Maldad Versus Integridad

Isha – Salmos

DÍA 89 – Salmo 52

Dosis: Justicia Divina

Maldad Versus Integridad

“¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente? ¡El amor de Dios es constante! Tu lengua, como navaja afilada, trama destrucción y practica el engaño. Más que el bien, amas la maldad; más que la verdad, amas la mentira.” (Salmo 1–3) (NVI)

El estilo de este salmo es una denuncia contra las personas arrogantes y poderosas que utilizan su poder y la mentira para lograr sus objetivos. ¿Conoces a alguien que se jacta del mal que hace por el poder que tiene? Parece ser que David estaba frente a una persona así, a la que describe y contra la cual emite un juicio divino: “Lengua embustera, te encanta ofender con tus palabras. Pero Dios te arruinará para siempre; te tomará y te arrojará de tu hogar; ¡te arrancará del mundo de los vivientes!

¿No es esperanzador recordar que Dios no pasa por alto ni la maldad, ni el proceder de los poderosos en un tiempo de tantas injusticias? El salmista compara la conducta de las personas prepotentes, malvadas y mentirosas frente a las humildes, sencillas y justas que esperan en Dios: “Los justos verán esto, y temerán; entre burlas dirán de él: «¡Aquí tienen al hombre que no buscó refugio en Dios, sino que confió en su gran riqueza y se afirmó en su maldad!»

Luego del anuncio del castigo divino a los opresores, el salmista se consuela con la misericordia de Dios:

“Pero yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre. En todo tiempo te alabaré por tus obras; en ti pondré mi esperanza en presencia de tus fieles, porque tu nombre es bueno.”

Como el salmista aprendamos a confiar en la intervención divina, cuando se cometa alguna injusticia en nuestra vida. Recordemos que Dios defiende a quienes confiamos en su bondad y en su misericordia. El salmista está tan seguro de esto, que se ve a sí mismo como un “olivo verde” que crece al amparo de un Dios todopoderoso, lleno de vitalidad y esplendor, seguro en su Dios.

Amada, ¿eres también un árbol de raíces profundas? ¿Tienes firmeza y estabilidad? ¿Te sientes árbol o arbusto? ¿Enfrentas con fe las vicisitudes de la vida? Riega tu fe con su Palabra.

Oración: Señor, enséñame haz de mí un olivo verde, que de su flor y su fruto para

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 104). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Lavamiento Divino

Isha – Salmos

DÍA 88 – Salmo 51

Dosis: Restauración

Lavamiento Divino

“Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” (Salmo 51:6–7) (RVR).

La misericordia de Dios no sólo se revela en su perdón divino sino en darnos sabiduría para entender la gravedad de nuestro pecado. Dios habla a lo íntimo de nuestros corazones, nos hace “entender” la verdad con sabiduría para la vida. Él pone una sensibilidad especial en las personas que le temen, y que no llaman a lo bueno “malo”, ni a lo “malo”, bueno, como sucede hoy en día con el relativismo moral. Por sus preceptos y su palabra podemos estar seguras de lo que es “pecado”.

En esta segunda parte del Salmo, David ruega a Dios que lo limpie de sus pecados, ora por purificación, limpieza, renovación y salvación. En principio pide ser limpiado con hisopo (un arbusto de hojas pequeñas que se utilizaba en ceremonias de purificación ritual.) ¡Qué interesante que le pide a Dios mismo que lo limpie y lo lave! Porque si Dios lo hace será “más blanco que la nieve” conforme a su promesa.241

Sólo esta transformación divina puede traer gozo y alegría a su vida, al punto que se “recrearán los huesos que estaban abatidos”, una preciosa figura que expresa el cambio de su estado de ánimo frente al perdón divino. Sus emociones también serían sanadas al experimentar una vez más su gracia. ¿Te ha sucedido? ¿Sentiste paz y una sensación de libertad cuando fuiste perdonada?

David anhela ser purificado para disfrutar plenamente de su comunión con Dios. Le pide que esconda su rostro de sus pecados, que se borren sus maldades: “Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad.” A la vez reconoce que necesita una nueva forma de ver la vida, un nuevo corazón por eso le dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu.244 Sólo el Espíritu Santo tiene la capacidad de producir en nosotras un “espíritu recto” sentimientos de rectitud y fidelidad que nos ayudará a batallar contra el pecado.

