¡Eh, tú, la del cabello anaranjado!

Marzo 23

¡Eh, tú, la del cabello anaranjado!

Lectura bíblica: Hebreos 13:5, 6

Nunca te abandonaré ni jamás te desampararé. Hebreos 13:5

a1¿Te ha sucedido alguna vez una situación embarazosa como las siguientes? A ver, levanta la mano cuando alguna de las siguientes situaciones se parezca a algo que te pasó a ti.

• Trataste de teñirte el cabello y te salió anaranjado fluorescente.
• Te agachaste y se te rompió el pantalón por atrás.
• Te salió un grano rojo en la frente que parecía un tercer ojo.
• Te dijeron que la ropa que usabas había sido hecha de las cortinas de tu abuela, y que su estilo no te quedaba tan bien a ti como a los chicos de La Novicia Rebelde.
• Descubriste que alguien te puso un letrero en la espalda que decía: “Soy un perdedor. Dame una patada”.
• Sentías un olor terrible, y descubriste que tú eras el del mal olor.

No te gustaría caminar por los pasillos llenos de chicos en la escuela bajo ninguna de esas condiciones tan poco divertidas. Verías que amigos y enemigos por igual se apartarían de ti. Escucharías que murmuran de ti, o algo peor. Y definitivamente no te sentirías nada seguro de ti mismo.

Cuando nos preguntamos si nos vamos a sentir aceptados, nos sentimos inseguros. Cuando nos miramos al espejo y lo único que vemos son defectos, empezamos a creer que nadie nunca querrá pasar el rato con nosotros.

Pero tú no tienes por qué sentirte así. ¿Por qué? Porque somos aceptados por aquel que más importa: Jesucristo. Nos acepta como amigos tal como somos: con el cabello anaranjado fluorescente, la nariz colorada, los pantalones rotos, con las medias que no hacen juego, y todo lo demás. Ha prometido nunca dejarnos ni abandonarnos. Quiere estar con nosotros no importa cómo nos sintamos con respecto a nosotros mismos.

Ahora piensa en lo que esto significa. Si Jesucristo, el Creador del universo, nos acepta, ¿qué importa si nadie más nos acepta? Eso no significa que dejamos de necesitar a otras personas, pero podemos dejar de necesitar su aceptación para sentirnos bien.

Cuando te das cuenta de que Cristo te acepta incondicionalmente, no tienes que centrarte en ti mismo. Puedes poner tu atención en los demás. Casi todos tus amigos se sienten inseguros, aunque quizá no lo demuestren. Necesitan a alguien que los ayude a satisfacer sus necesidades acercándose a ellos y señalándoles a Jesús. Saber que Cristo te acepta te deja aceptarlos a ellos como amigos así como Cristo te aceptó a ti.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera saber que Cristo te acepta te ayuda a aceptar a otros?

PARA ORAR
Jesús, te damos gracias porque nos aceptas completamente.

PARA HACER
La mayoría no te va a creer si simplemente dices que los aceptas. Haz algo hoy para demostrar que aceptas a alguien con quien has sido antipático en el pasado.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Hay un precio sobre tu cabeza

Marzo 22

Hay un precio sobre tu cabeza

Lectura bíblica: 1 Corintios 1:26–29

Dios ha elegido lo vil del mundo y lo menospreciado; lo que no es, para deshacer lo que es. 1 Corintios 1:28

a1Carla sonrió al contar el dinero obtenido de todas las cosas que vendió en la venta anual de su vecindario. Casi no podía creer cómo habían venido a la venta extraños de toda la ciudad y que le habían dado dinero por los juguetes y libros que ya no necesitaba. Pero se le acabó el entusiasmo cuando vio que todavía le quedaba una caja grande de cosas que tenía que llevar de regreso a su casa. Carla había llevado una mesa llena de cosas, pero muchas no se habían vendido.

Carla tenía un problema. Ella no quería esas cosas. Y peor aún, los demás tampoco las querían aunque apenas pedía unos centavos por ellas.

Carla tomó las cosas que no se vendieron y volvió a su casa. Luego las tiró en la basura.

