Una canción de tristeza

3 Octubre 2017

Una canción de tristeza
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

El Salmo 116 es el lamento de un hombre que está rodeado de dolor y sufrimiento, probablemente porque la muerte ha rozado su vida. Investiguemos un poco más a fondo esa canción de tristeza.

El primer renglón de la canción de salmista nos sorprende. Él escribe: «Amo al Señor, pues…» (v. 1). En el siglo XIX una joven inglesa llamada Elizabeth Barrett sufrió una lesión en la espalda, cuando tenía 15 años, que la dejó semi inválida por muchos años. Aunque ella volvió a recuperar sus fuerzas antes de su matrimonio con Robert Browning en 1846, ella no quería cargarlo con las responsabilidades de cuidar de una esposa incapacitada. Su amor por él fue expresado bellamente en su obra, Sonetos de la portuguesa, y de allí es que se conoce aquella frase inmortal: «¿Qué cómo te amo? Déjame contártelo». En esos sonetos ella describe la profundidad, la anchura y la altura de su amor. De la misma forma, el salmista expresa su más profundo afecto por su Señor. Déjeme contárselo.

Porque me escucha
Dice el salmista en los dos primeros versículos:

Amo al Señor, pues ha escuchado mi voz y mis súplicas,
porque ha inclinado a mí su oído. Por tanto, le invocaré todos mis días
 (vv. 1-2).

1. Ha escuchado mi voz.
2. Ha inclinado a mí su oído.

Estas dos frases son distintas. La primera, «ha escuchado», significa sencillamente que cuando el salmista habla, Dios le escucha. Dios le pone atención. La segunda frase, «ha inclinado» viene de la palabra hebrea «natah» que significa doblarse o virar hacia un lado. Implica interés, como cuando alguien vuelve su rostro para mirarlo o cuando alguien deja de hacer algo para darle su atención completa; o cuando alguien se acerca a oír lo que usted tiene que decir.

Por ejemplo, Salomón utiliza la misma palabra en Proverbios 7:21-22 para escribir la reacción de un hombre que ha sido seducido por una prostituta y la «sigue». También aparece en 1 Reyes 11:4 para describir la forma en que las esposas de Salomón le «volvieron» su corazón a otros dioses. El salmista dice que el ama al Señor porque Dios se «vuelve» a él, porque deja de hacer su trabajo para poder ponerle atención en su dolor y sufrimiento. Dios nunca le da la espalda a aquellos que claman a Él con lágrimas. Cuando Dios parece estar alejado, en realidad Él está «inclinándose» a escucharnos.

Porque me rescata

Lea nuevamente los versículos  3 al 6 y 8 al 11 pero ahora, hágalo detenidamente.

Podemos ver que alguna circunstancia trágica había rodeado al escritor. Alguna experiencia terrible y dolorosa le había hecho decir que él estaba cerca de la muerte. Por experiencia personal, sé que el dolor y el sufrimiento pueden ser tan intensos, que la muerte parezca inminente. El salmista clama a Dios con la misma intensidad que lo haría un hombre que va cayendo de un precipicio y en esa situación llega a confesar que ha dudado de Dios y que ha caído en pecado.

Creo que Spurgeon capta muy bien el pathos de la situación del salmista cuando dice:

Así como los cazadores rodean su presa, de tal forma que no haya ningún escape, David se encontraba prisionero en sus sufrimientos mortales. La tristeza, la debilidad y el terror son peones de la muerte con las que ella lo rodeaba.

… Horrores que atormentan al perdido se adhirió a mí, me encadenó, me requisó para luego tomarme prisionero… la sentía tan cerca que podía ver sus dientes como los perros cazadores cuando encuentran a su presa.

No obstante, lo maravilloso es que el Señor lo liberó, lo rescató. Aun cuando se sentía sin fuerzas, después de que calumniaron su carácter, de sentirse deprimido, enfermo y conmocionado por el dolor, el salmista testifica que el Señor se quedó a su lado. Dios siempre hará eso. Dios nunca nos abandona. Él nunca abandona un barco que se está hundiendo; Él no huye cuando el enemigo aumenta su fuerza. Nuestro Dios es un experto en lo que respecta a la liberación del ser humano y esa es una promesa para usted.

No es de extrañarse entonces que el salmista diga que que va a «andar delante del Señor» (v. 9) como agradecimiento por su liberación. Es una reacción natural querer pasar el tiempo con alguien que se mantuvo con nosotros durante alguna experiencia dolorosa que tuvimos que enfrentar.

Afirmando el alma
Las personas que enfrentan un intenso dolor y sufrimiento con frecuencia comienzan a dudar del Señor. ¿Por qué cree usted que esto sucede? ¿Qué hizo el salmista? ¿Qué hizo usted para contrarrestar la duda? Sabiendo lo que sabe ahora, ¿qué hará si el dolor y el sufrimiento quieren crear duda en su vida?

