Separaciones positivas

3 Mayo 2017

Separaciones positivas
por Charles R. Swindoll

Hechos 15:30-41

Al llegar a este punto tenemos que ser muy sinceros; personalmente he tenido mis buenas discusiones, y de seguro usted las suyas. Tuve algunas en las cuales nunca hubo reconciliación. Afortunadamente, la mayoría de ellas terminaron en una amistad renovada. Con los años, he aprendido algunas estrategias que han demostrado ser efectivas cuando uno enfrenta graves desacuerdos.

1. Cuando haya un desacuerdo, esfuércese por ver el punto de vista de la otra persona. Lo primero es escuchar. Incluya en la fórmula tres cualidades que no se logran fácilmente: Honestidad, objetividad y humildad. Eso es todo lo que se necesita para manejar un conflicto como le agrada a Dios.

2. Cuando ambos lados tengan parte de razón, busquen un compromiso inteligente. Para los que fueron criados como yo, el sólo pensar en compromiso les pone los pelos de punta. Usted no se rinde si tiene fibra moral. Permanece firme, cueste lo que cueste. Yo aprecio a las personas que tienen determinación, verdadera firmeza. Pero difícilmente estimo a alguien que nunca da a torcer su brazo, que se niega a negociar para resolver un conflicto. Admiro más a alguien que busca de manera voluntaria y cordial la solución adecuada a un desacuerdo, sin comprometer de ninguna manera los principios bíblicos.

3. Si el conflicto sigue, busque resolverlo en vez de abandonar. Colgar violentamente el teléfono en medio de una conversación, o salir hecho una furia a la calle, no resuelve nada. Tampoco beneficia a ninguna de las partes el mantener un silencio manipulador, dejar al cónyuge, renunciar a un empleo en un arranque de cólera. Esa no es la manera de resolver los desacuerdos; hay que tratar de resolverlos, en definitiva hay que perseverar. Será una de las cosas más difíciles que usted tendrá que enfrentar pero también de las más provechosas.

4. Si no se puede resolver el conflicto, convengan cordialmente en mantener el desacuerdo, pero sin guardar animosidades. Creo que Pablo y Bernabé hicieron eso. Pablo nunca habla mal de Bernabé cuando escribe más tarde a las iglesias que ambos habían plantado. En todas sus epístolas, usted no encontrará ni una sola crítica en contra de su antiguo compañero. Y tampoco hay evidencias de que Bernabé se estuviera recuperando del golpe.

Francamente no todas las separaciones llevan a un mal final. Algunos de los más grandes seminarios nacieron del vía crucis de un conflicto. Y algunas iglesias importantes comenzaron como resultado de una fea división. Felipe Melanchton esa persuasiva fuerza moderadora en la vida de Martín Lutero, lo dijo muy bien en estas pocas palabras: “En lo esencial, unidad. En lo no esencial, libertad. En todas las cosas, caridad».

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Misión cumplida

2 Mayo 2017

Misión cumplida
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:21-28

Cuando Pablo volvió a los lugares donde había estado antes, lo hizo con una conciencia tranquila. El final del capítulo 14 del libro de los Hechos, registra el viaje de regreso de Pablo y Bernabé a Antioquía, su base de operaciones. En la ruta visitaron varias ciudades donde habían predicado antes el evangelio. Volvieron a Listra, donde Pablo había sido apedreado y luego a Iconio. También pasaron por Pisidia y Panfilia, y después por Perge y Atalia. Cansados, pero felices, se hicieron a la mar por las azules aguas del Mediterráneo nororiental con destino a Antioquía: Su primera empresa misionera estaba ahora en su bitácora.

Al realizar este viaje de regreso, se detuvieron para alentar y fortalecer a los discípulos que habían hecho. Plantaron iglesias y nombraron pastores. No se menciona para nada que hubieran hecho intentos para que fueran reparadas las injusticias de que habían sido víctimas. No hubo estallidos de ira, nada que deplorar. Su enfoque seguía siendo el mismo: Llevar adelante un ministerio auténtico para la gloria de Dios.

