme ansiosa o temerosa y a dudar de la bondad, de la fidelidad de Dios—de la fortaleza y firmeza de ese Refugio.

Pero si ese es tu caso el día de hoy —al igual que yo y al igual que nosotras que estamos aquí— podemos venir al Señor confesando nuestra incredulidad y nuestra falta de fe y aferrándonos a Él por la fe. Porque Él dice que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.

Así que Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Elba: Precisamente eso fue lo que pasó conmigo. Yo sé que en el inicio— en el inicio de todo este trato de Dios conmigo con estas pruebas, ellas lo que hicieron fue revelar los ídolos que había en mi corazón. Muchas cosas, aunque eran buenas o lícitas, no ocupaban el lugar correcto en mi corazón o en mis afectos y Dios estaba llamando mi atención a través del dolor; él era Su megáfono, como dice C. S. Lewis.

Y como Dios hizo con el pueblo de Israel, lo estaba haciendo conmigo. Él me llevó por un camino desierto y me alimentó con un maná que yo no conocía, me vistió, me calzó, y me humilló y me probó para que yo supiera lo que había en mi corazón. Al igual que Israel, Él me estaba instruyendo como un Padre lo hacía con su hijo.

Y mis ídolos salieron a relucir—eran la comodidad, el dinero, lo que este dinero podía adquirir, el control de mi pequeño mundo, la autosuficiencia, la salud, el orgullo, el pensar que yo podía vivir de una manera determinada porque yo trabajaba o mi esposo trabajaba y producíamos, el tener una familia perfecta. Muchas de estas cosas no eran malas pero ocupaban un lugar incorrecto, y Dios quitó a cada ídolo de su pedestal, revelando mi inseguridad, mi temor, mi incredulidad. Y yo caí de rodillas pidiendo perdón al Señor porque yo temía más a mis gigantes que a Su Palabra. Él me humilló y me probó para al final hacerme bien.

Maggie: A mí me maravilla cómo el Señor usa constantemente elementos de la naturaleza y de la vida diaria —como por ejemplo el río, el agua, la sed— para mostrarnos verdades espirituales y mostrarnos lo maravilloso de Su carácter. Vemos que Su agua es gratuita, no se nos cobra para beberla, sin embargo, nosotras muchas veces —como tú decías Elba— buscamos refugios que son la comodidad, el prestigio, la alabanza de los hombres, nuestra seguridad y nuestra autosuficiencia, y también a esas cosas se les puede llamar cisternas rotas que no retienen agua. Sin embargo cuando nosotras vamos a Él, la Fuente de agua de vida, encontramos toda nuestra plenitud, porque Dios quiere que Él sea el todo en nosotras y que toda nuestra saciedad la encontremos en Él.

Me maravilla también como la Escritura en Génesis 2:10 empieza con un río, pero en Apocalipsis 22:1 termina con un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal que salía del trono de Dios y del Cordero. Nosotras lo tenemos todo, porque tenemos a Dios por Padre y a Jesucristo por Salvador. Y solamente le podemos pedir al Señor que nos ayude a evitar la locura de nosotras cavar cisternas para nosotras porque estas jamás van a retener agua y que nuestra fuente sea Él. Así no tendremos sed jamás.

Mayra: Y añadiendo —la importancia de las Escrituras en estos momentos difíciles— yo puedo decir que a través de la lectura de la Palabra de Dios, y en este caso específico del Salmo 46, ocurría que mi esperanza en medio de mi situación no radicaba en conocer el resultado de la misma, sino en conocer al Dios que me llevaba de Su mano a través de ella.

Definitivamente yo puedo decir que, al igual que el salmista, conocí que hay esperanza en la tribulación si concentramos nuestros pensamientos y nuestra atención en Dios. Yo puedo hoy decir que si confiamos en Dios y hacemos lo que Él nos manda, o sea, que somos obedientes a Sus estatutos, no debemos temer absolutamente mal alguno.

Elba: Qué bueno que tú traes a colación las Escrituras Mayra porque realmente, en el tiempo de la aflicción, ese es el único consuelo y la único ancla que tiene un alma que sufre. Realmente el salmista decía, “Este es mi consuelo en la aflicción: que Tu Palabra me ha vivificado”. Y cuando tú estás sufriendo o estás padeciendo, es tu sostén, es lo que te mantiene en pie, y cuando las pruebas no paran —yo estaba convencida y lo estoy— de que es lo único que libro mi alma de la locura… Porque en momentos de gran tribulación, cuando hay pérdidas casi hasta de la vida de uno de tus familiares o de uno de tus hijos—y cuando tú lo pierdes todo y el mundo cambia y lo que es el piso se vuelve techo y el techo se vuelve piso, solo la cordura permanece porque tu alma está afianzada en la palabra de Dios, y porque tú la crees y eso es lo único verdadero.

Maggie: Reparando en el versículo 4, hablando de, “el río de Sus corrientes alegran la ciudad de Dios”, una de las—de los peores y más grandes temores en el tiempo antiguo era que una ciudad se quedara sin provisión de agua cuando esta fuera sitiada, y Jerusalén, que es la ciudad de Dios, no tiene ríos, sin embargo, tiene a Dios mismo.

Esto nos enseña que en tiempos de grandes pruebas personales la gracia que Dios nos da nos hará resistir hasta el final del sitio espiritual en que nos encontremos. Y, ¿qué alegra a esta ciudad? Dios mismo, porque Él está en medio de ella. Podemos decir que Cristo es el que trae alegría a nuestros corazones, mayor que la de aquellos cuando abunda su grano y su mosto.

Mayra: Retomando —Patricia— lo que mencionaste ahorita, este Salmo fue escrito para ser cantado. Y habla de nosotros, o sea, no habla en singular sino en plural. Eso nos manda a que debemos sobrellevar las cargas las unas con las otras. Que la oración colectiva, o sea, la oración en grupo, tiene un poder inmenso para nuestro Dios.

Entonces hermanas, nosotras no estamos solas, nosotros tenemos a Jehová de los ejércitos y tenemos un grupo de hermanas a nuestro lado —cerca, en nuestra iglesia, donde quiera que nos encontremos— que pueden ayudarnos a sobrellevar esas cargas que estamos viviendo.

Patricia: El Salmo 46 tiene también para mí un significado especial, porque el versículo 10 ha sido mi lema desde que yo estoy involucrada en Aviva Nuestros Corazones. Ese versículo dice, “Estad quietos, reconoced que yo soy Dios; yo seré exaltado entre las naciones, yo seré enaltecido entre los pueblos.

Y para mí ha sido un refugio poder descansar en que yo no soy Dios, yo no hago que las cosas sucedan, yo no controlo todo mi medio ambiente, yo no controlo —no solo mi esposo, mis hijos o mis circunstancias— yo no controlo nada que tiene que ver con el ministerio en sí y dónde nosotros podemos llegar como Aviva Nuestros Corazones, Dios conoce mi anhelo, mi anhelo de que este ministerio trascienda por todo el mundo de habla hispana y que todo este consuelo que nosotros hemos compartido hoy—de que Dios es nuestro refugio, nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, es parte del mensaje que Aviva Nuestros Corazones lleva a las mujeres y Él conoce nuestro anhelo de que esto corra.

Pero esto no va a correr en nuestras fuerzas, nosotros somos muy limitados como seres humanos. Nosotros podemos llegar hasta un tope, pero nuestro Dios que es grande, que es fuerte y poderoso, que es nuestro refugio; Él puede hacer que este mensaje llegue hasta los confines de la tierra. Por eso descansamos en que Él es Dios, no nosotras. Y casi podemos escuchar Su voz diciéndonos: “Quietas, quietas. Yo soy Dios, yo voy a ser exaltado y glorificado, ustedes refúgiense en mí, que yo voy a ser glorificado entre las naciones”.

Oh Señor, gracias porque Tú eres nuestro amparo, nuestro refugio, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Gracias porque Tú no nos dejaste huérfanas, gracias Señor por Tu Palabra, gracias por el Salmo 46, gracias porque Tu Espíritu que mora en nosotras nos guía hacia la Palabra. Gracias porque Tú estás ahí presente, Tú has prometido que nunca nos vas a dejar, que nunca nos vas a desamparar. Que Tú estás con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Gracias Señor que podemos decir: “Jehová de los ejércitos está con nosotros, nuestro refugio es el Dios de Jacob”. Gracias porque Jesucristo hizo posibles todas estas cosas, Señor, gracias por Él. Y es en Su nombre que te oramos. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado a través de esta serie de Castillo fuerte es nuestro Dios, la forma como el Salmo 46 se relaciona con las tormentas de la vida; y hoy Patricia compartió con algunas hermanas y amigas del ministerio acerca de sus propias experiencias con este Salmo tan maravilloso.

Si conoces alguna amiga o algún familiar que pudiera beneficiarse de estas enseñanzas, por qué no le compartes el enlace de este programa. Puedes encontrar cada uno de estos audios y las transcripciones en nuestra página de AvivanuestrosCorazones.com. También encontrarás un blog diario así como artículos de interés y de edificación en tu caminar con el Señor.

Si lo deseas, puedes recibir un correo electrónico diario que te llevará directamente al programa del día y resalta algunos puntos de interés cubiertos por Nancy en el programa. Solo tienes que suscribirte a la “conexión diaria” y con solo visitar nuestra página puedes hacerlo.

Te invitamos para que nos acompañes mañana cuando Nancy inicia una nueva serie titulada Una conversación con Anne Ortlund. Adquiere la sabiduría y la perspectiva de vida que vienen con la edad al escuchar esta serie, no te la pierdas.

Te esperamos mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

8/9 – Estad quietas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

8/9 – Estad quietas

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/estad-quietas/

Leslie Basham: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El 8 de febrero de 1750, la ciudad de Londres fue afectada con un significativo, aunque no catastrófico, temblor de tierra. En ese momento, John Wesley se encontraba en Londres y decidió registrar el acontecimiento en su diario.  En una parte de sus notas, él escribió este comentario: “De qué forma tan suave Dios ha obrado con esta nación. Que nuestro arrepentimiento pueda prevenir sucesos aún más fuertes en señal de Su descontento”.

Como verás, Wesley creyó que los terremotos, las tormentas, las epidemias y todos los demás siniestros no eran meros accidentes de la naturaleza. Para él, estos eran actos providenciales; y ocurren cuando ninguna otra situación de menor repercusión sirve como advertencia para despertar a las personas de sus estilos de vida de autocomplacencia, y tienen la intención de lograr que consideren seriamente su condición espiritual y su posición frente a un Dios Santo.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy ha estado en una serie titulada: Castillo fuerte es nuestro Diosbasado en el Salmo 46. Y nos ha estado preparando para cualquier circunstancia adversa como lo fue ese terremoto de Londres en febrero de 1750.

Nancy: Exactamente un mes después, justo el 8 de marzo, el hermano de John, Charles Wesley, se encontraba en Londres cuando un segundo terremoto afectó esa ciudad. Aunque fue un poco más fuerte, tampoco ese evento fue catastrófico. En cuestión de semanas, Charles había publicado un sermón titulado: “La causa y la cura de los terremotos”. Y he leído ese sermón durante los días pasados, y es muy interesante entender como él explica todo esto.

