Los “tres-dieciséis” básicos

Miércoles 15 Septiembre

Jesús les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?Marcos 12:24Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.Juan 6:63

Los “tres-dieciséis” básicos

Para memorizar pasajes de la Biblia especialmente importantes, retengamos cuatro versículos cuyas referencias (capítulo y versículo) son 3 y 16:

Juan 3: 16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. En el centro del mensaje del evangelio está el amor de Dios por todos los hombres, junto con el don de su Hijo unigénito, el Cristo, y la promesa de la vida eterna.

1 Timoteo 3: 16: “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. En el centro de la fe cristiana se halla este gran secreto ahora revelado: Dios vino a la tierra en forma de hombre, es decir, Cristo. Efectuó la redención y fue recibido en la gloria.

2 Timoteo 3: 16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. En el centro de la fe también está la Biblia, la Palabra de Dios. Como fue inspirada por Dios, tiene poder para actuar en todo el que la recibe (1 Tesalonicenses 2:13).

1 Juan 3: 16: “En esto hemos conocido el amor, en que él (Jesús) puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. En el centro de la vida del cristiano está el conocimiento del amor de Cristo; pero también existe, y debería existir, el amor de los creyentes entre ellos: Cristo los llama sus hermanos, ellos forman la familia de Dios.

2 Crónicas 31 – 2 Corintios 4 – Salmo 105:37-45 – Proverbios 23:13-14

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Me hacía tantas preguntas (2): Vivir para Jesús, quien me salvó

Martes 14 Septiembre

Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.2 Corintios 5:14-15

Me hacía tantas preguntas (2): Vivir para Jesús, quien me salvó Testimonio

“En ese momento decidí dejar en las manos de Jesús mi vida y mis preguntas. La transformación fue espectacular. A partir de ese día, gracias a su ayuda, todos mis anhelos, mis esperanzas, mis sueños y mis esfuerzos tuvieron como centro a Jesús, quien me había salvado. La pasión por aprender, la importancia del estudio y la necesidad de comprender a los grandes pensadores y su pensamiento, poco a poco pasaron a un segundo lugar, muy por detrás del conocimiento de mi Salvador.

Dios me concedió el privilegio de hablar de él en todos los continentes. Me gustan los pueblos de esta tierra, cada uno con sus características específicas. Con el paso de los años, cada vez tengo una mayor convicción de que Jesús es exactamente el que dice ser. Vino a darnos la plenitud de la vida, a encaminarnos hacia la belleza y la libertad de la verdad, liberándonos del pecado y del poder de Satanás. ¡Vino a darnos su gozo!

Animo mucho a todos, especialmente a los jóvenes, a conocer mejor la Biblia. En todos mis viajes no encontré verdaderamente nada que pudiera satisfacer los deseos más profundos de mi mente, de mi corazón y de mi alma, como lo hizo Jesús. Él no es solo el camino, la verdad y la vida, sino que es mi camino, mi verdad, mi vida. Así también puede serlo para todo el que confía en él. Recuerde lo que Pablo dijo a los atenienses: Dios”no está lejos de cada uno de nosotros“(Hechos 17:27). Y usted, ¿qué decisión tomará?”.R.Z.

2 Crónicas 30 – 2 Corintios 3 – Salmo 105:23-36 – Proverbios 23:12

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Me hacía tantas preguntas (1)

Lunes 13 Septiembre

(Jesús dijo:) Porque yo vivo, vosotros también viviréis.Juan 14:19

Me hacía tantas preguntas (1)Testimonio

“Nací en Madras, India. Durante mi adolescencia estuve sometido a mucha presión, porque debía tener éxito en mis estudios. En mi cultura, si uno no forma parte de los primeros, no puede tener éxito en la vida, por eso no podía pensar en el fracaso. Además, mi padre me castigaba frecuentemente; yo vivía con un dolor secreto: ¡me hacía tantas preguntas sobre el sentido de la vida, pero no tenía ninguna respuesta!

