EL DIVINO PROPÓSITO DE DIOS

EL DIVINO PROPÓSITO DE DIOS

9/16/2017

Nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

Efesios 1:4

Mientras Israel andaba todavía errante por el desierto del Sinaí, Moisés les dijo: “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto” (Dt. 7:7-8). Dios no escogió a los judíos por quienes ellos eran, sino por lo que Él es.

Lo mismo puede decirse de los creyentes que Dios escoge. Él los escoge basándose únicamente en su voluntad, propósito y amor divinos. No hay nada que usted hiciera para ganar la salvación; es toda de Dios. Agradezca que Él lo escogiera desde antes de la fundación del mundo.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR A DIOS

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR A DIOS

9/14/2017

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más.

Filipenses 1:9

El verdadero amor a Dios tiene muchas ca­racterísticas. He aquí una lista de las más importantes:

  • Desea la comunión personal con Dios (Sal. 42:1-2; 73:25)
  • Confía en que el poder de Dios proteja a los suyos (Sal. 31:23)
  • Se caracteriza por la paz que solo Dios puede dar (Sal. 119:165; Jn.14:27)
  • Es sensible a la voluntad de Dios y a su honra (Sal. 69:9)
  •  Ama a las personas que Dios ama (1 Jn. 4:7-8, 20-21)
  • Aborrece lo que Dios aborrece (1 Jn. 2:15)
  • Espera la segunda venida de Cristo (2 Ti. 4:8)
  • Por último, y lo más importante, se caracteriza por la obediencia a Dios (Jn. 14:21; 1 Jn. 5:1-2).

Podemos amar a Dios y manifestar esas características solo porque El nos amó a nosotros primero (1 Jn. 4:7, 10,19).

¿Ama usted a Dios?

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

AMOR A DIOS

AMOR A DIOS

9/13/2017

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

Marcos 12:30

Además de las palabras de Jesús en el versículo de hoy, otros libros del Nuevo Testamento ponen en claro que los creyentes han de amar a Dios. Pablo escribió a los corintios, citando del profeta Isaías: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Co. 2:9). En otro pasaje el apóstol se refiere a los cristianos como “los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable” (Ef. 6:24).

Amor inalterable a Dios es la primera característica de la genuina fe salvadora. Eso es así “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5). En vista de todo eso, no es ninguna casualidad que Pablo pusiera el amor como el primer fruto del Espíritu (Gá. 5:22).

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

¿PUEDE SER BUENO EL SUFRIMIENTO?

¿PUEDE SER BUENO EL SUFRIMIENTO?

9/12/2017

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:3-4

A veces no nos detenemos a pensar que Dios puede convertir lo malo del sufrimiento en una lección para bien, una lección que podemos aprovechar para crecer espiritualmente. A veces el sufrimiento en forma de persecución se produce sencillamente porque no queremos comprometer nuestra fidelidad al Señor. Muchas otras veces es simplemente el dolor común, la dificultad, la enfermedad y los conflictos resultantes de la corrupción del pecado del mundo.

Sin embargo, a veces Dios trae el sufrimiento como un medio de disciplinarnos cuando caemos en pecado. Eso fue lo que les ocurrió a Ananías y Safira en la iglesia primitiva (vea Hch. 5:1-11). De igual manera, Dios castigó a algunos miembros de la iglesia de Corinto por sus pecados (1 Co. 11:29-30).

Cualquiera que sea el caso, no hay que ver el sufrimiento como malo. Puede enseñarnos bondad, solidaridad, humildad, compasión, paciencia y mansedumbre. Mucho más importante es que Dios puede usar el sufrimiento de formas excepcionales para hacer que usted se acerque más a Él.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

La edificación de familias

Gracia a Vosotros

John MacArthur 

La edificación de familias

La familia es la unidad designada por Dios para pasar el camino de rectitud de una generación a la siguiente (Dt. 6:7, 20-25). Satanás, sin embargo, ataca todo aquello que Dios ha establecido para preservar la rectitud.

  Satanás ataca las tres fuerzas preservadoras de la sociedad: El gobierno, la iglesia y la familia. Cada vez que Dios ha ordenado un gobierno para castigar a los que hacen el mal y apoyar a los que hacen el bien, Satanás lo asaltará. Siempre que hay una iglesia que exalta a Cristo y proclama la Palabra, Satanás la atacará. Y a él no le gustan las familias que pasan la rectitud divina, por eso procura desintegrarlas.

