1. DESÁNIMO

SERIE GIGANTES AL ACECHO

1. DESÁNIMO

David Logacho
2016-03-28

a1Saludos cordiales, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Se dice que dentro de cada uno de nosotros, sin importar si somos o no creyentes, existen gigantes que blandiendo sus espadas nos acorralan privándonos del gozo de vivir, del ánimo para hacer cosas y lo que es peor, privándonos de sacar provecho de lo que Dios nos ha prometido a los que somos sus hijos, mientras estamos en este mundo. ¿Cuáles podrían ser esos gigantes en su vida, amable oyente? ¿Tal vez el desánimo? ¿A lo mejor el temor? ¿Qué tal un sentimiento de culpa? ¿Los malos pensamientos? ¿Los celos? ¿La mentira? ¿La desilusión? ¿La ansiedad? Solamente Dios y usted sabe cuál o cuáles son esos gigantes en su vida. Pero no hay necesidad de vivir amedrentados por esos gigantes en su vida. Es justamente con este propósito, que a partir de este estudio bíblico vamos a iniciar una serie que la hemos titulado: Gigantes al Acecho.

Gigantes en nuestras vidas. Y lo que es peor, gigantes al acecho. Gigantes listos para caer sobre su presa y hacerla pedazos. Tal vez usted se mira a usted mismo y dice: Yo no veo ningún gigante por aquí. Bueno, lo que pasa es que estos gigantes al acecho son expertos en ocultarse muy bien, allí, en lo más profundo de nuestra personalidad, pero el momento menos pensado salen de su escondite para caer sobre nosotros y dejarnos mal heridos. Eso fue justamente lo que hizo uno de los muchos de estos gigantes, llamado desánimo. La historia aparece en el Antiguo Testamento, en el libro de Números capítulo 13. Lamentablemente no tenemos el tiempo suficiente para leer todo este capítulo, pero allí se registra la historia de doce espías, uno por cada una de las doce tribus de Israel, quienes fueron enviados desde el desierto, por Moisés a Canaán, la tierra prometida, para espiar la tierra que el Señor había dado como heredad al pueblo de Israel. Estos doce espías obedecieron, espiaron la tierra por cuarenta días, trajeron muestras del fruto de esa tierra y la conclusión a la que llegaron es que ciertamente es una tierra que fluye leche y miel tal como Jehová les había dicho. Pero eso no fue todo. Los espías dijeron además que el pueblo que habitaba esas tierras era fuerte y que las ciudades eran muy grandes y fortificadas y que también allí vieron a los descendientes de Anac, raza de gigantes. Los obstáculos para tomar posesión de la tierra prometida, hicieron despertar a ese gigante al acecho llamado desánimo y esto afectó la moral del pueblo de Israel. El pueblo se puso inmediatamente a temblar. El pánico les invadió mientras escuchaban a diez de los doce espías que decían: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. El gigante llamado desánimo estaba logrando su objetivo. No contentos con esto, los diez espías pasaron a hablar mal de la tierra que habían reconocido. Antes dijeron que era tierra que fluye leche y miel, pero después estaban diciendo que la tierra por donde pasaron para reconocerla era tierra que tragaba a sus moradores y que todos los viven en esa tierra son hombres de gran estatura. Todo esto era una exageración, producida por el desánimo. Los diez espías estaban tan desanimados que finalmente dijeron: Éramos nosotros, a nuestro parecer como langostas: Así les parecíamos a ellos. Solamente dos espías, Josué y Caleb dijeron: Subamos luego, y tomemos posesión de la tierra, porque más podremos nosotros que ellos. Pero esta declaración sensata se diluyó en el desánimo reinante entre el pueblo. El desánimo ganó la batalla. El capítulo 14 de Números es uno de los capítulos más tristes de toda la Biblia, y todo fue a causa del desánimo. Presa del desánimo, el pueblo de Israel lloró a mares y se quejó contra Moisés y contra Aarón. Fue tal la debacle producida por ese gigante llamado desánimo, que el pueblo dijo: Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto, o en este desierto ojalá muriéramos. Luego el pueblo preguntó a Moisés y Aarón: ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Acto seguido vino lo peor. Se armó una rebelión. Dijeron: Designemos un capitán, y volvamos a Egipto. Fue lo más insensato que se puede imaginar, pero para el pueblo, por el desánimo que les embargaba, les parecía lo más sensato. Dios intervino y castigó severamente a los que se dejaron dominar por el desánimo. La decisión de Dios fue que ninguno de ellos verá la tierra prometida, excepto Josué y Caleb, los dos únicos espías que no desanimaron al pueblo. En su ira, Dios dijo que caerían en el desierto los cuerpos de todos los que murmuraron contra él, de veinte años arriba. En cumplimiento de esta palabra de Dios, el pueblo vagó por el desierto cerca de cuarenta años, hasta que todos los rebeldes de más de veinte años murieron. Según cálculos conservadores, murieron como un millón de personas durante esos cuarenta años. Esto significa que murieron unas 25000 personas por año, o lo que es lo mismo, unas 70 personas por día. Prácticamente, se marcó con tumbas el camino que Israel vagó por el desierto esos cuarenta años. Todo por el desánimo, amable oyente. El desánimo condujo a toda una generación de un pueblo numeroso a la ruina total. Ahora bien, toda esta debacle, causada por el gigante llamado desánimo, ¿No ilustra la actitud de mucha gente hacia la vida, inclusive hacia la vida cristiana? Claro que sí. Muchos creyentes tienen esa misma actitud. Ya han confiado en Cristo como Salvador, saben que sus pecados han sido lavados, sin embargo, sus vidas distan mucho del gozo y la paz, que son características de la vida cristiana genuina. Estos creyentes contemplan las cosas hermosas de la vida cristiana y luego dicen: Es ciertamente tierra que fluye leche y miel, hay hermosas promesas en las Escrituras, paz, amor, gozo, seguridad, esperanza, perdón, sin embargo, hay gigantes, y no estoy seguro que podré dominarlos. Quizá un mal hábito persistente, o el mal genio, o los celos, o el rencor, o la amargura. Pero Dios, amable oyente, no ha prometido eliminar de la vida cristiana a gigantes como estos. Más bien, lo que Dios ha prometido es capacitarnos para conquistar a estos gigantes y tenerlos bajo nuestro control. Sí. Hay gigantes en la vida cristiana. ¿Y qué? Taparnos los ojos para no verlos y pretender que no están allí no es sensato. No se gana nada pretendiendo que no los vemos. Son tan reales como la vida misma. Esos viejos gigantes son tan persistentes como la muerte. Gigantes burlones, embaucadores, engañosos, ríen con sorna que causa temor. A voz en cuello nos gritan lo que podemos o no podemos hacer. Son gigantes que nos infunden terror, y cada uno de nosotros tiene que hacerles frente. Se podría huir de ellos, como pretendió hacer el pueblo de Israel, pero viéndolo bien, huir de ellos, es equivalente a darles la victoria en bandeja de plata y sufrir por el resto de nuestros días la disciplina de Dios por no haberlos conquistado. Si llegamos a huir de los gigantes, ellos se reirán de nosotros por el resto de nuestra vida, burlándose y diciendo: Por supuesto que hay una tierra que fluye leche y miel, pero ustedes no pueden hacer nada, porque nosotros estamos aquí. En lugar de huir de los gigantes, debemos hacerles frente, y buscar la manera de conquistarlos. Esto es lo sensato, de lo contrario, estos gigantes nos convertirán en sus esclavos, nos atarán y nuestra vida se tornará miserable. Habrá poca bendición, todo parecerá sombrío, no habrá consuelo ni esperanza. Así es como operan estos poderosos gigantes al acecho. Por esto tenemos que saber quienes son y luego tenemos que saber como conquistarlos. Todos estos gigantes son conquistables. 1 Corintios 10:13 dice: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

