¿Demasiado culpable?

Jueves 18 Noviembre

Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.Isaías 1:18

¿Demasiado culpable?

A petición de un amigo, visité a un enfermo que se oponía mucho al Evangelio. Yo no lo conocía. Nuestra conversación solo me dejó la posibilidad de evocar a su padre, un fiel cristiano que había conocido hacía muchos años.

Algunos meses más tarde su médico me dijo que el enfermo se había agravado y por ello debía ser hospitalizado. Me animó a ir a verlo lo antes posible, pues podría morir en breve. Fui rápidamente a visitarlo. El Señor le había hablado. Tomó conciencia de que había ofendido gravemente a Dios durante toda su vida de rebelión contra él. ¡Necesitaba su perdón! Pero pensaba que había hecho mucho daño y que era demasiado culpable; por ello decía: “¡El Señor no puede perdonarme!”.

Leímos juntos la escena del evangelio de Lucas en la que uno de los malhechores, crucificado al lado de Jesús, y quien poco antes lo había insultado (Mateo 27:44), se dirigió a él y le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42).

Me detuve y le pregunté: ¿Qué respondió Jesús a ese malhechor? ¿Acaso le dijo: Hiciste o dijiste demasiadas cosas malas? No, escucha esta maravillosa respuesta: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Jesús está vivo, te habla ahora. ¡Esta respuesta también es para ti! Inmediatamente la paz de Dios llenó el corazón del enfermo. Sus angustias dieron lugar a una gran calma. Al día siguiente estaba con Jesús.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7).

Job 21 – Hebreos 9:1-14 – Salmo 127 – Proverbios 28:1-2

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La paz de Dios es como un río

Lunes 15 Noviembre

Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz.Romanos 3:15-17Habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz… aboliendo en su carne las enemistades.Efesios 2:13-15La paz de Dios es como un río

Son jóvenes extremistas, tienen sus convicciones, y la vida por delante… Sin embargo, prefieren perder esta vida y robar salvajemente la de otros, pues, ¿cuál es la fuente de esta tendencia tan antigua a destruir al prójimo?

La Biblia no nos esconde nada al respecto. Desde sus primeras páginas leemos: “Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Génesis 4:8). La causa profunda es esta: cada ser humano tiene en sí mismo la raíz del mal, y esto lo convierte en un potencial asesino. Jesús dijo a sus discípulos: “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19).

Algunos dicen que cada uno puede dar lo mejor de sí mismo gracias a la educación, la religión… ¡Pero la Biblia advierte solemnemente que cada ser humano es capaz de lo peor! También nos dice cuál es la causa de esta triste realidad: el alejamiento de Dios, la rebelión contra un Creador cuya existencia muchas veces es negada, el orgullo ciego del hombre que pretende, desde hace milenios, encontrar el camino de la paz, mientras hace la guerra a Dios.

Pero la Biblia también ofrece el remedio para el mal: habla de una paz “como un río” (Isaías 48:18). Su fundamento es el sacrificio de Cristo, quien hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Todos los que creen en Jesús reciben la paz con Dios. Él los invita a seguir la paz “con todos” (Hebreos 12:14). ¡Él es el Señor de paz!

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

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La fe de Abraham

Jueves 11 Noviembre

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena.Hebreos 11:8-9

La fe de Abraham

Lectura propuesta: Hebreos 11: 8-19

“Vete de tu tierra y de tu parentela” (Génesis 12:1). Esto fue lo que Dios ordenó a Abraham: debía dejar lo que amaba. Pero, ¿para ir a dónde? “A la tierra que te mostraré”. Entonces Abraham dejó su país y también, en varias etapas, a su familia. Se dejó guiar por Dios y llegó al país de Canaán, tierra que su descendencia heredaría. Tal fue la fe de Abraham: escuchó el llamado de Dios y obedeció confiando en sus promesas.

Un hecho sorprendente lo esperaba: el país al que llegó estaba ocupado por pueblos idólatras e inmorales. ¿Debía declararles la guerra? No, pues Dios todavía quería mostrar su paciencia hacia esos pueblos. Entonces Abraham vivió en ese país prometido como en tierra extranjera. ¿Estaba resignado, desanimado? ¿Se devolvería? ¡No! Sabía que iba a poseer el país, él o sus descendientes. ¡Pero incluso veía más alto! Aunque fue llamado a dejar un país para poseer otro en la tierra, esperaba una patria mejor, es decir, una patria celestial, la que Dios preparó en el cielo para todos los creyentes (Hebreos 11:16).

Abraham también comprendió que vería el reinado glorioso del Mesías en la tierra, y para él fue un inmenso gozo poder verlo por la fe (Juan 8:56).

Así Abraham, el padre de los creyentes, sintió una profunda felicidad y una gran esperanza. ¡Todo esto tiene un significado para nosotros hoy! La confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá lo que prometió, siempre serán una fuente de paz y felicidad.

