EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL

18 mar 2016

EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL

por Carlos Rey

a1«Cuenta una curiosa fábula que la mañana de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén sobre el humilde lomo de un asno, cuando el borriquillo regresó, todas las bestias se le acercaron para informarse de lo que había acontecido. El burro comenzó a pavonearse entre sus congéneres y, asumiendo poses de importancia, les dijo: “Ustedes no saben lo importante que le he parecido a la gente esta mañana. Todos corrían para verme pasar, y nadie permitió que mi fino casco se manchara con la inmundicia del suelo. Todos arrojaban sus mantos para que yo pasara sobre ellos.”

»Una vaca le preguntó: “¿Y cuando tiraban sus mantos para que tú pasaras sobre ellos, que decían?” “Bueno —respondió el burro con más orgullo aún—, decían: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

»Al escuchar eso, todos los animales soltaron una estruendosa carcajada. “¡Qué tonto eres! —dijo uno de ellos—. Aquella gloria no era para ti. Era para el que cabalgaba sobre tu lomo. Era para Jesús, el Hijo de Dios.”»

Esta fábula la contó el Hermano Pablo por la radio tres años después de que su primer programa radial, transmitido el primero de julio de 1955, se convirtiera en UN MENSAJE A LA CONCIENCIA. Lo extraordinario del caso es que, transcurridos más de cincuenta años de transmisión continua de programas que comienzan con historias parecidas, su autor no haya dejado de identificarse con el burro de la fábula.

En una entrevista en 1978 con un reportero del Orange County Register del sur de California, periódico del condado en que está la sede de la Asociación, el Hermano Pablo, con la humildad de siempre, le cuenta al periodista la fábula del burro de la entrada triunfal, y luego se la aplica a sí mismo diciendo: «En cierto sentido, los que servimos a otros… somos como ese burro, y debemos tener cuidado de reconocer que el mensaje que llevamos —nuestro jinete, por así decirlo— es más importante que nosotros. Eso siento yo en mi ministerio —concluye el Hermano Pablo—: que de cierto modo yo soy ese burro, que lleva a cuestas la Palabra…»1

Así que no hay duda de que el Hermano Pablo tiene un concepto de sí mismo diametralmente opuesto al que reflejan las siguientes palabras de un homenaje que se le hizo en el diario La República de San José, Costa Rica:

… el Hermano Pablo… abandona los caminos trillados de la oratoria religiosa… para convertirse en una dinamo que enciende las apagadas luces de la mente con lo insólito.
Es un martillo que golpea la conciencia de todos,
un orientador sin demagogia barata, sin poses de santo y con dimensión de maestro…
… una voz de paz y amor en un mundo de sangre y violencia….
Escucharlo… resulta refrescante….
… Porque este Hermano Pablo… que esparce su voz por todo el mundo de habla hispana, es un hombre dedicado a Cristo, pero con los pies bien pegados a la tierra.2


1 George Grey, «CM Man’s Messages Reach 50 Million» (Los mensajes de un habitante de Costa Mesa llegan a 50 millones de personas), The Register 23 abril 1978: B1.
2 «Pentagrama», La República (San José, Costa Rica) 4 febrero 1982.

http://www.conciencia.net/

 

«FORMÓ OTRA FAMILIA Y NOS OLVIDÓ»

17 mar 2016

«FORMÓ OTRA FAMILIA Y NOS OLVIDÓ»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace cuatro años mi esposo se enamoró de otra mujer y me dejó con dos niños. Creí que se arrepentiría y volvería con nosotros. Sin embargo, no lo hizo, [sino que] formó otra familia y nos olvidó….

»Lamentablemente me volví una persona irritable. Me enojo fácilmente con mis niños, a quienes regaño con frecuencia. Me siento culpable porque no he podido manejar la ira, y siento que eso está afectando a mis hijos que, además de no tener a su padre, también deben soportar mi mal carácter.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Cuánto sentimos el abandono que han sufrido usted y sus hijos! Tiene razón al decir que a sus hijos los afecta el no tener al padre. Pero, además del abandono que están sintiendo, es de esperarse que también estén sufriendo la misma frustración, irritabilidad y rabia que la están atormentando a usted. Bien pudiera ser que usted los esté regañando con frecuencia porque ellos están reaccionando a esos sentimientos de forma inapropiada.

