Nuevas alturas para la fe

10 Enero 2017

Nuevas alturas para la fe
por Charles R. Swindoll

Job 2:11-13

alimentemos_el_almaPuesto que nuestra vida está llena de problemas, necesitamos recordar que siempre habrá más. Job lo reconoce: «El hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba» (Job 5:7) y tiene toda la razón. Los problemas son inevitables y por eso usted no debe sorprenderse. Esté consciente de que nuestro adversario, Satanás, anda suelto.

Por vivir en un mundo caído, tenemos que quienes nos aman es posible que nos den consejos equivocados. En los muchos años que he vivido, he recibido, en varias ocasiones, consejos errados de personas que me aman realmente. Eran sinceras, pero estaban equivocadas. No es que quisieran actuar mal, pero lo hicieron.
Ya que Dios es soberano, debemos estar preparados para la bendición como para la adversidad. Por ser Dios, Él es impredecible. ¿Quiere que le dé un consejo? No se desilusione. Debemos estar preparados para la bendición y también para la adversidad, porque Dios es soberano.

Nuestro Dios no tiene la obligación de dar explicaciones de lo que hace. Él no tiene que entrar en la habitación de un hospital, y decir: “Déjame darte cinco razones por lo que le sucedió esto a tu hijo”. Entiéndame bien: Dios está lleno de compasión, pero su divino plan a largo plazo está más allá de nuestra comprensión humana a corto plazo.

Por eso, digamos con Job: “Oh, Señor, confío en ti. No sé por qué me está sucediendo esto. Si es algo que debo aprender, excelente. Si es algo que otra persona debe aprender, maravilloso. Sólo te pido que estés conmigo hasta el final. Mantenme cerca de ti. Sostenme. Ensánchame. Transfórmame”.

“Es más fácil rebajar nuestro concepto de Dios, que elevar nuestra fe a tal altura” escribe un agudo autor, y luego añade: “Observaremos la lucha a medida que la fe de Job es puesta a prueba de todas las formas con toda tentación, para ver que la causa de su desgracia es algo que no se puede comparar con Dios”. El Señor tiene el control de manera total, completa y absoluta. Acepte, por favor, y sométase a esta enseñanza. ¡Qué magnifico es encontrar a personas que confíen en Él hasta el final en este valle de lágrimas, y que digan: “Alabado sea su nombre!” No soy capaz de entenderlo. No sé cómo explicarlo. Sin embargo, alabado sea su nombre. Eso es adoración a su más alto nivel.

Que el Señor le permita elevar su fe a esas alturas, en vez de rebajar su concepto de Él.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Aceptación total

9 Enero 2017

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Aceptación total
por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaPor haber vivido con nuestras esposas durante muchos años y habernos vuelto sumamente cómodos con ellas, tenemos la tendencia a no ser prudentes con las cosas que les decimos. Nuestras esposas, por lo general, son víctimas de nuestras peores palabras. Ya que esto es verdad, tomemos hoy la decisión de ponerle freno a nuestra falta de pureza verbal. Job no dijo nada blasfemo. No insultó a Dios. Tampoco la insulto a ella. Como leímos antes, Job no la llamó “impía” sino “insensata”.

Es cierto que Job fue una figura pública, pero no era desconsiderado con los demás. No importa lo muy conocido o lo importante que usted sea; no importa cuánto tiempo haya estado casado; no importa cuánto dinero tenga; no importa qué tan grande sea su compañía, o su iglesia; ningún hombre tiene el derecho de dirigirse a su esposa con aires de superioridad. Ella es su socia. Además, ella sabe muchas cosas de usted, ¡y es posible que algún día escriba su largamente aguardada biografía no autorizada!

Acepte a su esposa totalmente; ámela incondicionalmente. Una esposa florece en un contexto de amor y aceptación. Ella es quien es. Dios la convirtió en la mujer que es. Y me permito recordarle, también, que ella es la esposa que usted eligió. Su mujer se ha convertido en la mujer que Dios está formando, y eso exige aceptación total y amor incondicional por parte de usted.