Nuestro Dios es un experto en lo que respecta a la liberación del ser humano.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La tristeza abunda

2 Octubre 2017

La tristeza abunda
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

Es fácil que aquellos que están fuertes y saludables olviden cuántas lágrimas de sufrimiento y dolor se derraman cada día. La tristeza abunda en este mundo, y quizás está ocurriendo esta semana en su propia casa o en su propio corazón. Las lágrimas caen. El dolor se ha apoderado de usted y lo peor es que puede ocurrir repentinamente.

Recuerdo conversar una vez con un joven que trabajaba con nosotros en el equipo de apoyo de una iglesia que pastoreaba antes. Él estaba muy contento acerca de su futuro, era un chico muy agradable y con una personalidad contagiosa. Ese mismo día el murió en una colisión automovilística. En cuestión de horas, la risa se tornó en llanto. Su familia, repentinamente tuvo que enfrentar el dolor de su ausencia. Tal es la situación de la humanidad.

El compositor de Salmo 116 comprendía muy bien el afán del dolor y el sufrimiento. No sabemos los detalles que hicieron que el salmista estuviera de luto, sin embargo, la letra de este lamento antiguo nos da la pista de que su situación tenía que ver con la muerte. Uno de los versículos dice: «Me rodearon las ataduras de la muerte; me encontraron las angustias del Seol (la tumba)». También dice: «En angustia y en dolor me encontraba». Unos pocos renglones después él dice: «estaba yo postrado», más el Señor libró sus «ojos de las lágrimas». Dios, de alguna forma lo restableció de tal forma que él pudo escribir: «Estimada es en los ojos del Señor la muerte de sus fieles».

¡Asombroso! Del hoyo al pináculo… de la agonía al éxtasis.

El mismo que comienza la canción en el valle oscuro del dolor y el sufrimiento (vv. 1-2) termina con la mayor exclamación de alabanza que un judío podía expresar: «¡Aleluya!» (v. 19) la cual se traduce como «gloria a Dios».

El salmista, después de pasar en medio del valle del dolor, se sienta y relata su experiencia. Esta canción es su testimonio personal, primeramente de su amor por el Señor que lo cuidó durante las aguas turbulentas de la desesperación, el sufrimiento y el dolor (vv. 1-11) y luego su deseo de agradecerle al Señor por preservarlo (vv. 12-19). El bosquejo de esta canción pudiera ser:

I. ¡Amo al Señor! (vv. 1-11)
A. Porque me escucha (vv. 1-2)
B. Porque me rescata (vv. 3-6, 8-11)
C. Porque me cuida (vv. 7)
II. ¿Qué le puedo dar al Señor? (vv. 12-19)
A. Proclamaré sus beneficios (vv.12-13)
B. Cumpliré mis votos (vv. 14, 18-19)
C. Alabaré su nombre (vv. 15-17)

Afirmando el alma
¿Cuál evento le ha causado el mayor dolor y sufrimiento? ¿De qué forma afectó su perspectiva sobre la vida? ¿Cómo afectó su relación con Dios? ¿Qué fue lo que lo sacó de esa época oscura? ¿Qué fue lo que terminó su dolor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La reacción

30 Septiembre 2017

La reacción
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

El Salmo 101, el manifiesto espiritual de David hecho canción, comienza con una lista de cualidades admirables que el rey deseaba desarrollar. Después de ello, David miró a su alrededor y analizó cómo reaccionaría ante diferentes clases de individuos basado en su influencia negativa o positiva.

Una persona integra

El que anda en camino de integridad, ese me servirá (v. 6b).

David admite que existe una cierta categoría de personas que están a su servicio. Él la llama personas «integras». No eran personas perfectas pero su conducta era irreprochable. En mi opinión, ese es el rasgo singular más característico que los ministros deben tener, ya sean pastores, consejeros, maestros o funjan en otra clase de servicio. Mantener un parámetro de conducta irreprochable debe convertirse en una calificación indispensable para los siervos de Dios. Cuando la integridad se quebranta o siquiera la apariencia de ella, esa persona pierde la capacidad de dirigir en una función de alta capacidad.

Una persona fraudulenta

No habitará dentro de mi casa el que hace fraude (v. 7a).

El término original que David utiliza para la palabra, «habitar», en este versículo es diferente del versículo anterior. En este contexto, el término literalmente significa, «sentarse». Se utiliza figurativamente de la misma forma en que nosotros decimos que una persona: «ocupa un asiento en el Congreso» o «ganó un asiento en la asamblea». Se refiere a un lugar de responsabilidad y autoridad. David toma la determinación de que un hipócrita no podrá tener ningún lugar de responsabilidad o autoridad bajo su administración. Un fraude ocurre cuando se oculta el verdadero motivo detrás de una acción o al no contar toda la historia. Es el hecho de engañar deliberadamente a una persona. Si alguna vez usted ha caído en algún fraude, usted sabe bien porque David se sentía de esa forma.

