Usted puede ser un Bernabé

24 Marzo 2017

Usted puede ser un Bernabé
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:26-30

Los discípulos le temían a Saulo. No podían creer que fuera un discípulo. “Pero Bernabé. . .”. ¿No son unas excelentes palabras introductorias? No se sabe dónde, sale Bernabé para animar a Saulo y para ser su abogado personal. ¿Cómo se enteró Bernabé de que Saulo necesitaba ayuda? No lo sabemos. Pero sí sabemos que Dios es soberano y que tiene sus Bernabés en todos los lugares, en todas las iglesias, en todas las universidades y seminarios, e incluso en el campo misionero. Cada Bernabé está preparado para acudir de inmediato en ayuda de alguien necesitado de estímulo.

Por tanto, en vez de actuar con temor y prejuicios, Bernabé dio un paso al frente y “le recibió.” Saulo estuvo dispuesto a aceptar su ayuda. Esa es una buena dependencia. Bernabé tomó a Saulo bajo sus alas, y dijo: “Ven conmigo. Voy a aclarar este asunto con estos hombres. Ellos me tienen confianza.” Así lo hicieron, y el relato sagrado dice que Bernabé “le llevó a los apóstoles. Les contó cómo había visto al Señor en el camino, que había hablado con Él, y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús”. ¡Eso es lo que yo llamo una intervención divina a través de un santo menos conocido! Bernabé dijo básicamente: “Yo he investigado a este hombre, y sé que todo lo que ha dicho es verdad. Él vio al Cristo resucitado, lo mismo que ustedes. El hombre es de los nuestros. Acéptenlo… ¡y estén tranquilos!”

Las palabras que siguen cuentan el resultado de la acción de Bernabé en favor de Saulo: “Así entraba y salía con ellos en Jerusalén, predicando con valentía en el nombre del Señor.” Por primera vez en su ministerio, Saulo hablaba libremente de Jesús en Jerusalén, en compañía de discípulos distinguidos, libre para ser él mismo para la gloria de Dios. ¿Qué había hecho la diferencia? ¡Bernabé!

Usted puede ser un Bernabé hoy. ¿Conoce usted a alguien que haya sido humillado porque tiene un mal historial personal? ¿A alguien que nadie presta atención, aunque su vida ha sido transformada, pero nadie quiere creerlo? Le animo a dar un paso al frente como lo hizo Bernabé en favor de Saulo. Busque a esa persona que necesita una segunda oportunidad, dele una gran dosis de gracia para ayudarle a comenzar de nuevo en la vida cristiana. Todo el mundo necesita de un Bernabé en algún momento de su vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El hijo de consolación

23 Marzo 2017

El hijo de consolación
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:26-30

Al leer este pasaje podemos preguntarnos: ¿No desaprovechó Dios un gran talento manteniendo en espera a Saulo? De ninguna manera. ¿No había sido Saulo una elección extraña? No, si la intención de Dios era prepararlo para que escribiera la carta a los Romanos. No, si Él quería que hiciera un impacto duradero sobre los cristianos carnales de Corinto. No, si Él deseaba que Saulo fuera el mentor de Timoteo durante toda una vida de estratégico ministerio en Éfeso. Esos proyectos (y docenas de otros) exigían una solidez de carácter forjado a través de las lecciones que le enseñaron a depender, tanto de Dios como de otros.

Aprenda a ser humilde. En vez de apresurarnos por ser el centro de la atención, tenemos que aceptar nuestro rol en las sombras. Lo digo muy en serio. No se engrandezca a sí mismo. No busque estar al frente. No insinúe nada. Deje que sea otro quien lo haga. Mejor aún, deje que Dios lo haga.

Si usted es una persona valiosa, el mundo lo sabrá. Lo descubrirá. . . en el tiempo perfecto de Dios. Si usted es necesario para el plan, Dios le pondrá en el lugar correcto justamente en el momento preciso. El plan de Dios no depende de nosotros; le pertenece a Él, de comienzo a fin. Por tanto, desista. Deje que sea Él quien levante el telón y encienda las luces del escenario. Él echará mano de un Ananías o de un Bernabé, que vendrán adonde está usted, en su punto de mayor debilidad y le levantarán por encima del muro. O Él decidirá que sea usted de esas personas anónimas, poco conocidas, que dejará una huella en alguien más. Su parte, sencillamente, es ser humilde.