Idealmente, esta combinación da como resultado un fuerte compromiso. Ambos estarán en esta relación por mucho tiempo. Se mantendrán juntos. Y ninguna cantidad de apuros, dificultades, aflicciones o pruebas les separará. En realidad, esto puede unirlos aún más.

Lamentablemente, muchos matrimonios se mantienen unidos por hilos muy delgados y frágiles. Cuando lleguen las pruebas, por causa de los parientes políticos, de los hijos, quizás una dificultad en su nacimiento que les produce algún defecto; o reveses en el área comercial o financiera.., lo que sea; unan deliberadamente sus fuerzas y tomen la resolución de mantenerse unidos. Dígale a su esposa lo mucho que ella significa para usted. Háblele del valor que ella tiene en su vida, de lo mucho que ella representa para usted. Son muchos los hombres que buscan la manera de escapar cuando los problemas se agudizan. No huya. Póngase firme consigo mismo y permanezcan juntos, pase lo que pase.

Una esposa florece en un contexto de amor y aceptación.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La verdad dicha con amor

Palabras Para Vivir

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7 Enero 2017

por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaMe causa admiración que Job pusiera atención a las palabras de su esposa. Las analizó, meditó en ellas, las consideró cuidadosamente. Job no malinterpretó ni ignoró a su mujer. Escuchó lo que ella dijo, y no la interrumpió mientras las decía. Eso, francamente, pone a Job en una categoría única entre los esposos.

Caballeros, yo he descubierto que la mayoría de nosotros no tenemos problemas de audición sino de atención. Nuestras esposas quieren, con frecuencia, decimos cosas mucho más importantes que todo lo demás que escucharemos en el día, pero por alguna extraña razón nos hemos formado el hábito de cerrarnos a su consejo. Pero permítame añadir que, si le responde, dígale siempre la verdad. Si lo que ella dice es prudente y está de acuerdo con lo que usted sabe que es verdad, si en verdad es útil, dígaselo. Y dele también las gracias. Si no lo es, dígaselo también, Job no estuvo de acuerdo, y se lo dijo. Su respuesta, después de escucharla, fue: “Hablas como las mujeres insensatas.”

Job detectó en su esposa un problema de amargura, cierta desilusión; por eso le dijo, en realidad: “Este es un consejo que no puedo seguir y que no seguiré. No es sabio. Es un conejo equivocado, y no puedo aceptarlo”.

En los 40 años que llevo trabajando y ministrando con personas casadas, encuentro que una de las cosas más difíciles es lograr que las parejas se digan mutuamente la verdad. Reconozcamos cuando nos hemos equivocado, en vez de ponernos a dar rodeos, justificamos o excusamos. Digamos simplemente: “Me equivoqué”. O si escuchamos que nuestra pareja dice algo que sabemos que no es sabio, o si detectamos una motivación dudosa, tenemos la tendencia a no decirle la verdad. Mucho mejor sería responder: “Querida, me doy cuenta de que sinceramente quieres mi bien, pero honestamente tengo que decirte que no estoy de acuerdo contigo. Pienso que no has sido sabia al sugerirme eso”. A la larga, su matrimonio será más saludable si deja que la verdad se imponga, especialmente si se dice con amor. Escuche bien, y diga la verdad revestida de amor.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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generic_sleeve_new_btb_2Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo de una manera fiel, clara, práctica y culturalmente relevante para que la gente pueda venir al entendimiento del plan de Dios para sus vidas, al igual que de su función significativa como cristianos auténticos en un mundo necesitado, hostil y desesperado.