Una persona mentirosa

El que habla mentira no se afirmará delante de mis ojos (v. 7b).

El rey tenía una política: cualquiera que fuese culpable de mentir no podía mantener su posición de autoridad. La confianza había sido quebrantada. Una persona que miente una vez, probablemente volverá a mentir. Si usted tiene un negocio u ocupa una posición de liderazgo, sería iluso tolerar un empleado mentiroso. El liderazgo depende de la información confiable. ¿Cómo se puede dirigir una organización que no tiene una perspectiva clara? La moral depende de una relación saludable y una relación se edifica en la confianza. No puede haber trabajo en equipo si hay un mentiroso en ese equipo.

Una persona impía

Por las mañanas cortaré de la tierra a todos los impíos para extirpar de la ciudad del Señor a todos los que obran iniquidad (v. 8).

Esta es una conclusión muy drástica. Él ha mencionado varios tipos de personas y ha dicho lo que piensa acerca de cada una, pero esta es la reacción más fuerte de todas. El término «impíos» era un término judicial que se refería a aquellos que cometían un crimen y que luego la corte los encontraba culpables. Aquí no se está hablando de una persona de mal carácter; los «impíos» son criminales. La frase, «los que obran iniquidad» se refiere a personas que cometen crímenes. El verbo «cortaré» tiene un término hebreo que significa acabar, terminar o finalizar.

David toma la resolución de deshacerse de los criminales como sea necesario, incluyendo también la ejecución. David está diciendo: «voy a deshacerme de todos criminales y así las personas tendrán un ejemplo para no cometer crímenes».

David promete formar una administración honesta de gobierno, desde arriba hacia abajo. Se compromete a un alto grado de conducta moral individual y toma la determinación de hacer que todos en su gobierno se dirigían bajo el mismo parámetro. Al hacerlo, él espera discernir la voluntad de Dios, deshaciéndose de las distracciones del mal carácter y buscando su propósito divino hasta el día de su muerte.

Afirmando el alma
David decide definirse a sí mismo mediante cuatro valores principales: honor, integridad, honestidad y pureza. Escoja cuatro valores que usted desarrollará como sus propias cualidades características. David eligió rodearse de personas de calidad. ¿Con quién se asocia con frecuencia? David se deshizo de toda la influencia negativa que había en su hogar o en su trabajo.  ¿De qué cosas necesita deshacerse, ya sea su hogar o su trabajo?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

En curso

29 Septiembre 2017

En curso
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

Ahora que David identificó esas cuatro cualidades que debemos desarrollar en su manifiesto espiritual del Salmo 101, él continúa con varias afirmaciones con la intención de mantenerlo en curso a su propósito divino. David no se está viendo ahora internamente, él está viendo a su alrededor. David considera el pueblo de su reino y menciona su respuesta predeterminada a siete tipos de personas.

El difamador

Al que solapadamente difama a su prójimo, a ese yo lo silenciaré (v. 5a).

El término, «silenciaré» viene de una palabra hebrea que significa «acabar con alguien o con algo». David no va a permitir que una persona difamadora siga su campaña secreta en contra de otra persona. David no va a tolerar la calumnia. Las personas que se encuentran en posiciones de autoridad deben tener una política fuerte para tratar severamente con aquellos que intentan subir de posición destruyendo a otra persona en el proceso.

El altanero

No soportaré al de ojos altaneros y de corazón arrogante (v. 5b).

David rehúsa convivir con una persona arrogante. Note que la arrogancia se revela en el rostro: «ojos altaneros» pero su origen viene de un «corazón arrogante». Proverbios 21: 4 también vincula el corazón arrogante con una apariencia altanera. Existe un problema práctico que se asocia con las personas arrogantes y es un derivado del egoísmo. Me refiero a una actitud beligerante. Una persona arrogante es una persona que siempre está discutiendo en toda situación. La arrogancia siempre quiere salirse con la suya. Escuche una vez más al sabio Salomón: «Ciertamente la soberbia producirá contienda, pero con los que admiten consejo está la sabiduría» (Proverbios 13: 10).

El fiel

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que habiten conmigo (v. 6a).

Durante mi tiempo de estudio en la Escritura he llegado a descubrir un aspecto interesante. El libro de Proverbios, en dos ocasiones, se hace la misma pregunta. Una vez con respecto a los hombres y la otra con respecto a las mujeres. La pregunta es: “¿quién hallará…?»  Esa pregunta sugiere que algo es muy difícil de encontrar.

