Una salida

Noviembre 30

Una salida

Lectura bíblica: 1 Corintios 10:12, 13

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de los que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida para que la podáis resistir. 1 Corintios 10:13

a1Rebeca es una bocasucia. Es fácil ver que heredó esa mala costumbre de su papá, quien se ganaría una medalla de oro por la malas palabras si éstas fueran un deporte en las Olimpíadas. Una amiga le dijo a Rebeca que cuando se sintiera tentada a decir malas palabras, debía orar sobre el asunto.
—Aconsejarme que ore acerca de no decir una mala palabra es como aconsejarme que no piense en un elefante violeta —se quejó Rebeca—. Pienso todavía más en ella. Orar acerca de la cosa mala que quiero hacer no me ayuda.

Rebeca tiene razón. La presión de volver a una mala costumbre es fuerte. Seguro que sientes presiones a tu alrededor empujándote a hacer cualquier cosa excepto lo que Dios quiere.

Memorizar versículos de la Biblia transforma tu mente. Cuando oras recurres al poder de Dios. Pero también necesitas algunas estrategias específicas para manejar las tentaciones. Prueba estos “caminos de salida” del pecado:
Decídete con anterioridad a hacer lo bueno. No esperes hasta que aparezca la presión para decidirte entre lo bueno y lo malo. En el momento que eres tentado, hacer lo malo siempre parece lo mejor. (¡Eso es lo que lo convierte en una tentación!).

Evita situaciones malas. Si estás manejando un auto, es peligroso virar hacia una salida en el último segundo. De la misma manera, es peligroso ponerte en una situación en que enseguida te puedes meter en líos. Si ves que viene la tentación, vete enseguida a un lugar donde estés a salvo.

Escoge amigos que te lleven en una buena dirección. Anda con los que creen lo mismo que tú. Involúcrate en grupos que apoyan tus decisiones acertadas.
Busca la sabiduría de terceros. La Biblia dice que puedes adquirir mucha sabiduría por las experiencias ajenas. Hablar con tus padres, pastores o líderes juveniles puede ayudarte a tomar buenas decisiones.

Rompe tus relaciones dañinas. Si estás siendo presionado o cediendo a la presión de alguien, apartarte de esa relación o terminarla alivia la presión.
A correr. Sé honesto en cuanto a tu debilidad. Si crees que no puedes manejar una situación, emprende una retirada rápida y estratégica.

Ora. Ya que lo estás haciendo, no te olvides de orar. Pídele a Dios que te ayude, porque ninguna de estas otras estrategias dará resultado a menos que sepas que realmente necesitas el poder de Dios. Sea la oración tu primer paso para evitar las tentaciones, y úsala a cada paso del camino.

PARA DIALOGAR
¿Qué presiones sientes en este momento para hacer algo malo? ¿De qué manera puedes usar estas estrategias para hacer lo bueno?

PARA ORAR
Dedica tiempo a hablar con Dios acerca de las presiones que sientes.

PARA HACER
Piensa en una tentación que sientes con frecuencia. Apunta tres caminos de salida que puedes usar para evitar lo malo. ¡Coloca tus apuntes donde puedas verlos!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Fuera lo malo, venga lo bueno

Noviembre 29

Fuera lo malo, venga lo bueno

Lectura bíblica: Efesios 4:17–24

Despojaos del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renovaos en el espíritu de vuestra mente. Efesios 4:22, 23

a1Si Marisa tuviera un peso por cada vez que le daban ganas de darle un puñetazo en la nariz a alguien, sería la mujer más rica del mundo. Ante la amenaza de ser expulsada de la escuela, decidió evitar las peleas a puñetazos. Pensaba que limitar sus conflictos a gritos e insultos era una buena meta. Todavía quería ser mala, pero no tan mala como antes.

Tema para comentar: ¿Cuál es la mejor manera de librarte de una mala costumbre?

