Reyes y Reinas de la Creación

DÍA 10


Salmo 8

Reyes y Reinas de la Creación

Amor Eterno

 

“¡Oh SEÑOR, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmo 8:1) (NVI)

Hay noches que son más luminosas que otras, cuando la luna está llena y el cielo resplandece de estrellas. ¿Te has deleitado contemplándolo? David lo hizo muchas veces y en una de esas ocasiones compuso este salmo como uno de los más preciosos himnos que glorifican a Dios describiendo su grandeza y majestad.

Pero, ese mismo Señor y dueño de todo el universo es también el Señor de nuestras vidas. Al contemplar la grandeza y las maravillas de la creación, David se mira a sí mismo como hombre y encuentra un gran contraste con la pequeñez del ser humano: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

¿Te has hecho la misma pregunta?: “Señor, ¿Quién soy yo para que te fijes en mí? ¿Quién soy yo para que me escuches? ¿Quién soy yo para que me bendigas?” Amada, somos la especial creación de Dios, reflejamos su imagen y fuimos formadas para tener comunión con Él. Dios tuvo un plan creador maravilloso. Si lees el relato de Génesis 1 descubrirás una secuencia a través de los días, cada uno es una preparación para lo que va a ocurrir al día siguiente. Dios crea primero el escenario y luego llega al clímax de la creación al formar al hombre y a la mujer en un acto creativo diferente a todos los anteriores. Hombres y mujeres somos el objeto de su amor. En eso consiste nuestra grandeza.

David lo descubrió en una noche estrellada y prorrumpió en júbilo: “Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”

En estos días, cuando vuelvas a observar la grandeza de la creación ¡maravíllate! Alaba a Dios por la dignidad que nos ha conferido, piensa en la responsabilidad que nos ha dado de señorear sobre esa creación, en la responsabilidad ecológica que tenemos en nuestras manos de cuidar la naturaleza. Y mírate a ti misma, redescubre tu belleza. ¡Agradécele el privilegio de tener comunión con Él y reflejar su imagen!

Amada, te invito esta noche a contemplar juntas las estrellas.

Oración: Señor, gracias por haber hecho de mí tu especial tesoro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 25). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Apelación de fe

DÍA 9


Salmo 7
Apelación de fe
Dosis: Defensa divina

“¡Sálvame, SEÑOR mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.” (Salmo 7:1–2) (NVI)

¿Alguna vez te has sentido perseguida? ¿Te acusaron injustamente? ¿Desgarraron tu alma? David vivió esta experiencia. Este Salmo es una de las oraciones que él hace frente a acusaciones injustas, cuando tuvo que confrontar a uno de sus enemigos y vindicar su inocencia: “SEÑOR mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿Qué mal he cometido? Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime, entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos.
David dialoga con Dios acerca de su conciencia limpia. ¡Qué importante es hacer esto en medio del conflicto! Cuando tal vez la otra parte involucrada no está dispuesta a escucharnos, debemos ir en oración a Dios y pedir su auxilio. David aquieta su alma en la presencia de Dios y le pide que sea Él quien lo defienda. Apela a su justicia utilizando verbos activos: ¡levántate, álzate o enfréntate y despierta!:“¡Levántate, SEÑOR, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos. ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!”.
Si te acusaron injustamente, si malinterpretaron tus palabras o tus actitudes tienes a quien acudir. En vez de tomar venganza por sus propias manos, David deja su asunto en las manos de Dios. Le pide que Él actúe confiando plenamente en su justicia. ¿Has aprendido a confiar en Dios hasta este límite? Muchas veces cuando tratamos de resolver las cosas por nosotras mismas, en vez de arreglarlas las empeoramos. David en oración dice “hazlo tú Señor”, “vindica tú mi nombre, revela tu justicia”.
Es interesante notar que no hace esto de una forma ligera, pues ya se ha hecho un auto-examen por eso puede apelar a la justicia de Dios: “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón. Dios es juez justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío”.
Frente a las injusticias de la vida, David puede asegurar que “Dios es su escudo” por eso termina el Salmo alabándolo: “¡Alabaré al SEÑOR por su justicia! ¡Al nombre del SEÑOR altísimo cantaré salmos!”.26