Proverbios 20: 6 dice: «un hombre fiel, ¿quién lo hallará?.” Proverbios 31: 10 dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?”

Las dos preguntas implican que es difícil encontrar fidelidad en los hombres y fortaleza de carácter en las mujeres (eso es lo que significa ser una mujer virtuosa).

David no podía soportar a una persona arrogante pero deseaba habitar con las personas fieles. Él había descubierto que un individuo fiel, no siempre estaba de acuerdo con el líder pero apoyaría su visión y su agenda. Si no hay personas fieles que cumplan sus funciones, el liderazgo no puede tener éxito.

Afirmando el alma
Pablo nos advierte: “No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres’” (1 Corintios 15: 33). En una hoja de papel, escriba su nombre en el centro y luego escriba los nombres de las personas con las que usted pasa la mayoría de su tiempo. Al lado de cada nombre, describa su cualidad, ya sea positiva o negativa. ¿Se está rodeando de influencias que le impulsan a ser una persona mejor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Honestidad y pureza

28 Septiembre 2017

Honestidad y pureza
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

El Salmo 101 presenta cuatro cualidades que un creyente debe tener para poder discernir su propósito divino. La confusión abunda cuando no existen estas cuatro virtudes para aclarar la visión de un individuo. Después de describir el honor y la integridad, la canción continúa con otras dos cualidades piadosas: la honestidad y la pureza.

Honestidad

No pondré delante de mis ojos cosa indigna; aborrezco la obra de los que se desvían. Ella no se me pegará (v. 3).

David, siendo el rey, tenía el poder político para exigir cualquier agenda y luego comprometer los recursos de toda la nación para lograr su objetivo. Saúl, su predecesor, utilizó su influencia política, la riqueza de la nación y el poderío del ejército israelí para perseguir a David, la persona que Dios había ungido como rey. David, sin embargo, toma la determinación de evitar cualquier ambición indigna. Hacerlo significaría para él, «desviarse» de su comunión con Dios. Además, decidió «aborrecer» los logros de aquellos que se «desvían».

En el Oriente Antiguo, aborrecer algo significa rechazarlo para aceptar algo más. Por ejemplo, Génesis 29 nos cuenta la historia de las dos esposas de Jacob y como el «amaba» a Raquel pero «aborrecía» a su hermana Lea.  El término solamente indica que Jacob favorecía a una por encima de la otra. No significa que él odiaba a Lea. Después de todo, él había tenido varios hijos con ella. La idea, entonces del versículo 3 del Salmo 101 es que David rechazaba las obras de los impíos, de esos que se desviaron de Dios y escogía el camino de Dios en su lugar.

Pureza

El corazón perverso será apartado de mí; no reconoceré al malo (v. 4).

David ya había tomado la resolución de ser un hombre de honor, de integridad y de honestidad. Ahora decide también ser un hombre de pureza. Esta tiene que ser una de las razones por las cuales Dios dijo que David era un «hombre conforme a su corazón». Son muy pocas las personas, ciertamente, las  que pueden decir lo que David decía en este cuarto versículo. El hijo de David, Salomón, también escribió acerca del valor de la pureza personal en Proverbios 11: 19-21:

Como la justicia es para vida,
así el que sigue el mal lo hace para su muerte.
Abominación le son al Señor los perversos de corazón,
pero los íntegros de camino le son agradables.
De ninguna manera quedará impune el malo,
pero la descendencia de los justos escapará.

No pase por alto la última parte de este pasaje. Una vida pura en realidad es una inversión espiritual, cuyos dividendos disfrutan sus hijos. Dios tiene, por así decirlo, un plan de apartado sobre la pureza, una cuenta espiritual que usted establece ahora y que sus descendientes pueden aprovechar después.

El valor de una vida pura debe ser fundamental para todo cristiano. Tenemos una curiosidad sobre la perversidad y la maldad. No es que solo tengamos conocimiento de lo que es la maldad, sino que más bien nos sentimos atraídos a ella. Los noticieros sacan provecho de su interés enfatizando la maldad de nuestro mundo. Ellos se han dado cuenta que el interés público aumenta cuando se habla de actividades inmorales o impuras. David se dio cuenta, sin embargo, que un «corazón perverso» solo causaría el debilitamiento de su vida espiritual.

