Jesús y nuestras preocupaciones

Martes 27 Noviembre

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

Jesús y nuestras preocupaciones

«¡Qué vida!», se oye decir a menudo. ¡Hay tantos sufrimientos, injusticias, inmoralidad, dificultades de todo tipo, y todo esto para acabar inevitablemente en la muerte! Comprendemos a los que hablan así, pues están llenos de incertidumbres respecto al presente y no tienen ninguna esperanza para el más allá. ¿Forma usted parte de los que piensan que la vida es una carga demasiado pesada?

Sin embargo, hay alguien que puede comprenderle porque estuvo en la tierra y vivió como hombre entre los hombres. ¡Es Jesús!

Él vive y se interesa en usted personalmente.

Él también lloró, y puede consolarle.

Él, quien fue odiado por todos, desea demostrarle que le ama.

Él, quien fue abandonado por todos, nunca lo abandonará. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28).

Él, el justo, quien fue condenado, le ofrece el perdón de Dios. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18).

Él, quien fue rechazado, nunca lo rechazará. “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Él, quien fue clavado en una cruz, quiere darle la vida eterna.

¿Qué se necesita para tener un amigo así? Acudir a él con sus preocupaciones y sus penas, con toda la carga que pesa sobre sus espaldas. Este peso tal vez sea desconocido por los demás, pero no por él. Jesús está dispuesto a recibirle; no será superado por ninguno de sus problemas.

Josué 15 – Colosenses 1:1-14 – Salmo 134 – Proverbios 28:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

DETENCIÓN DE LA CARNE

Noviembre 26

DETENCIÓN DE LA CARNE

¿Con qué limpiará el joven su camino?  Con guardar tu palabra.
(Salmo 119:9)
La conducta santa que produce estabilidad espiritual depende de la obediencia a la norma divina de la Palabra de Dios. La Palabra es la que cultiva las actitudes, los pensamientos y la conducta que evitará que usted sea aplastado por las prudevocioebas y las tentaciones.

A fin de comprender la relación entre las actitudes, los pensamientos y la conducta, considere esta analogía. Si un policía ve a alguien que está a punto de violar la ley, lo detendrá. De igual manera, las actitudes y los pensamientos santos producidos por la Palabra actúan como policías para detener la carne antes que cometa un delito contra la norma de la Palabra de Dios. Pero si no están de guardia, no pueden detener la carne, y la carne está en libertad para violar la ley de Dios.

La analogía enseña que las actitudes y los pensamientos rectos deben preceder a los hábitos rectos. Pablo comprendía que solamente las armas espirituales ayudarán en nuestra lucha contra la carne (2 Co. 10:4). Al usar las armas apropiadas, usted puede llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (v. 5).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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LA VIDA IMPÍA

LA VIDA IMPÍA

por Charles R. Swindoll26 de noviembre, 2018

Salmo 1: 4-6

Si hay algo que debemos notar en los versículos 4 al 6 del Salmo 1 es el contraste. No pase por alto las diferencias claras con los versículos anteriores. «No sucede así con los impíos, que son como el tamo que arrebata el viento».

El versículo 4 de la Biblia, comienza con una negación enfática. Literalmente dice: «¡Los impíos no son así!» La oración es un contraste de los tres versículos anteriores que describen al creyente justo y piadoso que:

  • Es bienaventurado (pero, «¡el impío no es así!»).
  • Se deleita y medita en la Palabra de Dios (pero, «¡el impío no hace eso!»).
  • Es como un árbol (pero, «¡el impío no es así!»).
  • Lleva fruto y es próspero (pero, «¡el impío no es así!»).

En su lugar, el salmista utiliza un término que representa la vida del impío: un tamo.  El tamo es la pelusa que se desprende de los granos durante el proceso de desgranarse. El tamo no tiene ningún uso. A diferencia de un árbol firmemente arraigado y que lleva fruto, el tamo se lo lleva al viento durante el proceso de la cosecha. La palabra hebrea, «llevar» que se utiliza en este versículo significa diseminarse, dividirse, separarse.

