Palabra Rectora y Eficaz

DÍA 30

Salmo 19

Dosis: Temor de Dios

Palabra Rectora y Eficaz

“El temor del SEÑOR es puro: permanece para siempre. Las sentencias del SEÑOR son verdaderas: todas ellas son justas.” (Salmo 19:9) (NVI)

¿Eres una mujer temerosa de Dios? El temor de Dios es ese respeto reverente. No es terror, es una perspectiva de vida que toma en serio la relación personal con Dios y su voluntad. La Biblia dice que “el temor de Dios” es el principio de la Sabiduría.

Pero “el temor del Señor”, es a la vez el respeto confiado que podemos tener que su Palabra es limpia, pura e incorruptible. Que siempre nos va a guiar en cualquier circunstancia. Cuando dice que “permanece para siempre”, además de confirmar la eternidad de la Palabra de Dios, asegura estabilidad a nuestra vida.

El versículo señala además que sus juicios, decretos o sentencias son verdad. Lo que Dios dice siempre se ajusta a la verdad es lo correcto y lo apropiado. Todos los juicios de Dios son justos y verdaderos. Jesús lo declaró así cuando oró por sus discípulos: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad”. La Palabra de Dios tiene un poder purificador y nos da una perspectiva y un estilo de vida diferente.

El salmista ha descrito aquí de seis maneras la Palabra de Dios: Ley, testimonio, mandamiento, preceptos, temor y juicios. Estas son más que expresiones sinónimas pues la Palabra de Dios es el conjunto de todas esas enseñanzas que demandan de nosotras: obediencia, rectitud, fidelidad, valores, humildad y justicia. Su Ley es perfecta, fiel, pura, limpia y verdadera.

Cuando te pregunten ¿qué significa para ti ser cristiana? Aparte de declarar tu fe en Jesucristo cuenta tu relación con la Palabra de Dios. Los beneficios que ella da a tu vida, repite para ti las palabras del salmista: “!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido,

Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu Palabra. No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor y a obedecer con alegría y gratitud tu Palabra. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 45). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alegría y Luz para tu vida

DÍA 29

Salmo 19

Dosis: Instrucción Divina

Alegría y Luz para tu vida

“Los preceptos del SEÑOR son rectos: traen alegría al corazón. El mandamiento del SEÑOR es claro: da luz a los ojos.” (Salmo 19:8) (NVI)

Aquí hay dos figuras preciosas que emanan nuevamente de la ley de Dios.

En primer lugar, se dice que los mandamientos de Dios son rectos. Es decir, están de acuerdo con sus normas eternas, con los principios éticos, que equilibran los conceptos del bien y del mal. Conocerlos, observarlos y cumplirlos debe llevarnos a una alegría de corazón. Contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, que cumplirlos es una carga pesada, este versículo nos confirman las palabras de Jesús: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. Dice la Biblia que Cristo es el primer ejemplo de obediencia, y el yugo de obediencia que tiene para nosotros está forrado de amor. Él pide que cumplamos sus mandamientos para nuestro beneficio personal.

Confirmar que nos va bien cuando cumplimos sus mandamientos, nos produce una gran alegría, pero además tenemos el fundamento de un gozo duradero con una mente sana, dispuesta a ser guiada por su Espíritu, para seguir experimentando la dicha de una vida plena.

Dice además “El precepto de Jehová es puro que alumbra los ojos.” Una luz diferente, pura, especial que alumbra nuestras tinieblas personales. Cuando nos sentimos en oscuridad la claridad de su Palabra abre nuestros ojos y nuestro entendimiento. ¡Nos alumbra!

Hace unos años vivimos una experiencia inolvidable. Viajábamos de norte a sur en nuestro auto de regreso a casa, cuando de pronto atravesamos un tramo de tinieblas. La neblina era tan densa que literalmente no podíamos distinguir nada. Los faros del auto resultaron inservibles para la densidad de esas tinieblas. No podíamos detenernos, pues estábamos al borde de precipicios, pero avanzar también era riesgoso porque no veíamos nada adelante. Solo cuando un camión o un bus se cruzaba con nosotros teníamos un fugaz instante de claridad por la potencia de sus faros neblineros. Mi esposo tuvo que seguir manejando, sacando la cabeza por la ventana, tratando de descubrir la línea divisoria de la carretera. Orábamos intensamente para que Dios disipe la neblina. Cuando por fin se disipó, respiramos tranquilos y comentamos cuán terrible y riesgoso es caminar en tinieblas.