Mi esposa, Cynthia y yo conocemos a un joven que se estaba preparando para el ministerio. Este joven se casó con una chica que había sido rescatada de un pasado inmoral. Por varios años, ella había sido una prostituta en una gran ciudad. Durante esos años ella había experimentado la profundidad de la vergüenza. Gracias a una serie de eventos, ella escuchó el evangelio y se entregó a Cristo. Después de su conversión y su matrimonio con nuestro amigo ministro, ella se encontró con un ambiente totalmente nuevo. En vez de maldad, había pureza. En una ocasión, ella compartió con Cynthia acerca de esos ajustes y de lo difícil que era para ella olvidar su pasado. Ella quería hacerlo, pero la maldad encontraba formas de adherirse a su mente. Quizás esa es la razón por la cual David decidió «no reconocer al malo». Este mundo nos etiqueta de formas casi imposibles de borrar. Es mejor ser puro y no tener experiencia que estar cicatrizado por los recuerdos impuros que regresan a nuestra mente sin avisar.

Afirmando el alma

Si un investigador viniera a hacerle una auditoría acerca de sus finanzas o sus negocios, ¿qué quisiera usted que esa persona no descubra? Si su conciencia le molesta, ¿qué puede hacer para resolver este asunto? En términos de pureza, ¿qué influencia negativa o impura enfrenta usted de manera regular? ¿Qué puede hacer usted para crear un ambiente de pureza?

Una vida pura es una inversión espiritual, cuyos dividendos disfrutan sus hijos—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Honor e integridad

27 Septiembre 2017

Honor e integridad
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

Una vez escuché al presidente del Seminario expresar su preocupación sobre la escuela cuando dijo: «Espero que no estemos graduando alumnos con una gran cantidad de creencias pero sin suficiente convicción». La convicción es lo que hace que la creencia tenga respaldo. David no se sentía satisfecho con un conjunto de verdades teológicas girando en su cabeza; David las había convertido en convicciones concretas. Es como si los primeros cuatro versículos del salmo representaran a David diciendo: «Estoy comprometido al propósito de Dios, cualquiera que sea éste».

En estos cuatro versículos, él hace una lista de cuatro grandes cualidades que el creyente debe tener para poder descubrir una dirección clara. Esas cualidades acaban con una mentalidad ociosa.

Honor

De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré salmos, oh Señor (v. 1).

¿De qué canta David? De la misericordia y la justicia. Estas dos cualidades no sólo definen a Dios, sino que representan los valores que Dios quiere que el mundo utilice como guía. Muchos años después, el profeta Miqueas escribiría:

«¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el Señor? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios (Miqueas 6:8).

La primera virtud, misericordia, es «chesed» y ya hemos hablado de esa palabra antes. Combina la idea de una bondad extraordinaria y desinteresada  junto con el amor, la amistad, y la lealtad. El concepto del Nuevo Testamento acerca de la gracia capta lo que «chesed» es. La otra palabra, «derecho», es la palabra «mishpat» y se refiere a una administración ordenada y equitativa del gobierno; describe la cualidad del gobierno civil que permite que todos vivan de manera pacífica y productiva.

David toma la resolución de hacer que estas dos cualidades divinas se conviertan en la canción de su vida. Él se compromete a vivir bajo esos aspectos y que ellos le conduzcan en cada decisión y cada relación que él tenga.

Integridad

Daré atención al camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? En integridad de corazón andaré en medio de mi casa (v. 2).

La primera parte de este versículo tiene que ver con su integridad pública. El término original hebreo da la idea de algo completo, algo entero. Transmite la idea de ser totalmente honesto. El rey de Israel sabía que su vida ante la gente tenía que ser sólida y honesta para que su reino se mantuviera firme.

La segunda parte de este versículo tiene que ver con su integridad privada. Note que David utiliza la palabra, «corazón» y la palabra, «casa». La integridad tiene que ver con la autenticidad, una virtud que no cambia dependiendo de la audiencia del lugar donde esté.

Afirmando el alma
Piense en alguna una persona de la historia que usted admira debido a sus logros. Busque su biografía y luego léala enfocándose principalmente en lo que influyó a esa persona y cómo esa persona enfocó su energía y su dirección. Observe también esos aspectos de honor e integridad en esa persona.

La convicción es lo que hace que la creencia tenga respaldo.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una vida de propósito

26 Septiembre 2017

Una vida de propósito
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

Algunas personas parecen vagar sin rumbo durante sus vidas, caminando sin ninguna dirección. Si una persona no tiene objetivos definidos claramente, no es de sorprender que adopte un estilo de vida sin definición ni propósito.

Conozco algunas personas que viven su vida sin ningún plan. Me recuerda la vez que fui invitado a una universidad para dar un discurso. De camino al salón, me encontré con un joven obviamente apático. Le hice algunas preguntas intentando crear interés para que hiciera planes más allá del día de la graduación. Recuerdo preguntarle acerca de sus planes. ¿Sabe cuál fue su respuesta? Sin pensarlo dos veces me respondió: « ¿Planes? Bueno…voy a ir a comer».

Tristemente respuestas como esas son comunes en las personas que han quedado atrapadas en el afán de una vida sin rumbo. Viven de un día para el otro sin preocuparse más que por los programas de televisión la noche. Deambulan por la vida como un tronco en un pantano.