Luego, él también publicó una colección de himnos titulados “Himnos inspirados por el terremoto” (Marzo 8, 1750). Charles Wesley escribió cientos y cientos de himnos, y sabías  que él  llegó incluso a escribir una serie de himnos inspirados por el terremoto.

Los “Himnos inspirados por el terremoto”, eran una advertencia de la gracia de Dios al pueblo británico Dios para que se arrepintieran de sus pecados. La colección termina con un himno basado en el Salmo 46. Es un himno de seguridad que afirma el poder de Dios para proteger a Su pueblo. Me gustaría leerte todo el himno, las doce estrofas, pero no haré eso. Permíteme solo leer la primera estrofa y luego las dos últimas. Si puedes encontrar este himno en Internet, este himno basado en el Salmo 46, escrito por Charles Wesley, notarás que es una inspiración de todo el Salmo 46 que hemos estado estudiando en esta serie.

Aquí esta la primera estrofa:

 “Dios, el omnipresente Dios,

nuestra fortaleza y refugio

listo para soportar nuestra carga,

y llevarnos en Sus manos:

Más listo cuánto más lo necesitamos,

cuando angustiados clamamos a Él,

todos los que en Su misericordia confiamos

hallaremos pronta liberación”.

Este es la primera estrofa, y luego las dos últimas, ellas hacen referencia al Salmo 46 que vamos a ver en esta sesión final. Wesley nos dice:

“Hijos de hombres,

estad quietos y sabed que Yo soy Dios;

y mostraré mi poder Salvador,

y mi bondad daré a conocer;  

todos tendrán que cumplir mi voluntad,

tema el nombre dado a los pecadores,

reverente ante el Señor Altísimo,

el Señor del cielo y de la tierra.

 

Para Su pueblo en peligro,

el Dios de Jacob esta firme,

para sostenernos, hasta que cesen los problemas,

en Sus manos todopoderosas.

Él nos ha mostrado Su poder,

nos ha probado que es nuestro refugio,

el Señor de los ejércitos ama a los suyos

y los amará por siempre. 


Bueno, todo este himno puede sonar algo pintoresco, porque es un himno escrito en inglés con un lenguaje de mediados del siglo XVIII y hace que quizás no podamos tomarle todo el sentido, si visitas AvivaNuestrosCorazones.com y vas al final de la transcripción del programa de hoy, podrás encontrar las doce estrofas de este himno (Disponible en ingles). Puedes leerlo de forma paralela con el Salmo 46 y notarás como el Salmo 46 se refleja en el contexto de este poético himno.

Bueno, a medida que nos acercamos a los versículos finales del Salmo 46, quiero leer a través de todo este salmo. Espero que lo hayas estado leyendo tu misma, quizás memorizándolo, quizás memorizando algunas porciones del mismo, pero vamos a leerlo en su totalidad y luego tomar los últimos dos versículos. Salmo 46:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares, aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo.  Selah

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió. El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Selah

Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego.

Ahora llegamos al versículo 10, a una de las frases más conocidas en todo el libro de los salmos:

«Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Permíteme preguntarte nuevamente para que repasemos de nuevo el último versículo, el versículo 11: “El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Espero que en los días por venir puedas escucharte a ti misma diciendo este versículo, una y otra vez, a medida que quizás enfrentemos tormentas o pensemos acerca de alguna de las situaciones adversas que suceden en esta tierra.

Pero ahora, vayamos atrás a ese versículo tan familiar: “Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios”. Tú ves ese versículo por todas partes dentro del mundo cristiano. Lo puedes encontrar enmarcado en librerías cristianas, en libretas de notas. En ocasiones podrás ver esta cita bíblica mostrada en un lugar visible en una iglesia, quizás para sugerir que debemos ser reverentes en nuestro culto y en la adoración a Dios. “Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios”. De alguna manera nos da un sentimiento de estar en silencio reverente al verlo en esos contextos.

A menudo cantamos esa verdad en los coros, y con el que estoy más familiarizada es con el que repite esa frase una y otra vez. Es una música lenta, meditativa y contemplativa, “Estas quietos y sabed que Yo soy Dios”, esta cita breve, realmente simple, es un estribillo de adoración muy reflexivo.

Bueno, al escucharlo por primera vez “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios” suena como si nos estuviera alentando a llevar una vida tranquila y contemplativa. Pensamos en este versículo bíblico como una frase pacífica, que nos calma y nos tranquiliza en momentos en que estamos agobiadas, pasando por momentos de prueba, y es cierto. Pero a medida que he estado estudiando este pasaje bíblico, me he dado cuenta que significa mucho más que eso.

En este contexto, creo que la frase: “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios” es en realidad un mandamiento. Es un mandamiento para aquellos que se han estado resistiendo a Dios y amenazando a Su pueblo. Recordemos que este Salmo fue escrito en un intento de ataque contra Jerusalén. Dios había estado dando a Su pueblo razones para tener coraje y fe, para que estuvieran libres de temor, porque Dios es Su refugio. Ellos pueden acudir a Él y ser salvos; Él es Su fortaleza cuando ellos son débiles y cuando ellos son superados en número por el enemigo. Él es Su ayudador cuando ellos son indefensos.

Así que Él ha estado alentando a Su pueblo, pero Él también tiene una palabra para hablar a aquellos que se le oponen, a los enemigos. Él les dice: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. Es el equivalente de: Shh, ¡Silencio! ¡Dejen de pelear! ¡Ríndanse! ¡Arrojen sus armas! Es una palabra para el enemigo: “Sabed que Yo Soy Dios”.

Esa palabra sabed es para “identificar, admitir, confesar, reconocer” reconozcan que “Yo Soy el Dios del universo; tú no eres Dios. Yo Soy Dios. Paren de discutir sobre ello. ¡Cedan, ríndanse!”. ¿Te das cuenta como se puede leer esta cita bíblica a los enemigos, a las fuerzas del mal y de la adversidad? ¡Estad quietos! ¡Paren de pelear!

Derek Kidner, quien escribió un maravilloso comentario sobre los Salmos, lo expresó de la siguiente manera acerca de este pasaje:

La ordenanza Estad quietos…..no está en primer lugar dirigida al acusado, sino que es un reproche para un mundo inquieto y turbulento: “¡Silencio!”, de hecho, parece un mandato a otro mar furioso: “¡Paz!” “¡Estad quietos!” Y el final que está a la vista se expresa en términos, no de esperanza de hombres, sino de la Gloria de Dios.

El objetivo es que Dios sea exaltado, que Su Nombre sea reverenciado y que Él sea adorado, que “se doble toda rodilla . . .  Y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para Gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10-11). Así que Él habla a las olas, Jesús lo hace, desde la barca donde se encontraba con sus atareados discípulos. “¡Señor Jesús, haz algo!”

Jesús dice: “está bien, haré algo. ‘¡Silencio! ¡Estate quieto!”. Él le habla a las olas.

Pero aquí, en un pasaje paralelo, en el Salmo 46, Dios le habla a estas naciones enfurecidas, a estos reinos tambaleantes. “¡Estad quietos!”, “¡Paren de pelear!” A este mundo en guerra, amenazante e incrédulo, Él le dice, “Estad quietos y sabed que Yo Soy Dios”.

Pero Él no solamente le habla al enemigo. Él habla esas palabras a nuestros propios corazones porque dentro de nuestros corazones con frecuencia allí aparece incredulidad, resistencia; se libra allí una batalla contra el enemigo. Así que Dios nos dice: “Estad quietos, paren de luchar, paren la batalla, no sean incrédulos, no duden más, dejen de acobardarse ante el enemigo. Paren la disputa sobre quién está a cargo de este mundo. Estad quietos, dejen de luchar y de resistirse, y sabed que Yo Soy Dios”.

Así que Él le habla a un mundo que está en guerra, luchando. Él nos habla a nuestro propio batallar, a nuestros inquietos corazones. “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios”. Él va a decir: “Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.”

En uno de los primeros versículos de este Salmo 46, las naciones y la tierra representaban una amenaza. ¿Recuerdas? Las naciones causaron estragos en el versículo 6. Y, en el versículo 2, la tierra cedió. Pero ahora esas naciones y la tierra se han convertido en un escenario donde el poder y la Gloria de Dios se han mostrado.

“Exaltado seré entre las naciones, esas naciones violentas, exaltado seré en la tierra, seré exaltado entre las naciones. Seré exaltado en la tierra; esa tierra cuyos montes se deslizan al fondo de los mares, ese furioso mar. Seré exaltado por encima de todo eso”, aquellas montañas, esa tierra, esas naciones ahora han sido colocados bajo el control del Señor soberano del universo, y ellas están sirviendo a Sus propósitos.

¿Me permiten hacer referencia una vez más a mi amigo Matthew Henry? Porque me encanta como él lo dice: desearía que él estuviera hoy aquí para enseñarnos. Él nos dice:

Que sus enemigos se aquieten y no amenacen más—que lo sepan para que se atemoricen—que sepan que Él es Dios, uno infinitamente por encima de ellos.  . .  Que su propio pueblo esté quieto; permite que ellos estén calmados y sosegados, y que dejen de temblar, y que sepan, para su consuelo, que el Señor es Dios, Él solo es Dios, y será exaltado por encima de todo cuanto existe.

Dios dice: “Exaltado seré”. El resultado no es una interrogante. No es cuestión de esperar y ver que nos dirá el próximo capítulo. El último ya fue escrito y ¡sabemos quién gana!

Y, por cierto, esta no es ninguna clase de batalla donde Dios y Satanás se encuentran en igualdad de condiciones batallando El Uno contra el otro. Leí recientemente, aunque no logro recordar dónde fue que leí esto, que esta batalla es más parecida a una imagen de Dios siendo el campeón de los pesos pesados del mundo contra algún patético y temeroso luchador de tres años. Satanás no puede competir con Dios. Dios dice: “Exaltado seré”.

  • Tus problemas no son más fuertes y más grandes que Dios.
  • Tu esposo no puede luchar contra Dios.
  • Tu adolescente pródigo no  puede luchar contra Dios.
  • Tu misma no puedes luchar contra Dios.
  • La autocomplacencia que caracteriza a tu iglesia no es rival para Dios.
  • Las disputas en tu familia no son rival para Dios.
  • Las frustraciones y los males en tu lugar de trabajo no son rivales para Dios.
  • Tu amiga que es adicta y que no puede liberarse de la esclavitud del pecado, no es más fuerte que Dios.

No existe esclavitud alguna, poder alguno, fuerza alguna, mal alguno, presión alguna que pueda rivalizar o contender con Dios.

Dios dice: “Exaltado seré”. “Exaltado seré entre las naciones; exaltado seré en la tierra”. Ahora bien, puede que quizás todavía no podamos ver a Dios siendo exaltado. Puede que no tengamos la capacidad de ver el resultado excepto por fe, pero puedes confiar  que será cierto.

Mientras tanto, ¿qué haces? Bueno, canta. ¿Recuerdas? Dijimos que el Salmo 46 es una canción para ser interpretada por voces femeninas o instrumentos con tonos dentro del rango de voz femenina. Es interesante que un salmo que dice tanto sobre las naciones violentas y las montañas que se desmoronan y los mares turbulentos, observas los tsunamis, los terremotos, los tornados y los huracanes que se describen, esta sea una canción para ser interpretada por voces femeninas. Me gusta eso.