Este sería un buen momento para que rechace el ir por la vida tratando de vivir de acuerdo con su propio criterio, pensando que si puede subir un escalón o dos de la escalera, llegará adonde quiere estar. Que tendrá lo que necesita. Que su familia estará (¿cuál es esa palabra que nos gusta usar?)… “cómoda.” ¿Sabe usted qué es lo que su familia necesita, más que dinero extra en el banco, más que una casa impresionante o que un televisor en cada habitación? Necesita que usted tenga una buena relación con el Señor. Eso significa que debe caminar humildemente con Él. Ellos necesitan su toque tierno, reconociendo que Él es el Señor de su hogar; no usted. Para eso se necesita humildad. Hágalo, mi hermano, hágalo.

El plan de Dios no depende de nosotros; le pertenece a Él, de comienzo a fin.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

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Uno no tan conocido

22 Marzo 2017

Uno no tan conocido
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:26-30

El segundo acto del drama comienza con: “Cuando fue a Jerusalén… “ (v. 26). ¡Jerusalén! Saulo pertenecía a Jerusalén. En esa gran ciudad hizo sus estudios superiores. El hombre conocía la ciudad como la palma de su mano, cada callejuela, cada estrecho corredor; cada ruta de escape. Conocía prácticamente todo lo que tuviera alguna importancia. ¡Qué lugar para volver a iniciar su ministerio público! “Traigan los micrófonos. Prendan todas las luces. Fariseo convertido en evangelista se presentará en el Auditorio del centro de Jerusalén. ¡Vengan a oírlo! ¡Vengan a escuchar la predicación de este hombre!” ¡Qué! No hubo nada de eso.

En vez de eso, lo que leemos es: “Intentaba juntarse con los discípulos; y todos le tenían miedo, porque no creían que fuera discípulo” (v. 26). Fue rechazado de nuevo, sólo que esta vez lo hicieron aquellos que él más quería alcanzar. El temor se interponía entre ellos y el apasionado y talentoso predicador.

Era comprensible. ¿Cómo no tenerle miedo? Él había matado a varios hermanos cristianos, algunos de los cuales pudieron haber sido sus parientes. Pensaban que Saulo era un espía, parte de un bien pensado engaño para atraparlos y llevarlos a juicio. “¿Saulo? Ni pensarlo. A ése no lo queremos entre nosotros.

¿Ha sentido usted alguna vez el dolor de esa clase de rechazo? ¿Ha tenido usted alguna vez la experiencia de que debido a haber tenido un historial tan malo lagente no quiera tener contacto con usted ni aceptarlo en su comunidad? (¿Ni recibirlo de nuevo?). Eso sucede todo el tiempo. Las personas son rechazadas por su pasado. La carga que arrastran cuando entran a la vida cristiana les impide disfrutar de lo que debería ser una aceptación instantánea. El rechazo es a veces insoportable. Usted dirá: “Sí, yo sé lo que es eso, y estoy tratando de dejar atrás esos recuerdos, muchísimas gracias.” No, no olvide esos tiempos. Esos dolorosos recuerdos son parte del misericordioso plan de Dios para liquidar su tenaz espíritu de independencia. Ellos han llegado a ser parte fundamental de su historia, de su testimonio en cuanto a la gracia de Dios.

Por fortuna, en medio de esos tiempos, Dios nos da fielmente personas no tan conocidas que se acercan a nosotros para decirnos: “Yo estoy contigo. Permíteme que te ayude en esto que estás viviendo.” Eso fue exactamente lo que le sucedió a Pablo en Jerusalén. Alguien vino en su ayuda, voluntariamente. No tenía que hacerlo, pero quiso hacerlo. Su nombre… Bernabé, el consolador.

