¿Un caballero del rey?

Abril 2

¿Un caballero del rey?

Lectura bíblica: Romanos 1:16, 17

Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe. Romanos 1:17

a1La culpa la tiene tu maestra. Si no te hubiera hecho escribir una composición sobre “Lo que quiero ser cuando sea grande” quizá nunca se te hubiera ocurrido qué magnífico sería ser un Caballero en la corte del rey de España. Pero has decidido que te llamen Caballero Cabeza de Queso, o sea cual fuere tu nombre. Quieres que todos se inclinen ante ti cuando entras a una habitación.

Entonces entras en Internet para averiguar cómo llenar una solicitud. Ves que son pocos los que llegan a ser Caballeros. Sólo después de muchos años de servir al rey de España te invitaría a su palacio, te daría tres golpecitos en el hombro con una espada, te otorgaría una medalla y ¡zaz! serías un Caballero de la corte.

Pero tienes un problema. Si te dedicas a servir al rey, no podrás andar saliendo con tus amigos. Y estás demasiado ocupado con tus tareas escolares y con los juegos en la computadora como para andar haciendo cosas para el rey. Por eso, decides cortar camino para llegar a ser Caballero.

Comienzas a repartir tus propias tarjetas de presentación. Dicen: “Caballero Cabeza de Queso. No olvide inclinarse ante mí”. Te compras elegante ropa de Caballero y te buscas en la casa de empeño unas medallas que parecen oficiales. Les dices a tus amigos: “De ahora en adelante llámenme Caballero Cabeza de Queso, si no lo hacen les costará caro”.

La cuestión es: ¿Eres realmente un Caballero? ¡Ya sabes que la respuesta contundente es “No”!

Puedes vestirte como un Caballero, hablar como un Caballero, comportarte como un Caballero, revolear la espada como un Caballero y tener olor a Caballero. Pero nada de eso te convierte en un Caballero. Si no lo crees, trata de entrar al palacio de los reyes de España con tu tarjeta: “Caballero Cabeza de Queso. No olvide inclinarse ante mí”, y verás.

Nadie es tan bobo como para intentarlo.

Pero muchos intentan algo parecido cuando quieren acercarse a Dios. La Biblia explica claramente que Dios nos hace aceptables a él, nos hace hijos e hijas del Rey cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador. Poner nuestra fe en él, creer y confiar en Dios es la única manera como podemos llegar a ser parte de la familia de Dios.

Una razón por la que las buenas nuevas del evangelio son buenas nuevas es porque Dios ha hecho todo lo necesario para que seas su hijo y lo sigas siendo. Cuando por fe aceptas lo que hizo por ti, te recibe para que formes parte de su familia. ¡No te puedes inventar ningún título para lograrlo!

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes hacia Dios que te ama tanto como para hacer que por fe —no por tus propios esfuerzos— pueda ser tu Padre?

PARA ORAR
Cuéntale a Dios lo que piensas y sientes acerca de ser su hijo o hija.

PARA HACER

Haz un cartel que te recuerde que eres hijo o hija de Dios, y que no tienes que andar impresionando a nadie.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una cuestión de familia

Abril 1

Una cuestión de familia

Lectura bíblica: Romanos 1: 6, 7

Amados de Dios, llamados a ser santos. Romanos 1:7

a1Aun después de un viaje cansador desde los Estados Unidos a Europa Oriental, el matrimonio estaba entusiasmado y emocionado de haber llegado a su destino. Ahora, en el orfanato en Rumania, caminaban con cuidado entre las frágiles cunas y los colchones en el suelo. La habitación tenía poca luz. Las paredes, el piso y los muebles distaban de estar limpios. El olor de una docena de pañales sucios saturaba el ambiente.

Al pasar por cada cama, un niñito levantaba la vista esperando recibir cariño. Detrás de cada pequeño rostro había una triste historia de abandono. Los ojos de la pareja se llenaron de lágrimas. Ya tenían cinco hijos varones, uno de los cuales era adoptado. Habían ido a Rumania para adoptar a otro niño. Les hubiera gustado llevarse todos los huerfanitos a casa, pero sólo podían llevar uno. ¿Cuál sería?

Luego la vieron, una pequeñita de pocas semanas. Sobresalía de entre todos los niños desamparados, como si Dios los hubiera impulsado hacia ella. Después de días de trámites oficiales, el matrimonio emprendió el viaje de regreso con su nueva hijita. La diminuta Andrea estaba completamente ajena al cambio milagroso que había comenzado en su vida.