Como respuesta a esa misericordia divina David se compromete a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios y a predicar a la gente pecadora. ¿Estás dispuesta a contar tu experiencia de salvación para bendecir a otros?

Oración: Señor, gracias porque no desprecias al corazón contrito y humillado, enséñame a acercarme a ti humildemente cada vez que necesite de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 103). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

De Rodillas

Isha – Salmos

DÍA 87 – Salmo 51

Dosis: Arrepentimiento y Perdón

De Rodillas

“Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado”. (Salmo 51:1–3) (NVI)

Esta es una oración intensa de arrepentimiento, donde el salmista abrumado por su pecado, pide a Dios perdón, purificación y renovación interior. El subtítulo dice que fue escrito luego que David pecó con Betsabé. ¿Alguna vez se desgarró tu alma por un pecado? ¿Has sufrido por fallarle a Dios, reconociendo que al hacerlo te fallabas también a ti misma? ¿Tienes aún una consciencia culpable? Este salmo puede guiarte a buscar la paz que tu alma necesita.

Lo primero que hace David es apelar a la misericordia divina: “ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad”. David fundamenta su petición en la naturaleza misma de Dios, en el amor divino que él conoce, porque sabe que la gracia de Dios, es activada cuando una persona se arrepiente de todo corazón y busca su perdón. Al decirle a Dios “ten piedad” es consciente que está pidiendo un favor inmerecido, confiando en su abundante misericordia. Palabra que significa que el corazón de Dios se conmueve por la miseria humana.

David reconoce su propia miseria, su condición de maldad y acepta la gravedad de su culpa, y que ha roto su pacto con Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable.” Dios es justo y puro. A la piedad, misericordia y compasión, el salmista añade la justicia de Dios frente a su maldad, pecado y rebelión.

No sé si alguna vez te has dolido así por alguno de tus pecados. Si has sentido que pecabas contra ese Dios de amor, si se desgarró tu alma al reconocer que fallaste, erraste el blanco o cediste a tus debilidades. El dolor por el pecado es más profundo cuando conocemos a ese Dios de toda gracia, cuando tenemos presente que Jesús fue a la cruz por nuestros pecados. Cuando ya hemos experimentado su perdón y volvemos a pecar, como en el caso de David y la circunstancia a la que hace mención este salmo.

Todas somos vulnerables frente a las tentaciones de la vida, todas podemos fallar y pecar ¡aún amando a Dios podemos rebelarnos contra Él y romper nuestro pacto como hizo David! El peso, la carga y el dolor por el pecado serán mayores si le conocemos, por eso David sufre y confiesa su naturaleza pecaminosa y le pide perdón: “Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre.”

Amada si hay algún pecado “delante de tus ojos, delante de ti” arrepiéntete y busca con todo tu corazón a Dios como el salmista, humíllate con sinceridad apelando a su gracia y a su misericordia, para que experimentes su perdón liberador.

Oración: Señor, tú conoces mi corazón y mis debilidades, perdona mis pecados y lávame de mi maldad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 102). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Como Sepulcro Blanqueado

Isha – Salmos

DÍA 86 – Salmo 50

Dosis: Honestidad

Como Sepulcro Blanqueado

“Pero Dios le dice al malvado: «¿Qué derecho tienes tú de recitar mis leyes o de mencionar mi pacto con tus labios? Mi instrucción, la aborreces; mis palabras, las desechas. Ves a un ladrón, y lo acompañas; con los adúlteros te identificas. Para lo malo, das rienda suelta a tu boca; tu lengua está siempre dispuesta al engaño.” (Salmo 50:16–19) (RVR).

Hemos visto en la primera parte del Salmo, que Dios no solamente ve lo que hacemos, sino conoce las intenciones del corazón. Por eso, después de instruir a su pueblo sobre el método correcto de rendirle adoración, reprende ahora a los malvados. En primer lugar les acusa de usurpar las funciones y los privilegios que sólo le corresponde a su pueblo y a los que le temen realmente: «¿Qué derecho tienes tú que hablar de mis leyes?» ¿Cómo te sentirías si Dios te dijera estas palabras? ¡Cuántas veces juzgamos conductas ajenas, sin considerar las nuestras! ¡Qué acusación más certera para aquellos que aparentan ser piadosos pero tienen una mala conducta, declarando a otros la ley que ellos mismos no cumplen!