La mayoría de nosotros alguna vez nos sentimos como sobrantes de una venta. Cuando dejamos que otras personas nos digan lo que valemos, sentimos que valemos menos que unos centavos. Cuando nos comparamos con las personas a nuestro alrededor, terminamos sintiéndonos endebles y débiles, feos y sin atractivo, aun tontos y más que tontos.

Nos sentimos como una cosa que nadie quiere, inútiles para nosotros mismos, para los demás y para Dios.

Cuando te sientas así, no te desanimes. No eres la sobra de una venta. Vales más que los centavos que podría costar un juguete usado. Tu vida ha sido comprada por la valiosa sangre de Jesucristo.

Cristo murió en la cruz para llevarte a Dios. Y su muerte significa que no hay ninguna duda de tu valor increíblemente elevado. Si quieres sacar la cuenta de cuánto realmente vales, saca la cuenta de cuánto vale la vida de Cristo. En 1 Pedro 1:18, 19 encontramos una pista: “Tened presente que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

Quizá sigas sintiendo que no vales nada. Pero la realidad es que sí vales. Eres valiosísimo. ¡Tienes el valor de Jesús! Reflexiona sobre eso, y cuando lo hagas, cambiará radicalmente la forma como te ves a ti mismo. ¡No eres basura!

PARA DIALOGAR
Así que, ¿cuánto vales? ¿Qué tiene que ver la muerte de Cristo con el increíble valor que tienes?

PARA ORAR
Padre Dios, a veces no nos sentimos muy valiosos. Gracias por mostrarnos nuestro verdadero valor por medio de la muerte de Cristo en la cruz.

PARA HACER
Cuéntale hoy a alguien que él o ella tiene el valor de la vida de Jesús.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Esteban y Copión

Marzo 21

Esteban y Copión

Lectura bíblica: Romanos 8:28–30

Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo. Romanos 8:29

a1Cuando Esteban entraba en una habitación, su sola presencia hablaba de éxito. El chico de preparatoria era todo lo que uno podía esperar: Era deportivo, el capitán del equipo de fútbol campeón. Era buen mozo. Era musical, el trompetista principal en la orquesta juvenil estatal. Era brillante, el chico con las calificaciones más altas de la escuela.
Copión no era nada de eso. No era deportivo, una vez hasta se trastabilló con sus propios zapatos cuando estaba al frente del aula presentando una lección. No era buen mozo, pregúntaselo a cualquier chica. No era musical, lo sacaron de la banda escolar cuando dejó caer su tuba. Y no era inteligente, poco le faltaba para reprobar las materias. Pero en lugar de aceptarse como era, Copión seguía intentando hacer todas las cosas que hacía Esteban.
Querer ser alguien distinto puede ser un pensamiento divertido por unos minutos, pero no el modo de vivir todos los días. Dios te hizo único. Eres distinto de todas las demás personas en este planeta, y quiere que sigas siendo distinto.

• Eres maravilloso tal como Dios te hizo.
• No tienes que ser algún otro.
• No tienes que compararte con nadie.

Reconócelo: Te comparas con otros porque quieres saber si eres mejor, igual o peor que ellos. Si te sale bien la comparación, te pones eufórico. Si no eres magnífico, inteligente, rico o atlético como la otra persona, te deprimes. El problema con compararte con alguien es que usas la medida equivocada: usas a otras personas. Cada persona es diferente, así que siempre encontrarás a alguien que crees que es mejor o peor que tú, llenándote de frustración u orgullo.

No obstante, hay alguien a quien sí debes esforzarte por parecerte. Es alguien que hasta Dios quiere que copies. Y éste es su Hijo.

Dios no quiere que te rehagas a la imagen de nadie excepto Jesús. No quiere que trates de tener la apariencia de Jesús o de vestirte como él, sino que quiere que desarrolles un carácter como el de Jesús.

En lugar de preguntar: “¿Soy tan bueno como Fulano o Mengano?”, pregúntate esto: “¿Tengo el carácter de Jesús, el Hijo de Dios?”. Cuando puedas responder sí a esa pregunta, sabrás que te pareces a él.

PARA DIALOGAR
¿A quién quieres parecerte? ¿Por qué?

PARA ORAR
Padre, gracias porque no esperas que nos rehagamos a la imagen de nadie excepto tu Hijo.

