Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Domingo 17 Marzo

Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

Juan 21:15

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

1 Juan 4:19

Amarte, Jesús

Amarte, Jesús, conocerte,
Reposar sobre tu corazón;
Tenerte por Amigo, por Maestro,
Por Modelo y por Señor.
¡Sabemos que tu muerte borra
Nuestros pecados, poderoso Salvador!
Saboreamos en paz tu gracia,
¡Qué reposo, qué dulzor!
¡Oh, dicha indecible
De tenerte como Pastor!
Siempre tierno y seguro,
Nunca cambia tu corazón.
Tú que eres el Amor supremo
Descendiste hasta aquí.
Tú mismo buscas tus ovejas
En tus fuertes brazos las tomas.
Nos colmas de tus gracias
Nos conoces por nombre,
Nos conduces en tus huellas
Hacia la celestial mansión.
Cada día, con ternura,
Nos llenas de bendición.
¡Qué amor! Sin cesar deseas
Perdonarnos y guiarnos, Señor.

(Traducción literal del francés)

Ezequiel 12 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

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Problemas de pareja

Sábado 16 Marzo

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas (vuestras esposas) sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

1 Pedro 3:7

Problemas de pareja

La Biblia describe varias situaciones de parejas que nos pueden hacer reflexionar.

El esposo de Ana notó la tristeza de su esposa, quien estaba afligida porque no podía tener hijos. ¿Qué le preguntó para consolarla?: “¿Por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?” (1 Samuel 1:8). Su torpe respuesta muestra que conocía muy poco a su esposa y no comprendía sus sufrimientos. Felizmente ella supo dirigirse al Señor en oración y hallar paz.

Cuando el rey David bailó y cantó delante de todos, debido al gozo que sentía durante una ceremonia religiosa, ¿cómo lo recibió su esposa? Le reprochó su actitud con ironía (2 Samuel 6:20). Demasiado preocupada por su status social y por «el qué dirán», se irritó a causa del entusiasmo de su esposo. No compartió en absoluto el gran gozo de David y se avergonzó por su comportamiento. David le respondió de forma hiriente, con palabras ásperas, y así se inició una disputa.

No dejemos que el orgullo y el egoísmo se introduzcan en nuestro matrimonio. Aprendamos a escuchar y a comprender. Practiquemos el perdón y la ternura. Así podremos experimentar las preciosas bendiciones que fluirán de ello. Una pareja en la que reina la armonía y el amor es algo bello a los ojos de Dios: es la imagen de la relación de Cristo con su Iglesia.

“La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).

Ezequiel 11 – Hechos 20:1-16 – Salmo 33:16-22 – Proverbios 11:21-22

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Rutina diaria

Viernes 15 Marzo

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.

Eclesiastés 12:1

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti.

Salmo 63:1

Rutina diaria

Al amanecer la gente se despierta y comienza el ajetreo. Cada uno se levanta y sigue su rutina: toma el desayuno aprisa mientras oye las noticias… Si se vive en la ciudad, hay que tomar el bus, el tren, llegar a tiempo a una cita importante, pero están los semáforos, los atascos. Es necesario, pues, salir con tiempo. Así es cada mañana… Sin mencionar los imprevistos, los problemas de salud. La vida transcurre a un ritmo acelerado. Los años pasan y pronto llegamos a la vejez… si es que llegamos.

– ¿Qué hay de su relación con Dios?

– ¡Oh, hasta ahora no he pensado en ello!, dirá usted tal vez.

Pues bien, nunca lo olvide: nuestra alma, que nos pone en relación con Dios, es nuestro bien más preciado, ya que es inmortal. Por el momento, quizá, todo va bien. El problema es que nuestra vida activa, tal vez muy exitosa en la tierra, no nos hará entrar a la presencia de Dios. Como pecadores que somos, no podremos ir allí a menos que seamos perdonados por Jesucristo. Entonces, clame al Señor Jesucristo y será salvo. Él recibió en su lugar el juicio que usted merecía (Romanos 10:13).