»Cuando un padre abandona a sus hijos, ellos a menudo sienten que hicieron algo malo…. Es muy importante que usted permita que ellos hablen acerca de la frustración y del enojo que sienten. Usted es la única persona a quien ellos tienen para escucharles y luego decirles que no son culpables de que su padre los abandonara.

»La felicitamos por reconocer que su irritabilidad y mal carácter están haciéndoles daño a sus hijos, como también por el deseo que tiene de cambiar. Le recomendamos que comience a anotar sus sentimientos en un cuaderno. Escriba todos los detalles, sin omitir nada. Cuando tenga deseos de gritar, escriba con letras mayúsculas. Anote todo pensamiento negativo. Luego cierre el cuaderno y guárdelo. Allí lo tendrá si se le ocurre algo nuevo que añadir….

»Es muy importante para su salud que deje de enfocarse en lo negativo. Los estudios más recientes demuestran que todos nuestros pensamientos negativos producen sustancias químicas en el cerebro que se transmiten a otras partes del cuerpo. Esas sustancias son perjudiciales para nuestros órganos internos y pueden causar alguna enfermedad. Uno puede enfermarse debido a esos pensamientos.

»El apóstol Pablo nos dio la receta que puede proteger nuestra mente de pensamientos tóxicos. Él enseñó: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.”1 Siga ese consejo y empéñese cada día en cultivar pensamientos positivos. Pídale a Dios que… le ayude a afrontar el futuro con valor y fortaleza.

»¡Usted puede lograrlo!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 381.

¿DE QUIÉN ES ESTE MUERTO?

15 mar 2016

¿DE QUIÉN ES ESTE MUERTO?

por Carlos Rey

a1La encomienda sólo decía «La Oroya», así que la terminal de autobuses de Huancayo, Perú, remitió la caja a esa localidad. Era una caja de cartón, bien envuelta. Pero como permaneció dos días en La Oroya sin que nadie la reclamara, la devolvieron a Huancayo.

Tampoco la reclamó nadie en Huancayo, así que, como olía mal, dieron aviso a la policía. Cuando por fin abrieron la caja, descubrieron que adentro estaba el cadáver descompuesto de un joven, muerto de un balazo en el rostro. Luego de considerar las opciones, decidieron publicar el siguiente aviso: «Encomienda con un muerto adentro se halla en la estación de policía. Quien se crea con derecho a ella, puede venir a reclamarla.»

He aquí uno de esos muertos pobres e ignorados que permanecerán en el anonimato, quizá para siempre, hasta que en el día final se aclaren todas las cosas. Sólo podía deducirse que aquel joven desconocido había sido asesinado, envuelto en una frazada y colocado de cuclillas en una caja de cartón, y que lo habían despachado a La Oroya porque tal vez era de esa localidad.

¿Quién lo mató? ¿Quién envolvió su cuerpo en el paquete? ¿Quién lo despachó en Huancayo? ¿Quiénes eran su padre y su madre? ¿Tenía amigos, esposa, novia? Nada de esto llegó a saberse. Sólo se sabía que estaba muerto, y que tendría que ser enterrado en alguna tumba de misericordia.

Hay personas que pasan toda la vida solas, ignoradas, abandonadas, tristes, como si no tuvieran nombre ni destino que no fuera trágico. Forman parte de una gran compañía de seres humanos casi invisibles —entre ellos hombres, mujeres y niños— pobres, ignorantes, desvalidos, indefensos. Sufren viviendo porque viven sufriendo física, social y emocionalmente, y mueren en el misterio del anonimato.

¿Habrá alguien que tenga compasión de ellos? Sí, lo hay. Se trata de Jesucristo, el Hijo de Dios. Nadie los comprende como Él. Fue precisamente para identificarse con ellos que se hizo hombre y nació de la forma más humilde posible, en un pesebre, y murió de la forma más humillante posible, colgado semidesnudo en una cruz. Sintiéndose abandonado tanto por su Padre como por sus mejores amigos, dio su vida por todo el que alguna vez habría de sentirse abandonado.

