Venciendo las barreras y las excusas

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 3

Venciendo las barreras y las excusas

Idea básica:

Hemos pensado acerca de como luce generalmente el discipulado, y hemos visto que Jesús nos llama a todos a discipular a otros. Y hemos visto por que discipular concluyendo que es muy importante para nuestro gozo y para la gloria de Dios.

Ahora, esta semana veremos algunas barreras o excusas para no discipular. Y luego responderemos a esas barreras y excusas con la Biblia con el objetivo de responder la pregunta ¿cómo podemos vencer estas barreras y excusas?

Y la afirmación al responder esta pregunta es que todos los que estamos en este salón tenemos barreras y excusas que pueden impedirnos discipular.  Por mucho que podamos ascender intelectualmente en la importancia del discipulado, especularía que para muchos de nosotros existen razones por las que discipular aun es difícil para ponerlo en práctica. Por tanto, simplemente quiero comenzar preguntándote:

¿Cuáles son algunas razones por las que una persona puede optar por no involucrarse en relaciones de discipulado? ¿Qué piensas al respecto?

Espero que nuestra clase de hoy vea que pueden haber algunas barreras (incluso inconscientes) que nos impiden ser fructíferos en nuestras relaciones intencionales de motivación espiritual. Pero aun si no estás siendo detenido por estos asuntos lo discutiremos, apuesto que a alguien con quien pasas tiempo le está sucediendo. Pensar claramente en las barreras y excusas para no involucrarnos en el discipulado, te ayudará a ser un mejor discipulador para aquellos que influencias.

En esta clase veremos específicamente 5 excusas. Y para pensar acerca de estas excusas podemos dividirlas en tres categorías: un problema de teología (excusas 1 y 2), un problema de complacencia (excusa 3), y un problema de insuficiencia (excusas 4 y 5).

Excusa #1: no quiero estar en una posición de «autoridad.»

Algunas veces las personas no quieren ser colocadas en una posición de «autoridad.» Como están las cosas, nuestra cultura produce independencia y la idea de tener una autoridad o ser visto como una figura de autoridad no es muy atractiva. Y entonces, menos aun ¡el deseo de enseñar e instruir a otros!

¿Cómo es que el mundo describe la autoridad? ¿Qué piensas de la autoridad? Más importante, como cristiano queremos saber como la Biblia ilustra la autoridad. Jesús modela la autoridad para nosotros. Considera como la Escritura se refiere a la enseñanza de Jesús como algo «autoritario» (Marcos 1:22). En y a través de Jesús, vemos la postura correcta de uno en «autoridad,» la de un siervo amoroso. Jesús establece el ejemplo para nosotros sobre como una persona de autoridad puede ser un líder siervo amoroso:

Juan 13:13-14: Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

  1. Oswald Sander en su libro «Spiritual Leadership [Liderazgo Espiritual]» dice lo siguiente acerca de lo que él llama «el principio maestro del Maestro:»

A la luz del tremendo estrés que hay sobre el papel de liderazgo tanto el mundo secular como en el religioso, es sorprendente descubrir que en la versión King James de la Biblia, por ejemplo, el término «líder» aparece solo seis veces, tres en singular y tres en plural. Eso no quiere decir que el tema no es relevante en la Biblia, sino que frecuentemente se refiere a diferentes términos siendo el más destacado ser un «siervo.» No es «Moisés mi líder,» sino «Moisés mi siervo.» El énfasis está acorde con la enseñanza de Cristo sobre el tema[1].

Mateo 20:25-28 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Tener esta actitud en tu corazón, la actitud que pone el bienestar de la otra persona antes que el tuyo. Encontrarás que aunque el discipulado te pone en una posición de autoridad, una actitud de amor sacrificial se unirá a la iniciativa con el servicio y la humildad. No estamos «ejerciendo señorío» sobre los demás cuando los discipulamos; en lugar de eso estamos sirviéndoles aun cuando ellos no lo perciben como tal.

Debemos ser muy cuidadosos en tener una visión apropiada de nuestra autoridad en estas relaciones. La autoridad bíblica no es una autoridad abusiva, sino una autoridad de servicio. Pregúntate: ‘¿estoy reflejando el amor de siervo de Cristo en uso de la autoridad? ¿O estoy utilizándola para mi gloria?’ ‘¿Estoy dirigiéndoles hacia la Palabra de Dios o hacia mí?’

Cuando los dirigimos hacia la Palabra de Dios (y no hacia nuestras opiniones personales), estas siendo un sirviente amoroso. No te jactes porque sirves de esta manera sino regocíjate de la bondad de Dios al usarte para llevar fruto a la vida de los demás.

Excusa #2: el discipulado intencional convierte a los amigos en proyectos.

Algunas personas pueden oponerse al hecho de que si desarrollo una relación con otro cristiano que de forma deliberada está enfocada en exhortarle espiritualmente y no simplemente en disfrutar su compañía o amistad como objetivo principal, entonces he disminuido la realidad de mi verdadera amistad con ellos y los he convertido en un proyecto de discipulado.

Para ayudarnos a entender y lidiar con esta segunda oposición potencial, sería útil hacernos esta simple pregunta… «¿Qué son en realidad el verdadero amor y amistad bíblica?» (toma una o dos respuestas de la clase)

En Juan 15 Jesús dice que el verdadero amor es cuando amamos a los demás como Jesús nos amó a nosotros. Si reconocemos el ejemplo del amor de Jesús por sus discípulos como cualquier tipo de modelo, entonces no podemos concluir que el verdadero amor es simplemente afirmar afecto y camaradería. Jesús amó al establecer fundamentalmente hacer un bien espiritual a los demás como una marca suprema de su amor por ellos.

La semana pasada leímos las palabras de Jesús a sus discípulos de Juan 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Por tanto, la amistad de Jesús era manifestada al revelar la voluntad de su Padre. ¿Escuchaste eso? La amistad de Jesús era manifestada al revelar al Padre. «Porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.» La amistad es mostrada al compartir la voluntad del Padre. Ellos no eran simplemente un proyecto para Él sino que Él los amaba al revelarles la verdad.

Fíjate en Efesios 5:1-2 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Una vez más vemos aquí el deseo de Cristo de disponerse a hacer el bien a todos sus hijos como una gran marca de su amor por ellos, y como modelo a seguir para nosotros. Debemos vivir una vida llena de amor por los demás de la misma manera que Cristo vivió una vida de amor por los demás. El verdadero amor establece a propósito hacer un bien espiritual y eterno al amado.

Dicho esto, es posible convertir a las personas en proyectos. Podemos hacer que un amigo sea un proyecto al demandar una adherencia rígida a algún «programa» establecido, o cuando no nos preocuparnos por los sentimientos actuales de nuestro amigo, o cuando compartimos simples versículos bíblicos sin tomar tiempo para entender la lucha que enfrentan.

Por tanto, simplemente para hacer una pregunta: ¿cómo podemos evitar hacer de una persona un proyecto? ¿Qué piensas acerca de esto?

Al final del día necesitamos ser fieles a Dios y la Escritura en esto. Habrá momentos cuando tendremos relaciones con personas que simplemente no se «sentirán» amados a través de una relación intencional enfocada en su bien espiritual. Algunas veces esto sucede porque creen que tu discipulado intencional no tiene sentido de obligación, ni de un amor real hacia ellos. Otras veces esto sucederá cuando alguien realmente no cree que cuidar su alma es lo más importante de su vida.

Para muchos una relación enfocada principalmente en la motivación espiritual, puede ser algo emocionalmente insatisfactorio. Te exhorto a mantener un buen balance de la gentileza, la amabilidad y la claridad en este punto. Queremos ser amables y gentiles para ayudar a una persona a entender y percibir el amor que tenemos hacia ellos en Cristo. Al mismo tiempo, especialmente con cristianos menos maduros, no quieres ver tu forma de relacionarte con ellos ser dirigida por sus «necesidades superficiales» sino que quieres que sea formada por la Palabra de Dios. Así que se un amigo, compartan un rato si puedes, pero recuerda dirigirlos hacia el Padre para un mayor gozo y obediencia porque esa es la mejor manera de amarles.

Excusa #3: Simplemente no siento hacerlo, y no tengo tiempo para ello

Vivimos en una ciudad acelerada, en un país acelerado, en una era acelerada del mundo. La mayoría de las personas que viven en los alrededores y muchos de nuestra ciudad están llenos hasta el punto de saturación de cosas que son relativamente buenas. Considerando todo lo que hemos recibido de Dios y su iglesia, ¿qué dice acerca de nuestro entendimiento de la gracia y el amor el hecho de que acaparemos esas bendiciones para nosotros?