El juego de química que tienes en el estante de los juguetes te da una pista. ¿Cuál es la mejor manera de sacar a la fuerza el gas de una probeta? Si contestaste: “Echar agua en la probeta”, acertaste. El líquido saca el gas a la fuerza porque ambos no pueden ocupar el mismo espacio.

Existe un principio similar relacionado con las malas costumbres. No te libras de ellas por remplazarlas con costumbres que son menos malas. Reemplazas lo malo con lo bueno. Y la manera de hacerlo es cambiando tu modo de pensar.

Si quieres inyectar buenos pensamientos, puedes hacerlo memorizando textos bíblicos. La Palabra de Dios saca a la fuerza a los pensamientos malsanos llenado el cerebro con los mejores pensamientos.

Empieza por memorizar un versículo bíblico por semana. Aquí van algunos buenos para comenzar: Salmo 51:10; Salmo 119:9, 10; Romanos 12:1, 2; 1 Corintios 10:13; Filipenses 4:8.

Memoriza cada versículo palabra por palabra. Consíguete una versión de la Biblia fácil de entender, luego escribe el versículo en una tarjeta pequeña que puedas guardarte en el bolsillo.

Medita sobre el versículo. Piensa en lo que significa. Piensa todo el día en el versículo.

Aplica el versículo a tu vida. Completa la frase: “Como resultado de este versículo resuelvo…”.

Repásalo. Repasa el versículo nuevo todos los días durante dos meses, después una vez por semana.

La mejor manera de acordarte de los versículos bíblicos es responder de alguna manera a lo que memorizaste. Cuando te sientes tentado a volver a una mala costumbre, saca uno de tus versículos memorizados, repásalo y repítelo hasta que los pensamientos buenos saquen a la fuerza los pensamientos malos.

PARA DIALOGAR
Dilo con tus propias palabras: ¿De qué manera te ayuda la Biblia a librarte de las malas costumbres?

PARA ORAR
Señor, transfórmanos de modo que pensemos como tú por medio de los versículos bíblicos que memorizamos.

PARA HACER
Hazte un plan para llenar tu cerebro con los mejores pensamientos de Dios, lenta pero seguramente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Hasta aquí puedes

Noviembre 28

Hasta aquí puedes

Lectura bíblica: Deuteronomio 10:12, 13

¿Qué pide Jehovah tu Dios de ti? Sólo… que guardes los mandamientos de Jehovah y sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu bien. Deuteronomio 10:12, 13

a1—¿Qué tal el grupo juvenil? —preguntó el padre de Andrés.
—¡Horrible! —contestó Andrés disgustado. Qué raro. A Andrés le gustaba su grupo de estudio bíblico. —Hoy enseñó Jorge.
Allí está el secreto. Jorge era el único líder que a Andrés no le gustaba. Para ser sinceros, lo volvía loco. Era un líder que parecía muy inmaduro a pesar de que ya tenía casi 30 años.
—Siempre me pareció que Jorge era malo —siguió Andrés—. Ahora entiendo por qué. Esta noche nos contó cómo su papá le pegaba cuando era chico y que sus padres todavía se emborrachan.

El papá de Andrés se sorprendió.
—Eso sí que es duro, y duro oírlo —dijo—. Quizá por eso es que no sabe trabajar con chicos, ¿no te parece?
—Sí, eso fue lo que comentó él. Me da mucha lástima. Es que no sabe cómo hacerlo. Y se está esforzando muchísimo por cambiar. Lo que me da rabia es que ahora no puedo tener una razón para pensar mal de él. ¿No puedo por lo menos detestarlo un poquitito?
Cuando de seguir a Jesús se trata, muchos creyentes se hacen una pregunta: ¿Cuánto puedo pecar y todavía andar bien con Dios? A muchos chicos les gustaría que alguien trazara una línea bien gruesa y dijera: “Aquí está. Todo de este lado de la línea está bien. Pero si te pasas de esta línea, estás fuera de la voluntad de Dios”. Eso sería lindo y simplificaría las cosas, pero la cuestión no funciona así.

