COMO UN RIO DE VIDA

Lunes 27 Junio
Contigo (Dios) está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.
Salmo 36:9
En él (el Verbo) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:4
Como un río de vida

Cuando un bebé nace, los padres se maravillan viendo sus primeras sonrisas, sus gestos y cada nuevo progreso… Igualmente los abuelos, encantados, miran al bebé con ternura. Contemplan su mirada, sus balbuceos, cómo se abre a la vida y desea explorar el mundo que le rodea.

Ninguno de nosotros escogió nacer. La vida nos fue dada. Mi vida viene de mis padres, y la vida de mis padres viene de mis abuelos, y así sucesivamente… ¡Pero, sobre todo, mi vida viene de Dios!

¡Maravilloso pensamiento! Salí de la voluntad y del amor de Dios. Mi vida en la tierra no es una coincidencia. Nací como llevado por un río de vida que fluye desde su fuente: Dios mismo, que da la vida. “Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo el Señor. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios” (Isaías 66:9).

Pero cuando la Biblia dice que en el Verbo, o la Palabra, estaba la vida, evoca mucho más que la vida física, pues se refiere a la vida espiritual; vivir no es solo existir, sino tener una verdadera relación de confianza con Dios. “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). La relación con Dios, mi Padre, me hace comprender el verdadero sentido de mi vida, pues me instruye, me ilumina sobre mi entorno, sobre el bien y el mal, sobre el gozo y el sufrimiento. Así el cristiano puede decir: vivir es estar vestido de la “luz admirable” que nos trajo Jesucristo (1 Pedro 2:9).

Números 9 – 2 Timoteo 3 – Salmo 77:1-9 – Proverbios 18:6-7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Puedes pedirme lo que quieras

Domingo 26 Junio

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Lucas 11:9

Todas las cosas son posibles para Dios.

Marcos 10:27

Puedes pedirme lo que quieras

Se cuenta que el emperador Alejandro Magno quiso recompensar a uno de sus súbditos que le había hecho un gran favor. Le dijo: “Puedes pedirme lo que quieras”. El hombre lo tomó al pie de la letra y pidió “10 000 monedas de oro”.

El tesorero del emperador, sorprendido, se negó a pagarle. Informó al soberano, quien lo escuchó pacientemente, pero le ordenó darle lo que se le había pedido, haciendo la siguiente precisión: “Este hombre me honró por su gran fe en mis palabras”.

Esta anécdota nos recuerda lo que significa la oración para el cristiano; ella nos indica la medida de su fe y de su confianza en Dios. El creyente es invitado a pedir a Dios según sus necesidades, con la sencillez de un niño que se dirige a su padre. Le presenta las cosas tal como son, y cuenta simplemente con las promesas de su Padre celestial expuestas en su Palabra. Sabe que todas las cosas obran para su bien (Romanos 8:28).

Dios se interesa en cada uno de nosotros porque nos ama. Desea que le hablemos mediante la oración en cada momento de nuestra vida. Y si nuestra existencia está llena de problemas, ¿a quién podemos contárselos? Tenemos el privilegio de poseer un Padre celestial que nos escucha y está dispuesto a darnos mucho más de lo que pedimos o entendemos, según su sabiduría. Él no tiene limitaciones; no dudemos en honrarlo abriéndole nuestro corazón. Aceptemos también sus respuestas, que siempre tienen como objetivo nuestro bien.

Números 8 – 2 Timoteo 2 – Salmo 76 – Proverbios 18:4-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL PROYECTO DEL CREADOR

Sábado 25 Junio
¿No has sabido… que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Isaías 40:28
Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.
Romanos 1:20
El proyecto del Creador

“Quiero conocer los pensamientos de Dios; el resto solo son detalles”, dijo Albert Einstein a uno de sus estudiantes.

El estudio del universo había revelado a ese sabio excepcional la coherencia y la inteligencia que rigen las leyes del universo. Einstein no creía en el azar, sino en un Dios creador. Por ello trataba de penetrar en el pensamiento o la intención de Aquel que había establecido tal armonía.