A los 17 años decidí acabar con mi vida. Desaparecer evitaría, tanto a mi familia como a mí, otros fracasos. Un día, en el colegio, tomé unas sustancias tóxicas del laboratorio. De regreso a casa las eché en un vaso de agua y bebí… ¡me desplomé! Afortunadamente un empleado de mis padres me encontró y me llevó rápidamente al hospital. Si él no hubiese estado en nuestra casa ese día, yo hubiese muerto. Los médicos lograron sacar de mi cuerpo todo el veneno que había ingerido.

Uno de mis amigos me visitó, me llevó un Nuevo Testamento y me sugirió que leyese el capítulo 14 del evangelio según Juan. La frase de Jesús: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”, alcanzó mi corazón, y oré espontáneamente: “Jesús, no sé muy bien quién eres, pero me dices que das la verdadera vida”. Yo no era consciente de lo que el pecado representaba, y con nuestra cultura no podía comprenderlo. Pero pude percibir que Jesús me ofrecía su vida, para que fuese la mía”.(mañana continuará)“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

2 Crónicas 29 – 2 Corintios 2 – Salmo 105:16-22 – Proverbios 23:9-11© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Todo tipo de oraciones (3) – Orar cada día, como hacía Daniel

Domingo 12 Septiembre

Daniel… entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.Daniel 6:10

Todo tipo de oraciones (3) – Orar cada día, como hacía Daniel

Daniel, deportado a la corte del rey de Babilonia, permaneció fiel a Dios en toda su conducta y se mantuvo al margen de las celebraciones reales. Perseveró en la oración. Dios permitió que el rey Darío lo notase y le confiara altas responsabilidades en la corte. Entonces sus colegas, celosos, buscaron un motivo para acusar a Daniel. Como conocían sus costumbres, convencieron al rey Darío para que en su reino prohibiera, durante un mes, toda oración a otro dios fuera del rey, bajo amenaza de ser echado al foso de los leones.

¿Qué haría Daniel? ¿Buscar una escapatoria? No, el versículo citado lo muestra tranquilo, confiado en Dios. Para él la oración no era un deber religioso, ni una recitación automática… No, era su vida, la fuente de su fuerza. Sin ella no podía asumir sus responsabilidades.

Daniel oró, pues, como de costumbre, sin esconderse. Él conocía al Dios a quien oraba cada día, y se encomendó a él. Sus enemigos lo prendieron y lo echaron al foso de los leones. Pero Dios velaba sobre él: los leones no le hicieron daño. Entonces el rey lo sacó del foso, pues reconoció la grandeza del Dios de Daniel, y sus enemigos fueron confundidos. La fidelidad de Daniel glorificó a Dios.

Cristianos, ¿la oración forma parte de nuestra vida cotidiana, de nuestras prioridades? ¿Nos es imprescindible? A través de diferentes medios, Satanás siempre trata de privarnos de esos preciosos momentos. Como Daniel, ¡oremos, cueste lo que cueste, pues siempre saldremos ganando!(continuará el próximo domingo)

2 Crónicas 28 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

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Joás

Sábado 11 Septiembre

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. Hebreos 3:12

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmo 51:10

Joás

2 Crónicas 23-24

Ante la cruel Atalía, que quería usurpar el poder, Joás, el hijo del rey Ocozías, escapó a la muerte gracias a la intervención de su tía. Estuvo escondido durante 6 años, y empezó a reinar a los 7, con la ayuda de su tío. Mientras este fue su tutor, el reinado de Joás fue bueno: los ídolos fueron quitados y se trabajó en la restauración de la casa de Dios. El celo del rey conquistó al pueblo, quien contribuyó con su dinero y su trabajo a la consolidación de este edificio, en el cual se pudo realizar nuevamente el culto al verdadero Dios.

Sin embargo, poco después de la muerte de su tío, la actitud de Joás cambió notablemente, pues escuchó a los jefes del pueblo que lo indujeron a volver a la idolatría. Dios le envió profetas para traerlo al buen camino, pero Joás persistió en su actitud. Incluso mató a Zacarías, un hijo del tío que se había ocupado de él, porque Zacarías le reprochó sus extravíos.

¡Qué desenlace fatal! De hecho, la muerte de su tío reveló la calidad de la “fe” de Joás. En realidad, solo era un barniz religioso. Entonces mostró su verdadera cara: la de una persona capaz de comportarse como un criminal frente a los que lo exhortaban de parte de Dios.