 

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Por qué los hombres no lideran

20 Marzo 2017

Por qué los hombres no lideran
por Charles R. Swindoll

Muchas iglesias y hogares cristianos tienen hombres pasivos pero pocas veces hablamos de ello de manera directa. ¿Por qué algunos hombres, en vez de dirigir, se han alejado y enmudecido frente a sus esposas, sus familias y sus iglesias?

Las siguientes son algunas de las posibilidades:

Falta de confianza en sí mismos. Algunos hombres nunca han tenido una buena autoestima. Fueron criados por padres que no los afirmaron o les amaron incondicionalmente. En otras palabras, nada de lo que hacían era suficiente.

Mientras que algunos hombres tratan de compensar esto y se convierten en personas agresivas, otros simplemente caen en la pasividad. Tienen miedo de tomar malas decisiones y por lo tanto prefieren evitarlas. Otros hombres, que tal vez antes fueron líderes con buena autoestima, experimentaron algo durante su matrimonio, su iglesia o su vocación que les afectó internamente. Ahora constantemente les cuesta tomar decisiones; se sienten desubicados e inseguros.

Sueños rotos. Siempre llega un momento en la vida de los hombres cuando al considerar diferentes aspectos de sus vidas piensan que la vida ha sido excelente y que nada podría superar ese momento en sus vidas. Quizás se encuentran en el escalón más alto de su trabajo y sus opciones para ascender son limitadas. Para otros, el sueño del éxito nunca se materializó. De hecho, sufrieron un gran fracaso, fueron despedidos o cayeron en bancarrota. Su salud, que antes era excepcionalmente buena, ahora está por debajo del promedio. La vida que soñaron se ha convertido en una existencia monótona.

Abrumados. Parte del liderazgo es la capacidad para tomar decisiones. Un hombre puede sentirse muy abrumado por el número de demandas diarias y decisiones que le acosan. En esos casos, la parálisis de la pasividad toma prioridad ya que parece ser mejor que no hacer nada. Utilizan la táctica de la evasión y piensan que con ello la situación va a cambiar sin que sea necesario tomar una decisión o esperan que alguien más la tome por ellos.

La oposición. Algunos hombres cuando intentan liderar sus hogares encuentran oposición por parte de sus esposas. Cuando tratan de iniciar algo, sus esposas se sienten obligadas a hacer un comentario, controlar, criticar o hacer una comparación. Desde la perspectiva de esa mujer, ella está intentando ayudar. Desde la perspectiva de ese hombre es más fácil seguirle la corriente, al menos exteriormente. Para ellos es preferible tener una paz relativa en el hogar y ser acusado de ser un mal líder que tener un conflicto constante con ella cada vez que él intenta liderar. Simplemente, no vale la pena. De manera irónica, si en respuesta a la oposición que recibe por parte de su esposa él comienza a tomar el control y actuar como el líder de la familia, siente que es él quien sigue el liderazgo de ella. Y si por el contrario él se niega a liderar, será visto como un hombre pasivo y obstinado.

Una palabra a los esposos

La Escritura le habla a los esposos y a las esposas sobre el liderazgo del hombre.

Efesios 5:23 dice: «Porque el esposo es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia…» Ser cabeza significa tener un liderazgo amoroso. Este es un mandamiento para todos los esposos, incluyendo los pasivos. Pero sólo puede lograrse por medio del poder del Espíritu Santo (5:18). Solamente por medio del Espíritu se puede reconocer y vencer ese comportamiento pasivo. Es al confesar esa pasividad y dársela al Espíritu Santo que recibiremos la habilidad para liderar.

  • Reciba el ánimo que necesita para tener confianza en sí mismo y para dar el primer paso.
  • Reconozca el propósito del Espíritu en su vida para que pueda tener nuevos sueños para Él.
  • Experimente una paz mental de tal forma que no le abrumen las complejidades de la vida.
  • Responda a su esposa de una manera sabia mientras busca mostrar ese liderazgo amoroso que usted y Dios desean. Deje de reaccionar ante ella y responsabilícese por ser el líder que ella necesita.

Una palabra para las esposas

Efesios 5:33 dice: «La esposa debe respetar su marido». Los siguientes consejos pueden ayudarle a mostrar ese respeto.