Como mujeres, y no quiero exagerar esta aplicación, considero que podemos entender y decir que a Dios le agrada escuchar nuestras voces en medio del tumulto y de la confusión. Él quiere escucharnos cantar. “Dios es nuestros refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

La única manera en que puedes cantar cuando estás atravesando por pruebas es alabando a través de la fe. No puedes ver el resultado; no puedes ver cómo terminará; no puedes ver cómo es que Dios resolverá la dificultad. Durante esta serie he compartido con ustedes que, he estado caminando por aguas profundas, por momentos difíciles. No intentes suponer qué está sucediendo,  porque en realidad no lo sabes y no es apropiado para mí compartirlo públicamente, pero a mí alrededor existen circunstancias que son inexplicables, insondables y difíciles.  Donde  no se qué hacer, ni cómo responder.  Ni siquiera he sabido ser quien Dios quiere que yo sea en esta situación. He podido frustrarme y llenarme de temor en algunos momentos he estado ahí. Puedo resentirme y hay momentos en los que he tomado esa dirección. Sin embargo, Dios me da la opción de poner mi fe en Él, de confiar en que Dios es quien Él dice que es y alabarle con cánticos, alábale, cántale.

No quiero decir que solamente le alabemos con canciones, aunque claro está que hacerlo no es algo incorrecto. Lo que quiero decir es, que desde tu corazón, canta al Señor. Y así llegamos al último versículo de este capítulo, el estribillo que se repite en los versículos 7 y 11. Vemos que hay una respuesta a estas maravillosas promesas. Yo seré exaltado. Dios es nuestro refugio; Dios es nuestra fortaleza; Dios es nuestro auxilio. Él será exaltado en la tierra y entre las naciones. Estas son grandes y preciosas promesas. Así que ¿cuál es nuestra respuesta, cuál debe ser nuestra respuesta? Aquellos que han confiado en Él como nuestro refugio, aquellos que hemos clamado a Él por auxilio, y aquellos que hemos experimentado Su liberación, por fe y nada más que por fe, triunfantes y gozosas cantamos una vez más el estribillo:

“El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”. ¡Repitan conmigo!

Audiencia/Nancy: “El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”. ¡Una vez más! “El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.”

El Señor de los ejércitos está con nosotros. Puede existir una inmensidad de ejércitos contra ti. Tu mundo o el mundo entero pueden estar en un estado de conmoción, pero no tenemos por qué temer porque el soberano Señor de los ejércitos está de nuestro lado. Y como dice Romanos capítulo 8 versículo 31: “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” Él está con nosotros. Él está por nosotros. Él está contigo. Él ha prometido nunca dejarte, nunca abandonarte. Puedes huir hacia Él ahora y encontrarás en Él un refugio, una fortaleza fuerte y poderosa para tu alma, ahora y por toda la eternidad.

Sabes que me parece que si los creyentes del Antiguo Testamento podían cantar esta canción, como de hecho lo hicieron, ¿cuánto más nosotras que entendemos que en Cristo y en Su sacrificio hecho en la cruz, tenemos un refugio eterno y seguro para nuestras almas?

Permítanme referirme una vez más a este reconocido himno inspirado en el Salmo 46. Este salmo es conocido como el salmo de Martín Lutero. Recuerdan cuando él estaba desanimado, angustiado o temeroso ante lo que estaba sucediendo con La Reforma; él se dirigió a su amigo y colaborador Philipp Melanchthon diciéndole: “Philipp, vamos a cantar el Salmo 46”. Luego, ellos cantaban su traducción, la cual ha sido traducida del alemán al himno que hoy conocemos como “Castillo fuerte es nuestro Dios”.

Quiero simplemente leer las palabras y que puedas sumergirte en ellas, para que te regocijes en ellas, y por fe puedas creer en esas letras que agradecen a Dios por ser la fortaleza de nuestras almas.

//Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo.//

Con su poder nos librará en todo trance agudo.

Con furia y con afán acósanos Satán:

Por armas deja ver astucia y gran poder;

Cual él no hay en la tierra.

 

//Nuestro valor es nada aquí.//

Con él todo es perdido;

Mas con nosotros luchará de Dios el escogido. Es nuestro Rey Jesús,

El que venció en la cruz, Señor y Salvador,

Y siendo Él solo Dios, Él triunfa en la batalla.

 

//Y si demonios mil están prontos a devorarnos,//

No temeremos, porque Dios Sabrá cómo ampararnos.

¡Que muestre su vigor Satán, y su furor!

Dañarnos no podrá,

Pues condenado es ya por la Palabra Santa.

 

//Esa palabra del Señor que el mundo no apetece,

Por el Espíritu de Dios muy firme permanece.//

Nos pueden despojar de bienes, nombre, hogar,

El cuerpo destruir. Mas siempre ha de existir

De Dios el Reino eterno. Amén.

Leslie: Este es un himno que ha animado a la iglesia por décadas. “Castillo fuerte es nuestro Dios”. El himno fue inspirado en el Salmo 46 y Nancy nos ha estado llevando a lo largo de este pasaje durante  los últimos programas.

Si te has perdido alguno de estos importantes programas, puedes buscarlos en www.avivanuestroscorazones.com. Solo tienes que buscar la serie Castillo fuerte es nuestro Dios.

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En nuestra próxima entrega escucharemos como los mensajes de esta semana han impactado algunas mujeres y su entorno. ¿Cómo lucen sus tormentas? ¿Cómo ha probado Dios ser Castillo fuerte para ellas? Por favor, te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ref.: Matthew Henry. Comentario de Matthew Henry sobre La Biblia. Hendrickson, 1996.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/9 – Cosas que te paran el corazón

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

7/9 – Cosas que te paran el corazón

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cosas-que-te-paran-el-corazon/

Leslie Basham: ¿Sientes que estás en una batalla sin fin? Nancy Leigh DeMoss ofrece un poco de esperanza. 

Nancy Leigh DeMoss: La batalla en la que estás no va a durar para siempre. Como dice Isaías capítulo 34: «Ningún arma forjada contra ti prosperará».

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cada uno de nosotros va a enfrentar tormentas e inundaciones. Algunos van a enfrentar tormentas literales, como nos lo recordaron los tornados, inundaciones y terremotos que ocurrieron más temprano este año. Para otros, las circunstancias en la vida se van a sentir como una inundación abrumadora.

Nancy nos ha estado ayudando a mantener la perspectiva y prepararnos para las inundaciones. Mientras ella grababa esta serie sobre las tormentas nos pareció apropiado que estuviera  literalmente tronando afuera.  Ahora acompañemos a Nancy en la serie Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Espero que en el transcurso de los últimos días hayas estado estudiando a fondo el Salmo 46 por ti misma…Y no dejes que solamente yo te alimente poco a poco a través de este ministerio. Puedes obtener verdad y entendimiento de la Palabra de Dios en la misma manera que yo lo hago. Incluye la Palabra en tu vida, medita en ella, vive en ella, estúdiala y escudríñala en todos los diversos ángulos posibles.

Te he estado animando en estos últimos días a leer el Salmo 46, tal vez a memorizarlo, meditar en él, aplicarlo, tomar notas de lo que Dios te está mostrando.  Es asombroso cuando te empiezas a familiarizar con los pasajes en la Palabra de Dios, tomas tiempo para realmente verlos y meditar en oración, y ves cómo Dios te muestra cosas, que nunca has visto antes aun en pasajes familiares. Y eso ciertamente ha sido el caso conmigo.

He sido impulsada hacia este pasaje por causa de algunas circunstancias confusas en mi vida.  Yo no lo habría escrito de esta manera, así no es como me hubiera gustado empezar a estudiar el Salmo 46, pero realmente esa fue la causa. Este pasaje me está ayudando a atravesar algunas aguas profundas y circunstancias difíciles. Te va a llevar a través de las dificultades a ti también, ya sean circunstancias actuales o algunas que tal vez enfrentes más adelante.

Voy a empezar con el versículo 1 y luego, nos vamos a enfocar en los versículos 8 y 9, que vamos a estar viendo en estos últimos días en este Salmo.

“Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos…”

¡Eso es ya suficiente para llevarte a través de muchas cosas! «Señor, tú eres mi refugio. Voy a correr a ti. Tú eres mi fortaleza. Yo soy débil, pero Tú eres fuerte. Tú eres nuestro pronto auxilio. Tú estás aquí, ahora, y Tu gracia es suficiente para ayudarme en este problema». Eso es personalizar este Salmo.

“Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo.

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.”

Y ahora otro gran versículo—solamente aférrate a él y personalízalo hazlo tuyo durante el día.

Dios está en medio de [mí] no [seré] sacudida; Dios [me] ayudará al romper el alba. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió. [Y escucha el estribillo, versículo 7]. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (vv. 1-7).

Dijimos que algunas personas piensan que este versículo era una frase que debía de ser repetida por la gente mientras leían este Salmo. Entonces, El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. ¿Por qué no lo dices conmigo, con convicción? El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Y luego llegamos a los versículos 8 y 9,

“Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego.”

¿De qué se trata todo esto?

Vamos a tomarlo frase por frase a la vez para poder desmenuzarlo. «Venid», es una invitación—para ti, para mí. «Contemplad…». Hay algo que debemos de ver. Debemos de mirarlo fijamente; es una vista que debemos contemplar. «Contemplad las obras del SEÑOR». Estas son obras poderosas y asombrosas que van a ser descritas aquí.

Esencialmente, lo que vamos a ver descrito es la destrucción total del ejército enemigo. ¿Recuerdas que dijimos que había un enemigo, tal vez el ejército de Asiria, viniendo en contra de Jerusalén? El pueblo de Israel, la gente de Judá, no habrían tenido forma de escapar, ninguna forma para lidiar con esto. Ellos habrían sido aniquilados si Dios no hubiera intervenido sobrenaturalmente.

Entonces ellos van a ver a Dios intervenir a su favor, al destruir al ejército enemigo. Esta es la liberación milagrosa del pueblo de Dios. Es una obra asombrosa. «Venid, contemplad las obras del SEÑOR». Mira Sus juicios. Mira cómo Él destruye, finalmente aquellos que se le oponen a Él y a Sus caminos.

El resultado final en este pasaje no es guerra, sino paz. Él hace que las guerras cesen en los confines del mundo, pero el proceso por el que trae paz es juicio, desolación. Ha traído desolaciones a la tierra. Ves aquí algo que tiene dos caras de la misma moneda, lo que ves muchas veces en las Escrituras. Eso es, que Dios quiere traer salvación a Su pueblo, los que ponen su confianza en Él, los que lo convierten su refugio, pero Dios lo hace al mismo tiempo que trae juicio sobre los que le rechazan.

A través de la Escritura ves la salvación y el juicio en posición uno en contra del otro. No puedes tener salvación sin juicio y donde hay juicio, siempre va a haber salvación. Aquí dentro de estos dos versículos tienes «que ha hecho asolamientos en la tierra», ese es el juicio de Sus  enemigo, Sus oponentes, y, «que hace cesar la guerra hasta los confines de la tierra». Ese es el trabajo redentor de Dios, la liberación de Su pueblo.