  Satanás está usado la sociedad inmoral y lujuriosa en la que vivimos para atacar a la familia. Ha hecho que a la familia le resulte difícil sobrevivir. La iglesia tiene que ayudar a preservar a la familia. Esa es una de nuestras prioridades en la iglesia; enseñamos y discipulazos a los hijos y a los jóvenes. Es inspirador ver a los adultos de la iglesia trabajar con los jóvenes, porque los jóvenes tienen la responsabilidad de preservar lo que aprenden y pasarlo a la siguiente generación. Quiero que nuestros jóvenes conozcan los principios de Dios para el matrimonio y la familia.

  Cuando los creyentes están llenos de Espíritu de Dios, se someten unos a otros (Ef. 5:21-6:9). En una situación familiar, eso quiere decir que las esposas se someterán a sus esposos, y los esposos se someterán a sus esposas mediante un amor que nutre, valora y purifica. Los hijos se someterán a sus padres y los padres se someterán a las necesidades de sus hijos, no provocándolos a la ira, sino cuidándolos y criándolos en los camino de Cristo. La sumisión brota de vidas llenas del Espíritu Santo. La iglesia tiene que asegurarse de que las familias vivan controladas por el Espíritu de Dios de forma que puedan experimentar la bendición que viene por la sumisión de unos a otros. Si cada uno en la familia pelea por sus propios derechos, entonces se destruye la posibilidad de una relación significativa.

  Las familias de una iglesia se debieran apoyar unas a otras. Se debieran ayudar y orar unas a otras con sus hijos. ¿Cuál es su reacción cuando ve hijos rebeldes? ¿Ora por ellos? ¿Ayuda usted a otros padres enseñando a sus hijos un comportamiento correcto? Una iglesia debe cuidar de sus familias.


 Extraído del libro, “El Plan del Señor Para La Iglesia escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz. 

La reacción fundamental

La reacción fundamental

8/31/2017

El Señor no… [quiere] que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

(2 Pedro 3:9)

El asombro es una reacción apropiada y, en realidad, inevitable ante las palabras y las enseñanzas de Jesús. Pero nuestra reacción ante ellas no debe terminar con el asombro o ni siquiera con la seria consideración. La reacción fundamental a la enseñanza de Jesús es creer y obedecer. Él no presentó las verdades simplemente para nuestro asombro e información. Enseñó lo que enseñó para nuestra salvación.

Muchos reaccionaron ante la enseñanza de Jesús sencillamente considerando sus palabras y sus obras, pero no aceptándolas. ¿Cuál es la reacción fundamental de usted?Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

¿Qué tan bueno tengo que ser para ir al cielo?

¿Qué tan bueno tengo que ser para ir al cielo?

John MacArthur

Mucha gente entiende que participar en la maldad nos separa del cielo. Pero muy pocos ven que la Biblia también enseña que hacer el bien no nos deja entrar. Ninguno de nosotros puede ganar suficiente mérito para merecer el cielo. Somos pecadores, y el estándar de Dios es la perfección total. Jesús dijo, “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20). También agregó, “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

¿Entonces quién puede ser salvo?

Los discípulos le hicieron a Jesús esa misma pregunta (Mateo 19:25). ¿Su respuesta? “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (v. 26). En otras palabras, nuestra salvación no es algo que podemos lograr. Es algo que Dios debe hacer en nosotros.

¿Qué si dejo de pecar ahora y nunca peco otra vez?

Estamos desesperadamente en esclavitud al pecado y no podríamos dejar de pecar no importa qué tanto lo intentemos. La Escritura dice que aun nuestros corazones son engañosos y desesperadamente viles (Jeremías 17:9). En otras palabras, somos pecadores hasta lo más profundo de nuestro ser. Además, un solo pecado sería suficiente para destruirnos para siempre: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10). Pero aun si no pecamos desde este momento, todavía cargamos la culpa de nuestros pecados pasados. Y “la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23).

¿Hay alguna manera que podemos ser libres de la culpa de nuestro pecado?

La Biblia dice, “La sangre de Jesucristo…nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

¿Cómo es que la sangre de Jesús puede lavar nuestros pecados?