  • Ore por él. Alguien dijo sabiamente: «Cambie las cosas que usted puede cambiar y ore acerca de las cosas que no puede cambiar». Las personas son una de esas cosas que usted no puede cambiar. Sólo Dios puede cambiar las personas, incluyendo su esposo.
  • Elógielo. El hombre necesita sentirse apreciado. En vez de pensar que las cosas que él hace son su obligación, exprésele su gratitud. Quizás la reacción de su marido sea muy simple pero él necesita sentirse apreciado y con el tiempo aprenderá a aceptar sus elogios.
  • Escúchelo. Muchas esposas necesitan escuchar más y hablar menos. Eso significa poner atención para comprender lo que dice y lo que no dice. Ya que su esposo no está acostumbrado hacerlo, tendrá que esperar a que él hable primero. No lo presione. Cuando él sepa que usted está dispuesta a escucharle de verdad y no va a discutir o presionarle, él se abrirá a usted.

En resumen: sea una persona compasiva, amorosa, humilde y solidaria. Eso es para ambos, sin excepción. No busque la venganza ni el sarcasmo. Al contrario, bendiga a su cónyuge. Su trabajo es bendecirle (1 Pedro 3:8-9).

 

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Retiro al desierto

20 Marzo 2017

Retiro al desierto
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:20-25

Gálatas 1:11-17

Estoy convencido de que fue allí, en ese lugar remoto y desierto, donde Pablo desarrolló su teología. Allí conoció a Dios de una manera íntima y profunda. En silencio y a solas, Pablo ahondó en los insondables misterios de la soberanía, la elección, la maldad, la deidad de Cristo, el poder milagroso de la resurrección, la Iglesia y las cosas futuras. Fue un curso intensivo de tres años de sólida doctrina del cual surgiría toda una vida de predicación, enseñanza y abundantes escritos. Pero más que eso, fue el lugar donde Pablo se deshizo de sus exquisitos trofeos y cambió su currículo de credenciales religiosas por una vibrante relación con el Cristo resucitado. Todo en él cambió.

Fue allí, sin duda, donde llegó a la conclusión de que “las cosas que para mí eran ganancia, las he considerado pérdida a causa de Cristo. Y aún más: Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3:7, 8).

Pablo había estado muy ocupado y comprometido, y había sido siempre muy activo, celoso y emprendedor. Estas mismas palabras describen a muchos cristianos involucrados en sus iglesias en el día de hoy. Y allí está el problema. No estamos ocupados haciendo cosas malas, ni siquiera unas pocas cosas terribles. No somos, sin duda, unos perseguidores o destructores. Pero si se supiera la verdad, estaríamos todo el tiempo corriendo a toda máquina y asfixiando al Espíritu dador de vida que hay dentro de nosotros.

No hace mucho tiempo, el actor Tom Hanks, que ha sido premiado por la academia de los premios Oscar, protagonizó el filme Castaway (Náufrago). Era una de esas películas donde se habla poco pero en las que hay muchísima emoción. La manera como él escapa es fascinante, pero lo bueno es que es rescatado por un barco y devuelto a salvo al mundo donde siempre había vivido, pero que ahora no le resultaba familiar como antes y al cual ya no se adapta. Los cambios que experimentó interiormente fueron tan radicales, tan definitivos, que lo habían convertido en otro hombre; mucho más espiritual, mucho más observador, mucho menos exigente, todo como consecuencia de las lecciones que aprendió en la soledad, la quietud y el anonimato.

Lo mismo sucedió con Saulo. Sufrió una transformación. ¡Y qué transformación! Esa transformación interior que experimentó ha significado un cambio en la vida de millones de personas a través de los siglos.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

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Un héroe olvidado

18 Marzo 2017

Un héroe olvidado
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:20-25

La transformación es asombrosa. Saulo, quien sin duda tenía todavía sobre sus ropas las manchas de sangre de los cristianos que había torturado, está ahora con los brazos extendidos y anunciando: “Estoy aquí para darles testimonio de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios”. La gente que lo escuchaba estaba boquiabierta. El texto griego utiliza el término del cual tenemos nosotros la palabra extasiada. Respondieron con extasiada fascinación por la súbita transformación que se había producido en la vida de Saulo.