Entonces el resultado es que va a hacer que las guerras cesen,  pero lo va a hacer por un proceso de juicio, y eso no se va a ver bonito. No va a ser agradable, pero es una parte importante de las obras de Dios. Somos desafiadas a contemplar las obras del Señor,  y ver cómo Dios ha traído desolaciones a la tierra.

Esa palabra desolación es una palabra hebrea que significa «deshecho, ruina, asombro, consternación, u horror». Alguien más ha descrito desolación de esta manera: «cosas que paran el corazón». Cuando ¡«[respiras profundamente,] casi no puedo respirar»! cuando ves las desolaciones que a veces Dios trae sobre la tierra como parte de Sus grandes propósitos redentores para traer paz final sobre la tierra.

¿Cómo funciona esto? Hemos visto en este pasaje que las naciones están furiosas, están saliendo a destruir al pueblo de Dios, y lo que vemos en estas desolaciones es que los enemigos de Dios experimentan la misma destrucción que trataron de traer sobre el pueblo de Dios. ¿Lo puedes ver?

Ellos trataron de desolar a Jerusalén, y Dios dice: «No, no, no, no. Voy a proteger a Jerusalén, mi pueblo, mi ciudad, y te voy a desolar a ti.  Te voy a traer a la destrucción. En este pasaje se nos insta a observar cuidadosamente los efectos del juicio de Dios. Las desolaciones sobre la tierra deben de traer a todo el mundo a quedarse asombrados delante de Dios. Ese es el propósito de las desolaciones.

Todos los que se oponen a Dios deben de estar aterrados cuando vean sus actos increíbles de desolación en este mundo, al darse cuenta de lo que les espera si continúan en su curso y no se arrepienten. Al mismo tiempo que el mundo está siendo aterrado, conforme vean los actos de Dios, los actos desoladores de Dios, los que confían en Dios deben de animarse y no temer a las fuerzas más feroces que están formándose en contra del pueblo de Dios, porque saben que en Su tiempo y a Su manera aquellos que se le oponen no van a permanecer; van a ser destruidos.

El enemigo a la larga no va a ganar. Entonces no hay necesidad de temer, «[¡respiro profundo!] Nos van a atrapar; nos van a destruir van a destruir a todos los cristianos; van a tomar todo el mundo…» No temas. Espera en quietud. Ve la salvación del Señor. Y Él lo hace por medio de juzgar a los que buscan traer desolación a su gente.

Dios libera a Su pueblo de peligro por medio de estos peligros o desolaciones, o de estos juicios, sobre Sus enemigos. Déjame darte un ejemplo: ¿Recuerdas cuando Dios quería liberar a Su pueblo de Egipto? Habían sido esclavos allí por 400 años. ¿Qué usó Dios como parte del proceso de liberación para sacar a los israelitas de Egipto? Él Trajo las plagas—una desolación que devastó la tierra y al pueblo de Egipto.

Luego leemos en Éxodo capítulo 12 acerca de la plaga final; que fue bastante dura. «Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra». A nadie le gusta hablar sobre el juicio. A Dios no le gusta hablar sobre el juicio. A mí no me gusta hablar sobre el juicio, pero tenemos que hablar sobre él, porque no hay salvación sin juicio.

Éxodo capítulo 12,

Y sucedió que a la medianoche, el SEÑOR hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito del ganado. Y se levantó Faraón en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.

¡Horrible! Pero esa desolación era parte del proceso de Dios mostrándose a Sí mismo siendo justo y santo y el libertador de Su pueblo. Dios habría librado a los egipcios si se hubieran arrepentido y vuelto hacia Él, pero ellos no lo  hicieron. Entonces segaron destrucción como  resultado de que Dios libró a Su pueblo de Egipto.

Ves algo similar cuando vienes al cruce del Mar Rojo no muchos días después.

«Aquel día salvó el SEÑOR a Israel de mano de los Egipcios [esa es la salvación] e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. [Ese es el  juicio] (Ex 14:30).

Salvación y juicio.  «Cuando Israel vio el gran poder que el SEÑOR había usado contra los egipcios, el pueblo temió al SEÑOR, y creyeron en el SEÑOR y en Moisés, su siervo».

El Salmo 76, el versículo 9 habla sobre Dios «al levantarse Dios para juzgar, para salvar a todos los humildes de la tierra». El juicio es una de las maneras por las cuales Dios trae salvación a Sus elegidos. Desolaciones sobre la tierra…

He estado leyendo recientemente en mi devocional en el libro de Apocalipsis, siguiendo con un libro publicado por nuestros amigos en la casa publicadora Moody, escrito por  John Walvoord, sobre el libro de Apocalipsis. Él habla acerca de los juicios y desolaciones de Apocalipsis capítulo 6. Leímos ese pasaje, o parte de este, más temprano en esta serie.

Mientras se habla acerca de esas desolaciones y esos juicios de los últimos días, terremotos y estrellas cayendo del cielo y el sol volviéndose sangre y estas grandes y horribles desolaciones… John Walvoord tiene esto para decir sobre esos juicios:

El Dios que se sienta sobre el trono en el cielo está en control total de lo que pasa en la tierra. Los eventos que están pasando en la tierra—sin importar qué tan aterradores o devastadores—no son ni desordenados ni al azar. Son ordenados por el que está sentado sobre su trono. El cielo gobierna la tierra. El pueblo de Dios debe ver lo que ocurre en la tierra desde la perspectiva de Dios, en lugar desde la perspectiva del hombre.1

Dios va a hacer lo que sea necesario, lo que sea que tome, para traer a sus enemigos a la sumisión, para glorificar Su nombre, y para librar a los que buscan refugio en Él. Él va a hacer lo que sea necesario para cumplir Sus propósitos eternos y para ser exaltado sobre toda la tierra. Él sabe lo que Él está haciendo, entonces aun cuando trae desolaciones sobre la tierra, no dudes de él. No lo resistas. Tal vez no lo entiendas.

Desde nuestro punto de vista en la tierra tal vez no tenga sentido, pero tienes que saber que Él tiene un propósito, hay sentido, y recordar que Dios está trabajando aun en medio de las desolaciones. El versículo 8 nos dice que Dios ha traído desolaciones a la tierra, pero ahora venimos al versículo 9, y nos dice lo que pretende cumplir a través de esto.

«Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego». Dios establece paz y trae guerras a un fin por medio de destruir todas las armas del enemigo y traer todas las naciones a sumisión en Su Reino soberano.

Leímos acerca de eso en 2da de Reyes 19 un poco más temprano en esta serie, donde vimos que el Señor salió durante la noche y destruyó a 185,000 soldados en el ejército asirio. Cuando los israelitas se despertaron a la siguiente mañana… Todos esos cuerpos muertos esparcidos… Dios trajo desolación sobre la tierra para redimir y para rescatar a Su pueblo.

Él es el Príncipe de Paz. En el tiempo de Dios, a Su manera, Él va a derrotar a la oposición y va a hacer que todas las guerras cesen a través de todo el mundo. No son nada más las guerras que están en el mundo grande, sino también las guerras en tu pequeño mundo, guerras que son tan declaradas en contra de ti, diseñadas para traerte a la ruina. La batalla en la que estás no va a durar para siempre.

Como lo dice Isaías capítulo 34: «Ningún arma forjada contra ti prosperará». Ese versículo, el versículo 9 del salmo 46, que dice «que Él hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego», visualiza el día cuando Dios va a vencer a cada enemigo que lo ha resistido. Él va a desarmar al enemigo, y Él va a reinar por siempre y para siempre. ¿Aleluya? ¡Aleluya!

Él hace que las guerras cesen. En esa frase no debemos de imaginar a Dios como algún gran Secretario del Estado que viaja por el mundo tratando de negociar la paz por medio de conversaciones  de paz o de tratados. Lo que debes de imaginar aquí es a Dios interviniendo en la situación y tomando el control. La oposición no tiene opción más que rendirse. Él hace la paz; Él hace que las guerras cesen.

Derek Kidner, en su comentario sobre los Salmos, dice:

Aunque el resultado es paz, el proceso es juicio. Las palabras, Él hace que las guerras cesen, están puestas no en el contexto de persuasión amable sino de un mundo devastado y forzosamente desarmado. Él habla de tranquilidad del otro lado del juicio.

Queremos el resultado, pero no confiamos en Dios para hacer todo lo que tenga que hacer para obtener el resultado. Las desolaciones… eso nos confunde. Gente inconversa usa esto en contra de Dios: «¿Cómo puede Dios hacer esto?» Dios lo está haciendo porque es un Dios de misericordia y justicia, un Dios de amor y gracia,  pero un Dios  que no puede ser burlado. El juicio y la salvación los dos vienen de nuestro Dios.

Podemos ver cómo esto se desarrolla en nuestras propias vidas personales y en nuestras experiencias. Una amiga mía, la semana pasada creo, quien sabía que yo estaba enseñando sobre este pasaje, me envió un correo que dijo que podía compartir. Y  creo que ilustra en un nivel muy personal cómo Dios usa las desolaciones, en última instancia, para que las guerras cesen. Déjame leerte lo que ella me escribió.

Muchos de nosotros hemos tenido esos momentos cuando hemos dicho: «¡Oh, no! ¡Soy exactamente como mi mamá». Para mí, fue en mi cumpleaños número 30. Hasta ese momento, aunque era cristiana, luchaba con una raíz de amargura, principalmente en contra de mi mamá—pero también, aunque nunca lo habría admitido aun a mí misma—en contra de Dios.

Dios le dio a mi mamá padres cristianos. No eran padres perfectos porque ningún padre lo es, pero sí le enseñaron sobre Cristo. En su adolescencia, mi mamá escogió rebelarse—y su pecado tuvo consecuencias devastadoras en las vidas de sus hijos. Abuso emocional y físico era nuestra norma, más que nada por medio de los hombres en su vida. Fracasó en protegernos de ellos… y yo pensé que Dios también.

Pero en ese cumpleaños número 30, Dios trajo sanidad a mi alma—al traerme cara a cara al darme cuenta que mientras, en la mayor parte, yo soy callada y despreocupada, muy dentro de mí se acecha  la misma actitud rebelde y orgullosa  de autonomía que separó a mi mamá del Dios que la amaba… y esa actitud orgullosa finalmente la destruyó.

En permitirme nacer en circunstancias difíciles,  Dios me bendijo en formas que solamente entiendo vagamente. Me trajo al fin de mí misma en mi vida temprana—y cuando llegué ahí, mi salvador, que me ama más de lo que comprendo, me estaba esperando.

Dios trajo/permitió desolación en mi vida por medio del pecado de los adultos a los que les dio la responsabilidad de amar y protegerme. Pero usó esa «desolación» para hacer las «guerras cesar» entre Él y yo—por medio de mostrarme gráficamente a dónde me llevaría mi espíritu rebelde si le diera rienda libre.

¿Ves la progresión aquí? Las desolaciones te pueden volver en contra de Dios, pueden hacerte una persona amargada. Pero una vez que ves que puedes ver que las desolaciones son parte de la manera que Dios usa para que las guerras cesen, entonces puedes bendecir al Señor, y puedes llegar a ver aun esas desolaciones como una bendición.