A menudo pensamos que nuestros gigantes son únicos, pensamos que nuestras tentaciones son algo especial, que solamente nosotros las experimentamos, que el diablo nos dedica más de su tiempo a nosotros que a otros y que usa de más astucia, mejores planes, más programas y mejores ideas para atacarnos nosotros, pero no hay tal, amable oyente. Los gigantes que tenemos o los problemas que nos aquejan son comunes a todos nosotros y cada uno de nosotros que somos creyentes hemos sido capacitados para conquistarlos. En nuestro próximo estudio bíblico plantearemos algunas sugerencias para conquistar al primer gigante al acecho en nuestra vida, me refiero al desánimo. Espero su sintonía.

PERMANECER DE PIE

PERMANECER DE PIE

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-28

Los árboles se quiebran como palillos de dientes o vuelan hacia arriba, arrancados de la tierra. Techos enteros navegan a la deriva, automóviles dan volteretas como si fueran juguetes, paredes se derrumban y una montaña de agua salta desde la playa y sepulta la tierra. Un huracán corta y hace pedazos, y sólo los cimientos sólidos sobreviven a su furia incontrolable. Pero esos cimientos pueden usarse para la reconstrucción después de la tormenta. Para cualquier edificio, los cimientos son críticos. Deben ser lo suficientemente profundos y sólidos para soportar el peso del edificio y otras presiones. Las vidas son como los edificios, y la calidad de sus cimientos determinará la calidad del resto. Con demasiada frecuencia se usan materiales de calidad inferior y, cuando vienen las pruebas, la vida se desmorona. Tenemos cientos de historias en las páginas del relato bíblico que fueron probadas. Con una vida llena de prestigio, posesiones, y personas, de repente fueron asaltadas por todos lados, devastados, desmantelados hasta sus cimientos. Pero su vida estaba construida en Dios, y resistieron. Son historias de  hombres de Dios. Dramas interesantes sobre la riqueza perdida y luego recuperada, un tratado teológico acerca del sufrimiento y de la soberanía divina, y un ejemplo de fe que perdura. Analiza tu vida y revisa tus cimientos. Y quizás, cuando todo haya desaparecido y sólo quede Dios, podrás decir: «Él es suficiente».