Imagine que usted está sentado en la sinagoga, y frente a usted está predicando Jesús como el Mesías el mismísimo hombre responsable de haber condenado a muerte a inocentes cristianos. A otros los había echado en la cárcel, y quizás algunos de ellos eran sus parientes y amigos. La sinagoga estaba llena de personas que lo miran boquiabiertas. La siguiente afirmación nos asegura que Saulo no aflojó el paso: “Pero Saulo se fortalecía aún más y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo” (Hechos 9:22).

La cosa se pone mejor. Saulo no sólo predicaba a Cristo, sino que también lo hacía con una habilidad impresionante. La palabra traducida como demostrando tiene su raíz en un verbo griego que significa “unir con varios hilos diferentes”. Los sermones de Pablo estaban hábilmente entretejidos, eran de una sola pieza y los predicaba con una lógica convincente. Todo revelaba en él a un genial expositor.

Palabra por palabra, oración por oración y punto por punto, Saulo paseaba a sus oyentes por los portentosos pasajes de las escrituras del Antiguo Testamento y los escritos de los profetas, para presentar con argumentos a toda prueba que Cristo era el Mesías prometido en quien se debía creer. Hasta que Pablo expuso sus argumentos, la mayoría nunca había hecho esa conexión. ¡Qué comunicador tan convincente!

Antes de que sigamos adelante, hagamos una pausa para recordarnos a nosotros mismos que ninguno de estos grandes acontecimientos pudieron haber sido presenciados, ni siquiera registrados, en realidad, de no haber sido por la valiente fe de Ananías. Es posible que usted no haya pensado en esto hasta ahora. Saulo habría seguido ciego y temblando si el discípulo de Damasco se hubiera negado obedecer e ir a la Calle Derecha. Todo esto se puso en movimiento porque Dios utilizó la fe memorable de un héroe poco conocido, pero fiel. Su trémula pero fiel obediencia cambió el destino de millones, entre ellos el mío y el suyo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Lanzarse por fe

17 Marzo 2017

Lanzarse por fe
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:10-21

Lanzarse por fe nos sirve siempre para tener claro el plan de Dios. Cuando Ananías fue a ver a Saulo, recibió más información. Cuando Saulo se sometió al ministerio de Ananías, supo más del plan de Dios para su vida. “Eres mi vaso escogido. Voy a utilizarte para que des testimonio de mi nombre”. Saulo no había sabido eso antes (¡nunca antes había leído el libro de los Hechos!). No sabía nada de lo que estaba reservado para él, hasta que Ananías dio ese paso inicial de fe. Ambos hombres descubrieron que había sido Dios mismo quien escogió a Pablo para que fuera Su instrumento, y que un intenso sufrimiento caracterizaría su ministerio. Así es como Dios actúa.

Cuando Cynthia y yo sentimos por primera vez que Dios nos estaba dirigiendo a salir de California para establecer nuestro ministerio en otro lugar, casi no podíamos creerlo. Habíamos planeado permanecer en el mismo sitio por el resto de nuestras vidas, sirviendo a Cristo en la Primera Iglesia Evangélica Libre de Fullerton, y continuar al frente del ministerio de Visión Para Vivir. Ni el espacio ni el tiempo me permiten hablar de las cosas que Dios nos ha mostrado desde que tomamos la decisión de mudarnos. Al comienzo, muy pocas personas fueron capaces de entender el plan de Dios para nosotros. Fue una sorpresa para todos. De hecho, hubo quienes lo rechazaron firmemente. Pero ahora, mientras Dios sigue poniendo los toques finales en su magnífico retrato, lo que vemos es absolutamente hermoso. Hasta que tomamos ese paso inicial de obediencia, lo único que sabíamos era: “Es tiempo de irnos”. ¡Eso sigue siendo maravilloso para mí, aun mientras escribo estas palabras! Las sorpresas sirven siempre para tener claro el plan de Dios.

