¿Qué incluye tu lista de deseos?

Febrero 9

¿Qué incluye tu lista de deseos?

Lectura bíblica: Lucas 12:13–21

Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no consiste de la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12:15

a1Scriiich adquirió su sobrenombre por el ruido que hacía cuando frenaba su bicicleta. Estaba tan obsesionado con el dinero que iba a toda velocidad por el camino, apurándose para examinar cada objeto brillante con la esperanza de que fuera una moneda, y cada pedazo de papel que parecía un billete.
Scriiich también era muy trabajador. Entre su reparto de periódicos, cuidado de niños y caddie en el campo de golf, iba juntando mucho dinero. Y con el dinero que conseguía, podía comprar casi cualquier cosa que el corazón de un chico de 12 años pudiera desear.

Lamentablemente, cuando Scriiich hizo que apilar dinero fuera su principal meta en la vida, no le quedaba tiempo para familia, amigos o iglesia. Así que aunque sus bolsillos estaban repletos de dinero, no tenía con quien disfrutarlo. Scriiich había creído que comprar cosas le daría una felicidad total, pero no fue así.

¿Qué incluye tu lista de deseos? ¿Qué equipos deportivos o ropa o juguetes te darían completa satisfacción? ¿Sería posible que obtuvieras todo lo que incluye tu lista de deseos y que entonces no querrías nada más? ¿O sencillamente empezarías otra lista?

En la Biblia, Pablo parece ser un hombre que lo tenía todo. Tenía lo que se necesita para ser feliz. En un libro de la Biblia —su carta a los filipenses— ¡menciona gozo y regocijo 17 veces!

Pero, ¡espera un momento! Si vuelves a mirar ese libro verás que Pablo estaba en la cárcel cuando escribió esas palabras acerca del gozo y la felicidad (ver Filipenses 1:12–14). No tenía una casa cómoda, tenía muy pocas posesiones y no tenía libertad. Pero era feliz. Más adelante en su carta escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11–13).

La felicidad no depende de que nos abarrotemos de “cosas”. De hecho, el verdadero gozo no tiene nada que ver con cuánto tenemos. Podemos tener gozo —seamos ricos o pobres— porque tenemos a Jesús. No lo podemos perder. No se lo pueden robar. Nunca se rompe ni pasa de moda. Y conocerlo a él nos puede dar un gozo que ningún objeto nos puede dar.

PARA DIALOGAR
¿Hasta qué punto estás satisfecho con lo que tienes? ¿Es Cristo tu posesión más preciada?

PARA ORAR
Señor Jesús, enséñanos a contentarnos con lo que tenemos. Y ayúdanos a comprender cuán maravilloso es tenerte a ti.

PARA HACER
En lugar de pensar únicamente en las cosas que quisieras tener, escoge un juguete, un libro o una prenda de vestir y regálalo a alguien que tiene menos que tú.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El libro incomparable

Febrero 8

El libro incomparable

Lectura bíblica: Santiago 1:22–25

Pero sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22

a1—¿Lees la Biblia? ¿Todos los días? —preguntó Raquel con una expresión en el rostro que parecía que se hubiera atragantado.
—He aprendido mucho por medio de la Biblia —comentó Susana.
—Qué tonta —se burló Raquel—. Mi mamá siempre dice que la Biblia no es más que un montón de cuentos. ¿Sabes? las otras religiones también tienen sus libros. Hay muchos libros buenos para leer aparte de la Biblia.
Noticia de último momento: No todo el mundo respeta la Biblia como los cristianos. Algunos creen que la Biblia es un libro religioso entre muchos que nos hace bien si los leemos. Para ellos, la Biblia es un libro más.

Eso es un mito. La Biblia no es uno entre muchos grandes libros. Es un gran libro único. No existe otro como él.