En todo lo que Pablo hacía, la gloria era para Dios. De todas las cosas que usted recuerde, no olvide esto. Lucas escribe: “Después de llegar y reunir la iglesia, se pusieron a contarles cuántas cosas había hecho Dios con ellos, y cómo Él había abierto a los gentiles la puerta de la fe” (14:27, cursivas añadidas). ¿No es esto maravilloso? No hubo grandiosas ruedas de prensa para celebrar una campaña exitosa. Tampoco hubo entrevistas vanidosas en algunas estaciones de radio cristianas para llamar la atención a sus dificultades y sus éxitos. Nada de eso. Solo dijeron lo que Dios había hecho por medio de ellos. Eso me encanta.

Pablo nunca olvidó que lo importante era lo que Dios había hecho, no lo que ellos habían logrado. El trabajo lo haremos nosotros, pero la gloria le pertenece a Dios. A nosotros nos corresponde aceptar la responsabilidad, pero el crédito solamente es de Dios. No podemos quedarnos con una gloria que no nos pertenece. Toda la gloria le pertenece a Él. Al no hacerlo, nuestra actitud no nos deja poner las cosas en su perspectiva correcta.

Mi desafío para usted es que viva una vida cuidadosamente examinada, en una época en la que nada se examina. El resultado de esto será un ministerio cuidadosamente examinado en un día cuando casi cualquier cosa es aceptada. Pase lo que pase, mantenga sus ojos en la meta, y por más difícil que sea, no se rinda. Aunque los obstáculos sean muy difíciles, la recompensa será eterna.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Una buena actitud

1 Mayo 2017

Una buena actitud
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-29

En su libro titulado Man ‘s Search for Meaning (La búsqueda humana del significado de las cosas), Viktor Frankl escribió estas admirables palabras:

Nosotros, que tuvimos la experiencia de vivir en los campos de concentración, podemos recordar a los hombres que venían a las barracas para consolar a los demás, desprendiéndose de sus últimos pedazos de pan. Puede que hayan sido numéricamente pocos, pero ofrecen una prueba suficiente de que a un hombre se le puede quitar todo, menos una cosa: La última de sus libertades es elegir su actitud en cualquier circunstancia que se encuentre, elegir su propio modo de obrar.

Estoy absolutamente de acuerdo. Estamos haciendo decisiones en cada momento del día. Cuando despertamos en la mañana, elegimos la actitud que al final guiará nuestras acciones y nuestros pensamientos a lo largo de la jornada. Estoy convencido de que nuestras mejores actitudes surgen de una comprensión clara de nuestra propia identidad, de un sentido claro de nuestra misión divina y de un profundo sentido del propósito de Dios para nuestra vida. Esa es la clase de actitud que honra a Dios y que nos anima a seguir adelante a enfocarnos en la meta y a responder de manera excepcional a las circunstancias más difíciles de la vida.

Esa fue la clase de actitud excepcional que mantuvieron Pablo y Bernabé a lo largo de su viaje misionero. Los dos siervos de Antioquía enfrentaron y vencieron infinidad de obstáculos con la determinación inquebrantable de permanecer centrados en la meta.

Todos necesitamos tener un plan para enfrentar las circunstancias más difíciles. La amenazante situación que tiene ahora frente a usted puede que sea corregible, o tal vez imposible de superar con sus propias fuerzas. Es posible que sea el resultado de sus propias acciones, o quizás sea usted una víctima inocente que está recibiendo las consecuencias de lo que hizo otra persona. Sea cual sea el caso, podemos ser intimidados e incluso acobardarnos, y al final quedar paralizados frente a tales obstáculos. La única manera de superar esta clase de paralizante estancamiento es aprender a aceptar y a confiar en el plan de Dios. Renuncie a tener el control, y espere que Él actúe; y mientras espera, mantenga una buena actitud.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Resultados decepcionantes

29 Abril 2017

Resultados decepcionantes
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

Una frase en el diario de James Gilmore, misionero pionero en Mongolia, ha permanecido conmigo desde el primer día que la leí. Después de muchos años de duro labor por la causa de Cristo en esa necesitada tierra, escribió: “No he visto ningún resultado en forma de personas convertidas. No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano”.