La obediencia siempre estimula el crecimiento. A propósito, los Swindoll hemos crecido en nuestra relación con el Señor por haber confiado en Él sin conocer primero todos los detalles. Obedecer a Dios hace que las raíces de la fe se vuelvan más profundas. Y esa obediencia estimula el crecimiento de todas las áreas de la vida. Nos hemos ensanchado emocionalmente, y muchas veces físicamente, pero más importante aún, espiritualmente.

La obediencia de Ananías al sorprendente plan de Dios le permitió ser testigo del poder sobrenatural. Ninguna otra persona de la Biblia vio caer escamas de los ojos del contrito fariseo de una manera milagrosa, sólo Ananías; y cuando le volvió la vista a Saulo, los ojos de Ananías se abrieron también al maravilloso poder de Dios que es capaz de transformar una vida. La obediencia siempre estimula el crecimiento.

Láncese por fe, y siempre encontrará terreno sólido por donde caminar.

Láncese por fe, y siempre encontrará terreno sólido por donde caminar.—Charles R. Swindoll

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Elementos sorpresivos

16 Marzo 2017

Elementos sorpresivos
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:10-21

Las sorpresas son siempre parte de cómo Dios actúa. En el caso de Saulo, la sorpresa vino en forma de una luz del cielo, haciendo en él una transformación que cambió su vida. Para Ananías, fue una orden del Señor aparentemente irrazonable e ilógica.

Si usted está esperando que el Señor se lo comunique todo antes, nunca dará el primer paso para obedecer Su voluntad. Usted tiene que estar preparado para confiar en el plan de Dios, sabiendo que ese plan estará lleno de sorpresas. Las sorpresas son siempre parte de cómo Dios actúa. Las sorpresas siempre aumentan nuestra necesidad de tener más fe. Si usted encuentra elementos sorpresivos en la voluntad de Dios, debe ejercitar su fe al máximo. De lo contrario, dará bandazos en la dirección equivocada. A veces, el plan de Dios le asustará, o se verá intimado por Sus demandas. Otras veces se sentirá decepcionado. Por ejemplo, cuando Dios le dice que no, que espere, o que no haga nada, usted querrá discutir. Decidirá luchar. Intentará negociar. Se enojará. Pero cuando su fe se ponga en acción, ninguno de estos impulsos le controlará. La fe dice: “Puedo hacer esto. Confío en ti, Señor. No lo entiendo todo, pero confío en ti plenamente. Vamos a hacerlo”.

Es muy posible que Dios le tenga reservado un cambio importante en un futuro cercano. Después de haber vivido casi 70 años en esta tierra, y de haber pasado 50 de esos años estudiando y aprendiendo más de las cosas de Dios, puedo decirle que su voluntad para nuestras vidas está llena de sorpresas. Él tiene más cambios en mente para nosotros que lo que podernos imaginar, y no todos son geográficos.

Muchos son ajustes en cuanto a actitud. Algunos consisten en sacarnos de nuestra agradable rutina para que toquemos las vidas de personas que nunca habíamos conocido antes. O puede tratarse de un viaje a otra parte del país, o de un ministerio transcultural que requiere un grado de fe que no habíamos ejercido en el pasado. Tenga cuidado de no apegarse mucho a donde se encuentra ahora, ya sea física, emocional, espiritual o geográficamente. Si el Señor quiere que usted experimente un cambio, le aconsejo seriamente que lo acepte, no importa los riesgos. Si Él le guía a tener un cambio, cambie, aunque sea difícil. Las sorpresas que Dios nos da siempre aumentan nuestra necesidad de tener más fe.

Las sorpresas siempre aumentan nuestra necesidad de tener más fe.—Charles R. Swindoll

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Un instrumento escogido

15 Marzo 2017

Un instrumento escogido
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:10-16

Si usted no lo ha hecho hasta el momento póngase durante unos minutos en los zapatos de Ananías. Entienda lo difícil que debió haber sido ver cómo iba a ser posible que el plan de Dios funcionara. ¿Cómo era posible que Dios pudiera tomar a un hombre conocido por su trato cruel, sin misericordia y criminal de inocentes cristianos para convertirlo en un embajador de Cristo? Quizás Ananías no escuchó la respuesta que el Señor le dio en su Palabra: “Y le dijo el Señor: Ve, porque este hombre me es un instrumento escogido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15, 16).