Muchas veces se le permite  a Satanás probar a los hijos de Dios hasta situaciones límite. Es muy fácil pensar que tenemos todas las respuestas pero en realidad, sólo Dios sabe exactamente por qué las cosas suceden de un modo determinado, y debemos someternos a Él como nuestro Soberano.  Nada de lo que llegue a tu vida sucede sin el permiso de Dios. Pensar en esto te llena de una paz inconfundible.  Dice Pablo que no nos ha sobrevenido ninguna situación que humanamente hablando sea irresistible. Además el mismo Dios que te expone a pruebas te da la salida para permanecer de pie.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Revisa tus cimientos de vida. La tormenta puede asomar cuando menos lo imagines

PECADORES PERDONADOS

PECADORES PERDONADOS

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-27

a1Todos hemos sido heridos en algún momento de nuestras vidas por alguien. Algunos más otros menos, pero en esta vida de exposición constante y de arriesgar el corazón las heridas y traiciones nunca faltan. Algunos de nosotros centramos tanto nuestra atención en nuestros fracasos personales que nunca hemos tratado realmente con el dolor que hemos sufrido a manos de otros. Solo decimos que lo hemos olvidado cuando en realidad acecha como viejo león a la puerta de nuestro corazón. Por otro lado otros centramos demasiado nuestro interés en las formas en que nos han lastimado y tratamos así de justificar nuestras conductas. Ambas maneras de enfrentar problemas del pasado nos dejan con un bagaje emocional que entorpece el progreso de nuestro desarrollo. Perdonar a otros es parte importante de la entrega de nuestra voluntad a Dios. Jesús les enseñó a los discípulos esto en el “Padre Nuestro” Si no estamos dispuestos a pedir perdón por las faltas que hemos cometido contra otros o que nos han hecho Dios no escucha nuestras oraciones. Cuando perdonamos a otros por las ofensas que cometieron contra nosotros no nos estamos excusamos por lo que han hecho o diciendo que no nos afectó o que pueden continuar haciéndolo con nosotros o con los demás, sencillamente reconocemos que nos han lastimado de manera injusta y le entregamos el asunto a Dios. Esto nos ayuda a enfrentar la verdad acerca de nuestro propio dolor y  también nos deja sin excusas para continuar con nuestra conducta compulsiva debido a lo que otros nos han hecho.

Ni víctimas ni victimarios; heridos sanados, pecadores perdonados, moribundos restaurados, eso es lo que somos gracias al amor de Dios. Y es ese mismo amor el que debe constreñirnos a una vida de relaciones restauradas y ofensas perdonadas. Nunca olvides que nadie podrá hacerte a ti más daño del que tú le hiciste al Señor, ¡y sin embargo Él te perdonó! Ve tú y haz lo mismo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Ni víctimas ni victimarios; heridos sanados, pecadores perdonados, moribundos restaurados, eso es lo que somos.

PALABRA SEGURA

PALABRA SEGURA

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-26

a1Casi al final del libro de Josué, leemos las siguientes palabras: “Y ni una sola de las buena promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse,  sino que cada una se cumplió al pie de la letra.” Josué 21:45 ¡Qué hermosa reflexión acerca de la seguridad de las promesas de Dios pero que difícil se nos hace vivir de acuerdo con esta premisa! ¿Verdad?

Está claro que Dios no promete a la manera humana. Nuestros compromisos y promesas están condicionados a infinidad de factores internos a nosotros y externos que al fin y al cabo pueden echar por tierra nuestras palabras, pero Dios no, el no miente ni es hombre para que se arrepienta, dice Números 23:19. Descansar en esta veracidad eterna es descansar sobre una montaña de roca firme que sirve para construir cualquier proyecto de la mano de Dios. Creo que justamente esto es lo que les falta al hombre y la mujer de hoy: descansar. Es por eso que vivimos en el siglo del estrés, la ansiedad, el insomnio y la depresión, porque sentimos y sabemos que nada de lo que esperamos nos sostenga es tan fiel como parece, es ese margen de error, ese miedo a la traición y el fracaso lo que no nos deja en paz y nos destruye paulatinamente, ¿Verdad? Las palabras del salmista pueden ser muy oportunas en este aspecto, fíjate: “Sal. 56:3  “Cuando siento miedo,  pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra;  confío en Dios y no siento miedo.  ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” Desafiante, ¿Verdad? Pero no es imprudencia ni arrogancia sino confianza segura en un Dios fiel.

“Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse,  sino que cada una se cumplió al pie de la letra”. Hay un mundo de promesas lista para cumplirse en ti. Espera, confía, ora, agradece, reclámalas como tuyas al Señor, y vive en función de que se cumplirán. Aquel que llega a la meta es aquel que vive el hoy con la convicción de la promesas cumplida ayer y planifica el mañana en base a eso.

 

PENSAMIENTO DEL DIA:

Aquel que llega a la meta es aquel que vive el hoy con la convicción de las promesas cumplidas ayer y planifica el mañana en base a eso.

SEGURIDAD DE QUE HE SIDO BAUTIZADO CON EL ESPÍRITU SANTO

SEGURIDAD DE QUE HE SIDO BAUTIZADO CON EL ESPÍRITU SANTO

David Logacho
2016-03-25

a1Un amigo oyente nos ha enviado un correo electrónico para hacernos la siguiente consulta: ¿cómo puedo tener la seguridad de que he sido bautizado con el Espíritu Santo, si nunca he hablado en lenguas, no tengo poder, tampoco he podido servir en la iglesia, y no me he dado a conocer como cristiano en mi trabajo, porque siento temor? Llevo una vida metódica, no tomo, ni fumo, pero creo que eso no es suficiente.

Gracias por su consulta, amable oyente. Me parece que la raíz de su problema es que está dando más crédito a lo que le han dicho que a lo que dice la palabra de Dios. ¿A qué me refiero? Pues al hecho que mucha gente dice que el bautismo con el Espíritu Santo es una obra posterior a la salvación, que se manifiesta en hablar en lo que ellos llaman lenguas y en la capacidad de hacer obras sobrenaturales. Pero nada más lejos de la verdad bíblica, amable oyente. La Biblia nos habla en primer lugar de que el Espíritu Santo no bautiza a nadie. Es el Señor Jesucristo quien bautiza al creyente con el Espíritu Santo. Esto es lo que se desprende de pasajes bíblicos como Mateo 3:11-12. Son las palabras de Juan el Bautista, quien preparó el camino al Señor Jesucristo. Ponga atención a lo dijo Juan el Bautista acerca del Señor Jesucristo. Dice así el texto: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Mat 3:12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Juan el Bautista dijo textualmente que aquel que venía tras él, quien no era otro sino el Señor Jesús, él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En segundo lugar, la Biblia dice que cuando un creyente es bautizado por el Señor Jesucristo con el Espíritu Santo, el resultado es que ese creyente es introducido en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Permítame leer 1 Corintios 12:13 para sustentar esta doctrina. Dice así el texto: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Ya hemos dicho que es el Señor Jesucristo quien bautiza al creyente con el Espíritu Santo. El verbo bautizar significa introducir o sumergir algo dentro de otra cosa. El bautismo con el Espíritu Santo es la obra que el Señor Jesucristo hace en el creyente, por medio de la cual el creyente es introducido o sumergido en el Cuerpo de Cristo que es la iglesia. Note también que el Señor Jesucristo bautiza a todo creyente. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, dice el texto. Es decir que no hay creyente que no haya sido bautizado por el Señor Jesucristo con el Espíritu Santo. Esto es digno de notar, porque en la iglesia en Corinto, creyentes a quienes Pablo escribió su primera carta, había algunos que no estaban andando bien delante del Señor. Sin embargo, a pesar de eso, todos habían sido bautizados con el Espíritu Santo por el Señor Jesucristo. Observe además la conjugación del verbo “ser” en la frase: Fuimos todos bautizados en un cuerpo. Está en tiempo pasado. Esto significa que es una acción que ocurrió en el tiempo pasado en la vida de absolutamente todos los creyentes. Esto nos lleva a la tercera cosa que dice la Biblia acerca del bautismo con el Espíritu Santo. ¿Cuándo fueron bautizados los creyentes con el Espíritu Santo? Esta pregunta se responde en Efesios 1:13-14 donde dice: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Efesios 1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Según este texto, cuando una persona oye la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, o las buenas nuevas de su salvación, y cree esta palabra y lo demuestra recibiendo a Cristo como su Salvador, esa persona llega a ser creyente y en consecuencia, es sellada con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es las arras, o la garantía, o el depósito anticipado, de todo lo que Dios nos ha prometido. El creyente entonces pasa a ser el templo o la morada del Espíritu Santo. Al tener el Espíritu Santo en su vida, el creyente llega a ser parte del Cuerpo de Cristo que es la iglesia. Ha sido bautizado por el Señor Jesucristo en el Espíritu Santo. Esto es lo que dice la Biblia en cuanto al bautismo con el Espíritu Santo. Como Usted podrá notar, hablando del bautismo con el Espíritu Santo, a ningún momento dice la Biblia que el hablar en lenguas es una evidencia de haber sido bautizado con el Espíritu Santo. Tampoco dice que el hacer obras sobrenaturales es una evidencia de haber sido bautizado con el Espíritu Santo. Si Usted ha recibido al Señor Jesucristo como su Salvador, y lo ha hecho de corazón, entonces Usted es creyente y ya ha sido bautizado con el Espíritu Santo. Como resultado, Usted es parte de ese selecto grupo de gente conocido como el Cuerpo de Cristo, la iglesia. ¿A quién va a creer? ¿A Dios o a los hombres? Algo que noto en su consulta es que Usted no está viviendo como Dios quiere que vivan sus hijos. Esto se desprende del hecho que Usted no está sirviendo en la iglesia y no está hablando de Cristo en su trabajo porque le da temor. Le felicito porque no toma ni fuma, pero Usted está en lo correcto, esto no es lo único que Dios espera de sus hijos. Pecado es hacer lo que no se debe hacer pero también no hacer lo que se debe hacer. Dios nos ha llamado a servirle en este mundo, Dios nos ha llamado a ser sus testigos en este mundo, no para ganarnos la salvación ni para tener seguridad de nuestra salvación, sino porque Cristo murió en lugar del pecador y por tanto los pecadores necesitan saber que están separados de Dios, que están en peligro de ser condenados eternamente. Necesitan saber que Dios les ama y por eso envió a su Hijo al mundo para que muera en lugar del pecador. El pecador necesita saber que con tan solo creer en Cristo y recibirle como su único y personal Salvador, queda perdonado de su pecado y llega a ser hijo de Dios. El pecador no sabe esto y nosotros los hijos de Dios hemos sido llamados para anunciar estas buenas nuevas. Usted dice que siente temor de hablar de Cristo a sus compañeros de trabajo y de servir en la iglesia. Hasta cierto punto es natural que sienta temor, todos lo hemos sentido cuando comenzamos a ser fieles testigos de Cristo, pero el temor se vence con la verdad de la palabra de Dios. Note lo que dice 2 Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Usted ya tiene el poder para ser un efectivo testigo de Cristo, amigo oyente. Sólo hace falta que lo use. Despójese de ese temor que no viene de Dios, sino de Usted mismo o del enemigo de nuestras almas, y ármese del poder que ya tiene para hablar a otros de Cristo. Lo que necesita también es ser lleno del Espíritu Santo. La llenura del Espíritu Santo tiene que ver con quien tiene el control de su vida. La Biblia dice que cuando un creyente toma el control de su propia vida, va a producir cosas que no agradan a Dios. Pero cuando un creyente deja que el Espíritu Santo controle su vida, va a producir cosas que agradan a Dios. Note lo que dice Gálatas 5:16-23 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
Gal 5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Gal 5:18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Gal 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
Gal 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
Gal 5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Gal 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
Gal 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