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

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Mirar hacia el futuro

Miércoles 10 Noviembre

Estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.Filipenses 1:23La esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió.Tito 1:2

Mirar hacia el futuro

La expresión “Lo mejor está por llegar”, a veces empleada por personas mayores, está ligada a la esperanza cristiana. Resume la comparación que hacen entre su vida efímera en esta tierra, a menudo difícil y dolorosa, y la felicidad celestial eterna, prometida por el Señor Jesús: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

Cada uno lo sabe por experiencia, las esperanzas que las promesas de este mundo hacen nacer, a menudo son seguidas por la decepción, o incluso por la desesperación. En el lenguaje bíblico, “la esperanza” no tiene nada vago, es una seguridad que se apoya en las promesas de Dios. Estas son lo suficientemente explícitas para ser captadas como realidades por la fe. Se basan en un futuro cierto, que conocemos y esperamos. No es un sueño para el futuro, sino nuestra razón de vivir. Contemplamos a Jesucristo en el cielo y vivimos para él mientras lo esperamos. Miramos hacia el futuro con esta perspectiva. Esta es la esperanza cristiana; ella reúne paciencia, gozo, confianza, y nos lleva a decir: lo mejor está por llegar.

También nos da una visión lúcida sobre el estado del mundo; nos hace sensibles a la angustia de nuestro prójimo y nos lleva a hablar de nuestro Salvador a quienes nos rodean. Nos permite pensar en el regreso del Señor, o incluso en la muerte, con la seguridad de estar para siempre con él en la casa del Padre (1 Tesalonicenses 4:17).

¡Jesucristo es nuestra esperanza! (1 Timoteo 1:1).

Job 9 – Hebreos 2 – Salmo 119:169-176 – Proverbios 27:9-10© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Todo tipo de oraciones

Domingo 7 Noviembre

Epafras… siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros.Colosenses 4:12-13

Todo tipo de oraciones (11) – Epafras luchaba por medio de la oración

Epafras es llamado “siervo de Cristo”. Servía a su Señor con toda abnegación. Su fiel servicio tenía el carácter de un combate, pero de un combate muy especial que se libraba de rodillas. A través de la oración, ese creyente luchaba por el bien y la salud espiritual de los creyentes.

¿Contra qué adversarios luchaba ese “soldado de Jesucristo”? (2 Timoteo 2:3). No era una lucha física, sino espiritual “contra los gobernadores de las tinieblas… contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Satanás y sus ángeles son llamados los adversarios invisibles que tratan de hacer daño a los creyentes. ¡Contra ellos luchaba Epafras! Oraba por aquellos a quienes Satanás atacaba por medio de toda clase de tentaciones y dudas. Estaba muy comprometido en sus oraciones; tenía “gran solicitud”.

No oraba solo por su entorno inmediato, sino por los creyentes de diversos lugares.

Ese combate está al alcance de cada cristiano, sea joven o anciano, en buena salud o enfermo, libre o preso… Epafras mismo oró mucho desde una cárcel (Filemón 23).

A menudo la oración es el método más eficaz, y a veces el único, para ayudar a nuestros hermanos y hermanas en la fe; también es esencial para el buen funcionamiento de nuestras familias y hogares (Nehemías 4:14).(continuará el próximo domingo)

Job 4-5 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

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Cuando Dios dice no

Domingo 31 Octubre

Tres veces he rogado al Señor… Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.2 Corintios 12:8-10

Todo tipo de oraciones (10) – Cuando Dios dice no

El apóstol Pablo contó a los creyentes de Corinto una experiencia única (2 Corintios 12:1-10): fue llevado transitoriamente al paraíso, escuchó palabras maravillosas, imposibles de expresar en el lenguaje humano. Pero luego “volvió a la tierra” para llevar a cabo la misión que Dios le confiaba. Dios sabía que Pablo podría enorgullecerse de esas revelaciones extraordinarias. Para mantenerlo en humildad permitió que su siervo tuviese una discapacidad física que le hacía sufrir mucho. El apóstol suplicó tres veces al Señor que se la quitase, pero la respuesta fue negativa. Al dejarle esa discapacidad, su Señor le enseñaba a apoyarse en él. Y esto demostraba que el poder de su predicación venía de Dios y no de él mismo.

En vez de rebelarse, Pablo se sometió tranquilamente. Debido a ese “aguijón”, aprendió y transmitió importantes lecciones. Y el Señor lo utilizó para animar y consolar a generaciones de creyentes que sufren de diversas maneras, sin que Dios considere apropiado retirar la prueba. Si lo hubiese curado, no se habría obtenido dicho resultado.

Dios siempre responde a sus hijos, pues los ama. A veces les responde “sí”, a veces “no”, o “espera un poco”. Él no es indiferente a nuestras dificultades, pero quiere emplearlas para nuestro bien y para el bien de los que nos rodean. Si, en su sabiduría, no nos libera, sometámonos pacientemente; y como Pablo, aprendamos lo que significa: “Bástate mi gracia”.(continuará el próximo domingo)

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

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¿Reír o tener miedo?

Sábado 30 Octubre

(Jesucristo) participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.Hebreos 2:14-15

¿Reír o tener miedo?