El título del salmo nos dice que esta es una canción de David, cuya vida era guiada con un propósito específico. Él había comprendido el plan de Dios para él y con excepción de una caída temporal en desobediencia, él seguía su rumbo sin distracciones. David tomó decisiones según su propósito, y sirvió a Dios fielmente por muchos, muchos años. Verdaderamente, él era un «hombre conforme al corazón de Dios».

Quizás más que cualquier otro pasaje de la Escritura, esos ocho versículos explican la filosofía de David acerca de la vida. De hecho, un título apropiado para el Salmo 101 podría ser: «La declaración de fe de David». Éste es su credo. Este es un salmo que presenta su dirección espiritual.

David se comprometió asimismo con este credo sin ninguna reservación. Él, por supuesto, falló algunas veces; se salía del curso, pero siempre mantuvo un parámetro delante él. En ese salmo no vemos el mínimo trazo de transigencia diplomática o vacilación, al contrario, lo que observamos son palabras directas de devoción. Por tanto, todos los que deseamos vivir más allá del afán de una vida sin rumbo haríamos bien en analizar cómo David decidió conducirse asimismo.

El pasaje y su patrón

El Salmo 101 podría ser llamado el salmo de las resoluciones. Aparecen al menos diez acciones específicas. Ese salmo me recuerda la declaración de Josué cuando la nación de Israel quería desobedecer al Señor: . . . escojan hoy a quién sirvan. . . pero yo y mi casa serviremos al Señor» (Josué 24: 15). David implica durante los primeros cuatro versículos esa misma actitud de Josué y presenta cinco resoluciones. Luego, en los versículos 5 al 8 habla de su reino, y hace una lista de siete diferentes tipos de personas y comenta algo acerca de cada una de ellas. Un bosquejo de este salmo podría ser siguiente:

I. Yo: resoluciones (vv. 1-4)
A. Cantaré (v. 1)
B. Daré atención (v. 2a)
C. Andaré (v. 2b)
D. No pondré (v. 3)
E. No reconoceré (v. 4)

II. Mi reino: declaraciones (vv. 5-8)
A. Difamador (v. 5a)
B. Altanero (v. 5b)
C. Fiel (v. 6a)
D. Integro (v. 6b)
E. Fraudulento (v. 7a)
F. Mentiroso (v. 7b)
G. Impío (v. 8)

Afirmando el alma
¿Cuál es su propósito específico en la vida? Si no lo sabe, hoy es un buen tiempo para preguntar: Señor, ¿Por qué me tienes en el planeta tierra? ¿Cuál es mi función específica dentro de tu plan? La contestación no es una simple respuesta, más bien es un proceso que comienza con la decisión de servir a Dios con su vida. Si usted no lo ha hecho antes, comprométase a servirle a él sin reservaciones.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Agradecimiento y alabanza

23 Septiembre 2017

Agradecimiento y alabanza
por Charles R. Swindoll

Salmos 100

El Salmo 100 continúa con dos preceptos finales y presenta tres razones específicas para «cantar con gozo» (v. 1). Ambos preceptos nos invitan a hablar directamente con el Señor.

6. Denle gracias (v. 4). La palabra hebrea para dar gracias viene de un verbo que significa confesar, alabar, reconocer, exaltar o agradecer. En otras palabras no es sencillamente decir: «gracias Dios, por los bendiciones». En este texto el verbo da a entender una persona que tiene razones específicas para dar gracias, que relata una historia donde Dios es el héroe. Nosotros hacemos esto cuando estamos contándoles a nuestros amigos acerca de algún buen doctor que nos ayudó con una larga enfermedad. La expresión de gratitud es impresionante. Sentimos que las palabras no nos alcanzan para poder hablar bien de ese doctor. De manera similar en este pasaje, la expresión «denle gracias» da la intención de expresar que literalmente no podemos decir con palabras lo bueno que es el Señor y lo que él hace por nosotros.

Una de las señales que muestra que estamos en los últimos días, es la ingratitud. 2 Timoteo 3: 1-5 escribe la palabra «malagradecido» en una lista de actitudes que marcan los días malos antes del fin del mundo. Hay que tener cuidado con esa generación ingrata y mal agradecida. Cultivar un corazón agradecido es algo muy importante para Dios.

7. Bendigan su nombre (v. 4). La palabra hebrea es «barak» y tiene el significado de arrodillarse, elogiar o saludar. La idea es mostrar honor y honra a Dios, reconociendo su nombre por encima de cualquier otro nombre. En el Oriente Antiguo, una persona «bendecía» a un superior arrodillándose o inclinándose ante él. Él o ella entonces expresaban su deseo para que esa persona tuviera poder, prosperidad, longevidad, éxito, etc.

