Como arcilla

20 Abril 2017

Como arcilla
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25; 13:3

Mantener flexible y manejable la arcilla de la voluntad exige la atención constante. Después de que usted se endurece y se vuelve quebradizo a la dirección de Dios, es menos utilizable por Él. Quiero tomar las verdades con las que hemos estado luchando hasta aquí, y convertirlas en un bálsamo suavizante que usted podría emplear regularmente cuando vea un cambio en el horizonte. Entre los ingredientes del bálsamo que usted necesita utilizar hay un poquito de lo negativo y un poco de lo positivo.

Primer ingrediente negativo: No se cierre a ninguna posibilidad. Manténgase abierto a todo lo que el Señor pueda tener para usted, quitando todas las limitaciones. Dígale al Señor que está dispuesto a cooperar. Pero no olvide que usted puede ser el siguiente Bernabé o Saulo que el Señor quiera poner en otro lugar. Recuerde que estamos hablando de cambios, a los que hay que obedecer

Segundo ingrediente negativo: No permita que las muchas actividades emboten su sensibilidad. Recuerde que Dios habló mientras ellos estaban ministrando. Usted puede estar tan ocupado en las actividades de la iglesia, que no es capaz de entender lo que el Señor le está diciendo.

Primer ingrediente positivo: Deje a Dios ser Dios. Él es selectivo cuando escoge a las personas. Escogió dos y dejó tres, esa era su prerrogativa. Pudo haber escogido a todos los cinco o solamente a uno. El llamado es suyo. Nuestro soberano Señor hace como a Él le parece, y cuando el asunto está claro, nuestra respuesta es obedecer.

Segundo ingrediente positivo: Esté listo paro decir sí. No espere a tener todos los detalles antes de acceder y obedecer. Sin duda, habrá dificultades y tramos penosos en el camino. ¿Y qué? Esté listo para decir que sí, y confiar en que el Señor se encargará del resto.

Solamente usted y el Señor conocen la condición de su corazón. ¿Es arcilla suave y maleable, lista para ser moldeada por el Gran Escultor? ¿O se ha endurecido y convertido en arcilla frágil y quebradiza por los años de vida de infidelidad? Usted sabe exactamente lo que Dios le está pidiendo que haga. Puede ser algo más allá de los límites de la lógica, y mucho más allá de su cómoda rutina. Es posible, incluso, que tenga algunos amigos que le estén diciendo que lo que usted cree que Dios le está pidiendo que haga es negativo, totalmente negativo. Sin embargo, su dirección es clara. Solo se necesita una cosa: que usted diga sí, Señor; sí.

Solamente usted y el Señor conocen la condición de su corazón.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Complacientes

19 Abril 2017

Complacientes
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25

Hechos 13:3

Tengo que hacer un par de observaciones en cuanto a la naturaleza del ministerio. Muchas veces nos resulta difícil comprender la manera cómo Dios decide dirigirlo. Es más fácil encontrar dirección en el mundo empresarial en donde está claramente definido el resultado esperado, los accionistas a quienes habrá que rendir cuentas y los mercados específicos que sirven de guía a las decisiones de la empresa.

Los asuntos del ministerio rara vez son tan obvios y concretos. Le servimos a una Cabeza que no podemos ver y escuchamos una voz que no podemos oír literalmente. Muchas veces sentimos como si se nos estuviera pidiendo seguir un plan que no entendemos. Y tengo que repetir aquí que, durante el proceso de descubrir la dirección de Dios, estamos sujetos a cambios enormes. Son cambios que tenemos que aceptar en el poder del Espíritu si vamos a obedecer la dirección del Señor. Aunque somos responsables ante las iglesias que servimos, en última instancia cada uno de los siervos de Dios le rinde cuentas a Él. Sin esa clase de decidida devoción al Señor corremos el riesgo de convertirnos en personas complacientes con los demás. Los líderes cristianos que se convierten en instrumentos al dedicarse sólo a complacer a los demás, son unos peleles dignos de lástima.