El ceder el control de la vida al Espíritu Santo es una decisión que todo creyente debe tomar. Esto ocurre cuando el creyente se mete de lleno en la palabra de Dios y en la oración y decide voluntariamente obedecer a todo lo que Dios le pida en su palabra. Conocimiento de la palabra más obediencia a la palabra resulta en llenura del Espíritu Santo. El creyente lleno del Espíritu Santo no lo manifiesta emitiendo un balbuceo incoherente que muchos llaman lenguas, ni tampoco en una manifestación de poderes sobrenaturales. Note como se manifiesta un creyente lleno del Espíritu Santo. Se encuentra en Efesios 5:18-21 donde dice:No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
Eph 5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
Eph 5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Eph 5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

La llenura del Espíritu Santo se manifiesta en una vida de alabanza y adoración al Señor, en una vida de agradecimiento al Señor y en una vida de sumisión a otros creyentes. Esto es lo que le hace falta amable oyente.

 

PADRES ASESINOS

PADRES ASESINOS

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-25

a1Una estadística alarmante nos dice que en las últimas décadas millones de jóvenes han muerto, y lo más trágico es que sus propios padres y madres han sido cómplices de sus muertes. Claro, tú me preguntarás alarmado “¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo es posible que los propios padres hayan sido parte del crimen de sus hijos? ¡Qué tragedia! ¡A lo que hemos llegado!… Esta realidad la puedes leer en Proverbios 19:18, “Corrige a tu hijo mientras aun hay esperanza. No te hagas cómplice de su muerte.” ¿Lo ves? Y creo que no exagero. Pero quise presentártelo de esta manera gráfica para qué tomes conciencia del daño que le causas a tus hijos al sobreprotegerlos y al evitarles el castigo merecido solo para recompensar el tiempo que estás ausente de la casa. Hoy en día el concepto del castigo a los hijos (inclusive corporal, si fuere el caso) es penado por la ley. O sea que la misma ley que condena a los asesinos a sangre fría y los encarcela, al mismo tiempo aplaude el crimen de padres permisivos y condena a aquellos que, a través de una correcta disciplina, se esfuerzan por “salvar” las vidas de sus hijos formándolos para el futuro. ¡Esto sí que es alarmante!!! El diccionario tiene palabras para quien mate su padre: Parricida, o a su madre: Matricida. También para los que cometen el más antiguo crimen: Fratricida, pero descarta la cruel posibilidad de que alguien conciba el matar a su propia descendencia asemejándose a un animal.