Permítame añadir un poco más de realismo a esas palabras, llevándole un poco más atrás a una anotación que hizo Gilmore en su diario en los primeros días de su ministerio; en ellos se expresan sus sueños y sus cargas por el pueblo de Mongolia. En su diario, y escritos con su puño y letra, están estos sueños: “Varias cabañas a la vista. ¿Qué podré decirles a estas personas? Oh Señor, dime por medio de tu Espíritu cómo debo vivir ante ellos, y cómo debo prepararme para enseñarles la vida y el amor de Jesucristo”.

Esas eran sus esperanzas. Deseaba alcanzar a los perdidos de Mongolia con el evangelio de Jesucristo. ¡Qué diferente fue lo que escribió muchos años después: “No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano!”

¿Qué sucedió en el intermedio? Supo lo que es el filoso borde de un ministerio auténtico. Cuando yo escribo sobre el éxito en la obra del Señor, no estoy prometiendo éxito tal como lo definimos en términos humanos. No estoy diciendo que por ser usted fiel en la proclamación de la Palabra de Dios su iglesia estará llena de bote a bote. Algunos de los siervos más fieles del Señor están sirviendo con abnegación en lugares donde su iglesia no está creciendo. Una gran tentación que tienen los que están en esos lugares tan difíciles es buscar hacer otra cosa que les prometa resultados más visibles. No haga eso. Persevere donde está ahora, recuerde, Dios está en actividad.

¿Está usted preparándose para una vida en el ministerio? ¿El pensar en pararse frente a multitudes de personas y presentar la Palabra de Dios con pasión y convicción le resulta atractivo a su sentido de aventura? Entonces necesito hacerle otra pregunta: ¿Hay otra cosa en este mundo que le produciría más agrado? Si es así, dedíquese a eso, sin ninguna vacilación.

Pero si sabe que el Señor le ha llamado a su obra, y usted no se sentiría feliz haciendo otra cosa, entonces atienda a ese llamado y nunca mire hacia atrás, aunque los resultados le parezcan decepcionantes.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Un ministerio auténtico

28 Abril 2017

Un ministerio auténtico
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

El ministerio de Pablo estuvo saturado con la Palabra de Dios. En los capítulos 13 y 14 se mencionan catorce veces las frases la “Palabra de Dios”, la “Palabra de verdad”, la “doctrina del Señor”, la “enseñanza del Señor”, la “ley y los profetas” y las “buenas nuevas” (13:5, 7, 12, 15, 32, 44, 46, 48, 49; 14:3, 7, 15, 21, 25).

En ese primer viaje, Pablo llevó consigo lo suficiente para sostenerse, ropa suficiente para cubrirse, un corazón lleno de esperanzas en la verdad de Dios y la confianza de que el Señor lo mantendría fiel. Eso fue lo que impidió que se volviera loco. Esto fue lo que lo fortaleció contra las estranguladoras fauces de las heridas del ministerio.

¿No habrá usted descuidado, en los últimos meses, su responsabilidad de dedicar tiempo a las Escrituras? Es posible que a usted le esté sucediendo lo que me pasa a mí de tiempo en tiempo. Atienda, por favor, esta amable advertencia: Si usted se está preparando para salir a estudiar, o para tomar nuevas responsabilidades en el ministerio, o para iniciar una etapa en su carrera profesional, no lo haga sin tener primero un tiempo habitual para encontrarse a solas con el Señor, preparándose para el nuevo reto por medio de ese tiempo dedicado a su Palabra. De esto depende su futuro espiritual. Sin ese compromiso de saturar su vida con la Palabra de Dios, usted se adentra en un futuro desconocido, a su propio riesgo. Le aconsejo que dedique suficiente tiempo al Señor para que pueda ser fortalecido interiormente. Eso puede comenzar con apenas quince minutos diarios.

Algunos de ustedes estarán pensando: ¡Yo no tengo quince minutos diarios! Entonces, trate de recortar el tiempo que tiene para almorzar, para invertir el resto en la lectura de un salmo o de una de las cartas del Nuevo Testamento.