Después de comparar las vidas de los «piadosos» y los «impíos», David considera el destino de aquellos que rechazan al Señor: «Por tanto, no se levantarán los impíos en el juicio ni los pecadores en la congregación de los justos» (v. 5). Esta locución conjuntiva, «por tanto», une este versículo con el versículo anterior y quiere dar a entender que ya que el impío no tiene ningún valor interno y es inestable, éste no tendrá ninguna defensa durante su juicio.

Cuando el versículo utiliza el término, «levantarse», el significado hebreo da la idea de ponerse de pie. El compositor quiere dar a entender que el impío no puede presentar ninguna defensa ante el juicio de Dios. El versículo termina utilizando una declaración paralela: «ni los pecadores en la congregación de los justos».

Una persona que nunca ha venido por fe al Señor ni ha confiado en Él para obtener vida eterna y la justificación ante los ojos de Dios, no tiene parte en la asamblea de los creyentes. Una vez más, permítame recordarle otro contraste. En lo que respecta al destino, existe una gran diferencia entre una persona justa y el impío. No obstante, muchos incrédulos viven vidas buenas y saludables, es más, algunos hacen cosas muy especiales. ¿Cómo entonces puede alguien decir que ellos no estarán en la congregación de los justos? El versículo 6 responde la pregunta: «Porque el Señor conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos perecerá».

Es el Señor el que se encarga del juicio. Solo Él conoce el corazón. Solamente Dios y no el hombre. Solo Dios es capaz de ser justo y recto. Pero entonces, ¿no conoce Dios también el camino del impío? ¡Claro que sí! Pero el versículo 6 nos explica por que el impío no podrá levantarse ante el juicio ni tampoco estará en la congregación de los justos. ¿Por qué no? Porque el Señor tiene un interés muy especial en el justo. Porque el Señor está unido al justo por amor. Él no permitirá que el justo y el injusto se mezclen. Ese no es su plan.

El versículo concluye con un recordatorio severo de la forma en que el impío perecerá. Un clímax impresionante en este salmo. Y una vez más otro contraste claro. En lugar de prosperar, el impío perecerá de la misma forma en que aquel edificio de ladrillos de la municipalidad que le mencioné al principio, terminó siendo clausurado.

Afirmando el alma: Dios no demanda la perfección de los creyentes; todos nosotros fallamos de vez en cuando. Afortunadamente, la gracia abunda. Una indicación de que nuestra fe es genuina es nuestro deseo sincero de obedecerle a Él. Si usted no se «deleita» en complacer a Dios mediante la obediencia a su Palabra, quizás es un buen momento para que analice su alma. Hágalo ahora.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Otra fuente de información

Lunes 26 Noviembre

El Señor… vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Salmo 98:9

Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

Isaías 45:22

Otra fuente de información

Continuamente los medios de comunicación informan sobre crisis económicas, financieras o ecológicas. También evocan la perspectiva de terribles catástrofes naturales, epidemias, hambrunas, terremotos… Pero detrás de todos estos trastornos que sacuden a la humanidad, hay uno del que poco se habla y que percibimos con mayor dificultad.

Se trata de la crisis moral originada por el hecho de que los hombres no quieren escuchar a Dios. Ciertamente tiene implicaciones diferentes a la caída de la Bolsa; este rechazo conduce a la condenación eterna a quienes no escuchan a Dios revelado en Jesucristo.

El cristiano halla esta revelación en la Biblia. Ella afirma que un día, como desenlace de todas las crisis humanas, habrá un tribunal solemne y único: Dios juzgará a los hombres mediante Jesucristo (Romanos 2:16). Hoy Dios ofrece su gracia a todos. Antes de que los terribles juicios tengan lugar, Dios llama a cada uno a reconciliarse con él. Es el Dios de justicia, pero también es el Dios de amor (1 Juan 4:16), quien “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).

La Biblia fue escrita y conservada durante siglos; hoy la encontramos casi en cualquier parte del mundo. ¡Es un mensaje seguro, dirigido a todos los hombres! Nos explica con sencillez cómo escapar del juicio, cómo estar en paz con Dios para siempre.