Necesitamos tener una fe personal, una relación viva con Dios, y no una cultura cristiana. Si en nuestra infancia descansamos en la fe de nuestros padres, un día tendremos que creer por nosotros mismos.

2 Crónicas 27 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

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De parte del autor

Viernes 10 Septiembre

Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.2 Timoteo 3:15-16

De parte del autor

Sandra, una niña de 8 años, quiso regalar una Biblia a su padre el día de su cumpleaños; pero no sabía qué escribir como dedicatoria. ¿Qué podría escribir en la primera página? “De Sandra”, o “de parte de tu hija”, o “como recuerdo de alguien que te quiere”. Como estaba indecisa, fue a la oficina de su padre y tomó algunos libros de la biblioteca. En la portada de uno de ellos leyó: “De parte del autor”. ¡Y esto fue lo que escribió!

Cuando el padre abrió su regalo y reconoció la escritura, reflexionó: En realidad, ¿quién es el autor de la Biblia? ¿Es verdaderamente Dios? ¿Empleó la mano de mi hija para dármela personalmente e invitarme a leerla? Empezó a leer su Biblia hasta que descubrió que toda la Escritura es inspirada por Dios. No es el producto de la voluntad del hombre, “sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

¿Leemos la Biblia? ¿La leemos como una recopilación de historias o como una obra literaria? ¿La leemos porque realmente no podemos decir que somos cristianos si no la hemos leído? ¿O la leemos con oración, para conocer a su Autor, porque ella nos revela los pensamientos de Dios?

Dios se dio a conocer en la persona de Jesucristo, se reveló como un Padre. “La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).

2 Crónicas 26 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3

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El agua de la roca: La ira de Moisés (2)

Jueves 9 Septiembre

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Efesios 4:31-32

El agua de la roca: La ira de Moisés (2)

Éxodo 17: 1-7Números 20: 8-11

Estando todavía en el desierto, el pueblo habló nuevamente contra Moisés porque no había agua. Pero Dios cuidaba a la multitud y quería darle de beber. Entonces dijo a Moisés: “Hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua”. Esta vez Moisés debía hablar a la roca. No era necesario golpearla una segunda vez. Jesucristo “padeció una sola vez por los pecados” (1 Pedro 3:18); no era necesario repetir su muerte. ¿Qué hizo Moisés? El pueblo lo había irritado y acusado sin razón. Entonces se enojó y levantó la voz: “¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas”. No dio la gloria a Dios; procedió como si fuesen él y Aarón quienes hicieron salir el agua. Con ira golpeó la peña dos veces.

A veces perdemos el control de nosotros mismos. Por ejemplo, un hijo, un compañero de trabajo o un vecino nos provoca con su actitud. El tono sube… y hay comportamientos que después lamentamos. En privado, Dios castigó a Moisés por haber actuado de esa manera; pero frente a la multitud, ¿los privaría del agua? No, pues la gracia de Dios y su paciencia no tienen límite. La roca, aunque no tenía que ser golpeada, dio su agua.

Si la ira nos llevó a decir palabras o a tener comportamientos inapropiados, confesémoslos a Dios y a las personas ofendidas. Su gracia viene al encuentro de nuestra debilidad. Su amor es inagotable. El agua fluye y nos refresca.

2 Crónicas 25 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

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El agua de la roca (1)

Miércoles 8 Septiembre

El Señor dijo a Moisés… He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña… golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo.Éxodo 17:5-6

Todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.1 Corintios 10:4

El agua de la roca (1)

Al principio de su travesía por el desierto, el pueblo hebreo experimentaba los cuidados de su Dios todopoderoso. Pero la sed los desanimó. Entonces acusaron a Moisés de haberlos liberado de su esclavitud en Egipto para matarlos de sed en el desierto (Éxodo 17:3). En su angustia Moisés clamó a Dios, y él respondió con amor y gracia. Dijo a Moisés que golpease la roca con su vara. Moisés obedeció, el agua brotó y todo el pueblo pudo beber, así como también su ganado.