Esta es la misma hipocresía que Jesús descubrió en los religiosos de su tiempo, los escribas y fariseos cuando los llamó “sepulcros blanqueados”. A ellos, les gustaba instruir y corregir a otros, pero aborrecían ser ellos mismos corregidos.

En el salmo Dios especifica sus pecados más frecuentes: el robo, el adulterio y los pecados de la lengua como mentira y difamación en un acto deliberado y bien calculado: “Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo, y aun calumnias a tu propio hermano.”

Ante estas cosas ¿Dios guardará silencio? El salmo dice, que como juez Dios tuvo paciencia, pero ahora les advierte: “Has hecho todo esto, y he guardado silencio; ¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte.”

La paciencia de este juez justo, fue como una prórroga para que ellos cambien su conducta, pero muchas veces cuanto más demora el castigo, más se endurece el corazón frente al pecado, por eso Dios les advierte: “Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve. La paciencia de Dios, puede convertirse en ira; Dios les hace esta advertencia, esperando así que consideren sus palabras y cambien su conducta.

El salmo culmina con una feliz invitación a una íntima comunión con Él: “Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.» Dios siempre da la oportunidad de rectificar nuestra conducta y anhela mostrarnos su salvación. ¡No desperdiciemos esta invitación!

Oración: Señor que mi corazón jamás se convierta en un sepulcro blanqueado, escudríñame y límpiame de todo pecado. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 101). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Juez de nuestros corazones

Isha – Salmos

DÍA 85 – Salmo 50

Dosis: Sinceridad

El Juez de nuestros corazones

“Habla el SEÑOR, el Dios de dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. Dios resplandece desde Sión, la ciudad bella y perfecta. Nuestro Dios viene, pero no en silencio; lo precede un fuego que todo lo destruye, y en torno suyo ruge la tormenta.” (Salmo 50:1–3) (NVI).

¿Cómo te sentirías si de pronto Dios te llamara a un juicio con Él cara a cara? ¿Si tuvieras que descubrir ante Él tu corazón y tus verdaderas motivaciones? Este Salmo simula un juicio, donde es Dios quien convoca a sus fieles para recordarles las características de una verdadera adoración y no sigan viviendo una falsa espiritualidad. Es un poema profético que incluye al juez, los oyentes, los testigos, el acusado y la acusación: “El SEÑOR convoca a los cielos y a la tierra, para que presencien el juicio de su pueblo: «Reúnanme a los consagrados, a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio.» El cielo proclama la justicia divina: ¡Dios mismo es el juez!

Luego de convocar a los cielos y a la tierra llama a su pueblo, el cual será juzgado: “«Escucha, pueblo mío, que voy a hablar; Israel, voy a testificar contra ti: ¡Yo soy tu Dios, el único Dios!” Luego Dios presenta las acusaciones que tiene por las acciones del pueblo que le había jurado fidelidad. Diciéndoles que no se complace con la religiosidad, ni los sacrificios que se llevan a cabo, sino con el sentido ético y moral que implica acercarse a Dios y cumplir sus votos de todo corazón.

Dios se dirige aquí a las personas religiosas que dan énfasis a la observancia exterior de la ley ceremonial, pensando que eso basta para agradarle. Los israelitas creían que Dios estaría agradecido y satisfecho por la multitud de sacrificios que le ofrecían sobre el altar; pero Dios les declara que no necesitaba tales sacrificios:

“No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que siempre me ofreces. No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros. Conozco a las aves de las alturas; todas las bestias del campo son mías.”

Seguramente quienes vivían bajo la ley se preguntaron: ¿Cómo entonces complacerlo y agradarle? Dios mismo les da la respuesta: él se complace y se deleita en la sinceridad del corazón del hombre y la mujer que lo alaba, lo obedece y ama su prójimo como a sí mismo. Dios quiere nuestra fidelidad, lealtad, y gratitud, quiere que aprendamos a confiar en Él con un compromiso personal que nos lleve a confiar en su amor para que experimentemos una verdadera relación de Rey a pueblo, de Padre a hija. Él anhela que lo amemos con todo nuestro corazón y que ese amor se refleje en nuestro estilo de vida: ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.»