Josué 14 – Hebreos 13 – Salmo 133 – Proverbios 28:17-18

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Dame, hijo mío, tu corazón.

Domingo 25 Noviembre

¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques.

Jeremías 45:5

Qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6:8

Dame, hijo mío, tu corazón.

Proverbios 23:26

Betty

Una creyente anciana, que había servido fielmente al Señor, se vio obligada a guardar cama debido a una tos persistente. A uno de sus visitantes explicó lo siguiente: «Fíjese, cuando era más joven, el Señor me decía: Betty, haz esto; Betty haz aquello, y lo hacía lo mejor que podía. Hoy el Señor me dice: Betty, quédate en cama con tu tos…».

Lo importante para esta cristiana no era hacer grandes cosas, sino hacer simplemente lo que su Señor le pedía.

Esta disposición de corazón recuerda la del apóstol Pablo, quien desde la cárcel escribió: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13).

Una actitud serena y una sumisión llena de confianza en el Señor, en medio de las circunstancias por las cuales considera bien hacernos pasar, tienen tanto valor para él como un servicio activo. Ante todo él quiere ocupar el primer lugar en nuestro corazón. Desea que aprendamos a conocerle como el amigo que ama en todo tiempo (Proverbios 17:17) y que simpatiza perfectamente con todas nuestras tristezas.

“En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma” (Salmo 94:19). “Habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5:11).

Josué 13 – Hebreos 12:12-29 – Salmo 132:13-18 – Proverbios 28:15-16

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PIENSE EN ESTAS COSAS

noviembre 24

PIENSE EN ESTAS COSAS

Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)

El versículo de hoy presenta una amplia lista de las cosas en las que debemos pensar.
Lo que es verdadero. Usted hallará lo que es verdadero en la Palabra de Dios.

Lo honesto. Debemos pensar en todo lo que es digno de adoración; lo sagrado frente a lo profano.

Lo justo. El pensar debidamente siempre es compatible con la absoluta santidad de Dios.

Lo puro. Esto se refiere a algo moralmente limpio y no corrupto.

Lo amable. Esto significa “agradable”.

Lo que es de buen nombre. Esto se refiere a lo que es de gran estima o de buena reputación.

Lo virtuoso y digno de alabanza. Esto se refiere a lo que es siempre respetable, como la bondad, la cortesía y el respeto a los demás.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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Algunas mujeres de los evangelios

Sábado 24 Noviembre

Jesús… les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.

Mateo 26:10-11

Algunas mujeres de los evangelios

En varias parábolas Jesús evoca la vida cotidiana de las mujeres. A través de sus diversas actividades, estas mujeres ilustran diferentes aspectos de la vida de un discípulo de Cristo. Tenemos el ejemplo de la viuda que obtuvo el favor del juez injusto, el de la mujer que buscó la moneda perdida, ilustración de la perseverancia en la oración. También tenemos el ejemplo de las jóvenes que prepararon el aceite de sus lámparas mientras esperaban al Señor, etc. A su manera, cada una de estas historias, que Jesús contó para nuestra enseñanza, nos muestra cómo Jesús aprecia la actitud y el servicio de las mujeres cristianas que desean agradar a Dios.

Cuando Marta reprochó a Jesús el no haberle dicho a María que le ayudase, él le respondió de forma sorprendente: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:41-42). Esta respuesta invita a buscar “la buena parte”, es decir, escuchar el mensaje de Jesús.

Son numerosas las mujeres que Jesús cita como ejemplo: una viuda que dio todo su sustento para el servicio del templo; María, por su generosidad y apego a Cristo; incluso una extranjera que pidió a Jesús salvar a su hija. Emocionado por la fe de esta mujer, Jesús le dijo: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres” (Mateo 15:28). Alabando la fe de esta extranjera, Jesús mostró que Dios no solo se revela a los judíos, sino a todos los hombres y mujeres que van a él con fe.