Muchas veces ayuda a establecer un enfoque en las cosas que realmente son importantes en la vida, las cosas que la Biblia especifica como más importantes. Piensa en cómo Dios te ha cuidado, amado, perdonado, bendecido y consolado. Mientras piensas acerca del amor, el perdón y el cuidado de Dios para ti, este pensamiento debería hacerte/motivarte a hacer lo mismo por los demás (Juan 15:15Efesios 4:322 Corintios 1:3-5). Amamos a los demás porque Dios nos amó primero.

Recuerda que la vida no está completa sin Cristo. Si nuestros amigos no viven la vida de la manera en que Dios espera que lo hagan, entonces no están viviendo su vida al máximo. Elegir no motivarlos a vivir la vida con Cristo no es amoroso. (Repetir) Permíteme remover las negaciones de la oración anterior y decírtelo de otra manera: desafiarlos a vivir su vida con Cristo es lo más significativo que puedes hacer por ellos.

Piensa en las personas que te han motivado a través de tu fe y que te han desafiado a luchar contra el pecado. La gran comisión estaba destinada a tener un efecto de difusión—y no a terminar contigo.

¿Y si tu problema es el tiempo? ¿Qué sucede si no sientes que tienes el tiempo para discipular a otros? Puede muy bien ser que aun con agenda absurda puedas hacerlo. (Es bueno hablar sobre esto con alguien más, como un amigo cercano o pastor, como luciría una agenda edificante).

Es casi seguro que si observas tu programa encontrarás que hay cosas de menor valor que podrías eliminar para tener tiempo para ser una motivación para otros en esta iglesia. Más que nada, sospecho que se trata de un asunto de deseos y prioridades.

No sé si alguna vez has considerado como las expectativas pueden llevarnos a hacer menos en la vida cristiana. Toma por ejemplo tu tiempo de quietud. Para muchos, si tú no puedes tener un tiempo de quietud de 30 minutos con todas las cosas buenas que puedas imaginar (oración extensa, estudio profundo de un pasaje, meditación en la aplicación, etc.), entonces muchos no lo hacen para nada. Esa es una expectativa muy inútil. Muchos de nosotros tiene una expectativa estática similar de nuestras relaciones—no tenemos el tiempo para hacer todas las cosas que pudieran ayudar y por eso no nos molestamos en hacer nada para ayudar. A continuación una cita de mi suegro: «si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo mal.» ¿Está él defendiendo el poco trabajo o la pereza? No, él está defendiendo la importancia del trabajo. Aun cuando no es hecho conforme a nuestras expectativas.

Más tarde en la clase consideraremos cómo hacer un estudio de la Biblia unos con otros, y cómo orar juntos. Pero si no tienes mucho tiempo para prepararte para una relación de discipulado, considera cómo puedes utilizar el ministerio local de enseñanza y predicación como fundamento para la enseñanza sobre relaciones de discipulado.

  • Asiste a una clase de seminario de fundamento y luego reúnete durante el almuerzo para discutir el contenido.
  • Reúnete para discutir el sermón del domingo en la mañana.
  • El simple hecho de reunirte con alguien para tener una discusión acerca de contenido que la otra persona ha preparado y comunicado es también un liderazgo bueno y útil en el discipulado.

Excusa #4: no tengo nada que pueda «enseñar»

Todo cristiano tiene por lo menos una cosa importante que comunicar a los demás—el evangelio de Jesucristo. En el mejor de los casos, si no sientes que tienes nada que puedas enseñar puedes buscar a alguien con quien compartir el evangelio. Puedes pensar en el evangelio como algo que Dios usa para llevar a los incrédulos a la salvación en Cristo. Eso es cierto, pero el mismo evangelio que nos salva es el mismo que nos santifica diariamente. Cuando fue discutido la semana pasada, ¡los puntos del evangelismo y el discipulado no siempre son presentados claramente!

A lo largo del libro de Tito, Pablo declara que una de las mejores cosas que podemos hacer es recordarle a otros creyentes las verdades básicas del evangelio. Lee Tito 3:1-8

Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Debemos recordarnos constantemente y a los demás la verdad básica del evangelio. Puedes formar una buena relación de discipulado con alguien simplemente pasando tiempo repasando estas verdades profundamente. Como dice Pablo, ellas son «excelentes y beneficiosas para todo el mundo.»

Además, puedes utilizar libros de los cuales hablaremos en una lección más adelante. Muestra libros.

Independientemente de la etapa que te encuentres como cristiano, siempre tienes algo que puedes enseñar. Tu vida diaria, tu vida de oración, tus palabras, y todo lo que sucede en tu vida es un medio a través del cual puedes discipular a otros.

Excusa #5: no tengo dones para discipular a otros. Otros están más dotados que yo. Deja que ellos discipulen a los demás.

Necesitamos reconocer que todos tenemos dones diferentes que podemos pasar a cristianos más jóvenes. No se trata simplemente de un asunto de teología o experiencia en exposición bíblica. Puedes discipular a alguien al enseñarles como orar diligente y efectivamente, simplemente escuchando sus luchas, permitiéndoles estar contigo mientras modelas tu vida para ellos, etc. (Ejemplo de hombres y mujeres casados que involucran solteros en su vida; hombres y mujeres de carrera solteros que involucran estudiantes universitarios o de escuela en su vida; etc.)

El discipulado se trata fundamentalmente de llevar personas a la verdad de Dios. Debes ser un instrumento para esa verdad. Si en este punto de tu vida cristiana no te sientes competente o con confianza para enseñar a otros la Biblia, entonces considera leer un buen libro de Cristo con alguien. Si es un buen libro, entonces incluye sabiduría y verdad bíblica que puedes discutir y compartir con alguien mientras lo lees.

Discipular no es algo que hacer por ti mismo. Fundamentalmente, además de nuestro propio entendimiento del evangelio lo más importante que puedes hacer por un amigo cristiano es ayudarle a involucrarse en la iglesia local. Quieres que tu amigo se involucre en tu iglesia (u otra iglesia que cree en la Biblia) para que él o ella pueda ser discipulado por otra persona de tu congregación que tenga dones que no tienes. Recuerda—¡es necesario una iglesia! ¡El discipulado nunca debe ser visto como una tarea individualista sino como un asunto comunitario!

Aquí la discusión de otras «excusas» generales si el tiempo lo permite: ¿puedes darme algunas otras razones por las que luchas con el discipulado, o sugerir algunas maneras en que piensas que tu y otros pueden tener excusas?

Venciendo los temores del discipulado

Aun si usamos las «excusas» anteriores para no discipular, muchos de nosotros tendrá ciertos temores acerca del discipulado. De hecho, ¡es probable que sea bueno tener alguna medida de un temor saludable y santo sobre la tarea que tienes por delante!

Reconoce el compromiso. Discipular no debe ser tomado a la ligera, y un poco de temor es algo bueno.

En Mateo 18, recuerda el tiempo cuando Jesús recibió a los niños. Muchos piensan en este pasaje como algo que solo se trata de niños, y a pesar de que ciertamente implica niños (especialmente lo que se encontraban parados frente a Jesús), nuestro Señor también utilizó a los niños como una analogía sobre cómo lidiar espiritualmente con cualquier cristiano, sea adulto o niño. En el versículo seis leemos que no quieres ser piedra de tropiezo para los niños de Dios (o cualquier creyente).

En 2 Pedro 2:1, encontramos a Pedro advirtiéndole a la gente no seguir a los falsos maestros. A lo largo de la Biblia, encontramos advertencias sobre los falsos maestros que llevan a la gente por mal camino. Tú no quieres ser uno de esos—ni siquiera en el sentido más sutil.

Cuando te comprometes de manera intencional a pasar un tiempo significativo con alguien, debes reconocer que puedes tener una gran influencia en su caminar cristiano—especialmente si nos ven como alguien con alguna autoridad y como alguien que pueden tomar como modelo. No queremos enseñar o dar ejemplo de falsedad. Por tanto, ¡debemos abordar el discipulado con temor santo para no hacer que ninguno de los hijos de Dios tomen una dirección equivocada!

Lidiando con temores de fracaso/y con un temor general de tu ministerio de discipulado

¿Cuáles son algunos temores que podemos tener mientras desarrollamos una relación de discipulado?

