EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

Charles R. Swindoll

5 de diciembre, 2018

Salmos 8

Todos nosotros ansiamos sentirnos necesitados. Deseamos sentirnos queridos. Dios nos creó con el deseo de saber que podemos contribuir con algo valioso y que puede impactar significativamente en la vida de los demás. En el pasado, grandes hombres y mujeres deseaban dejar sus huellas en el mundo, creando un legado que continuaría después que ellos murieran.

En nuestra juventud, tendemos a basar nuestra autoestima en nuestra habilidad de contribuir con los demás o de ayudar a otros en su necesidad. Durante esa época, los jóvenes se llenan de actividades, de ingenio y es esa exuberancia la que los ciega al hecho de que algún día acabará. Luego, ya sea sutilmente o abruptamente, las circunstancias cambian y nos encontramos en un lugar donde ya no somos necesarios. Diferentes situaciones opacan nuestra utilidad mientras vemos sus pasos devastadores. La injusticia puede quitarnos la libertad. La calumnia puede llevarse nuestra reputación. La enfermedad puede robarse nuestra fuerza. La mala fortuna puede acabar con nuestra riqueza. La depresión puede llevarse nuestra esperanza. Y ni qué decir del paso constante de la edad que se lleva nuestra vitalidad. Piénselo, el solo hecho de envejecer nos saca de la carrera. Cuando alguien es promovido en vez de nosotros o nos toca ir a la banca porque un jugador más fuerte ha entrado al equipo, nos sentimos abandonados y eso duele.

Nadie quiere sentirse despreciado.

La canción 8 del himnario antiguo de Dios es un bálsamo durante esa época de nuestra vida cuando nos sentimos desapercibidos, abandonados y separados. El salmo enfatiza el valor que Dios le da a sus criaturas y aún más a la humanidad.

Afirmando el alma: ¿Cómo mide su valía? ¿Su propio valor como persona? Sea honesto consigo mismo; esto es entre usted y el Señor. ¿De qué manera el factor monetario se ha hecho parte de su autoestima? ¿Que tal su posición? ¿Su poder o autoridad? ¿Su capacidad para impactar el mundo o influir en las vidas de los demás le da una sensación de más valor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El sufrimiento

Miércoles 5 Diciembre

Los que miraron a él fueron alumbrados… Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias… Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él.

Salmo 34:5-6, 8

El sufrimiento

La adversidad está presente, y el sufrimiento la acompaña. Primero es como un pequeño brote, y luego, muy rápido, invade todo. Al principio quienes nos rodean muestran algunos gestos de compasión y ánimo, pero cuando la prueba persiste, la impaciencia, la lasitud y a veces incluso el silencio se manifiestan en los demás. ¡Uno se siente solo en medio de su dolor! Por eso quiero decirle, amigo, que si bien su prueba le parece larga y todavía no ve la salida, ¡esta sí existe!

No pierda el tiempo dando vueltas a las faltas o errores que ya confesó al Señor Jesús, quien murió para salvarle de todo eso. ¡No sirve de nada culparse! Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Lea la Biblia cada día, alimente su alma con ese pan de vida, contemple la luz de su Dios, que pasa entre sus barrotes reales o imaginarios, deseche la amargura, el resentimiento, la ira.

Jesús lo mira con dulzura y paciencia, él conoce su problema. ¡Usted no está solo! El Señor está muy cerca de usted y lo acompaña fielmente en su desierto. Él quiere fortalecer su fe. Escuche la voz de Dios que le está hablando. ¡Rechace todo lo que pueda alejarlo de él!

Cuando la duda, el miedo o la angustia lo rodeen, refúgiese por la fe en Jesús, no mire a la izquierda ni a la derecha, fije su mirada y su corazón en las promesas de Dios. Él nunca lo abandonará ni le reprochará lo que usted es.

¡Ponga la mirada en Jesús! Ore a él con confianza y hallará misericordia, gracia y socorro en el momento oportuno (Hebreos 4:16).

Josué 23 – Santiago 4 – Salmo 138:1-5 – Proverbios 29:7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

PRESO POR CRISTO

Diciembre 4

PRESO POR CRISTO

Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. (Filipenses 1:13)

El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.

Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él. El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer “en todo el pretorio”. Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.

¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta “los de la casa de César” (Fil. 4:22).

Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

R. Swindoll

4 de diciembre, 2018

Salmo 5

Algunas veces sufrimos desánimo debido a circunstancias difíciles que no son causadas por alguien en particular. Por ejemplo, los desastres naturales, la enfermedad, los debacles económicos o una lesión. No obstante, con frecuencia sufrimos cuando nuestros enemigos nos hieren. Ese fue el lamento de David en el Salmo 5. Él sabía que su desánimo podía convertirse rápidamente en resentimiento, amargura, odio y finalmente en venganza. Él tenía miedo de volverse igual que sus opresores. Por esa razón, David reflexionó en el carácter de Dios y le pidió la oportunidad de realizar cosas pero en la voluntad de Dios. David entonces considera el carácter y las acciones de sus enemigos (Salmo 5: 9-10).

Porque no hay sinceridad en su boca; sus entrañas están llenas de destrucción. Su garganta es un sepulcro abierto, y con su lengua hablan lisonjas. Decláralos culpables, oh Dios; caigan por sus propios consejos. Échalos por la multitud de sus rebeliones, porque se rebelaron contra ti.

David decide deliberadamente entregar sus enemigos a Dios, quien es la única autoridad que puede hacer justicia y misericordia. También le pide a Dios que ellos «caigan por sus propios consejos». Cuando lidiamos con aquellos que se oponen a la justicia, debemos recordar que ellos están luchando contra Dios, no contra nosotros. Consecuentemente, usted puede estar seguro que Dios no permitirá que las obras malas continúen para siempre. Él limitará el pecado y responsabilizará a los pecadores. La Biblia dice que si ellos siguen sus propios consejos, caerán por sí mismos.

Pablo, el apóstol, lo dice claramente en Romanos 12: 17-19:

No paguen a nadie mal por mal. Procuren lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.

El afán del desánimo se minimiza cuando confiamos que el Señor peleará nuestras batallas. Finalmente, después de celebrar el carácter justo de Dios, después de pedir la capacidad de mantenerse del lado de Dios en el asunto, y después de considerar el destino final de los malignos, David se refiere al gozo futuro del justo (Salmo 5: 11).

Se alegrarán todos los que confían en ti; para siempre gritarán de júbilo, pues tú los proteges. Los que aman tu nombre se regocijarán en ti.

El concepto clave de este versículo es el gozo. ¿Cómo es su rostro? ¿Es un rostro gozoso? ¿Vive usted por encima de las presiones? ¿Existe evidencia de paz en su rostro? Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

¿Alguna vez usted ha examinado la respuesta de Caín cuando Dios rechazó su ofrenda? Hay una frase muy significativa que aparece en Génesis 4: 5: «Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante». El texto en hebreo se puede traducir también de una forma más dramática: «. . . y Caín ardía de enojo al punto que su rostro lo mostraba». Si tenemos enojo y resentimiento, nuestros rostros lo demuestran. Nuestra quijada se tensa, apretamos los dientes. Es imposible esconder el desánimo interno. Los rostros «caídos» revelan un corazón desanimado. David quería que Dios se llevara esa carga interna y la remplazara con el gozo.

Finalmente, el compositor menciona la promesa que frecuentemente olvidamos:

Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo; como un escudo lo rodearás con tu favor. (Salmo 5: 12)

David concluye su canción mirando al Señor y alejado de las causas de su desánimo. Él le ha entregado a Dios su carga en la mañana, el desánimo de David se ha ido. El escudo que él menciona al final de su canción en el versículo 12, se refiere a uno de esos escudos grandes que los guerreros tenían y que les cubría todo el cuerpo. Entonces, ¿cuál es la promesa?

Dios bendecirá a aquél que busca su protección. ¿Cómo lo hará? Lo hará mediante su favor y su escudo. Un escudo invisible amplio y protector. ¡Tomemos el escudo y deshagamos del desánimo!

Afirmando el alma: Durante su tiempo con el Señor, preferiblemente en la mañana, y mientras ora para vencer el desánimo, las siguientes directrices del Salmo 5, le serán muy útiles:

• Descríbale su actitud y cuanto le duele.
• Medite en los atributos de Dios.
• Pídale la oportunidad de realizar cosas de acuerdo con la voluntad de Dios.
• Sea específico en sus oraciones.
• Recuérdese asimismo que Dios le defiende.
• Recuerde las promesas de Dios.

Y cuando usted se sienta muy desanimado para orar por usted mismo, pídale alguien más que ore por usted.

Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Ahora vemos por espejo, oscuramente…

Martes 4 Diciembre

Ahora vemos por espejo, oscuramente…

1 Corintios 13:12

(Jesús dijo a Pedro:) Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Juan 13:7

Por fe andamos, no por vista.