Josué 12 – Hebreos 12:1-11 – Salmo 132:8-12 – Proverbios 28:13-14

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UN CONOCIMIENTO RENOVADO

noviembre 23

UN CONOCIMIENTO RENOVADO

Revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

(Colosenses 3:10)

Vivimos en un mundo caído, y como resultado, nuestra mente renovada necesita constante limpieza y renovación. El agente principal de Dios para purificar nuestro pensamiento es su Palabra (Jn. 15:3; Ef. 5:26).

El Nuevo Testamento nos llama a la disciplina mental de pensar debidamente. Colosenses 3:2 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Primera Pedro 1:13 dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia… cuando Jesucristo sea manifestado”. Y a menudo Pablo les dijo a sus oyentes que pensaran debidamente y no fueran ignorantes.

También el Antiguo Testamento nos llama a pensar debidamente. El rey Salomón dijo: “Si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz… Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Pr. 2:2-5).

El conocimiento de lo bueno requiere iniciativa y esfuerzo. Pero si usted es fiel haciendo el mayor esfuerzo, Dios le dará entendimiento (cp. Sal. 119:34).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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UN CAMINAR INTRANSIGENTE

UN CAMINAR INTRANSIGENTE

Charles R. Swindoll

23 de noviembre, 2018

Salmo 1

Mientras leo el Salmo 1, tres ilustraciones de la Biblia llegan a mi mente. Dos hombres coquetearon con la maldad y luego cayeron; pero hubo otro que rehusó «caminar en el consejo de los impíos».

Las dos primeras ilustraciones tienen que ver con Lot y Sansón; la tercera tiene que ver con José.  La gente alrededor del mundo sabe de Sansón, cuya vida se describe claramente en Proverbios 5: 20 -23:

¿Por qué, hijo mío, andarás apasionado por una mujer ajena y abrazarás el seno de una extraña? Los caminos del hombre están ante los ojos del SEÑOR, y él considera todas sus sendas. Sus propias maldades apresarán al impío y será atrapado en las cuerdas de su propio pecado. Él morirá por falta de disciplina, y a causa de su gran insensatez se echará a perder.

Muchas personas no saben quien es Lot, el sobrino de Abraham. Teniendo en mente Salmo 1:1, lea lo que dice el Génesis 13:

Lot eligió para sí toda la llanura del Jordán, y partió Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. (v. 11)

Como puede ver, Lot «camino en el sendero del impío».

Abram habitó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la llanura y fue instalando sus tiendas hasta Sodoma.  Los hombres de Sodoma eran malos y muy pecadores contra el Señor. (vv. 12-13)

Así que en una segunda etapa, Lot «se detuvo en el lugar de los pecadores».

 Finalmente, se nos relata en Genesis 19:

 Los dos ángeles llegaron a Sodoma al anochecer. Lot estaba sentado junto a la puerta de Sodoma. (v. 1)

En una tercera frase, Lot ahora vivía en medio de ellos y su morada se encontraba en la «silla de los burladores».

En el caso de José, el asunto era totalmente diferente. José rehusó permitir que el trajín diario de la transigencia le afectara aún cuando la esposa de Potifar continuara seduciéndole. Haga una pausa y lea Génesis 39: 1-12. Ahí leera que José, literalmente, huyó de ella y de sus seducciones. Me parece muy significativo que cada vez que el Nuevo Testamento habla sobre los pecados sexuales, se nos dice que debemos «huir». El Salmo 1:1 nos asegura que seremos sumamente felices si nos alejamos de las primeras señales de transigencia con la maldad. La felicidad ocurre cuando hay mancha en nuestra pureza moral.

La canción antigua continúa diciendo: «Más bien, en la ley del Señor está su delicia, y en ella medita de día y de noche». (v. 2)

Este versículo comienza con la frase, «más bien» que implica un contraste. El primer versículo explica una situación negativa, mientras que este versículo explica una situación positiva. En contraste a la transigencia y a la erosión, el creyente piadoso se ocupa en la Palabra de Dios.

¿Por qué David menciona la ley aquí? Porque si deseamos cambiar nuestro estilo de vida, necesitamos un parámetro absoluto, una dirección clara. La Palabra de Dios nos da esa dirección. La palabra, «ley» se refiere a la palabra escrita de Dios, la Biblia (Salmo 119: 9). El salmista afirma que una persona justa se «deleita» en la Palabra de Dios. Ella no mira la Escritura como si fuese una carga o una interrupción en su día. Más bien, de día y de noche medita en ella.