Cuando se empezó a utilizar el internet en las empresas, una secretaria me preguntó dónde podría encontrar imágenes de diablos.-¿De diablos, por qué?, le pregunté.-Para mi hijo de 10 años, me respondió.-Pero, ¿no le dan miedo? -No, le hacen reír, me dijo.

Cada año (el 31 de octubre) la fiesta de Halloween reúne a niños y jóvenes que se disfrazan de diablos o brujas para jugar con la muerte y reírse de ella. ¿Es inofensivo bromear con la muerte? Queremos trivializarla, pero en realidad ella conserva su lado terrorífico.

La Biblia nos dice que la muerte es “la paga del pecado”; alcanza a todos los hombres, porque “todos pecaron” (Romanos 6:233:23). Después de la muerte viene el juicio (Hebreos 9:27) para los que, durante su vida, no quisieron solucionar ante Dios el problema de sus pecados.

Entonces, ¿debemos reír o tener miedo? ¡Cada uno debe reflexionar!

¡El cristiano no debe tener miedo ni reírse de la muerte! Cristo tuvo que morir para borrar sus pecados, por lo tanto no será juzgado por Dios. Cristo resucitado le da la vida eterna y la certeza de que su cuerpo resucitará. No tiene miedo de la muerte porque esta fue vencida definitivamente por Jesucristo. “Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54).

El cristiano no está libre de sufrir un accidente o un atentado… Si es la víctima, si está ausente del cuerpo, está presente al Señor (2 Corintios 5:8). Está con Cristo y espera la resurrección de su cuerpo. ¡Qué maravillosas promesas del Dios vivo y verdadero!

Ester 3 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

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El tren accidentado

Martes 26 Octubre

Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.Santiago 4:7-8

El tren accidentado

Bill y Jim trabajaban en una compañía ferroviaria en la costa del Pacífico. Bill era cristiano, pero Jim no admitía la existencia de un Dios que habría creado un mundo como este, con tanta miseria y maldad. Cierto día ocurrió un grave accidente en la línea que va de Seattle a Portland. Bill y Jim fueron al lugar del siniestro. Se encontraron con una masa deforme de escombro y hierros. Era todo lo que quedaba del admirable tren express totalmente nuevo que había salido del almacén poco antes.

Bill, un poco provocador, dijo a Jim:

 – ¡Cuando pienso que trabajamos para una compañía que hace pasar esto por un tren! ¡Ese montón de hierro no se parece nada a un tren!

 – ¡Es una tontería lo que dices! ¡Sabes bien que el conductor estaba ebrio!

 – Claro, y tú, bien sabes que el responsable del estado actual de este mundo no es el Creador. Dios creó al hombre a su imagen, perfecto. Pero como resultado del pecado de Adán y Eva, todo se arruinó, es como si un conductor ebrio fuese el responsable del desastre.

 – Tienes razón, no es justo culpar a Dios por la situación actual; por supuesto, fue el hombre quien estropeó todo.

Por fin Jim se volvió a Dios. Y nosotros, ¿sabemos que debido al pecado del hombre, Satanás se convirtió en el “príncipe de este mundo” y quiere llevar a la perdición al mayor número posible de personas? Pero Dios nos dio un remedio: la fe en Jesucristo, único y seguro medio para escapar al desastre hacia el cual Satanás lleva a los hombres sobre los cuales gobierna.

“Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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La lengua

Lunes 25 Octubre

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.Colosenses 3:16

Estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca.Lucas 4:22

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre (Jesús)!Juan 7:46

La lenguaTexto de la epístola de Santiago

“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre… Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:4-1417).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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Ahora

Viernes 8 Octubre

Nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.Romanos 5:11

Ahora

“Ahora” es un adverbio muy común que indica el momento presente o la época actual. No designa una esperanza, una promesa para el futuro, sino la seguridad de una cosa que ya poseemos. Cuando un niño dice: “Ahora tengo mi regalo”, se alegra y lo sostiene fuerte con sus manos. De igual manera, cada cristiano puede apropiarse gozoso estas tres certezas, tres “ahora” de la Biblia.

 – “Vosotros… que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:10). No tengo que esperar la misericordia de Dios. Él me perdonó porque su Hijo pagó mi deuda; solo tengo que aceptar ese favor inmerecido. Actuar de otro modo sería ofenderlo.

 – “Amados, ahora somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2). Dios me adoptó y me llama su hijo. Yo, que era una criatura contaminada por el pecado y sin relación con Dios, ahora tengo una relación filial con él. ¡Después de mi muerte no me espera un juez, sino un Padre que me abre su casa!

 – “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Lamentablemente, como creyente en Cristo, puedo volver a pecar. Esto ocurre fácilmente, y mi conciencia está incómoda. Satanás aprovecha para sembrar la duda en mi mente: ¿Soy realmente salvo? Este versículo me tranquiliza: Dios es justo, él ya solucionó la cuestión de ese pecado con su Hijo. No es posible que pierda esa salvación pagada tan cara por mi Salvador. Lo que tengo que hacer, en tal caso, es confesar esa falta, ese pecado al Señor y pedirle restaurarme en su comunión.

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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