Como ese sabio, preguntémonos cuál es el objetivo que Dios persigue a través de la obra maestra de la creación, de la cual formamos parte. Sin duda no sabremos responder mejor que Einstein. Pero la pregunta más inmediata e importante es: ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí? La Biblia es clara: el objetivo de Dios es establecer una relación estrecha con el hombre a quien creó. Cada uno es invitado a conocerlo no solo como el creador, sino como el Dios que quiere liberar al hombre perdido. Él dio a su Hijo Jesucristo para salvar a todos los que se reconocen como tales. Al venir a la tierra Jesús reveló que el autor del universo también es el Dios Salvador: su amor invita a cada uno a acercarse a él.

Dios no nos creó para luego abandonarnos. Él conoce a cada uno, pues creó al hombre a su semejanza (Génesis 5:1).

El pensamiento de Dios es importante para nosotros, eso es innegable. Crea en Jesucristo, quien murió para salvarle del juicio eterno.

Números 7 – 2 Timoteo 1 – Salmo 75 – Proverbios 18:2-3

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Pregúntele

Viernes 24 Junio
Le dijeron, pues, los otros discípulos (a Tomás): Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
Juan 20:25
Pregúntele

El domingo de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en el lugar donde ellos estaban reunidos, con las puertas cerradas. Tomás no estaba, y cuando sus amigos le contaron que habían visto a Jesús, no creyó. Dijo que tenía que ver para poder creer. El siguiente domingo Jesús volvió a aparecérseles; esta vez Tomás estaba presente. Jesús le dijo: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).

¿Ha notado cuán precisa fue la respuesta de Jesús? Respondió, punto por punto, a cada una de las dudas de Tomás: ver sus manos, meter su dedo en la marca de los clavos y su mano en su costado. Jesús actuó como si hubiese escuchado todo, cuando Tomás se negó a creer porque no lo había visto. En realidad, aunque no estaba físicamente presente, estaba ahí como el Dios omnipresente que oye y sabe todo. La manera de actuar de Jesús convenció totalmente a Tomás, quien exclamó: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28).

Hoy Jesús no está físicamente en la tierra, pero sabe todo lo que pensamos. ¿Hay cosas que nos turban o que nos cuesta creer? ¡Preguntémosle! Contémosle, de forma sencilla y mediante la oración, aquello que nos parece imposible creer. Jesús nos conoce muy bien, es paciente, y nos responderá de forma precisa y personal por medio de la Biblia, y de diferentes maneras. Si escuchamos con cuidado su respuesta, ¡quedaremos convencidos!

Números 6 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una fe victoriosa

Jueves 23 Junio
Una mujer cananea… clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio… Despídela, pues da voces tras nosotros… Respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Mateo 15:22-23, 28
Una fe victoriosa
Leer Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30

Una mujer suplicó a Jesús que curase a su hija poseída por un demonio. Al principio Jesús no le respondió, pues ella no formaba parte de Israel, el pueblo de Dios, al que él había sido enviado. Pero la mujer insistió, y los discípulos, molestos, querían que la despidiera.

Jesús seguía sin responderle. Pero la mujer no se desanimó, siguió insistiendo y lanzó un grito de auxilio. ¿No tendría Jesús compasión de ella? Sí, al fin respondió, pero la comparó con los perros, ¡a los que no se les da el pan de los hijos! Entonces, sin protestar, la mujer tomó ese humillante lugar y respondió: pero aun los perros comen de las migajas de los hijos. ¡Y llegó la victoria! Jesús le dijo: “Oh mujer, grande es tu fe”, y su hija fue curada.

La actitud de Jesús nos sorprende, pero él sabía lo que hacía. Contrario a las apariencias, no despreció a esta extranjera, sino que quiso resaltar su fe. La llevó a recurrir únicamente a la gracia de Dios. Ella admitió que no tenía derecho a nada. ¡Entonces el amor incondicional de Jesús era precisamente para ella!