Oración: Señor enséñame a resguardarme en ti como mi escudo y a confiar plenamente en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 24). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Enfermas de angustia

DÍA 8


Salmo 5

Enfermas de angustia
Dosis: Confianza en su poder

“Tenme compasión, SEÑOR, porque desfallezco; sáname, SEÑOR, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, SEÑOR, hasta cuándo?” (Salmo 6:2–3) (NVI)

Recuerdo la última crisis que atravesé, mi primera reacción fue llamar a mi esposo. ¡Estaba ocupado en una reunión de trabajo! El asunto era muy grave, así que desesperadamente marqué el celular de mi mejor amiga, ¡también estaba apagado! Entonces comprendí, que por más que necesitara el apoyo humano, Dios estaba esperando por mí con los brazos abiertos. Me arrodillé en mi habitación y desahogué el clamor de mi alma, oré y lloré. Aunque sabemos que en el nombre de Jesús podemos llegar directamente a Dios, a veces tardamos en hacerlo. Cuando estás en angustia, ¿a quién acudes?
El escritor de este salmo también sufría una angustia profunda, se sentía enfermo y le pide a Dios que no lo castigue implorando su misericordia. Es interesante notar que el problema que tiene afecta integralmente su persona. Él menciona sus huesos y su alma, aludiendo a un sufrimiento físico y emocional. ¿Te has sentido así? Abatida, turbada, enferma y también le has inquirido a Dios: “¿hasta cuándo?”.
El salmista es muy explícito al describir su dolor, dice que sufre de día y de noche, que se ha consumido a fuerza de llorar, que se siente débil y sin fuerzas. ¿Te parece familiar? Tal vez pienses que esas mismas palabras se aplican a tus circunstancias. Pero ¿cómo salir de un estado así?.
Una vez más vemos la transición de la angustia a la confianza, él dice: “…el SEÑOR ha escuchado mi llanto!
El SEÑOR ha escuchado mis ruegos; el SEÑOR ha tomado en cuenta mi oración.” Por tanto ya no temerá a sus adversarios y fortalecido con esa fe asume otra actitud: “¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el SEÑOR ha escuchado mi llanto!”,20 “Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!”.
¡Qué poderosa es la oración! ¡Qué efecto sobrenatural y transformador produce en nosotras estar en su presencia, presentarle nuestra causa y descansar en su misericordia! Recuerdo el efecto restaurador aquel día, cuando me levanté del suelo de mi habitación, mi alma ya no estaba humedecida, una pequeña llama ardía en mi corazón y con ella enfrenté mis circunstancias.

Oración: Señor enséñame a fortalecerme en tu santa presencia y a confiar en tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 23). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Oración de confianza

DÍA 7


Salmo 5

Oración de confianza
Dosis: Gozo y Confianza

“Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo.” (Salmo 5:4–7) (NVI)

En esta segunda parte del Salmo 5, David vislumbra el destino de los insensatos. Describe a sus adversarios como hombres arrogantes que se complacen en la maldad y la injusticia. A la vez reconoce que Dios es un Dios justo y Santo y no tolera a los malvados, no permite la mentira, ni acepta la injusticia.
¿Te sentiste atacada alguna vez? ¿Rodeada de maldad y falsedad? ¿Creíste que Dios te había abandonado? Tal vez fuiste víctima de una tremenda injusticia y eso te marcó y te resentiste con Dios. Muy a menudo cuando sufrimos, culpamos a Dios como si Él fuera el autor de nuestras desgracias. Pero no es así.
David asegura que las personas injustas que hacen maldad “no habitarán junto a Él”, “no estarán delante de sus ojos”, dando a entender que así hagan oraciones y sacrificios no agradarán a Dios si no hay un verdadero arrepentimiento.
Nuestro Dios es omnisciente y Él conoce el corazón de los hombres. Sabe cuando hay sinceridad, y se deleita en una adoración genuina.
Oponiéndose a esas actitudes adversas del enemigo, David humildemente apela a la misericordia de Dios para su vida: “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa”; él determina adorar a Dios en el templo, reconoce la importancia de la casa de Dios y se acerca con reverencia a adorarle. Confía que Dios lo escucha y reverentemente en esa actitud de adoración le hace otra petición:“SEÑOR, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda.” Es interesante notar que en tiempos de adversidad y estando rodeado de enemigos, amenazado por calumnias e injurias David le pide a Dios que sea Él quien enderece su camino y le haga justicia.
Muchas veces cuando nos ofenden buscamos ser nosotras quienes libremos la batalla y llenamos nuestros corazones de amargura. ¿Has tenido deseos de venganza? Recuerda que Dios quiere que aprendamos a guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. David nos enseña a clamar a Dios y que sea finalmente Él quien haga justicia. El Salmo culmina con una declaración de fe que nos alienta a todas a seguir confiando en un Dios que ama y defiende a los justos: “Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, SEÑOR, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.”18