La Biblia no es un libro cuya lectura simplemente escuchamos o leemos. Es un libro que ponemos en práctica y obedecemos. Las cosas buenas que la Biblia hace en nuestra vida —como edificar nuestra fe en Dios y con frecuencia hacer que nuestra vida sea más segura, feliz y más altruista— nunca suceden por sencillamente poseer una Biblia o leer la Biblia o creer lo que la Biblia dice o llevar una Biblia. Nos beneficiamos de este libro único cuando lo experimentamos y dejamos que cambie nuestros pensamientos, palabras y acciones. Santiago dice que si no somos hacedores de la palabra, nos engañamos a nosotros mismos (ver Santiago 1:22).
La Biblia presenta un mensaje asombroso. Fue escrita

• en un lapso de 1.500 años
• en tres continentes
• por más de 40 autores de distintas nacionalidades, personalidades, posiciones sociales y antecedentes

Los autores de la Biblia eran sorprendentemente distintos entre ellos pero presentaron un mensaje admirablemente constante. La Biblia presenta paso a paso una sola historia de principio a fin: Dios obrando para salvar a la humanidad.

La Biblia es única. No es para depositarla en el estante al lado de las enciclopedias y libros grandes e importantes del pasado. Es mucho más que una gran obra literaria.

Su mensaje transforma la vida. La Biblia es la Palabra de Dios, y es un libro único e incomparable, siempre digno de ser escuchado y de ser puesto en práctica.

PARA DIALOGAR
¿Qué cosas buenas está haciendo la Biblia en tu vida? ¿Cómo se compara eso con la manera como otros libros que has leído te han ayudado y cambiado?

PARA ORAR
Señor, gracias por darnos un libro único, la Biblia.

PARA HACER
Decídete a dedicar más tiempo cada día a la lectura del libro único de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Algo para masticar

Febrero 7

Algo para masticar

Lectura bíblica: Salmo 1:1–6

En la ley de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Salmo 1:2

a1Le ponemos mantequilla al pan tostado. Nos quitamos el queso derretido de la pizza que se nos deslizó por la barbilla. Nos tomamos el vaso de leche de un solo sorbo. Pero contesta esto: ¿Alguna vez se nos ocurre pensar en la vaca valiente que tan bondadosamente proporcionó la materia prima para todos esos deliciosos productos lácteos? ¿Apreciamos todo el trabajo que tuvo que hacer?
Aunque no lo creas, la leche no aparece por arte de magia en el supermercado. Así que te voy a contar mucho más acerca de cómo la leche y otros productos lácteos van desde muuu hasta ti.

Los productos lácteos se inician como heno o pasto. Cuando la vaca come, mastica el alimento apenas lo suficiente para tragarlo, como hacemos nosotros cuando andamos apurados. Esa bola de pasto empapado va a los primeros dos de los cuatro estómagos de la vaca. El estómago más grande tiene una capacidad de unos 190 litros de alimento, como un estante enorme repleto de leche en el supermercado. Cuando la vaca está llena, descansa. Pero la fábrica de cuatro etapas dentro de ella sigue trabajando. El alimento no digerido de los estómagos, llamado bolo alimenticio, es eructado nuevamente a la boca para que la vaca lo vuelva a masticar bien.

Cuando la vaca vuelve a tragar, el bolo alimenticio pasa al tercer y al cuarto estómagos, donde parte es digerido para nutrirla. El resto se transforma en la base de la mantequilla, el queso, la leche, los helados y todos esos otros manjares.

La digestión de la vaca es tan importante que se pasa un tercio de toda su vida —unas ocho horas por día— masticando bolo alimenticio. Este proceso se llama rumiar. Es el modo asombroso como Dios diseñó a las vacas para que recibieran su nutrición y produjeran los productos lácteos que nos encantan.

Dios nos diseñó para “rumiar” también, en su Palabra. Cuando dedicamos tiempo a la Biblia, nos llenamos la mente de las verdades de Dios, meditándolas y “masticándolas”. Ese es el tipo de “rumiar” o “meditar” en la ley del Señor del cual escribió David (ver Salmo 1:2). Cuando piensas en la Biblia de esta manera, Dios hará que tu vida sea fructífera (ver el versículo 3).