Pero que los hay, los hay, son los progenicidas. Ocultos, ignorados, y aceptados, consientes o inconscientemente planifican, ejecutan y repiten sus crímenes detrás de las paredes de sus mismas casas. Padres ausentes y permisivos, madres sobre protectoras, intentan compensar las falencias de una esmerada crianza con regalos, permisos y ausencia de disciplina. Mañana, cuando acudas al entierro del futuro de tu propio hijo, teme. Hay un Juez justo que te mira desde el cielo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El padre que solo le interesa el progreso profesional de sus hijos está criando monstruos inteligentes.

 

¿LA BIBLIA CONDENA EL MATRIMONIO ENTRE PRIMOS?, MATEO 20:22

¿LA BIBLIA CONDENA EL MATRIMONIO ENTRE PRIMOS?, MATEO 20:22

David Logacho
2016-03-24

a1Por medio de Internet se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para preguntarnos si la Biblia condena el matrimonio entre primos en primer grado.

Gracias por su consulta amable oyente. Su inquietud se inscribe dentro de lo que se llama el matrimonio entre parientes cercanos. Al respecto, permítame señalar lo siguiente: La revelación de Dios es progresiva, y en el caso de los matrimonios se lo puede notar con mucha facilidad.

Cuando Dios creó a Adán y Eva les dio la orden de fructificar y multiplicarse sobre la faz de la tierra. En cumplimiento de este mandato, la Biblia registra en Génesis 5:4 que Adán y Eva tuvieron una familia muy numerosa. Leo este texto: Y fueron los días de Adán después que engendró a Set,  ochocientos años,  y engendró hijos e hijas.

Muchos piensan erróneamente que Adán y Eva tuvieron solamente tres hijos, Caín el primogénito, Abel a quien asesinó Caín, y Set, el hijo que reemplazó a Abel. Pero la Biblia dice, conforme al texto leído que Adán y Eva engendraron hijos e hijas. ¿Cuántos? No se puede saber, pero imagine cuántos hijos habrán tenido si Adán vivió ochocientos años después de engendrar a Set. Pero detengámonos para la reflexión. Para que la especie humana continúe propagándose, fue necesario que los hijos de Adán y Eva se hayan tenido que casar entre hermanos. Más adelante en el tiempo, además de casarse entre hermanos, seguramente se casaron entre primos o entre tíos y sobrinos. Este fue el caso de Nacor, un tío con Milca, una sobrina. Génesis 11:27-29 dice: Estas son las generaciones de Taré:  Taré engendró a Abram,  a Nacor y a Harán;  y Harán engendró a Lot.

Gen 11:28  Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento,  en Ur de los caldeos.

Gen 11:29  Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres;  el nombre de la mujer de Abram era Sarai,  y el nombre de la mujer de Nacor,  Milca,  hija de Harán,  padre de Milca y de Isca.

Todas estas uniones fueron permitidas por Dios. En aquel tiempo, la composición genética de los moradores de la tierra era tal que no representaba problema alguno para la descendencia, el casarse entre parientes tan cercanos como hermanos o primos o sobrinos.

Pero lo interesante del caso es que unos 700 años después, Dios dio a Moisés mandamientos para el pueblo de Israel, entre los cuales había cosas que tenían que ver con el matrimonio. Estos mandamientos establecían restricciones en lo que tiene que ver con el grado de consanguinidad de los contrayentes.

Observe lo que dice Levítico 18:6; “Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová”.

Este mandamiento incluiría el matrimonio entre primos. Si fuera así: ¿Por qué la Biblia prohibiría este tipo de uniones matrimoniales? Pues la razón no es para coartar la libertad del hombre sino para procurar el bienestar del hombre, por cuanto, a estas alturas de la existencia de la humanidad, la composición genética de los seres humanos se había degradado tanto, que era muy probable que la descendencia de parejas que tienen un parentesco cercano, nazca con serios defectos genéticos. Si este peligro existía cuando Dios dio mandamientos a Moisés, cuánto más hoy en día, cuando vivimos miles de años después. Así que, si nos fundamentamos en el mandamiento del Antiguo Testamento es recomendable no casarse entre primos. El Nuevo Testamento no ordena ni condena el matrimonio entre primos, pero por el antecedente del Antiguo Testamento es preferible evitar el matrimonio entre primos. ¿Para qué correr riesgos que perfectamente pueden evitarse?

La segunda consulta del amigo oyente que hizo la consulta anterior dice así: ¿QUE TRATA DE DECIR MATEO 20:22 CUANDO JESUS PREGUNTA A LOS DISCÍPULOS SI PUEDEN BEBER LA COPA Y EL BAUTIZO QUE JESUS LO HIZO?