Creo que de alguna manera todos hemos vivido esta experiencia en el plano espiritual. Al borde del precipicio, confiando en la intuición, sin distinguir nada adelante, sumidos en la oscuridad, dando pasos inciertos. Hasta que nos alumbró la luz de su Palabra.

Oración: Señor que tu palabra sea realmente una luz para mi vida. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 44). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alimento poderoso

DÍA 28

Salmo 19

Dosis: Palabra de vida

Alimento poderoso

“La ley del Señor es perfecta que convierte el alma; el testimonio del Señor es fiel que hace sabio al sencillo.” (Salmo 19:7) (NVI)

Los siguientes versículos del 7 al 10 del Salmo 19 constituyen un hermoso poema sobre la revelación escrita de Dios. El Salmista ya ha captado muchos de los atributos de un Dios Creador que se revela a sí mismo en la naturaleza, ahora baja lentamente los ojos del cielo para asegurarnos que además de esa revelación general, Dios nos ha dejado una revelación especial y única con su Palabra.

Al nombrar “La ley de Jehová” se refiere a toda la revelación escrita de Dios. La cual es tan perfecta y efectiva, que tiene la capacidad “convertir” (hacer volver) y restaurar el alma o la vida. Millones de personas confirmamos este hecho. Andábamos extraviados en nuestras ansiedades y preocupaciones; limitados por paradigmas errados hasta que escuchamos su Palabra y nuestra vida cobró un nuevo sentido. Nos convertimos, nos volvimos a Él para ser restaurados.

Jamás olvidaré la primera vez que la escuché. Mis sentidos se abrieron a una nueva dimensión. La Palabra traspasó mi mente y llegó al corazón. Fue como recibir un alimento integral, esa Palabra me confrontó y sí me hizo volver a Dios, me hizo descubrir que yo que pensaba que estaba cerca, cuando en realidad me encontraba ¡tan lejos! Y necesitaba abrir mi corazón para recibir esa Palabra.

“El testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo”. Esa Palabra es fiel, todo lo que Dios dice es fiable y seguro. Podemos asirnos de esas promesas. Pero además esta Palabra tiene un efecto especial “hace sabio al sencillo”. Hasta el más humilde, y así sea una persona analfabeta, si se deja guiar y enseñar por la Palabra adquirirá una sabiduría de vida, una riqueza personal.

En la vida he conocido personas muy humildes, sin estudios superiores pero con un conocimiento y una sabiduría provenientes del estudio de la Palabra de Dios. Hombres y mujeres a quienes resulta un deleite escuchar, fiables, cuya sabiduría que emana de sus labios proviene del conocimiento de la Palabra.

Oración: Señor ayúdame a valorar y amar tu Palabra y hazme una mujer sabia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 43). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Un diálogo sin palabras

DÍA 27

Salmo 19

Dosis: Contemplación

Un diálogo sin palabras

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia las obras de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.” (Salmo 19) (RVR)

Este salmo es un hermoso poema. Un himno a la creación. La naturaleza habla de la presencia de Dios. Los cielos y el firmamento revelan su grandeza divina. La creación es prueba de su poder.

La semana pasada me di tiempo para hacer una breve caminata por la universidad donde estudian mis hijas. El campus está rodeado de bellos y amplios jardines. Con cada paso que daba re descubría la belleza de la naturaleza, me deleité en las tonalidades de verdes en el grass, los arbustos y los árboles. Me detuve a admirar la belleza de las flores y sus variedades, ¿qué quería comunicarme Dios con esa explosión de belleza? La diversidad de aves me hicieron levantar la mirada para descubrir sus nidos: “los cielos cuentan la gloria de Dios”. Y hasta algunas de ellas se cruzaban sin temor en mi camino.

Seguí caminando y los tímidos venados que rondan por allí, me hicieron recordar el Salmo 18 donde David escribe que Dios “hace sus pies como de ciervas y en sus alturas lo hace andar” ¡Pensé cuántas veces andamos pensando sólo en cosas terrenales cuando fácilmente podemos viajar a esas alturas celestiales! Dialogué con Dios con un profundo sentido de gratitud. Él ha creado todo esto para nosotras, pero a veces no nos detenemos a observarlo. No le damos el valor que tiene, no desciframos ese lenguaje sin palabras que revela las virtudes de un Dios Creador.