La Escritura dice: «Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego. Armas poderosas de los enemigos de Dios no pueden en contra de él. Son como cerillos.

Él desarma a Sus oponentes; les quita su poder. Hace dos mil años, Dios trajo la mayor desolación sobre la tierra. Ese fue el día que Dios puso a Su Hijo en una cruz romana y derramó sobre Su Hijo amado la ira y el juicio que nosotros merecíamos. Tan grande fue esa desolación que al mediodía, de ese día. El sol rehusó a brillar y el día se volvió oscuridad.

Al final de ese día, un gran terremoto hizo temblar las rocas, abrió las tumbas… Desolaciones sobre la tierra. Pero como resultado de golpear Su propio corazón con tal desolación, Dios ha hecho que las guerras cesen, y lo ves a través de todas las Escrituras.

Romanos capítulo 5: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…porque  cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (vv. 1, 10).

La desolación hace que las guerras cesen.

Efesios capítulo 2: “Porque Él mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz” (vv. 14-15).

Desolaciones en la tierra, paz como resultado.

Hebreos capítulo 2 nos dice que «[Jesús] para anular mediante la muerte el poder de aquél que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida».(vv. 14-15).) ¡Terrible desolación que Dios trajo en el Calvario! ¿Pero cuál fue el resultado? El enemigo fue desarmado, le quitaron el poder para que pudiéramos experimentar la paz de Dios.

Por medio de esa desolación en la cruz, Él ahora rompe el poder de ese pecado cancelado y liberta a los prisioneros.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss le ha estado dando esperanza a cualquier persona que sienta que la batalla en la que están va a durar para siempre. Va a regresar en un momento para orar. Cuando llenas tu mente con la Palabra de Dios, con la enseñanza de hoy del Salmo 46 por ejemplo, va a hacer una gran diferencia en tu vida. Uno de nuestras radioescuchas escribió para describir el efecto que Aviva Nuestros Corazones ha tenido en su vida.

Dijo  «Dios está sanando mi vida de las malas decisiones que he hecho. Él los está usando a ustedes en esta sanidad». Este ministerio no tiene el poder para traer este tipo de sanidad por nosotros mismos, necesitamos la sabiduría y la fuerza de Dios. [También necesitamos que él provea para las necesidades financieras del ministerio.]

Dios usa a nuestros oyentes para ayudar a Aviva Nuestros Corazones para pagar los gastos y permitirnos continuar en el aire. ¿Le ayudarías a Aviva Nuestros Corazones con tu ofrenda para poder seguir en el aire, animando a mujeres a estar arraigadas en la Palabra de Dios?

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«Estad quietos, y sabed que yo soy Dios». Esta frase se repite  callada y reverentemente en muchas iglesias, pero Nancy Leigh DeMoss muestra cómo es frase fue originalmente dada en una voz fuerte de comando. Descubre por qué en la siguiente sesión de Aviva Nuestros Corazones. Ahora Nancy está aquí para terminar nuestro programa en oración.

Nancy: Oh, Señor, aunque no habríamos escogido las desolaciones, aunque no habríamos escrito el guión de esa manera, te damos gracias porque Tú estás escribiendo el guión, y que aun en las desolaciones incomprensibles en la tierra, vemos Tu mano, y vemos el resultado final: que Tú haces cesar las guerras, en nuestros corazones, entre nosotros y Tú  en esta tierra. Y por eso te damos gracias, amen.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 John F. Walvoord. Revelation. Chicago: Moody, 2011, p. 122.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-esta-en-medio-de-su-pueblo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos señala que a través de toda las Escrituras vemos que los que han estado en lucha espiritual durante la noche, muchas veces  encuentran liberación  al amanecer.

Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche, es que en la luz del alba nosotras podemos ver lo que no podemos ver durante la noche, y esto es, la forma en como Él nos ha estado ayudando.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia  de Saladín.

Si estás luchando en confusión y desánimo, estás a punto de oír un mensaje de verdadera esperanza.  Aquí está Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Mientras vamos a través de esta serie me estoy predicando a mí misma y estoy aconsejando mi propio corazón y me alienta escuchar cómo esta serie está ministrando gracia a los corazones de muchas de ustedes también.

Permítanme leerles la primera porción de este Salmo y luego nos detendremos en el versículo 5, que ha llegado a ser uno de mis versículos favoritos en este Salmo:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones [Hay caos pero Dios siempre está presente,]  Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;  aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah).

Entonces, aquí viene el gran contraste, el versículo  4,

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo». Dijimos que ese río es la  presencia de Dios, la gracia de Dios.  Es un río que fluye suavemente, es el río de Su Espíritu, el río de Su Palabra.

En la última sesión rastreamos ese río desde el Génesis hasta el Apocalipsis y hay muchos otros versículos que pudimos haber añadido. Pero es un río que está en contraste con las aguas tumultuosas y destructivas de los enemigos de Dios.

Es el río de las bendiciones de Dios que fluye, la ciudad de Dios el pueblo de Dios,  aquellos que conocen a Dios, aquellos cuya vida son la morada y la habitación del Altísimo.

Versículo 5 «Dios está en medio de ella».

¿A quién se refiere cuando dice ella?  Se riere a la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, Jerusalén, la Jerusalén terrenal, la Jerusalén celestial, la Jerusalén espiritual, el pueblo de Dios.

Dios está en medio de ella no será sacudida  [me encanta esta frase] Dios la ayudará al romper el alba. (vs. 1-5)

Dios está en medio de ella.  Esta es una de las promesas más preciosas de Dios para Su Pueblo; Él no solo habita con Su pueblo, sino en Su Pueblo.  Dios está en medio de ella.  Ustedes  lo pueden ver en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.  Es otro de esos hilos de la Escritura.

Por cierto, aquí es bueno notar, ustedes las que son profesoras de Biblia, o para las que  les gusta estudiar las Escrituras… En cuanto a mí, les digo cómo es que estudio la Palabra de Dios. Las personas me preguntan cuál es el secreto de mi metodología para estudiar la Palabra—no tengo ninguna.   Cuando encuentro algo como “el río de Dios,” o “la ciudad de Dios” o “Dios está en medio de ella,”  empiezo a buscar en toda la Escritura.  Cuando unes las referencias de ambas partes, del Antiguo y del Nuevo Testamento,  allí  surge  una imagen de los caminos de Dios, del plan de redención de Dios.

Por esta razón es importante leer toda la Escritura, no solo acampar en los Salmos, a pesar de lo maravillosos que son.  Yo estoy en los Salmos durante toda esta serie pero ¿han podido ustedes notar cómo saco del Viejo y del Nuevo Testamento para decirles lo que estas cosas significan, de manera que nos den más luz y más entendimiento?

Así  es  que “Dios está en medio de ella”.  Piensen en el pasaje de Levítico capítulo 26 dice así.

“Además, haré mi morada en medio de vosotros.  Andaré entre vosotros y Seré vuestro Dios, y vosotros series mi pueblo.” (vs. 11-12)

Dios está interesado en las  relaciones.  Dios está interesado en estar cerca de Su pueblo.  La proximidad es  importante para Dios.  Él no quiere ser un simple dios ahí del  cual oímos y del cual hablamos y asentimos  mentalmente.

Él quiere estar en nosotros, habitar en nosotros, estar relacionado con nosotros, tener Su lugar de habitación  en nosotros.  Esta es la imagen que tenemos del templo del Antiguo Testamento, del  Tabernáculo.  ¿Cuál era el punto? El punto no era simplemente un edificio  o  una tienda donde las personas asistían a un servicio religioso, sino que Dios dice, “Haré mi morada en medio de ustedes estaré en ustedes, y entre ustedes”.

Esto nos da una idea de que este era el propósito de Dios desde el   Antiguo Testamento. Zacarías capítulo 2 en el versículo 10 dice,  “Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de ti declara el Señor.”  Y algunas de ustedes pensarán pero cuál es la gran cosa si piensas así no estás pensándolo bien. Dios, el Dios del universo, Jehová de los Ejércitos, Yahweh, Elohim,  el Dios, el Dios trascendente, Creador, el preservador, Él es que dice, “Yo habitaré en medio de ti, Yo habitaré en ti, Yo viviré en tu iglesia, Yo viviré en tu familia Yo viviré en tu vida!”

La presencia de Dios, todo lo que sea bueno y santo, valioso o maravilloso de nuestras vidas, fluye de que Dios habita en medio nuestro. Dios es Él que dice, “Yo viviré en medio de ustedes.”  En Juan capítulo 1 (esto viene al Nuevo Testamento) dice, “El verbo se hizo carne,” Dios se vistió de carne, “y vivió entre nosotros”. Él “hizo tabernáculo” entre nosotros. “Y hemos visto Su Gloria”. Lo conocemos como Emmanuel, Dios con nosotros.  Y ahora el Salmo 46  está mirando  más allá de los tiempos cuando dice,  “Dios está en medio de ella”.

Cuando Jesús retornó a los cielos, Él prometió que enviaría Su Espíritu Santo.  En Juan 14 capítulo Jesús dice, “Él vive con ustedes y Él vive en ustedes” (vs.17).  Cristo en ti, el Espíritu Santo en ti,  tu esperanza y tu gloria.  Esta no es una frase que podemos simplemente pasar por alto. El Salmo 46, “Dios está en medio de ella.” ¿Y entonces qué?  Hay un inmenso, “¿Y entonces qué?” “Dios está en medio de ti,”  y esto hace toda la diferencia del mundo.

Entonces  tenemos el Nuevos Cielos y Nueva Tierra, la Ciudad de Dios en Apocalipsis 21, “Entonces oí una voz que decía desde el trono: He aquí, el Tabernáculo de Dios está entre los hombres”(vs.3). ¿No es esto grandioso? Que el Dios Santo haga Su lugar de habitación con este pobre, pecaminoso, malvado y caído hombre pródigo. Claro está, Él puede hacer esto solamente porque Él envió a Su Hijo a redimirnos  de nuestros pecados.

El Tabernáculo de Dios está con  los hombres,  y  “Él habitará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará  entre ellos como su Dios”.   (Apocalipsis 21:3)  En su comentario del Salmo 46, Juan Calvino dice lo siguiente:

Si nosotros queremos ser protegidos por la mano de Dios, nosotros debemos de ocuparnos sobre todas las cosas de que Él habite en medio de nosotros;  porque toda esperanza de seguridad depende solamente.de Su presencia.

“Dios está en medio de ella”. La presencia de Dios es nuestra mayor esperanza, es nuestra  máxima  esperanza y bendición.   Ustedes vieron en el versículo 4 que “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.  Ves aquí que el lugar donde Dios mora es feliz y es santo.

Pero ahora en el versículo 5, “Dios está en medio de ella,  no será sacudida.  Dios la ayudara al romper el alba”.  Vemos que en  el  lugar donde está  la presencia de Dios es un lugar de protección y seguridad.  Feliz y santo…protección y seguridad…no hay nada mejor que esto, amigas. Esto es lo que sucede cuando la presencia de Dios mora en y entre nosotras.

Así es que Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Esto es, ella no será destruida, ella no será vencida.  Esto no quiere decir que no habrá problemas, pero si quiere decir que cuando Dios está en medio de la Ciudad, en medio de  Su pueblo,  en medio de tu vida, no serás vencida; no serás destruida por los enemigos de Dios.