Oración: Señor enséñame a adorarte y a amarte con todo mi corazón, que los únicos sacrificios que te presente sean mi oración y mi alabanza. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 100). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La temporalidad de las riquezas

Isha – Salmos

DÍA 84 – Salmo 49

Dosis: Eternidad

La temporalidad de las riquezas

“Oigan esto, pueblos todos; escuchen, habitantes todos del mundo, tanto débiles como poderosos, lo mismo los ricos que los pobres. Mi boca hablará con sabiduría; mi corazón se expresará con inteligencia. Inclinaré mi oído a los proverbios; propondré mi enigma al son del arpa.” (Salmo 49:1–4) (NVI).

El tono de este Salmo me recuerda un poco al libro de Eclesiastés ya que articula un tema intelectual y filosófico dando una respuesta teológica. Es un Salmo sapiencial y didáctico que afirma que todos los seres humanos moriremos un día sin importar nuestra condición socio económica. Contrasta así el verdadero sentido de la vida y da una perspectiva ética y moral resaltando los verdaderos valores con los cuales debemos conducirnos.

El salmista tiene una profunda convicción teológica por eso dice: “¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia, cuando me rodeen inicuos detractores? ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones? Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Aquí expresa claramente que las riquezas tienen sus limitaciones en esta vida.

¡Qué importante reflexión para este tiempo donde el consumismo impera y la vida se vive a crédito! Nos hace evaluar dónde está nuestro corazón y si nos hemos preocupado de “hacer tesoros en el cielo.” La administración sabia y mesurada de los bienes materiales es una cualidad que se encuentra en pocas personas en esta generación. La Biblia nos insta a tener una actitud diferente frente a las riquezas y posesiones, a ser generosos, a utilizar el dinero para hacer el bien y ayudar a otros, y no tener el corazón apegado a las cosas materiales. ¿Tienes esta cualidad? ¿La estás enseñando a tus hijos?

En el salmo hay también implícito un mensaje de humildad. No podemos llevar a la otra vida ni riquezas, ni honores, ni glorias: “Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa. Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual, y que sus riquezas se quedan para otros. Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán su hogar eterno, su morada por todas las generaciones. A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen. Tal es el destino de los que confían en sí mismos; el final de los que se envanecen.

El salmista explica que las riquezas no pueden salvar de la muerte ni asegurar la dicha en este mundo, ni en la vida futura. Pareciera un mensaje deprimente pues compara la muerte de los seres humanos con la muerte de las bestias: “A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen.” Sin embargo el salmista tiene esperanza, pues concluye: “Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará.”227 Aquí está implícita la esperanza de la resurrección y la vida eterna, de la cual nosotras ya tenemos la seguridad; ¡Porque Cristo pagó en la cruz nuestro rescate!

Oración: Señor, dame sabiduría para administrar mis bienes materiales y enséñame a confiar en que tú me protegerás y en la esperanza de la vida eterna. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 99). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Monte de Sión para ti

Isha – Salmos

DÍA 83 – Salmo 48

Dosis: Alabanza por la protección

Un Monte de Sión para ti

“Grande es el SEÑOR, y digno de suprema alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo, bella colina, es la alegría de toda la tierra. El monte Sión, en la parte norte, es la ciudad del gran Rey. En las fortificaciones de Sión Dios se ha dado a conocer como refugio seguro. (Salmo 48:1–3) (NVI)

Este salmo también surge de un alma alegre y gozosa, que exalta el poderío divino que da seguridad y protección a la santa ciudad de Jerusalén. Se cree que era entonado por el pueblo, cuando subía en sus peregrinaciones anuales al Templo de Jerusalén, que se ubicaba en el punto más alto de la ciudad. Y que la ciudad no caía en manos de sus enemigos, gracias a la presencia de Dios que estaba en el Templo.

El salmista relata que la ciudad estuvo en peligro, pero Dios la protegió: “Hubo reyes que unieron sus fuerzas y que juntos avanzaron contra la ciudad; pero al verla quedaron pasmados, y asustados emprendieron la retirada. Allí el miedo se apoderó de ellos, y un dolor de parturienta les sobrevino. ¡Con un viento huracanado destruiste las naves de Tarsis!” ¡Qué hermosa metáfora la del viento huracanado que sopla desde el desierto y destroza las fuertes naves que navegaban en alta mar! ¡Así es su poder!