Oración: Señor enséñame a adorarte en medio de la adversidad y a confiar en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 22). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Abriendo el corazón

DÍA 6

Salmo 5

Abriendo el corazón
Dosis: Oración

“Atiende, SEÑOR, a mis palabras; toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, SEÑOR, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta.” (Salmo 5:1–3) (NVI)

Amanece y apenas tomamos consciencia de nuestros sentidos, cuando un canto escapa de nuestra alma. Es la voz interna de nuestro espíritu alabando y adorando a nuestro Señor. ¿Te ha sucedido? ¿Despertaste con la letra de un himno, un salmo o una alabanza?
Este salmo aviva nuestra fe y nuestra esperanza, pues a pesar que a veces no somos oídas como necesitamos por quienes amamos, David ora con la esperanza de ser oído. Él cree y adora a un Dios que se complace en oír y responder. Así nos asegura que Dios siempre escuchará nuestras oraciones, dejándonos un precioso modelo de oración. Sigamos la ruta de David en estos primeros tres versículos.
¿A quién orar? David dice: “Atiende, Señor, a mis palabras”, en otras versiones: “Escucha oh Jehová” palabra formada por las consonantes de Yahveh. Que significa: “Yo soy”, “Él quien será, es y fue” y las vocales de Adonay “Señor”. David está reconociendo que se dirige a aquel Ser Supremo, Eterno, Creador y Salvador que vive entre querubines, pero que a pesar que está sentado en el trono excelso y glorioso puede y quiere escucharnos.
¿Cómo orar? “Rey mío y Dios mío”: David reconoce el reinado de Dios en su vida, sus palabras revelan que era un adorador. Voluntariamente él se había hecho su súbdito y puesto bajo su protección. Así que ora con una actitud de humildad reconociendo el señorío de Dios sobre su vida. ¿Es Dios el rey de tu vida? ¿Está sentado en el trono de tu corazón? También dice “considera mi gemir” ora con total transparencia, con intensidad expresa la magnitud de su aflicción, presenta a Dios todos sus lamentos, buscando asirse del todopoderoso.
¿Cuándo orar? “Por la mañana, SEÑOR, escuchas mi clamor; por la mañana te presen-to mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta:” David tenía urgencia de presentar su clamor, casi no podía esperar que amaneciera; pero a la vez sugiere que orar por la mañana es un buen momento antes que nuestros pensamientos se llenen de los afanes del día. Al despertar aquieta tu corazón y dedícale los primeros minutos del día a un Dios que aguarda oír tu voz.
¿Con qué actitud orar? “…me presentaré delante de ti y esperaré”: El hebreo dice literalmente “Miraré hacia arriba” esperando una respuesta de lo alto. Orar con fe y esperanza, con gratitud, con paciencia. Esperando serenamente esa respuesta que anhelamos.