Hoy Andrea tiene ocho años. Forma parte de una cariñosa familia cristiana con cinco hermanos mayores y dos hermanas menores. (¡Sus padres adoptaron a dos niñas más!). El cuidado y afecto que su nuevo hogar le ha brindado ha borrado el comienzo trágico de su vida. Y todo se debe a que su papá y su mamá la encontraron y se la llevaron a casa.

Todos tenemos algo en común con Andrea. Porque el pecado nos separó de Dios, llegamos al mundo solos. Fue como haber nacido en un orfanato. Necesitábamos desesperadamente que alguien nos cuidara.

Entonces apareció Dios, no sólo para visitar, no sólo para dejarnos un regalo e irse, sino con el fin de llevarnos a su hogar para formar parte de su familia. Nos ama tanto que nos ha invitado a ser uno de sus propios hijos.
El cambio que sucedió en nuestra vida fue todavía más extraordinario que el de Andrea. El apóstol Pedro lo expresa así: “Vosotros en el tiempo pasado no erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios” (1 Pedro 2:10). ¡Cuando acudimos a Cristo, pasamos de no tener familia a ser un miembro de la familia de Dios!

¿Te imaginas cómo se sentirá un día Andrea cuando pueda comprender lo que sus padres adoptivos hicieron por ella? ¿Tienes algunos de estos mismos sentimientos cuando tomas conciencia de que Dios te ha adoptado y formas parte de su familia?

PARA DIALOGAR
¿Cómo sería distinta tu vida si Dios no te hubiera adoptado y no formaras parte de su familia?

PARA ORAR
Señor, te damos gracias porque nos adoptaste como tus hijos. Gracias por darnos un hogar lleno de amor.

PARA HACER
Piensa en alguien que se siente solo y apartado de Dios. ¡Dale la buena noticia de que Dios quiere adoptarnos como sus hijos!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una reservación para llegar a tu destino

Marzo 31

Una reservación para llegar a tu destino

Lectura bíblica: Mateo 25:31–46

¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34

a1—Extrañamos mucho a mi abuela —susurró Melisa—. Es realmente triste pensar que no la volveremos a ver aquí en la Tierra.

Luego Melisa levantó un poco la voz:
—Pero estamos contentos de que se encuentra en el cielo. ¡Estoy contenta de que la veremos allí!

Su compañera de escuela hizo un gesto.
—¿El cielo? No entiendo de qué vale creer en el cielo —dijo—. Yo creo que cuando uno se muere, se acabó todo. ¿Dónde está el cielo? ¿Arriba en las nubes? Uno no puede simplemente flotar en el aire. ¿Y cómo puedes creer en el infierno? Es simplemente un montón de piedras y lava dentro de la Tierra. Lamento tener que ser la que te lo diga, pero tienes que admitir que tu abuela ha dejado de existir.

Para Melisa es triste tener que escuchar esto de alguien que considera su amiga. Además, lo que ésta le dijo es totalmente falso.

Aunque la Biblia no nos da el lugar específico donde está el cielo, no es un cuento de hadas. La Biblia enseña que hay un cielo real y un infierno real.

• Jesús les dijo a sus seguidores que se iba para preparar un lugar para ellos (ver Juan 14:2). El apóstol Juan da algunos detalles del cielo, describiéndolo como un lugar increíble en la presencia de Dios donde ya no habrá muerte, ni lágrimas, ni dolor (ver Apocalipsis 21:4). Es un lugar donde el pueblo de Dios le servirá, lo verá tal como es y estará con él para siempre (ver Apocalipsis 22:3–5).

• La Palabra de Dios es clara en cuanto a que el futuro de los malos será el castigo en un lugar llamado infierno (ver Mateo 25:41). Juan describe también el castigo que les espera a los que no conocen a Dios (ver Apocalipsis 21:8). La Biblia habla repetidamente del infierno en términos contundentes como un lugar separado de Dios, su pueblo y todo lo bueno que él ha hecho.

Desafortunadamente, no son muchas las personas que hacen caso a las advertencias bíblicas sobre el infierno ni a sus promesas del cielo. Por eso es que no podemos quedarnos sentados tranquilamente y esperar que Dios nos lleve al cielo, porque a nuestros amigos que no creen en Cristo les espera un sufrimiento muy real. Pero si hemos confiado en Cristo, nuestro futuro es realmente celestial. El cielo es un lugar real donde disfrutaremos de estar con Dios y su pueblo para siempre.