El sol de día, la luna y las estrellas de noche, declaran su sabiduría, que llega a todos los rincones del mundo: “En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.” ¡Qué Dios tan poderoso que hasta el sol se pasea orgulloso por los cielos para declarar su gloria! ¡Nada se esconde del calor del sol porque así Dios lo ha determinado!

Si todo lo que existe refleja el amor, el poder y la virtud de un Dios Creador, ¡cómo no irrumpir en un cántico de alabanza! Mis palabras de gratitud no fueron tan poéticas pero sí sinceras, y concluí esa caminata dialogando con Dios y me dispuse a hacer todas las cosas pendientes de un día muy atareado con un espíritu de alabanza.

Oración: Señor enséñame a deleitarme cada día en ti y a alabarte por tu creación maravillosa. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 42). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

EL Dios de Nuestras Batallas

DÍA 26

Salmo 18

Dosis: Victoria

EL Dios de Nuestras Batallas

“Por eso, SEÑOR, te alabo entre las naciones y canto salmos a tu nombre. El SEÑOR da grandes victorias a su rey; a su ungido David y a sus descendientes les muestra por siempre su gran amor. Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre.” (Salmo 18:49) (NVI)

Gloria era ludópata y tuvo victoria sobre el juego sólo después que entregó su vida a Jesús. Elena tuvo victoria sobre la ira y el resentimiento después de veinte años. Mariana perdonó a su esposo reconociendo su victoria sobre la amargura. ¿Cuáles han sido tus victorias? David nos asegura que cuando Dios interviene sobrenaturalmente en una vida, las victorias que nos da, abarcan el pasado, el presente y el futuro. David confía en que Dios seguirá haciendo cosas maravillosas a favor de los suyos como lo hizo en el pasado.

Mirando el pasado David exclama: “Me has librado de las contiendas del pueblo; me has hecho cabeza de las naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió. Al oír de mí, me obedecieron; los hijos de extraños se sometieron a mí. Los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.”

Mirando su presente lo bendice: “¡Viva Jehová y bendita sea mi roca! Y enaltecido sea el Dios de mi salvación, el Dios que venga mis agravios y somete pueblos debajo de mí, el que me libra de mis enemigos e incluso me eleva sobre los que se levantan contra mí. Me libraste de hombre violento.”

Y considerando el futuro se compromete a seguir exaltándolo por lo que Él hará. David mira hacia adelante con la esperanza segura de que Dios seguirá haciendo el bien y que estas bendiciones se extenderán a sus descendientes: “Por tanto yo te confesaré entre las naciones, Jehová, y cantaré a tu nombre. Grandes triunfos da a su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre.

Las promesas de Dios se cumplen puntualmente. ¿Puedes hacer una lista de sus bendiciones que abarque tu pasado, tu presente y lo que esperas de Dios en el futuro? Hazla y repite con David: “Viva Jehová, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación”.

Oración: Señor enséñame a reconocer las victorias que me has dado y a alabarte por ellas cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 41). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Guerreras de Dios

DÍA 25

Salmo 18

Dosis: Victoria

Guerreras de Dios

“Con tu apoyo me lanzaré contra un ejército; contigo, Dios mío, podré asaltar murallas. El camino de Dios es perfecto; la palabra del SEÑOR es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.” (Salmo 18:29–30) (NVI)

Todas libramos batallas personales en la vida. David reconoce que la victoria siempre es de Dios, por eso le da la gloria por todas sus obras. Hace una lista minuciosa de todos los favores que ha recibido de Él durante toda su vida. Muchas eran las circunstancias que habían contribuido al progreso de David, y él reconoce a Dios en todas ellas. ¡Qué corazón tan agradecido!

“¿Quién es Dios, si no el SEÑOR? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios? Es él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar arcos de bronce. Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Me has despejado el camino, así que mis tobillos no flaquean.

Perseguí a mis enemigos, les di alcance, y no retrocedí hasta verlos aniquilados. Los aplasté. Ya no pudieron levantarse. ¡Cayeron debajo de mis pies! Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban”.