Esto hace tal contraste a lo que ya hemos visto en el versículo 2,  donde la tierra  sufre cambios, y los montes se deslizan al fondo del  mar,  y los montes tiemblan con creciente enojo, pero no obstante Dios dice que  Su santos no van a ser movidos.  Y esto es maravilloso.

El versículo 6 nos dice (aún no hemos llegado allí; lo haremos en el próximo programa)  que los reinos se  tambalean; los reinos de la tierra no son seguros.  Desde el punto de vista terrenal, las montañas y los reinos aparentan ser más imponentes, prevalecientes e impresionantes  más que la ciudad de Dios, más que la Iglesia, y el pueblo de Dios. Nosotras muchas veces  nos sentimos débiles, frágiles y arrolladas por este mundo y por su sistema.

Pero si Dios está en medio de Su pueblo,  Él tiene una  estabilidad que  perdurará  y sobrevivirá por encima de  todas las demás fuerzas y poderes  en el universo, y el pueblo de Dios estará firme cuando los reinos y las montañas se desmoronen y dejen de  existir para siempre.  Eso es lo que sucede cuando Dios está en medio nuestro.

Porque Dios está en medio de ella, en medio de la ciudad de Dios, el pueblo de Dios está más seguro que las mismas  imponentes  montañas del versículo 3.  El Salmo 112 dice, “El justo no será sacudido;  para siempre será recordado el justo.”  Eso le da estabilidad a tu vida, a tus emociones, a tu mente; es un ancla para tu alma.

Esta es la forma como lo dijo mi amigo Mathew Henry, “La iglesia sobrevivirá al mundo y estará en  plenitud  cuando este mundo sea arruinado.  La iglesia está edificada sobre la roca, y las puertas del infierno no van a prevalecer contra de ella.”  Si Dios es  por  nosotras, si Dios es con nosotras, no tenemos que ser movidas ante el más violento   atentado en contra nuestra.

Estamos tan acostumbradas a pensar de una manera que nos debilita, que nos hace vulnerables, y que nos hace sentir vencidas. Empezamos a pensar, “el Islam está acaparando el mundo, las fuerzas del mal, las fuerzas del materialismo,  el  consumismo, el socialismo, los gobiernos decadentes… etc. etc…”  terminamos en un estado mental pequeñísimo, y nos deprimimos. De manera que  tenemos  que aconsejar a nuestros corazones, renovar nuestros corazones en los caminos de Dios.

Cuando Dios está en medio de ella, ella no será movida.  Nosotras  necesitamos una perspectiva  totalmente diferente, necesitamos la perspectiva de Dios. El versículo continúa diciendo, que no solo no seremos removidas, vencidas, destruidas, sino que Dios la va ayudar cuando llegue el alba.  Él es la única verdadera ayuda y esperanza para Su pueblo.

Las Escrituras nos recuerdan una y otra vez lo efímero, lo necio de mirar hacia alguien o algo para nuestra ayuda.  El Salmo 60 dice “¡Danos ayuda contra el adversario, pues vano es el auxilio del hombre!  En Dios haremos proezas, y Él hollara a nuestros adversarios”.(Vs. 11-12.)

El Salmo 146 versículo 3 dice, “No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre en que no hay salvación. Escuchen princesas es como si tu Príncipe Encantado al tener buena apariencia, y al ser adinerado eso te brindara seguridad, pero Dios   dice, “No pongas tu esperanza allí”.

El versículo 5 dice, “Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR  su  Dios”.  El gran escritor de himnos y cofundador del Movimiento Metodista, Charles Wesley, estuvo en una ocasión predicando en los campos de Irlanda cuando él fue atacado y perseguido por una turba que desaprobaba su doctrina.  El buscó refugio en la casa de un campesino local, y  la esposa de éste lo mandó a esconderse donde se ordeñan las vacas.

Pero al poco rato, el grupo de personas enfurecidas, llegó a esta casa y demandaron que se les dijera dónde estaba  Wesley.  La esposa de este campesino les ofreció a estas personas algo de comer, y mientras ellos comían, ella fue donde estaba Wesley y le indicó que saliera por la ventana y que fuera a esconderse detrás de una empalizada que estaba al lado de un pequeño arroyo.

Fue allí en ese lugar, escondido de sus perseguidores, oyendo el eco de  las  voces de quienes lo  acosaban, que Charles Wesley  escribió lo que algunos han llamado el himno más grandioso del idioma Ingles, Jesús amante de mi alma.  Permítanme leerles  la segunda estrofa de este himno  e imagínense a Wesley escondido en esta verja cerca del arroyo.

Otro asilo ¿dónde hallar? Indefenso acudo a ti;
Solo pude desmayar, porque mi peligro vi.
Solamente tú Señor, puedes dar consuelo y luz;
Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.

No sé si exista alguna otra estrofa en los himnarios que sea para mí tan preciosa como esta. He clamado de igual forma tantas veces. “Oh Señor, con la sombra de tus alas cubre mi indefensa cabeza”. Y aunque seamos indefensos  ¿Qué lugar más seguro  puede existir que bajo la sombra de tus alas oh Dios, nuestro ayudador?

“Dios la ayudará cuando  llegue  el alba,”  literalmente, cuando llegue la mañana, cuando amanezca el día.  Muchas veces en las Escrituras, el alba, cuando el día irrumpe, es el tiempo cuando Dios viene a ayudarnos. Permíteme darte tres ejemplos.  Solo los voy a mencionar; tú puedes volver a esos versículos para examinarlos  más detalladamente.

En Éxodo capítulo 14 ¿recuerdas la historia de  cómo fueron los israelitas liberados  de Egipto  cuando  estaban siendo perseguidos por  el ejército del faraón?   Ellos estaban ya en el otro lado  del Mar Rojo.  El pueblo estaba  aterrorizado, y Moisés les dice, “No tengan miedo”  ¿Esto es una locura? ¿No te parece?  “Estad  firmes;  y ved la salvación que el Señor hará hoy por vosotros…El Señor  peleará por vosotros mientras ustedes permanezcan tranquilos”(vs. 14).

Entonces el versículo 24 dice,

Y aconteció que a la vigilia de la mañana, el Señor miró el ejército de los  egipcios desde  la columna de fuego y de nube, y sembró confusión  en el  ejército de los egipcios.   Y entorpeció las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los egipcios dijeron: “Huyamos ante Israel, porque el  Señor pelea por ellos contra los egipcios.   Entonces el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre su carros y su caballeriza.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, regreso el mar a su  estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él;  así derribó el Señor a los egipcios en medio del mar.  Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballeriza, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar, no quedó ni uno de ellos,  mas los hijos de Israel pasaron en seco por el medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda. (vs. 24-29).

Dios salva a Su pueblo, los ayuda cuando entra el día, cuando llega el alba, cuando el día amanece, y al mismo tiempo trae juicio a Sus enemigos.

En el segundo libro de Reyes en el capítulo 19 hay un pasaje que hemos visto en esta serie, porque dijimos que el Salmo 46 pudo haber sido escrito en una ocasión que Dios hizo una gran liberación a Su pueblo cuando el rey Senaquerib y  el ejército asirio  estaban horrorizando y aterrorizando  a Jerusalén y a los habitantes de Judá.  El Rey Ezequías clamó a Dios, y entonces leemos:

“Por tanto así dice el SEÑOR  acerca  del rey  de Asiria: ‘Él no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella  con escudo, ni levantará terraplén contra ella, por el camino que vino, por él se volverá, y no entraré en esta ciudad declara el Señor”.

Ahora, nosotros creemos esto porque hemos leído ya la historia, pero si hubiéramos estado presentes en ese momento  ¿lo   hubiésemos creído, con un ejército pisándonos los talones? Dios continúa y dice,

“Porque  defenderé  esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.”  Y  aconteció que  aquella  misma noche  salió el Ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres.

¡Rescate sobrenatural, ayuda sobrenatural, no hay para esto explicación alguna, no hay para esto explicación humana!

Entonces  Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive (vs 32-36).

Dios  cumple  Sus  promesas.  “Dios la ayudará al romper el alba”.

Quizás Él no venga inmediatamente; podrá parecernos que Él  no venga a nuestra ayuda inmediatamente, pero ciertamente Él vendrá.  Muchas  veces  tendremos  que  pasar la noche y esperar  a que llegue el amanecer.  La noche puede parecer larga, y sin final, pero debemos de recordarnos a nosotras mismas, y recordarnos las unas a las otras, que pronto  vendrá el alba.  Como el amanecer del día vendrá Su ayuda  sobrenatural  en el momento preciso.

“El llanto puede durar toda la noche”, dice el Salmo 30, “pero a la mañana vendrá el grito de alergia.” ¿Cuándo?  “en la mañana” (vs. 5).   Algunas   veces esto me ha llamado la atención y  anoche mismo meditaba, que no es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche,  y que  cuando amanece  y el sol sale es que  Él dice, “Oh yo debo ir y ayudar a estas personas.”

No lo que  sucede es  que  a  la  luz del alba podemos ver lo que no podíamos ver durante la noche, y esto es la forma como Él nos ha estado ayudando.  A medida que la luz del día disipa las sombras de la noche, así  mismo la salida del Sol de Justicia  indica la dispersión de  la oscuridad de la maldad  y  de la  adversidad.

Dios ha estado  trabajando durante la noche.  Él estuvo en  la situación del  Mar Rojo.  Él estuvo durante la noche cuando los asirios.  Él estaba trabajando.  Pero cuando  está oscuro, no podemos ver lo que Dios está haciendo, y por eso es que me  fascina la cita del pastor John Piper.  “En cada situación hay mil cosas diferentes que  Dios está haciendo  que no podemos  ver  ni  tampoco sabemos”.

Puede ser “noche” donde tu vives ahora mismo y piensas. “Nada está sucediendo, nada está pasando, nada está cambiando”.  ¿Está Dios verdaderamente obrando?  Las Escrituras dicen, Dios ayudará cuando rompa el alba, y lo que pienso que realmente está diciendo es que  al amanecer  tus verás cómo Dios te  ha estado ayudando.  Dios es nuestro ayudador  y Él disipará y dispersará la  oscuridad de la noche.

Solo quiero recordarte  que esta ayuda no es solamente  una ayuda extrema para  situaciones de emergencia, tanto como la necesitamos en esas ocasiones, sino que es una ayuda para cada día, porque “a cada hora te necesito Señor”. ¿No es cierto?

El amor de Dios es constante nunca no cesa, pues nunca faltan sus misericordias” (Lamentaciones 3:22-23).

Permítanme citar de nuevo a mi amigo Matthew Henry, él dice,

Algunos creyentes en particular se pueden  aplicar este versículo,  [esto quiere decir que tú te lo puedes aplicar] si  Dios está  en nuestros  corazones, en medio nuestro,  si Su palabra vive abundantemente entre nosotros, estaremos firmes, seremos ayudados; confiemos entonces y no temamos, todo está bien, y todo  terminará  bien.

A medida que medito en el versículo 5 del Salmo 46, “Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la ayudará al romper el alba”.  No pude dejar de pensar en otro himno que me es tan familiar, y quizás a la mayoría de ustedes.  Déjenme leerles las palabras, y vamos a afirmarlas en nuestros corazones.

