“Si no fuera por Emilia…”

Diciembre 30

“Si no fuera por Emilia…”

Lectura bíblica: Juan 15:9–13

Este es mi mandamiento; que os améis los unos a otros, como yo os he amado. Juan 15:12

a1—Lindo vestido, Irene —dijo una compañera burlonamente—. ¿Qué hizo tu mamá con la otra mitad de las cortinas viejas? ¿Le hizo pantalones a tu hermano?

Sin querer, Emilia oyó. Sabía que Irene estaba recibiendo su dosis diaria de crueldad por parte de sus compañeras de clase. Irene no tenía cualidades que la hubieran hecho popular. Era callada, tímida, y una verdadera “luz” en los estudios. Prácticamente vivía en la biblioteca. No hacía deportes ni por casualidad. Y la ropa que usaba… en fin… requete pasada de moda. Cualquiera que atreviera a llamarse su amiga se arriesgaba a ser marginada, por eso nadie se acercaba a ella.

El domingo siguiente, Emilia escuchó este pasaje en la iglesia: “El que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto” (1 Juan 4:20).

Después, Emilia no podía dejar de pensar en Irene, y en ese versículo bíblico. Sabía lo que Jesús quería que hiciera. Mientras las demás compañeras la miraban y se reían de ella, se acercó a Irene y se sentó con ella en el recreo.

Emilia siguió siendo una buena amiga de Irene en la secundaria, aun a costa de otras amistades. Al terminar la secundaria, Irene, la “luz”, tenía las mejores calificaciones de su clase. Un gran honor, excepto que en su escuela era la costumbre que el mejor alumno del último año tenía que hacer un discurso de despedida en el acto de fin de año. Parada en la plataforma en la ceremonia, Irene se esforzó por agradecer a sus padres y a sus profesores por el apoyo que le habían brindado. De pronto, se le hizo un nudo en la garganta. Cuando Emilia vio que su amiga se iba a poner a llorar, se levantó de su asiento para pararse a su lado.

Tomada de la mano de Emilia, Irene continuó:

—Sobre todo, quiero agradecer a Emilia. Cuando me sentía peor que nunca, rechazada y avergonzada, me demostró lo que significa ser una amiga. Si no hubiera sido por Emilia, no estaría hoy aquí.

Amar a otros como nos ama Cristo puede resultar caro. Pero piensa en el precio que Jesús pagó para amarnos. Él dejó la gloria y el esplendor del cielo. Vino a la Tierra, donde la gente se burló de él, donde lo rechazaron, azotaron y escupieron, y luego fue crucificado.

Jesús quiere que compartamos el maravilloso amor que nos ha dado. Vale la pena amar a cada persona con la que te encuentras. Y cuando amas como ama Jesús, nunca sabes qué grandes amigos conseguirás.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes amar a aquellos que el mundo no ama? ¿Qué te costará? ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

PARA ORAR
Señor, enséñanos a amar a los demás como tú nos amas.

PARA HACER
¿Puedes pensar en alguien en tu mundo que te recuerda a Irene? ¿Qué puedes hacer para ofrecerle tu amistad?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

“Quiero ser como Mike”

Diciembre 29

“Quiero ser como Mike”

Lectura bíblica: Juan 15:5–8

Separados de mí, nada podéis hacer. Juan 15:5

a1Había una vez en los Estados Unidos de América una gigantesca compañía de bebidas deportivas que lanzó una campaña de avisos animando a la gente a “ser como Mike”. “Mike” se refería a Michael Jordan, el astro nacional de baloncesto. La frase “quiero ser como Mike” estaba en todas partes. La decían los chicos. La cantaban los adultos. Y, por los anuncios, parecía que lo único que había que hacer para ser totalmente popular, talentoso y adinerado como Michael Jordan era tomar un trago de esa bebida.

Cada clic del control remoto de la TV te bombardea con la recomendación de que seas como algún famoso. Usa esta colonia, ponte ese maquillaje, toma esa bebida y —¡presto!— serás un famoso.