David llegó a ser un guerrero victorioso porque Dios le dio pericia y talento en los asuntos militares, siendo él un simple pastor, talentoso para la música y la poesía, por eso dice: “Contigo desbarataré ejércitos y con mi Dios asaltaré ciudades amuralladas”, David también reconoce que Dios le había dado fuerzas físicas para soportar las batallas: “Él es quien adiestra mis manos para la batalla. “Dios es el que me ciñe de poder”, “me ceñiste de fuerza para la pelea”, “puedo entesar bien un arco de bronce”.

Reconoce que Dios le concedió agilidad para huir de sus enemigos: “Quien hace mis pies como de ciervas” “Ensanchaste el camino debajo de mis pasos”, “mis pies no resbalaron.” Dice que Dios le dio valentía, por eso aunque acampasen ejércitos a su alrededor, no temía, sino que los desbarataba, ni los muros lo detenían pues con Dios estaba dispuesto a asaltarlos.

Dios lo había protegido y puesto a salvo en medio de los mayores peligros: “Me diste asimismo el escudo de tu salvación”. Dios lo había prosperado en todas las cosas “Tu diestra me sustentó” y “Tu benignidad me ha engrandecido”. Dios le dio un trono y lo hizo grande y respetable “Me has hecho cabezas de naciones, pueblo que yo no conocía me sirve.” Cumplió en su vida todas sus promesas.

Resulta conmovedor que quien alcanza el éxito en la vida ¡de a Dios toda la gloria! ¿Estás dispuesta a hacerlo?

Oración: Señor sé tú mi escudo en las batallas de mi vida y adiestra todo mi ser para tener victoria espiritual. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 40). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Amor Correspondido

DÍA 24

Salmo 18

Dosis: Amor Eterno

Amor Correspondido

“Extendiendo su mano desde lo alto, tomó la mía y me sacó del mar profundo. Me libró de mi enemigo poderoso, de aquellos que me odiaban y eran más fuertes que yo. En el día de mi desgracia me salieron al encuentro, pero mi apoyo fue el SEÑOR. Me sacó a un amplio espacio; me libró porque se agradó de mí.” (Salmo 18:16–19) (NVI)

Dios da a David una prueba de su amor al darle la victoria. Amenazado por sus enemigos, siente que se ahoga, como si estuviera hundido en el mar, entonces Dios lo libera, lo saca a un lugar espacioso, donde puede moverse a su gusto, ya sin temores y prosperar. David reconoce que la gracia de Dios lo ha salvado, él dice: “me libró porque me amaba”, “porque se agradó de mí.”

David inicia el Salmo declarando su amor a Dios y ahora declara el profundo amor que Dios tiene hacia él. Así es la gracia de Dios, que protege, cuida y levanta. Gracia que transforma nuestras situaciones y que obra por amor. ¿Te ha sacado Dios de las pruebas a un lugar espacioso? Si Dios te ha dado victoria, reconoce su gracia. David ya ha sido consolado por el amor y la liberación de Dios y ahora lo alaba porque Dios ha salido en defensa de su integridad:

“El SEÑOR me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del SEÑOR; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. Presentes tengo todas sus sentencias; no me he alejado de sus decretos. He sido íntegro con él y me he abstenido de pecar. El SEÑOR me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos.”

David se alegra del testimonio de su conciencia, de haberse comportado con sencillez y sinceridad. Aquí testifica de su inocencia pues estaba siendo acusado falsamente. A pesar que tuvo caídas, continuamente se arrepentía y acudía a Dios. Él había conservado su vista fija en sus mandamientos: “pues delante de mí estuvieron todos sus juicios, y no me he apartado de sus estatutos”. David tenía ese temor de Dios reverente.

¿Tienes esta misma actitud frente a la vida? ¿Tienes presente sus mandamientos y sus estatutos cada día? Hay situaciones en los que somos tentadas a mentir o a ser injustas o indiferentes. Perdemos el temor de Dios y sin darnos cuenta nuestra integridad. Sabemos lo que podemos esperar de Dios, pero él espera también de nosotras: amor, misericordia, santidad, rectitud, justicia y humildad. Si somos fieles disfrutaremos de su misericordia.