PARA DIALOGAR
Di en tus propias palabras: ¿Qué le hubieras respondido a la compañera de Melisa? ¿Y cómo hubieras consolado a Melisa?

PARA ORAR
Ora por tus amigos que no creen en el cielo, ni en el infierno.

PARA HACER
Usa una concordancia bíblica y busca referencias sobre “cielo” e “infierno”. ¿Qué enseña la Biblia?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ciento por ciento fiel

Marzo 30

Ciento por ciento fiel

Lectura bíblica: Marcos 16:1–11

¡Ha resucitado!… como os dijo. Marcos 16:6, 7

a1—¡Quise decir lo que dije y dije lo que quise decir… Un elefante es ciento por ciento fiel!

Si te gustan los cuentos del doctor Seuss, sabes que esas palabras fueron dichas por Horton, el elefante, en Horton Hatches the Egg (Horton incuba el huevo). En este relato, la mamá pájaro le cuenta a Horton qué cansada está de estar sentada sobre el huevo esperando que nazca su cría. El bueno de Horton acepta tomar su lugar en el nido mientras la mamá pájaro sale volando para tomarse unas breves vacaciones.

Pasan los días y Horton sigue en el nido. Vez tras vez se siente tentado a dejarlo. Pero cada vez responde: “Quise decir lo que dije y dije lo que quise decir… Un elefante es ciento por ciento fiel”.

Por fin regresa la mamá pájaro a su nido, la obligación de Horton ha terminado, y pronto sale la cría del cascarón. ¿Cuál es la moraleja del cuento? Como Horton, debemos ser fieles en cumplir lo que prometemos.

Eso puede ser difícil. En cambio, Dios cumple perfectamente su palabra.

Marcos 16 empieza con la noticia de que Jesús “quiso decir lo que dijo y dijo lo que quiso decir” acerca de volver a la vida después de su muerte en la cruz. Desde el punto de vista de los discípulos, las cosas andaban mal. Su maestro que los amaba había sido ajusticiado en una cruz. Y ahora se escondían por temor de que ellos también fueran asesinados.

No hay nada en la Biblia que nos diga que los discípulos recordaron o creyeron las predicciones de Jesús en Marcos 9:31, de que resucitaría de entre los muertos. Estaban “tristes y llorando”. Cuando llegaron a la tumba de Jesús algunas de las mujeres que habían seguido al Maestro, se asombraron de encontrar que la enorme roca que tapaba la entrada había sido quitada, ¡y que el cuerpo de Jesús había desaparecido! Pero un ángel les dijo que el Salvador estaba vivo, “como os dijo” (Marcos 16:7). Cuando los discípulos oyeron la noticia por medio de María Magdalena, “no lo creyeron” (Marcos 16:11).

Si hubiéramos visto a nuestro amigo y líder morir en una cruz, nos hubiera sido difícil creer que estaba vivo. Pero Jesús hizo exactamente lo que dijo. Venció la muerte, salió de la tumba y hoy vive como Señor y Rey.

Jesús nunca ha dejado de cumplir una promesa. Podemos estar seguros de que cada promesa en las Escrituras fue hecha por aquel que cumple su palabra ciento por ciento. Y el que Jesús haya resucitado es nuestra prueba. ¡Qué gran razón para creer!

PARA DIALOGAR
El hecho de que Jesús cumplió su promesa de que resucitaría, ¿cómo hace que todas las otras promesas suyas sean para ti más fáciles de creer?

PARA ORAR
Señor, creemos tu Palabra. Ayúdanos a confiar aun cuando el mundo parece oscuro.

PARA HACER
¿Te cuesta a veces creer lo que Dios ha prometido? Conversa con un cristiano más maduro acerca de las dudas que tienes.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Eres o no eres?

Marzo 29

¿Eres o no eres?

Lectura bíblica: Marcos 14:66–72

Este es uno de ellos. Pero él [Pedro] negó otra vez. Marcos 14:69, 70

a1Miguel va a la iglesia por diversión, como otros chicos juegan voleibol o ajedrez.