¡Cuán firme cimiento se ha dado a la fe
El Padre en su eternal Palabra de amor!
¿Qué más Él pudiera en Su Libro añadir
Si todo a Sus hijos lo ha dicho el Señor?

“No  temas por nada contigo Yo Soy;
Tu Dios yo soy solo, tu ayuda seré
Tu fuerza  y firmeza en mi diestra estarán
Y en ella sostén y poder te daré.

La llama no puede dañarte jamás
Si en medio del fuego te ordena pasar;
El oro de tu alma más puro será
Pues solo la escoria se habrá de quemar. 
 

Leslie:   Nancy Leigh DeMoss volverá en breve.  Yo sé que enseñar del Salmo 46 le ha dado ánimo a muchas de las personas que nos escuchan.  Este mensaje es parte de una serie titulada,  Castillo fuerte es nuestro Dios Si no han podido escucharla completa  pueden ir a, AvivaNuestrosCorazones.com y de esta manera escuchar los programas que se hayan perdido.

Mientras Nancy estudia y enseña, todo un equipo de personas labora detrás del telón, y un dedicado grupo de contribuyentes apoya el programa financieramente. ¿Puedes tu acompañarnos a mantener este programa en el aire para que más  mujeres sean motivadas por la Palabra de Dios  a través de este ministerio?

Puedes donar aquí en la página web, AvivaNuestrosCorazones.com, o llamarnos al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. y Canadá. Cuando llames, especifica que deseas hacer una donación al ministerio hispano.

¿Te parece que los enemigos del Evangelio tengan tanta fuerza que se han convertido en invencibles?  Acompáñenos en el siguiente programa, cuando Nancy Leigh DeMoss ofrezca algunas perspectivas sobre esto. Aquí está ella de nuevo para orar, basándose en  una promesa del Salmo 46.

Nancy: Oh Señor, Como Te alabamos por Tus maravillosas, maravillosas promesas, y por esta en particular, la que hemos visto hoy la que hemos llevado  a nuestros corazones en este día”. Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la  ayudará al romper el alba”.

Señor, gracias porque pronto esta  larga  noche en este planeta lleno de pecado tendrá su fin, y  la gran eternal  mañana  sin   ninguna  nube  que  la oscurezca  romperá el alba y por siempre estaremos en Tu Presencia.  Así es que ayúdanos a recordar esto  cuando  haya oscuridad  en medio nuestro, cuando haya oscuridad a nuestro  alrededor.  Ayúdanos a  sostenernos en Ti con los ojos de la  fe,  y  un día será por vista. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/9 – El río de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

4/9 – El río de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-rio-de-dios2/

Nancy DeMoss Wolgemuth: En los últimos 60 años, el grupo inglés de rock, Led Zeppelin, lanzó una canción que creo que refleja el deseo en cada corazón humano por aquello que es verdaderamente duradero.

Annamarie Sauter: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: Las primeras letras de la canción dicen: «Si el sol se negara a brillar, yo seguiría amándote. Aún si las montañas se desplomasen en el mar, todavía seremos tú y yo».

¿Te das cuenta? La gente está buscando algo confiable, algo inamovible, algo o alguien en quien puedan confiar. A menudo las personas piensan que han encontrado eso en una relación o en una carrera o en una fuente de ingresos o en un amigo.

El hecho es que la mayoría de las personas hoy en día están poniendo su esperanza en lo que el escritor del himno llamó «arena movediza». Solo Dios es inquebrantable, y cuando las montañas se desmoronen al mar, y el sol se niegue a brillar, solo Él estará allí por siempre.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana estamos en la serie titulada Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos está guiando a lo largo del Salmo 46. Abramos juntas nuestras Biblias.

Nancy:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas,  aunque tiemblen los montes con creciente enojo (Salmos 46: 1-3).

En los últimos programas, hemos estado viendo que tenemos aguas tumultuosas, agitadas, rugientes, y las inundaciones están devastando las montañas y todo lo que parecía estar seguro. Cuando pensamos en algo ‘seguro’, una montaña vendría a la mente, ¿verdad? ¡Uno simplemente no puede mover una montaña! Sin embargo, estas aguas están causando que las montañas sean arrojadas al mar. El resultado es el caos; la agitación.

Pero ahora, en el versículo 4 vemos otro cuerpo de agua que tiene un efecto muy diferente. El versículo 4 dice:

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.

Vamos a detenernos aquí y a meditar sobre esto por un momento.

En los versículos 2 y 3, vimos que las aguas eran amenazadoras, destructivas y mortales. Derribaron las montañas. Pero ahora en el versículo 4, por el contrario, tenemos un río, pero esta es agua con un efecto muy diferente, fertiliza la tierra, trae vida y vitalidad,  refresca trae gozo y alegría

Casi se puede oír, en los versículos 2 y 3, los gritos de las personas que estaban aterrorizadas por estas aguas, como las de un  tsunami. Y ahora, aquí tienes un río que hace que la gente se sienta  feliz, ¿que trae alegría a la gente? Bueno, es el río de Dios, una metáfora de la presencia de Dios, de la gracia de Dios, del favor de Dios que bendice y alegra los corazones de Su pueblo. «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios».

El pueblo de Dios aquí se asemeja a una ciudad, y la ciudad de Dios está siendo rodeada y amenazada por enemigos, y como las aguas rugientes de un tsunami, las fuerzas del mal amenazan con abrumar y con tragarse al pueblo de Dios y Su santa ciudad. Pero los habitantes de esa ciudad, en el contexto del Antiguo Testamento, Jerusalén, están calmados.

Se debe a que Dios es su refugio. Él es su fuerza. Él es su ayuda, y están confiando en Él para su protección.

Estas personas, con la invasión del ejército asirio de la cual hemos hablado en los últimos días, tienen toda la razón para sentirse temerosas y tal vez incluso furiosas. Pero el río de la presencia de Dios y de Su gracia que fluye en medio de su pueblo los alegra. Incluso cuando están rodeados y amenazados por sus enemigos, la ciudad de Dios, tiene una fuente inagotable de alimento y de sustento que fluye de ella. Nunca se secará.

Esta gente, el pueblo de Dios, no puede ser separado de su provisión. Sus necesidades serán satisfechas. Están seguros de esto porque saben en Quién han creído y en Quién han confiado, y que no hay necesidad de caer en el miedo o en la desesperación.

Quiero recordarte que no importa lo que está sucediendo a tu alrededor, sin importar las agitadas aguas turbulentas o las aguas tumultuosas que te rodean, Dios siempre tiene un río de gracia para llevar alegría y paz a Su pueblo. Es Su gracia. Es Su provisión. Es Su sustento en tiempos difíciles.

Ahora quiero mirar el río de Dios un poco más extensamente, pero antes voy a hablar de esta ciudad de Dios a la que se hace referencia aquí: «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo».

¿Qué es la ciudad de Dios?  Es el lugar sagrado donde Dios vive, donde Él reina, donde Él es adorado y donde Él es honrado. Se llama el Altísimo. Se trata de «la santa morada, la casa del Altísimo».  Él es el gobernante soberano del mundo, y la ciudad de Dios es esa gente que está gobernada por el Altísimo.

Ahora bien, como ya hemos dicho, en el contexto del Antiguo Testamento, la ciudad de Dios era Jerusalén, la ciudad terrenal de Dios, y creemos que tal vez el motivo de la redacción de este salmo fue el momento cuando  la ciudad santa, Jerusalén, estaba siendo amenazada por los ejércitos asirios del rey Senaquerib.

«La santa morada del Altísimo», era, en ese contexto, Jerusalén, pero la ciudad de Dios es mucho más que un lugar geográfico. Hay una ciudad espiritual de Dios, y esa es el pueblo de Dios, una comunidad santa de aquellos que son Sus verdaderos hijos. La Escritura nos enseña que Dios vive con Su pueblo. Dios mora en medio de Su pueblo. Ellos son Su santa morada.

Así que en el sentido del Nuevo Testamento, esto describe la Iglesia, que somos nosotros, los que realmente ponen su fe en Cristo. Nuestras vidas son Su templo, Su lugar santo. «La santa morada del Altísimo»—esa soy yo, esa eres tú, somos nosotros, es Su Iglesia—la ciudad de Dios.

Y por supuesto, también esperamos la ciudad eterna y celestial de Dios, que Gálatas llama «la Jerusalén celestial» que tiene su culminación definitiva en el cielo. La morada que Dios tiene ahora y está preparando para su pueblo, un cielo nuevo y una tierra nueva, donde habrá gozo y alegría eterna y sin fin—esa ciudad que vemos a la distancia… que no está lejos de Dios, aunque sí luce lejos para nosotras desde nuestra perspectiva.

En esa ciudad de Dios hay un río cuyas corrientes hacen la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, la habitación de Dios, alegre.

Ahora bien, ese río es una idea central poderosa, fascinante y emocionante que se ve a todo lo largo de la Escritura, desde los primeros capítulos del Génesis hasta el último capítulo de Apocalipsis. Quiero tomar unos momentos para leerles algunos pasajes, por orden cronológico a través de la Escritura, que nos dan una idea de este río de Dios que se menciona en el Salmo 46.

Comenzando en Génesis, en el capítulo 2, en el versículo 8—esa es la primera referencia donde vemos este río. La Escritura dice: «Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén, el paraíso en la tierra; y puso allí al hombre que había formado. El árbol de la vida estaba en medio del jardín”. [Recuerda este versículo porque cuando llegamos al Apocalipsis, vas a ver otra vez  ese árbol de la vida.] “Un río salía de Edén para regar el jardín, y allí se repartía en cuatro brazos”.

Así, en el Jardín del Edén, Dios creó un río para que sea exuberante, hermoso y fructífero, y ese río, como podemos ver a través de la Escritura, es una imagen de la presencia de Dios y de la gracia de Dios que nos sostiene y hace que nuestra vida sea bendecida y fructífera.

Este río en el Edén se divide en cuatro ríos, que son nombrados a medida que continuamos leyendo Génesis capítulo 2 y servían para regar toda la región. Pero es interesante que en el Salmo 46 leemos: «hay un río [singular] cuyas corrientes [plural] alegran la ciudad de Dios».

Así que hay un río de Dios, un río de la gracia de Dios, un río de Su presencia que fluye de Su corazón y se canaliza y distribuye en cada lugar de la ciudad de Dios—entre el pueblo de Dios.

Fluye hacia donde tú vives, hacia tu familia, hacia tu iglesia, hacia tu comunidad, hacia tu vida. Un río—la presencia de Dios—que luego se divide y se distribuye y fluye hacia todos los lugares—todas las ciudades donde se escucha este programa; en tu ciudad, en tu vecindario.

Si vives en Argentina, en un pequeño suburbio, el río de Dios tiene un arroyo que pasa por ahí. Y algunas de ustedes que viven en los EE. UU. o en Colombia, o en Guatemala o en México, donde quiera que vivas…el río de Dios tiene una corriente de agua que va hasta allí y por todas partes.

Ahora leemos en el Salmo 1 una descripción del hombre que se complace, que se deleita, en la ley del Señor. Dice: «Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,  que da su fruto a su tiempo,  y su hoja no se marchita;   en todo lo que hace, prospera».