La respuesta de Dios a la pregunta de Ananías es clara: “Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”.

El sufrimiento ha sido a través de los siglos el terreno en el que Dios ha amansado a toros bravos. El vía crucis del dolor y de la aflicción es el aula donde los cristianos aprenden a tener humildad, compasión, carácter, paciencia y misericordia. Eso es cierto para usted y para mí, y pronto lo sería también para Saulo. Años más tarde, con cicatrices para probarlo y bajo un sinnúmero de pesadas cargas en el ministerio, dio testimonio de que el sufrimiento había sido su compañero.

No entiendo todas las razones por las que sufrimos por Cristo. Pero estoy convencido de esto: Es parte del plan soberano de Dios el prepararnos para que seamos sus instrumentos de gracia en un mundo difícil y desesperado. Sin duda alguna, ese era el plan de Dios para Saulo. En su cuerpo estarían las marcas permanentes de su sufrimiento tales como: Prisiones, severas golpizas, apedreamientos, naufragios, emboscadas, robos, insomnios, hambres, soledad, enfermedades, deshidratación, hipotermia, etc. Y además de todo eso, enfrentaba las responsabilidades estresantes e ineludibles del liderazgo de la naciente Iglesia. Cada prueba dolorosa y atroz lo ponía de rodillas, convirtiéndolo así en un hombre de gracia mucho más profundo, y consagrado humildemente a seguir la dirección de su Salvador.

¿Qué sufrimientos ha experimentado usted por el nombre de Cristo?

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Los aguijones de Dios

14 Marzo 2017

Los aguijones de Dios
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:5-9

Aparentemente, “dar coces contra el aguijón” era una expresión común tanto en la literatura griega como en la latina. Era una imagen rural que surgió de la práctica que tenían los labriegos de pinchar a sus bueyes en el campo. Aunque para nosotros no es familiar la frase, todo el mundo conocía en ese entonces su significado.

Los aguijones estaban hechos típicamente de pedazos livianos de madera, romos en un extremo y afilados en el otro. Los labriegos usaban la punta afilada para hacer que un buey testarudo se moviera. A veces, el animal pateaba al aguijón, pero cuanto más lo pateaba, más posibilidades había de que el aguijón hiriera la carne de su pierna, causándole mayor dolor.

La conversión de Saulo pudiera parecernos a nosotros como un encuentro repentino con Cristo. Pero basado en la expresión del Señor en cuanto a dar coces al aguijón, creo que Él ya había estado trabajando con Saulo durante años para moverlo y acicatearlo.

Creo que las palabras y la obra de Jesús inquietaban al celoso fariseo. Es muy posible que Saulo hubiera escuchado la enseñanza y la predicación de Jesús en los lugares públicos. Por tener una edad parecida, habrían sido contemporáneos en una ciudad que Saulo conocía bien y que Jesús visitaba con frecuencia.

Imaginemos a Saulo (el nombre Pablo significa “pequeño”, lo que sugiere que es posible que su estatura fuera menor a la del promedio) estirándose de puntillas para ver a Jesús, y al mismo tiempo preguntándose de mala gana cómo era posible que este falso profeta estuviera ganando cada vez más popularidad. ¡Qué tontería! ¡Ese hombre tenía que ser de Satanás! A los fariseos les encantaba pensar eso. No obstante, el ministerio de Jesús seguía estando en la mente de Saulo. Cuando más lo aguijoneaba, más resistía Saulo al llamado por parte de Dios.

Una vez que usted se haya encontrado seriamente con Jesús, como sucedió con Saulo, no hay manera de escapar de Él. Sus palabras y Sus obras le seguirán hasta lo más profundo de su conciencia. Por esto es que anímo a las personas que están multiplicando sus esfuerzos para resistir los testimonios de los Evangelios a estudiar la vida de Cristo, a examinar cuidadosamente sus cautivantes palabras. La mayoría de las personas que lo hagan con sinceridad, no podrán dejar a Jesús sin al menos haber re-evaluado su propia vida.

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