El verano pasado la iglesia de Miguel llevó un ómnibus lleno de jóvenes para reparar una casa en un barrio humilde de la ciudad. Miguel había oído que estaría usando un mazo para romper las paredes y que se subiría al techo para sacar los tablillas. Así que se anotó. Pero cuando el trabajo se puso duro y caluroso, se escapó al quiosco cerca de la casa para comprarse un refresco.

El dueño lo estudió por un momento.

—No te he visto antes por aquí —comentó—. ¿Estás con ese grupo de la iglesia que vino a reparar esa casa?
—¿Yo? —protestó Miguel—. Yo no soy uno de ellos. Son patéticos.

—Bueno, estaba por decir que me gusta lo que están haciendo —dijo el señor—. Es bueno para el barrio.
Tema para comentar: ¿Cómo reaccionas cuando alguien descubre que eres creyente?

Hasta los mejores seguidores de Jesús han luchado por defender su fe. Pedro había prometido resueltamente a Jesús que, pasara lo que pasara, nunca lo abandonaría (ver Marcos 14:29). Pero cuando Jesús era juzgado, Pedro estaba afuera, acurrucado cerca de una fogata. Escondió su rostro en las sombras, esperando ver lo que pasaba con Jesús, sin que lo reconocieran como uno de sus seguidores.

Allí en la oscuridad, tres testigos dijeron reconocer a Pedro como uno de los seguidores de Jesús. Y tres veces Pedro negó ser amigo de Jesús, diciendo algo como: “No sé de qué está hablando este hombre”. Cuando cantó el gallo, Pedro recordó que esa misma noche Jesús había predicho que lo negaría. Pedro no pudo aguantar y se puso a llorar (ver Marcos 14:66–72).

Cada uno de nosotros toma diariamente decisiones de ser resueltos o tímidos con respecto a nuestra fe. Un amigo tuyo necesita un amigo cristiano que ore por él y le dé un consejo bíblico. ¿Qué le dices? O algunos cristianos en tu escuela quieren que te sumes a ellos para orar con el grupo alrededor del asta de la bandera. ¿Dejas que te reconozcan como parte del grupo?

Si te consideras alguien que ama de veras a Jesús no te conformes con ser un cristiano sólo cuando es fácil serlo. Pídele que te dé el poder para dar un paso adelante y hablar a favor de él en cada área de la vida. ¡Paso por paso, palabra por palabra, Dios quiere darte el poder para actuar y hablar con una valentía santa!

PARA DIALOGAR
Identifica una situación en que te hubiera gustado ser más valiente. ¿En qué sentido quieres actuar y hablar de una forma distinta para Jesús?

PARA DIALOGAR
Identifica una situación en que te hubiera gustado ser más valiente. ¿En qué sentido quieres actuar y hablar de una forma distinta para Jesús?

PARA HACER
¿Has sentido alguna vez un impulso interior de defender a Jesús, pero no le hiciste caso? ¡Decide hoy dejar que Dios te guíe a obedecer ese impulso!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cuando nos presionan

Marzo 28

Cuando nos presionan

Lectura bíblica: Marcos 14:32–42

¡Aparta de mí esta copa! Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Marcos 14:36

a1Nacho quería que su hermanito estuviera listo para todo el mal que lo esperaba en la escuela secundaria.

—Algunos de los chicos andan muy metidos en las drogas —le dijo.

Su hermanito lo miró sorprendido.

—Fue muy difícil no ceder —admitió Nacho—. Pero hice lo que sabía que tenía que hacer. Todavía me junto con amigos que no me presionan, pero lo hago solamente en la escuela, en un lugar seguro. Pero a otros amigos los tuve que dejar. Abandonar esos viejos amigos no fue nada fácil.

Tema para comentar: ¿Te has sentido alguna vez triste y dolorido por tener que hacer lo correcto?

Si has sufrido por hacer lo correcto, Jesús sabe lo que sientes.

Cuando Jesús fue al huerto de Getsemaní después de la Última Cena con sus discípulos, el terror de estar yendo hacia la cruz comenzó a dominarlo. Se había comprometido totalmente a hacer la voluntad del Padre. Quería dar su vida por la humanidad perdida. Pero aún así, su tarea sería más difícil de lo que se podía imaginar. La batalla entre querer hacer lo correcto y querer evitar el sufrimiento lo llevó al huerto y a la oración.