Uno de esos amigos, Mateo, escribió en su biografía acerca de Cristo: «Jesús recorría todos los pueblos y aldeas… sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.»1 En el capítulo anterior Jesús se había identificado con esas multitudes desatendidas como Hijo del hombre: «Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —había declarado—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.»2

De ahí que posteriormente nos hiciera la invitación a todos, y en particular a los que difícilmente soportan la vida que llevan: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso… Aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.»3

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«ME HA HECHO QUEDAR MAL»

12 mar 2016

«ME HA HECHO QUEDAR MAL»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Conocí a una señora, la cual era mi vecina, y le [dejé usar] mi nombre en varias ocasiones para que le prestaran plata…. La cuestión es que me ha hecho quedar mal. Me han dejado de hablar ella, su esposo y su hija, y yo me he ganado un problema con el dueño de la plata. Me han formado escándalo. ¡Estoy desesperada; no sé qué hacer!»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Su vecina es una estafadora y usted dejó que ella la engañara. Casi de seguro ha hecho lo mismo con otras personas, y por eso no podía pedir dinero prestado a nombre propio…. Ella la engañó al convencerla de que era una verdadera amiga necesitada. Y de la bondad de su corazón, usted quiso ayudarla.

»Jesucristo mismo enseñó que, si bien el mandamiento más importante es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas, el segundo mandamiento es amar al prójimo como a uno mismo.1 Amar al prójimo significa ayudarlo de cualquier modo que podamos, así que usted pensó que estaba haciendo algo bueno. ¿En qué se equivocó?

»Al autorizar a la mujer a que usara el nombre suyo, usted estaba dando su aprobación a la falta de honradez. Ella mintió, y usted dejó que lo hiciera. Usted le dio permiso para engañar al prestamista.

»Ahora tiene miedo de dar parte a la policía porque sabe que procedió de forma ilegal cuando permitió que ella usara su nombre. De ahí que la policía pudiera acusarla a usted de un delito al mismo tiempo que la acusen a ella. Mi consejo es que usted necesita contratar a un abogado para que la ayude a determinar cómo proceder.

»A no ser que el abogado pueda hallar una forma legal de obligar a la mujer a que pague la deuda, me temo que sea usted quien tenga que pagarla. El abogado le dirá si le conviene tratar de llegar a un acuerdo con el prestamista.

»Lamentablemente ha aprendido por las malas que nunca es aconsejable permitir que otra persona use el nombre suyo para obtener un préstamo. Amar al prójimo no quiere decir pedir dinero prestado ni mentir a petición de él, como tampoco prestarle dinero si uno no está en condiciones de perder lo que ha prestado.

»Hay muchas personas buenas que creen que se justifica mentir o engañar con tal de hacerlo por lo que consideran una buena razón. Hasta emplean la expresión «mentira piadosa» para describir una de esas mentiras. Sin embargo, el mandamiento que Dios le dio a Moisés no contempla ninguna excepción.2 … De seguro que Dios la perdonará si se lo pide. Ojalá que el prestamista sea tan misericordioso como Dios.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 242.

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«MUCHO RENCOR EN CONTRA DE MI PADRE»

10 mar 2016

«MUCHO RENCOR EN CONTRA DE MI PADRE»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:

«Guardo mucho rencor en contra de mi padre, pues él ha sido el hombre más cruel que he conocido. Hiere a mi madre tanto física como psicológicamente. Es alcohólico, y usa palabras hirientes y obscenas. Toda mi vida le he tenido odio y rencor por todo lo que nos ha hecho, llegando al punto de querer atentar contra su vida para que este sufrimiento pare.

»Mi madre es creyente en Dios, y yo he asistido a la iglesia desde pequeña. Creo que eso ha evitado que [yo trate de matar a mi padre]. Quisiera que me aconsejaran para poder perdonar y sacar todo esto que siento en mi corazón.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Su caso nos entristece mucho. ¡Con razón que siente tanto odio y rencor! …

»Ese deseo de hacerle daño a su padre ha sido el único modo que se le ha ocurrido a usted para actuar conforme a la angustia que ha sentido. Pero como usted ha asistido a una iglesia, sin duda ha estudiado la Biblia y sabe que el apóstol Pablo enseñó: “No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios”.1 Sin embargo, es muy difícil desprenderse de todo ese rencor y dejar que Dios mismo se encargue del castigo.

»Debido a que el rencor y el resentimiento son casi exclusivamente internos, nos hacen daño de adentro hacia afuera…. Los sentimientos de rencor rondan una y otra vez en nuestra mente, haciendo cada vez peor nuestro estado emocional. El guardar rencor puede resultar en depresión y ansiedad. Puede privarnos del gozo aun en momentos que debieran ser alegres. Y hasta puede ser la causa de síntomas físicos tales como la presión arterial alta.