  • Tu amigo hará preguntas que no puedes responder
  • Dirás algo equivocado
  • No vivirás una vida cristiana perfecta frente a tu amigo
  • Eres muy inmaduro para ayudar a alguien
  • Puedes fracasar en esto
  • Puede que no le caigas bien a la otra persona, y (como la mayoría) odias el rechazo

En todas estas cosas, necesitamos recordar que Dios nos ayuda a vencer el temor (ver Salmos 53 y 56) y la debilidad. Y no solo eso, sino que Él encuentra maneras de trabajar a través de nosotros a pesar de nuestras limitaciones.

  • 1 Corintios 16:10-11: Pablo no condenó a Timoteo por su temor, ni tampoco Dios nos condena a nosotros.
  • 1 Corintios 1:25-29: Dios trabaja a través de lo necio, humilde, despreciado, y débil del mundo. En esa descripción, encontramos que estamos incluidos. Particularmente, Dios trabaja a través de nosotros—cristianos débiles y que tienen luchas; y utiliza estos vasos quebrantados para llevar la verdad a los demás. ¡Alabado sea Dios porque un buen ministerio de discipulado no consiste en predicar nuestra capacidad, sabiduría o fortaleza!
  • 2 Timoteo 1:7: Dios nos da la fortaleza donde la necesitamos. Él nos dio un espíritu de poder, amor y dominio propio.
  • 1 Timoteo 4:12: Recuerda lo que Dios te ha dado. No permitas que una visión pobre de tus habilidades te desanime de tratar de motivar a otros creyentes, en cambio aférrate a la justicia a la que Dios te ha llamado. Pablo exhorta a Timoteo a ser un ejemplo en su forma de hablar, con su vida, su amor, su fe y su pureza.

Además, recuerda que no somos perfectos. Cuando tropezamos necesitamos enfrentar nuestros errores. Necesitamos mostrarle a aquellos que discipulamos como lidiamos con el pecado y las fallas. Modela confesión, arrepentimiento y oración de acción de gracias por el perdón. Si pecas contra tu amigo, pídele perdón. Si dices algo equivocado, corrígelo la próxima vez que se encuentren. Al mundo no le gusta admitir el pecado y la debilidad. Podemos modelar la vida cristiana cuando lidiamos con ello directamente y forma honesta.

Reflexiones finales

A pesar de los temores involucrados en ello, discipular es un proceso que tiene recompensa—no solo para el discípulo sino también para la persona que discipula. Esto es algo muy importante para la expansión del reino de Dios. ¡De su propia gracia y amor, Dios nos escogió para hacer su obra! Algunas veces necesitamos tomar el coraje que viene de ser un instrumento de Dios y simplemente sumergirnos en la tarea.

Dios nos dará la fortaleza para hacer el trabajo que nos llamó a hacer. Debemos agradecer a Dios por todo lo que nos ha dado en Cristo, y considerar el hecho de que nos ha llamado a—comunicar todo lo que se nos ha dado a otros cristianos.

Y después de todo lo que he dicho esta mañana, si aun tienes temor de participar en un ministerio de discipulado, recuerda que en última instancia Dios no depende de nosotros sino de su Palabra. El verdadero poder del discipulado se encuentra en el poder de la Palabra de Dios y su aplicación en la vida de los demás.

COSAS QUE HACER ESTA SEMANA/3 PASOS PRÁCTICOS:

  • Escribe tus propias barreras y excusas para el discipulado. Considera las razones no bíblicas que te hacer evitar el discipulado. Toma esa lista y haz lo que hicimos hoy en esta clase—observa si las razones son razonables a la luz de la Escritura. Probablemente encontrarás que la mayoría de tus excusas pueden ser tiradas por la ventana una vez que la luz de la Escritura se refleje en ellas.
  • Piensa en tu agenda, y piensa acerca de cómo hacer que una agenda desorganizada sea más desorganizada para que así puedas tener tiempo de comenzar a edificar a otros. Buscar especialmente cosas que puedas eliminar que sean de menor valor. (Ejemplo: leer el periódico versus tener un desayuno reunión con un amigo cada semana.)
  • Toma alguna enseñanza de este seminario de fundamento o del sermón de la mañana y comienza a hablar de ello con un amigo esta semana. Aun cuando sea una conversación breve sobre la verdad, eso es un paso hacia la dirección correcta. Comienza probando esta semana que ya no retendrás la verdad.

Gálatas 5:13-14 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

[1] Paul S. Rees citado por J. Oswald Sanders en Liderazgo Espiritual, (Chicago: Moody Press, ©1967, 1980 The Moody Bible Institute of Chicago), Pág. 29.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

¿Por qué Discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 2

¿Por qué Discipular?

Introducción

¿Por qué quieres discipular a alguien? Porque tienes que, es decir, ¿sientes que es una obligación? Porque quieres, es decir, ¿por qué has encontrado alguna forma de motivación que te hace desear hacerlo?

La semana pasada mencionamos que todo cristiano está llamado al ministerio de discipulado, independientemente de que te encuentres siendo discipulado por un creyente más maduro o alguien más joven en la fe, o ambas cosas.  Antes de comenzar este ministerio de discipulado queremos entender cuáles son los fundamentos bíblicos para una motivación cristiana de hacer discípulos. Hoy vamos a considerar dos razones por las cuales discipular.

Razón #1. ¿Por qué discipular? ¡Para tu gozo!

A algunas personas puede parecerles extraño decir que un motivo principal de nuestro discipulado hacia los demás es el gozo que recibimos al hacerlo. Suena egoísta, ¿no es así? Y aunque pueden haber muchas maneras en que podríamos buscar este gozo equivocadamente, el hecho está en que la Escritura presenta nuestro gozo como un motivador legítimo para los cristianos discipuladores.

Escucha estos versículos (selecciona personas para que lo lean en voz alta):

«Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora.» (Fil. 1:3-5)

«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.» (Fil. 2:1-2)

«Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.» (Fil. 4:1)

«Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.» (Ro. 16:19)

«Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros. Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido avergonzado, sino que así como en todo os hemos hablado con verdad, también nuestro gloriarnos con Tito resultó verdad. Y su cariño para con vosotros es aun más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor. Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.» (2 Co. 7:413-16)

«Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo.» (1 Ts. 2:19-20)

«Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.» (2 Jn. 1:4)

Pregunta – En todos estos versículos, ¿cuál era el fundamento del gozo de Pablo y Juan? ¿Puedes escoger algún tema en común en estos versículos que explique su motivación para el discipulado?

Respuesta – Ellos escribieron acerca de su propio gozo. Dios busca producir gozo en ti cuando eres usado para ayudar a otros a prosperar y crecer.

Explicación – A partir de estos textos vemos que Pablo y Juan reciben una motivación especial del conocimiento que ELLOS personalmente estaban utilizando para ayudar a edificar a los cristianos a quienes escribían. ¿Esto te sorprende? Esta es una razón bíblica por la que no debemos avergonzarnos de cultivarlo. Los cristianos pueden de manera natural encontrar mucho placer en ver a otros creyentes crecer y prosperar. Pablo frecuentemente se referirá a sus oidores como sus «hijos en el Señor» y él parece disfrutar verlos prosperar a través del fruto de su ministerio y la labor continua de los demás. El gozo de Pablo es que los hijos se encuentren caminando en la verdad.

Pregunta – ¿Es este tipo de gozo egoísta? ¿Es que el gozo de ayudar a alguien a madurar discípulos nos lleva a enfocarnos en el hombre o es algo bueno?

Respuesta – Si este fuera el total de lo que Pablo y Juan (y otros) disfrutaran entonces si podría llevar a una dependencia equivocada, pero esa no es la ilustración que tenemos. Ellos se estaban deleitando al verse a sí mismos como los medios utilizados en el discipulado cristiano, específicamente porque luego traía gloria al Dios que amaban mucho.

Pregunta – ¿Esto lleva al orgullo?

Respuesta – El hecho de que puedes hacer algo mal no es un argumento contra hacerlo bien.

Resumen:

  1. Los cristianos se regocijan al ver otros creyentes crecer, y se gozan en ver que ese crecimiento ocurre como resultado de su involucramiento. Este placer de trabajar para ver a otros prosperar espiritualmente a través de tu involucramiento en sus vidas, es uno de los gozos más importantes del corazón de un verdadero discípulo cristiano.
  2. Ver crecer a los creyentes como un fruto de tu ministerio es parte de tu gloria y recompensa ante Cristo. Lejos de ser algo equivocado, diría que si no disfrutas ser usado por Dios para exhortar y edificar a otros creyentes, entonces hay algo incorrecto en tu entendimiento.
  3. Nuestro placer en ver a Dios usarnos para exhortar y edificar a otros creyentes es una motivación importante y bíblica, pero no es la motivación suprema.