Oración: Señor enséñame a orar con una actitud de humildad y esperanza cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 21). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Confianza en la adversidad

DÍA 5

Salmo 4

Confianza en la adversidad
Dosis: Obediencia

“Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo. Si se enojan, no pequen; en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón. Ofrezcan sacrificios de justicia y confíen en el SEÑOR.” (Salmo 4:4–5) (NVI)

Este salmo es también una oración intensa de confianza en medio de las dificultades. Es un lamento al experimentar la infamia, la vanidad y la mentira de quienes lo rodean. David se dirige a los hombres que obran sin temer a Dios y los confronta con su pecado.
Nuevamente en medio de la crisis, el salmista busca afirmar su confianza en Dios apelando a su justicia y su misericordia. Recordando que siempre que estuvo en aprietos Dios lo puso en “un lugar espacioso” le dio la libertad “lo hizo ensanchar”. ¿Has experimentado esta hermosa realidad? Sí es así debes conocer esa alegría que tal vez los demás no comprenden, que surge de esa seguridad interior porque podemos confiar en un Dios que defiende a los que han decidido por una vida justa y piadosa. Por una vida de obediencia.
El salmista nos invita a meditar en la soledad, es decir: pensar, reflexionar, analizar, considerando inclusive las consecuencias de nuestras acciones. Nos alerta a evitar el pecado, al punto de “temblar” frente a la posibilidad de desobedecer. ¿Has sentido este tipo de temor? Dios conoce nuestro corazón y nuestros pensamientos y nos fortalece cuando decidimos sinceramente obedecerle y vivir en su voluntad.
El salmista posiblemente examinaba su conciencia cada noche al acostarse para estar seguro que no tenía nada de qué arrepentirse. ¿Cómo sueles terminar tus días? ¿Piensas en Dios al concluir tu jornada? ¿Oras? Esta, es también otro tipo de lucha. Cuando nuestra conciencia nos acusa y tenemos la tentación de pasar por alto la confrontación de su voz.
No sé si tú, pero yo, sí he tenido serias luchas con mi conciencia, y me alienta saber que Dios siempre piensa en nosotras. Me encanta la ternura de sus palabras citadas al inicio: “Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo.” Sé que puedo llamarlo y me oirá, pedirle perdón y me restaurará. Él nos ha escogido para sí, anhela protegernos y rodearnos de su amor, Él anhela que experimentemos su paz, para terminar el día con una oración como esta:“En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, SEÑOR, me haces vivir confiado.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor obedeciéndote cada día con todo mi corazón y a examinar mi conciencia a la luz de tus principios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 20). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

En tiempos de crisis

DÍA 4

Salmo 3

En tiempos de crisis
Dosis: Protección

“Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!”. (Salmo 3:3) (NVI)

¿Recuerdas tu última crisis? ¿Aquella vez que te sentiste profundamente herida o amenazada? ¿Qué hiciste en medio de ella? Este Salmo es una oración intensa y profunda donde David clama por apoyo y protección en medio de la persecución. Se cree que lo escribió cuando huía de su hijo Absalón quien se había rebelado contra él. La Biblia dice literalmente que Absalón robó el corazón del pueblo de Israel y conspiró contra su padre y se hizo de un ejército al punto que David tuvo que huir de él.
David nos enseña a poner nuestra confianza en Dios como nuestro refugio, cuando los seres que más amamos nos fallan, cuando nuestras vidas se ven amenazadas por injusticias y no encontramos la salida.
Entonces aprendemos a clamar afirmando nuestra seguridad y confianza en un Dios todopoderoso: “Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!”.
Es interesante notar que David utiliza un lenguaje militar para describir la situación de lucha en la que se encuentra pero en la que Dios es su refugio. El escudo era un arma de defensa muy importante y se utilizaba en el fragor de la batalla. Es Dios quien protege al salmista como un escudo dándole absoluta seguridad y esperanza. Y restablece su honor y dignidad levantando su cabeza. David está seguro que sólo Dios puede transformar su realidad y por eso clama a Él, por eso ora con intensidad hasta hallar la paz que necesita: “Clamo al SEÑOR a voz en cuello, y desde su monte santo él me responde. Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el SEÑOR me sostiene.”
¿Recuerdas haber pasado noches de insomnio? ¿Tiempos realmente difíciles en que no podías ni conciliar el sueño? David como nosotras llegó también al abismo de la desesperación, pero desde el hoyo profundo clamó a Dios hasta experimentar su protección, la seguridad en Él, la victoria y finalmente disfrutó de su paz. Todas en algún momento de nuestras vidas vamos a necesitar esa intervención divina, esa mano de amor que mueve las circunstancias y a la vez nos acaricia. Esa voz que nos susurra: “Hija declara tu fe y espera en mí porque yo soy tu escudo y tu salvación”.
El Salmo se inicia con el clamor en medio de la dificultad, pero el salmista avanza en fe y seguridad en Dios. Del conflicto, la lucha, el temor y el dolor avancemos también nosotras a la declaración de victoria, seguridad y paz. Dios siempre responderá a nuestra fe y nos librará de la angustia.