Presta atención: Tratar de calcular con cuánto te puedes salir con la tuya es no comprender lo que significa ser hijo de Dios.

Dios no hizo que su pueblo del Antiguo Testamento vagara por el desierto sin tener una razón. Cuando los libró de la esclavitud en Egipto, al principio creían que su meta era matarlos (ver Éxodo 14:11). No podían creer que los ayudaría a conquistar la tierra prometida (ver Números 13). No confiaban en Dios, no creían que él realmente quería el bien de ellos. Necesitaban volver a aprender. Entonces Dios los mandó de penitencia al desierto donde pudieran pensar en dos sencillas verdades: “Obedézcanme sólo a mí” y “Mis mandatos son para el propio bien de ustedes”.

Si tienes ganas de hacer algo que “no es tan malo”, te equivocas. Claramente no es para tu bien. ¡Y Dios tiene reservadas para ti cosas mejores!

PARA DIALOGAR
¿Qué opinas acerca de tu Dios que no quiere que te salgas con la tuya haciendo algo que “no es tan malo”? ¿Es muestra de su amor o qué?

PARA ORAR
Señor, gracias por amarnos y darnos tus buenos mandamientos. Ayúdanos a aspirar a lo mejor que tienes reservado para nosotros, siempre y completamente.

PARA HACER
Recuerda por qué Dios dio sus mandatos, y qué respuesta quiere de ti. ¡Memoriza el pasaje bíblico de hoy!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Hasta la muerte

Noviembre 27

Hasta la muerte

Lectura bíblica: Filipenses 3:7–11

Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo y ser hallado en él. Filipenses 3:8, 9

a1El árbitro levanta tarjeta roja. El jugador ha cometido una segunda infracción que merece amonestación y tiene que salir del campo de juego. Furioso, el director técnico de su equipo desafía al árbitro, y exige que cambie su decisión. Está bien que el jugador no es ningún Maradona, pero es uno de los mejores del equipo. Al ser suspendido, no sólo lo pierden a él sino que tienen que jugar con un jugador menos. El árbitro es inflexible. El director técnico sigue furioso hasta el final del partido cuando aumenta su furia porque perdieron.

Inmediatamente después del partido se va derecho a la cabina donde tienen el monitor de vídeo. Exige ver la jugada que provocó la tarjeta roja. Se la muestran y… ¡tiene que callarse la boca! Allí está la prueba irrefutable de que el jugador cometió la falta.

Las videocintas permiten volver a ver instantáneamente cualquier jugada. Pero no sirven para ver los acontecimientos históricos. No obstante, hay una manera digna de confianza de descubrir los hechos. Uno se compenetra del testimonio de los testigos oculares.

La vida de los primeros cristianos, los que vivían en aquel tiempo, brindan una descripción asombrosa de la resurrección de Cristo.

Tema para comentar: ¿Qué hubieran ganado los primeros cristianos con inventar una mentira acerca de la resurrección de Cristo? ¿Qué hubieran perdido?

Durante décadas después de la muerte de Jesús en la cruz, la vida de los que declaraban ser sus seguidores era más que difícil. Las autoridades se valían de todos los medios imaginables para que dejaran de testificar. Los primeros cristianos eran azotados, apedreados hasta morir, echados a los leones, torturados. Hasta los clavaban en cruces.

Los primeros cristianos no reaccionaban como hubiéramos esperado si todo era un invento. No decían: “Eh, estaba bromeando cuando decía eso de Jesús. Todavía está muerto”. En cambio, daban su vida como prueba de su seguridad total en la verdad de su mensaje.

Algunos dicen que los discípulos han de haber inventado un cuento sobre la resurrección. Pero si la resurrección era un cuento, ¿no te parece que por lo menos uno de los discípulos hubiera admitido la supuesta mentira por la cual algunos de los apóstoles fueron decapitados, apedreados o crucificados? ¿Y qué de las docenas de seguidores de Cristo que se negaban a ceder al ser torturados? ¿O los miles de creyentes del siglo I echados a los leones por negarse a dejar de creer en Cristo? Si la resurrección fuera un mentira, alguien hubiera flaqueado, dicho la verdad, traicionado a la causa y hubiera desenmascarado el complot secreto.

