El amor cristiano en acción

Martes 29 Enero

Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo.

1 Pedro 3:8-9

El amor cristiano en acción

Desde el nacimiento del cristianismo, la Iglesia es constituida por creyentes de todas las lenguas y naciones. Esos cristianos de diversos orígenes étnicos, sociales, culturales, que a menudo tienen muchas diferencias que pueden separarlos, son llamados a vivir juntos en armonía.

Unidos a su común Salvador y Señor por el Espíritu Santo, lo aman, le obedecen y reflejan sus caracteres. El apóstol Pedro los anima a vivirlo de forma práctica también:

– Sed “de un mismo sentir” (1 Pedro 3:8), el sentimiento que animaba al Señor Jesús cuando estaba en la tierra: olvidarse de sí mismo para poder servir a los demás (ver también Filipenses 2:1-8).

– Sed “compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos” (v. 8); es el amor en acción, que toma a pecho los problemas de los demás para acudir en su ayuda.

– Sed “amigables”, recordando que deben todo a la gracia de Dios.

– “No devolviendo mal por mal” (v. 9); el discípulo de Cristo sigue el ejemplo de su Maestro, “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (cap. 2:23).

El apóstol Pablo también presenta tales exhortaciones: “Vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”, y agrega: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” (Colosenses 3:14, 16). Cristianos, ¿nosotros también deseamos, mediante la práctica del amor y de la obediencia, mostrar al Señor que lo amamos?

1 Samuel 23 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

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Dése a sí Mismo

Enero 28

Dése a sí Mismo

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas. (1 Tesalonicenses 2:8)

Tuve el privilegio de asistir al seminario a fin de estudiar para el ministerio. Aprendí mucho de los libros que leí, las notas que tomé y los ensayos que escribí. Pero aprendí mucho más de la vida de los hombres que me enseñaron. En vez de concentrarme en lo que decían, me encontraba en por qué lo decían.

Eso es lo que Pablo hizo con los romanos. En realidad dijo: “Antes de darles mi teología, déjenme darme a mí mismo”. Pablo es un modelo para todos los que sirven a Cristo. Siga el ejemplo de Pablo y comience a darse a sí mismo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Bienaventurados los pobres en espíritu (1)

Lunes 28 Enero

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Mateo 5:3

Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará el Señor.

Salmo 41:1

Las bienaventuranzas

Bienaventurados los pobres en espíritu (1)

Las bienaventuranzas expresadas por el Señor Jesús en el evangelio de Mateo (cap. 5:3-12) hacen eco a las numerosas bienaventuranzas del Antiguo Testamento. Se trata de promesas que Jesús hizo a sus discípulos, y son válidas para todos los que ponen su confianza en él.

Esas promesas de felicidad nos sorprenden y tal vez nos desafían. ¿Cómo puede uno estar verdaderamente feliz cuando pasa por las aflicciones mencionadas en Mateo 5? Jesús nos dio ejemplo y comprende nuestros sufrimientos. Él no menosprecia nuestras lágrimas, pero nos promete una felicidad duradera, incluso eterna, porque esa felicidad refleja ya algo del “reino de los cielos”.

Esta es la promesa de la primera bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres (o los humildes) en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Esta promesa del reino de Dios no es anunciada a los que se creen ricos, a los que están satisfechos de sí mismos y a menudo son orgullosos, sino a los humildes, a los que no tienen nada que hacer valer, ni buenas intenciones, ni actos generosos. Van a Dios con las manos vacías, para recibir por la fe su perdón y entrar en su reino.

Ese reino designa una realidad nueva inaugurada por la venida de Jesús. Esa realidad aparece donde no domina más la contienda, los celos, sino la justicia, la paz, el gozo (Romanos 14:17). Nace primeramente en nuestro corazón, cuando reconocemos el señorío de Cristo, la autoridad de su amor en nuestra vida.