Tema para comentar: ¿Es posible llegar a ser como las personas en los anuncios? ¿De qué manera podemos llegar a ser como alguien?

A menos que conozcas a alguien personalmente, nunca sabrás cómo es realmente, y si no sabes como es ¡nunca puedes ser como él! Si quieres ser como Mike, tienes que conocer al verdadero Mike, no al Mike de los anuncios. Tienes que pasar tiempo con él, embocar al aro jugando al baloncesto con él y dejar que te susurre en el oído cuál bebida deportiva realmente toma. Tienes que conocer a Mike para ser como Mike.

Del mismo modo, para llegar a ser como Jesús tienes que conocerlo personalmente. Si quieres tener una carácter como el de Cristo tienes que conocer al verdadero Jesucristo tan bien que lo que él es tiene un impacto sobre tu vida. Jesús dijo acertadamente: “Separados de mí, nada podéis hacer”.

Entonces, ¿cómo puedes llegar a conocer a Jesucristo estrecha y personalmente? Puedes escuchar lo que otros dicen de él, pero ¿eso basta? En realidad no, porque estás oyendo únicamente lo que ellos saben de él. Escuchar lo que dicen de Cristo tu pastor o tus padres o tu maestro de la Escuela Dominical, no basta. Tienes que hacer más. Tienes que acercarte personalmente a él.

Los demás no pueden acercarse a Dios en tu lugar. No pueden leer, estudiar, memorizar y meditar la Palabra de Dios en tu lugar. No pueden ocupar su tiempo en hablar con Jesús en tu lugar.

Llegar a conocerlo tiene que ser tu decisión y desafío. Pero cuando lo logras, sucede una cosa buenísima: ¡Llegas a ser como Jesús!

PARA DIALOGAR
¿Te alegra que Jesús, el Hijo de Dios, quiere conocerte uno a uno? ¿Qué puedes hacer el año que viene para llegar a conocer a Jesús más personalmente?

PARA ORAR
Jesús, gracias por tu invitación a conocerte más estrecha y personalmente.

PARA HACER
Traza planes para dedicarle tiempo a Jesús esta semana y en el año nuevo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Tiempo de asentarse

Diciembre 28

Tiempo de asentarse

Lectura bíblica: Juan 15:1–4

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Juan 15:4

a1¡Otra vez! pensó Jorge con disgusto. Ya se había hecho experto en empaquetar las cosas en su cuarto para mudarse. Por el trabajo de su papá no habían vivido en el mismo lugar más de tres años, pero ahora ni siquiera era tanto. Jorge había tenido la esperanza de que esta vez se asentarían de una vez por todas. Tenía buenos amigos, su familia había encontrado una iglesia fantástica y todo parecía ir sobre ruedas.

Pero después escuchó las palabras que temía: “Me han vuelto a transferir”.

—¡Te encantará Hoguera! —había dicho su mamá.

¡Hoguera! La población en el centro de la zona más calurosa del país no lo entusiasmaba para nada. Jorge había oído decir que en el verano ¡se podía freír un huevo en el pavimento! Pero todo lo que pudo decirle a su mamá fue:
—¿Qué remedio queda?
Aunque Jorge sufrió bastante año tras año con cada dolorosa mudanza, aprendió una lección importante. Esto es lo que escribió en su diario al poco tiempo de llegar a Hoguera.

Aquí estoy otra vez, Señor: un lugar nuevo, rodeado de cosas extrañas y personas desconocidas. Extraño a mis amigos y a mi casa de antes. No sé si alguna vez me sentiré en casa en este lugar. No sé si podré acostumbrarme.

Por lo menos te tengo a ti, Señor. Por lo menos sé que vaya donde vaya, ya sea a Hoguera, o a Tierra del Fuego o a las selvas remotas de Madagascar, tú sigues conmigo. Hiciste tu hogar en mí. Te has asentado, y no te van a transferir ni me vas a dejar solo. Y he hecho mi hogar en ti. Dondequiera que vaya, estaremos juntos. Gracias, Jesús, por esa promesa.