PARA HACER
Con la ayuda del Espíritu Santo, identifica una característica de Jesús que te gustaría imitar. Luego, ¡trata de ponerla hoy en práctica!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Un amor que es más que humano

Marzo 20

Un amor que es más que humano

Lectura bíblica: 1 Juan 4:16–19

Dios permanece en él. En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros. 1 Juan 4:16, 17

a1Tema para comentar: Piensa en alguien que es realmente bueno, más que bueno. Menciona a alguien que es realmente buenísimo. Y aquí está lo importante: que sea alguien que no es creyente. Y luego contesta esta pregunta: ¿Cómo puede ser que alguien que no cree en Jesús sea una persona magnífica?

Aquí va un ejemplo. Nina había sido la mejor amiga de Felicia durante casi toda su vida. Felicia era buena, pero Nina era superbuena. Nina siempre brindaba su amistad a los chicos nuevos, siempre hablaba con bondad, y siempre se anotaba como voluntaria para ayudar en los hospitales y los albergues para ancianos. Cuando Felicia aceptó a Cristo como su Salvador y le anunció inmediatamente a su mejor amiga que ella necesitaba a Jesús, Nina le contestó que ella era tan buena como Felicia. No tenía que hacerse creyente porque ya sabía cómo querer a sus prójimos.

Las objeciones de Nina van al fondo de lo que significa ser cristiano, y por qué necesitamos compartir a Jesús con las personas buenas pero no creyentes en nuestro mundo. Aquí van cuatro realidades de las cuales podemos estar seguros:

Primera realidad: Los no creyentes pueden obedecer la Regla de Oro aunque no conozcan a Dios. No tienes que ser cristiano para poner en práctica alguna verdad bíblica. De hecho, ¡a veces los nos creyentes se esfuerzan más que muchos creyentes por cumplir la Regla de Oro!

Segunda realidad: Obedecer la Regla de Oro siempre requiere el poder único de Dios. La fuerza de voluntad te puede ayudar a hacer mucho bien. Pero vivir la Regla de Oro cuando resulta difícil amar requiere un poder sobrenatural que sólo el Espíritu Santo da. ¡La reacción natural es ser cruel con la gente que es cruel contigo!

Tercera realidad: Necesitas la Biblia para que te diga cómo actuar. El no creyente te puede decir “que escucha lo que le dice el corazón” para saber decidir entre el bien y el mal. Pero aunque tu conciencia y tu sentido común por lo general te llevan por buen camino, no son perfectos. Tu conciencia puede verse afectada por presiones externas e impulsos internos.

Cuarta realidad: Que seas bueno no significa que conozcas a Dios. Eso es difícil de aceptar, especialmente en la gente buena que queremos y admiramos. Pero la verdad es ésta: Por más buena y cariñosa que sea la persona no creyente, la salvación se obtiene únicamente por medio de la fe en Cristo, no por medio de seguir la Regla de Oro. El ser humano necesita más que el amor normal por los demás. Necesita la amistad de Dios mismo, ¡el origen del amor!

PARA DIALOGAR
¿Qué le puedes contestar a alguien como Nina, que dice que no necesita ser creyente porque sigue la Regla de Oro?

PARA ORAR
Señor, estamos rodeados de personas magníficas. Muéstranos cómo ayudarlas a comprender que aun así necesitan conocerte.

PARA HACER
¿Qué personas buenas conoces que necesitan conocer a Jesús? Haz planes con tu familia para contarles de Jesús con amabilidad y sabiduría.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Algo que siempre es correcto hacer

Marzo 19

Algo que siempre es correcto hacer

Lectura bíblica: Lucas 6:27–35

Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Lucas 6:31

a1La peor pesadilla de Chang Ho se ha convertido en realidad. Deambula por el pasillo de la escuela sin poder acordarse cómo llegar a su aula. No recuerda qué materias tiene hoy, ni qué tareas tenía que traer a clase. De pronto, se da cuenta de que lo único que sabe es que ya no sabe nada de lo que necesita saber, como ser quiénes son sus profesores… quiénes son sus compañeros de clase… a qué hora tiene que llegar a clase. Huye despavorido a la Dirección. Pero allí no lo pueden ayudar si no saben su nombre… que él no puede recordar…

Puede ser que te olvides de todo tipo de cosas. Pero éste es un mandato totalmente correcto, completamente básico que tienes que recordar: ama siempre.