Razón #2: ¿Por qué discipular? ¡Para la gloria de Dios!

Aprendemos de la Palabra de Dios que el resultado de discipular es el mayor fruto de nuestras vidas que lleva a la gloria de Dios. Para considerar esta idea de forma cuidadosa, pasaremos el resto de los próximos minutos observando una sección de la Escritura que explica este concepto con muchos detalles- Juan capítulo 15, versículos del 1 al 17.

Lee Juan 15:1-8. Aquí Jesús enseña a sus seguidores diciendo:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

En las próximas semanas tendremos tiempo para pensar más acerca de lo que significa permanecer en Cristo como una vía de fructificación. Pero ahora mismo quiero que prestemos más atención a la idea final de esta sección.

Pregunta – ¿Qué es lo que Cristo describe de la vida del creyente que traerá más gloria al Padre?

Respuesta – Que llevemos mucho fruto. Discutiremos lo que es ese fruto en un momento.

Pregunta – ¿Y que demostrará ese fruto al mundo que nos observa?

Respuesta – Que somos verdaderos discípulos de Jesucristo, para la gloria de Dios el Padre.

Pregunta – Entonces, ¿cuál es ese fruto del que Jesús está hablando?

Respuesta – El texto no especifica lo que significa exactamente, si solo es una cosa o muchas cosas a las que nos referimos aquí. Sin embargo, podemos obtener buenos conocimientos del significado que se busca simplemente continuando con la lectura de los versículos del 9 al 17. Aquí vemos ejemplos del tipo de fruto que Jesús tiene en mente, el fruto que debe fluir de forma natural de nuestro ser «en Cristo» y cómo ese fruto trae una gran gloria al Padre.

Lee los versículo del 9 al 17.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Juan capítulo 15 está claramente enfocado en la necesidad de morar en Cristo y en el amor que Él nos ha mostrado. Pero también hay un mandato claro para nosotros en este pasaje… se nos dice que debemos amarnos unos a otros como Cristo nos amó. Por tanto, parece obvio que por lo menos parte del fruto del que se habla aquí es el amor, es decir, un amor por Dios que se manifiesta a través de amarnos unos a otros. Sin embargo, pensemos acerca de como Cristo nos ha amado y cómo eso puede darnos pistas hacia el tipo particular de «amor fructífero» que estamos llamados a reflejar.

Jesús entregó su vida por nosotros

Primero, en los versículos 12-13 leemos que Cristo nos amó al entregar su vida por nosotros. Él nos ordena a nosotros (seguidores de Cristo) hacer lo mismo—para nosotros el amor es definido al imitar a Cristo, por ejemplo, amando a nuestros hermanos al entregar nuestra vida en su nombre.

La semana pasada mencionamos que no podemos entregar nuestra vida por otro de la manera en que solo Cristo pudo hacerlo. Cristo es el unigénito Hijo de Dios y su muerte cumplió una gran obra redentora de lo cual solo podemos maravillarnos pero nunca si quiera imitar. Aun así, parece que Cristo desea que pasemos nuestra vida dedicada a los demás de la misma manera que Él lo hizo. Por tanto, piensa más específicamente acerca de lo que podría ser entregar tu vida.

Pregunta: Con relación a hacer el bien a la humanidad, ¿cuál fue el objetivo principal de Jesús al entregar su vida por nosotros? ¿Qué estaba Él cumpliendo para aquellos que había escogido al entregar su vida?

Respuestas – llevarnos al Padre.

  • Para que pudiéramos compartir el gozo que Cristo disfruta con el Padre
  • Para que podamos llevar fruto
  • Para que nuestro gozo sea completo
  • Para que nuestra enemistad hacia Dios sean reemplazada por una relación de amor

¡Así debe ser con nosotros! Debemos entregar nuestra vida por los demás con la intención deliberada de convertirnos en medios que Dios pueda utilizar para hacer estas cosas buenas en la vida de otras personas. La mayoría de nosotros nunca será llamado a morir por otros cristianos. Solo un grupo selecto es llamado a entregar su vida como libación sobre el altar del martirio. Pero el resto de nosotros está también llamado a entregar su vida, una gota a la vez. Día a día, entregando nuestro tiempo y nuestra energía al bien eterno de los creyentes que Jesús ha colocado a nuestro alrededor. Jesús entregó su vida para hacer un bien eterno por aquellos que amaba, y nosotros debemos entregar nuestra vida por los demás no simplemente para ayudarles en algún sentido terrenal sino para ayudarles eternamente. Nuestro fruto debe ser uno que permanezca para siempre.

Jesús nos dio a conocer todo lo que aprendió de su Padre

Segundo, leemos que otra marca del amor de Cristo por sus discípulos es que él les dio a conocer lo que aprendió del Padre. Él les proporcionó la verdad y los propósitos de Dios para ellos. Él compartió con ellos el conocimiento que venía del Padre.

Es trágico que en nuestra cultura arrogante e individualista muchos han perdido el entendimiento bíblico de que enseñar no es algo autocrático o rudo. Lejos de ser arrogante, enseñar amorosamente a otra persona acerca de las verdades de la Escritura es una señal fuerte de que realmente los amamos y consideramos nuestros amigos. Nosotros, que hemos aprendido algunas cosas de Dios, debemos amar a los demás al compartir la verdad de la Palabra con ellos como Cristo lo hizo con nosotros graciosamente.

Por tanto, una segunda manera de imitar a Cristo y mostrar amor a nuestros hermanos es compartir voluntariamente la verdad que hemos aprendido de la Palabra de Dios con los demás.

Esto no significa que necesitas ser un experto en la Biblia, como un profesor de seminario. A cada cristiano que está aquí se le ha otorgado la verdad de Dios, independientemente de si es a través de tu propio estudio personal de la Palabra o de la enseñanza pública que recibimos en esta iglesia, o de buenas conversaciones espirituales que has tenido con amigos, o de buenas lecturas que hacemos a través de muchos libros que son vendidos o que llegan a esta iglesia. Tienes la responsabilidad de mostrar amor a los demás al no retener esa verdad. Estás llamado a ser un canal de verdad—para comunicar los demás lo que has aprendido de Dios.

Resumen:

Si determinar relacionarte deliberadamente con otro cristiano con el fin de hacerle un bien espiritual, estás amándole al entregar tu vida por ellos y al comunicarle voluntariamente verdades de la Palabra de Dios.

CONCLUSIÓN:

  1. Para ser fructífero en el discipulado debemos enfocarnos en la motivación fundamental del mismo—nuestro gozo en la gloria de Dios.
  2. Desear ver a otros crecer es obligatorio para los cristianos.

COSAS QUE HACER:

  1. Meditar en la manera como el discipulado te trae gozo, edifica la iglesia, y trae mucha gloria a Dios.
  2. Si encuentras que aun no estás motivado a pasar tiempo exhortando a otros creyentes a crecer, entonces toma tiempo esta semana para contemplar, cambiar, «sumergirte» en las razones por las cuales discipular que hemos establecido en la lección de hoy. Mientras consideras las razones bíblicas, esperamos que encuentres que la Palabra comienza a motivar tu corazón.
  3. Determina hoy cultivar un gusto por el gozo de ser un medio que Dios utiliza para motivar a otros.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

¿Qué es discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 1

¿Qué es discipular?

Si has sido cristiano por mucho tiempo, probablemente has escuchado palabras como «discípulo» y «discipular» ser utilizadas en varios contextos diferentes. Mientras comenzamos en esta mañana, podría ser útil obtener un mejor entendimiento de las imágenes e ideas que esas palabras traen a nuestra mente. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra «discípulo?» ¿Qué te recuerda la palabra «discípulo»? [Las respuestas pueden incluir: disciplina, seguidor, imitador, discípulos de Jesús, relaciones individuales, etc.]

No hay dudas de que existen muchas ideas acerca de lo que puede ser un discípulo. Principalmente en la Biblia, un discípulo es presentado como alguien que sigue la vida y enseñanza de otra persona. De hecho, como veremos en breve más detalladamente, el último mandato que Jesús le dio a sus seguidores fue ir y hacer discípulos (Mateo 28:16-20). Como seguidores de Jesús, nosotros mismos tenemos mucho interés en conocer cómo podemos ser más obedientes a ese mandato – de ir y llevar a cabo la obra de hacer discípulos – a lo cual nos referiremos como la obra de «discipular.»