Recuerda que Dios está presto a darnos victoria también sobre nuestras debilidades, si nos arrepentimos y le pedimos su fortaleza “Examíname oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mí camino de perversidad” …para que al final podamos decir como David: “Tú, SEÑOR, mantienes mi lámpara encendida; tú, Dios mío, iluminas mis tinieblas.”69

Oración: Señor, enséñame a reconocer tu gracia y tu amor y a valorar mi integridad delante de tus ojos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 39). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Victoria y Poder

DÍA 23

Salmo 18

Dosis: Omnipotencia

Victoria y Poder

“La tierra tembló, se estremeció; se sacudieron los cimientos de los montes; ¡retemblaron a causa de su enojo! Por la nariz echaba humo, por la boca, fuego consumidor; ¡lanzaba carbones encendidos! Rasgando el cielo, descendió, pisando sobre oscuros nubarrones. Montando sobre un querubín, surcó los cielos y se remontó sobre las alas del viento.” (Salmo 18:7–10) (NVI)

La victoria de Dios siempre es maravillosa y sobrenatural. David la describe en los siguientes versículos ¡como un gran terremoto!, como una conmoción de la naturaleza a favor suyo. David se sentía inmensamente dichoso por la liberación que Dios le había dado, así que describe con magnificencia su poder y como éste interviene y afecta aún la naturaleza. Leamos este precioso poema que describe la grandeza de nuestro Dios:

“Hizo de las tinieblas su escondite, de los oscuros y cargados nubarrones un pabellón que lo rodeaba. De su radiante presencia brotaron nubes, granizos y carbones encendidos. En el cielo, entre granizos y carbones encendidos, se oyó el trueno del SEÑOR, resonó la voz del Altísimo. Lanzó sus flechas, sus grandes centellas; dispersó a mis enemigos y los puso en fuga. A causa de tu reprensión, oh SEÑOR, y por el resoplido de tu enojo, las cuencas del mar quedaron a la vista; ¡al descubierto quedaron los cimientos de la tierra!

Estas son expresiones simbólicas de una actuación poderosa de Dios. En el antiguo testamento hay varias situaciones donde Dios interviene así de una manera sobrenatural, conmoviendo a la naturaleza para darle victoria a su pueblo Israel en las grandes batallas que libraron contra sus enemigos. Pero David elige estas bellas imágenes para expresar el obrar de Dios en su propia vida. La ira de Dios era tan ardiente que salía humo de su nariz y fuego de su boca. Los “carbones” expresan los relámpagos salidos de una densa nube.

Cuando dice: “Dios inclinó los cielos” nos recuerda que Dios abre las ventanas de los cielos para derramar sus bendiciones sobre nosotras. Sabemos que en su gloria, Jehová está sentado entre querubines, pero aquí aparecen en movimiento: “Cabalgando en un querubín vemos a Dios volando sobre las alas del viento”. Aquí David dice que Dios no envió a un ángel, sino como en la redención, vino él mismo en persona a liberarlo. Todas estas imágenes intentan describir la disposición de Dios de defender la causa de los suyos y llevarlos a la victoria y la liberación. Dios se dispone a defender a los suyos y hace brillar la luz de su salvación.

David describe que Dios es capaz de lanzar contra sus enemigos todo el aparato de una tormenta eléctrica. El escenario es parecido al que contempló Moisés en el Sinaí. Un cuadro poderoso, sobrenatural que produce temor y reverencia. ¿Cómo describes tú el obrar de Dios en tu vida? ¿Te identificas con esta liberación maravillosa? Si es así vuele a leer el Salmo 18 con una actitud de oración y gratitud.

Oración: Señor enséñame a reconocer tu poder y alabarte por tu majestad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 38). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Liberadas del pasado

DÍA 22

Salmo 18

Dosis: Alabanza

Liberadas del pasado

“Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al SEÑOR; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!” (Salmo 18:4–6) (NVI)

Siguiendo con el análisis del Salmo 18 encontramos que, en segundo lugar, David recuerda las liberaciones que Dios ha llevado a cabo a favor suyo. Recordar esto dispone su espíritu para continuar alabándole. Esta es una disciplina muy importante, recordar y tener presente todas las maravillas que Dios ha hecho por nosotras, recordar de dónde nos sacó, todas las situaciones difíciles que enfrentamos fortalecidas con su presencia, cómo nos liberó y nos dio la victoria en medio de las pruebas. David recuerda y engrandece a Dios por la libertad que le ha concedido. Toma en cuenta el pasado para agradecerle específicamente.