Claro está que el Señor ya posee todo el poder, la prosperidad, la longevidad y siempre tendrá éxito en todo lo que haga; al «bendecir su nombre», afirmamos su poder y su bondad y nos comprometemos a unirnos a su causa.

Esas dos acciones, «dar gracias» y «bendecir su nombre» tiene un significado especial muy arraigado a la tradición del Oriente Antiguo. Recibir la hospitalidad de un noble y pronunciar la bendición como resultado establecía efectivamente una alianza, una deuda duradera que unía a ambas personas en un lazo de amistad. En este caso, el salmista nos invita a que demos lealtad al rey supremo.

Afirmando el alma
Durante los siguientes días, dedique su tiempo de oración a darle gracias y alabar al Señor. Esto no es tan fácil como pedirle al Señor ayuda, sabiduría, fortaleza, sanidad u otras necesidades así que debe prepararse antes de orar. Haga una lista de agradecimientos. Investigue los atributos de Dios. Luego, en oración, relate la historia de la bondad de Dios hacia usted.

Cultivar un corazón agradecido es algo muy importante para Dios.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Cultive una relación con Dios

22 Septiembre 2017

Cultive una relación con Dios

por Charles R. Swindoll

Salmos 100

El Salmo 100 es un precepto extendido para adorar al Señor con instrucciones específicas. Los primeros tres mandatos que aparecen en los versículos 1 y 2 están relacionados directamente con la idea de cultivar una actitud de gozo. Las siguientes cuatro instrucciones se enfocan en cómo vemos la identidad y el carácter del Señor. Examinemos dos de ellos.

4. Reconozcan que el Señor es Dios (v. 3). A primera vista, éste parece un precepto extraño. Un análisis más cercano de los términos en el idioma hebreo nos ayudará a aclarar la intención de salmista.

La palabra «conocer» viene del hebreo, «yada». Cuando se utiliza en referencia a una persona, denota un conocimiento personal por experiencia, no un conocimiento a la ligera. Es el mismo término que los escritores bíblicos utilizaron como un eufemismo de la relación sexual (Génesis 4: 1; 19: 8; Números 31:17, 35; Jueces, 11:39; 21:11; 1 Reyes 1:4; 1 Samuel 1:19). Nuestro conocimiento de Dios debe ser algo personal y basado en la experiencia, no en algo simplemente teológico.

La palabra, «Señor» es el nombre personal de Dios que se representa en hebreo por las cuatro consonantes «JHVH», y que era considerado muy sagrada para pronunciarlo de manera audible. Quizá recuerde que la palabra se basa en el verbo «ser» que le identifica como la deidad que verdaderamente existe. El finado filósofo cristiano, Francis Schaeffer lo decía de esta manera: «el Dios que existe» (al contrario de todos dioses que no existen).

La estructura de la oración también muestra un detalle importante enfatizando que ningún otro nombre puede tener esa distinción. La oración pudiera bien leerse: «conozcan que Jehová, solamente es Dios». Un compositor contemporáneo agregó una frase muy importante en una canción titulada, Él es Dios. Él escribió: «Él es Dios…y yo no».

La palabra, «Dios» al final de la oración es la palabra hebrea, «elohim», la cual enfatiza la grandeza de Dios, algo así como si utilizamos el título «Su realeza» cuando nos referimos a un rey.

El texto entonces podría parafrasearse de la siguiente forma: «conozcan por experiencia personal que JHVH es el único soberano Dios de todo».

Hay dos implicaciones muy importantes aquí. Primero, la soberanía de Dios está por encima de cada uno de nosotros. Dios no es sencillamente el gobernador del universo que domina las galaxias y las fuerzas de la naturaleza. Él es mi Dios soberano. Él es su rey. Él es el jefe; nosotros nos debemos a él. Cuando aceptamos ese hecho, la vida se vuelve más fácil de entender y el gozo hace un lado la frustración.

Segundo, nuestro conocimiento de Dios como el Señor soberano se debe aprender por experiencia personal. Eso implica una relación personal donde él nos dirige y nosotros le seguimos. Y a través de ese intercambio continuo, la decisión de confiar en él se vuelve un factor inmutable e inconmovible. Las personas seguras de sí mismas son personas gozosas.

5.  Entren por sus puertas con acción de gracias (v. 4). ¿Cuál era el concepto del salmista aquí? ‘¿A qué puertas y atrios se refiere? Existen dos posibilidades. Primero, puede referirse a la fortaleza de un gobernante, donde se decidían los juicios y se concedían los favores. Si es así, la invitación allí tiene que ver con entrar al lugar con alabanzas y agradecimiento en vez de buscar el favor de un gobernante.