Los que somos creyentes, reservemos momentos del día para estar en la presencia del Señor, para orar, leer y meditar su Palabra. Tengamos con él una relación permanente de confianza. Así nuestro temperamento será más sereno y nuestro testimonio más convincente.

“La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

Ezequiel 10 – Hechos 19:23-41 – Salmo 33:10-15 – Proverbios 11:19-20

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La verdadera pregunta

Jueves 14 Marzo

El Hijo del Hombre (Jesús) vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó… por su misericordia.

Tito 3:4-5

La verdadera pregunta

¿Cuál es su religión? Pregunta trivial, a la que se suele responder sin mayor dificultad.

¿Es usted salvo? Esta pregunta es más inesperada y molesta, pero mucho más importante. Es el centro mismo del mensaje del Evangelio.

«Salvo, ¿de qué?», dirá usted. «No corro ningún peligro particular».

Quizá su vida transcurre de forma apacible, sin peligros ni amenazas aparentes. Pero el Evangelio afirma: “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). Si usted es de los que no creen en el Hijo de Dios, corre un peligro real: “la ira de Dios”. Porque “¡horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).

«Pero, ¿por qué está Dios airado conmigo?, se preguntará usted. Mi conducta es correcta, ¡no tengo nada que reprocharme!».

Seguramente usted es honesto. Sin embargo, es pecador, es decir, ha fallado respecto a la santidad de Dios: “Todos pecaron” (Romanos 3:23). Un solo pecado es suficiente para cerrarle el acceso al cielo por siempre. Toda una vida honesta no lo podría borrar. El pecado –aunque tan solo sea una mentira– es una afrenta a Dios, merece su ira…

El carcelero de la ciudad de Filipos (Grecia) preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”. La respuesta fue simple y clara: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Para escapar a la ira divina, hoy tenemos el mismo recurso: creer en su Hijo Jesucristo.

Ezequiel 9 – Hechos 19:1-22 – Salmo 33:1-9 – Proverbios 11:17-18

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Salmo 119

Miércoles 13 Marzo

Bienaventurado el varón… que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas.

Salmo 1:1-3

Salmo 119

Este es el más largo de todos los salmos; posee 176 versículos repartidos en 22 secciones. En el texto original hebreo, los 8 versículos de cada sección comienzan con la misma letra y cada sección sigue con otra letra, y esto en el orden alfabético. Un solo tema inspira todo el salmo: el elogio a la Palabra de Dios. He aquí algunos ejemplos, seguidos por las palabras que Jesús evocó en diferentes circunstancias, siendo él mismo la Palabra de Dios (Juan 1:14):

– “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” (v. 93). La Palabra de Dios da la vida y la estimula. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

– “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca” (v. 103). Ella es nuestro alimento espiritual, está llena de dulzura. “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35).

– “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (v. 105). Ella es nuestra guía, nuestra luz. “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12).

– “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (v. 9). Ella nos purifica. “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

– “Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos” (v. 162). Ella es nuestro gozo. “Que mi gozo esté en vosotros” (Juan 15:11).

– “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” (v. 97, 127). Ella nos atrae y nosotros la amamos. “El que me ama, mi palabra guardará” (Juan 14:23).

Ezequiel 8 – Hechos 18 – Salmo 32:8-11 – Proverbios 11:15-16

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Nuestra misión

Marzo 12

Nuestra misión

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. (2 Corintios 5:19)

Dios amó a un mundo perdido y procuró ganar a los pecadores para sí para su propia gloria. Cristo vino al mundo por amor y procuró ganar a los pecadores para la gloria del Padre. Como creyentes, también nosotros debemos ir al mundo con amor y procurar ganar a los perdidos para la gloria de Dios. Así que nuestra misión es igual que la de Dios.

Somos una extensión del ministerio de Dios el Padre y del Hijo al recibir gloria por la salvación de los perdidos pecadores. Jesús dijo: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Jn. 17:18). “Así como” expresa intención. Así como el Padre envió al Hijo al mundo irredento, así el Hijo ha enviado a los creyentes. ¡Lo maravilloso es que tenemos el privilegio de participar en la misión de Jesucristo para un mundo perdido!