Si queremos aprovechar al máximo la Biblia, no podemos leerla apresuradamente. Como la vaca, necesitamos tiempo para masticar cada palabra. Cuando lo hacemos, le podemos contar a Dios lo que estamos pensando. Rumiar la Palabra de Dios es una de las maneras magníficas de sentirnos cerca de Dios. Y a medida que la Palabra se asienta en nuestro corazón, creceremos y seremos fructíferos.

PARA DIALOGAR
Cuando lees la Biblia, ¿te apuras por terminar de una vez o la rumias? ¿Qué te gustaría hacer diferente?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a ir más despacio y realmente concentrarnos en lo que quieres enseñarnos acerca de ti por medio de tu Palabra.

PARA HACER
“Mastica” hoy la Palabra de Dios memorizando, toda la familia, un versículo bíblico

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Necesito esa semilla

Febrero 6

Necesito esa semilla

Lectura bíblica: Mateo 13:3–9, 18–23

El que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, el que de veras lleva fruto y produce. Mateo 13:23

a1—Bienvenido a la oficina de empleos. ¿Cómo puedo ayudarle a encontrar un empleo, señor…?
—Me llamo Germinación, señorita, pero puede llamarme Germi.
—Y usted es una semilla, ¿no es cierto, señor… este… quiero decir… Germi?
—Sí, señorita, soy una semilla. Y estoy listo para ponerme a trabajar y lograr mi máximo potencial.
—¿Y cuál es su potencial, Germi?
—Fruto, señorita. Mucho fruto. Toneladas de fruto.
—Pero usted no es nada más que una semilla. Es tan pequeño y… en fin… insignificante.
—Sí, señorita, pero plánteme en el ambiente adecuado y verá cómo brota el fruto.
—Está bien, Germi, a ver qué tengo aquí para usted. Ah, parece que en un camino hay muchas vacantes. Trabajo muy fácil, y puede comenzar hoy.
—Lo siento, señorita, pero para dar mucho fruto, tengo que penetrar en la tierra. En la superficie hay demasiadas distracciones. Además, a mi amigo Tito lo sembraron en un camino y se lo comió un pájaro.
—Mmm, entiendo. Bueno, el capataz de los pedregales está pidiendo más semillas.
—No puedo realizar mi mejor trabajo en los pedregales, señorita. La tierra no es profunda. Hay demasiadas piedras. Tengo que enterrar mi raíz muy hondo en la tierra y crecer a una buena altura para llevar fruto. ¿Qué otro trabajo tiene?
—Bueno, siempre está el terreno espinoso, Germi. Allí las cosas parecen crecer bien.
—¿Habla en serio? Esos tipos malos ahogan la competencia antes de que pueda empezar a crecer. Caer entre los espinos sería pedir la horca.
—Es usted muy pretencioso, Germi. ¿Quiere trabajar o no?
—Señorita, con mi potencial de producir mucho, mucho fruto merezco el mejor ambiente posible. ¿No tiene un terreno bueno, fértil que ya haya sido arado y esté listo para la siembra? No puedo dar fruto sin una tierra así.

Sucede lo mismo con el fruto espiritual; no manzanas, naranjas, calabazas y espárragos, sino las cualidades positivas del carácter como amor, gozo, paz, paciencia y bondad de las que habla la Biblia en Gálatas 5:22, 23.

Desarrollamos esas cualidades como las de Cristo cuando recibimos la “semilla” de la Palabra de Dios en nuestra vida: leyendo fielmente la Biblia, prestándole mucha atención y pensando en ella con frecuencia. Al hacerlo, la Palabra realiza una obra asombrosa en nosotros. Llegamos a ser los discípulos entusiastas que Dios quiere que seamos.