»… Si bien el padre suyo tiene la opción de portarse bien o mal y de hacerles daño o no a otras personas, usted y su mamá tienen así mismo la opción de sacarlo de la casa o alejarse de él. Dios promete protegernos, pero Él espera que cada uno de nosotros haga lo que esté a su alcance para protegerse. Él nunca quiere que ninguno de nosotros permanezca en una situación peligrosa si podemos evitarlo.

»El perdón es un acto sobrenatural. Usted debe pedirle a Dios que le dé la capacidad de perdonar a su padre. Determine, cada día, varias veces al día, decirle a Dios en oración: “Señor, yo lo perdono y estoy dispuesta a ceder el derecho que tengo de odiarlo y de guardarle rencor.” Siga orando de esa manera, y luego confíe en que Dios se encargará de su padre.

»Recuerde que el perdón no absuelve lo que ha hecho su padre, ni quiere decir que usted deba darle la oportunidad de seguir hiriéndola. Así que haga lo necesario para alejarse de él.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 380.

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

8 mar 2016

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

por Carlos Rey

(Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

¡Caramba!, quiero casarme,
aunque mi mamá lo sienta;
porque paso de los treinta
y yo no quiero quedarme.
Yo estoy ya por colocarme;
pero de cualquier manera,
sin andar con más espera
ni más vuelta al pensamiento,
yo estoy ya por casamiento
y me caso con cualquiera.

Cansada estoy de esperar
y me moriré de vieja
esperando esta pareja
con quien me quieren casar,
que del cielo ha de bajar:
blanco, noble y millonario,
de un talento extraordinario,
buen mozo, muy elegante,
que toque el piano y que cante
más bonito que un canario.

Mi mamá culpa ha tenido
que llegara yo a esta edad
sin esa felicidad
de tener un buen marido;
porque a ella le ha cogido
con que debo ser casada
con ministro o embajada
de Alemania o [de] Inglaterra
cuando aquí en nuestra tierra
no valemos casi nada.
. . . . . . . . . .
No quiere que tenga amores,
ni quiere que al parque vaya,
porque no falta canalla
entre los visitadores,
ni por los alrededores
de casa pisa varón;
porque dizque todos son
unas aves de rapiña
que se llevan a las niñas
como a paloma un gorrión.
. . . . . . . . . .
Envidia me causa ver
miles mujeres casadas,
que están muy bien colocadas
por no ponerse a escoger,
pues el mucho pretender
y ese orgullo mal fundado
no da ningún resultado;
pero ni luce ni cabe
donde todo el mundo sabe
del pie [del] que uno ha cojeado.
. . . . . . . . . .
Así es que quiero casarme
con el hombre que me cuadre,
y no con el que mi madre
por esposo quiera darme;
pues yo no quiero quedarme
como otras que están penando,
que por estar esperando
casarse con un sultán,
vistiendo santos están
y en las iglesias cantando.1

a1Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo. Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria, «en todas partes se cuecen habas».

Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella, cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino.

Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie, sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del cielo, enviando a su Hijo Jesucristo a fin de mostrarnos su amor incondicional para que, con sólo buscarlo, pudiéramos comenzar a disfrutar de una feliz relación con Él para siempre.

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

7 mar 2016

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

por Carlos Rey

(Víspera del Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

a1A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales, poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1

«Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella…”

»Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”.

»También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya de la que no se da el nombre.

»Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista.

»Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los santiagueros de hoy… Tal vez sea ésta la causa de que las “indias santiagueras” sean tan fascinantes… todavía.»2

¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal! Aquellos tal llamados «caballeros» de Santiago llegaban a poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros… lo cual incluye a toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3

Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores

«LO QUE NOSOTROS NO PODEMOS DARLE»

5 mar 2016

«LO QUE NOSOTROS NO PODEMOS DARLE»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:

«Tengo treinta y un años…. El problema en mi vida ha sido la escasez de dinero…. Me casé hace un año, y pensé nunca tener hijos; pero ahora estoy embarazada de diez semanas y quiero dar en adopción a mi bebé. Quiero dárselo a una familia que tenga posibilidades económicas para que nunca le falte nada…. Mi bebé necesitará muchas cosas que yo no puedo darle….