Esperar y observar

6 Enero 2017

Esperar y observar
por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaLa respuesta de Job a la sugerencia de su mujer de que maldijera a Dios y muriera es excelente “¡Has hablado como hablaría cualquiera de las mujeres insensatas!” (Job 2:10). ¡Felicitaciones al anciano patriarca! En su debilitada condición, en medio del sufrimiento que le producían todas esas llagas, y sin saber si algo de su situación iba a cambiar, Job se mantuvo firme, e incluso la reprendió. Él le dijo, en realidad: “No puedes hablar de esa manera. Eso nunca”.

Pero Job fue más allá de una reprensión; le hizo una pregunta magnífica: “Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?” (Job2:10). Su perspectiva era extraordinaria, no solo entonces, sino también hoy en día. ¡Qué teología tan excelente! Es muy raro que de nuestro secularizado sistema surja una declaración así.

Job estaba teniendo estos pensamientos: ¿No tiene Él el derecho de hacerlo? ¿No es Él el alfarero? ¿No somos nosotros el barro? ¿No es Él el pastor y nosotros las ovejas? ¿No es Él el amo y nosotros los siervos? ¿No es así corno tiene que ser?  Por alguna razón, él ya sabía que el barro no le dice al alfarero: “¿Qué haces?”. Por eso le dice a su mujer: “No,,, no… no, querida. No hagamos eso. Nosotros servimos a un Dios que tiene el derecho de hacer lo que quiere, y que no está obligado a dar explicaciones o pedir permiso. Detente y reflexiona: ¿Debemos pensar que vamos a recibir únicamente cosas buenas? ¿Es ese el tipo de Dios a quien servimos? Él no es nuestro sirviente celestial pendiente del chasquido de nuestros dedos, ¿verdad? ¡Él es nuestro Señor y nuestro amo! Necesitamos recordar que el Dios a quien servimos tiene un plan que está más allá de nuestra comprensión, incluyendo tiempos difíciles como este”.

Me encantan las últimas palabras: “En todo esto Job no pecó con sus labios” (v. 10). Aquí encontramos una confianza absoluta. Y fe. “Querida, no podemos explicar nada de esto, así que esperemos y observemos lo que Dios hará. Nunca esperábamos que nos sucediera esto. Tu corazón y el mío están destrozados por la pérdida.

Lo perdimos todo. Bueno, pero no todo. Todavía nos tenemos el uno al otro. Nuestro Dios tiene un plan que está en desarrollo, aunque no podamos entenderlo ahora. Por tanto, esperamos y observemos para ver lo que Él va a hacer después.”.

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Comprensión, por favor

5 Enero 2017

Comprensión, por favor
por Charles R. Swindoll

Job 2:1-9

alimentemos_el_almaQuiero confesar que por mucho tiempo en mi ministerio fui injusto con la esposa de Job, especialmente porque ella no estaba presente para defenderse. Pienso que fue probablemente por inmadurez de mi parte, y porque, además, no había estado casado por mucho tiempo como para ser más prudente al decir esas cosas. Por tanto, no puedo dejar este vistazo fugaz de la señora Job en esta historia, sin decir las cosas como son y hablar en su defensa.

Ahora que usted ha visto el increíble desastre que compartieron los dos, ¿nos resulta un poco más fácil comprender por qué ella pudo decir: “Job, querido, pongámosle fin a esto? No sigas. No puedes continuar viviendo así, y yo no puedo soportarlo. Maldice a Dios, y pídele que te lleve al cielo a estar con Él.” Yo lo comprendo. Ella ha llegado al límite y está dispuesta a dejar que se marche. No estoy justificando el razonamiento de esta mujer sino más bien tratando de entenderlo.