PARA DIALOGAR
Según tu opinión, ¿qué significa ser “buena tierra”? ¿Cómo lo serás hoy?

PARA ORAR
Señor, queremos dedicar tiempo para estar cerca de ti hoy al leer tu Palabra y pensar en ella. Gracias porque harás que demos fruto.

PARA HACER
Comparte con un amigo las cosas que Dios te está diciendo a través de su Palabra.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Mitos y realidades acerca de la fe

Febrero 5

Mitos y realidades acerca de la fe

Lectura bíblica: Romanos 10:9, 10, 17

La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo. Romanos 10:17

Bienvenido al imaginario —pero divertido— Carnaval de la Fe.

a1Un señor en un traje deslumbrante muestra un frasco de fango a la vez que te hace una seña para que te acerques.

—Señoras y señores, ¿sienten que su fe es débil? ¿Les resulta difícil confiar en Dios? ¿Se han preguntado alguna vez si él de veras sabe lo que es mejor para ustedes? Pues bien, sus días de dudas han pasado. Les presento las Fe–aminas, las vitaminas garantizadas para robustecer su fe.

El señor en el puesto al lado de él te ofrece un platillo de lo que parecen ramitas y corteza de árbol.

—Coman correctamente, crean correctamente, así de sencillo es. De eso se trata la Dieta que aumenta la fe. Concurran a nuestras reuniones semanales, coman nuestro menú especial de la dieta que aumenta la fe, luego vean cómo desaparecen su desconfianza e incredulidad.

Una mujer en otro puesto brinca de aquí para allá en malla de neón.

—¡Eh, acérquense! —vocifera—. Sí, usted con sus enclenques músculos de fe. Tiene gordura donde debería tener fe porque no hace ejercicio. Veinte minutos por día en mi patentado Fe–fortalecedor hará que su fe llegue a ser increíblemente fuerte.

¿Sabes qué? No podemos conseguir la fe en una botella. No podemos esconder la fe en un platillo de atún. Ni podemos dar firmeza a nuestra fe con una de esas raras máquinas de hacer ejercicio llena de telarañas que tenemos en el galpón. Fe quiere decir creer en Dios. No es simplemente tener datos bíblicos en tu cabeza sino confiarle a Dios todo en tu vida.

No podemos vivir sin confiar en Dios día tras día. “Sin fe es imposible agradar a Dios” dice Hebreos 11:6. Jesús elogiaba a los que tenían “tanta fe” (Mateo 8:10) y regañaba a los que tenían “poca fe” (Lucas 12:28). Prometió que una fe aun pequeña como una semilla de mostaza puede mover montañas (ver Mateo 17:20). Con razón los discípulos le dijeron: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5).

¡Esa es la pregunta importante! ¿Cómo logramos tener más fe? Nuestra vida espiritual sería una vida sin problemas si hubiera una píldora o un plan especial que aumentara nuestra fe. Pero la fe no se adquiere así. Por eso dice la Biblia: “La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo” (Romanos 10:17).

Cuanto más escarbamos en la Biblia —leyendo, estudiando, memorizando— más sabemos acerca de Dios. Y cuando sabemos más acerca de Dios, ¡más seguros estaremos de que vale la pena confiarle toda nuestra vida!

PARA DIALOGAR
Dios te dio la Biblia para que lo puedas conocer. ¿De qué manera estás aprovechando al máximo la Palabra de Dios para llegar a conocerlo mejor?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a usar tu Palabra, la Biblia, para llegar a conocerte mejor y aumentar nuestra confianza en ti.