»No sé si estoy haciendo bien ante los ojos de Dios. Pienso que, si lo adopta… una buena familia, él pueda ser feliz y que le den lo que nosotros no podemos darle.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»… La pregunta más importante que queremos hacerle es: ¿Qué piensa su esposo acerca de esto? Usted nos cuenta su caso en primera persona, dando así la impresión de que su esposo no tiene nada que ver con la decisión que se haya de tomar. O tal vez nos esté dando a conocer solamente lo que piensa usted debido a que su esposo no está de acuerdo, y usted quisiera que nosotros la apoyemos en este conflicto que está teniendo con él.

»Si usted sigue de cerca UN MENSAJE A LA CONCIENCIA, sabe que mi esposo y yo creemos de todo corazón en la adopción. A tres de nuestros cinco hijos los adoptamos, y creemos que la adopción es la opción acertada cuando una mujer da a luz un hijo y no puede cuidarlo por ser demasiado joven o soltera, o por no tener la preparación necesaria para ser madre.

»En cambio, usted no es demasiado joven y sí está casada. Así que sólo nos queda saber si usted tiene la preparación necesaria. Usted dice que, cuando se casó, pensó que nunca tendría hijos. ¿Lo dice porque no quería tener hijos? De ser así, ¿tomó esa decisión de común acuerdo con su esposo? …

»Todos los días hay mujeres que dan a luz niños a pesar de no tener dinero. Como quieren tener los niños, se sacrifican en otros sentidos a fin de darles a sus bebés lo que éstos necesitan. Si su esposo no está de acuerdo con el deseo que usted tiene de dar en adopción a su bebé, entonces los dos se las arreglarán para proveer para su sustento.

»En cambio, si su esposo está de acuerdo con dar a su hijo en adopción, afrontarán una fuerte oposición de parte de su familia y de sus amigos. Muchas personas los acusarán de haber abandonado a su hijo y tratarán de hacer que se sientan culpables. Así que tendrán que estar firmes en la convicción de que están haciendo lo debido.

»En todo caso, lo cierto es que Dios, nuestro Padre celestial, permitió que Jesucristo, su único Hijo, fuera adoptado por José, el esposo de María. Era necesario que Jesús creciera como parte de una familia humana para que posteriormente pudiera ser el que tomara sobre sí el castigo de nuestros pecados en la cruz. Así que Dios escogió a un padre terrenal para su Hijo a fin de asegurarse de que Jesús recibiera el debido amor y cuidado.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 241.

 

«POR MIS HIJOS SIGO CON MI ESPOSA»

3 mar 2016

«POR MIS HIJOS SIGO CON MI ESPOSA»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Vivo desde hace nueve años con mi esposa. Todo el tiempo discutimos y peleamos. Yo ya me cansé y quiero separarme; pero tengo dos hijos que son mis amores, y por ellos sigo con ella. ¡Pero ya no la aguanto! ¿Qué puedo hacer?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Lo felicitamos por darle mayor prioridad al bienestar de sus hijos que a su propia comodidad y a sus preferencias personales. Está tomando la decisión acertada al optar por seguir siendo parte de la vida de ellos….

»Estas son algunas cosas que usted puede hacer para que sus desacuerdos sean más productivos y menos conflictivos: Aparte tiempo para escuchar a su esposa de modo que ella sienta que a usted le importa la opinión de ella. El acto de escuchar demuestra que usted la valora y la respeta, aun cuando más tarde no esté de acuerdo con ella en cuanto a los pormenores de la situación. Sin embargo, muchos hombres se tapan los oídos porque se convencen de que están demasiado cansados o estresados para emprender el arduo trabajo de la negociación. Esto resulta en la aflicción emocional de muchas esposas y en discusiones con palabras cada vez más fuertes e irrespetuosas. Una vez que se manifiesta el enojo, es mucho más difícil resolver el conflicto. El sabio Salomón dijo: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.”1

»Decidan juntos que se concentrarán en un solo problema presente. No traiga a la memoria desacuerdos del pasado u otros problemas que necesitan resolverse. Túrnense escuchándose mutuamente, sin interrumpirse. Haga una lista de todas las maneras que se les ocurra para resolver el problema, y luego negocien a fin de hallar una solución que ambos puedan aceptar. Esfuércese por ceder parte de lo que usted quiere para que su esposa pueda obtener parte de lo que ella desea. Así ella estará más dispuesta a ceder parte de lo que ella quiere para que usted pueda obtener más de lo que usted desea. Ustedes pueden negociar así como lo hacen las empresas y las naciones….

»Es muy probable que se hayan ofendido mutuamente con palabras hirientes, y que con eso hayan levantado un muro de heridas entre los dos. Aunque seguramente ambos son culpables, dé usted el primer paso de pedirle perdón a su esposa por las palabras ofensivas que usted ha pronunciado. Es muy probable que su esposa entonces le pida perdón a usted. Así como debemos pedirle perdón a Dios por nuestros pecados repetidas veces, también debemos pedirle perdón a nuestro cónyuge con frecuencia por nuestra conducta y nuestras palabras nada afectuosas. El perdón es como un botón de reinicio que nos ayuda a comenzar de nuevo.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 379.

1 Pr 15:1

EL PIROPO EN COSTA RICA

1 mar 2016

EL PIROPO EN COSTA RICA

por Carlos Rey

a1«En el caso costarricense, la posibilidad de “piropear”… constituye… un elemento revelador del quehacer popular y de la idiosincrasia del pueblo. Ahora bien, el piropo ha sufrido un desgaste en su uso. En sus inicios,… los emisores [y] los receptores [se conocían]…. [Pero] al [dejar de conocerse] la mayoría…, el piropo pasaría al anonimato, y sus enunciados originarios de galantería positiva se convertirían en contenidos distintos, conducentes más bien a la degradación… [con] rasgos como el ingenio, la picardía, la sátira,… el… chiste… y el vacilón como categorías… en el enfrentamiento diario a muchas situaciones….

»El piropo es, en principio, un mensaje lingüístico que tiene como finalidad esencial despertar una reacción concreta en el destinatario. La respuesta puede ser negativa o positiva, de acuerdo con la intencionalidad del emisor del discurso….

»En buena parte de los casos, el hombre abre el proceso; pero en muchas situaciones la mujer, o inicia el mensaje o responde coherentemente a lo planteado por el hombre:

»—¡Adiós, Ricura!

»—¿Qué le pasa, mechudo?

»Esa ingeniosa respuesta se la dio una decidida muchacha a un sujeto que no tenía un solo cabello en la cabeza….

»… Emilia Prieto se interesó en recuperar [los siguientes] piropos de corte tradicional, [algunos en verso]:

»“Si así son las flores,
mi profesión es jardinero.”

»“Como la luna en el cielo
o la rosa en el vergel
tenés el candor de un lirio
y la gracia de un clavel.”

»“La sonrisa de tus labios
tiene dulzura infinita,
y cuando veo tu sonrisa
toda pena se me quita.”

»“Sentí tu presencia un día
al llegar a este lugar.
Muñeca, ¡qué lindo sería
que formáramos un hogar!”

»… [He aquí otros piropos] del hombre a la mujer:

»—¡Amor, eres un castigo para cualquier hombre!…

»—Adiós, linda. ¡Con esos ojos iluminas mi vida!…

»—¡Juguemos ajedrez: usted la dama, yo el rey!…

»—Suegra, vaya con Dios, que yo voy con su hija….

»—No le pida más a Dios, porque ya se lo dio todo….

»—Si la belleza fuera pecado, usted no tendría perdón de Dios….1

Así trata el profesor costarricense Guillermo Barzuna el tema del piropo en su obra tituladaCaserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica. ¡Qué interesante es observar cómo la cultura religiosa está tan arraigada en la cultura popular que hasta da como resultado piropos que aluden a Dios! Pero ¿será una teología sana la que resulta de todo eso?

Menos mal que, si bien no se crearon con ese fin, algunos piropos sí se prestan para la reflexión espiritual. Por ejemplo, ¿es posible recibir tanta bendición de Dios, ya sea física, material o espiritual, que no haga falta pedirle más? Tal vez… El salmista David presenta a Dios como quien colma de bienes nuestra vida, y nos rejuvenece como a las águilas,2 y San Pablo lo describe como quien «puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir».3 Pero, en definitiva, ¡Dios sí nos concedería el perdón, con tal que se lo pidiéramos, si la belleza con que nos haya creado fuera tan deslumbrante que se juzgara pecado!

1 Guillermo Barzuna, «Tradición, seducción y decadencia en el piropo costarricense», Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica (San José,      Costa Rica: Editorial Nueva Década, 1989), pp. 40‑48.
2 Sal 103:5
3 Ef 3:20