El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego, y la palabra griega para “Getsemaní”, el lugar donde oró Jesús, significa “lagar de aceite”. Esa es una máquina para exprimir las aceitunas y sacarles el aceite. Piensa en ese cuadro. Jesús pasó la velada antes de su muerte en un lagar de aceite. Estaba siendo exprimido como una aceituna.

Podemos aprender cómo vencer las presiones observando a Jesús en Getsemaní. Lo que aprendemos es esto: Hacer lo correcto no siempre es fácil, aun para el Hijo de Dios. A Jesús le costó mucho cumplir el plan de Dios. Al escoger seguir el camino de Dios, Jesús tomó la difícil decisión de pasar solo por todo su sufrimiento.

Eres sabio si manejas estas situaciones difíciles como lo hizo Jesús. Él oró: “¡Aparta de mí esta copa!”. Está bien pedirle a Dios que cambie las circunstancias desagradables que enfrentas. Jesús lo hizo. Pero también agregó: “Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”. Le dijo a Dios que, sobre todas las cosas, quería obedecerle.

Hacer lo correcto en estos tiempo no es fácil. Tarde o temprano enfrentarás un “momento como el Getsemaní”. Se trata de una decisión difícil de hacer lo correcto aunque duela. Puedes estar seguro de que Dios está contigo. ¡Y sabe exactamente lo que enfrentas!

PARA DIALOGAR
¿En qué ocasiones has tenido que luchar para lograr hacer lo correcto?

PARA ORAR
Toma una situación difícil que estás pasando en este momento y ora acerca de ella usando la oración de Jesús.

PARA HACER
¿A quién conoces que está pagando por hacer lo correcto? ¿Cómo puedes serle de apoyo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una cena en una máquina del tiempo

Marzo 27

Una cena en una máquina del tiempo

Lectura bíblica: Marcos 14:17–26

Esto es mi sangre del pacto, la cual es derramada a favor de muchos. Marcos 14:24

a1—Los cultos son tan aburridos —lloriqueó Lucas—. Y no veo por qué tenemos que hacer esa cosa de la Comunión. Al final de cuentas, ¿qué es eso?
¿Te sientes alguna vez como Lucas los domingos a la mañana? ¿Alguna vez dejas vagar tu mirada por la ventana deseando poder trasladarte a otra época y lugar? Bueno, cada vez que hacemos lo que Lucas llama “esa cosa de la Comunión”, tenemos la oportunidad de hacerlo. De hecho, cuando participamos de la Comunión —conocida en muchas iglesias como la Cena del Señor— somos como los héroes y las heroínas de ciencia ficción que son remontados al pasado y al futuro.

Cuando Jesús reunió a sus discípulos en el aposento alto para festejar la Pascua, fue como si estuvieran dando un salto en el tiempo, pero no exactamente del tipo ciencia ficción. La fiesta de Pascua era una representación de los acontecimientos del éxodo de Egipto que narra el Antiguo Testamento. Ayudaba a los judíos a que recordaran y alabaran la fidelidad de Dios hacia ellos en el pasado.

Dondequiera y cuando quiera que celebramos la Cena del Señor, es como si diéramos un salto en el tiempo. Es como si fuéramos lanzados al pasado y nos remontáramos al futuro:

• La Cena del Señor te remonta a 2.000 años en el pasado al sacrificio de Cristo en la cruz por tus pecados. “Todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa”, escribió Pablo, “anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga” (1 Corintios 11:26). En otras palabras, cuando celebras la Cena del Señor estás recordando lo que Jesús ya ha hecho por ti.

• La Cena del Señor también te lleva a mirar al futuro, al final de la historia humana. Jesús dijo: “No beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mateo 26:29). El día del que está hablando Jesús es el día cuando volverá para invitarte a ti y a todos los cristianos a una fiesta de celebración en el cielo. Podremos agradecerle personalmente por su sacrificio que logró nuestra salvación. En otras palabras, cuando celebras la Cena del Señor te estás extendiendo hacia adelante a lo que Jesús promete hacer por ti.

Es un reto para tu mente volver al pasado y pensar en la cruz , y extenderte hacia el futuro y pensar en el regreso de Cristo. Ambos acontecimientos son importantes para tu vida aquí mismo y ahora mismo. Al recordar el pasado estás diciendo: “Señor diste tu vida por mí. Ayúdame a darme a ti”. Al pensar en el futuro estás diciendo: “Señor, tienes un plan maravilloso para mí. Quiero que mi vida cuente para ti. ¡Espero el día cuando me encontraré contigo cara a cara!”.