Aunque se exalta la ciudad de Jerusalén, la alabanza está dirigida al Dios que la protege y la cuida. “Tal como lo habíamos oído, ahora lo hemos visto; en la ciudad del SEÑOR Todopoderoso, en la ciudad de nuestro Dios: ¡Él la hará permanecer para siempre! ¡Dios protege la ciudad y la defiende!

Los peregrinos que llegaban al Templo a adorar al Señor, comprobaban con sus propios ojos el poder del Señor y su misericordia, pues la ciudad y el Templo eran parte de su identidad nacional. Dentro de ese templo meditaban en su amor, su misericordia y su justicia. El salmista anima a recorrer las calles de Jerusalén, a contemplar sus murallas y sus torres para contarles a las generaciones venideras cómo era la ciudad en la cual Dios había puesto su afecto especial y su presencia.

¿Qué sentimientos suscita en ti estas imágenes de cuidado y protección? El salmista utiliza varias expresiones para describir a Dios: “Nuestro Dios”, “Gran rey”, “Refugio”, “Señor de los ejércitos” “El que guía a su pueblo, “Dios eterno.” ¿Es todo esto Dios para ti? ¿Es Dios tu refugio seguro? ¿Anhelas un monte de Sión para ti?

Aunque Dios es omnipresente y podemos acercarnos a Él en cualquier lugar y en todo tiempo, ¡qué hermoso es tener un lugar de encuentro personal con Él cada día! Y decirle como el salmista “¡Tú me guiarás para siempre!”

Oración: Señor inunda mi alma de gozo y alegría para alabarte y proclamar tus poderosos hechos en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 98). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Rey de todos los pueblos

Isha – Salmos

DÍA 82

Dosis: Alabanza

El Rey de todos los pueblos

“Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría. ¡Cuán imponente es el SEÑOR Altísimo, el gran rey de toda la tierra! Sometió a nuestro dominio las naciones; puso a los pueblos bajo nuestros pies; escogió para nosotros una heredad que es el orgullo de Jacob, a quien amó.” (Salmo 47:1–4) (NVI)

Este Salmo comienza con un llamado a alabar al Señor y pertenece al grupo de los llamados “Salmos de entronización” que reconocen a Dios como Señor y Rey de toda la tierra. El salmista llama a Israel y a todos los pueblos a celebrar la soberanía divina, afirmando su poder divino sobre las naciones.

El salmista insta a las naciones derrotadas por Israel a alabar al “Señor de toda la tierra”, ya que en la antigüedad cuando un pueblo era derrotado, se convertía en vasallo no sólo del ejército y el pueblo que lo conquistó sino también de sus divinidades. Así Israel expandía su convicción teológica y era portador del conocimiento de Dios a naciones idólatras. Y así Dios conquistaba también los corazones.

Aquí el salmista empieza diciendo “Aplaudan” en otra versiones “Batir las manos” que era símbolo de gozo y alegría. Y había que alabarlo porque el Señor es “imponente, temible, admirable”. Además es el único Rey de toda la tierra. El salmista propone aplausos, aclamaciones, toques de trompeta. Porque éste es el Dios supremo, más alto y poderoso que cualquier otro dios. El Dios que cumple sus pactos, quien da las heredades, recordemos que les había dado la tierra prometida y el triunfo sobre las naciones enemigas. ¿Lo aclamas así? ¿Sientes que tu corazón se ensancha en medio de la alabanza? ¿Celebras el cumplimiento de sus promesas en tu vida y su heredad? ¡Aplaude! Porque: “Dios el SEÑOR ha ascendido entre gritos de alegría y toques de trompeta.”

El Salmista sigue instando a la alabanza: Canten salmos a Dios, cántenle salmos; canten, cántenle salmos a nuestro rey. Dios es el rey de toda la tierra; por eso, cántenle un salmo solemne. Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado en su santo trono.” El Dios de toda la tierra merece nuestra alabanza y que reconozcamos su santo trono celestial.219 Porque como dice el salmista el Altísimo merece ser enaltecido, alabado y reconocido como el Dios y Rey de toda la tierra y de nuestras vidas.