I. ¿Qué es un DISCÍPULO?

Necesitamos comenzar considerando de manera bíblica lo que pudieran ser algunas de las marcas de un discípulo.

Ciertamente, podemos ser tentados a observar solo a los primeros discípulos o los doce discípulos que son mencionados en el Nuevo Testamento. Sin embargo, frecuentemente ellos tienen un papel único que no puede ser totalmente atribuido a nosotros. No obstante, si observamos los testimonios más amplios de la Escritura podemos obtener una ilustración muy buena de lo que buscamos cuando hablamos acerca de lo que es hacer discípulos.

¿Cuáles son algunas de las marcas generales de un discípulo de Dios?

No empleamos mucho tiempo aquí ahora, pero estas son algunas de los rasgos de un discípulo que buscaríamos motivar si estamos trabajando en hacer discípulos que sean bíblicamente fieles.

II. El MAYOR CONTEXTO para el DISCIPULADO—la IGLESIA LOCAL

Aunque ayuda a conocer el esquema de lo que es un discípulo, también necesitamos saber cómo luce el «discipulado» según las Escrituras. Podríamos mencionar muchas definiciones diferentes acerca de la obra del discipulado. No existe ninguna definición autoritaria dada en ningún lugar de la Escritura. En cambio, el proceso de hacer discípulos es tan crítico para el mensaje de la Biblia que encontramos el tema en toda la Escritura. En el Antiguo Testamento vemos al pueblo de Dios siendo ordenado de manera regula a discipularse constantemente unos a otros, recordándose la fidelidad de Dios y hablando acerca de sus obras, especialmente su rescate durante el Éxodo de Egipto. En el Nuevo Testamento vemos que el proceso de hacer discípulos comenzó con el ministerio de Juan el Bautista cuando él prepara a los hombres y mujeres para la venida de Cristo. Lo vemos en la obra de Cristo cuando Él llama y entrena a sus primeros seguidores. Lo vemos mientras se forma la iglesia en el libro de los Hechos para implementar el mandato del Cristo resucitado que dice «vayan y hagan discípulos.» Lo vemos en las epístolas mientras la iglesia crece en su entendimiento de la tarea de hacer discípulos, tanto para la iglesia como un todo como para los creyentes de manera individual.

Cuando hablamos acerca del discipulado, también necesitamos definir el alcance de lo que tenemos en mente. Para la mayoría, en esta clase estaremos hablando acerca del discipulado relacional o individual—que consiste en relacionarse con otra persona o dos con el fin de hacerle un bien espiritual. Pero eso no es todo lo que sucede cuando estamos haciendo discípulos. Ni tampoco es la forma más importante en que es llevado a cabo el discipulado. Piensa en el discipulado en una escala mayor—lo que hacemos juntos como iglesia en nuestros servicios de adoración pública. En realidad, el discipulado es lo que sucederá si Dios quiere, en solo un momento cuando un predicador se para delante de nosotros y expone la Palabra de Dios. Hacer discípulos es lo que la iglesia a través de las canciones que cantamos, de la Escritura que es leída, de las oportunidades semanales de servir juntos y motivarnos unos a otros, en las relaciones de rendición de cuentas que fomenta, y en la diversidad de dones y amor que forman parte del cuerpo de Cristo en la tierra. En un sentido, el cuerpo de la iglesia es como invernadero que Dios mismo ha construido para hacer crecer y cultivar discípulos de Cristo, para la gloria de Dios el Padre. Lo que estamos hablando en esta clase (por ejemplo, el discipulado individual) es una de las muchas herramientas que Dios utiliza en su invernadero (por ejemplo, la iglesia local) y no debe considerarse de manera aislada con relación a los demás.

Todo creyente es llamado a la obra del discipulado. Solo algunos serán llamados a predicar; solo algunos dirigirán la alabanza pública; o enseñarán a grupos grandes. Sin embargo, es la opinión de esta clase que todo cristiano es llamado por Dios a contribuir en la obra de la iglesia de hacer discípulos a través de relaciones deliberadas y mutuamente motivadoras. Acerca de esto es que primeramente pensamos en esta clase—la relación interpersonal con otras personas que podemos nosotros iniciar. Recuerda, el discipulado individual no debe ser visto como algo diferente a la obra mayor de la iglesia local. Las relaciones individuales de discipulado deben siempre ser parte del amplio contexto bíblico de la obra de hacer discípulos de la iglesia.

III. ¿Qué es DISCIPULAR?

Habiendo dicho eso, consideremos ahora como luce el discipulado 1 a 1 o discipulado relacional. Según la síntesis de la verdad bíblica, pienso que una manera cómo podríamos definir la obra de discipulado es: la motivación intencional de cristianos sobre la base de relaciones deliberadas, de amor y entrenamiento en la Palabra de Dios.

Aunque nuestra definición no es autoritaria, es importante. Las palabras claves en esta definición puede ayudarnos a enfocarnos en que:

  • El discipulado es INTENCIONAL y DELIBERADO – no es algo que simplemente sucede, es el resultado de una iniciativa con propósito de parte de otros cristianos.
  • El discipulado implica MOTIVACIÓN – los cristianos necesitan motivación para ser fieles y perseverar en su fe.
  • El discipulado está enfocado en hacer seguidores de Jesús, es decir, CRISTIANOS – no solo en una reforma moral o algo aun peor, copias de ti mismo.
  • El discipulado está fundamentado en la PALABRA de DIOS – no solo en nuestro buen consejo.
  • Discipular es AMAR – cuidar del alma de alguien de esta manera ES amor.
  • Y finalmente, el discipulado es RELACIONAL porque implica más que solo observar una lección que está en video – implica que los humanos compartamos nuestras vidas unos con otros.

Para entender mejor este tema quiero que pasemos el resto de esta clase pensando en algunos componentes claves de su definición y algunas implicaciones.

Primero, el discipulado bíblico es intencional y deliberado.

Estas son palabras que vas a escuchar mucho en esta clase – intencional, deliberado. Pero necesitamos entender que hacer discípulos no es algo que simplemente sucede, sino que es el resultado de cristianos que responden en obediencia a un mandato imperativo de Dios. El mandato de hacer discípulos no es sólo una estrategia que soñamos para hacer crecer la iglesia, sino la obra principal que Jesús le dio a su pueblo redimido (la iglesia) mientras se prepara para volver desde la diestra del Padre. Recuerda el encargo de Mateo 28:18-20.

Mateo 28:18-20. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (RVR60)

Este no es un encargo que implica simplemente comunicar el mensaje del evangelio, sino hacer discípulos. Ese debe ser en enfoque de nuestro evangelismo – hacer discípulos. Jesús instruye a sus discípulos a volver y hacer discípulos de los demás. Ellos no deben hacer discípulos de ellos mismos, sino de Jesús. Así como Él hizo, ellos deben invertir sus vidas con el propósito de enseñar a los demás a seguir a Cristo.

Y eso es lo que entendemos que estamos llamados a hacer como cristianos-darnos intencionalmente/deliberadamente/a propósito para relacionarnos con los demás y así ayudarles a convertirse en creyentes maduros de Cristo. Esto no es tampoco una obra que es sólo para individuos especiales. A lo largo de la Escritura vemos que todo el pueblo de Dios está llamado a exhortarse unos a otros como una marca de su propio discipulado de Dios.

En Hebreos capítulo 10 el escritor de los Hebreos le dice a los cristianos que reciben su carta «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (He. 10:24). Fíjate que él dice «nosotros» y «unos a otros.» Esta motivación de la vida cristiana es presentada aquí y a través de las Escrituras como una labor obligatoria del pueblo de Dios, y no sólo de algunos profesionales pagados. Y también te fijaste en las palabras «considerar» y «estimular.» Esto no es simplemente algo que sucede si es que sucede, sino algo que el escritor nos dice que «consideremos» pensar, crear estrategias y trabajar deliberadamente con el fin «estimular» a nuestros hermanos y  hermanas hacia adelante en el amor y crecimiento como cristianos.

Podríamos continuar, pero espero que por lo menos puedas apreciar un poco la verdad bíblica de que hacer discípulos no es algo pasivo. Para ser fieles al llamado de hacer discípulos estamos llamados a lanzarnos a la obra de manera intencional y deliberada.

Segundo, el discipulado bíblico es relacional.