Sinceramente, cuando era más joven hubo ocasiones en las que fallé en ese sentido, y siento pesar cuando recuerdo las ocasiones en que lo hice. De un ministerio dedicado a complacer a la gente nunca sale nada bueno.

En vez de ser guerreros al servicio del Rey, es fácil que nos convirtamos en peleles inseguros, con la confianza puesta en las opiniones humanas y anhelando la aprobación de los hombres. Pero, con la ayuda de la gracia divina, no volveré a caer en eso. Mi responsabilidad es comunicar lo que las personas necesitan, no lo que ellas quieren. Al hacerlo, esa verdad me impacta a mí con la misma autoridad que impacta a las personas con quienes me comunico. Que el Señor libre a todo pastor honesto, a todo líder de la iglesia que esté buscando la verdad y a todo cristiano de la esclavitud que significa el solo complacer a las personas.

Mi responsabilidad es comunicar lo que las personas necesitan, no lo que quieren—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Un suave codazo

18 Abril 2017

Un suave codazo
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25;13:3

Mientras ministraban al Señor, ayunando, alabando, enseñando, testificando y orando, el Espíritu Santo dijo: “¡Muy bien, amigos, amarren los vagones a los caballos. . . y hacia el oeste! Necesito a Bernabé y a Saulo para el trabajo que los he llamado”. ¿Puede usted imaginar cómo reaccionarían algunos hoy? “No puedes estar hablando en serio. ¿Vas a tomar a dos de nuestros cinco chefs para enviarlos a otro restaurante? ¡Nos vamos a morir de hambre! ¿Nos vas a quitar dos de los mejores maestros que tenemos para llevártelos a un campo misionero distante? Ellos son las dos quintas partes de nuestro liderazgo. ¡No podemos dejar que estos hombres se nos vayan!”

Pero nada de eso sucedió en Antioquía. Tan pronto como estos hombres entendieron que era el Espíritu de Dios quien los estaba enviando, los dejaron ir. Y el cambio ocurrió (¡observen bien esto!) “mientras ministraban”. No sucedió en medio de la quietud, cuando dejar ir a alguien era fácil o durante un período de transición de liderazgo. Dios sacó a esos hombres de ese magnífico ambiente cuando la iglesia estaba en su cima a toda marcha. ¡La gente llegaba por montones, las necesidades más profundas eran solucionadas, las almas estaban siendo salvadas, las vidas eran transformadas, las familias estaban siendo sanadas y el lugar era electrizante! Sin embargo, el Espíritu dijo: “Llegó el momento de un cambio”. ¿Quién lo habría imaginado? Pero Dios está lleno de sorpresas porque Él ve todo el panorama, mientras que nosotros nos enfocamos principalmente en el aquí y el ahora.

Era la manera como Dios les estaba diciendo a Bernabé y a Saulo que había llegado el momento de marcharse. A propósito, fue el Señor quien habló. En aquellos días el Señor se revelaba de varias maneras. Hoy, creo que Él nos habla por medio de Su Palabra, a través del suave codazo del Espíritu y a través del testimonio colectivo de su pueblo. Entonces, pudo haber ocurrido durante una visión nocturna o durante el tiempo en que los discípulos estaban orando, meditando en las Escrituras o ayunando. Un par de los líderes sintieron que el Señor los estaba guiando en una nueva dirección. Otros confirmaron la veracidad de la voz. El Señor había dicho, en realidad: “Tengo trabajo para ustedes dos en otro lugar. No para todos ustedes, solo para dos, y mi plan es el mejor. Dejen ir a Bernabé y a Saulo. Son a ellos a quienes estoy llamando”.

Así que ¡al oeste!

Él ve todo el panorama, mientras que nosotros nos enfocamos en el aquí y ahora.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Un ministerio unido

17 Abril 2017

Un ministerio unido
por Charles R. Swindoll

Hechos 11:19-26

En todo ministerio hay, por lo menos, tres cosas fundamentales que producen una atmósfera de gozosa cooperación. Ellas son: los objetivos, las personas y los lugares.