El versículo 1 del Salmo 1 nos promete la felicidad; el versículo 2 nos provee los medios para alcanzarla. Ahora el versículo 3 nos muestra el resultado final:

Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae. Todo lo que hace prosperará.

Es interesante ver que el verbo que se utiliza en este pasaje con la persona justa tiene que ver con «ser» en lugar de «hacer».

Me impresiona saber que seremos algo en vez de hacer algo como resultado de deleitarnos y meditar en la Palabra de Dios. El versículo nos dice, si ninguna pompa pero con seguridad, que  seremos como un árbol en cuatro formas específicas. Seremos:

  1. Plantados: fuertes, estables, arraigados, sólidos y firmes.
  2. Fructíferos: la producción es algo que ocurre naturalmente después de ser plantados y de crecer.
  3. Vivos: aun en medio de días difíciles, el alma no se marchita.
  4. Prósperos: cumple los objetivos que Dios ha diseñado para su vida.

Jeremías dice lo mismo: «Será como un árbol plantado junto a las aguas y que extiende sus raíces a la corriente» (Jeremías 17: 5- 8). Permítame animarle a que camine de manera pura e intransigente; que se deleite en la Palabra de Dios y que llegue a ser un «árbol espiritual» estable y confiable.

No existe ningún atajo para la madurez espiritual. Al igual que la madurez física, el desarrollo ocurre diariamente y necesita buena alimentación y un ambiente adecuado. Si usted sigue una buena dieta espiritual y un ambiente adecuado, usted puede experimentar «abundancia de felicidad» y lo mejor de todo es que el afán diario de la transigencia y sus efectos dañinos no le afectarán.

Afirmando el alma: Considere sus propias circunstancias y pregúntese a sí mismo, en términos prácticos, ¿qué significa caminar en el consejo de los impíos? ¿Cuáles decisiones se toman allí? Por otro lado, ¿cómo puede usted cultivar ese «deleite» en la Palabra de Dios? Haga una lista de los pasos a seguir y establezca objetivos específicos para ponerlos en práctica.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La vida del niño (2)

Viernes 23 Noviembre

Ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró (Jesús), pues, a quedarse con ellos.

Lucas 24:29

La vida del niño (2)

2 Reyes 4:8-37

La manera como Eliseo actuó para resucitar al niño llama nuestra atención. El niño muerto estaba tendido en la cama del profeta. Eliseo cerró la puerta para estar a solas con él y oró a Dios. Su trabajo llevó su tiempo, pero Eliseo fue paciente. Se paseó por la casa y luego volvió junto al niño. Al fin este estornudó siete veces, prueba evidente de que había vida en él. Entonces Eliseo llamó a la madre del niño y se lo entregó vivo.

Durante ese tiempo, ¿cuál fue la actitud de esa madre? Había hecho venir a Eliseo, ahora esperaba… El profeta estaba en su casa, se ocupaba de su hijo, y esto le bastaba. Ella no intervino, no llamaba continuamente a la puerta para saber cómo iban las cosas… Los dejó solos, en presencia uno de otro.

¿Qué enseñanza podemos sacar de este pasaje? Debemos dejar que el Señor habite en nuestros hogares. Su presencia debe ser reconocida y apreciada en nuestra casa. Hecho esto, confiemos en él, hablémosle de nuestros hijos mediante la oración, y dejémosle actuar. Favorezcamos el contacto personal entre el Señor y cada niño. Para ello, enseñémosles a leer la Biblia y a orar individualmente.

Dejemos que el Señor obre «en la intimidad de la habitación». El trabajo del Señor es paciente, personal; no se hace en un solo día. No nos interpongamos tratando de acelerar o completar la obra divina. Dios responderá a nuestra oración, y nosotros tendremos el gozo de ver a nuestros hijos nacer de nuevo para vida eterna. “Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:14).

Josué 11 – Hebreos 11:23-40 – Salmo 132:1-7 – Proverbios 28:11-12

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