La idea de que el discipulado es relacional está entretejida a través del Antiguo y Nuevo Testamentos. En las Escrituras vemos a un Dios que no es simplemente revelado, sino a un Dios que es relacional. A lo largo de la Biblia vemos a Dios revelarse a sí mismo no sólo para transmitir información, sino para revelar la verdad que tiene como fin una relación con Él. En cada momento vemos a dios moviéndose intencional y deliberadamente hacia niveles más profundos y significativos de relación con su pueblo—desde la aparición de su Ley en el Éxodo hasta la promesa de Dios con nosotros en Isaías, hasta la aparición del Cristo encarnado en los evangelios, culminando en una relación cara a cara y sin medicación con el Dios descrito en Apocalipsis.

Tal vez la razón por la cual el proceso por el que trabajamos para construir el pueblo es tan relacional, es porque representa y describe la gran verdad de la naturaleza relacional de Dios. Vemos este enfoque relacional a través de la descripción bíblica de la reunión de los hijos de Dios en la iglesia local. Estas reuniones son descritas como «hogares,» «cuerpos,» «edificios» – imágenes que representan la interrelación y las labores integradas de las diferentes partes. La simple transferencia de información no es suficiente. La iglesia está llamada a relacionarse unos con otros para añadir un aspecto relacional diferente a todo lo que hace, aun al discipulado individual.

Así como muchas otras cosas de la vida de iglesia, el discipulado individual debe desarrollarse en el contexto de relaciones de amor y exhortación. A través de esto llegamos a conocer la vida, las luchas y los dones de los demás y construimos una cultura de iglesia de edificación mutua.

Tercero, el discipulado bíblico es amoroso.

El discipulado intencional relacional no es frío y práctico, sino que se parece mucho a la misma esencia de como Dios nos ha llamado a amarnos unos a otros dentro de su iglesia. Estamos llamados a entregar de forma deliberada nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, así como Cristo entregó su vida para nuestro bien eterno. Ciertamente, Cristo hizo por nosotros lo que nunca haríamos unos por otros, Él cargó nuestros pecados como un sustituto perfecto sin pecado – nosotros no podemos hacer eso. Sin embargo, estamos llamados en nuestro estado imperfecto y caído, a reflejar ese perfecto amor de Cristo. ¿Cómo? Derramando nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, para su motivación y bendición. Eso es lo que la Biblia describe como amor entre cristianos.

El apóstol Juan lo dice claramente en 1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (RVR60)

¿Qué significa decir que Jesús «entregó su vida por nosotros?» Bueno, puede referirse a su obra redentora… porque no podemos imitar eso en nuestras relaciones unos con otros. Debe significar algo más, algo que nosotros como humanos podemos imitar. Debido a esto, pienso que está claro que Él está observando la manera como Jesús entregó su vida, no en la muerte sino en el discipulado.

¿Por qué Jesús entregó su vida por nosotros? Para glorificar a Dios y hacernos un bien espiritual. Para enseñar, modelar, exhortar y amar a sus discípulos.

Debemos reflejar ese amor en nuestras pequeñas maneras de entregar nuestra vida por los demás, con el objetivo de glorificar a Dios y hacerles un bien. Eso es lo que significar amar.

Cuarto, el discipulado bíblico implica entrenar en la Palabra de Dios.

El discipulado implica entrenamiento. Tiene mucho contenido para transmitir y aplicar. Sin embargo, este entrenamiento no puede estar en cualquier cosa. Lo que le enseñamos a las personas y le ayudamos a asimilar es lo que pasarán contemplando y haciendo el resto de su vida. Si le enseñamos a la gente a depender de sí mismos o volverse a las cosas del mundo, nunca encontrarán a Dios.

El discipulado debe estar fundamentado en la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios la que da vida y no el consejo sabio del discipulador. La auto-certificación del poder y habilidad de las Escrituras para transformar es evidente a través de todo el canon.

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (RVR60) (Ver Isaías 55:10-11Santiago 1:212 Pedro 1:3-4).

En su forma más simple, hacer discípulos es la tarea diaria de enfocar a otros en la Palabra de Dios. Como discipuladores, trabajamos duro para no cultivar una dependencia en nosotros y en lugar de eso entrenar cristianos para que se vuelvan a las Escrituras de forma consistente.

IV. EL DISCIPULADO BÍBLICO ES COMO UNA TUBERÍA

Para comprender mejor el concepto de discipulado, consideremos la imagen de un conducto para derramar bendiciones espirituales en la vida de otra persona.

A mi hijo le gustan los equipos de construcción. Él se emociona cuando una grúa toma una pieza de tubería, la levanta en el aire y la coloca entre piezas contiguas de tubería.

El propósito de una tubería es mover el fluido hacia la dirección que debe ir, asegurarse de que va desde la fuente hasta el destino previsto. El discipulado bíblico se parece mucho a lo que es una tubería. Los cristianos que se fundamentan en la verdad de Dios se encuentran en la posición de hacerles un bien a los demás. Dios usa a los cristianos como conductos de su verdad. Tomamos la verdad de Dios, aprendemos a vivir de acuerdo a ella y luego lo pasamos a los demás.[Ilustración: EN UN EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «VERDAD DE DIOS» Y AGUA QUE FLUYE HACIA LA TUBERÍA; EN LA TUBERÍA ESTÁ LA PALABRA «TU»; Y EN EL OTRO EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «OTROS»]

Las tuberías no tienen mucho de que enorgullecerse (1 Co. 4:7Gá. 6:14). La función de la tubería es simplemente estar en el lugar correcto, llevando la verdad de Dios hacia los demás. ¿Eres tú una tubería?

V. UN PROCESO, NO UN PROGRAMA

¿Por qué puede ser fácil pensar en el discipulado como un programa en lugar de un proceso? Muchos programas han sido desarrollados para hacer «crecer» discípulos. Pero debido a que cada persona es diferente y tiene diferentes luchas y tentaciones, el discipulado no puede ser presentado muy fácilmente.

En esencia, el discipulado es más que todo cualquier cosa que hacemos de manera intencional para ayudar a otros cristianos a crecer en santidad. Es un proceso de ser transformados a la imagen de Cristo; no es un programa. Puede incluir la lectura de un buen libro cristiano y discutirlo; puede significar hacer un resumen de un libro de la Biblia juntos; puede significar tomar una clase de fundamento y discutirla durante el almuerzo; puede significar compartir conocimientos del sermón de la semana durante un café; puede significar llevar a tus hijos a jugar en la casa de otra madre para hablar acerca del devocional del último domingo; puede significar invitar a un hombre o mujer solteros a cenar y hablarles sobre lo que enseña la Escritura del matrimonio y la crianza… y podríamos seguir. Lo que representa el discipulado en la práctica es algo muy amplio. La clave está en que cualquier cosa que hagas debe estar fundamentada en la verdad de la Escritura y ser presentada sobre la base de una relación intencional y amorosa. En pocas palabras, eso es el discipulado.

CONCLUSIÓN

Mientras avanzamos en esta clase consideraremos muchas de las especificaciones de lo que parece ser el discipulado en la práctica, por ejemplo, como discutir un libro con alguien, como estudiar la Biblia juntos, y muchos otros temas específicos. Pero conforme terminamos esta mañana, quiero recordarte que:

  • El discipulado es intencional deliberado – no es algo que simplemente sucede. Requiere que decidas, con la ayuda de Dios, trabajar para ser un canal de transmisión de bendición espiritual en la vida de otra persona – como un aspecto de tu obediencia personal al mandato de Cristo de ir y hacer discípulos.
  • El discipulado es relacional – requiere que busques conocer a otras personas e invertir tiempo en ellas para su bien espiritual. No puede ser hecho a través de un video o cursos de internet… requiere que tu (como parte de la iglesia local) inviertas tiempo real en personas reales.
  • El discipulado es amar – no existe una mejor manera en que puedas mostrar amor a tu hermano creyente en Cristo que considerando de forma deliberada y seria como puedes hacerle un bien espiritual a través de tu relación con Él.
  • El discipulado implica entrenamiento en la Palabra de Dios – queremos que sea la Palabra que transforme y cambie a las personas, y no nuestras opiniones e ideas personales.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

1/26 – Introducción a la teología sistemática y doctrina de la Palabra

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Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 1/26

Introducción a la teología sistemática y doctrina de la Palabra

1. Introducción a la teología sistemática

1.1. ¿Qué es la teología sistemática?