Cuando Dios perdona, no solamente pasa por alto el pecado. La expiación debe ser hecha. La muerte de Cristo hizo completa expiación para aquellos quienes confían en Él. Su muerte cuenta en nuestro lugar si creemos. Sin embargo, eso solamente borra la culpa de nuestro pecado. Recuerde, aún necesitamos la perfecta justicia para poder entrar al reino de los cielos (Mateo 5:20).

¿Dónde recibimos esa perfecta justicia?

El completo mérito de la justicia de Jesús es imputado, o acreditado, a aquellos quienes confían en solamente Él para su salvación. La Escritura enseña que Dios “justifica al impío” al darle la justicia de Cristo (Romanos 4:5). Ellos son vestidos en Su justicia, y Dios acepta a creyentes solamente y exclusivamente sobre esa base. Es por eso que Pablo estuvo dispuesto a descartar todos sus propios esfuerzos para ganar el favor de Dios, prefiriendo en vez de pararse ante Dios vestido en una justicia que no era de él (Filipenses 3:8-9).

Si no eres cristiano, necesitas tomar esta verdad por fe: el pecado que te mantiene fuera del cielo no tiene otra cura más que la sangre de Cristo. Si estás cansado de tu pecado y exhausto de la carga de tu culpa, Él tiernamente te extiende la oferta de perdón, descanso y vida eterna: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

¿Cómo puedo estar seguro que Cristo me salvará?

Nadie será rechazado: “Y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Todos son invitados: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

El que lleva la carga

8/11/2017

Mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:30)

Jesús se describió a sí mismo como “manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29); por lo tanto, Él da descanso, no cansancio, a todos los que se someten a Él y hacen su obra. En Cristo usted no solo tiene a un Salvador, sino también a uno que lleva la carga. Él lo ayuda a llevar todas sus cargas, incluso la carga de la obediencia.

Cristo nunca le dará una carga demasiado pesada de llevar. Su yugo no tiene nada que ver con las exigencias de la ley ni con las obras humanas. Más bien pertenece a la obediencia del cristiano a Dios, que Él quiere hacerla una experiencia alegre y feliz. Dé gracias a Dios por dar a alguien tan misericordioso que lleve la carga en la persona de su Hijo.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Entrar por la puerta

Entrar por la puerta

8/5/2017

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia. (Tito 3:5)

Cuando usted entra por la puerta estrecha de la salvación, tiene que pasar solo. Tal vez una puerta de torniquete represente mejor el concepto de la puerta estrecha. Solo una persona a la vez, sin equipaje, puede pasar por una puerta de torniquete. Dios ha ordenado que las personas entren en su reino individualmente, no en grupos. Usted no puede aprovecharse de lo que haya logrado su iglesia, su familia o sus amigos, sin que importe cuán espirituales sean.

La puerta de Dios es tan angosta que además de pasar por ella solo, tiene que ir desnudo. No puede pasar por la puerta vestido de pecado y terquedad. Como dijera el himno: “Nada en la mano llevo, sino que a tu cruz me aferro”. Ese es el camino de la cruz, que es el evangelio. Y el evangelio es la puerta estrecha, que implica negación de sí mismo. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:24-25).

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Vencer con el bien el mal

Vencer con el bien el mal

7/29/2017

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. (Romanos 12:21)

Devolver bien por mal es una de las obligaciones más difíciles de un cristiano. Pero desde la época del Antiguo Testamento, esa ha sido la orden de Dios para el creyente: “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará” (Pr. 25:21-22).

La expresión “ascuas amontonarás sobre su cabeza” se refería a una antigua costumbre egipcia. Una persona que quería mostrar arrepentimiento público llevaba sobre la cabeza una sartén de carbones encendidos para simbolizar el ardiente dolor de su vergüenza y de su culpa. Cuando usted ama a un enemigo tanto como para esforzarse por satisfacer sus necesidades, espera avergonzarlo por el odio que le tiene a usted.

A fin de evitar ser vencido por el mal que se le ha hecho, en primer lugar no debe dejar que lo agobie. En segundo lugar, no debe permitir que lo opriman sus propias reacciones indebidas. En ambos casos, el mal mismo debe ser vencido por el bien.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.