El mandato de Dios de amar es uno de sus absolutos. Esto significa que no tiene excepciones, aun si alguien no nos cae bien, o si alguien nos trata mal o si nos parece que alguien tiene mal aliento.

Algunos argumentan que un mandato nunca puede aplicarse a todas las personas en todos los tiempos y en todo lugar. No obstante, podemos estar seguros de que el mandato de amar se aplica a cualquier situación que enfrentamos. ¿Has notado alguna vez cómo a la gente cruel no le gusta cuando los demás los tratan con la misma crueldad? Les gusta ignorar a otros y echar a andar rumores o decir cosas maliciosas de los demás. Pero si alguien les hace lo mismo, se sienten víctimas de una injusticia. Esa es la manera como sabemos que cualquier cosa que sea menos que amar es mala.

Piensa en ti mismo. Sin duda quieres que los demás te traten con simpatía. Y sin duda te sientes molesto cuando no recibes el trato que esperas. Cuando ayudas a un amigo con su tarea escolar, por ejemplo, esperas que él agradezca tu ayuda, y te sientes desilusionado, lastimado o frustrado cuando no te da las gracias.

Todos quieren ser amados. Si admites que esperas ser tratado con cariño, entonces lo que tienes que hacer es amar a los demás como esperas ser amado.

Jesús lo dijo bien cuando dio la Regla de Oro: Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos (Lucas 6:31). Esta es una manera fácil de recordar la regla más grande de Dios: amar siempre.

PARA DIALOGAR
¿Cuál es el mandato que no debes olvidar? ¿Cómo puedes estar seguro de que el mandato divino de amar es siempre el correcto?

PARA ORAR
Señor, sé que es importante amar a los demás como queremos que los demás nos amen. Ayúdanos a amar como tú amas.

PARA HACER
¿Algunas vez has dejado de amar a ciertas personas porque no las aprecias? Escoge a una persona y comienza hoy la costumbre de amarla.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Tres realidades del amor

Marzo 18

Tres realidades del amor

Lectura bíblica: 1 Pedro 4:7–11

Tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados. 1 Pedro 4:8

a1Ernesto corrió a casa después de la escuela, sintiendo como si sus compañeros le hubieran dado un puntapié. Si soy tan despreciable como dicen, pensó para sus adentros, entonces nadie quiere juntarse conmigo. Está bien. Si no quieren juntarse conmigo, yo no me quiero juntar con ellos. Entró a su cuarto, cerró la puerta, se acostó en la cama y se puso los auriculares. Y con la música tan fuerte como para romperle los tímpanos, trató de pensar en cualquier cosa menos la gente.

La actitud de Ernesto hacia la vida tiene un problema: No podemos renunciar de la raza humana. Sea que nos guste o no, Dios nos puso aquí sobre la Tierra para relacionarnos con otras personas. Existen tres realidades acerca del amor de las que no nos podemos escapar:
Primera realidad: Amar no es una opción. El mayor mandato de la Biblia a los cristianos es amar a Dios y amar a nuestros prójimos. Dios nos hizo “a medida” para que nos involucremos con personas de todo tipo, aun las que nos irritan, nos molestan o nos aburren. Aun cuando parece imposible poder hacerlo, Dios nos creó para que procuremos llevarnos bien con los demás.

En cuanto Ernesto se calmó, recordó que había mucha gente a su alrededor que necesitaba sentir el amor real y transformador de Dios. Vio que cada día era una oportunidad de amar a los que más necesitaban ser amados.

Segunda realidad: El amor es una acción. ¿Aborreces los dibujos de corazones, las flores y las canciones melosas de amor? ¡No importa! El amor no es un sentimiento. Es algo que escoges hacer.

En cuanto Ernesto oró que Dios le abriera los ojos, vio que Dios le estaba dando muchas oportunidades para disfrutar de otros, consolarlos y guiarlos a Cristo.

Tercera realidad: Amar con frecuencia es difícil. A veces resulta difícil decidir qué cosa cariñosa uno debe hacer. A veces realizar la cosa cariñosa es más difícil todavía. Afortunadamente, Dios no te diseñó para amar a los demás para luego dejarte sin indicaciones sobre cómo hacerlo.