2 Corintios 5:7

Hilos entrelazados

Corrie Ten Boom, liberada por error, en diciembre de 1944, del terrible campo de concentración de Ravensbrück, pasó el resto de su vida dando testimonio del amor de Dios. Su fe, muy probada por el horror que vivió diariamente, por la pérdida de su padre y de su hermana, también detenidos, triunfó ante tanta adversidad.

Acostumbraba ilustrar sus mensajes con imágenes. Por ello siempre llevaba en su bolso un trozo de tela bordada con hilos de color oscuro, y con hilos dorados y plateados. Por el reverso de la tela solo se veía una multitud de hilos entrelazados. Corrie mostraba ese lado de la tela y decía: «Este bordado es una imagen de nuestra vida. Dios escoge los colores y los dibujos. Trabaja cada día, mezclando días oscuros y días felices… A menudo olvidamos que Dios ve la obra al derecho, mientras nosotros solo vemos el revés. Cuando el bordado se termine y podamos interrogar al Gran bordador, nos dirá que los hilos negros tienen tanta utilidad como los hilos dorados, pues todos forman parte del modelo que él escogió». Luego Corrie volteaba la tela y, en vez de ver hilos entremezclados, se podía ver una corona de oro.

Si somos incapaces de entender el plan de Dios para nuestras vidas, confiemos en él. Al final su objetivo es hacernos bien. Fortalecidos por sus promesas, convencidos de que Dios es soberano y que nos dará fuerzas para cada día, podremos tener paz en nuestro corazón en los momentos difíciles.

Josué 22:21-34 – Santiago 3 – Salmo 137 – Proverbios 29:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿QUÉ LO HACE FUNCIONAR A USTED?

Diciembre 3

¿QUÉ LO HACE FUNCIONAR A USTED?

Fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros. (Colosenses 1:25)

¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía poca importancia para él. En Hechos 20:24 dijo: “Ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús”. Rindió su vida, sus bienes, sus ropas, su reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta: “para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (v. 24).

Pablo escribió a la iglesia de Roma: “En cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” (Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo impulsaba: “Me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es su vida como la de Pablo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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INSTRUMENTOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

INSTRUMENTOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Charles R. Swindoll

3 de diciembre, 2018

Salmo 5

Después de haber analizado los atributos de Dios y de haberse enfocado en la soberanía y la bondad de Dios, David se examina asimismo (vv. 7, 8).

Pero yo, por la abundancia de tu gracia, entraré en tu casa y en tu temor me postraré hacia tu santo templo. Guíame, oh Señor, en tu justicia a causa de mis enemigos. Endereza tu camino delante de mí.

El versículo 7 comienza con un contraste muy claro. En el idioma hebreo es excepcionalmente claro y literalmente dice: «En mi caso». A diferencia de aquellos que el Señor destruirá (v. 6), David disfrutaba de una posición espiritual que se menciona en la última parte del versículo 7, «tu santo templo», como una referencia poética a la comunión íntima que tenía David con el Señor.

El versículo 8 es la oración principal de esta canción. Todo lo demás antes de este versículo podría considerarse algo preliminar. Aquí se encuentra el resumen de su petición: «Guíame, oh Señor, en tu justicia a causa de mis enemigos. Endereza tu camino delante de mí».

¿Qué significa esto? David no quería caer en las mismas tácticas de sus enemigos y por eso él oraba para que el Señor lo dirigiera en medio del conflicto, y lo hiciera hacer todo a la manera de Dios. Él quería, ante todo, seguir el camino justo de Dios. Pocos años después, el profeta Isaías habló en nombre del Dios a Israel:

«Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos», dice el Señor. «Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más altos que sus pensamientos» (Isaías 55: 8-9).

Cuando nos sentimos desanimados, nuestra oración por naturaleza, es orar por descanso; le pedimos al Señor que actúe en nuestra situación. ¿Qué pasaría si en lugar de eso, le pidiésemos la oportunidad de hacer algo para Él? ¿De qué manera nuestra perspectiva cambiaría si nos viésemos a nosotros mismos como instrumentos de la voluntad de Dios, llevando a cabo sus deseos en vez de siempre esperar que Él nos sirva?