Tenga siempre cuidado con sus palabras cuando su marido esté pasando por momentos terriblemente difíciles. Quiero confesarle algo acerca de nosotros los hombres. Básicamente, quiero que recuerde esto: Los períodos prolongados de dificultades serias debilitan a la mayoría de los hombres. Pero, por alguna razón, los problemas parecen fortalecer a las mujeres; nosotros las admiramos por eso. Pero los hombres nos debilitarnos cuando nos golpea la aflicción y esta no nos deja. En nuestra debilitada condición perdemos nuestra objetividad y a veces nuestra estabilidad. Nuestro discernimiento también es afectado y nuestra determinación disminuye. Nos volvemos vulnerables, y la mayoría no sabemos cómo manejarnos en ese frágil estado mental. Por eso, a la luz de todo esto, escúcheme por favor necesitarnos la clara perspectiva, la sabiduría y la fuerza espiritual de las esposas. Pero más que todo, necesitamos que oren por nosotros como nunca han orado antes. Necesitamos no solo sus oraciones sino también su apoyo emocional. Necesitamos que ustedes tomen la iniciativa de actuar.

Necesitamos sus palabras de confianza y aliento. A nosotros los hombres nos resulta difícil decir: “Te necesito ahora mismo”. Mi esposa puede decirle que durante los primeros diez años de matrimonio, ella nunca pensó que yo la necesitaba. Pero finalmente lo reconocí y aprendí cómo decirlo. En las horas solitarias de la prueba de un gran hombre, ninguna palabra de otros significa tanto para él como las palabras de su esposa. Esa es una de las razones dadas por Dios para unirles como marido y mujer. Cuando nosotros los esposos perdemos el rumbo, ustedes las esposas nos ayudan a encontrarlo de nuevo.

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Primer asalto

4 Enero 2017

Primer asalto
por Charles R. Swindoll

Job 2:1-9

alimentemos_el_almaCuando algo malo sucede, a menudo le sucede a la persona que menos lo merece; y cuando esto ocurre, siempre nos quedamos con la inquietante pregunta: “¿Por qué?”. En algún lugar de todo esto, hay espacio para la historia de Job. Porque, como hemos aprendido, ningún hombre fue mejor que él en el tiempo que le tocó vivir. No solo era un hombre bueno, sino además un hombre piadoso. No solo era un fiel esposo, sino también un padre amoroso y consagrado. Era un buen jefe. Con todas las tierras que poseía, con la abundancia de comida y con ganado y camellos suficientes para costear todos sus sueños, parecía que todo el futuro de Job iría de maravilla.

Imagino que en la lucha que tuvo esa primera noche, tratando de dormir después de sepultar a sus diez hijos con sus propias manos, y teniendo al lado a su afligida esposa, que también había soportado la pérdida, mucho de lo que sucedió seguía siendo una sombra para él. Y habría de venir más, mucho más. Job no pudo haberlo imaginado, de la misma manera que no imaginaron nada quienes estaban en el Pentágono ocupados activamente en sus labores diarias, y los de la bahía de Nueva York, donde los terroristas habían atacado. El personal militar de los Estados Unidos de América no tenía idea de lo que vendría después. Un tercer avión en otra diabólica misión daría contra el mismo lado del edificio de Washington donde algunos ya se estaban ocupando de la atrocidad que acababa de suceder en Nueva York.

He conversado con algunos de los funcionarios que estaban en el edificio en esos momentos. Uno reconoció, para su propia vergüenza: “A la mayoría de nosotros nunca se nos ocurrió que el Pentágono sería el objetivo siguiente”. Jamás sabremos con seguridad si el tercer avión estaba tratando de ubicar a la Casa Blanca  y que no pudo hacerlo debido al follaje de mediados de septiembre. El piloto, con su desquiciante plan de estrellar el avión, divisó este edificio pentagonal e hizo un hueco de sesenta metros debido a un par de explosiones, la primera desde el mismo avión al estrellarse contra el edificio, y la segunda por la inflamación del combustible que incendió al extenso pasillo.

¡Como sucedió con Job, eso no fue justo! Por lo menos, no lo fue desde nuestra perspectiva. Job había sido un modelo de verdadera integridad. Había bendecido a su Padre celestial, lo había adorado y Satanás no podía soportar eso. El adversario había perdido el primer asalto.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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