PARA DIALOGAR
¿Cómo puedes hacer que cada celebración de la Cena del Señor sea un banquete para recordar?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a considerar la Cena del Señor con nuevos ojos: a recordar tu muerte por nosotros en el pasado y remontarnos al futuro cuando volverás.

PARA HACER
Vuelve a reflexionar en esta meditación la noche antes de la próxima celebración de la Cena del Señor en tu iglesia.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Un amigo para cada momento

Marzo 26

Un amigo para cada momento

Lectura bíblica: Efesios 4:25–29

Ninguna palabra obscena salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación…, para que imparta gracia a los que oyen. Efesios 4:29

a1Nancy lloró cuando una fractura del brazo le puso final a su temporada de voleibol. Había descubierto que le encantaba más ese deporte que ningún otro que había jugado. Así que le daba rabia cuando sus amigas le decían:

—Nos imaginamos cómo te sientes.

No tenían idea de cómo se sentía.

Hay un tiempo y un lugar para cada acción o expresión de amistad. Por ejemplo, algunos pensamientos y palabras alentadores levantan el ánimo del amigo. Algunos esfuerzos ayudan a sentir verdadero alivio. Pero algunas cosas que decimos o hacemos provocan que nuestros amigos quieran darnos un puñetazo por nuestra desagradable estupidez.

Otra traducción del versículo clave de hoy nos dice que ayudemos a los demás diciendo “palabras buenas y oportunas” (DHH). Es importante responder oportunamente de una manera que coincida con las necesidades de nuestro amigo.

Para cada uno de los siguientes casos, elige una respuesta que te parece que mejor satisfaría “oportunamente” la necesidad de tu amigo.

Tu amigo parece desanimado pero no ha dicho nada. Tu amigo necesita:
(a) un medicamento
(b) saber que a nadie le gusta un perdedor
(c) sobreponerse y punto
(d) alguien que se interese lo suficiente como para escucharle

Tu amigo acaba de sufrir una pérdida grande y está sufriendo. Tu amigo necesita:
(a) escaparse y sufrir solo
(b) llorar de una vez para mejorar
(c) pretender que no sufre
(d) alguien que sufra con él

Tu amigo tiene que estudiar mucho para un examen importante. Tu amigo necesita:
(a) ser más inteligente
(b) conformarse con calificaciones bajas
(c) aprender a copiar
(d) alguien que le ayude a estudiar para el examen

En lugar de reaccionar siempre de una manera mecánica —siempre saliendo con una broma, mostrando una simpatía falsa o entrando en detalles sobre tus propias experiencias— dedica unos segundos a pensar en algunas opciones más apropiadas. Ser un amigo cariñoso y ayudador significa estar atento a lo que tus amigos están pasando y descubrir exactamente lo que necesitan en ese momento.

PARA DIALOGAR
Por lo general, ¿cómo reaccionas cuando un amigo sufre? ¿Qué otras opciones tienes?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a saber cómo apoyar a nuestros amigos cuando más nos necesitan.

PARA HACER
Piensa en un amigo que sufre, y piensa en una manera apropiada de aliviar su dolor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Libreta de calificaciones

Marzo 24

Libreta de calificaciones

Lectura bíblica: 2 Corintios 5:21

Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21

a1Armando tiene razón para gritar de entusiasmo. Podría festejar el hecho de que ha llegado al segundo año de la secundaria sin jamás tener una calificación que no fuera excelente. Pero ahora ha sacado la primera que califica como un “Muy bien” y tiene una cara que parece que lo han condenado a cadena perpetua.

En una sola oportunidad Armando sacó una calificación que no era tan, tan excelente. Cuando sus padres vieron su libreta de calificaciones, no lo felicitaron por las cinco calificaciones superexcelentes. Lo regañaron por la más o menos excelente. Le dijeron que se concentrara más en obtener calificaciones excelentes en lugar de “más o menos excelentes”. Después de eso, Armando juró nunca volver a sacar una “mala” calificación. Era su única esperanza de sentirse aceptado por sus padres.
Lo maravilloso de pertenecer a Dios es que no tienes que ser un genio en todas las materias para conseguir que te quiera.

Aun si nunca triunfaras en nada, Dios igual te aceptaría. No se sienta en el cielo dándole puntaje a tu día. No está contando los puntos que tienes para aceptarte.