En cuanto Ernesto leyó su Biblia, descubrió que ésta lo invitaba a tener la experiencia del amor de Dios. Le ordenaba que pusiera en práctica el amor en la vida real. Y le enseñaba para saber en qué consiste el amor.

Fuimos hechos para amar y para seguir amando. El amor nunca deja de ser, pero a veces dejamos de amar a Dios y a los demás. Entonces tenemos que volver y conseguir algo del amor excepcional de Dios. ¡Y, ya que estamos en esto, podemos volver a leer las instrucciones de Dios acerca de cómo demostrar su amor por los demás!

PARA DIALOGAR
¿En qué ocasión te has sentido tentado a retraerte de tu mundo? ¿Por qué eso no puede ser una opción permanente?

PARA ORAR
Pídele al Dios de amor que te siga enseñando lo que significa amarle a él y a los demás.

PARA HACER
¿Cuál “realidad acerca del amor” te da más trabajo aceptar y poner en práctica en tu diario vivir? ¡Concéntrate en esa!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Dios escribió el libro del amor

Marzo 16

Dios escribió el libro del amor

Lectura bíblica: Éxodo 34:5–7

[Yo soy] Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Éxodo 34:6

a1Alberto miró su patineta con tristeza, destruida al realizar la hazaña más extraordinaria que jamás había realizado. La madera se había partido en dos y las ruedas habían salido lanzadas al espacio.

—No importa —suspiró Alberto—, esta noche consigo una nueva.

El amigo de Alberto se quedó boquiabierto.

—¿Esta noche? La patineta te la hicieron a medida. Estuviste ahorrando durante meses para comprar esas ruedas. ¿Cómo vas a poder conseguir una patineta nueva esta noche? —preguntó.

—El Hada de las Patinetas, por supuesto —dijo tranquilamente Alberto—. Cada vez que se te rompe una patineta, pones los pedazos debajo de tu cama y el Hada de las Patinetas te la cambia por una nueva mientras duermes.

Quizá ya eres demasiado mayorcito para creer en el Hada de las Patinetas. Pero cuando de Dios se trata, quizá tengas expectativas tan irrazonables como las de Alberto.

Tema para comentar: ¿De qué modo espectacular te gustaría que Dios te demostrara claramente su amor por ti? ¿Dándote una calificación perfecta en un examen? ¿No dejando que jamás tengas que caminar en la lluvia? ¿Haciéndote ganadora de un concurso de belleza?

Esas serían maneras buenísimas de asegurarte del amor de Dios. Pero la realidad es que no necesitamos nada espectacular. Podemos ver su amor en los alimentos y otras cosas buenas que nos proporciona. Podemos detectar su amor reflejado en las personas que ha puesto alrededor de nosotros. Pero por si todavía no estás seguro de su cariño, él lo ha expresado claramente en su Palabra.

En la Biblia, cientos de versículos nos hablan del amor de Dios por nosotros. Escucha estas palabras acerca de cómo tu Dios cariñoso se dio a conocer en el Antiguo Testamento: “El gran amor del Señor envuelve a los que en él confían” (Salmo 32:10 NVI). “Tu amor, Señor, llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes” (Salmo 36:5 NVI). “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lamentaciones 3:22 NVI). “Tu gran amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad” (Salmo 26:3 NVI).

Y según Jesús, el amor es el mensaje principal de la Biblia. Dijo: “ ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ ” (Mateo 22:37–39).

Dios es todo amor. La Biblia lo expresa claramente. Y nosotros nos encontramos en el centro de su corazón lleno de amor.

PARA DIALOGAR
¿Cuál de los mensajes mencionados de la Palabra de Dios te hacen sentir más seguro de su amor por ti?

PARA ORAR
Da gracias a Dios porque proclama su amor por ti a través de la Biblia.

PARA HACER
Memoriza cualquiera de los versículos alentadores en este devocional acerca del gran amor de Dios por ti.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Puedes sentir el amor?

Marzo 15

¿Puedes sentir el amor?

Lectura bíblica: 2 Corintios 5:11–15

Porque el amor de Cristo nos impulsa. 2 Corintios 5:14

a1A ver, haz una lista rápida en tu cabeza de las personas que amas.
¿Quién califica para estar en tu lista?