Gracias por su consulta. Vamos a dar lectura al texto citado por Usted, incluyendo el contexto. Se encuentra en Mateo 20:20-28. La Biblia dice: Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,  postrándose ante él y pidiéndole algo.

Mat 20:21  El le dijo:  ¿Qué quieres? Ella le dijo:  Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos,  el uno a tu derecha,  y el otro a tu izquierda.

Mat 20:22  Entonces Jesús respondiendo,  dijo:  No sabéis lo que pedís.  ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber,  y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron:  Podemos.

Mat 20:23  El les dijo:  A la verdad,  de mi vaso beberéis,  y con el bautismo con que yo soy bautizado,  seréis bautizados;  pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda,  no es mío darlo,  sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

Mat 20:24  Cuando los diez oyeron esto,  se enojaron contra los dos hermanos.

Mat 20:25  Entonces Jesús,  llamándolos,  dijo:  Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,  y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

Mat 20:26  Mas entre vosotros no será así,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mat 20:27  y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

Mat 20:28  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos.

El pasaje bíblico tiene que ver con la muy humana codicia de honor, poder y fama. Valiéndose de su madre, Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, hicieron conocer al Señor Jesús su deseo de ocupar los lugares de privilegio en el reino que el Señor Jesús había anunciado. Sentarse a la derecha y a la izquierda del Rey significaba ser las personas de mayor confianza del Rey. Ante el pedido, el Señor Jesús comienza por señalar que Jacobo y Juan, no sabían lo que estaban pidiendo. Claro, ellos veían solamente el poder, la fama, la gloria, pero no sabían que no hay gloria sin humillación, no sabían que la cima del poder está precedida del profundo valle de la humillación. Por eso el Señor Jesús hizo la pregunta a Jacobo y Juan: ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? El vaso del cual habla el Señor Jesús, se refiere al vaso de la ira de Dios. Esto lo sabemos porque hablando del inminente castigo que estaba por recibir a causa de pecado del hombre, en lo que se llama la pasión de Cristo, lo cual incluye todo lo que soportó antes, durante y después de su crucifixión, el Señor Jesús dijo lo que registra Mateo en su Evangelio en el capítulo 26 versículo 39 donde dice: Yendo un poco adelante,  se postró sobre su rostro,  orando y diciendo:  Padre mío,  si es posible,  pase de mí esta copa;  pero no sea como yo quiero,  sino como tú.

El bautismo del cual habló el Señor Jesús se refiere a la inmersión del Señor en el sufrimiento. El verbo bautizar significa sumergir o introducir. Esto queda confirmado por lo que dice Lucas 12:50, texto en el cual, hablando de su pasión en la cruz, el Señor Jesús dijo: De un bautismo tengo que ser bautizado;  y  ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

Queda claro entonces que la gloria y el honor son el resultado de la humillación. Tal vez sin meditar mucho en lo que estaban diciendo, Jacobo y Juan dijeron al Señor Jesús que estaban dispuestos a saborear la humillación y el sufrimiento con tal de obtener lo que deseaban tan profundamente. Esta fue la razón para que el Señor Jesús les anuncie que conforme a su propia decisión, Jacobo y Juan van a ser humillados y van a sufrir, pero aun así, no es potestad del Señor Jesús el asignar los puestos de mayor honra, poder y gloria en su reino, sino que esta potestad la tiene Dios el Padre y Él ya ha escogido a quienes los va a dar. El Nuevo Testamento registra que en lo que tiene que ver con Jacobo y Juan se cumplió lo que el Señor Jesús les dijo. En Hechos 12:1-2, encontramos la manera como terminó la vida de Jacobo. Dice así: En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles.

Act 12:2  Y mató a espada a Jacobo,  hermano de Juan.

En cuanto a Juan, la tradición dice que fue arrojado a un recipiente con aceite hirviendo y que milagrosamente preservó la vida. En todo caso, el Nuevo Testamento afirma que Juan fue desterrado a una isla desierta llamada Patmos por el sólo delito, entre comillas, de ser un fiel discípulo de Cristo. Se cumplió lo que el Señor Jesús les anunció. Cuando el resto de los discípulos oyeron lo que Jacobo y Juan pidieron al Señor Jesús, se enojaron mucho. ¡Claro! Cada uno de ellos quería también lo que Jacobo y Juan habían pedido. Ante esto, el Señor Jesús dejó esa hermosa enseñanza en cuanto a lo que se conoce como el liderazgo por servicio. Los líderes incrédulos dominan de manera dictatorial, usando poder y autoridad carnal, pero los líderes creyentes deben actuar de manera opuesta. El modelo divino es que los líderes se entreguen a servir a otros, así como lo hizo el Señor Jesús.