Nuestra palabra «teología» proviene de dos palabras griegas, theos, que significa «Dios», y logos, que significa «palabra» o «mensaje». Cuando hablamos de teología sistemática nos referimos a la disposición metódica del estudio de Dios en divisiones lógicas y tópicas.

Por ejemplo, ¿qué dice la Biblia acerca de la creación? La práctica de la teología sistemática tiene como fin reunir todos los textos que aborden el tema de la creación, interpretarlos dentro de la gran historia de la Escritura, y luego resumirlos de una manera fiel y coherente. Si te diriges al reverso de tu folleto, verás el bosquejo para nuestra clase y los temas que estaremos discutiendo juntos.

1.2. ¿Por qué estudiar teología sistemática?

(1) Para la gloria de Dios

Dios se glorifica cuando buscamos conocerle (Filipenses 1:9-11). Por tanto, el objetivo de estudiar teología es llegar a conocer mejor a Dios y aprender cada vez más como complacerle. 1 Juan 2:3 dice: «Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos».

(2) Reflejar corporativamente a Cristo a los demás

Como cuerpo de Cristo, estudiamos teología para que la iglesia pueda ser un fiel reflejo de Dios al mundo. En tiempos donde el concepto de la verdad es cuestionado, la iglesia necesita estar preparada para «presentar defensa de la esperanza que hay en vosotros». Porque es a través de nosotros corporativamente, es a través de la iglesia, dice Pablo en Efesios 3 que la multiforme sabiduría de Dios es dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales (Ef. 3:10).

(3) Santificación y crecimiento individual

Individualmente, debemos estudiar teología a fin de que podamos ser santificados y crecer en conocimiento y fe. No queremos simplemente conocer acerca de Dios, como si él solo pudiera ser conocido a la distancia. No, en realidad queremos conocer a Dios personalmente y tener una relación con él. «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová» (Pr. 1:7).

La verdad alimenta la adoración. La teología provoca la doxología. Es bueno preguntar, si nuestra adoración se siente superficial, ¿podría ser porque tenemos una teología superficial? Sin teología no hay combustible para el fuego de nuestra adoración. El calor duradero no viene de buscar más chispas (un orador motivacional, una conferencia nueva y genial, gran sonido musical). El calor duradero viene cuando vertimos la verdad de la Palabra de Dios en nuestras almas. ¡Lo que el pueblo de Dios más fundamentalmente necesita es una gran visión de Dios!

(4) La doctrina importa

Por último, deberíamos estudiar teología porque la doctrina importa. Ser un discípulo va más allá de tomar una decisión única. Escucha a Jesús en Juan 8:31: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos». No podemos simplemente inventar lo que creemos que Dios es o imaginar que él aprobará esto o aquello. Si lo hiciéramos, con mucha frecuencia terminaría pareciéndose a nosotros. Quizá esta sea la razón por la cual Pablo advierte a Timoteo: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Ti.4:3-4).

Es la tentación del hombre caído determinar nuestra teología como un almuerzo bufé o un equipo de fútbol de fantasía. Pero la Biblia no concede a ningún cristiano el derecho de escoger y elegir qué doctrinas bíblicas quiere creer. La Biblia habla acerca del infierno, entonces necesitamos saber acerca del infierno. La Biblia habla acerca de la elección, necesitamos saber todo lo que las Escrituras dicen acerca de la elección.

La doctrina importa no solo porque necesitamos guardar las enseñanzas de Jesús, sino porque también debemos aclarar lo que Jesús y la Biblia no enseñan. ¿Es el mormonismo compatible con el cristianismo? ¿Promete Dios a sus seguidores prosperidad material? ¡Estas preguntas importan!

Entonces, ¿por qué estudiamos teología sistemática? La estudiamos (1) para la gloria de Dios; (2) para reflejar corporativamente a Cristo a los demás; (3) para santificación y crecimiento individual; y (4) porque la doctrina importa.

Habiendo aclarado por qué queremos estudiar teología sistemática, veamos algunas características fundamentales de la teología sistemática.

1.3. Hacer teología sistemática – Características fundamentales

1.3.1. Fundamentada bíblicamente

La teología sistemática debería tener algunas características clave. En primer lugar, debería estar fundamentada bíblicamente.

Últimamente, cada cosmovisión apela a una norma, un estándar, un tribunal de apelación de última instancia para determinar lo que es verdad. Cuando se trata de asuntos teológicos, la Biblia es esa norma.

Aunque esa es la posición de esta clase, debes saber que muchos no estarán de acuerdo con esta afirmación. El catolicismo romano, por ejemplo, alega que la enseñanza de la Iglesia tiene autoridad al menos a la par, si no superior, a la autoridad de la Biblia.

El «modernista» eleva la razón por encima de la revelación. Alega que «la base adecuada para creer una cosa no es que la Biblia o la tradición la contengan, sino que la razón y la conciencia la recomiendan» (Packer, Fundamentalism and the Word of God).

Mientras que el «posmodernista» niega la capacidad de hacer declaraciones absolutas de la verdad. No hay Autor (A mayúscula) que dé significado y orden al mundo. Por tanto, no hay una sola historia que defina nuestra existencia, ninguna metanarrativa bíblica de la creación a la redención. En cambio, cada uno de nosotros tiene lenguajes y experiencias propias, y versiones igualmente viables de la verdad. Para el «posmodernista» es ilógico apelar a verdades universales o a la «exactitud» de una religión por encima de otra.

Pero la enseñanza de esta iglesia es que solo la Biblia es la inspirada e inerrante Palabra de Dios, decisiva y completamente autoritativa para la fe y la vida. Veremos por qué creemos esto en unos momentos.

Así que, en primer lugar, la teología bíblica necesita estar fundamentada bíblicamente…

1.3.2. Informada históricamente

En segundo lugar, nuestra teología sistemática debería estar informada históricamente. Eso no quiere decir que la Biblia tenga un papel secundario frente a tradiciones históricas. Quiere decir que no hacemos teología en el vacío. Estamos parados sobre los hombros de gigantes. La historia tiene mucho que enseñarnos, y los evangélicos de hoy en día a menudo olvidan esto.

1.3.3. Contextualizada

En tercer lugar, nuestra teología sistemática debería estar contextualizada. No hacemos teología sistemática en un laboratorio estéril. No es nada fría, seca y clínica. Lee acerca del ejemplo de Pablo en Atenas en Hechos 17. Debemos tomar la enseñanza de la Biblia y aplicarla a los asuntos apremiantes de nuestros días. ¿Qué significa ser hombre y mujer? ¿Realmente existe algo como la verdad? ¿De qué manera definimos la vida? Esto tiene consecuencias para todo desde lo que pensamos acerca de los dormitorios mixtos hasta la ingeniería genética.

1.3.4. Vivida

Finalmente, nuestra teología sistemática debería ser y debe ser, vivida. La ortodoxia muerta no es verdadera ortodoxia. Recuerda la iglesia en Sardis de Apocalipsis 3:1, el apóstol Juan escribió: «tienes nombre de que vives y estás muerto. Sé vigilante». Estaban siendo condenados por no vivir la palabra viva que habían recibido. Así que si sales de esta clase y tus afectos no se agitan, tu alma no es alentada y tu vida transformada, no estás haciendo teología sistemática sin importar cuánto conocimiento poseas. La verdadera teología es la teología viva. Debería fortalecer nuestra fe y facilitar nuestro caminar.

Por tanto, queremos asegurarnos de que cualquier teología sistemática que hagamos esté (1) fundamentada bíblicamente, (2) informada históricamente, (3) contextualizada y (4) siendo vivida en nuestras vidas.

La doctrina de la Palabra
2.1. Introducción

Vayamos a nuestro primer tema de la clase: la doctrina de la Palabra. Aquí veremos por qué creemos que solo la Biblia, sola scriptura como lo expresan los reformadores, debe ser nuestra máxima autoridad cuando se trata de la fe cristiana.

A lo largo de nuestro curso mantendremos dos suposiciones o presuposiciones: (1) existe un Dios (trino, soberano y personal); y (2) él habla o se revela a nosotros.

Eso no es una excepción. Cada cosmovisión comienza con una presuposición, o serie de ellas. Para el empirista, es que nuestro mundo es una caja cerrada, solo podemos conocer lo que tocamos, probamos, sentimos, y que nuestros sentidos son guías confiables. Para el racionalista, es que se nos da un conjunto de ideas innatas en la mente (ya sea porque nacemos con ellas o porque el alma preexistía), y que el conocimiento surge cuando aplicamos la razón a dichas ideas.

