Adelante, Jesús

Octubre 21

Adelante, Jesús

Lectura bíblica: 1 Corintios 1:21–25

Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. 1 Corintios 1:24

a1Había una vez un hombre de ciencia ya jubilado que viajaba de una universidad a otra para dar conferencias sobre su especialidad. Después de largas semanas de viajes, el científico y Roberto, su chofer, se hicieron amigos.

El hombre de ciencia se cansó de dar mil veces la misma conferencia. Por eso un día —sabiendo que el chofer la había oído tantas veces que se la sabía de memoria— le pidió que diera la conferencia en su lugar.

Roberto lo hizo, y todo lo fue de maravillas. Nadie sabía que el “hombre de ciencia” hablando al auditorio era el chofer y que el “chofer” sentado en la primera fila era realmente el hombre de ciencia. Hasta hubo un período de preguntas y respuestas, pero Roberto había oído a su patrón contestar tantas veces estas mismas preguntas que las contestó todas a la perfección.

Pero después alguien hizo una pregunta nueva, una que Roberto no tenía idea cómo contestar.

—Esa es una buena pregunta —dijo muy seguro de sí mismo—, pero tiene una respuesta sencilla. Es tan sencilla que le voy a pedir a mi chofer que la conteste.
Haciendo una señal hacia la primera fila, agregó:
—Adelante, Roberto.
Roberto era sabio no por lo que sabía, sino por quien conocía. Sabía las respuestas porque había andado con el hombre de ciencia. Mientras tuviera a éste cerca, Roberto no tenía que preocuparse por nada.
Como creyente, quizá no parezcas tan sabio a los no creyentes a tu alrededor. Cuando alguien te hace preguntas difíciles acerca de Dios, quizá no siempre sepas las respuestas. Pero, ¿no es cierto que es un aliento saber que tienes un amigo cercano que sí sabe todas las respuestas? No sólo eso, sino que él es la respuesta. Se llama Jesucristo y Pablo lo llama “la sabiduría de Dios”.

Así como Roberto el chofer andaba siempre con el hombre de ciencia y aprendió de él, necesitas tomarte el tiempo para aprender de Jesús. Eso significa leer la Biblia y escuchar a tus padres, al pastor y a los maestros de la Escuela Dominical cuando hablan del Señor.

Aunque no siempre sepas contestar las preguntas difíciles, puedes saber que Jesús siempre está contigo. Sencillamente mira en su dirección y di: “Adelante, Jesús”.

PARA DIALOGAR
¿Te ha hecho alguien alguna vez una pregunta acerca de Jesús que no pudiste contestar? ¿De qué manera te ayuda saber que La Respuesta está siempre contigo?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a aprender a conocerte mejor de modo que podamos contestar las preguntas que hacen nuestros amigos. Gracias porque siempre sabes las respuestas.

PARA HACER
Menciona la pregunta acerca de tu fe que te resulta más difícil. ¡Dedícate a investigar la respuesta!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La sabiduría de la locura

Octubre 20

La sabiduría de la locura

Lectura bíblica: 1 Corintios 1:18–20

Para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura. 1 Corintios 1:18

a1Julio no veía la hora de llegar a la escuela esa mañana. Tenía que hablar con Tony, el chico que se sentaba al lado de él.

—¡Deberías haber estado allí!
—¿Estado dónde? —preguntó Tony, acomodando los libros en su pupitre.
Julio empezó a explicar:
—Papá me llevó a la carrera de autos este fin de semana. ¡Fue increíble! Hubieras visto los autos.
—He visto autos —dijo Tony.
—No, no entiendes. Estos autos eran increíbles. Cuando aceleraban el motor parecía que a uno le estaban sacudiendo los huesos. Y eran tan veloces que parecía que iban a salir volando de la pista para ir a parar a las gradas.
Tony se encogió de hombros:
—No hacen más que dar vueltas y vueltas. Me parece medio sonso.
Con esto, Julio se vino abajo.
—Lo único que te puedo decir es que fue extraordinario —dijo suspirando—. Si lo hubieras visto, pensarías lo mismo.
Tema para comentar: ¿Alguna vez has tratado de describirle a alguien una experiencia, pero no agarraba la onda? ¿Cómo te sentiste?

Frustrado, ¿no es cierto? A ti te resultaba tan claro pero para tu amigo que no lo vivió no tenía sentido.

Puede ser lo mismo cuando hablamos de Jesús. La Biblia nos dice que estemos preparados para compartir nuestra fe con todos, pero a veces nuestra explicación de Cristo y de lo que ha hecho en nuestra vida puede sonar extraño. En consecuencia, cuentas la asombrosa nueva de que Jesús es el Hijo de Dios, y algunos explotan. Le dices a alguien que has aceptado a Cristo como tu Salvador personal, y se echa a reír. Hablas de algo que aprendiste en la iglesia o de leer la Biblia, y los demás no entienden nada.

De eso está hablando Pablo. Dijo que el mensaje de Cristo —el mensaje que es tan superpoderoso para los que creen— les suena como una locura a otros.

Pero no te desanimes. Sigue adelante y testifica con confianza, porque estás testificando de la sabiduría y la verdad absolutas de Dios. Nunca sabes cómo el Espíritu Santo está usando tus palabras. Al final de cuentas, no te toca a ti cambiar el corazón de nadie. Por eso puedes ser fiel en hablar de lo que Dios ha hecho en tu vida, confiado que lo usará para su gloria.

PARA DIALOGAR:
¿De qué manera reaccionan las personas cuando hablas de Jesús?

PARA ORAR:
Señor, ayúdanos hoy a ser buenos amigos. Usa nuestras palabras y nuestra bondad hacia los demás como un medio para tocarles el corazón.

PARA HACER:
¿Puedes mencionar tres amigos que necesitan confiar en Cristo como su Salvador? ¿De qué manera puedes dejar que Dios te use para mostrarles que quiere salvarlos?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Acércate al que te comprende

Octubre 19

Acércate al que te comprende

Lectura bíblica: Filipenses 4:10–14

¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Filipenses 4:13

a1Silvia no sabía lo que pasaba. Estaba aburrida en casa el viernes a la noche, así que trató de llamar por teléfono a sus amigas. Qué extraño, ninguna estaba en casa. No sabía de nada especial que hubieran planeado. Pero era como si todas sus amigas hubieran desaparecido.

Silvia procuró no preocuparse por el asunto, pero la semana siguiente a una de las chicas se le escapó que habían pasado la noche en la casa de Violeta. La mamá de ésta le había dicho que podía invitar cinco amigas, y Silvia fue la que quedó afuera. Se sentía como si le hubieran estampado una “P” grande y roja en la frente: Perdedora.
Eres normal si quieres tener amigos y que los que te rodean gusten de ti. Como todos los demás seres humanos sobre la tierra, tienes una necesidad innata de ser de importancia para los demás. Y en ocasiones es posible que vivas situaciones en que te hacen a un lado. Según cómo manejas esas ocasiones dolorosas te pueden hacer más fuerte o más sensible al dolor.

Tema para comentar: ¿Cuánto te parece que sabe Jesús acerca del rechazo?

Quizá nunca te hayas imaginado a Jesucristo como un amigo que sabe muy bien lo que es el rechazo. Pero Isaías lo describió así: “Fue despreciado y desechado por los hombres, varón de dolores y experimentado en el sufrimiento. Y como escondimos de él el rostro, lo menospreciamos y no lo estimamos” (Isaías 53:3).

¿Puedes sentir un poquito de lo que sintió Jesús? Es posible que le veamos como nuestro Señor que siempre era honrado y adorado. En realidad, muchos lo rechazaron, ¡y todavía lo rechazan! Los líderes religiosos de su época lo acusaron de cosas horribles, ¡algunos de ellos al colmo de decir que era el diablo! Cuando Jesús fue clavado en la cruz, sufrió las burlas no sólo de los soldados sino de un gentío cruel. Algunos de aquellos a quienes más amaba le dieron la espalda.

Por lo tanto, cuando te sientas rechazado, ridiculizado o ignorado por otros, recuerda que tu mejor amigo Jesús sabe mejor que nadie lo que estás sintiendo. Él no sólo sabe de la soledad del rechazo, él es la solución para ello. Jesús está muy cerca tuyo compartiendo tu dolor y queriendo animarte. Es el amigo auténtico que nunca te decepcionará. No importa lo dolido que estés, recuerda que allí esta Cristo para curar tu dolor, ¡él realmente comprende por lo que estás pasando!

PARA DIALOGAR:
¿Te resulta difícil pensar que Jesús —el poderoso Creador del universo— comprende y le importa lo que te está pasando? ¿Por qué sí o por qué no?

PARA ORAR:
Señor Jesús, gracias por comprendernos, cuidarnos y consolarnos cuando sufrimos.

PARA HACER:
¿Sientes algún rechazo que te gustaría contarle a Jesús? Cuéntaselo ahora, y dale a algún amigo solitario el consuelo que Jesús te brinde.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Feliz Día de la Dependencia!

Octubre 18

¡Feliz Día de la Dependencia!

Lectura bíblica: Santiago 4:7–10

Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:10

a1La mayoría de los países tienen un día que llaman Día de la Independencia. Lo festejan de distintas maneras, pero casi todas con desfiles, fuegos artificiales, enarbolando la bandera, escuchando discursos y cantando cantos patrióticos. Es un reconocimiento a la fecha cuando una nación adoptó su Declaración de Independencia, anunciando su liberación de sus ataduras a otra nación.

Pero, ¿sabes que hay algo todavía mejor que ser independiente? Es ser dependiente de Dios.

Es muy probable que nunca se te haya ocurrido organizar un festejo para celebrar el Día de la Dependencia. Tener que depender de alguien es humillante, ¿no te parece? No nos gusta admitir que no podemos hacer todo por nuestra propia cuenta.

Dios nos da a todos capacidades y dones para servirle. Pero en cuanto intentamos hacerlo con nuestras propias fuerzas, estamos declarando la independencia, y eso es exactamente lo opuesto a lo que Dios quiere. En cambio, Dios quiere que admitamos una realidad que nos resulta difícil admitir: sin su poder obrando a través nuestro, somos débiles.

En el momento cuando Pablo se sentía más indefenso, esto es lo que el Señor le dijo: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Entonces Pablo agregó: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). Gloriarnos en nuestras debilidades parece una manera rara de conseguir poder, pero ¡así es como obra Dios!

Todos los creyentes hemos decidido admitir que necesitamos que Dios nos salve. Confiar en Cristo quiere decir que nunca podremos ganar su amor y el perdón por nuestras propias fuerzas. Pero el siguiente paso que Dios quiere que tomemos es admitir que nosotros también necesitamos toda su ayuda mientras vivimos la vida cristiana.

Dios te creó para que puedas hacer bien muchas cosas. Pero antes de lanzarte por la vida con tu propio poder, admite que dependes de Dios para que te dé su poder y orientación en todo lo que haces. No te sientas frustrado o avergonzado cuando tienes que depender de Dios. Puedes festejar tu dependencia… ¡todos los días del año!

PARA DIALOGAR
¿Te resulta difícil admitir que necesitas ayuda? ¿Por qué?

PARA ORAR
Señor, queremos depender de ti en todo lo que hacemos. Muéstranos tu poder en nosotros al vivir una vida dependiente de ti.

PARA HACER
Dale una oportunidad a esta cuestión de “dependencia”. Procura hoy servir a Dios haciendo algo que crees que no sabes hacer bien, ¡y pídele que te llene de su poder al hacerlo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Caído, pero no vencido

Octubre 17

Caído, pero no vencido

Lectura bíblica: Génesis 37:18–28; 50:20

Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien. Génesis 50:20

a1José tenía un problema con Dios. Disfrutaba de una relación estrecha con Dios y con su papá, una cosa maravillosa. Pero esas relaciones especiales provocaron unos celos tremendos a sus hermanos, una cosa peligrosa. Tan celosos estaban los hermanos de José que pensaron matarlo. Pero en lugar de hacerlo, se les ocurrió un plan cruel de vender a José como esclavo y contarle al papá que lo habían matado los animales salvajes. José no sólo fue vendido como esclavo, sino que también fue a parar a una cárcel egipcia por negarse a hacer lo malo.

De seguro que no habrás pasado por una experiencia igual a la de José, pero quizá hayas sido rechazado por otros chicos. Quizá hasta hayas sido castigado por algo que no hiciste y puesto en ridículo por hacer el bien.

Tema para comentar: Cuando alguien te ha hecho bromas pesadas o te ha hecho sentir marginado, ¿te preguntaste qué estaría haciendo Dios mientras tú sufrías? ¿Qué esperabas que él hiciera para solucionar las cosas?

Podemos adivinar cómo se habrá sentido José languideciendo en la celda de una cárcel. Pero él no permitió que su situación le impidiera confiar en Dios y hacer lo bueno. ¿Por qué? Porque José todavía creía que Dios estaba en control de lo que pasaba.

Si lees toda la historia de José que se encuentra en Génesis 37–50, descubrirás de qué manera Dios a la larga sacó a José de la cárcel y lo promovió a una posición elevada en el país. Dios tenía un plan especial para José que dio como resultado la salvación de un país entero de la hambruna. Y, en un revés de su suerte, José tuvo la oportunidad de salvarle la vida a sus hermanos.

La historia de José prueba que Dios nunca abandona a su pueblo y obra aun en las circunstancias malas para nuestro bien. A lo largo de la historia de José hay una frase que indica la clave de su éxito: “Jehovah estaba con José”. Dios está llevando a cabo un plan magistral para su honra, un plan que combina las cosas positivas que suceden en la vida con las experiencias que parecen ser totalmente desesperantes.

Nadie se escapa de ser criticado por otros. Pero podemos recordar que cuando alguien nos hostiga con el mal, Dios sacará del dolor algo bueno. Aun cuando te sientas abandonado por otros, Dios no te ha abandonado. Él está allí contigo. Y está en control de todo.

PARA DIALOGAR
Habla de la última vez que sufriste por hacer el bien. ¿De qué manera fue Dios fiel contigo? ¿Cómo recibió Dios la honra por medio de lo sucedido?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a confiar en que tú estás en control de todo, aun cuando las cosas parezcan fuera de control. Sabemos que siempre estás disponible para nosotros.

PARA HACER
Al decidir hacer hoy lo bueno, recuerda que Dios está contigo, ¡pase lo que pase!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ayuda para superar el dolor

Octubre 16

Ayuda para superar el dolor

Lectura bíblica: Gálatas 6:1–5

Sobrellevad los unos las cargas de los otros y de esta manera cumpliréis la ley de Cristo. Gálatas 6:2

a1—Cuando falleció mi abuela, fue como si me hubiera paralizado —admitió Ricardo—. Ni podía hacer mis tareas de la escuela, especialmente una investigación bastante difícil para la clase de estudios sociales. Pero Adrián me llamaba por teléfono todas las tardes para ayudarme. Poco a poco me fue orientado para poder seguir adelante.

Hablábamos extensamente del tema, de fuentes de información, fuimos juntos a la biblioteca para consultar libros y elaboramos una lista de preguntas para hacerle al profesor cuando me estancaba. Adrián hasta me ayudó con el formato correcto de las notas de pie de página. No podía haber sobrevivido este semestre sin él.

Cuando la muerte se lleva a un ser querido, o cuando sufres cualquier otra tragedia que te cambia la vida, necesitas más que solamente consuelo para superar el dolor.
Tema para comentar: ¿Qué otros tipos de ayuda necesita el amigo que sufre?

Aquí va uno importante: Apoyo. Este es otro tipo de ayuda que puedes brindarle al amigo que sufre. Y es el tipo de ayuda que a muchos nos resulta fácil ofrecer. Pero, ¿qué diferencia hay entre consolar y apoyar? Fíjate en lo siguiente:

Uno brinda consuelo cuando comparte el dolor emocional del que sufre.

Uno brinda apoyo cuando lo ayuda de maneras prácticas.

La vida no se detiene después de un tragedia. Pero las profundas emociones que sientes te quitan toda la energía para seguir adelante. Cuando sufres, por lo general necesitas ayuda por un tiempo simplemente para poder realizar las tareas normales. Necesitas a otros para que te ayuden a llevar la carga.

Quizá no quieras admitir que necesitas ayuda. Pero no rechaces el apoyo que los demás te ofrecen. Dios puso Gálatas 6:2 en la Biblia porque sabe que hay momentos cuando necesitamos el apoyo de otros. Cuando suceden cosas malas, ese es el momento de dejar que otros nos den una mano, por ejemplo, que nos ayuden con las tareas escolares. Es una de las grandes ideas de Dios para satisfacer nuestras necesidades cuando más las necesitamos.

Pero, ¿qué pasa si necesito algo y nadie se acerca para ayudarme? Pide ayuda. No tiene nada de malo contarle lo que necesitas a un amigo de confianza o a un líder de la iglesia, y explicarle exactamente qué tipo de ayuda necesitas.

Dios no te diseñó para superar solo los momentos más difíciles de la vida. No puedes sobrevivir sin el consuelo y el apoyo de otros. Después de un tiempo, tus necesidades no parecerán tan graves como al principio, pero no esperes que las cosas enseguida vuelvan a ser como eran antes. ¡Deja que tus amigos y familiares te cuiden todo el tiempo que los necesites!

PARA DIALOGAR
¿Has brindado consuelo y apoyo a algún amigo que sufre? ¿De qué manera le fuiste de ayuda?

PARA ORAR
Querido Señor, prepáranos para apoyar a las personas que sabemos que están sufriendo el dolor de una tragedia personal.

PARA HACER
Piensa en algún amigo que está sufriendo. ¿Qué necesita en este momento, consuelo o apoyo? ¿De qué manera puedes brindárselo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Las etapas del dolor

Octubre 15

Las etapas del dolor

Lectura bíblica: Romanos 8:26–30

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Romanos 8:28

a1Un mes después del fallecimiento del papá de Amalia, sus amigas que habían sido tan comprensivas al principio, ahora parecían indiferentes. Amalia todavía se sentía terriblemente triste cuando empezaron a decirle cosas como: “Ya es hora de que se te pase” y “Tienes que pensar en otras cosas” y hasta: “¡Olvídate ya!”. Amalia se preguntaba qué le pasaba que no podía librarse del dolor.

Lo que nadie le explicó a Amalia fue que cuando sucede una tragedia que a uno le toca de cerca es imposible librarse del sentimiento poderoso que llamamos el dolor de una pérdida. De hecho, hay un proceso de dolor por el que pasa la mayoría. El dolor puede durar semanas o meses, pero el que sufre pasa por cinco etapas concretas. Conocer estas etapas te puede ayudar a ti o a algún amigo a comprender la gama de emociones que uno siente cuando sufre una tragedia:

Con frecuencia, la primera reacción al dolor es negación. No puedes creer que algo tan terrible haya pasado. Una de las maneras como tu mente trata de manejar el dolor es pensar: No puede ser. Esto no me está sucediendo.

La segunda etapa del dolor es resentimiento. Te empiezas preguntar: ¿Por qué sucedió esto? Cuando no encuentras una respuesta satisfactoria, es posible que sientas resentimiento hacia las personas que te parecen las responsables, resentimiento a la persona que falleció y te dejó solo, y hasta resentimiento contigo mismo, creyendo que en parte eres responsable.

La tercera etapa del dolor es querer hacer un trato. Quieres alivio de esta horrible situación. Entonces, le prometes a Dios hacer cualquier cosa con tal de que arregle tu situación y haga desaparecer el dolor.

Otra etapa es la depresión. Te das cuenta de que la tragedia es irreparable. Te sientes abrumado por la tristeza, y quizá el temor, la ansiedad o la soledad.
La etapa final del dolor es la aceptación. A medida que pasa el tiempo, empiezas a aceptar la realidad de tu pérdida y comienzas a “seguir adelante”.

Es normal —y saludable— pasar por las cinco etapas del dolor cuando sufres por algo triste sucedido en tu vida. Algunas de esas etapas pueden ir y venir, ir y volver a venir. No creas que las poderosas emociones que sientes no son normales. Y a su tiempo, tu dolor cederá dando lugar a sentimientos mejores, la certidumbre de que Dios te ama y sigue en control de tu mundo.

PARA DIALOGAR
¿Para qué saber todas esas etapas del sufrimiento? ¿Podrías aprovechar este conocimiento para ayudar a algún amigo que sufre?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a comprender las emociones que sentimos cuando sufrimos un terrible dolor. Ayúdanos a saber cómo ayudar a los amigos que sufren.

PARA HACER
Quizá no necesites hoy esta información. Pero guarda estas cinco etapas del dolor en tu memoria, porque tarde o temprano tú o algún amigo tendrán que pasar por esta poderosa emoción que es el dolor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Más que “identificarse contigo”

Octubre 14

Más que “identificarse contigo”

Lectura bíblica: 2 Corintios 1:3–7

Con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación. 2 Corintios 1:4

a1Cuando Elvira llegó de la escuela, corrió a su cuarto, se echó en la cama y se puso a llorar. Leticia le acababa de contar que tenía que mudarse lejos, y Elvira no podía contener las lágrimas al pensar que no volvería a ver a su mejor amiga.

Al ratito, Elvira escuchó unos golpecitos en la puerta. Levantó la cabeza y vio a Marisol, su hermana mayor.

—¿Qué te pasa, querida? —preguntó Marisol entrando y rodeándola con sus brazos. Elvira siguió llorando en los brazos de su hermana y le contó lo de Leticia.
—Lo siento por ti —dijo Marisol—. Tú y Leticia se divierten tanto juntas.

Elvira se secó las lágrimas y asintió con la cabeza.

—Es mi mejor amiga —dijo—. Nos contamos todo.
—Cuánto lo siento —dijo Marisol volviendo a abrazarla—. Cuánto lamento que tengas que pasar por esto. Me duele pensar que a ti te duele. Te quiero, y aquí me tienes cuando quieras hablar.

¿Conoces a alguien que ha sufrido una pérdida como la de Elvira? Quizá alguien que conoces ha perdido su mascota, o ha tenido que mudarse o hasta ha sufrido la pérdida de un ser querido. O quizá tú mismo has sufrido una pérdida. Eso es algo que puede ser muy difícil.

Elvira tuvo la bendición de poder contar con alguien que comprendía que su mayor necesidad en ese momento doloroso era recibir consuelo. Eso puede parecer evidente, pero es posible que “consuelo” no sea lo que crees.

Consuelo no es un “discurso optimista” que te insta a tener paciencia, resignarte o que seas fuerte. No es una explicación de por qué suceden cosas malas, ni un intento por convencerte de que no debieras estar triste. Ni siquiera es un montón de palabras positivas acerca de que Dios está en control de las cosas, ni una promesa de que todo terminará bien. A su debido tiempo, todas estas cosas pueden ser de ayuda, pero no quitan nuestra necesidad urgente de recibir consuelo.

Una manera en que Dios da su consuelo es a través de las personas. Recibes consuelo cuando sabes que no estás sufriendo solo, cuando alguien te acompaña en tu tristeza y te dice que lo que te está pasando a él también le duele. Pablo dijo: “Gozaos con los que se gozan. Llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).

Cuando tus seres queridos sufren, sé el amigo que consuela. Quédate cerca de ellos en su momento de dolor, y hazles saber que sufres con ellos. Y cuando tú necesitas consuelo, está bien pedirlo. Es la manera como Dios quiere consolarte cuando sufres.

PARA DIALOGAR
¿Cómo se manifiesta el verdadero consuelo?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te ayude a demostrar esta clase de consuelo a tus familiares y amigos cuando sufren.

PARA HACER
Vé y consuela a un amigo que sufre.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Puedes recurrir al poder del amor

Octubre 13

Puedes recurrir al poder del amor

Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1–13; Gálatas 5:22, 23

El fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Gálatas 5:22, 23

a1Las hermosas parejas de Hollywood afirman amarse, pero su amor rara vez dura.

Los anuncios de TV te prometen un auto del cual te vas a enamorar, por lo menos hasta que veas el próximo modelo el año que viene.

Y tú quizá seas famoso por tu apego a alguna golosina, ya sea una naranjada fresquita, un yogur de frutilla o una doble porción de helado de chocolate.

Esas son formas cotidianas de usar palabras que expresan “amor”. Pero el amor de Cristo es mucho más profundo. Estos días pasados has escuchado cómo es el amor de Dios, y cómo puedes demostrar su amor en tus relaciones. En 1 Corintios 13, el apóstol Pablo reunió toda esta cuestión del amor en “el capítulo del amor”.

El capítulo del amor nos ayuda a aprender más acerca de Jesucristo porque el amor es una parte íntegra de su carácter. Él es el ejemplo definitivo del amor, por lo que estas cualidades del amor son también una característica de Cristo. Lee los versículos 4–7 remplazando la palabra “amor” con el nombre de Cristo. A ver qué nuevas ideas te vienen sobre el carácter de Cristo:

Cristo tiene paciencia y es bondadoso. Cristo no es celoso. Cristo no es ostentoso ni arrogante. Cristo no es indecoroso, ni busca lo suyo propio. Cristo no se irrita, ni lleva cuentas del mal. Cristo no se goza de la injusticia, sino que se regocija en la verdad. Cristo todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

¡Nada en el mundo es comparable al amor de Cristo! Lo maravilloso es que Dios quiere poner en nosotros el amor de Cristo. Tal es así que si estás dispuesto a dejar que el Espíritu Santo de Dios fluya a través tuyo a los demás, puedes recibir el poder de amar como Cristo amó.

El Espíritu Santo quiere vivir y amar a través de ti. Cuanto más lo dejes rehacer tus actitudes y acciones, más su amor llegará a ser tu amor. Vuelve a leer 1 Corintios 13:4–7. Pero esta vez coloca tu nombre donde dice amor. Haz esto con cada uno de tus familiares, y dedica tiempo a orar pidiendo a Dios que los llene a cada uno de su amor. ¡Su poder obrando en ti hará posible que ames a los demás como ama Cristo!

PARA DIALOGAR
¿Cuál de las cualidades del amor de Jesús valoras más? ¿Cuál es la que te resulta más difícil demostrar?

PARA ORAR
Gracias, Jesús, por tu amor asombrosamente maravilloso. Ayúdanos a demostrar tu amor a los demás, de manera que ellos puedan verte en nuestra vida.

PARA HACER
Busca esta semana una manera de poner en práctica la calidad de amor que quieres desarrollar.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El profesional del amor

Octubre 12

El profesional del amor

Lectura bíblica: Juan 15:9–13

Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Juan 15:12

a1Aquí va una pregunta un poco cómica para que contestes. Supón que quieres llegar a ser el mejor jugador de fútbol del mundo: ¿Con quién preferirías pasar el tiempo: (a) un jockey profesional? (b) un haragán profesional? (c) o un jugador profesional de fútbol?

Elegiste (c), ¿no es cierto? La mejor manera de perfeccionar tu estilo futbolístico sería estar con la persona que juega el deporte en su más alto nivel. No tendría sentido estudiar el ejemplo de alguien que no es profesional.

Muchos afirman ser expertos del amor. Pero si realmente queremos aprender cómo amar, tenemos que mantenernos cerca de la persona que mejor amó. Jesús es “el profesional del amor”. Vivió una vida perfecta de amor aquí en la tierra, y cuando seguimos su ejemplo, no podemos equivocarnos. Entonces, la pregunta importante es ésta: “¿Cómo amó Jesús?”.

No puedes menos que notar que el amor de Jesús fue sacrificado. Se dio de mil maneras cotidianas. Y su poder de dar nunca desapareció.

Por ejemplo, después de que Juan el Bautista, el primo de Jesús, fuera ajusticiado por un gobernante malvado, Jesús quiso estar a solas. Pero cuando el gentío lo siguió, no los echó. Por compasión, se quedó y los ayudó. Les enseñó, los curó y hasta dio de comer a más de 5.000 hombres (ver Mateo 14:13–21).

Justo antes de que Jesús fuera arrestado en el huerto de Getsemaní, todavía seguía dando. Curó la oreja de uno de los hombres que había venido para arrestarlo. Y en este momento agonizante y triste, Jesús tuvo el cuidado de enseñar a sus discípulos hasta el final (ver Mateo 26:50–54).

La muerte de Jesús en la cruz por nosotros fue el ejemplo definitivo de un amor sacrificado. Como dijo Jesús: “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús dio su vida voluntariamente para rescatarnos de tener que pagar el precio de nuestros propios pecados, un precio que nunca hubiéramos podido pagar.

Jesús nos mandó amar a otros en la misma manera como él nos ama. La mayoría no nos encontraremos nunca en una situación en que tenemos que sacrificar nuestra vida por nuestros amigos. Pero podemos estar seguros de que Dios nos colocará en lugares donde tendremos que sacrificar nuestro tiempo, dinero, energía, comodidades y conveniencias.

No es fácil amar como “el profesional del amor”, ¡pero de eso se trata el verdadero amor!

PARA DIALOGAR
¿Qué significa “amor sacrificado”? ¿De qué manera puedes demostrárselo esta semana a un amigo o un familiar?

PARA ORAR
Señor Jesús, gracias por amarnos cueste lo que cueste. Por favor, ayúdanos a amar a los demás como amas tú.

PARA HACER
Piensa en una manera en que puedes imitar hoy el amor sacrificado de Jesús. ¡Y hazlo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.