Lo que Dios planifica, Él lo lleva adelante. Eso tiene que ver con los objetivos del ministerio. No hay nada de malo en tener una declaración de misión claramente definida que dé dirección y propósito a la visión de un ministerio. En realidad, todo está bien con esto siempre y cuando sea el Señor quien dé la orientación. El plan de Dios se revela de maneras que confunden a la sabiduría humana, y que a veces desafían el sentido común. Pero es Su plan. Los objetivos son fundamentales cuando son Sus objetivos, no los nuestros.

A quien Dios elige, Él lo utiliza. Eso tiene que ver con las personas del ministerio. Y debo apresurarme a añadir que las personas que Dios elige jamás son perfectas. Eso nos incluye a usted y a mí. De hecho, demostramos ser más útiles al Señor cuando aceptamos esta realidad y confiamos en Él con todas nuestras imperfecciones.

A donde Dios elige, Él envía. Eso tiene que ver con los lugares del ministerio. A mí me gustaría que Él enviara a todos los grandes a mi iglesia. Y también quisiera que ninguno de ellos se marchara. Pero ese deseo está basado en mi limitada perspectiva humana. Yo nunca hice esta oración, pero he tenido la tentación de hacerla: “Señor, envíanos solo a los grandes y mantenlos aquí para siempre. No te los lleves a ninguna otra parte”. (¡Como no soy perfecto, soy capaz de decir unas cuantas oraciones egoístas!)

Sin embargo, el plan de Dios incluye sacar a personas muy talentosas de entre nosotros y enviarlas a otras partes. Los caminos del Señor no son nuestros caminos. Sus lugares no son los lugares que a nosotros nos gustaría ir por nuestra propia cuenta. Pero nada de eso importa. Lo único que importa es esto: Dios envía a las personas que Él escoge, a los lugares que Él escoge. Cuanto más rápidamente aceptemos esa verdad, más contentamiento tendremos.

Un ministerio unido es siempre una aventura. Implica aceptar cambios. Involucra mantener flexibilidad. Significa caminar con Dios a través de circunstancias sorprendentes que Él ha dispuesto. Bernabé necesitaba ayuda. El trabajo era demasiado para un hombre con muchos talentos, pero limitado. Saulo se puso en la brecha, y juntos revolucionaron a Antioquía para Cristo.

El plan de Dios se revela de maneras que confunden a la sabiduría humana.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Dios con nosotros

12 Abril 2017

Dios con nosotros
por Charles R. Swindoll

Marcos 15:37-38 – Juan 1:14 – 1 Corintios 3:16 – Hebreos 10:19-20 – Apocalipsis 21:22

El plan de Dios a través de los siglos ha sido que Su pueblo se acerque a Él mientras Él habita en ellos. Lo hizo primeramente en la tienda del Tabernáculo, luego en una sección del templo santo, después en la tierra, en la persona de Su Hijo Jesús y ahora viviendo en todos los creyentes en Cristo a través de Su Espíritu.

El primer templo de Jerusalén, visualizado por David y construido por Salomón, era el lugar escogido por Dios para que Su gloria habitara. Esa estructura hermosa se convirtió en un símbolo de la presencia de Dios en la tierra, un lugar donde la gente podía ir cuando querían estar cerca de Dios. Ese templo fue destruido en el año 586 a.C. Otro templo fue construido 70 años después por Zorobabel y luego Herodes el Grande, durante la época de Jesús, lo convirtió en una estructura monumental. Sin embargo, para entonces, la presencia de Dios ya había abandonado el templo debido a la incredulidad de Israel.

En la búsqueda incansable por tener una relación con Su pueblo, Dios provee una nueva y mejor alternativa. Sí, algo mejor que el templo. Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, para que fuese el «tabernáculo» en medio de nosotros (ver Juan 1:14). En ninguna otra parte de la Escritura esta imagen se muestra de una manera tan clara como en el templo mismo el día que Cristo murió: «Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo». De esta forma dramática, Dios le mostró al mundo que Él había aceptado el sacrificio de Jesús por nuestros pecados. Ya no eran necesarios más sacrificios en el templo. Dios ilustró este nuevo plan al permitir que las personas tuvieran acceso directo hacia Él: “Tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir Su carne».