(continuará el próximo lunes)

1 Samuel 22 – Mateo 18:1-14 – Salmo 18:1-6 – Proverbios 5:21-23

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El rebaño del Señor

Domingo 27 Enero

(Jesús dijo:) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna.

Juan 10:27-28

Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil.

Ezequiel 34:16

El rebaño del Señor

Delante de nosotros, un inmenso rebaño de ovejas atravesaba el valle. El pastor caminaba tranquilamente mientras su perro, bien adiestrado, pasaba de un lado a otro para reunir a los animales dispersados. Estábamos fascinados por sus intervenciones perseverantes y valientes. Entonces mi padre, siempre presto a enseñarnos algo, me preguntó:

–Henri, si tuvieras que conformar un pequeño rebaño, ¿cómo escogerías las ovejas?

–Yo eliminaría las cojas, luego las débiles y las que tienen tendencia a extraviarse, por último miraría la calidad de su lana.

–Haciendo así obtendrías un buen rebaño. Pero Jesús forma un rebaño todavía mejor: invita a todos los hombres, particularmente a los débiles, a los que están cargados, cansados, heridos por la vida, pobres, menospreciados. A los que acuden a él y ponen su confianza en él, los atiende. Los ama tal como son y les comunica su propia vida.

Esta es la Iglesia del Señor, compuesta por los que han reconocido su debilidad y su culpabilidad ante Dios, y han creído en el Señor Jesucristo. Entonces han recibido una nobleza divina, son hijos de Dios. Están unidos entre sí eternamente por un mismo Espíritu, por un mismo amor. Tienen un solo jefe, Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).

1 Samuel 21 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

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Morir y estar con Cristo

Sábado 26 Enero

Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

2 Corintios 5:8

Teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.

Filipenses 1:23

Morir y estar con Cristo

Después de su muerte el cristiano se halla en un estado de felicidad consciente. Su alma todavía espera la resurrección de su cuerpo, pero está consciente y feliz en la presencia del Señor.

Esta era la certeza del apóstol Pablo quien escribió que si estamos “ausentes del cuerpo”, estamos “presentes al Señor”. El Señor no le dijo al ladrón que tendría que esperar el reino, sino: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

Antes de morir lapidado, Esteban oró: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59). Sabía que iría inmediatamente al cielo, donde acababa de ver al Señor “a la diestra de Dios” (v. 55-56). Para el creyente, la muerte es “ganancia”, porque estar con el Señor es “muchísimo mejor”.

El cristiano espera la venida del Señor; entonces los muertos en Cristo resucitarán y los creyentes vivos serán arrebatados a su encuentro (1 Tesalonicenses 4:16-17). Mientras esperamos, suspiramos interiormente, “deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial” (Romanos 8:23; 2 Corintios 5:2). “Todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” (1 Corintios 15:51-52). Pero antes de que esto se cumpla, el cristiano puede pasar por la muerte. Según Juan 11:11, «duerme». El cuerpo está inerte, pero se despertará. ¡Así el cristiano posee la gloriosa certeza de estar, plenamente consciente, en la presencia del Señor!

1 Samuel 20:24-42 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

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No parece justo

Enero 25

No parece justo

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré. (1 Corintios 9:16-17

Hay una historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.

“Eso no parece justo”, le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. “Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey”. Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciendo: “¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo”.

Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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¿Cuál es nuestra filosofía?

Viernes 25 Enero

Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

Hebreos 9:27

La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

¿Cuál es nuestra filosofía?

Lectura propuesta: Lucas 16:19-31

Las siguientes palabras sacadas de una canción de Georges Moustaki expresan su manera de ver la vida: «Tenemos toda la vida para divertirnos. Tenemos toda la muerte para descansar». Con motivo de sus funerales en mayo de 2013, los medios de comunicación recordaron lo que le había dado éxito, en particular esta «filosofía» (es el título de la canción).

En la Biblia Dios declara lo contrario: “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Eclesiastés 11:9). Jóvenes, es muy natural que gocen de la vida, pero sepan que después de la muerte tendrán que rendir cuentas a Dios. “Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14).