Jorge había descubierto una maravillosa verdad que también nosotros tenemos que saber. Jesús hace su hogar en nosotros y quiere que hagamos nuestro hogar en él. En Apocalipsis 3:20, Jesús extendió esta invitación: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo”.

Puede ser que te mudes de un lugar otro. Puede ser que tus amistades cambien de un año a otro. Muchos distintos tipos de cambios pueden causar que tu vida mañana sea radicalmente distinta de lo que es hoy. Pero una cosa es segura: Jesús nunca te dejará. Está totalmente asentado en ti y te invita a que te asientes en él.

PARA DIALOGAR
¿Qué importancia tiene para ti el hecho de que Jesús nunca te dejará, no importa los cambios que puedan suceder?

PARA ORAR:
Señor Jesús, gracias por ser nuestro mejor amigo, y por no dejarnos nunca solos.

PARA HACER
¿Tienes algún amigo que no conoce a Jesús? ¿Cómo puedes presentar a tu amigo humano al mejor amigo celestial que jamás puede tener?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Orar o preocuparte?

Diciembre 27

¿Orar o preocuparte?

Lectura bíblica: Mateo 6:34

No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Mateo 6:34

a1Cuando piensas en el año que se acerca, ¿estás preocupado por lo que pasará? ¿Perderá el dinero su valor de modo que habrá que empezar a cambiar vacas por gallinas? ¿Y si cae un meteorito en el fondo de tu casa? ¿Y si empieza una edad nueva de hielo y se te congela el aliento, o si el calentamiento mundial te derrite hasta el pensamiento?
Ya basta de tantos pensamientos “optimistas”. Puedes preocuparte todo lo que quieras de esas cosas, pero no vale la pena. Mira lo que dos personas sabias han dicho sobre preocuparse.

• La preocupación nunca le roba al mañana su tristeza, sólo toma el gozo de hoy y lo aplasta.

Leo Buscaglia

• No te preocupes de que el fin del mundo venga hoy. Ya es mañana en Australia. Charles Schultz

El mejor consejo sobre las preocupaciones, por supuesto, lo tiene Jesús. ¿Su consejo? “No te afanes”. Pablo se hizo eco de ese pensamiento en Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos; más bien, presentad vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. El apóstol Pedro agregó: “Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Seguro, habrá muchas cosas en el año que viene que no te gustarán: desastres naturales, tensiones mundiales, desacuerdos en la comunidad, discusiones con tus amigos o padres o tu profesora de piano, o quizá una enfermedad grave de un ser querido. Dios nunca te prometió una vida sin problemas.

Cuando aparecen cosas malas o que despiertan temor, ¿sientes de pronto un nudo en la boca del estómago por la preocupación? Ese nudo es un recordatorio de que ha llegado el momento de orar. Cuando te sientas dominado por alguna preocupación, no dejes que te paralice. En cambio, haz que te lleve a orar. Apúrate a llevar tu preocupación a Dios en oración. Dile directamente lo que sientes. Cuéntale de las personas o situaciones que te preocupan. Dale los detalles e invítalo a hacerse cargo de ellos y de ti. Sigue orando hasta que te hayas calmado. Y cuando vuelva tu nerviosismo, vuelve a orar… a orar… y a orar.

Cuando interpretas a las preocupaciones como un empujoncito para orar, los problemas que tienes no te causarán tanto espanto. Los tomarás como oportunidades para que Dios obre al entregárselas en oración.

PARA DIALOGAR
¿Qué es lo que más te preocupa cuando piensas en los próximos días?; ¿el próximo mes?; ¿el próximo año?

PARA ORAR
Tómate el tiempo para entregarle todas tus preocupaciones a Dios, porque él tiene interés en ti.

PARA HACER
Si tienes algún amigo agobiado por alguna preocupación ora por él y con él.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Los regalos que realmente valen

Diciembre 26

a1

Los regalos que realmente valen

Lectura bíblica: Mateo 6:25–33

Vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:32, 33

Este año tuviste una idea super. Querías estar seguro de que todos los regalos que recibías fueran lo que tú querías, entonces tu lista de los regalos de Navidad fue corta y simple:

• un vale para mi tienda de ropa favorita
• un vale para mi casa de música favorita
• un vale para mi negocio de electrónica favorito
• un vale para mi casa de videocintas favorita
• una caja con cinco kilos de dinero

Pero al mirar los paquetes que abriste, estás totalmente deprimido. Todos tus sueños y esperanzas para Navidad se han convertido en una pesadilla.

Tu papá te dio un equipo completo de bolos: bola, bolsa y zapatos. Pero ni siquiera juegas a los bolos.

Tu mamá te regaló un violonchelo y una serie de videocintas instructivas. Pero no tienes oído para la música.

Tu hermanito te regaló su mascota, la ranita. Él lloró cuando abriste el frasco que había envuelto hacía dos semanas y vio que la ranita estaba muerta.

Tu abuela te dio otro par de pijamas de franela —lo que te da todos los años— que te queda demasiado chico.

Tu tío Calixto te dio una suscripción a la revista El Estudiante Excepcional y te prometió diez centavos por cada materia en que obtengas la máxima calificación.

Bueno, quizá no fue tan malo como eso. Pero es probable que no hayas recibido todo lo que te hubiera gustado. Todos tenemos que lidiar con los desengaños.

Pero Dios tiene un regalo para ti que no te desengaña. En Mateo 6:25–33 Dios prometió proveer todo lo que necesitas el año que viene. Quizá sea difícil admitir que puedes sobrevivir sin esa caja con cinco kilos de dinero, pero tratarás de hacerlo. Entretanto, Dios conoce tus verdaderas necesidades —espirituales, relacionales, emocionales y materiales— aun las que tú ni has notado. Y te ama tanto que se asegurará de que nunca te falten esas cosas. A ti te toca seguir viviendo para él y ver cómo llena tu vida de lo mejor que te tiene reservado.

PARA DIALOGAR
¿Qué clase de regalos estás esperando que Dios te dé? ¿Estás esperando que te dé lo mejor que tiene reservado para ti?

PARA ORAR
Habla con Dios acerca de tus desengaños con las “cosas” materiales, y enfócate en las cosas que realmente valen.

PARA HACER
¿Estás enojado porque no recibiste todo lo que querías para Navidad? Cuéntaselo a Dios y confía que él llenará tus verdaderas necesidades.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡En la tierra paz!

Diciembre 25

a1

¡En la tierra paz!

Lectura bíblica: Lucas 2:8–14

¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de buena voluntad! Lucas 2:14

Es probable que hayas cantado cada uno de los siguientes cantos de Navidad, excepto que hemos agregado palabras para activar tu cerebro. A ver si puedes adivinar los títulos reales; el primero, por ejemplo es “Venid, pastorcillos”. Tacha las palabras que sobran.

1. Venid, muchachos y pastorcillos
2. Noche de guerra y de paz
3. Suenen dulces himnos y campanas
4. Se oye un son y ruido tremendo en alta esfera y en las nubes
5. Vé, dilo en las montañas si vives donde hay montañas
6. ¡Oh aldehuela de Belén y ciudad de Nazaret!
7. ¡Al mundo y a la luna, paz nació Jesús!
8. ¡Oh lindísimo, santísimo, felicísimo!
9. Suenen y toquen dulces himnos en la guitarra

Cuando los ángeles cantaron “En la tierra paz” su mensaje no fue una adivinanza. Trajeron la nueva de gran gozo: ¡Jesucristo es el Príncipe de Paz!
Jesús vino para traer paz a tu mundo. Quiere darte paz a ti. Y ninguna persona ni ninguna cosa te puede dar la paz que Jesús promete. Su paz comienza con la paz interior de confiar en él y dejar que su paz gobierne tu vida.

Al ir desarrollando la paz de Jesús, te conviertes en un pacificador como él. Cuando tu familia tiene desacuerdos, ¿eres tú un agente de paz o empeoras las cosas? Cuando tu hermanito empieza a molestarte, ¿tratas de calmarlo o lo molestas tanto como te molesta él a ti? Cuando tus amigos ofenden o critican —y tú eres la víctima— ¿buscas maneras de resolver la situación?

La paz que Jesús dio —que puedes disfrutar hoy— es de lo que se trata Navidad. Por eso, extiende la paz de Dios. Ese es un regalo de Navidad que Jesús apreciará.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera compartirás hoy la paz de Jesús?

PARA ORAR
Señor Jesús, trajiste verdadera paz a nuestro mundo. Haz que nosotros también seamos pacificadores.

PARA HACER
Traza un plan para extender la paz de Dios a tu alrededor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Veamos lo que sabes

Diciembre 24

Veamos lo que sabes

Lectura bíblica: Lucas 2:1–7

Y dio a luz a su hijo primogénito. Lucas 2:7

a1

¿Conoces realmente la historia de la Navidad? Prueba tus conocimientos trazando un círculo alrededor de la respuesta correcta en cada una de las siguientes preguntas. Encontrarás las respuestas al pie de la página.

1. Los antepasados de José eran de
a\tab Belén
b\tab Nazaret
c\tab Buenos Aires
d\tab ninguno de los tres

2. Cierto o falso: María y José estaban casados cuando nació Jesús.

3. Un pesebre es un
a\tab establo para animales domésticos
b\tab un cajón de madera para almacenar heno
c\tab un comedero
d\tab un granero

4. ¿Quién les dijo primero a María y José que fueran a Belén?
a\tab Augusto César
b\tab un ángel en un sueño
c\tab un viejo amigo
d\tab un agente de viajes

5. ¿Quiénes vieron una “estrella en el oriente”?
a\tab los pastores
b\tab los reyes
c\tab las reinas
d\tab ninguno de los tres

6\tab Los magos encontraron a Jesús en
a. una caballeriza
b. un pesebre
c. un hotel
d. una casa

Lo más importante de la historia de la Navidad no es que domines sus pormenores. El centro de la Navidad es el nacimiento de Jesús. Piénsalo: El Dios que hizo el cielo y la Tierra —el Dios que te hizo a ti— vino al mundo en la forma de un bebé humano nacido a una pareja común. Dios, quien es espíritu, se hizo humano como lo eres tú.

Y Dios lo hizo todo porque te ama y quiere ser tu amigo. El regalo más grande que Dios te ha dado es él mismo, en la forma de su Hijo. El regalo más grande que le puedes dar es tú mismo para poder disfrutar de la amistad que Dios quiere tener contigo.

PARA DIALOGAR
¿Cómo te vas a dar a ti mismo a Dios en gratitud por todo lo que te ha dado él?

PARA ORAR
Señor, queremos darnos a ti. ¡Muéstranos cómo hacerlo!

PARA HACER
¡Dedica algo de tiempo hoy a Dios, adorando al que vino a tu mundo para conocerte!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Los billetes falsos

Diciembre 23

Los billetes falsos

Lectura bíblica: Mateo 6:22–24

No podéis servir a Dios y a las riquezas. Mateo 6:24

a1¿Has oído el cuento de Federico y Felipe, los dos bobalicones falsificadores de dinero? Estos bobos imprimieron un montón de dinero falso, y este dinero sí que era falso. En lugar de imprimir billetes de $1, $10 o $100, imprimieron billetes de $18.

—¿Cómo vamos a gastar nuestro dinero? —le preguntó Federico a Felipe—. Todo el mundo se va a dar cuenta de que nuestros billetes de $18 son falsos.
—Tengo una idea —dijo Felipe—. Llevemos el dinero a algún pueblito en el interior. Quizá alguno en un lugar así no se dé cuenta y nos cambia este dinero por dinero de verdad.

Fue así que Federico y Felipe tomaron una bolsa del dinero falso y emprendieron su viaje al interior, primero en una carretera de primera, luego un camino de campo, y por último un caminito de tierra. Después de varias horas se detuvieron en un negocio humilde y descuidado.

—Seguro que aquí nos cambian los billetes de $18 sin problemas —dijo Federico, y Felipe estuvo de acuerdo.
Entraron al negocio y se acercaron al anciano detrás del mostrador.
—¿Nos podría dar cambio? —preguntó Federico.
—Supongo que sí —contestó el anciano—. ¿Qué necesitan?
Felipe contestó:
—Cambio para un billete de $18.
—No hay problema —dijo el anciano, tomando el billete.
Federico le guiñó el ojo a Felipe. El plan parecía funcionar.
—¿Cómo quieren el cambio? ¿En dos billetes de $9 o en tres de $6?
Si el dinero es siempre lo principal en tu vida, tienes más problemas que Federico y Felipe.

El dinero es extraño. Cuanto más tienes, más quieres. Y Jesús lo dijo claramente: No puedes servir a Dios y el dinero. Cuando el dinero controla tu vida, quieres agarrarlo, guardártelo y gastártelo todo para ti. Cuando Dios controla tu vida, lo compartes con gusto.

Para el creyente, el dinero es una herramienta para ayudar al prójimo. Eso no significa que tienes que regalar todo lo que tienes. Significa simplemente que no dejas que tu anhelo de llenarte de cosas se descontrole.

Si lo único que andas pensando en este momento es la cantidad de regalos que vas a recibir para Navidad o el Día de Reyes, quizá estés sirviendo al señor equivocado, al dinero. ¡Deja que Dios te transforme el corazón al ir pensando en lo que puedes dar en esta época del año en que se dan tantas cosas!

PARA DIALOGAR
¿Qué pensamientos dominan tu mente en este momento: dar o recibir?

PARA ORAR
Padre, danos el tipo de corazón generoso que tienes tú, que fue tan generoso que enviaste a tu Hijo a la Tierra.

PARA HACER
Haz una pausa y piensa hoy en los regalos que estás dando para Navidad. ¿Necesitas conseguir algo más para regalar?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El chico de la limonada

Diciembre 22

El chico de la limonada

Lectura bíblica: Mateo 6:19–21

No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra… Acumulad para vosotros tesoros en el cielo. Mateo 6:19, 20

a1La historia de Emilio comienza con quioscos de limonada. No sólo un quiosco, sino toda una cadena de quioscos.

A Emilio le encantaba el ruidito de su alcancía cuenta monedas. Y un verano cuando el Sol estaba más sofocante que nunca y los vecinos de su pueblo sufrían muchísimo del calor, tuvo una idea. Una idea llena de centavitos. En la esquina de la calle principal de su querido pueblo, Emilio puso un quiosco para vender limonada. Como la gente estaba muerta de calor, vendió limonada a barrilazos. Porque su limonada era tan rica y el Sol estaba tan fuerte, podía venderla a un precio alto. Y así lo hizo.

Pero Emilio recién empezaba. Al poco tiempo puso quioscos en distintas calles. Empleó a otros chicos para que sirvieran la limonada mientras él la hacía, la llevaba a los quioscos y corría de vuelta a casa con las ganancias. Al poco tiempo era el rey de la limonada, sin rivales en el pueblo.

Emilio estaba ayudando a aplacar la sed de sus vecinos, pero no era eso lo que le interesaba. Lo único que le interesaba era el garaje lleno de cosas que se había comprado con su dinero. No que las disfrutara tanto. Lo único que le importaba a Emilio era tener más y más.

Tema para comentar: ¿Alguna vez eres como Emilio? ¿Alguna vez lo único que te importa es tener más y más?
Es normal querer tener cosas buenas. El secreto es querer las mejores cosas.

Es fácil pensar como Emilio, que las mejores cosas que puedes tener son cosas como discos compactos, ropas, autos, juegos de vídeo, equipo deportivo, equipo para la computadora y más. Pero, ¿te has detenido a pensar dónde estarán esas cosas dentro de un año? La ropa habrá pasado de moda, el equipo electrónico será obsoleto y los juegos de vídeo un aburrimiento total. Y en algunos años, todo se habrá convertido en polvo.

Si lo único que tienes para mostrar de tu trabajo son “cosas”, no tienes mucho que mostrar. Pero tienes la oportunidad de hacer una elección más sabia: invertir tu tiempo y tus esfuerzos en tesoros que duren más que un par de años.

Los tesoros que duran para siempre son las relaciones estrechas y cariñosas que tenemos con otros, el tipo de relaciones que dan como resultado que confíen en Cristo y se desarrollen como sus discípulos. Estos son tesoros que nunca perderán su valor ni pasarán de moda. ¡Y esa es una oportunidad de invertir que no puedes pasar por alto!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes invertir tu tiempo en tesoros que duren?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a invertir sabiamente nuestra vida en cosas que tienen valor eterno.

PARA HACER
¿Qué cambios necesitas hacer en el modo como inviertes tu tiempo? ¡Invierte hoy algo de tiempo y energía en un amigo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Busca a quien Dios eligió para ti

Diciembre 21

Busca a quien Dios eligió para ti

Lectura bíblica: Hebreos 13:4

Honroso es para todos el matrimonio, y pura la relación conyugal. Hebreos 13:4

a1Jorge lloraba al ver alejarse el camión de mudanza y, detrás de éste, a Julia y su mamá en el auto. La mujer perfecta para Jorge acababa de desaparecer de su vida. La vida como había sido hasta ahora había terminado. Nunca volvería a querer a nadie. Momento difícil para un chico de ocho años.

Quizá nunca has pensado en tu propio matrimonio. Pero es probable que una que otra vez tu mamá y tu papá sí. Hasta puede ser que ya están orando pidiendo a Dios que un día te guíe hacia la esposa o el esposo apropiado para ti. ¡Qué espanto!

Quizá todavía estés pensando en el sexo opuesto como seres extraños. O quizá ya miras de reojo y te gusta un poco la chica o el chico que se sienta atrás tuyo en la escuela. Nunca sabes cuándo sucederá el momento mágico en que de pronto te das cuenta que los varones —o las chicas— son la invención más grandiosa de Dios.

Sea cual fuere la etapa en que estás, existe un principio que se aplica en todas las etapas: nunca se te ocurra noviar con alguien que no sería un cónyuge fantástico.

¿Qué queremos decir con “fantástico”? No necesariamente la chica despampanante que gana un concurso de belleza. Ni el muchacho musculoso considerado el mejor deportista en la escuela. Aquí van dos consejos para escoger lo mejor:

Primer consejo: Dios quiere que elijas alguien que amas. No te molestes por andar detrás de un chico o una chica porque a todos los demás les gusta. Encuentra alguien que coincide contigo. Luego limita tu elección a la persona con quien puedes compartir el amor descrito en 1 Corintios 13:4–8. Cuando te encuentras con alguno que te parece que te gusta, pon a prueba tu posible relación. Sí, es una prueba difícil. ¡Adelante, tacha de tu lista a todos que no pasan la prueba!

Segundo consejo: Dios quiere que elijas alguien que lo sigue a él como lo sigues tú. En 2 Corintios 6:14 dice: “No os unáis en yugo desigual con los no creyentes. Porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden?”. El novio o novia —y cónyuge— nunca será uno que no sigue a Jesús con entusiasmo. ¡Así que no busques a nadie que no sea creyente!

Puedes cumplir ese principio ahora mismo decidiéndote hoy a buscar siempre la mejor opción que Dios tenga reservada para ti. Él tiene un plan maravilloso. No te conformes con nadie que no sea el (o la) mejor cuando te guste alguien, o te pongas de novio (o de novia) o te vayas a casar.

PARA DIALOGAR
¿Qué tal anda tu corazón? ¿Está decidido a buscar lo mejor que Dios tiene reservado para ti, ahora y en el futuro?

PARA ORAR
No es demasiado pronto para orar sobre tu matrimonio. Pídele hoy a Dios que te guíe hacia la persona apropiada, ¡pero no hasta dentro de muchos años!

PARA HACER
¿Te comprometes hoy a una cosa: hablar cándidamente con tus padres acerca de los tipos de chicos o chicas que te parece que podrías amar? Tu familia te puede ayudar a empezar a aprender cómo encontrar lo mejor que Dios tiene reservado para ti.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.