La segunda posibilidad puede referirse al templo, el lugar donde el pueblo de Dios se acercaba al Señor. En el antiguo testamento, el resplandor de su gloria, que los hebreos llamaban, «Shekinah» llenaba el lugar santísimo del templo (2 Crónicas 5: 14 y 1 Reyes 8:10-11). El templo tenía puertas y atrios, los cuales daban acceso a la presencia de Dios.

Debido a que Jesús satisfizo todos los  requisitos de los rituales del templo, nosotros no tenemos que buscar un lugar específico para encontrarnos con Dios. En la actualidad, nosotros le adoramos «en espíritu y en verdad» (Juan 4:23). Entonces, ¿cómo entramos a sus puertas y a sus atrios? ¿Cuál es nuestro acceso a su presencia en la actualidad? La respuesta es la oración. Hebreos 4:16 nos invita a «acercarnos» al trono de Dios. A través de la oración llegamos a la misma presencia de Dios. El Salmo nos dice que nos acerquemos al Señor con alabanza y agradecimientos. De vez en cuando es bueno ahorrarnos nuestras peticiones para otro momento e ir a Dios con el único propósito de alabarle.

Afirmando el alma
Uno puede cultivar una relación personal con Dios de la misma forma en que lo hacemos con otra persona: escuchándole, dedicándole tiempo y haciendo cosas que la otra persona considera importantes. ¿Qué está haciendo para escuchar al Señor? ¿Cuánto tiempo usted dedica a estar con personas que aman a Dios? ¿Se une usted a Dios para lograr su obra?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Abundancia sin gratitud

20 Septiembre 2017

Abundancia sin gratitud
por Charles R. Swindoll

Salmos 100

Ciertamente, hemos experimentado altibajos financieros en el último siglo, algunos de ellos muy significativos. No obstante, tenemos que admitir que los que vivimos en los Estados Unidos hemos sido beneficiados con un nivel de abundancia sin precedentes. Nunca en la historia de la humanidad, las personas han vivido con la clase de comodidad y seguridad que disfrutamos en la actualidad. La cultura estadounidense marca el paso en el mundo del lujo. Muchas familias tienen sus cocheras llenas de automóviles, sus casas llenas de enseres modernos, roperos llenos de ropa y un refrigerador lleno de alimentos. Desafortunadamente, en estos días de abundancia y riqueza, tendemos a ser personas que no agradecen lo que tienen y algunas hasta son presuntuosas. En vez de agradecerle a Dios, desarrollan una actitud arrogante como si todo les perteneciera.

No me malentienda. La abundancia no es un pecado. La Escritura describe a varias personas piadosas que tenían riquezas: Abraham, Job, José, David, Salomón, Josías, Bernabé, Lidia, etc. Pero también encontramos algunos que se enamoraron de su riqueza e hicieron a un lado a Dios y no le permitieron que dirigiera sus vidas.

No hay nada de malo con poseer cosas bonitas, el problema comienza cuando esas cosas nos poseen a nosotros. Una actitud arrogante y egoísta puede acabar rápidamente con una actitud de generosidad y humildad. El Salmo 100 es una canción de celebración que nos ayudará a restaurar esa actitud de agradecimiento y gozo.

Cuando leemos esta canción, tres preguntas surgen.

1. ¿A quién se dirige esta canción? Los versículos 1 al 5 mencionan que esta canción fue hecha para que la cantara «toda la tierra». El Salmo 100 es para todos. Para todas las naciones, todas las culturas, todas las épocas y todos los estados de ánimo. Su mensaje es universal y es para que todos lo oigan y lo pongan en práctica.

2. ¿De quién habla? Los versículos 1 al 3 junto con el versículo 5, nos dan la respuesta. El Salmo 100 habla del «Señor». Su nombre aparece más de cuatro veces en los primeros cinco versículos. En uno de ellos se dice que el Señor es Dios. Este Salmo dirige nuestra atención a «JHVH», el nombre personal de Dios en el Antiguo Testamento. Uno no puede apreciar el Salmo 100 o aplicar su mensaje si no conoce a aquél de quien habla el Salmo. Pero entre más se conoce al Creador infinito y todopoderoso, más resuena esta canción en el alma agradecida. Ser una persona agradecida, realmente agradecida, comienza con una relación adecuada con el Dador de todo lo que hay.

3. ¿De qué forma está hecho? Los salmos fueron escritos originalmente como himnos; su estructura es poética. La letra hebrea no rima como la poesía hispana; más bien los salmos y en un estilo específico, una especie de métrica o ritmo singular. Cada Salmo es independiente de los demás. Al igual que nuestros himnos actuales, cada uno de estos salmos tiene un mensaje y un arreglo distinto. Esta canción en particular incluye siete preceptos. El himno concluye con el versículo final que resume el carácter de Dios y nos da una razón convincente para obedecer sus mandatos.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.