Para hacer este acceso aún más personal, Dios elige revelar Su presencia a través de Su Espíritu el cual vive en cada creyente. «¿Acaso no saben que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en ustedes?» Además, tenemos la promesa de que un día ya no necesitaremos ningún templo. El apóstol Juan escribió: «Y no vi en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios todopoderoso, y el Cordero». ¡Podremos ver y moraremos con Dios, cara a cara!

Con respecto al futuro

11 Abril 2017

Con respecto al futuro
por Charles R. Swindoll

Mateo 24:3-31
Marcos 13:3-37
Lucas 21:5-28
1 Juan 2:18

Ese martes, por la tarde, los discípulos se sentaron con Jesús en el Monte de los Olivos mirando la ciudad antigua. El sol se encontraba al oeste, brillando a través del Monte del Templo donde habían pasado la mayor parte del día.

Al mirar la grandiosa arquitectura desde ese estratégico punto de vista, la trágica profecía de Jesús hecha al salir del templo de: «no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada», tuvo un nuevo significado. Las noticias acerca de este cierto y aterrador futuro los estremeció de manera impresionante.

Debido a que el pueblo de Israel rechazaría de Jesús la oferta de Su reino, su templo sería destruido y ellos perderían el privilegio de ser los representantes de Dios en la era actual.

Para los discípulos era especialmente doloroso, ya que Jesús había anunciado que se marcharía y no regresaría hasta que Israel se arrepintiera y le reconociera como el Mesías legítimo al final de los tiempos.

“¿Cuándo ocurrirá esto? ¿Cuál será la señal?” le preguntaban mientras se sentaban a Su lado.

Y desde esa vista panorámica, Jesús les mostró la triste cadena de eventos que ocurrirían en el futuro de Israel antes de que Él cumpliera su promesa de volver a poner Sus pies en ese lugar, pero esta vez como Rey gobernante.

Como una alternativa a su petición por conocer los detalles, Jesús les previno diciendo: «Miren, y no dejen que nadie les engañe». Jesús sabía que en lo que respecta al futuro, la gente creería cualquier cosa; pagaría cualquier cosa y haría cualquier cosa por saber lo que ocurriría el día de mañana. Él sabía que las generaciones futuras serían engañadas por charlatanes religiosos que les venderían boletos de atracciones futuras sin pensar en lo absoluto en lo que Dios había dicho.

Pero a pesar de ello, Jesús llamó a Sus seguidores a ser fieles al llevar a cabo Sus mandamientos, pidiendo que le confiaran a Dios sus expectativas de las cosas que están por venir y recordándoles que Él no se olvidaría de Israel y haría lo que había prometido.

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La luz reveladora

10 Abril 2017

La luz reveladora
por Charles R. Swindoll

Jeremías 7:11-12
Marcos 11:17-18
Lucas 19:47
Juan 1:5
Juan 2:14-16
Juan 3:19-21
Juan 8:12

De muchas maneras, la Jerusalén a la cual Jesús entró el día lunes, era muy diferente a la ciudad que conocemos en la actualidad. Sin embargo en algunos aspectos no fue así.

De ninguna otra manera podemos entender esto mejor que mediante el choque entre la fe y el comercio en el templo. Los cambistas abusaban de los peregrinos que venían al templo a adorar; los mercaderes vendían animales que ensuciaban el templo profanando el lugar de adoración de Dios.

Jesús demostró Su autoridad como Mesías al expulsarlos del templo, tal como lo había hecho tres años antes. Expulsó a aquellos que utilizaban la adoración como una oportunidad de ganancia financiera, un engaño que el Señor todavía aborrece.