Si has sido librada de un pasado doloroso, de peligros grandes y amenazadores, y reconoces la gran liberación que Dios ha obrado en tu vida, más profunda debe ser tu alabanza. Cuanto más profundo ha sido el dolor o la herida, más dulce será la recuperación en sus brazos eternos.

David recuerda las amenazas y la fuerza de sus enemigos contra él y las describe como: “cuerdas y lazos de muerte”, “torrentes de maldad”, “ligaduras del Seol.” Expresiones muy fuertes. No sé si todas nos hemos sentido alguna vez así de amenazadas, pero sin duda hemos experimentado momentos muy difíciles en los cuales sólo nos ha quedado esperar su dulce liberación, su paz, su consuelo, pues no estaba en nuestras fuerzas cambiar la situación.

David nos traza la ruta de la fe, lo que debemos hacer en vez de caer en la desesperación: “En mi angustia invoqué al SEÑOR; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!” Amada, nuestro clamor llega delante de Dios. Oramos para agradecer y engrandecer su nombre, para decirle que le amamos, pero también para clamar si estamos en dificultades.

Cuanto mayor ha sido nuestra necesidad de que Dios nos librase, y cuanto más directa ha sido la respuesta de Dios a nuestras oraciones, tanto mayor es la obligación que tenemos de ser agradecidas. Así era David, él oraba y Dios lo escuchaba y le respondía. David experimentó el sufrimiento pero también la más hermosa liberación. Y no se quedó callado, él compuso un canto para que todos reconocieran la grandeza y la misericordia de su Dios.

Oración: Señor enséñame a clamar a ti cuando esté en angustia y a alabarte por tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 37). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Declaración de Amor

DÍA 21

Salmo 18

Dosis: Piedad

Declaración de Amor

“¡Cuánto te amo, SEÑOR, fuerza mía! El SEÑOR es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Invoco al SEÑOR, que es digno de alabanza y quedo a salvo de mis enemigos.” (Salmo 18:1–3) (NVI)

¿Recuerdas cuáles han sido las ocasiones en que le has expresado a Dios las más tiernas palabras?

Esta es realmente una declaración de amor. Un salmo de Acción de gracias escrito por David quien recuerda las liberaciones que Dios le ha dado. Las mismas palabras están registradas en 2 Samuel 22:1–51.

En este Salmo David expresa a Dios sus más profundos sentimientos. En un estilo poético, con imágenes y hermosas expresiones, cada palabra seleccionada cuidadosamente, para expresar una piedad que sobrepasa su calidad literaria. David, con mucha emoción, expresa sentimientos santos y puros: como fe, amor, gozo esperanza, alabanza. ¿Te identificas con estos sentimientos? ¿Sabes cómo surgieron?

Lo primero que David hace es cantar victoria por el apoyo que recibe de Dios y expresa el amor que tiene hacia su ayudador. Él dice: “Te amo oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía en él confiaré: Mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová quien es digo de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos”.

“Te amo oh Jehová” el verbo en hebreo indica un afecto entrañable y es lo primero que David dice, una frase que permea todo el contenido del Salmo. David ama a Dios y se deleita en expresarle ese amor, describiendo como lo siente: “Jehová, roca mía, y castillo mío, mi libertador”. Le dice “Tú eres todo lo que necesito.” Él ha experimentado la victoria que Dios le ha dado, reconoce que su triunfo procede de Él y esa victoria ha profundizado su amor. Ha experimentado también su protección, por eso puede decirle: “Tú eres mi escudo, mi alto refugio”.

¿Cómo expresas tu amor a este Dios maravilloso? ¿Te ha dado también victorias? ¿Qué es lo que le dices desde lo más profundo de tu corazón? David tomaba su lira y expresaba todo el amor que sentía por su Dios. Por eso fue conocido como el “dulce cantor de Israel”. Este cántico llegó a ser parte de la liturgia del pueblo de Israel.

Tu adoración personal es importante para Dios. Lo que le dices en lo secreto, tanto como tu adoración congregacional. Abre tu boca y tu corazón y exprésale tus más profundos sentimientos. Declárale tu amor. ¡Él se lo merece!

Oración: Señor enséñame a amarte cada día más y a darte siempre la gloria que te mereces. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 36). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.