El Nuevo Testamento, segunda parte de la Biblia, nos enseña que esa roca es una imagen de Jesucristo: él fue “herido” al morir en la cruz, soportó el juicio que nosotros merecíamos. Por su sacrificio nos da la vida. Este pasaje del Antiguo Testamento declara: “Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados… Por la rebelión de mi pueblo fue herido” (Isaías 53:4-58).

Jesucristo fue herido en nuestro lugar, debido a la ira de Dios contra el mal, pues su justicia debía ser satisfecha. Si aceptamos que nuestros pecados causaron la muerte de Cristo, podemos aceptar luego su gracia que nos da la vida eterna, como un agua viva. Jesús nos invita: “El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).(mañana continuará)

2 Crónicas 24 – 1 Corintios 14:20-40 – Salmo 104:14-18 – Proverbios 22:28

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La verdadera libertad

Martes 7 Septiembre

El Señor liberta a los cautivos.Salmo 146:7Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.Gálatas 5:1

La verdadera libertad

“¡La libertad no tiene precio! ”. Esta afirmación, repetida muy a menudo, muestra el deseo del hombre de liberarse de toda obligación. ¡Algunos gobiernos pagan un precio muy alto para liberar a sus compatriotas que han sido tomados como prisioneros o rehenes! Pero incluso esas personas liberadas permanecen sujetas a lo que son naturalmente, como todos los hombres. Si no tienen relación con Dios, siguen siendo esclavas del diablo, a quien el primer hombre obedeció.

La libertad que Dios nos ofrece es una verdadera liberación interior, completa. Ese tema es el corazón mismo del Evangelio y de la fe cristiana. En efecto, por sus propios esfuerzos, nadie puede escapar a la esclavitud del pecado ni pagar el precio por su liberación: “No se logrará jamás” (Salmo 49:8). Pero Jesús lo hizo en nuestro lugar. Nuestra libertad fue pagada al precio más elevado que pueda existir: ¡la vida del Hijo de Dios! “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:3436).

El que cree en el Hijo de Dios cambia de vida y de dueño. Jesús es su libertador. Él lo libera de toda forma de “libertad desenfrenada”, la cual es pecado a los ojos de Dios. ¡Cuántos esclavos de todo tipo de adicciones han sido sanados por Jesús! Todo cristiano es invitado a vivir “la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21). Ella encuentra su plenitud cuando el creyente busca la voluntad de Dios y es feliz cumpliéndola. Dios nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados“ (Colosenses 1:9-13).

2 Crónicas 23 – 1 Corintios 14:1-19 – Salmo 104:5-13 – Proverbios 22:26-27

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El cumpleaños

Lunes 6 Septiembre

Así dijo el Señor: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré.Isaías 49:8

(Jesús dijo:) Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.Lucas 18:16

El cumpleaños

Sucedió en Rusia en el año 1970. Era el cumpleaños de Liuba. Su padre estaba en la cárcel debido a su fe cristiana. Desde hacía algunos días la madre se preguntaba cómo podría traer un poco de alegría a sus hijos ese día, para mitigar en algo la ausencia del padre. No tenía gran cosa para la cena, solo patatas y tocino. Afortunadamente recibieron una carta de su padre.

Antes de la comida dieron gracias a Dios. Liuba añadió su oración: “Señor Jesús, guarda a nuestro papá para que pueda regresar a casa sano. Bendice también a mamá. Cuando papá todavía estaba con nosotros siempre nos traía chocolate para los cumpleaños. Por favor, danos un poco hoy. Amén”. Los hermanos mayores estaban a punto de burlarse de la niña, pero la madre los tranquilizó.

De repente alguien llamó a la puerta. ¿Quién podría venir a esa hora? Era un amigo de la familia. Con cierta vacilación dijo que se había sentido obligado a conseguir una tableta de chocolate y llevársela, pero que no sabía por qué.

“¡Bravo!, dijo Liuba, Dios escuchó mi oración. ¡Gracias Señor Jesús!”. El amigo estaba estupefacto.

Dos semanas más tarde, el padre leyó a sus compañeros de prisión la carta de su esposa, en la cual le contaba lo sucedido en el cumpleaños de Liuba. Este mensaje reconfortante les dio razones para esperar. Les mostró el poder de Dios, quien vela sobre los que ponen su confianza en él.

2 Crónicas 22 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

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