«Está escrito», les recordaba Jesús, «mi casa será llamada casa de oración en todas las naciones, pero ustedes la han hecho una cueva de ladrones». La frase, «cueva de ladrones», viene de la reprimenda que Jeremías le dio a aquellos que abusaron del primer templo de Dios durante la época del profeta. Jeremías se había quedado en el templo y les dijo a los líderes que fueran a Silo para que vieran lo que quedaba del tabernáculo. Esas ruinas presagiaban la destrucción del primer templo. Y Jesús, citando a Jeremías, predijo el mismo resultado para el segundo templo.

Las palabras y las acciones de Jesús en ese lunes causaron molestia entre los líderes judíos. Comenzaron a buscar formas para matarlo. Diariamente Jesús enseñaba en el templo, y la ira que los líderes sentían se iba incrementando. ¿Por qué? Porque la luz revela lo que ocurre en la oscuridad. Con la luz brillante de la verdad, Jesús exponía la hipocresía de esos líderes.1

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

1. Adaptado de Wayne Stiles, Walking in the Footsteps of Jesus: A Journey through the Lands and Lessons of Christ (Ventura, Calif.: Regal, 2008), 123.

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Gracia suficiente

7 Abril 2017

Gracia suficiente
por Charles R. Swindoll

2 Corintios 12:2-10

Deshágase de la idea de que el contentamiento requiere bienestar. El contentamiento es posible, no importa lo terrible que puedan ser nuestras circunstancias. Cuando estuvo bajo arresto domiciliario, Pablo escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11-13). De nuevo nos encontramos con lo mismo. ¿Se dio cuenta? El secreto del contentamiento de Pablo era saber que la fortaleza de Cristo se perfeccionaba en su debilidad. Lo entendió de verdad. . . ¡y qué liberador se le volvió este concepto!

El tema del sufrimiento es delicado. No es fácil tratarlo, porque sé que estoy escribiendo a personas que lo han conocido con una profundidad que yo nunca he experimentado. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un modelo en cuanto a cómo enfrentarlo. Para ser sincero con usted, son incontables las veces que no sé cómo responder adecuadamente a la adversidad. Es mucho más fácil escribir un capítulo sobre la adversidad, que modelar esas cosas que se ven tan bien por escrito. A veces caigo en la autoconmiseración, tengo un quebrantamiento de corazón y mi espíritu decae. Por tanto, si esa es su experiencia en este momento, puedo identificarme con usted.

Mi deseo es que usted y yo nos aferremos a la gracia y que cultivemos la firmeza en medio de nuestro sufrimiento, al igual que Pablo. Y, de paso, que nos independicemos de la frenética búsqueda de la felicidad tan generalizada en nuestra cultura. La felicidad es un subproducto del contentamiento. Después que Pablo descubrió eso, vivió de esa manera. Yo todavía no he llegado completamente a eso; y lo más probable es que usted tampoco. Por eso, seguimos adelante, creciendo y aprendiendo, recordando que el Señor debe crecer, y nosotros menguar.

La próxima vez que usted escuche que tocan a su puerta, antes de abrirla repita estas palabras para usted mismo: “Su gracia es suficiente para mí”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Un aguijón en la carne

1 Abril 2017

Un aguijón en la carne
por Charles R. Swindoll

2 Corintios 12:2-10

Los marineros en alta mar saben lo importante que es sujetarse a algo resistente cuando soplan vientos fuertes. Uno aprende a agarrarse a algo seguro durante una tormenta. Saulo aprendió a aferrarse a lo que él sabía que era cierto en cuanto a sí mismo y al Señor que le tenía en Su mano.

Aquí veo una tensión interesante. Mientras Satanás lanzaba golpes contra la firmeza del Apóstol, el propósito del Señor era volverlo humilde, para evitar que se exaltara a sí mismo. El orgullo no reside en el corazón del quebrantado, del destrozado, del herido o del angustiado de alma.