Para el cristiano bíblico, es que Él está presente y no está callado (título reconocido de Francis Schaeffer). Que Dios existe y habla es, de hecho, una de las principales formas en que la Biblia distingue al Dios verdadero del resto de los dioses falsos (1 Reyes 18:24ff; Salmo 115:5ff; Habacuc 2:18-20).

Piensa en Elías desafiando a los profetas de Baal a un duelo y viendo como el único Dios verdadero trae fuego al agua de la zanja mientras que el falso dios Baal falla en responder.

O piensa en el salmista en el Salmo 115 diciendo: «Los ídolos de ellos… tienen boca, mas no hablan, tienen ojos, mas no ven».

Ahora bien, cuando nos referimos a la Palabra de Dios, no nos referimos simplemente a la Biblia. La Biblia es simplemente la Palabra de Dios escrita. La Palabra de Dios incluiría el poder por el cual Dios lleva a cabo todas las cosas según el designio de su voluntad (Ef. 1:11), incluida la creación (Gn. 1.3, Jn. 1.3). Es su presencia personal con sus criaturas. Pablo escribe en Romanos 10: «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón» (Ro. 10:6-8). La Palabra de Dios lo revela. Por tanto, obedecer la Palabra de Dios es obedecer a Dios, despreciar su palabra es despreciarlo a él (Is. 66:2).

Incluso podríamos decir que la palabra o el habla de Dios es uno de sus atributos. Él es un Dios que habla. Eso no significa que la Biblia sea necesaria para su ser, pero la comunicación sí lo es. Hay compañerismo dentro de la Deidad. De la misma manera que Dios no tuvo que crear para ser creativo, no tuvo que hablarnos para demostrar que es comunicativo. Damos por hecho esto, pero el habla es el obsequio de Dios para nosotros.

Y una de las formas clave que toma la revelación… es la Escritura, la revelación especial de Dios comprometida con la escritura.

Entonces, comenzamos con las presuposiciones de que (1) existe un Dios y que (2) él habla o se revela a nosotros…

2.2. El caso de la Biblia como nuestra autoridad

¿Pero cómo sabemos que la Biblia es la palabra autoritativa de Dios para su pueblo? ¿Simplemente citamos 2 Ti. 3:16: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia»? ¡No! La Biblia como la palabra autoritativa de Dios impregna toda la Escritura. No está aislada simplemente a uno o dos versículos.

2.2.1. El Antiguo Testamento

Volviendo al Antiguo Testamento, vemos que la fe del antiguo Israel se basaba en la autoridad de la palabra escrita. No necesitamos ir más allá de los Diez Mandamientos, los cuales Dios mismo escribió, sobre dos tablas de piedra.

Moisés escribe en Dt. 5:22: «Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí».

Al entrar en una relación pactal con Israel, Dios le dio al pueblo su Palabra. Y a medida que se desarrolla la historia de la redención, Dios constantemente lleva a su pueblo de vuelta a su Palabra del pacto (véase Dt. 32).

¿Y dónde es puesta esta palabra? En el lugar más sagrado, en el Arca del Pacto. ¿Por qué? ¡Porque vino directamente de Dios!

El resto de los escritos de Moisés y las posteriores escrituras proféticas fueron siempre considerados no menos divinos, no menos verdaderas palabras de Dios, que las palabras que Dios había escrito con su propio dedo. El hecho de que el hombre escribió las palabras nunca afectó la realidad de que su autoridad e inspiración eran divinas (Romanos 3:2, Hechos 4:25, 28:25, Hebreos 3:7, 8:8, 10:15). «Así dice el Señor» de un profeta es equivalente a Dios hablando directamente.

2.2.2. El Nuevo Testamento reconoce la autoridad de las Escrituras del Antiguo Testamento

Y el Nuevo Testamento comparte este mismo testimonio de la autoridad divina del Antiguo Testamento. Jesús mismo trató las Escrituras del Antiguo Testamento como absolutamente autoritativas. En el Sermón del Monte, leemos que Jesús no vino a abolir la Ley o los Profetas (forma abreviada para hablar de todo el Antiguo Testamento), ni a corregirlos, sino a cumplirlos (Mt. 5:17). Él no solo tiene una alta visión de sí mismo, ¡sino que claramente tiene una gran visión de las Escrituras del Antiguo Testamento!

Jesús trató los argumentos de las Escrituras del Antiguo Testamento como decisiones finales. En Juan 10:35, Jesús declara que «la Escritura no puede ser quebrantada», refiriéndose al Antiguo Testamento. Cuando Jesús dice, «escrito está», la discusión ha terminado. Un buen ejemplo de esto es cuando Jesús cita Deuteronomio cuando es tentado en el desierto por el diablo.

Además, Jesús mismo acató las Escrituras. Se nos dice que vivió una vida perfecta de acuerdo con las Escrituras del Antiguo Testamento. Según su propio testimonio, incluso su muerte en la cruz ocurrió porque «era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de [Él] en la ley de Moisés y los profetas» (Lc. 24:44).

2.2.3. El Nuevo Testamento reconoce una autoridad a la par del Antiguo Testamento

Pero el Nuevo Testamento no solo testifica de la autoridad del Antiguo Testamento, sino que también reconoce su propia autoridad a la par con el Antiguo Testamento. Entonces en Mateo 28, Jesús habló a los discípulos después de su resurrección y parece ungirlos particularmente para completar su enseñanza. En Juan 14-16, Jesús promete enviar a los discípulos el Espíritu Santo que les recordará lo que les ha enseñado en el curso de su ministerio y guiarlos a toda verdad, incluyendo la enseñanza que Jesús no dio durante su ministerio terrenal porque era más de lo que los discípulos podían soportar (Véase también 1 Corintios 2:13 y Juan 16:12-15).

Los discípulos entendieron esto también. En 2 Pedro 3:16, Pedro dice de los escritos de Pablo que: «[Él] ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas, entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras…». Las cartas del apóstol Pablo se equiparan con las Escrituras.

En 1 Timoteo 5:18, Pablo dice: «Pues la Escritura dice…» y luego cita Deuteronomio y el Evangelio de Lucas, que no fue escrito por un apóstol sino que fue claramente aprobado y afirmado por aquellos apóstoles que todavía estaban vivos.

El punto inconfundible es este: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento dan fe de las Escrituras como la revelación autoritativa de Dios para su pueblo. La Biblia nos llega en un paquete unificado, lo que significa que no podemos escoger y elegir lo que nos gusta. Si es la Palabra de Dios, no estamos por encima de ella, determinando lo que aceptaremos y lo que no, sino que nos mantenemos debajo de ella, como los llamados a someternos humildemente a ella.

2.3. El canon de la Escritura

Pero esto hace surgir la pregunta de cuáles escritos representan la revelación autoritativa de Dios. Esta es la pregunta del canon. Canon es la transliteración griega de una palabra semítica que significa «caña de medir», «regla» o «estándar».

Inherentes a la discusión hay una cantidad de preguntas. Primero, ¿cómo obtuvimos estos 66 libros? Esa es la pregunta histórica que consume los programas de PBS o History Channel, donde la historia de la Biblia se convierte en un drama político sórdido con tratos clandestinos para conseguir este libro, mantener ese libro, etc.

Pero también hay más preguntas teológicas. Entonces, ¿cuál es la relación entre el canon y la autoridad? ¿Cuál vino primero? A saber, ¿los libros tenían una autoridad inherente que el canon simplemente reconoció o la Iglesia creó el canon, y así la iglesia le confirió autoridad a los libros colocándolos dentro del canon? U otra pregunta, ¿está cerrado el canon? Si es así, ¿por qué?

Estas son las preguntas que comenzaremos a considerar la próxima semana.

Clases Esenciales

Las clases esenciales de Capitol Hill Baptist Church nos ayudan a entender las sutiles complejidades y las grandes verdades de nuestro Dios, de la teología, del ministerio y de la historia, de la cual él es el autor. Diseñadas para usarse los domingos por la mañana, como una escuela dominical, las clases esenciales están abiertas a todas las personas. Por favor, siéntete libre para usar estos materiales de las clases esenciales en tu iglesia. Puedes imprimir y copiar todos los archivos (manuscritos, apuntes, etc.) como sea necesario, incluso adaptándolos para tus necesidades locales (personalizando los documentos para tu congregación). Es posible que existan enlaces en algunas de las clases que te dirijan a materiales protegidos por derechos de autor, pertenecientes a otras organizaciones.

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