Afirmando el alma: ¿Cuándo fue la última vez que usted le pidió a Dios una oportunidad de hacer algo por Él? Quizás ahora sea un buen tiempo, especialmente si usted está luchando con el desánimo. Si usted ora pidiéndole la oportunidad de llevar a cabo la voluntad de Dios, es muy probable que esa sensación de debilidad se desvanezca.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Buscaba a Dios desde pequeña

Lunes 3 Diciembre

El Hijo del Hombre (Jesús) vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

Si desde allí buscares al Señor tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Deuteronomio 4:29

Buscaba a Dios desde pequeña

«Desde que era muy pequeña creía en Dios, pero no lo conocía verdaderamente. Mi infancia y adolescencia fueron difíciles: mis padres se separaron; a menudo lloraba sola en un rincón de la casa. De vez en cuando oraba a Dios en mi habitación, pidiéndole que me diera gozo. Cuando cumplí 18 años me fui de la casa sin un céntimo en el bolsillo. Varias amigas me alojaron en su casa en el transcurso de los meses. Salía todos los fines de semana, llevaba una vida insana; era una evasión más en medio de mi tristeza. Luego conocí a un chico. Su madre me permitió vivir en su casa, pero como ella practicaba el ocultismo, me fui, porque eso no me gustaba. Dos años más tarde me volví a poner en contacto con ella. No la reconocí, pues había cambiado completamente. Me habló de Jesús, de lo que había hecho por ella. Eso me tocó profundamente. Algún tiempo después, en una conferencia cristiana, creí en el Señor Jesús. Aquel día lloré mucho; eran lágrimas de gozo y de alivio.

Dios respondió a las oraciones que le había hecho durante mi infancia. ¡Lo había buscado y se manifestó a mí! Jesús me liberó, curó las heridas de mi corazón, me enseñó a perdonar. Es cierto que a veces paso por «desiertos», pero el Señor está conmigo.

Si usted se siente perdido, si no sabe a dónde dirigirse, si nadie puede ayudarle, entonces ¡acuda al único que puede hacerlo, es decir, a Jesús!

Vanessa

Josué 22:1-20 – Santiago 2 – Salmo 136:23-26 – Proverbios 29:3-4

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¡Gire en cuanto pueda!

Domingo 2 Diciembre

¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le enseñará el camino que ha de escoger.

Salmo 25:12

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

2 Timoteo 3:16

¡Gire en cuanto pueda!

Si usted ha estado en un automóvil con un sistema de navegación o GPS, ha escuchado al aparato pronunciar esta frase cuando el conductor no ha seguido las indicaciones dadas. La mayoría de las veces es mejor seguir su consejo y girar tan pronto como sea posible.

En el viaje de la vida nos encontramos con muchos cruces. Desde la juventud debemos tomar decisiones que son determinantes para el futuro: elección de la profesión, de un cónyuge, del lugar de residencia. ¿Cómo no equivocarse? El cristiano tiene un «GPS espiritual» en la Biblia. Solo ella puede indicarnos, con mucha precisión, el camino a seguir.

La Biblia enuncia principios generales, pero a veces también expresa consejos muy precisos para ayudarnos a vivir una vida feliz y equilibrada bajo la dirección de Dios.

En una sociedad donde los puntos de referencia son cada vez más escasos, que preconiza la búsqueda del placer egoísta, de los beneficios y de la celebridad, los principios que Dios estableció son totalmente despreciados.

El cristiano puede dejarse influenciar por la mentalidad reinante y olvidar el bien. Pero la Biblia está ahí para recordárselo, para mostrarle su error y exhortarlo a dar media vuelta, es decir, a reconocer que actuó mal y a abandonar lo que la Biblia condena, a buscar la ayuda de Dios para volver al buen camino.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

Josué 21 – Santiago 1 – Salmo 136:10-22 – Proverbios 29:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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LA MEDIDA DE LA MADUREZ ESPIRITUAL

Diciembre 1

LA MEDIDA DE LA MADUREZ ESPIRITUAL

En esto me gozo, y me gozaré aún. (Filipenses 1:18)

Puede medirse la madurez espiritual de un creyente por lo que puede quitarle el gozo. El gozo es un fruto de una vida guiada por el Espíritu (Gá. 5:22). Debemos regocijarnos siempre (Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). En todas las circunstancias el Espíritu Santo produce gozo, de modo que no debe haber ningún momento en el que no estemos regocijándonos de alguna manera.

El cambio, la confusión, las pruebas, los ataques, los deseos insatisfechos, el conflicto y las relaciones tirantes pueden quitarnos el equilibrio y despojarnos del gozo si no tenemos cuidado. Entonces hemos de llorar como el salmista: “Vuélveme el gozo de tu salvación” (Sal. 51:12).

Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción” (Jn. 16:33), y el apóstol Santiago dijo: “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Stg. 1:2). Dios tiene su propósito en nuestras aflicciones, pero nunca nos quita el gozo. A fin de mantener nuestro gozo debemos asumir la perspectiva de Dios respecto a nuestras pruebas. Cuando nos rendimos a la obra de su Espíritu en nuestra vida, no nos agobiarán nuestras dificultades.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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