Hace muchos años leí estas palabras: “El dolor planta la bandera de la realidad en la fortaleza de un corazón rebelde”. Los padres y las madres que hacen vigilia en el pabellón de leucemia de un hospital de niños no tienen problemas con el orgullo, porque han aprendido a ser humildes hasta el punto de la desesperación.

No estoy calificado para darle los detalles íntimos de cómo afectó el aguijón a Pablo. Sin embargo, sí confiesa que le imploró al Señor en tres ocasiones distintas que se lo quitara (v. 8). ¿Y sabe una cosa? Nosotros habríamos hecho lo mismo. Usted y yo habríamos orado, y orado y suplicado que nos diera alivio. “Señor, Ilévate por favor el aguijón. Te ruego que me lo quites. Líbrame de este dolor”. Así fue cómo respondió Pablo.

Veo una transparencia admirable en esas palabras. El mundo necesita más vestidores de Cristo que acepten el dolor y los sufrimientos, en vez de negarlos. ¡Qué útil es para nosotros que veamos todo esto como el plan de Dios para mantenernos humildes! Eso no se puede enseñar en los seminarios o en las universidades. Son lecciones que se aprenden en las trincheras de la vida. ¡En qué personas de oración nos convertiríamos! Nos volveríamos al Señor con más frecuencia. Nos apoyaríamos totalmente en Él. Y serían valiosísimas las nuevas percepciones que obtendríamos.

Esto fue precisamente lo que sucedió con Saulo cuando se volvía a su Señor una y otra vez; y Dios le dio una respuesta que él jamás esperaba.

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El valor de los demás

25 Marzo 2017

El valor de los demás
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:28-31

La paráfrasis de la Biblia, The Message (El Mensaje), de Eugene Peterson, resume hermosamente esta parte de la narración. “Las cosas se calmaron después de eso y la iglesia no tuvo problemas durante un tiempo. En toda la región —Judea, Samaria, Galilea— la iglesia crecía. Estaban impregnados por una profunda sensación de reverencia a Dios. El Espíritu Santo estaba con ellos, fortaleciéndolos. Y prosperaban maravillosamente.”

Las iglesias no necesitaban a Saulo. En Tarso, él tuvo tiempo para aprender que él era quien las necesitaba a ellas. No era independiente. Había descubierto el valor de la dependencia. Lamentablemente, hay quienes nunca aprenden esto.

Este es un buen momento para hacer una pausa y dar un salto de 20 siglos hasta el día de hoy. Aprenda a apreciar y aceptar el valor de las demás personas. No trate de ser autosuficiente. Antes de ver a quienes le rodean como estorbos, dese cuenta de su valor. Recuerde que ellas tienen un rol estratégico en su supervivencia y en su éxito. Dios rara vez nos pide que volemos solos. Cuando Él nos impulsa a remontar las alturas, hay seguridad cuando otros se elevan junto con nosotros.

Dios ha dispuesto que su iglesia sea esa clase de red de apoyo para todos nosotros. Nadie puede manejar todas las presiones por mucho tiempo. ¡El compañerismo y la responsabilidad ante los demás son esenciales!

Es posible que usted esté resistiendo la idea de ser un miembro activo de una iglesia, o ser parte de un grupo pequeño de compañerismo en ella. Piensa que no necesita de nadie, y hasta ahora su plan ha funcionado bien. Pero no pasará mucho tiempo sin que los fuertes vientos de la adversidad le derriben, y necesitará que alguien le levante. No permita que un terco espíritu de independencia le robe el gozo de compartir con otros su vida, sus debilidades, sus fracasos y sus sueños.

Usted y yo no somos indispensables. Usted y yo no somos irreemplazables. Dios sí es ambas cosas. Lo es su iglesia. Él está buscando vasos destrozados, corazones heridos y siervos humildes, incluso a quienes tienen un triste pasado con algunas cicatrices, y que han aprendido a no esconderlas ni negarlas, a personas que entienden y aprecian el valor de los demás. ¿Es usted ese tipo de persona?

¡El compañerismo y la responsabilidad ante los demás son esenciales!—Charles R. Swindoll

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