PARA HACER
Habla hoy con un amigo acerca de cómo pueden llegar a conocer mejor a Dios, juntos.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Él sabe exactamente cómo te sientes

Febrero 4

Él sabe exactamente cómo te sientes

Lectura bíblica: Hebreos 4:7–9

Aunque era Hijo [de Dios], aprendió la obediencia por lo que padeció. Hebreos 5:8

a1Cierto día cuando el hermano mayor de Raúl volvía de la escuela en bicicleta, lo atropelló un auto y sufrió graves heridas. Cuando tuvo que estar internado largas semanas en el hospital para recuperarse, Raúl estaba afligidísimo.
—Mi maestro de la Escuela Dominical insiste en que Dios siempre está conmigo —dice Raúl—, pero me siento muy, muy triste por lo que está pasando mi hermano. Y estoy seguro de que Dios no comprende lo que siento.
Hay creyentes que no pueden creer que Dios sienta la soledad y el dolor que ellos sienten. Piensan que a Dios no le afectan las emociones humanas. Pero Dios no está allá lejos en el cielo, totalmente ajeno a nuestros problemas de la vida real. Él siente nuestras alegrías y nuestras tristezas. Y cuando estamos sufriendo, podría decirnos algo así:

• “Puedes ver en la Biblia cuántas veces mi corazón se llenaba de compasión por los tristes, dolidos y destrozados. Cierta vez me encontré con una mujer de Samaria que había llegado sola al pozo para sacar agua (ver Juan 4). Le enseñé de qué manera mi amor podía satisfacer su sed espiritual”.
• “Y también estaba Zaqueo (ver Lucas 19:2–10). Casi todos lo odiaban porque era cobrador de impuestos. Pero Zaqueo tenía otro problema. Era un señor bajito, un blanco de las bromas. Cuando al pasar lo vi subido a un árbol supe que estaba solo. Me invité a comer a su casa porque quería asegurarle de mi amor e interés por él”.

Dios sabe lo que está pasando en nuestro interior, aun cuando nadie más lo sabe. Ya sea que nos sintamos alegres o tristes, no podemos escondernos de él. ¿Lo dudas? Escucha las palabras del Salmo 139:1, 2: “Oh Jehovah, tú me has examinado y conocido. Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento”.
Así que si dices algo tonto en la escuela y toda la clase se ríe, Dios lo ve. Si tu hermano o tu hermana te dice algo cruel u odioso, él lo sabe. Si nos vamos a la cama y enterramos la cabeza en la almohada llorando, él nos oye. Él comprende nuestros temores cuando nuestros padres discuten. ¡Dios siempre está presente para ayudarnos! Y siempre lo estará.
Jesús sabe exactamente lo que es sentirse desanimado. Pero más aún, él ya ha sido parte de tus experiencias dolorosas. Cuando sientes el dolor de los peores sufrimientos en tu vida, ¡puedes estar seguro de que él lo sabe y comprende, y que ha estado contigo todo el tiempo!

PARA DIALOGAR
¿Te asusta darte cuenta de que Dios sabe todo lo que hay para saber acerca de ti?¿Por qué sí o por qué no? ¿De qué manera puede serte de ayuda saber que Dios está contigo cada momento de tu vida?

PARA ORAR
Señor, creo que estás aquí con nosotros —en este mismo instante y siempre— en los momentos buenos y en los malos.

PARA HACER
Dios está lo más cerca que puede estar de ti. ¿Quién necesita hoy recibir de ti ese mismo tipo de apoyo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

No tienes por qué estar solo

Febrero 2

No tienes por qué estar solo

Lectura bíblica: Isaías 43:1–3

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Isaías 43:2

a1Oye: tienes tres segundos para imaginarte cómo reaccionarías si Jesús de pronto se apareciera y se sentara a tu lado. A la una… a las dos… a las tres.
Para comentar: ¿Qué dirías? ¿Le pedirías su autógrafo? ¿Le contarías las cosas que te pasaron hoy?
Si Jesús es tu amigo más íntimo en el mundo, lo más probable es que tendrías mucho para contarle. Pero quizá nunca se te ha ocurrido lo que diría Jesús si se apareciera a la mesa cuando estás comiendo o cuando estás haciendo las tareas de la escuela. Sabes que él se interesa muchísimo en tener una amistad íntima y personal contigo. Y pensando en todo lo que Jesús le dijo a sus seguidores en la Biblia, te diría cosas como:

• “A lo mejor te crees que no sé lo que es sentirse marginado. A veces el gentío quería coronarme rey (ver Juan 6:15). Pero algunos de los líderes religiosos me odiaban. Me vigilaban, buscando algo que pudieran usar para hacerme quedar mal; o peor aún, para matarme (ver Mateo 12:14). ¿Te das cuenta por qué puedo decirte que sé lo que significa ser despreciado?”.
• “Mi aspecto no llamaba la atención (ver Isaías 53:2). Por eso sé lo que es sentirse uno en el montón”.
• “Cuando llamé a doce discípulos y empecé a predicar, mi propia familia no creía en mí (ver Marcos 3:21). Por eso sé lo que es sentir que la familia de uno no lo comprende”.
• “Se burlaban de mí cuando hacía lo correcto (ver Mateo 27:27–44). Por eso sé lo que es sentir que uno no le cae bien a la gente que tiene alrededor”.
• “Pasé cuarenta días y cuarenta noches en el desierto completamente solo (ver Mateo 4:1, 2). Por eso sé lo que es sentirse solo”.

Es posible que no se te haya ocurrido que Jesús sabe lo que es la soledad, el desaliento y la tristeza. No obstante, él quiere que sepas que no estás solo.
Tu Señor te hizo. Te salvó. Tú eres su hijo escogido y especial. Y él está contigo sea que lo sientas o no cerca tuyo. El que no puedas verlo o tocarlo no significa que no esté contigo todo el tiempo. Puedes contar con su promesas. Él te está diciendo: pases por las aguas, yo estaré contigo”.

PARA DIALOGAR
¿Qué cosas difíciles enfrentas en la vida? ¿De que manera te ayuda saber que Cristo ha prometido que no tienes que sentirte solo en los momentos difíciles?

PARA ORAR
Cuando nos sentimos solos, Señor Jesús, ayúdanos a recordar que tú estás aquí con nosotros.

PARA HACER
Confecciona un cartel con las palabras de Isaías 43:2 y cuélgalo donde puedas verlo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

A veces me siento muy solo

Febrero 1

A veces me siento muy solo

Lectura bíblica: Génesis 2:18–23

No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. Génesis 2:18

a1Después de un día terrible en la escuela, Graciela se tiró en la cama y escribió estas palabras tristes en su diario:
Me sentí muy sola hoy en la escuela. En el recreo, Lidia se burló de mi blusa. Dijo que era un trapo. Levantó tanto la voz que todos la oyeron. No supe qué hacer, así que salí corriendo y me escondí detrás del edificio. Me mantuve apartada el resto del día. ¿Alguna vez podré sentir que tengo una amiga?

No todas las chicas escriben en un diario cuando se sienten solas. A muchos varones nunca se les ocurriría escribir lo que sienten, ni en secreto. Pero es un hecho: Algunas veces todos nos sentimos solos. Aun cuando nos gusta estar solos, no nos gusta sentir que nos marginan. Nos disgusta cuando se burlan de nosotros. Queremos amigos con quienes hablar de nuestras ideas, nuestros sueños y de nuestros problemas. Nos atraen las personas que nos hacen sentir apreciados y amados.

De eso leíste en el pasaje bíblico de hoy. Después de que Dios creó a Adán dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). Adán habrá contemplado con admiración a todos los animales fantásticos, las robustas plantas y el hermoso paisaje que Dios había hecho. Pero, a pesar de todo, se sentía solo. Adán necesitaba alguien como él. Por eso es que Dios creó a Eva. La hizo para que fuera la amiga más íntima que Adán pudiera tener.
Necesitar amigos humanos es normal. Es así como nos hizo Dios.