Oración: Señor enséñame a ser consciente de tu amor y protección cada día de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 19). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Conociendo al Ungido de Dios

DÍA 3

Salmo 2
Conociendo al Ungido de Dios
Dosis: Fidelidad

“Yo proclamaré el decreto del SEÑOR: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado. Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”. (Salmo 2:7–8) (NVI)

La persona que decide vivir independientemente de Dios, sin considerar sus valores y principios, terminará cosechando infelicidad y terribles consecuencias en su vida. Lo que sucede en el plano personal, puede suceder también en el plano nacional e internacional. El Salmo 1 apela y desafía a los individuos a ser fieles a Dios, a considerar sus leyes. Pero este Salmo 2 tiene además una perspectiva comunitaria y llama a las naciones a ser fieles a Dios. Se describe la inestabilidad de las naciones, los conflictos que surgen entre ellas, el dolor, la desesperanza, problemas socio políticos, cuando los pueblos piensan “cosas vanas” en una actitud de rebelión contra la revelación de Dios.
Ante la rebelión de las naciones y sus líderes, Dios responde con autoridad. Ninguna campaña contra Dios será prosperada, ningún esfuerzo humano para oponerse a la voluntad de Dios será efectivo. Sólo el Rey Ungido del Señor tiene el poder para liberar a las naciones. Este Rey, como hijo adoptivo de Dios, recibe poder para gobernar “hasta los confines de la tierra”. Haciendo un contraste así entre el Ungido, el Rey de reyes, y los monarcas humanos que son limitados. A diferencia de nuestros gobernantes este Rey es sabio y justo, Dios le ha dado el trono para ser el Rey de la humanidad.
¡Cuánto nos ayudaría como nación considerar al Rey de reyes y Señor de señores! En estos tiempos en que en nuestros parlamentos se discuten leyes en pro de la tolerancia que atentan contra los derechos humanos, en que se relativiza el bien y el mal, y la voz popular derriba con sus argumentos liberales los principios fundamentales de ética y moral. Dios sabe que es imposible que el hombre se gobierne a sí mismo por eso les pide: “Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.”.
Dios apela a un cambio de actitud en el corazón de los gobernantes, que lleguen a un reconocimiento del poder divino, a una actitud de sujeción, y dependencia: sólo si se dejan enseñar, podrán servir a sus naciones con rectitud y al SEÑOR con temor; rindiéndole alabanza.
¡Qué precioso y esperanzador es que este salmo culmine con una bienaventuranza para todos los pueblos que confían en el Señor! “¡Dichosos los que en él buscan refugio!”

Oración: Señor enséñame a orar por mi país, para que nuestros gobernantes consideren tu Señorío. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 18). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Rey para nuestras vidas

DÍA 2

Salmo 2
Un Rey para nuestras vidas

Dosis: Salvación

“¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el SEÑOR y contra su ungido. Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!» (Salmo 2:1–3) (NVI)