Sólo la verdad de las apariciones reales del Cristo resucitado podría haber causado que estas personas se mantuvieran firmes hasta la muerte en creer que Jesús vive y que es Señor. ¿Estás contento por la fidelidad de ellos que hace posible que conozcas la verdad?

PARA DIALOGAR
¿Crees que los discípulos hubieran muerto por una mentira? ¿Por qué sí o por qué no?

PARA ORAR
Señor Jesús, ayúdanos a conocer por experiencia el poder de la resurrección que mantuvo fieles hasta la muerte a los primeros cristianos.

PARA HACER
En la actualidad, como en el pasado, hay creyentes perseguidos por su fe. Conversen, como familia, sobre cómo se manifiesta en la actualidad esta persecución.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Es imposible negar la tumba vacía

Noviembre 26

Es imposible negar la tumba vacía

Lectura bíblica: Hechos 1:1–5

a1A éstos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante cuarenta días se hacía visible a ellos y les hablaba acerca del reino de Dios. Hechos 1:3

Durante 40 días después de su crucifixión, Jesús se hizo ver por sus discípulos. Le brindó al mundo una prueba viva de que realmente había resucitado. A pesar de esa evidencia, algunos todavía argumentan que Jesús en realidad no resucitó. Creen que todavía está en una tumba, tan muerto como el día que falleció.

Supón que vivías en los tiempos bíblicos y odiabas todo lo que Jesús representaba. Aborrecías totalmente sus enseñanzas. Tan antipático te resultaba este obrador de milagros de Nazaret que querías probar que sus discípulos habían ido a la tumba equivocada aquel domingo de Pascua. Querías que todos creyeran que en lugar de ir a la tumba donde había sido sepultado Jesús, sus seguidores habían ido a otra tumba.

Para refutar la resurrección, lo único que necesitabas era una evidencia. Si sabías que Jesús estaba muerto y que a los discípulos simplemente les falló el sentido de dirección, lo único que tenías que hacer era abrir el sepulcro correcto y mostrar el cadáver. Eso, por supuesto, no sucedió.

Las otras excusas que la gente presenta para justificar la tumba vacía no son nada mejor.

Algunos insisten en que los discípulos se robaron el cuerpo de Cristo. Pero un puñado de discípulos hubieran sido fácilmente repelidos por las tropas romanas especiales que vigilaban el sepulcro.

Y otros creen que Jesús en realidad no murió en la cruz, que simplemente estaba inconsciente debido a su agotamiento y por haber perdido tanta sangre, y que recobró el conocimiento en la frescura del sepulcro. Pero la idea de que un Cristo azotado, herido y debilitado pudiera salir de una tumba sellada con una piedra de dos toneladas… ¡eso da risa!

Esos son cuentos ridículos.

La realidad es ésta: Tres días después de haber sido crucificado, su tumba estaba vacía. Los seguidores de Jesús lo vieron con vida. Se les apareció durante un lapso de 40 días, dándoles muchas pruebas indudables que nadie podía negar. Pablo reportó que Jesús hasta se les había aparecido a más de 500 seguidores de una vez, mucho de los cuales todavía vivían cuando Pablo escribió y podían haber apoyado o refutado su informe.

Los creyentes creemos que Jesús fue resucitado de los muertos por el poder sobrenatural de Dios, y que Jesús dio pruebas irrefutables de su resurrección corporal. Puede ser difícil creer que un hombre pudiera resucitar, pero los problemas de no creer resultan aún más difíciles.

PARA DIALOGAR
Esa es la evidencia. ¿El veredicto? Jesús realmente resucitó de entre los muertos y hoy vive. ¿Estás dejando que viva hoy en ti?

PARA ORAR
Señor Jesús, queremos que el poder de tu resurrección nos llene hoy. Sé nuestro Señor y hazte cargo de nuestra vida.

PARA HACER
Habla con un amigo no cristiano acerca de por qué es más difícil creer que Jesús no resucitó que creer que sí lo hizo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Testigos oculares

Noviembre 25

Testigos oculares

Lectura bíblica: 1 Juan 1:1–4

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida. 1 Juan 1:1

a1Durante siglos, algunas de las personas más inteligentes han atacado al cristianismo afirmando que es ridículo. El problema es que muchos han ignorado o procurado refutar la prueba más grande sobre la que se basa nuestra fe, la resurrección de Jesús. Pero la evidencia histórica no puede ser ignorada. Los hechos concretos relacionados con la tumba vacía son tan poderosos hoy como lo fueron hace 2.000 años.

1. Jesús de Nazaret —profeta judío que afirmó ser el Salvador que describen las Escrituras judías— fue arrestado, juzgado como un criminal político y ajusticiado en una cruz romana.
2. Tres días después de la muerte y sepultura de Cristo, unas mujeres que fueron a su sepulcro descubrieron que su cuerpo había desaparecido.
3. En los días subsiguientes, los discípulos de Jesús afirmaron que Dios lo había levantado de entre los muertos y que él se les había aparecido en distintas ocasiones antes de ascender al cielo.
4. Empezando con el núcleo de los primeros discípulos, el mensaje de Jesucristo se extendió por todo el Imperio Romano y ha transformado la vida de innumerables personas a través de los siglos.

Entonces, ¿sucedió la resurrección? Existen sólo dos posibles respuestas a esa pregunta. La resurrección de Jesucristo fue la broma más maligna del mundo o la realidad más asombrosa de la historia humana.

Si los relatos de la resurrección de Jesús no fueran ciertos, hubieran sido refutados fácilmente en los primeros tiempos del cristianismo. Las descripciones en el Nuevo Testamento de la resurrección se diseminaron mientras aún vivían los hombres y mujeres que habían sido testigos de los hechos. Si los relatos no eran ciertos, esas personas podrían haberlo dicho. Y si los autores de los libros bíblicos —Mateo, Marcos, Lucas y Juan— inventaron la historia de la resurrección, ésta no hubiera durado más allá del siglo I. Estos libros se basaron en hechos que todos conocían. Y aún los que odiaban a Jesús y querían refutar la resurrección no podían negar lo que todos los demás sabían: la tumba estaba vacía y Cristo estaba vivo.

Ninguno de nosotros ha visto la tumba vacía ni al Cristo resucitado, pero contamos con el testimonio digno de confianza y de larga tradición de los escritores del Nuevo Testamento. ¡Cristo ha resucitado!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera le contestarías a un amigo no creyente que dice que Jesús en realidad no resucitó de entre los muertos?

PARA ORAR
Ora por un amigo que no cree en la verdad de la resurrección de Jesús.

PARA HACER
¿A quién le puedes explicar esta verdad? Cuenta la evidencia poderosa: ¡Jesús vive!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Mentiroso, demente o Señor?

Noviembre 24

¿Mentiroso, demente o Señor?

Lectura bíblica: Mateo 16:13–19

¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Mateo 16:16

a1—Qué tonta eres —se rió Diego—. Mónica, ¿cómo puedes creer todo eso en la Biblia? Jesús habrá sido una gran persona, pero no era Dios.

Mónica se quedó con la boca abierta. Ella y Diego eran compañeros en una escuela cristiana. Mónica quería defenderse, pero no le salían las palabras.

—Ya sé —dijo Diego—, estás pensando cómo es que estudio en esta escuela evangélica. Sé mucho del evangelio. Pero no estoy seguro de que lo creo.

Diego no es el primero que tiene este tipo de dudas. Tampoco es el primero que se haya formado en un hogar cristiano y que vaya a una escuela cristiana pero que cuestiona su fe. Pero hay un problema. Jesús afirmó ser Dios, y punto.

Pero probemos por un segundo el punto de vista de Diego. Si Jesús no era Dios, ¿qué era? Hay sólo tres opciones:
Primera opción: Quizá Jesús era un mentiroso. Jesús dijo ser Dios. Pero supongamos que no lo era. Eso lo convertiría en el peor mentiroso que jamás ha existido. Le decías a los demás que fueran honestos mientras enseñaba y vivía una enorme mentira.

Pero la posibilidad de que Jesús estuviera mintiendo no coincide con lo que sabemos de él y los resultados de su vida. Cada vez que alguien ha descubierto quién es Jesús, su vida ha cambiado para bien. Alguien que vivió como Jesús vivió, enseñó y murió no puede haber sido un farsante.

Segunda opción: Quizá Jesús era un demente. Si alguien te dijera que es Dios, lo tomarías por loco, como alguien que afirma ser Santa Claus. Pero Jesús no mostraba ninguno de los síntomas que acompañan la demencia. Jesús mantuvo la calma cuando sus enemigos lo atacaban. Dijo algunas de las palabras más sabias que jamás se hayan registrado. Jesucristo no era ningún loco.

Tercera opción, Jesús es Señor. Si nuestro Salvador no es un mentiroso ni un demente, es quien afirmó ser: el Hijo de Dios.

Jesús, entonces, es un mentiroso, un demente o el Señor Dios. Tienes que decidir lo que vas a creer. Pero tienes ayuda para poder tomar la decisión acertada: la Biblia.
Ésta provee el registro históricamente fidedigno de que Cristo resucitó de entre los muertos. Darte las razones indiscutibles para creer es una de las grandes razones por la cual Dios te dio la Biblia. Como escribió Juan: “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

PARA DIALOGAR
Así que, ¿quién crees que es Jesús: un mentiroso, un demente o el Señor? ¿Por qué lo crees?

PARA ORAR
Señor Jesús, tú eres Señor. Queremos honrarte y adorarte con nuestras alabanzas.

PARA HACER
Aprende las tres opciones de quién era Jesús hasta poder explicarlas con tus propias palabras. ¿Cómo es que sabes que Jesús es el Señor —el Hijo de Dios— quien está en control de todo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Mi tributo

Noviembre 23

Mi tributo

Lectura bíblica: Marcos 14:1–11

Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ella ha hecho una buena obra conmigo. Marcos 14:6

a1Hermano Sol, Hermana Luna es una película acerca de San Francisco de Asís. Francisco estaba listo para heredar los negocios de su padre y vivir con toda comodidad y lujo. Pero cuando confió en Cristo, el joven se sentía incómodo con sus riquezas por la pobreza que veía a su alrededor. Como Cristo había renunciado a sus tesoros en el cielo para ser el Salvador, razonó Francisco, él debería hacer lo mismo. Renunció a las riquezas de su padre y vivió en la pobreza ayudando a los pobres.

En Marcos 14 tienes dos individuos. Uno, como Francisco de Asís, pensaba que ningún regalo era demasiado grande para honrar a Cristo. El otro tenía una obsesión tan enfermiza con el dinero que lo llevó a entregar a Cristo a sus enemigos por unas pocas piezas de plata.

Dos días antes de la Última Cena, una mujer se acercó a Jesús y echó un perfume caro sobre su cabeza, un reconocimiento lleno de amor de que Jesús era su Señor y Rey.
—¡Qué desperdicio! —murmuraron algunos discípulos—. Podíamos haber vendido ese perfume y ayudado a un montón de gente pobre con el dinero.

En realidad, la idea no era mala. Pero hay un tiempo para ayudar al necesitado, y hay un tiempo para mostrarle respeto a Jesús, nuestro Señor y Rey. Jesús apreció este regalo lujoso de la mujer.

Y después estaba Judas, cuya codicia lo llevó a la ruina. Éste fue el que encabezó la queja por la botella de perfume. Juan dice la verdad acerca de Judas: “Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa a su cargo sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:6). El principal de los sacerdotes detectó que Judas amaba el dinero y le pagaron para que entregara a Jesús (ver Marcos 14:11).

Entonces, ¿cómo puedes honrar a Cristo el Rey como lo hizo la mujer generosa? Después de todo, Jesús no está aquí en la carne. No obstante, existe una manera magnífica: Ríndele tributo a Cristo por medio de bendecir a alguien que está aquí en la carne. Prueba estas sugerencias:

• Cómprale a tu pastor o al líder juvenil un regalo, un libro, disco compacto, una corbata o lo que puedas.
• Haz una donación a un ministerio que ayuda al prójimo en gratitud a Cristo por ser tu Rey.
• Da una contribución al fondo de edificación de tu iglesia que realmente sea un sacrificio.
• Averigua algo que tu amigo siempre ha querido y dáselo como sorpresa.

Los “regalos para rendir tributo” significan aún más si los das anónimamente. Es una manera de mantenerte centrado en el verdadero propósito de dar: honrar a Cristo. Él sabrá lo que has hecho, y es una manera de declarar que Jesús es Señor de todo lo que posees.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes dar generosamente de un modo que honre a Jesús?

PARA ORAR
Señor, danos un corazón agradecido por todo lo que nos has dado, y un corazón que reconoce tu grandeza.

PARA HACER
Como familia, tracen un plan para dar un regalo como un tributo al Señor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Dar hasta que ayuda

Noviembre 22

Dar hasta que ayuda

Lectura bíblica: Marcos 12:41–44

Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento. Marcos 12:44

a1Ester tenía edad como para haber sido una abuela, pero nunca se había casado ni había tenido hijos. Vivía sola en una casa pequeña. En público, era tan tímida que muchas veces ni se daban cuenta de que estaba presente; no obstante, era una fiel creyente que rara vez faltaba a los cultos de su pequeña iglesia. Cada vez que el pastor, su esposa o sus hijos tenían un cumpleaños, Ester les presentaba silenciosamente una tarjeta de cumpleaños con un regalo de dinero. Los chicos recibían unos pocos pesos, y el pastor y su esposa siempre encontraban una linda suma con sus tarjetas. Cuando el pastor y su familia se iban de vacaciones, Ester siempre les daba otra tarjeta con un poco más de dinero.

Con el correr del tiempo, el pastor se mudó a otra ciudad. Años después se enteró de que Ester había enfermado y fallecido. Luego vino la noticia asombrosa. Ester había estado viviendo con una escasa entrada mensual, ¡casi nada! Una de las personas más generosas de la iglesia apenas tenía dinero para comprar comida y ropa. Pero daba a otros como si fuera rica, igual que la viuda en el relato de Marcos.

Tema para comentar: ¿Puedes recordar ocasiones cuando querías dar pero creías que lo que tenías no te alcanzaba? ¿Qué te enseña el ejemplo de Ester?
El Nuevo Testamento nos muestra un principio importante relacionado con dar. Podrías llamarlo “la política de la mano abierta”, y puedes verlo por todas partes. Lucas lo dice de esta manera: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, sacudida y rebosante se os dará en vuestro regazo” (Lucas 6:38).

La política de la mano abierta tiene dos puntos principales:

Dale lo que sea que tengas al que lo necesita. Si tu amigo en la iglesia no tiene ni un centavo para ir al campamento bíblico, puedes romper tu alcancía y darle los pesitos que estabas ahorrando. O si alguna familia en tu comunidad pierde todo en un incendio, puedes darle algo de tu ropa al chico de esa familia que es de tu tamaño.

Confía en que Dios te dará cuando das generosamente a otros. “Qué bueno”, puedes estar pensando, “voy a dar más para recibir más”. Eso no es exactamente lo que significa Lucas 6. Cuando das sin pensar en que recibirás por eso algo —y especialmente sin esperar que Dios te va a recompensar— entonces Dios se complacerá en sorprendente derramando sus dones y bendiciones sobre tu vida.