Pero aun antes de que Adán tuviera a Eva, tenía a Dios. Y después de haber creado a Adán y Eva, a Dios le gustaba estar en el jardín del Edén para conversar con ellos.
En la actualidad pasa lo mismo con los seres humanos. Dios nos brinda personas que pueden ser nuestros amigos íntimos y pueden quitarnos la soledad. Pero no quiere que seamos amigos íntimos sólo con otras personas, porque a veces nuestros amigos humanos nos decepcionan. Quiere que seamos amigos íntimos de él.

Cuando nos sentimos solos, el mejor remedio para nuestra soledad es conocer a Jesucristo. Dios envió a Jesús a la Tierra para que pudiéramos estar seguros de que nos ama. Jesús es el amigo con quien podemos hablar todos los días, aun cuando no haya nadie con nosotros. Y podemos confiar en que Jesús está con nosotros dondequiera que vayamos cada día. (Puedes comprobar esta verdad en Mateo 28:20).

Necesitas a los demás, pero sobre todo necesitas a Jesús. Y Jesús quiere ser tu mejor amigo siempre.

PARA DIALOGAR
¿De qué modo te ha hecho alguien sentirte solo? ¿De qué manera te ha hecho sentirte querido? ¿Cómo es posible acercarte a Dios cuando te sientes solo?

PARA ORAR
Señor Jesús, te damos gracias porque cuando nos sentimos solos tú siempre estás cerca, y siempre eres nuestro mejor amigo.

PARA HACER
Cuando te sientas solo hoy, dale gracias a Jesús por ser tu mejor amigo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Tu vida en sus manos

Enero 31

Tu vida en sus manos

Lectura bíblica: Marcos 4:35–41

¿Por qué estáis miedosos? ¿Todavía no tenéis fe? Marcos 4:40

a1El sol se ponía en el horizonte detrás de los cerros mientras una pequeña embarcación que llevaba a Jesús y a sus discípulos zarpaba para cruzar el mar de Galilea. Después de enseñar todo el día, el Maestro estaba muy, muy cansado. Por eso, encontró un rincón quieto en el bote y se quedó dormido.
La brisa que había impulsado a la embarcación comenzó a intensificarse hasta convertirse en un fuerte viento que impulsó con demasiada fuerza las velas y levantó un oleaje aterrador. En cosa de minutos, fieras ráfagas y olas enormes embestían contra el costado de la embarcación. Los discípulos desesperadamente bajaron las velas mientras la barca se mecía de un lado para otro sobre las olas. El agua entraba a cubetazos. Pero Jesús dormía sin darse cuenta.
Los discípulos sacudieron a Jesús hasta despertarlo y le dijeron:

—¡Nos hundimos! ¿No te importa?

El Maestro se levantó y le gritó al viento:

—¡Calla!

Y al mar:

—¡Enmudece!

Y el viento y la tempestad se calmaron y las pavorosas olas se redujeron y se produjo una calma total.

—¿Por qué estaban tan preocupados? —preguntó Jesús a sus discípulos que miraban atónitos al mar tranquilizado—. ¿No han aprendido a confiarle su vida a Dios en una tormenta?

Los discípulos no habían confiado en Dios. Estaban demasiado preocupados de morir.

A ver, ¿disfrutarías de algunas de estas actividades?

• Machucarte los dedos en una puerta
• Caerte de un precipicio
• Tropezar en el pavimento y rasparte las rodillas

Seguramente que no harías nada de esto por diversión. En caso de que no lo hayas notado, posees un impulso para evitar el dolor y mantenerte sano. Y —como los discípulos— procurarías evitar caerte de una embarcación en medio de una tormenta. Tu deseo de sobrevivir te indica que uses un salvavidas, que te pongas el casco cuando andas en bicicleta y que no tomes leche rancia.

Puedes hacer todo tipo de cosas buenas para no lastimarte. No obstante, tarde o temprano enfrentarás en la vida una situación en que lo único que puedes hacer es confiar en Dios.