Tu verdadero valor ya está establecido para siempre. No puede cambiar. No sube o baja según lo bien que te va en la escuela o cuánto te quiere la gente en el momento.

Dios define tu valor, y dice que eres tan valioso como la vida de Jesús, su Hijo. Cuando te sientes seguro de esta verdad, suceden varias cosas fantásticas.

• No te desesperas si fracasas. Dios te da la libertad de probar, ¡y de fracasar! Al saber que Dios no te rechaza, puedes esforzarte por alcanzar todo tu potencial y descubrir aquello para lo cual eres capaz.
• Te va mejor cuando tienes éxito. Tener conciencia de tu verdadero valor te deja volver a centrarte en Dios, quien te ama y acepta tal como eres. No tienes que adjudicarte el mérito por tus logros. No tienes que preocuparte tanto por conseguir que la gente te aplauda.

Y hay algo más. No tienes que desvivirte para que la gente te quiera. Es maravilloso que te vaya bien, pero no tienes que destacarte para ganarte el elogio de los demás. No tienes que hacer nada para merecer el amor de Dios. ¡Cuentas ya con su aprobación!

PARA DIALOGAR
Dios te acepta totalmente debido a Cristo. ¿Cómo te hace sentir esto?

PARA ORAR
Señor, gracias por aceptarnos tal como somos. Ayúdanos a demostrar hacia otros tu clase de aceptación.

PARA HACER
Elige hoy un amigo o familiar. Busca oportunidades para elogiar lo bueno que hace en lugar de enfocar lo malo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Un día en la vida de cualquiera

Marzo 25

Un día en la vida de cualquiera

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:9–11

Animaos los unos a los otros y edificaos los unos a los otros, así como ya lo hacéis. 1 Tesalonicenses 5:11

a1Nunca te ha tocado un día como el siguiente, ¿no es cierto?

7:45 Pierdes el transporte escolar y tu mamá te tiene que llevar a la escuela. Durante todo el trayecto no hace más que sermonearte sobre la puntualidad.
8:12 Te olvidaste la tarea, así que la maestra escribe tu nombre en el pizarrón debajo del encabezamiento “Olvidó su tarea”.
11:47 Llevas tu comida a la mesa donde están sentados tus amigos, pero ninguno se corre para hacerte un lugar.
16:33 Tu papá se olvida de ir a verte jugar el partido, otra vez.

Ahora bien, si cualquiera de nosotros tuviera un día tan infeliz, necesitaríamos un montón de ayuda. ¿Qué nos serviría de aliento? Vota “Sí” o “No” a estas ideas para levantarte el ánimo.

☐ Sí ☐ No Un amigo te dice: “Te crees que tú tienes problemas. Déjame que te cuente los míos (bla, bla, bla)”.
☐ Sí ☐ No Un amigo te explica: “Bobo, esto te pasó por lo siguiente y aquí tienes lo que debes hacer para que no te vuelva a suceder (bla, bla, bla)”.
☐ Sí ☐ No Recibes un mensaje electrónico de un amigo que dice: “Lamento saber que tuviste un día desalentador. Estoy orando por ti”.
☐ Sí ☐ No Aparece un amigo con un disco compacto de música cristiana. “Sé que has tenido un día difícil. Pensé que podríamos escuchar esto juntos”.

De cuando en cuando, todos los que conoces necesitan aliento. Alentar significa levantar el ánimo de la persona y confortarla al ayudarla a centrarse en las cosas positivas y buenas en la vida. Pero sólo un par de opciones de la lista anterior de respuestas “amistosas” realmente caben dentro de esa definición, ¿no es cierto? Las otras no ayudan para nada, y hasta pueden empeorar las cosas.

Según 1 Tesalonicenses 5:11, animar a otros es parte de lo que significa ser un buen amigo. Cuando aceptamos a Dios como nuestro amigo perfecto que nos alienta con su sabiduría perfecta, aprendemos cómo ser una auténtica fuente de aliento para nuestros amigos, aun en sus días más deprimentes.

PARA DIALOGAR
¿De qué modo tratas a tus amigos cuando están desalentados? ¿Has dejado que Dios te ayude a detectar la diferencia entre ayudar y perjudicar?

PARA ORAR
Señor, haz que seamos buenos amigos y que sepamos cómo alentar a los que más lo necesitan.

PARA HACER
Llama por teléfono a un amigo que podría beneficiarse de una palabra de aliento.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.