Si Pablo pudo saturar su vida con la Palabra de Dios, usted y yo podemos hacerlo también. Usted está tocando a algunas personas que están dentro de su esfera de influencia, algo que probablemente nadie más podrá hacer. Sea conocido por su dedicación a la Biblia y por su orientación espiritual basada en las Escrituras. Sea conocido por sus consejos bíblicos. Sea apreciado por su posición bíblica en cuanto a los valores morales. Todo comienza con el tiempo que usted invierta en la Biblia. Hágalo. Satúrese con la Palabra de Dios. Eso lo hará avanzar muchísimo en su propósito de tener un ministerio auténtico.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Popularidad esquiva

27 Abril 2017

Popularidad esquiva
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

Es increíble que, a pesar de estar sin vida en un charco de su propia sangre, Pablo se levantara y volviera a la ciudad de donde había sido arrastrado y dado por muerto. Un misionero valiente y verdaderamente firme, ¿no le parece?

Permítame hacerle un par de preguntas: ¿Puede usted imaginar el ser tan odiado, al punto de que la gente literalmente lo apedree y lo golpee hasta dejarlo inconsciente y dado por muerto? Aquí está la segunda: Si a usted lo golpean en, digamos, un pueblito pequeño, ¿se quedaría a dormir esa noche allí? ¿Y que de una ciudad grande?. ¡Ni hablar! Usted huiría a otro lugar lo más pronto posible. Hablando seriamente, si usted se conduce estrictamente desde una perspectiva horizontal, no querrá estar dentro de un radio de por lo menos 1.500 kilómetros a la redonda de ese lugar cuando salga el sol la mañana siguiente.

Así será, por supuesto, a menos que haya sido usted llamado y esté totalmente consagrado a la perspectiva vertical. Entonces perseverará, no tirará la toalla. Tampoco se vengará ni caerá en la autoconmiseración. Se irá a dormir cada anoche confiando en el mismo Dios que le llamó a servir en ese lugar, convencido de que Él es soberano y tiene el control absoluto de todo.

Eso fue exactamente lo que hizo Pablo. De hecho, entró a la misma ciudad y pasó la noche allí (Hechos 14:20). Se levantó del suelo polvoriento, apartó las piedras más grandes, se limpió la sangre de la cara y manos, se puso presentable y subió de nuevo al púlpito. No pudieron ahuyentarlo. ¡Bienvenido a un ministerio auténtico!

Usted pensaría que Pablo mostraría un poco de cautela y de sentido común. Después de todo, Listra era una ciudad peligrosa e impredecible. ¡Pablo había sido apedreado y dado por muerto! Querían que se marchara, pero Dios lo había llamado a ministrar allí.

Escúcheme: Un ministerio que perdura, es un ministerio que persevera tenazmente en medio de períodos de enormes persecuciones. No es inconstante. No necesita el aplauso de la gente. Rechaza el ser venerado como un dios. Un ministerio auténtico ofrece la verdad de Dios, no importa cuán filosos sean los bordes ni qué tan peligrosas sean las amenazas. El ministerio de Pablo y Bernabé tenía esa clase de determinación. ¿La tiene también el suyo?

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Gracia a los salvos

25 Abril 2017

Gracia a los salvos
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:14-52

El mensaje de Pablo enfatizaba el evangelio a los perdidos y gracia a los salvos. Este es un ejemplo excelente que puede adoptar cualquier pastor o ministerio. Tras haber estudiado la vida de Pablo, particularmente sus últimos años, encuentro dos temas predominantes en todo el entramado de su ministerio.

Primero: A los perdidos les presentaba el evangelio: “Por lo tanto, hermanos, sea conocido de vosotros que por medio de Él se os anuncia el perdón de pecados. Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree” (Hechos 13:38, 39).

Imagine el impacto que harían nuestras iglesias en nuestras comunidades, si cada cristiano se dedicara a compartir el evangelio una vez a la semana con alguien que exprese una necesidad.

Segundo: Su mensaje tenía una gran dosis de gracia para los salvos. Así como los perdidos no entienden el evangelio, los salvos rara vez entienden la gracia. Pocas actividades son más agotadoras y menos productivas que el intento de los cristianos por tratar de complacer a quienes les rodean tratando de cumplir con demandas legalistas absurdas. Es una trampa muy trágica, en la cual hay miles atrapados. ¡La gracia nos ha hecho libres! Ese mensaje fluía siempre de los sermones y del testimonio personal del apóstol Pablo.

Los perdidos necesitan oír cómo pueden ir de su isla de escombros, llena de miseria y de culpa, a una tierra de paz y de perdón en la que fluyen la gracia y la misericordia. Construimos esos puentes cuando comunicamos el evangelio con amor y paciencia. Usted no tiene que haber estudiado en un seminario. No tiene que conocer una gran cantidad de vocabulario religioso. Comparta de manera auténtica, honesta y candorosa lo que Cristo ha hecho por usted. A lo mejor no transcurre mucho tiempo sin que conozca la alegría de conducir a un pecador perdido de la oscuridad del encierro de la muerte, a la esperanza liberadora de una nueva vida en Cristo. Y después que haya llegado aquí, déjelo en libertad. Déjelo en la grandiosa libertad que da la gracia. No lo asfixie con un montón de normas y reglas que lo que hacen es ponerlos en libertad condicional y mantenerlos en esa especie de retén temporal hasta que “enderece su vida”. La santidad solo es obra del Espíritu Santo. Lo que le corresponde a usted es ser fiel presentando el evangelio a los perdidos y la gracia a los salvos. Después de esto, deje los resultados en manos del Señor.

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Oportunidades inesperadas

24 Abril 2017

Oportunidades inesperadas
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:14-52

Pablo y Bernabé llegaron a Antioquía de Pisidia, cansados y doloridos de su azarosa marcha a través de las montañas. Pero no perdieron tiempo, sino que se dirigieron inmediatamente a la sinagoga, para encontrar un buen asiento y escuchar la lectura de la Palabra de Dios.

En la sinagoga le dijeron a Pablo: “¿Le gustaría predicar?” ¡Eso era lo que él estaba esperando! (Hasta puedo leer la mente del hombre: ¡Pensé que nunca iban a pedírmelo!). Sin vacilar, se puso a hablarles. ¡Comenzó en Génesis y les predicó hasta el ministerio de Cristo, totalmente de memoria! Sin notas, improvisadamente.

La reacción fue impresionante. Lucas nos dice que el día de reposo siguiente toda la ciudad vino para escuchar el mensaje que Pablo iba a predicar. Lo mismo sigue siendo cierto hoy en día: La gente tiene hambre de la Palabra de Dios. Cuando uno encuentra corazones hambrientos y se les sirve buena comida, no hay ningún problema para que la gente venga al banquete espiritual. Encontrar personas con el deseo de alimentarse con carne nutritiva de la verdad de Dios no es problema.

Por tanto, mi consejo es sencillo: Cuando tenga la oportunidad inesperada de compartir las buenas nuevas, hágalo. Pero tenga cuidado de no decirlo todo hasta el más mínimo detalle. Si está sentado en un avión y se presenta la oportunidad, no predique todo el Antiguo Testamento antes de llegar al corazón del Evangelio. Dígale a esa alma hambrienta cómo encontrar un pedazo de pan. Cuando usted le presente a Cristo, háblele de su propia peregrinación espiritual. Si lo hace de manera cortés e interesante, la persona estará pendiente de cada palabra, como sucedió en el caso de Pablo. Y la respuesta fue impresionantemente positiva.

Como lo prometió el Señor: “Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (Juan 12:32).

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¡Adelante!

22 Abril 2017

¡Adelante!
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25 – Hechos 13:5 – Hechos 13-15

Pablo, Bernabé y Juan Marcos salieron de Chipre y navegaron hacia la costa sur de Turquía, una tierra conocida entonces como Panfilia, cuyo escarpado litoral ascendía abruptamente a las imponentes alturas de una cadena montañosa más empinada y más aterradora que las montañas Taurus, cerca de Tarso, y más terrible que cualquiera de las montañas vistas por Bernabé en Chipre, y por Juan Marcos en Judea.