Pero hay una buena noticia. Nunca te puede pasar nada que sorprenda a Dios. Él sabe las cosas buenas y malas que te sucederán, y aun cuánto durará tu vida (ver Salmo 139:16). Y a medida que vas aprendiendo a confiar en Jesús, puedes aguantar aun la más aterradora de las tormentas. ¡Él tiene tu vida en sus manos!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera te consuela saber que estás en las manos de Dios?

PARA ORAR
Padre, confiamos en que tú nos cuidarás.

PARA HACER
Recuérdale hoy a un amigo o familiar que Dios nos cuida.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Arrestado por tomarse el día

Enero 30

Arrestado por tomarse el día

Lectura bíblica: Marcos 2:23–28

El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Marcos 2:27

a1Pedro, Andrés y los demás discípulos todavía estaban mordisqueando los granos de trigo que habían recogido cuando vieron las luces rojas y escucharon la sirena. Era la policía del día de reposo. Los fariseos se abalanzaron sobre los discípulos como la policía patrullera persiguiendo a un auto deportivo yendo a exceso de velocidad. “Han recogido grano en el día de reposo y eso significa que han desobedecido una regla religiosa muy importante”, habrán dicho, mostrando sus placas de conocimiento religioso. “Ahora sí que se han metido en un gran lío. Tienen el derecho de permanecer callados. Si renuncian a ese derecho, cualquier cosa que digan puede ser usada en su contra…”.

Bueno, quizá no fue exactamente eso lo que sucedió. Pero en Marcos 2, Jesús y sus discípulos sí fueron acusados de quebrantar algunas reglas importantes. A través de los siglos, los judíos habían producido una lista larga de reglas de lo que el judío podía y no podía hacer el séptimo día de la semana. Los líderes tenían las narices tan metidas en sus libros de reglas religiosas que no veían la verdadera meta del mandamiento de Dios en cuanto al día de reposo. Dios quería simplemente que su pueblo se tomara un día de descanso por semana para adorarlo y descansar (ver Éxodo 20:8–10). Pero los líderes que centraban su atención en las reglas habían convertido al día de reposo en un día de prohibiciones en lugar de un día de descanso.

Para Jesús, las personas eran más importantes que las reglas humanas sobre conducta religiosa. “El día de reposo es un día para disfrutar, no una regla para guardar” parece estar diciendo en Marcos 2:27. Para sus discípulos hambrientos que andaban caminando, el día de reposo significaba recoger manojos de trigo para comer aunque fuera contra la ley “cosechar” trigo el séptimo día.

Muchos cristianos en la actualidad están aferrados a seguir reglas en lugar de dar prioridad a las personas. Botan a la basura una invitación a una fiesta de cumpleaños porque es en la casa de no creyentes. Pero los no creyentes se dan cuenta, y creen que no son importantes para nosotros o para Dios mientras no cambien. ¿No perderías interés en el cristianismo si lo único que te enfatizaran fuera “lo que sí y lo que no puedes hacer”?

Aquí tienes un tema para comentar honestamente: ¿Eres alguien que centra su atención en la gente o la centras en las reglas? ¿Te ven tus amigos no creyentes como una persona que es abierta con ellos y que los aceptas como son, o como alguien que se cree mejor que ellos?
Algunos de los más malvados de la época de Jesús se acercaron a él y fueron transformados porque él los recibió, amó y aceptó. Ese es el resultado de un vivir centrado en las personas. ¿Te gustaría ser parte de esa clase de éxito?

PARA DIALOGAR
¿Alguna vez te has mantenido apartado de los no creyentes? ¿Por qué? ¿Qué te gustaría hacer que sea diferente?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a reconocer cuáles son las reglas que realmente proceden de ti, y cuáles nos impiden mostrarles tu amor a nuestros prójimos.

PARA HACER
Busca oportunidades hoy para demostrar tu cariño a un no creyente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.