☐ ¿tus padres?
☐ ¿tus abuelos?
☐ ¿tus hermanos, a lo menos algunas pocas veces?
☐ ¿tus amigos cercanos?
☐ ¿el pastor o maestro de Escuela Dominical o líder juvenil?

Aquí tienes otra pregunta: ¿Quién devuelve tu cariño?

Es probable que recibas un montón de cariño de un montón de personas, y animalitos domésticos. Pero, ¿notaste que falta alguien importante en la lista anterior? Hay alguien más que debe estar primero en la lista de personas que amas, y de tu lista de los que devuelven tu amor.

Es Dios.

Sí, te pedí que nombraras “personas”. Pero aunque Dios no es un ser humano, es un ser personal. Te creó y quiere que sientas su increíble amor por ti.

Existe un problema: Sentir el amor de Dios puede ser difícil. No podemos verlo y no podemos tocarlo. Muchas veces ni siquiera lo sentimos.

Dios nos da seres queridos por una gran razón: para que sintamos que su amor por nosotros es seguro. Si queremos conocer el amor de Dios, el amor humano nos brinda una pista enorme. Es una manera gigantesca en que demuestra su amor por nosotros. El apóstol Juan lo dijo así: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (1 Juan 4:7).

Cada vez que sentimos un amor humano, es Dios rodeándonos con sus brazos: los papás cambian pañales sucios, apaciguan pleitos, y proporcionan alimento y ropa y mucho más.

Los esposos y esposas se comprometen a amarse toda la vida. Y cada vez que alguien atiende a una persona que no se puede cuidar a sí misma, prepara comida para un amigo enfermo, dona dinero para los pobres, ayuda a un vecino a mover muebles o realiza algún otro tipo de acción cariñosa, el amor de Dios brilla a través de su conducta.

Como creyente, eres alguien que muestra a otros el amor de Dios. Él obra por tu intermedio, porque “el amor de Cristo nos impulsa” (2 Corintios 5:14). El amor viene de Dios. Y las personas que sienten que tú realmente los quieres, percibirán el amor de Dios.

PARA DIALOGAR
Dios te ha rodeado de amor humano de manera que puedas saber que te ama. ¿Cómo percibes el mensaje de que Dios te ama?

PARA ORAR
Cuando recibimos el amor de nuestra familia, Señor, ayúdanos a recordar que eres el origen de ese amor. Gracias por demostrarnos tu amor de maneras tangibles.

PARA HACER
Haz visible hoy el amor de Dios demostrando amor por alguien que lo necesita.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una señal gigantesca de Dios

Marzo 14

Una señal gigantesca de Dios

Lectura bíblica: Hechos 17:19–28

Porque “en él vivimos, nos movemos y somos”. Hechos 17:28

a1Por fin había llegado la primavera, y Amelia se moría de ganas por trabajar en el huerto. Se acordaba cómo la primavera pasada su familia excavó la dura tierra en un sector del patio y cultivó un huerto. Su mamá sembró las semillas y su hermanita regó. Todos los días salían al jardín para ver si ya habían brotado. El sol templado impulsó a las verdes plantitas a aparecer en la tierra húmeda. Y las gotas de lluvia cayeron suavemente sobre las hojitas. Ya en el verano, el huerto produjo una variedad de frutos: tomates, zapallitos, lechuga y zanahorias.

Amelia tenía que admitir que no le entusiasmaban mucho las verduras. Algunos de los regalos de Dios eran tan nutritivos que los comía, pero “ahogados” en alguna rica salsa. Aun así, sabía que estaba rodeada de los milagros de la provisión de Dios. Es maravilloso: de la tierra, el agua, el sol y las semillas proceden los ricos cuidados de Dios por nosotros. Diariamente. Y en abundancia.

Tema para comentar: Mira a tu alrededor e identifica diez cosas que muestran la obra de Dios. Si necesitas hacerlo, corre a la ventana. (¡Pero después regresa!).
Todo tu mundo es como un rótulo luminoso que dice que Dios cuida de ti. El apóstol Pablo le dijo cierta vez a un grupo de no creyentes que Dios da “lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría” (Hechos 14:17). El verdor de la madurez de un jardín, la belleza de una montaña, el diseño intrincado de la célula más pequeña nadando en un charco, son todas señales del amor de Dios.