Oración: Señor, enséñame a mirarte como ese Rey de gloria que reina sobre todas las naciones. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 97). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Quietas en el mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 81 – Salmo 46

Dosis: Paz y Salvación

Quietas en el mejor refugio

“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.” (Salmo 46:1–3)

Este Salmo celebra una gran victoria. Una salvación impresionante, tal vez la que narra el profeta Isaías frente al imperio asirio, o aquel acontecimiento registrado en el libro de segunda de Crónicas capítulo 20 frente a los moabitas, edomitas y amonitas. En ambos casos, Dios liberó milagrosamente a su pueblo.

Aquí se describe a Dios como nuestra fortaleza, en quien encontramos amparo y ayuda en tiempos de angustia. Las imágenes que utilizan el salmista para expresar el poder de Dios son impresionantes: montes que tiemblan y se hunden en el fondo del mar, la furia de las olas que amenazan con inundar la tierra., ¡Una conmoción de la naturaleza! Sugiere que en medio del caos ¡podemos seguir confiando en un Dios que es nuestro refugio!

Frente a las aguas turbulentas que amenazan, el salmista describe un río saludable para el alma: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo.” No sabemos si este río es real o figurativo, pero no podemos evitar recordar las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”210 Y aquellas otras: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” ¿Bebiste ya de este manantial de vida eterna? ¿Aún tienes sed?

El salmista está seguro que su ciudad no caerá frente a los enemigos, porque Dios está en medio de ella: “Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” ¡Otra gran enseñanza para nosotras! Podemos confiar en Dios como nuestro refugio, porque ´”El está en medio de nosotras”. ¿Reina en nuestro corazón? ¿Reina en nuestro hogar? Recordemos que uno de sus nombres significa “Dios con nosotros”.213

El salmista sigue celebrando los prodigios del Señor: “Vengan y vean los portentos del SEÑOR… Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra, ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.” Para finalmente darnos la clave de la victoria: “«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”215

Oración: Señor enséñame a quedarme quieta para ver tu obrar poderoso en mis batallas personales. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 96). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

De Recompensas y Legados

Isha – Salmos

DÍA 80 – Salmo 45

Dosis: Herencia y Recompensa

De Recompensas y Legados

“Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de sus ancestros; los pondrás por príncipes en toda la tierra.” (Salmo 45:14–16)

Hay una gran recompensa. Estos versículos señalan que lo que la novia ha renunciado al casarse con el rey no es nada comparado con las bendiciones que recibe al unirse a él. Las finas vestiduras que le son entregadas el día de su boda, superan a las que llevó anteriormente. La nueva familia que formará, sobrepasará a la familia que ahora tendrá que abandonar. Sus hijos y su marido, serán en adelante el objeto principal de su afecto y lealtad.

El matrimonio es la nueva etapa que concluye nuestra vida de solteras, iniciamos una nueva vida. Así cuando nos convertimos dejamos atrás una vida pecaminosa, rompemos el vínculo con el pecado, la desobediencia y la rebelión. Nos adopta una nueva familia, la iglesia, iniciamos una nueva vida, con una nueva esperanza con nuevos propósitos y significado. Las bendiciones obtenidas por pertenecer al cuerpo de Cristo son mil veces superiores a todos los placeres que gozábamos antes. Empezamos a saborear lo que significa vivir con una limpia conciencia. ¿Qué mayor recompensa?

Sin embargo este salmo describe además un legado especial, se le dice a la novia: “haré que tu nombre se recuerde por todas las generaciones; por eso las naciones te alabarán eternamente y para siempre”.

Esta princesa sería la madre del próximo rey. Tal honor perpetuaba su nombre, ya que en las crónicas el nombre de la madre llegaba a ser parte del título del nuevo rey. Su prole sería ilustre. Como mujeres tenemos el privilegio de formar hijos como una cosmovisión cristiana de la vida. De legar a nuestra sociedad una generación de hijos e hijas de Dios y por qué no de siervos y siervas.

Esta es la más bella historia de amor. De un novio que da la vida por su esposa. Que la santifica para sí mismo. Tenemos el privilegio de estar casadas como iglesia con este novio glorioso, que es Jesús, que un día regresará por su esposa y quiere encontrarla santa, preparada, justa y dispuesta. Oremos para que nos encuentre vestidas de su belleza.

Oración: Señor enséñame a valorar las recompensas que tenemos por haber aceptado tu amor y sacrificio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 95). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.