Este es un salmo mesiánico, pues encuentra su cumplimiento en Cristo, por eso es citado muchas veces en el Nuevo Testamento. En el salterio vamos a encontrar varios salmos de este tipo, pues aunque el salmista tuviera en mente a un rey de la monarquía de Israel cuando escribía, sabemos que Dios guió la escritura de tal manera que el reino temporal de la línea davídica, señalaba el reino eterno del futuro Mesías: Jesús.
El salmo empieza con una pregunta dramática frente al panorama del mundo: ¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Describe la intención del engaño o la traición, la arrogancia del corazón humano, las naciones llegan a conspirar contra Dios y contra su Ungido. ¿Te parece familiar? Hoy, hay voces que se levantan en nuestra sociedad para derribar los principios y los absolutos de Dios.
El salmista describe la rebelión de los corazones: “Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el SEÑOR y contra su ungido. Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas!¡Librémonos de su yugo!». De una manera poética se describe aquí la realidad del deseo del ser humano de desligarse del señorío de Dios sobre su vida, sin entender que Dios siempre va a querer lo mejor para nosotros. ¿Rompiste también las ligaduras que te unían a Dios? ¿Te independizaste de Él? ¿Alguna vez te comportaste de esa manera? ¿Cuáles fueron las consecuencias?
El salmista nos asegura que aunque tratemos de rebelarnos e ignorar sus mandamientos, es inútil pues Dios sigue teniendo el Señorío sobre el mundo y sobre nuestras vidas: “El rey de los cielos se ríe; el SEÑOR se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte.»”
Dios quiere que contemplemos a este Rey justo, a Jesús, y lo aceptemos como nuestro Salvador. Que entendamos su sacrificio, su amor, y su compasión por nosotras. Que entendamos que sus cuerdas, son cuerdas de amor, para que nunca más intentemos desligarnos de Él. Sólo así germinará nuestra fe y aceptaremos la invitación de “acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia, para el oportuno socorro.”

Oración: Señor enséñame a contemplar al Mesías y a someterme a su Señorío con gratitud y alegría, y que sea el Rey de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 17). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una invitación a la piedad

DÍA 1


Salmo 1

Una invitación a la piedad

Dosis: Perfección Integridad

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río, que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” (Salmo 1:1–3) (NVI)

Me encanta recibir invitaciones. Siempre pensé que algunas tarjetas plasman de manera especial la importancia del evento y hasta la personalidad del emisor. La invitación a una boda, a un cumpleaños, a una ceremonia especial. Dios también nos hace invitaciones de distinto tipo y de variadas formas. ¿Alguna vez escuchaste su voz invitándote a experimentar su paz? ¿Descifraste ya la invitación a experimentar su salvación? En este Salmo Él nos invita a una vida piadosa contrastando la conducta de los justos y los malos.
El Salmo se inicia con una palabra muy importante “Dichoso”, describe a una persona bienaventurada, feliz, y alegre. El motivo de esta inmensa alegría no es sólo meditar en la ley del Señor sino llevarla a la práctica diariamente. ¿Te has sentido dichosa al cumplir sus mandamientos y sentirte en el centro de su voluntad? Somos felices en la medida que intimamos con nuestro Dios y bebemos de Él como lo hace el árbol plantado junto a corrientes de aguas.
Este salmo nos alienta a ser parte de ese ejército de personas que han decidido meditar en la ley del Señor cada día y deleitarse en ella. Justamente lo que intentamos hacer juntas con este libro devocional; porque estamos convencidas que para vivir con fundamentos éticos y morales es necesario leer, aprender y poner en práctica sus mandamientos. Dios utiliza la metáfora del árbol, para mostrarnos la calidad de vida que es capaz de darnos si aceptamos su invitación: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Es interesante resaltar el contraste que hace el Salmo de quienes asumen la piedad y la justicia como un estilo de vida, con las consecuencias de aquellos que eligen la maldad y el pecado3. Estos últimos dice que “serán como el tamo que arrebata el viento”, no echarán raíces, serán siempre inestables y tendrán un destino efímero. ¿Conoces personas que se dejan llevar por cualquier viento? Ya sean doctrinas, filosofías, estilos de vida que no les permiten crecer como seres humanos.
Este primer Salmo nos confronta con nuestras decisiones. Dios nos invita a vivir una vida piadosa y justa, basada en fundamentos éticos morales que surgen de su Palabra. Acepta esta invitación. Es un tremendo desafío para nosotras en este tiempo de relativismo moral donde tenemos que aprender a ser firmes y consecuentes. ¡Decide ser una mujer íntegra! ¡Decide ser un árbol firme y frondoso! El resultado será una vida dichosa.

Oración: Señor ayúdame y enséñame a caminar en tu ley para ser una mujer íntegra. Haz de mí un árbol frondoso. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 16). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.