Aquí vemos la refrescante y vivificante provisión de la gracia de Dios que viene a nosotras, ¿cómo? A través de Su Palabra. Mediante la meditación de día y de noche en la Palabra de Dios, es como se llega a ese río que fluye dentro y corre por tu cuerpo.

El Salmo 46 se ha convertido, para mí en un río de Dios en estos últimos días, regando la sequedad de mi corazón, convirtiéndolo de un desierto a un lugar hermoso, un lugar fructífero, un lugar bendecido.

El Salmo 36 dice: «les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida”. En el Salmo 65, «Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; 
el río de Dios rebosa de agua”.

Estos versículos hablan de una abundante provisión, una provisión suficiente de la gracia de Dios y de Su presencia.

A veces nos sentimos como si el río de Dios fuera solo un pequeño goteo, minúsculo, corriendo por nuestras vidas. Y a veces nos sentimos como si el lecho del río se hubiera secado, ¿no es así? Ve a las Escrituras y recuerda que Dios te da a beber del río de Sus delicias.  Él es la fuente de la vida, y en Él no hay sequedad, dice Su Palabra. «Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; el río de Dios rebosa de agua».

Ahora mismo yo estoy atravesando por algunas circunstancias desesperantes en mi vida, y algunas de ustedes también las tendrán. Pero quiero decirte que el río de Dios no nos falta. Está lleno. Está siempre lleno. Está lleno cuando yo estoy vacía. Está lleno aun cuando yo estoy seca. Él todavía está lleno. Y ese río de Dios puede correr a través de mi vida por la fe, si le permito ser mi  fuente completa de provisión.

Luego escucha este pasaje de Isaías 8:

Y volvió el SEÑOR a hablarme de nuevo, diciendo: Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamente, 
he aquí el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Éufrates, 
 es decir, al rey de Asiria con toda Su gloria, que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.  Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelante,  hasta el cuello llegará,   y la extensión de sus alas   llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.» (vv. 5-8).

En este pasaje se describen dos cuerpos de agua. El primero es el de «las aguas de Siloé, que fluyen suavemente». Ese es el agua de la provisión de Dios, Su protección. «Las aguas tranquilas de Siloé», dijo un comentarista, «eran una pequeña fuente, y un arroyo en las afueras de Jerusalén, que suministraban agua a una piscina dentro de la ciudad para el uso de los habitantes». 1

Así que no había un río que corría a través de Jerusalén, pero había una pequeña fuente y un arroyo que siempre proveían el suministro suficiente para las necesidades de las personas, y Dios dice aquí: «Yo soy como las aguas de Siloé, que fluyen suavemente, pero,» Él añade: «Por cuanto este pueblo ha rehusado, no las quieren, las aguas de Siloé que corren mansamente”.

La presencia de Dios está representada como un río manso, que fluye apacible y Dios dice, «porque mi pueblo ha rechazado mi gracia y mi presencia, y el río de mis delicias, voy a traer contra ellos río  torrencial  que los vencerá, inundará, y abrumará.» Es el río de los enemigos de Dios. En este caso, es el ejército asirio.

Dios dice: ¿Tú no me quieres?, ¿No quieres mi gracia? ¿Yo no soy suficiente para ti? ¿No puedes confiar en Mí? Entonces déjame mandar un poco de agua hacia ti. «Y Dios dice que si recibimos Su favor y Su gracia, ese río suave es suficiente para soportar las olas tumultuosas y amenazantes que se oponen a nosotros en el mundo. Pero si rechazamos ese río manso, y de suave fluir, de Su presencia, de Su gracia, vamos a terminar siendo abrumados por el adversario.

Realmente importa si confiamos en la presencia de Dios y en Su provisión para nuestras vidas. Tú dirás, «Bueno, me gustaría tener más». Dios dice: «Tienes suficiente. ¿De verdad quieres más? Te voy a dar algo que te dará más. . . Puedo enviarte agua, pero no quisieras que sea el ejército asirio que viene a desbordarte y a conquistarte. Dios dice: «Toma tu elección. Pon tu confianza en mí, o estarás abrumado por el enemigo».

Isaías capítulo 33 lo expresa de esta manera: «Porque allí, el Majestuoso, el SEÑOR, será para nosotros   lugar de ríos y de anchos canales» (v. 21). Dios es para Su pueblo un lugar de ríos y  de arroyos muy anchos. Eso sugiere abundancia, suficiencia. Su plenitud divina es la fuente inagotable de nuestra plenitud, de nuestra fecundidad, de nuestra paz y de nuestra alegría.

Escucha también lo que dice Jeremías capítulo 17:

Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR,  cuya confianza es el SEÑOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, 
y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto (vv. 7-8).

Él está diciendo, «¿Quieres ser fructífera? ¿Quieres ser protegida de la sequedad espiritual? Pues plántate junto al río. «¿Y cuál es el río? Es el Señor. Él es la fuente de la vida y de la fecundidad, la protección contra la sequedad espiritual.

Veamos unos pasajes más. En Ezequiel capítulo 47— algún día tal vez haremos toda una serie sobre este pasaje, me encanta este pasaje. Al profeta Ezequiel se le da una visión en la que ve una corriente de agua que sale hacia delante del templo y riega la tierra. Este río, a medida que sale, da vida y salud a todo lo que toca.

Ezequiel capítulo 47, comenzando en el versículo 9:

“Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río. . .

Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarán, [¿Hemos escuchado esto antes?] ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar «(v. 9, 12).

Y Dios quiere que de nuestras vidas corran ríos de agua viva. ¿No es eso lo que Jesús dijo en Juan capítulo 7?

El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Esto dijo acerca del Espíritu, que recibirían los que creyeran en Él «(vv. 38-39).

Escucha, no habrá una fuente de río de agua viva, dentro de mí o dentro de ti apartados del Espíritu de Cristo de mora en nosotros. Pero con el Espíritu de Cristo que mora en nosotros hay un manantial inagotable, una fuente de agua viva. La presencia, la gracia y el favor de Dios pueden fluir a través de nosotros en la medida que el Espíritu Santo de Dios nos llena.

Bueno, vamos al último capítulo de la Biblia, Apocalipsis capítulo 22. Leamos el pasaje, o escúchalo en el contexto de los otros pasajes que hemos estado leyendo desde el principio en el libro de Génesis.

“Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero…”

¿Ves la ciudad de nuevo? Tienes el río y la ciudad juntos en el Salmo 46, y ahora de nuevo en Apocalipsis 22.

Además, a cada lado del río, está el árbol de la vida… ¿Recuerdas Génesis 2? ¡No habíamos vuelto a ver ese  árbol de la vida desde que el hombre pecó! Pero ahora lo volvemos a ver, y está en la ciudad de Dios.] …Que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones (vv. 1-2).

Entonces, ¿qué es este río de agua de vida que fluye del trono de Dios y del Cordero? Pues bien, el Evangelio de Juan nos ayuda con un pequeño detalle, y está en el libro de Juan, capítulo 19, en el versículo 34. ¿Recuerda que en la cruz después de que Jesús murió uno de los soldados en Juan capítulo 19 dice: «le abrió el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua»? (V. 34).

Ahora bien, en Juan capítulo 2, el cuerpo de Cristo ya había sido identificado como el templo de Dios. Y de ese templo salió sangre y agua. El río que da la vida al mundo es la corriente de la gracia de Dios que brota del corazón de Cristo, entregado por nosotros en Su sacrificio en la cruz.

A partir de ese arroyo que fluye del costado de Cristo hay un río que bendice a toda la creación y que trae alegría y paz a la ciudad de Dios, al pueblo de Dios, y nos permite ser fructíferas y llegar a ser una fuente de bendición para otros en necesidad. «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo».

Si tú eres morada de Dios, si tu vida es su templo— y lo es, si has puesto tu fe en Cristo—entonces Dios tiene la intención de que haya fuentes de agua viva llenándote, que fluyen a través de ti, dándote vida a ti y a los demás que te rodean, y es la vida de Su gracia.

Annamarie: Nancy estará de regreso para darte un mensaje especial y para orar.

Ella nos ha estado preparando para las tormentas de la vida, llevándonos a lo largo del Salmo 46. El mensaje de hoy es parte de una serie llamada, Castillo fuerte es nuestro Dios. Para escuchar este programa en línea, puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes escucharlo a través de la aplicación de Aviva Nuestros Corazones, y no solo escucharlo, sino que fácilmente puedes compartirlo con tus amigas o hermanas.

Como Nancy ha explicado, esta serie surgió a raíz de circunstancias personales, y sabemos que muchas oyentes se pueden identificar con lo que han estado escuchando.

Nancy: Bueno, yo sé que no soy la única que tiene que seguir viniendo al Señor para buscar fortaleza cuando los vientos rugen a mí alrededor. Nuestras oyentes suelen escribir y compartir con nosotros acerca de algunas de las luchas que están enfrentando.

Una mujer nos escribió diciendo: «He sido realmente probada en los últimos tiempos hasta el punto de darme por vencida. Sus palabras que nos dicen que debemos estar quietos y esperar en el Señor realmente levantaron mi espíritu.»

Estoy muy agradecida de que hemos sido capaces de animar a esa mujer y día a día, a través de este programa somos capaces de ayudar a un sinnúmero más, justo como ella. Nuestras oyentes juegan un papel crucial en ayudarnos a seguir transmitiendo este tipo de mensaje esperanzador.

Si has sido alentada de alguna manera por Aviva Nuestros Corazones, si has encontrado esperanza en el Señor a través de los mensajes que has escuchado en esta emisión, ¿considerarías  ayudarnos a difundir este mensaje a otras mujeres?  Permanecemos en el aire gracias a las donaciones de oyentes como tú. Así que ¿podrías detenerte un momento y orar y preguntarle al Señor si Él quiere que te involucres en ayudar a este ministerio?

Annamarie: Solo tienes que visitarnos en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com y hacer tu ofrenda conforme el Señor lo ponga en tu corazón.

Como agradecimiento por tu ofrenda de cualquier monto te enviaremos una copia del libro “En la quietud de Su presencia”, este es una invitación a fortalecer tu vida devocional con Dios. Visitanos en AvivaNuestrosCorazones.com, haz tu ofrenda e indica que quieres recibir el libro. Los envíos están disponibles a EEUU y Canadá.

Bueno, aquí uno de los temas más sorprendentes que encontramos en la Escritura: Dios habita en medio de Su pueblo. ¿Por qué es esto tan sorprendente? Nancy lo explicará en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora oremos juntas.

Nancy: Te doy gracias, Señor, por ese río de agua de vida, que cuando las circunstancias y el dolor, o las tormentas, los vientos y las olas están golpeando nuestra vida, en nuestro interior «hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo». Y a medida que confiamos en Ti y que tomamos de ese río, encontraremos abundancia y fecundidad, seguimos creyendo y recibiendo debido a la vida que nos has dado a través de Cristo, en cuyo nombre oramos con acción de gracias, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Thank You, Led Zeppelin, Led Zeppelin II (Remastered) ℗ 1969; Río De Dios, Miriam Bloise, Respuesta De Amor ℗ 2011.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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