Cristiano, ¿Jesús pone su fe a dura prueba? ¿Le parece que él no responde, que no se ocupa de usted? Nunca tema seguir insistiendo. Reconozca que no merece nada, y experimentará que Su gracia es precisamente para usted, rica y abundante.

¡Todos los que apelan a la gracia divina reciben una respuesta!

Números 5 – 1 Timoteo 5 – Salmo 74:1-11 – Proverbios 17:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El diablo fue vencido (2)

Miércoles 22 Junio
El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
Romanos 16:20
El diablo fue vencido (2)

Satanás no podía hacer nada contra Jesús. Este salió vencedor de la terrible tentación en el desierto (Mateo 4:1-11). En Jesús no había ni un pequeño error por el cual el diablo pudiese acusarlo. Poco antes de la crucifixión, Jesús declaró a sus discípulos: “viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30). La muerte de Cristo no fue el triunfo de Satanás; al contrario, por medio de ella Cristo destruyó “al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). La muerte de Jesús y su resurrección fueron un triunfo sobre Satanás y sus ángeles (lea Colosenses 2:15).

Aunque la derrota de Satanás es un hecho, Dios todavía le permite actuar, pero no para siempre. Durante el milenio, reinado futuro de Cristo en la tierra, Satanás será encerrado, para que no engañe “más a las naciones” (Apocalipsis 20:3, 7). Su destino definitivo será el “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:10).

Cristianos, Satanás puede atacarnos, pero nosotros debemos resistirle, “pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11; Santiago 4:7), y poseemos las armas espirituales que Dios nos da por medio de su Palabra (Efesios 6:11). Y, sobre todo, podemos contar con las oraciones de nuestro Salvador, quien en cierta ocasión dijo a Pedro: “Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:31-32).

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Números 4 – 1 Timoteo 4 – Salmo 73:21-28 – Proverbios 17:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¡El diablo existe! (1)

Martes 21 Junio
El diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
1 Juan 3:8
¡El diablo existe! (1)
Mucha gente no cree en el diablo, sin embargo, él existe. ¡Está presente desde el principio hasta el final de la Biblia! Dos profetas del Antiguo Testamento hablan de su origen. Era un ángel especialmente poderoso, “sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura… querubín grande” (Ezequiel 28:12, 14). Pero, cegado por el orgullo, dijo: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono” (Isaías 14:13). Entonces Dios lo echó de su monte, porque estaba “lleno de iniquidad” (Ezequiel 28:16). Ahora es el jefe de los ángeles que cayeron con él, el jefe de las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12), pero que actúan en la tierra para hacer mal.

Satanás atacó al hombre desde el principio, induciendo a Adán y Eva a desobedecer a Dios (Génesis 3). Eso le funcionó muy bien, pero en ese momento Satanás supo que no tendría la última palabra, que la “simiente” de la mujer, es decir, Jesucristo, le heriría la cabeza (Génesis 3:15). Desde entonces, en los límites fijados por Dios, el diablo se ocupa en rodear la tierra y andar por ella (Job 1:7; 2:2), tratando de arrastrar a los hombres a la perdición, con él. El apóstol Pedro nos advierte contra este enemigo: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-29).

(mañana continuará)
Números 3 – 1 Timoteo 3 – Salmo 73:10-20 – Proverbios 17:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Mi recorrido

Domingo 19 Junio
Le haré llegar cerca, y él se acercará a mí; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a mí? dice el Señor. Ciertamente tendré de él misericordia.
Jeremías 30:21; 31:20
Mi recorrido
Testimonio
“La sociedad, sea marginal o no, está tan empobrecida espiritualmente que solo tiene como único remedio el veneno. En la droga pensé hallar la forma de conocer lo sobrenatural: experiencia psicodélica, misticismo hindú, vida irracional, y por último viajé a la India. Pero nuevamente sentí la angustia, una total desesperación… ¡y solo tenía 20 años! Pensé que Dios estaba muy lejos, ¡pero no era así! Estaba muy cerca de mí, me estaba buscando. Había llevado conmigo una Biblia hasta la India; una mañana, leyéndola, las palabras de Dios, escritas como para mí, atravesaron mi angustia y mi corazón: “Yo habito… con el quebrantado y humilde de espíritu… Él siguió rebelde por el camino de su corazón… Pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados” (Isaías 57:15, 17-18).