La sola vista de aquello pudo haber dado origen a la tormenta de dudas que finalmente inundaría el alma del joven Juan Marcos. En esa región, Pablo se enfermó gravemente de malaria o de alguna otra fiebre seria de la costa. Eso pudo haber sido lo que colmó la medida de aguante del inexperto viajero. Sin ninguna explicación, Lucas escribe simplemente: “Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén”. Pero después de Perge siguieron adelante. El viaje continuó sin que tuvieran contratiempo alguno. Pablo y Bernabé no se desanimaron por la deserción de Juan Marcos.

Aquí hay que hacer una acotación importante: Siempre habrá personas que abandonarán el ministerio. En toda iglesia habrá personas que, por la razón que sea, se dedicarán a hacer otras cosas. Y en esto está incluido el liderazgo. Se van, pero la iglesia sigue adelante. No importa cuáles hayan sido las circunstancias en torno a la partida de ambos hombres, el viaje continuó. Para Pablo y Bernabé, no había tiempo ni la necesidad para una larga despedida. Siguieron adelante, manteniendo sus ojos centrados en la meta.

Es difícil seguir adelante cuando uno se siente abandonado. Es fácil ceder al desánimo y dejar que eso nos vacíe el tanque, pero Pablo y Bernabé no podían darse ese lujo. Tenían un trabajo que hacer y por eso mantenían sus emociones bajo control. Siguieron adelante con una determinación aún más fuerte.

Una de las características de la madurez es la capacidad de seguir adelante, no importa quién deje el escenario. Lo otro no es una opción. Una vez que usted haya dicho adiós, los demás tienen que seguir adelante. Eso fue lo que hicieron Pablo y Bernabé. Como escribió Pablo en su carta a los Filipenses 3:14: “Prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Una de las características de la madurez es la capacidad de seguir adelante.—Charles R. Swindoll

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Un falso profeta

21 Abril 2017

Un falso profeta
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:6-12

Este no era el momento para que Pablo fuera tolerante o pasivo. Vivimos en una cultura que casi ha endiosado la tolerancia. Una mujer me dijo hace poco, con una gran sonrisa: “Yo amo a todo el mundo, incluso al diablo”. Eso es lo que yo llamo “tolerancia decadente”. No se equivoque: No podemos amar al diablo; no podemos amar lo que todo el mundo hace. Cristo nos manda a amar a las personas, incluso a nuestros enemigos, pero esto no significa evitar sacar la cara por la verdad.

Pablo no retrocedió ni un centímetro. Podemos ver cómo se le eriza el pelo del cuello cuando muestra sus dientes espirituales y gruñe diciendo:

¡Oh lleno de todo engaño y de toda malicia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor? Y ahora, ¡he aquí la mano del Señor está contra ti! Quedarás ciego por un tiempo sin ver el sol. De repente cayeron sobre él niebla y tinieblas, y andando a tientas, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:10, 11).

Cuando tuvo que ser firme, dio un paso al frente. El resultado fue magnífico. Asombrado por la evidente demostración del poder de Dios y la valiente reacción de Pablo, el funcionario pagano creyó, y casi podemos ver cómo se abre más la puerta a los gentiles.

Usted tendrá oportunidades semejantes de confrontar a los enemigos de la verdad. Estos se presentarán de diversas maneras, y algunos serán más astutos que otros. Mi consejo es, basado en el ejemplo de Pablo, que los confronte cuando la oposición a la verdad sea así de seria, y que deje los resultados a Dios. Dé un paso al frente y hable claro en el nombre del Señor. Tenga la seguridad de su protección. No se precipite. Pídale a Dios las palabras adecuadas antes de decir algo, y luego dígalas con toda valentía. Tal vez los resultados no serán tan dramáticos como lo que sucedió en Chipre, pero el Señor honrará su fe. Las pocas veces que he tenido que enfrentarme firmemente al mal, el Señor me hadado una sensación de valor casi invencible.

Cuando usted da la cara por el Señor usted está con el Señor. Él guardará sus espaldas. Por tanto, usted podrá estar confiado.

Cuando usted da la cara por el Señor usted está con el Señor. —Charles R. Swindoll

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