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Saber decir no

Martes 12 Marzo

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.

Proverbios 1:10

Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz.

2 Timoteo 2:22

Saber decir no

Es difícil decir no, y sobre todo hacerlo en voz alta, en contra de lo que dice la mayoría. Es difícil ser diferentes.

Sin embargo hay hombres que se animaron a decir no. Un no que cambió sus vidas y fijó su rumbo. Moisés tenía un porvenir trazado, era considerado como nieto del Faraón que reinaba en Egipto. Tenía el poder y las riquezas a disposición. Sin embargo, “rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:24-25).

Para usted también hay actividades en las cuales no puede participar, situaciones cuyos fines sabe que no son buenos. Diga no cuando quieran hacerlo pasar por alguien que usted no es en realidad. Diga no si quieren cambiar el sentido de las declaraciones divinas y sembrar dudas en su corazón respecto a la Palabra de Dios. Diga no si el diablo quiere arrastrarlo a pecar, o si quiere hacerle creer que puede hacerlo porque nadie se dará cuenta.

Diga no si algo es prohibido, por más inocente que parezca. Diga no si se burlan de sus reservas y lo tildan de ridículo. Diga no si quieren invitarlo a un lugar donde su Salvador no puede ir con usted. Diga no si hablan mal de otros delante de usted. Cierre sus oídos a las maledicencias y calumnias.

Pero nunca sea orgulloso o soberbio al decir no. Hágalo con sencillez pero claramente, con un corazón decidido.

Ezequiel 7 – Hechos 17:16-34 – Salmo 32:5-7 – Proverbios 11:13-14

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El motivo de la iglesia

Marzo 11

El motivo de la iglesia

A él sea gloria en la iglesia. (Efesios 3:21)

Si se fuera a entrevistar a un grupo de personas y pedirles que mencionen el propósito fundamental de la iglesia, es probable que se obtengan muchas respuestas diferentes.

Algunas pudieran sugerir que la iglesia es un lugar para hacer amistades con personas espirituales. Es donde los creyentes se fortalecen los unos a los otros en la fe y donde se cultiva y se expresa el amor.

Otros pudieran sugerir que la misión de la iglesia es enseñar la Palabra, preparar a los creyentes para diversas responsabilidades e instruir a los niños y a los jóvenes con el propósito de ayudarlos a crecer en Cristo.

Aun otras pudieran decir que otro propósito de la iglesia es alabar a Dios. La iglesia es una comunidad de alabanza que exalta a Dios por lo que es y por lo que ha hecho. Algunas personas sugerirían que como la alabanza es la actividad principal del cielo, debe ser la responsabilidad primordial de los que están en la tierra.

Pero tan importante como son la comunión, la enseñanza y la alabanza, el motivo principal de la iglesia es glorificar a Dios. El apóstol Pablo describió la salvación como “para alabanza de la gloria de su gracia” (Ef. 1:6).

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Prioridades correctas

Marzo 10

Prioridades correctas

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3:2)

¿Dónde están sus prioridades? ¿Se está concentrando en las cosas de este mundo o en las cosas espirituales? ¿Si Cristo viniera mañana se estropearían los planes de usted? Lamentablemente, muchos cristianos esperan que Él no se aparezca por algún tiempo.

¡Qué comentario tan triste! Si prefiere estar en la tierra que estar en el glorioso hogar de Cristo en el cielo, entonces usted no ama su venida. Dios se aflige cuando no vivimos esperando su gloriosa presencia y estamos más interesados en las cosas efímeras de este mundo.

¿Dónde está su corazón? Es tiempo de hacer un examen minucioso de sus prioridades. Cuando verdaderamente se está agradecido por la salvación que Dios ha dado, se vive con la esperanza de la plenitud de esa salvación aun por venir. Haga suyo el deseo de Juan: “Sí, ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20).

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La emoción de la gracia

Marzo 9

La emoción de la gracia

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. (Juan 1:16)

¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.

Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.

No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted.

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