No tienes que ser rico para abrir tu mano y dar con generosidad. Lo que requiere es práctica.

PARA DIALOGAR
¿De qué forma Dios ha sido generoso contigo? ¿Qué estás haciendo para abrir tu mano y dar con generosidad?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a ser tan generosos con los demás como tú lo has sido con nosotros.

PARA HACER
Saca un billete o dos y pídele a Dios que te muestre dónde esa suma puede ser de más provecho que en tu bolsillo. Luego espera y ¡deja que Dios te sorprenda al mostrarte las recompensas de abrir tu mano y dar con generosidad!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Pidió misericordia

Noviembre 21

Pidió misericordia

Lectura bíblica: Marcos 10:46–52

¿Qué quieres que te haga? Marcos 10:51

a1Aquí está el informe de lo que pasó cierto día en Jericó, según lo describe la Biblia. (Nosotros agregamos la parte del alcalde).

Los líderes de la ciudad y un gran gentío escuchan al alcalde de Jericó mientras se empujan unos a otros por la puerta del camino a Jerusalén:
—Y queremos expresarle nuestra gratitud a usted, Jesús, por su breve visita…

Una voz que viene de atrás del gentío interrumpe al orador:
—Jesús, Hijo de David —grita un hombre—, ¡ten misericordia de mí!
—Cállate, ciego tonto —le gruñe uno de los hombres importantes.

El alcalde mira a Jesús nerviosamente y sigue:
—Queremos agradecerle…
—¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Esta vez la voz que viene de afuera del círculo es más fuerte y exigente.
—¡Cállate, viejo mendigo! —dicen varios duramente. Pero Jesús está visiblemente conmovido por el ruego. Llama al mendigo ciego llamado Bartimeo para que se acerque, y lo cura.

¿Qué causó que Jesús distrajera su atención del gentío y la enfocara en un mendigo ciego? Quizá fue su grito pidiendo misericordia. “Misericordia” es la compasión que causa que uno brinde alivio a otro que sufre. Una persona “misericordiosa” es la que siente el dolor de los demás y los alivia.

Los grupos como la Cruz Roja demuestran misericordia con sus programas extensos y organizados. Pero nosotros podemos mostrar misericordia por medio de acciones sencillas como consolar a un hermanito o hermanita y vendarle la rodilla que se raspó. O escuchar los problemas de un amigo. O ayudar a papá o mamá cuando su carga es demasiado pesada.

Dios dijo acerca de sí mismo: “¡Jehovah, Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad…!” (Éxodo 34:6). Y Moisés dijo acerca de Dios: “Porque Jehovah tu Dios es Dios misericordioso” (Deuteronomio 4:31). Dado que Jesús era Dios en un cuerpo humano, no nos extraña que la misericordia era una de las características principales de su ministerio terrenal. Su corazón misericordioso se conmovía ante el sufrimiento ajeno, y su poder le permitía sanar y librar a las personas de sus dolores.

No hay dolor, temor ni soledad que Jesús no comprenda. Cuando acudes a él clamando: “Señor, necesito ayuda” Cristo te responde con compasión. A veces detectas sus acciones bondadosas cuando cura milagrosamente el cuerpo de alguien, como en el caso de Bartimeo. Otras veces lo detectas a través de algún amigo cristiano que se preocupa por ti. Jesús sentía mucha misericordia por el pobre Bartimeo, y Dios tiene la misma gran misericordia reservada para ti cuando acudes a él para que te ayude.

PARA DIALOGAR
¿En qué aspecto de tu vida necesitas la misericordia de Dios? ¿Has clamado a él pidiendo su ayuda?

PARA ORAR
Cuéntale hoy a Dios tus necesidades más profundas, y confía que las satisfará.

PARA HACER
Imita hoy a Jesús. ¡Muéstrale a un amigo o familiar mucha misericordia celestial!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.