La Biblia también dice que la muerte no es un lugar de reposo para todo el mundo. ¿Qué le sucedió al hombre rico de la parábola que pasó su vida gozando los placeres del mundo? Murió, y “estando en tormentos…” (Lucas 16:23). ¡No se deje engañar! No espere descansar, después de la muerte, cerca de un Dios a quien ha ignorado durante toda su vida. Entonces será demasiado tarde para cambiar de filosofía.

Hoy Dios nos propone, seamos ricos o pobres, otra elección, una vida unida a la suya por la fe en su Hijo Jesucristo, siendo conscientes de su amor.

1 Samuel 20:1-23 – Mateo 16:1-12 – Salmo 17:1-5 – Proverbios 5:1-6

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Un corazón agradecido

Enero 24

Un corazón agradecido

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. (Filipenses 1:3)

Un corazón agradecido es esencial para el verdadero servicio espiritual. Si está tratando de servir al Señor sin gratitud en su corazón por lo que ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.

¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más.

Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: “Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido”. Pero cuando él lo haga, cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido.

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En la balanza de Dios

Jueves 24 Enero

Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él (Dios).

Romanos 3:20

Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos.

Hechos 15:11

En la balanza de Dios

Los archivos babilónicos mencionan al rey Belsasar, quien, en la antigüedad, creía dominar el mundo y se ufanaba de ello. Pero lo que ellos no cuentan es la manera como terminó un festín que él ofreció a sus allegados: el rey vio los dedos de una mano escribir en la pared un terrible veredicto respecto a él: ¡Dios lo había “pesado” en su balanza y lo había hallado demasiado liviano!

Belsasar debía saber, por la historia de su predecesor, que “el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres” (Daniel 5:21), sin embargo había cerrado su oído a las advertencias de Dios y había endurecido su conciencia. Vivía para su propia gloria personal, menospreciando lo que pertenecía a Dios. Al escuchar la sentencia divina, el rey palideció, pero aunque estaba aterrorizado y tembloroso, no quiso arrepentirse. Ya era demasiado tarde para él: murió la noche siguiente.

Amigo lector, ¿sabe usted que un día su vida también será pesada en la “balanza” de Dios? Entonces será inútil defenderse argumentando el bien que usted ha hecho. Toda su vida estará ante él. Todo estará escrito en los libros (Apocalipsis 20:12). Sobre la base de sus propios méritos, todo hombre será “hallado falto”. Toda discusión será inútil (Romanos 3:19). La Biblia es clara.

Sin embargo, hoy Dios hace proclamar una buena noticia: él ama a sus criaturas y les ofrece su perdón por medio de Jesucristo. Reconozca que usted no da el peso delante de él, que su única salida es aceptar la salvación gratuita que Dios le ofrece. Recíbala por la fe.

1 Samuel 19 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27

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Verdadera gratitud

Enero 23

Verdadera gratitud

Doy gracias a Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. (Romanos 1:8)

Una cosa sabemos del apóstol Pablo: Tenía un corazón agradecido. En casi cada una de sus epístolas, Pablo expresó gratitud por las personas que recibían su mensaje. Aunque sabía que cada iglesia necesitaba corrección, no solo envió instrucción; también envió un mensaje de gratitud. Siempre pudo ver que se cumplían los propósitos de Dios. Pablo expresó lo que está en el corazón de todos los verdaderos siervos de Dios: “Una actitud agradecida”.

Lamentablemente, algunos van por la vida destacando lo negativo. Se niegan a ser agradecidos por lo bueno que Dios está haciendo en la vida de otra persona. Si no les está sucediendo a ellos, entonces piensan que es malo. Pablo no expresó su gratitud diciendo: “Estoy muy agradecido por lo que Dios ha hecho por mí”. Más bien dijo: “Doy gracias a Dios por ustedes”. Él sentía tanto gozo por el éxito de otra persona como del suyo propio. Que lo mismo pueda decirse también de usted.

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