Pablo también escribió que cada ser humano puede ver bastante de Dios en la naturaleza como para convencerlo de que Dios existe. Podemos comprender que él nos hizo y que atiende nuestras necesidades. Aun los que dicen no creer en Dios pueden ver con claridad “su eterno poder y deidad” (Romanos 1:20). Él no es un Dios atrapado en el cielo, sino que es un Dios que se interesa por la Tierra que él hizo y las criaturas que en ella habitan, y las cuida.

La naturaleza canta que el amor de Dios es real. Quizá nunca hayas considerado un zapallito como prueba del cuidado de Dios. Pero cada zanahoria, astro y montaña con su cima cubierta de nieve exclaman que Dios cuida de ti.

PARA DIALOGAR
Cuando observas el modo como Dios te ha proporcionado un mundo bueno, ¿te sientes amado?

PARA ORAR
Señor, gracias por toda la hermosura que has puesto a nuestro alrededor. Gracias por mostrarnos tu cuidado al suplir nuestras necesidades.

PARA HACER
Vete afuera y colecciona muestras del cuidado de Dios para ti y las demás criaturas que hizo. Haz un “collage” o una colección que te recuerde el cuidado de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El que se merece el mérito

Marzo 13

El que se merece el mérito

Lectura bíblica: Filipenses 1:3–6

Estando convencido de esto: que el que en vosotros comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

a1Es probable que creas que sobrevivir las críticas es difícil. Pero, ¿qué tal te comportas cuando alguien piensa que eres maravillooooso?
Tema para comentar: ¿Cómo reaccionas cuando alguien te elogia?

Quizá hayas notado que es fácil caer en uno de dos extremos. El primero es la humildad falsa. Si alguien te elogia por un solo que cantaste, niegas tus logros diciendo algo como: “No, no, no, canto horrible”. Pero todos los que te oyen saben que por dentro estás gritando: “¡Dímelo otra vez! ¡Dime qué grande soy!”.

El otro extremo es la arrogancia. Coincides con los elogios al punto de presumir. Alguien dice una cosa linda y tú le recuerdas de 20 cosas más que haces bien. Eres como el jugador de fútbol que mete un gol, empieza a correr y saltar, recibe contento las palmeadas de sus compañeros, se da él mismo un fuerte abrazo y levanta los brazos hacia el público para que lo sigan aplaudiendo y vitoreando.

Aquí va una manera más adecuada de manejar un elogio: Empieza por preguntarte si realmente lo mereces. Si el mérito le corresponde a otro, no dejes de decirlo. Si eres tú quien se lo merece, sencillamente responde: “Muchas gracias”.

Lo único mejor que hacer algo que merece un elogio es recibir el elogio con dignidad. Bueno, excepto esto: Cuando recibes un elogio, susúrrale tu agradecimiento a Jesús. No tienes que expresarlo en voz alta. Pero en tu corazón le puedes decir a Dios que sabes el origen de tus asombrosos dones, increíbles habilidades, de tu magnífica apariencia y tu personalidad ganadora.

Dios es el que se merece el mérito por todo lo que logras. Y el pasaje que leíste nos dice por qué. Dios es el que está obrando en ti, y las cosas buenas que has podido hacer en tu vida proceden de él.

De principio a fin eres obra de Dios. Y por más maravilloso que seas, no has alcanzado todo tu potencial. Dios tiene tu vida en sus manos para hacerte aún mejor.
Dios te hizo como una rosa. Sin cuidados, la rosa nunca llega a ser todo lo que puede ser. De hecho, las rosas no cuidadas permanecen pequeñas y espinosas. Pero a medida que un maestro jardinero cuida la rosa, ésta crece y llega a ser aún más hermosa. Llega a ser todo lo que es capaz de ser. ¡Ese es el plan de Dios para ti!

PARA DIALOGAR
¿Estás agradecido porque Dios está siempre contigo para ayudarte a crecer hasta alcanzar todo tu potencial? ¿De qué modo lo ves obrando en ti?

PARA ORAR
Señor, gracias porque estás obrando en nosotros. Queremos darte el mérito por todas las cosas buenas que hacemos.

PARA HACER
Da gracias hoy a Dios por un buen amigo. ¡Pero también piensa en una de sus buenas cualidades y elógialo por ella!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.