Este pasaje del profeta Isaías resplandeció en mi corazón. Me reveló mi estado de perdición, pero al mismo tiempo la gracia de Dios. Fue un real cara a cara entre él y yo. La revelación del amor de Jesucristo, el Hijo de Dios que murió por mis pecados, y resucitó mediante su gran poder para justificarme, cambió todo para mí.

¡Sí! Fue un giro repentino, todo cambió: mis opiniones, mis formas de actuar… Entonces Dios dio a mi vida su verdadero sentido, y me reveló el objetivo para el cual me había creado. ¡Es extraordinario! Puedo asegurar que con Dios como guía la angustia desaparece y el vacío es colmado”.

F. Genet
Números 1 – 1 Timoteo 1 – Salmo 72:12-20 – Proverbios 17:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una situación crítica

Sábado 18 Junio
En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos.
2 Timoteo 3:1-2
Acuérdate de Jesucristo.
2 Timoteo 2:8
Una situación crítica
¿Cómo ignorar el aumento generalizado de la violencia, la corrupción, y paralelamente la decadencia moral de la sociedad? ¿Estamos desconcertados e intranquilos? A las preguntas que nos hacemos sobre el aumento del mal, la Biblia responde en el versículo citado en el encabezamiento. ¿Hemos llegado a los tiempos difíciles de los últimos días? ¿Quién no se da cuenta de esta degradación? ¿Por qué nuestra sociedad no reacciona? La Palabra de Dios también responde: “El dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Cristianos, a veces estamos como sumergidos por el incremento de la perversidad y la maldad. ¡No nos desanimemos! Nuestra esperanza está en Jesús, nuestro Salvador resucitado. Tenemos la responsabilidad de ser testigos de Cristo, pero podemos vivir en paz si miramos hacia él, quien pronto vendrá a llevarnos al cielo. El mundo va mal, y peor aún, se encamina hacia el juicio de Dios. Pero los creyentes saben que Jesús los libró y los sacará de la tierra para llevarlos junto a él, a la casa del Padre, para siempre.

Lector, no queremos asustarlo, sino más bien decirle que Dios, quien condena el mal, ama al pecador. También preparó una salida para todo el que cree en Jesús. No deje pasar la oportunidad de tomar este salvavidas que Dios le ofrece gratuitamente.

Levítico 27 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El poder de la verdad divina

Viernes 17 Junio

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:4-5

El poder de la verdad divina

Un taxista hablaba con un pasajero cristiano sobre el Mesías de Israel, cuya venida se anuncia en el Antiguo Testamento. El taxista creía que ese hecho todavía era futuro, pero el cristiano le explicó que el Mesías ya vino, que es Jesucristo, y le sugirió comparar los textos bíblicos de Daniel 9:26 (“después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario”) e Isaías 53.

Al llegar a su casa, el taxista leyó estos dos capítulos del Antiguo Testamento. Según estos textos, el Mesías debía morir antes de la destrucción de Jerusalén. La ciudad fue destruida en el año 70 después de Cristo; el Mesías vino, pues, antes de ese año. Esto despertó el interés del taxista. Compró un Nuevo Testamento y empezó a leerlo.

Este hombre había sufrido mucho durante la guerra, lo cual lo había endurecido a tal punto que no había llorado desde hacía años. Pero cuando terminó su lectura, estaba tan impresionado que se echó a llorar sin poder parar. Comprendió que Dios había amado tanto a su pueblo, Israel, que había permitido que su Hijo muriera por ellos y por todo el mundo. Comprendió el sentido del Evangelio, es decir, la buena nueva de salvación. Recibió con gozo a Jesús de Nazaret, el Mesías, como su Salvador y Señor.

Desde entonces, su tema favorito de conversación con sus pasajeros es la resurrección de Cristo, fundamento de nuestra esperanza eterna.

Levítico 26 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch