Sin condiciones

Diciembre 20

Sin condiciones

Lectura bíblica: Juan 3:16–21

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

a1—Puedes entrar a ver a tu papá —le dijo la enfermera a Ricardito. Cuando entró en el cuarto del hospital, se quedó mirando con los ojos muy abiertos a su papá acostado en la cama. Su papá estaba rodeado de tubos y monitores.

Parecía que papá estaba durmiendo, pero abrió los ojos cuando oyó entrar a su hijo.

—Hola, Ricardito —dijo sonriendo.

Trató de extenderle la mano, pero una aguja inyectada en la mano impedía que la moviera.

Ricardito tomó con cuidado la mano de su papá. Sabía que su papá no estaba enfermo; acababa de hacer algo increíble por su hermano Alberto, el tío de Ricardito. Cuando los riñones de su tío habían dejado de funcionar, su papá le dio uno de los suyos, dejando que los doctores lo sacaran de su cuerpo y se lo trasplantaran a Alberto. Su papá le había salvado la vida a su tío.

Algunos regalos son demasiado grandes y demasiado buenos como para poder corresponderlos… como el de un papá que dona un órgano a su hermano… un agente de policía que muere salvando a un niño… un Salvador que muere por los pecados del mundo.

Esos son regalos obsequiados sin condiciones. Pero mucho del supuesto amor que recibimos en la vida dista de ser así.

Muchos tipos de amor dicen: “Te amo si…” o Te amo porque…”. Dice: “Te amo si te portas bien” o “Te amo si actúas o te vistes de cierta manera” o “Te amo si desapareces y dejas de molestarme”. O dice: “Te amo porque eres tan hermosa” o “Te amo porque me haces reír”. Ese es un amor que nos tenemos que ganar siendo la persona que el otro quiere, haciendo lo que el otro quiere o teniendo lo que el otro quiere. Este tipo de amor si y porque es un amor condicional.

“Te quiero y punto” es el tipo de amor que todos buscamos. No impone condiciones. Sigue con nosotros si lo merecemos o no. Dice: “Te amo a pesar de como puedas ser en lo más profundo de tu ser. Te amo a pesar de todo lo que pueda cambiar en ti. Te amo no importa lo que puedas o no puedas hacer por mí”. El “amor y punto” se da sin esperar nada a cambio. El “amor y punto” es incondicional.

Ese era el tipo de amor que el papá de Ricardito tenía por su hermano. Y es el gran amor que Dios tiene por ti, el que lo motivó a dar a su Hijo, Jesús, para morir por tus pecados. No hay manera de que puedas ganarte este tipo de amor, y tampoco puedes perderlo. ¡El Señor te lo brinda sin condiciones!

PARA DIALOGAR
¿De qué maneras puedes amar a los que están a tu alrededor con un tipo de amor “Amor y punto”?

PARA ORAR
Agradece a Dios su amor incondicional y pídele que te llene de su amor hacia tu prójimo.

PARA HACER
¡Demuéstrale hoy a un amigo “amor y punto”!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Amar el templo de Dios

Diciembre 19

Amar el templo de Dios

Lectura bíblica: 1 Corintios 6:19, 20

Glorificad a Dios en vuestro cuerpo. 1 Corintios 6:20

a1La mamá de Lalo se queda mirándolo con la boca abierta por lo que acaba de decir su hijito de cinco años.
—Querido, ¿sabes lo que significa esa palabra?

Lalo mueve negativamente la cabeza.

—Bueno, es el nombre de una parte del cuerpo de los varones —dice mamá—, pero no es un nombre bueno. Tú sabes el nombre que usa el doctor, ¿no es cierto? Sigamos usando ese nombre.

Dios tuvo una idea maravillosa cuando creó al ser humano. No nos hizo el alma para flotar en el aire. La acomodó en un cuerpo. Hizo algunas partes que son privadas. Y el cuerpo que nos dio merece todo nuestro respeto.

Efesios 5:29 dice: “Nadie aborreció jamás a su propio cuerpo; más bien, lo sustenta y lo cuida”. El problema es que algunos quieren a sus cuerpos de una manera equivocada. Quizá se privan de alimento o se hacen punzar distintas partes del cuerpo o se lo cortan. Otros abusan de las drogas, comen demasiado, nunca se levantan del sillón o se entregan a otros millones de placeres.

Dios tiene un plan mejor para tu cuerpo.

El apóstol Pablo tenía una pregunta importante para los creyentes en Corinto. “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19). Si tu cuerpo es el templo de Dios, dijo Pablo, entonces debes usarlo para la gloria de Dios. Y es allí donde entra todo el respeto que se merece. Aquí van tres realidades para recordar sobre esto:

Tu cuerpo tiene que durar mucho tiempo. Siendo chico tienes oportunidad de cuidar tu cuerpo antes de que se te ponga fofo, o antes de que se te caigan los dientes. ¡Y de disfrutar de tu lindo cabello antes de quedarte calvo!

Tu cuerpo te pertenece a ti. Nadie tiene el derecho de dañar tu cuerpo. Nadie tiene ninguna razón para tocarte las partes cubiertas por tu traje de baño, con excepción del médico cuando te examina para asegurarse de que estás sano, o tus padres cuando te ayudan a bañarte.

Tu cuerpo pertenece a tu futuro esposo o esposa. Por supuesto que has notado la diferencia entre chicos y chicas. Dios te formó de esa manera, y te diseñó para que disfrutaras de estar cerca de tu cónyuge. Una manera increíblemente importante como puedes amar tu cuerpo es actuar de acuerdo con las reglas de Dios cuando se trata de relaciones entre chicos y chicas.

Dios hizo tu cuerpo para darte todo tipo de buenas sensaciones. Te hizo para que lo disfrutes en maneras que no te perjudiquen a ti ni perjudiquen a otros. Eso es amar tu cuerpo como Dios tuvo la intención que lo amaras. ¡Y es así como glorificas al Señor!

PARA DIALOGAR
¿Conoces a personas que maltratan su cuerpo, descuidándolo o dándole todos los antojos? ¿Qué les pasa a estas personas con el paso del tiempo?

PARA ORAR
Señor, gracias por darnos nuestro cuerpo. Es un maravilloso regalo tuyo.

PARA HACER
¿De qué manera quieres demostrar hoy tu amor por tu cuerpo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

No te conformes con menos

Diciembre 18

a1

No te conformes con menos

Lectura bíblica: 1 Juan 4:7–12

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:8

Pregúntale a amigos o parientes mayores si se acuerdan de una vieja canción que decía que la infatuación y el matrimonio iban juntos como un caballo con una carreta. Te dirán que es el amor —no alguna infatuación— y el matrimonio lo que van juntos. Pero en el diario vivir, muchos los confunden. Entonces, ¿cuál es la diferencia?
Infatuaciones son cuando las chicas se babean por los chicos. Es cuando los chicos le dan un puñete cariñoso a las chicas en el brazo. Quizá no confundirías esos sentimientos melosos con el verdadero amor. Pero fíjate en las enormes diferencias entre una infatuación y el verdadero amor.

Infatuación
Verdadero amor
Comienza y termina súbitamente
Sigue aumentando a medida que pasa el tiempo
Sigue superficial
Se profundiza
Altibajos emocionales
Un compromiso que se mantiene firme
Enamorado del amor
Enamorado de una persona
Rompe las relaciones cuando se irrita
No se da por vencido cuando aparece un problema
Se enfoca en lo físico
Se enfoca en el carácter
Toma
Da
Mis sentimientos
Las necesidades del otro
Centrado en sí mismo
Se autocontrola
Atracción física ante todo
Atención emocional y espiritual ante todo
Espera encontrar felicidad
Espera poner todo de su parte para lograr felicidad
Pregunta: “¿Qué tal me va?”
Pregunta: “¿Qué tal te va?”
Acepta si el otro reúne ciertas condiciones
Acepta incondicionalmente
Cree que la otra persona es perfecta
Ve los puntos fuertes y los débiles
Ignora los problemas
Encara los problemas para resolverlos
¡Cuántas diferencias! Las infatuaciones se esfuman. Pero el amor verdadero perdura. Aunque una amistad entre una chica y un chico no culmine en el matrimonio, el verdadero amor sigue amando.

Esas características del amor, ¿te hacen pensar en alguien? Debieran hacerlo, porque reflejan las características del amor de Dios por ti. Tú eres todos los días el objeto de ese amor generoso e incondicional. Y cuando comienzas a poner en práctica esas características en tus relaciones humanas, eres un reflejo del amor de Dios.

PARA DIALOGAR
Contesta en tus propias palabras: ¿Cuál es la diferencia entre una infatuación y el verdadero amor?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a expresar el verdadero amor a los que decimos querer.

PARA HACER
Es probable que hayas sido testigo de infatuaciones de chicos y chicas. Quizá te has sentido presionado a tener un “amorcito”. ¿Te parece que te conviene hablar con mamá o papá sobre eso?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Qué tiene que ver el amor con eso?

Diciembre 17

¿Qué tiene que ver el amor con eso?

Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1–13

El amor tiene paciencia y es bondadoso. 1 Corintios 13:4

a1Usamos la palabra “amor” para expresar muchas cosas diferentes. Decimos que nuestro perrito es un “amor”. Exclamamos que mamá es un “amor” por habernos comprado el disco compacto que queríamos. Hablamos de amor filial, de amor romántico, de amor matrimonial.
Observando los diferentes usos de la palabra amor podemos pensar que amor significa cualquier tipo de afecto hacia prácticamente cualquier cosa. Entonces, en realidad, ¿qué quiere decir la gente cuando afirma que ama a algo o alguien? ¿En qué consiste el verdadero amor?
Oír a los humanos hablar del verdadero amor puede resultar muy confuso. Pero una mirada a la Biblia nos muestra que Dios no tiene ningún problema en definir al amor verdadero.

Empecemos por decir lo que no es el amor.

El verdadero amor como lo define la Biblia no se trata sólo de sentimientos. No es meramente una fuerte emoción o atracción. No se basa en la vista, la hermosura física, el romance ni en un sentimiento cálido y agradable. Quizá te gusta resolver problemas matemáticos hasta quedar bizco. ¡Pero te conviene buscar otra palabra que no sea “amor” para describir la emoción que sientes por las matemáticas!

Porque el verdadero amor bíblico no se trata sólo de un sentimiento no significa que no te hará feliz, pues produce fuertes emociones. Pero nuestras emociones van y vienen como el viento, dependiendo de nuestro humor. El amor verdadero es algo más.

Si eso no es verdadero amor, veamos ahora lo que sí es el verdadero amor.

• Amor se deletrea D–A–R. Siempre está dando.
• El amor demuestra respeto mutuo.
• El amor no pone condiciones de aceptación.
• El amor es realista. No vive en un mundo de sueños.
• El amor se hace responsable del ser que ama.
• El amor se demuestra con un compromiso que perdura.
• El amor nunca deja de crecer.

Cuanto más comprendamos lo que la Palabra de Dios dice sobre el amor verdadero, más amor tendremos para compartir.

PARA DIALOGAR
¿Cómo se comparan tus actitudes y expectativas del amor con esta definición bíblica del amor?

PARA ORAR
Señor, enséñame a amar, a realmente amar de la manera como defines tú el amor.

PARA HACER
¡Tápate la boca —por lo menos hoy— cuando usas la palabra “amor” para significar algo que no es verdadero amor!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Haz el bien sin mirar a quien

Diciembre 16

Haz el bien sin mirar a quien

Lectura bíblica: Gálatas 6:7–10

No nos cansemos, pues, de hacer el bien. Gálatas 6:9

a1Yoli, de 10 años, sale corriendo para la casa de al lado cuando empiezan los relámpagos y truenos. Sabe que la ancianita que vive sola le tiene pavor a las tormentas eléctricas. Por eso, va para acompañarla y distraerla hasta que pasa el temporal. No lo hace porque su mamá le haya dicho que lo haga sino porque nota que eso ayuda a la ancianita.

Miguel, de 12 años, es tutor de lectura de chicos de segundo grado. Es un requisito escolar, pero para él es mucho más. Ha visto cómo dos de sus chicos han mejorado en la lectura. De pronto, ¡leen y entienden lo que leen!

¿Estás buscando una manera excelente de compartir a Cristo con el mundo? Hay una manera sencilla de empezar que probablemente no te hará tener un ataque de nervios: Haz el bien sin mirar a quien.

A lo largo de la Biblia encontramos enseñanzas acerca de hacerle a otros lo que es correcto y bueno:

• “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para el bien, con miras a la edificación” (Romanos 15:2).
• “Mientras tengamos oportunidad , hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10).
• “No os canséis de hacer el bien” (2 Tesalonicenses 3:13).
• “No nos cansemos, pues, de hacer el bien” (Gálatas 6:9).

Cuando hacemos algo bueno por otra persona, le damos la oportunidad de ver al Salvador en nosotros.

El hecho de que estamos trabajando para otra persona no significa que podemos hacerlo a medias. Los demás ven a Dios obrando a través de nosotros cuando hacemos lo bueno. Ellos también ven a Dios en nosotros cuando aprovechamos cada situación como una oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos. Por ejemplo, Pablo desafió a los creyentes de Galacia de esta manera: “Así que, examine cada uno su obra, y entonces tendrá motivo de orgullo sólo en sí mismo y no en otro” (Gálatas 6:4). Dar lo mejor de ti para beneficiar a otros causa que ya no se enfoquen tanto en ti sino en que vean a Dios en tus acciones.

Y esta es una verdad de la que puedes depender: Cuando usas tus dones, talentos y habilidades con el poder del Espíritu Santo, no importa cómo reaccionan los demás en el momento. ¡Dios aprovechará al máximo tu esforzado trabajo y tu obra realizada de corazón para que acudan a él!

PARA DIALOGAR
¿Cómo puedes testificar de tu fe por medio de ayudar a tu prójimo?

PARA ORAR
Señor, abre nuestros ojos a las oportunidades a nuestro alrededor para hacer algún bien a otros.

PARA HACER
Como familia, tracen un plan para realizar hoy una buen acción en favor de alguno que no conoce a Jesús.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Excusas!

Diciembre 15

¡Excusas!

Lectura bíblica: Mateo 5:13–16

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. Mateo 5:16

a1¿¿¿Qué??? ¿Contarle a otros acerca de Jesús? piensas. ¿No tengo que ser un pastor o un misionero para poder hablar de Jesús? Quiero decir, necesito conocer mejor la Biblia. Y además, tengo que ser muuucho más maduro. Nadie escucha a un chico pequeño como yo. Y el problema más grande es éste: Hago un montón de cosas mal. Tengo que mejorar mucho antes de poder hablar acerca de Cristo. Sin ir más lejos, mi hermano me dijo algo que no me gustó y le di un puñetazo.

El temor de que no–soy–bastante–bueno quizá no sea la única actitud equivocada que te impide hablar acerca de Jesús. Algunos tienen el temor de me–van–a–rechazar. Esperan reacciones feas si hablan de Cristo, así que se quedan con la boca cerrada. Otros tienen el temor de yo–no–puedo–hacer–esto. Piensan que se les va a paralizar la lengua si mencionan a Jesús, así que ellos mismos se la paralizan.

Sabes que el concepto que tienes de ti mismo es crucial en tu relación con Dios. Pero saber que eres digno de ser amado, valioso y capaz tiene que ver también con estar seguro de que puedes ser parte de la obra emocionante de Dios en el mundo.

Si te crees que no eres “bastante bueno” para testificar de Cristo, piensa en cuánto te ama Dios. Cuanto más te veas a ti mismo como te ve Dios —aceptado, perdonado, creado a su imagen— menos dejarás que tus imperfecciones sean una barrera para compartir lo que sabes acerca de Jesús. Si Dios te tiene que esperar hasta que seas completamente maduro antes de enviarte a testificar del evangelio, ¡tendría que esperar hasta que estés en el cielo!

Si le tienes miedo a las reacciones negativas que pudieras recibir al testificar, piensa en lo que vales para Dios. Preocuparte demasiado de lo que otros piensan de ti puede significar que tienes un concepto bajo del verdadero valor que Dios te adjudica. ¿A qué le tienes miedo? Aun cuando todos se nieguen a escucharte, ¡sigues siendo de valor para el Rey del universo!

Si te preocupas de que podrías decir algo equivocado cuando testificas, confía que Dios te dará la capacidad que necesitas. Si tienes miedo de hacerte lío cuando hablas, le estás diciendo a Dios: “Tú sí que hiciste mal las cosas cuando me creaste, porque no sirvo para esto”.

Testificar no empieza con lo que dices o lo bien que lo dices. Empieza con saber quién eres en Cristo. Eres el hijo amado de Dios, único y útil para él tal como eres.

PARA DIALOGAR
¿Algún temor como los mencionados te impide hablar de Cristo? ¿Hay algo en la manera en que te ves a ti mismo que necesitas que Dios arregle?

PARA ORAR
Señor, queremos compartir nuestra fe de la mejor manera posible, y te dejaremos los resultados a ti.

PARA HACER
Si siempre te ha dado miedo compartir tu fe, habla con un cristiano maduro acerca de cómo puedes vencer tus temores.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Llenar el tren al cielo

Diciembre 14

Llenar el tren al cielo

Lectura bíblica: 2 Pedro 3:9–16

El Señor… no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9

a1Cuando Marisa oye que Dios quiere que tenga una autoimagen sana, quiere escaparse.

—No estoy interesada en oír qué especial cree Dios que soy —protesta—. No quiero verme de esa manera. La gente que se centra en sí misma es muy egoísta. No veo cómo pensar en mí misma me ayuda a glorificar a Dios y mostrarle al mundo lo grande que es él.

Tema para comentar: ¿Tiene o no tiene razón Marisa? El hecho de que Dios cree que eres especial ¿te convierte en un mocoso malcriado?
No coincido con Marisa. Dios quiere que te veas como te ve él: digno de ser amado, valioso y capaz.

Pero, ¿por qué le interesa a Dios que te veas de esa manera? ¿Es simplemente para que te sientas cómodo y calentito? ¿Es posible que quiera alimentar tu lado egoísta? No, no y no. Dios quiere que te convenzas completamente de que eres digno de ser amado, valioso y capaz porque tiene una razón tremenda para querer arreglar tu autoimagen defectuosa. Tiene una obra para encargarte.

Quizá no te das cuenta de que eres el regalo de Dios al mundo. No crees que Dios nos puso aquí meramente para que ocupemos espacio, ¿verdad? Podría habernos llevado directamente al cielo el momento cuando confiamos en Cristo. El hecho de que nos deja en la Tierra después de que le pertenecemos prueba que tenemos una razón para estar aquí.

Entonces, ¿qué propósito tienes en la vida? Me gusta como contestó esta pregunta un chico. “Mi propósito en la vida”, dijo con ojos centellantes, “es irme al cielo y llevarme a todas las personas posibles”.

Espero que sientas el mismo anhelo ferviente de ser parte del maravilloso plan de Dios de rescatar al mundo. Cuando estás seguro de que Dios creó a todos los seres humanos a su imagen y que envió a Cristo para morir por todos, quieres compartir su amor con tus prójimos. Y cuando sabes que tú también eres digno de ser amado, valioso y capaz, das tu tiempo para ayudar en la obra de Dios con un corazón repleto del amor de Jesús.

Quizá pienses: “Si la única la razón por la cual estoy aquí es guiar a otros a Jesús, entonces soy un fracaso total. Casi nadie, no, mejor dicho, nadie ha aceptado a Cristo gracias a mí”. Eso puede ser cierto. Pero es muy posible que también sea cierto que a medida que te vas desarrollando, ¡un montón de personas se irán acercando a Cristo por quien eres en Cristo y por cuánto los amas!

PARA DIALOGAR
Dilo en tus propias palabras: ¿Cómo es que tener una autoimagen sana no te convierte en una persona egoísta? ¿De qué manera es de ayuda amar a otros?

PARA ORAR
Señor, queremos extender nuestra mano y contarle al mundo de tu amor.

PARA HACER
Ya que Dios te ha encargado esta importante tarea, ¿qué paso valiente vas a dar hoy para hablar acerca de Jesús?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Llena tu copa

Diciembre 13

Llena tu copa

Lectura bíblica: Efesios 5:15–20

Sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18

a1El proceso básico para recurrir al poder del Espíritu Santo para tu vida diaria no es tan distinto a llenar una copa con tu refresco favorito. Por si acaso no has pensando en la técnica, tienes que hacer tres cosas indispensables: (1) Asegúrate de que la copa está en el lugar preciso donde vas a echar la bebida, (2) asegúrate de que le sacaste la tapa a la botella y (3) una vez que inclinas la botella y empieza a salir la bebida, tienes que estar listo para tener desbordantes burbujas.

Dios te diseñó para ser lleno del Espíritu Santo y ser guiado por él. Del mismo modo en que debes seguir esos tres pasos para servirte tu refresco, necesitas tres pasos sencillos para aprovechar mejor al Espíritu en tu vida.

1. Colócate en el lugar preciso por medio de confesar tus pecados (ver 1 Juan 1:9). El Espíritu Santo no te puede llenar y guiar cuando prefieres vivir apartado de Dios. Cada vez que te das cuenta de que has desobedecido a Dios, admite que lo que hiciste fue malo. Al arrepentirte le das gracias porque ya tienes su perdón porque Cristo pagó por tus pecados con su muerte en la cruz.

2. Saca la tapa, o sea, cree que Dios te llenará con su Espíritu y te guiará por medio de él. ¿Qué necesitas hacer para ser lleno del Espíritu Santo? Primero, entrega cada aspecto de tu vida a Dios (ver Romanos 12:1, 2). Dile: “Señor, es todo tuyo: mis hobbies, deportes, amigos, estudios y anhelos, son todos tuyos”. Pídele a Dios que sea tu jefe en cada área. Luego pide que el Espíritu Santo te llene. El Espíritu Santo es un regalo gratuito, no tienes más que pedirlo. Cuando le dices a Dios que quieres que te llene, Dios promete contestar (ver 1 Juan 5:14, 15).
3. Mantén vivas las burbujas de su poder por medio de andar en el Espíritu. Llenarse no es algo que sucede una sola vez. El que confíes en Dios para que te llene de su Espíritu no significa que nunca vas a fallar por falta de fe o por tu desobediencia. Cuando fallas, arrepiéntete, confiésalo inmediatamente y vuelve a Dios.

Es más, ¡Dios te vuelve a llenar la copa gratuitamente! Pídele una vez más que te llene, y confía que lo hará. Luego fortalece tu fe orando y estudiando la Palabra de Dios (ver Romanos 10:17). Sí, tienes que estar listo para encarar los conflictos espirituales del mundo, de la carne y de Satanás. Y si respondes a los conflictos recurriendo al Espíritu de Dios que obra en ti y por medio tuyo, saldrás vencedor. Ponte en el lugar preciso. Saca la tapa. Luego, ¡prepárate para que Dios te llene hasta desbordarse!

PARA DIALOGAR
¿Captaste los tres pasos? ¿Cuál paso quiere Dios que tomes para dejar que su Espíritu llene tu vida?

PARA ORAR
Señor, anhelamos que tu Espíritu nos llene. Danos todo lo que necesitamos para andar cerca de ti toda la vida.

PARA HACER
Confecciona un cartel de estos tres pasos para que te llene el Espíritu. ¡Colócalo donde puedas verlo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Recurre a la fuente de poder

Diciembre 12

Recurre a la fuente de poder

Lectura bíblica: Efesios 3:14–19

Por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre… a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, os conceda ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior. Efesios 3:14, 16

a1¿Te ves como un discípulo de Cristo? “Yo no”, quizá contestes. “Hace demasiado frío para usar sandalias. El olor a pescado me da nauseas. Y usar una bata todo el día no está de moda por aquí”.

Sepas o no lo sepas, si has decidido seguir a Cristo, ya eres un discípulo, pero de la época moderna. No tiene nada que ver con usar sandalias o una bata. Tiene que ver con dejar que Dios obre en ti y por medio de ti tal como lo ha hecho en sus discípulos y por medio de ellos desde hace 2.000 años.

Hay mucho que aprender acerca de ser un discípulo de Cristo. ¿Cuál es la primera lección? Es descubrir exactamente cómo obra Dios en ti por medio de su Espíritu.

Cuando fuiste salvo, el Espíritu de Dios entró en tu vida (fíjate en Romanos 8:9 y 1 Corintios 3:16). ¿Cómo puede ser ? Puede ser porque el Espíritu Santo es Dios, es omnipresente. Esto significa que está en todas partes al mismo tiempo. Pero que esté en todas partes no es sencillamente como tener un restaurante de McDonald en cada esquina. Dios viene y vive dentro de ti y de todos los demás cristianos alrededor del mundo al mismo tiempo.

Y es por medio del Espíritu Santo viviendo en nosotros que Dios transforma nuestra vida.

• Nos enseña cómo entender la Biblia (ver Juan 14:26).
• Nos da valentía y las palabras que necesitamos para compartir a Cristo con los demás (ver Hechos 1:8).
• Va formando en nosotros las cualidades que nos hacen triunfar en nuestra relación con Dios y nuestro prójimo. Estas cualidades —amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio— son señales tan patentes de la obra del Espíritu que la Biblia las llama “El fruto del Espíritu” (ver Gálatas 5:22, 23).

Entonces, ¿te sentirás distinto cuando estás lleno del Espíritu de Dios? No necesariamente. Ser lleno del Espíritu no se trata tanto de sentimientos como de hechos concretos. Dios te llena porque prometió en su Palabra que lo haría. ¡Ese es un hecho concreto! Los sentimientos van y vienen. Las señales más grandes de que Dios controla tu vida son el poder y el fruto del Espíritu que tienes.

Y puedes estar seguro de esto: A medida que Dios te hace más fuerte por medio de su Espíritu en tu ser interior, tendrás el poder que necesitas para vivir tu fe cristiana en el Espíritu de Dios.

PARA DIALOGAR
¿Qué opinas del hecho de que Dios quiere venir y llenarte de su Espíritu? ¿No te parece maravilloso?

PARA ORAR
Ora hoy pidiendo el poder del Espíritu en tu vida.

PARA HACER
Pregúntale a un creyente maduro de qué manera puede el Espíritu Santo obrar en tu vida cotidiana y en tu fe.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ir creciendo como Dios quiere

Diciembre 11

Ir creciendo como Dios quiere

Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5–7

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que él os exalte al debido tiempo. 1 Pedro 5:6

a1—Creo en Cristo —admite Rogelio—, pero él no tiene mucho que ver con mi vida. Estoy muy ocupado. Estoy en un equipo de fútbol. Mis padres me hacen tocar la trompeta y cantar en el coro en la iglesia. Pero lo que realmente me gusta es hacer piruetas en mi patineta. No es que no quiera leer la Biblia para encontrar cómo Dios puede ser importante en mi vida; es que no tengo tiempo. He notado que Dios nunca parece tan cercano como los demás dicen que está. Pero sé que me quiere, así que cuando tengo un problema grande, oro mucho.

Cada año que pasa, tus padres, maestros y otros adultos en tu vida te van dando más libertad para hacer más cosas. Pero ir creciendo no es una oportunidad para agarrarte tu libertad y salir corriendo. Es una oportunidad para seguir a Dios por tu propia cuenta.

Tema para comentar: Si ir creciendo significa ir teniendo más libertad, ¿por qué querrías ceder tu libertad dejando que el Señor guíe tu vida?
Esta es la razón por la cual seguir a Dios es tan maravilloso.

Por empezar, la vida puede ser un gran problema cuando tú mismo determinas lo que vas a hacer. Cuando eres tú el que controla tu vida, te falta el gozo que deberías tener por ser creyente. El sentido de ansiedad te puede dominar cada vez más. Tienes poca paz porque estás resolviendo tus problemas sin ayuda de nadie. No tienes mucho poder sobre las tentaciones, y es posible que te desanimes más de lo que quieres admitir.

Pero piensa en lo que sucede cuando dejas que Dios te guíe. Dios te da valentía. Ve todo tu presente y todo tu futuro, de manera que te puede mostrar cómo vivir toda tu vida. Caminar sin Dios te hunde, Dios promete levantarte.

El pasaje que leíste presenta el primer paso para dejar que Dios te guíe en la vida. Te humillas ante Dios y dejas que dirija cómo vives, juegas y trabajas. En 1 Pedro 5:5 dice: “revestíos todos de humildad”. Esto es una alusión al esclavo que se pone un delantal antes de comenzar a servir. Nuestra responsabilidad es imitar a nuestro Señor, quien se ciñó con una toalla y sirvió a sus discípulos (ver Juan 13:4–17).

¿Cómo te “revistes de humildad”? Reconociendo que necesitas el poder de Dios en cada detalle de tu vida. Reconoces que necesitas la inteligencia de Dios. Reconoces que necesitas el amor de Dios. Te haces tiempo para Dios y sus propósitos, ¡y admites que necesitas toda la ayuda que te puede dar!

PARA DIALOGAR
¿Qué tal tu relación con Dios? ¿Cuál es el próximo paso que puedes tomar para acercarte más a él?

PARA ORAR
Cuéntale a Dios que quieres estar más cerca de él.

PARA HACER
Haz una lista de los pro y los contra de ser creyente. Si tu lista de contras es más larga y más impresionate que tu lista de pros, ¡habla con un creyente maduro sobre las maravillosas bendiciones de seguir a Jesús!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.