 

PACIENTE ARTESANO

PACIENTE ARTESANO

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-24

a1Sus pensamientos le confundían. Ante sus ojos se suscitaban escenas de horror, crimen, injusticia y violencia. ¿Dónde está Jehová, el Dios de nuestros padres?… Jeremías estaba comisionado por Dios para anunciar juicio a la desviada nación de Israel si no se arrepentía de su maldad. Pero sus palabras caían en saco roto pues la idolatría persistía. En medio de su estupor el profeta es enviado a la casa de un alfarero. Llama  a la puerta, pide permiso para entrar y mirar, solamente para mirar. Mientras el artesano gira la rueda de madera sobre su eje, toma una porción de arcilla nueva, la coloca sobre el centro, la moja y, con esmerada paciencia, la hace girar mientras sus callosas manos agrietadas por la experiencia intentan darle forma. Al principio es una masa amorfa, pero a medida que pasan los minutos una vasija comienza a asomar esbelta, nueva, brillante y única. Sí, única porque está hecha a mano, no en serie, no con moldes. Todo va bien hasta que en un momento algo sucede y esa forma simétrica pierde, de un momento a otro, sus curvas y se deforma,  se deforma tan rápido como se había formado. El profeta se inquieta, mira con espanto al artesano, pero este, sin perturbarse, vuelve a fundir la masa en un poco de agua, la coloca otra vez en el mismo sitio de antes, y, con las mismas manos y la misma paciencia, comienza nuevamente su trabajo, esta vez con éxito.

¿La lección?… Dios no se da por vencido cuando las cosas se echan a perder. El hecho de que Moisés asesinara a un egipcio no desvió el plan de Dios; el que Elías haya huido al desierto y haya deseado la muerte no le llevó a Dios a desestimarlo y buscar otro profeta, o que Pedro haya llegado a negar tres veces a Cristo no le costó la descalificación del apostolado. El divino Alfarero simplemente tomó lo que quedaba de su obra original y volvió a darle forma. Cuando Él ha escogido a alguien nada ni nadie podrá apartarlo de ese proyecto, aunque haya muchos contratiempos en el camino.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Dios jamás se cansará con nosotros,  el peligro es que nosotros nos cansemos de nuestros propios fracasos.

MIS PROPIOS ERRORES

MIS PROPIOS ERRORES

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-16

a1Este salmo advierte sobre uno de los peores males que enfrenta el hombre y la mujer, a saber: El orgullo oculto. Tenemos gran capacidad de ver fallas en los demás pero no al momento de examinarlas en  nuestra propia vida. Este parásito asesino de nombre “Orgullo” tiene la facultad de permanecer mucho tiempo imperceptible en nuestro corazón esperando su oportunidad para manifestarse. Al mismo tiempo ejerce cierto efecto cegador y nos impide ver no solamente al mismo orgullo sino otros defectos también. El orgulloso no solamente se cree humilde sino que también se cree perfecto. Esto empeora las cosas dramáticamente. Pero el texto sagrado continúa: “Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí.”. Entonces este oculto parásito ya se ha transformado en manifiesto señor. Un amo cruel y déspota que te subyuga y te lleva a  hacer cosas que nunca hubieses imaginado, como pelearte con la persona que más amas (hijos, conyugue, amigos, Etc.) o vengarte de aquellos que te aman hasta extremos inimaginables.

Si este es tu caso apreciado amigo, amiga necesitas desparasitarte urgentemente (aunque padezcas por un tiempo los efectos secundarios), al final serás bendecido, liberado y limpio. Observa como culmina este salmo: “Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.” Si lo leemos en su sentido opuesto quedaría algo así: “El que no ve su orgullo o viéndolo no lo confiesa vive expuesto a conflictos de magnitud a cada paso.”

PENSAMIENTO DEL DÍA:

“Cuando el hombre descubre su pecado Dios lo cubre, cuando el hombre tapa su pecado Dios lo destapa, cuando el hombre confiesa su pecado Dios lo perdona”.

MI DERECHO DE VENGANZA

MI DERECHO DE VENGANZA

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-14

a1Perdonar es cederle a otro mi derecho de venganza. Al ser agredidos, ofendidos, se activa en el interior de cada ser humano un natural mecanismo de autodefensa. Mi orgullo herido reacciona, mi yo interior, que se llama carne, grita. Todo mi ser arde de enojo y de ira. Algunos lo exteriorizan inmediatamente, otros mastican su rencor durante años o hasta toda una vida. Algo en nosotros se niega a perdonar. No es la reacción natural, todo lo contrario. Preguntas como: “¿Quién se cree que es? Acaso no sabe quién soy yo. ¿Cómo se le ocurre? ¡Ya me va a conocer y me las va a pagar!”, son las más oídas ante una amenaza real o potencial. Lo cierto es que vivimos en un mundo agresor y todos llevamos un agresor adentro. Estas dos realidades hacen de nuestro cotidiano vivir un caldo de cultivo, ideal para la ofensa, el rencor y la falta de perdón. Al no perdonar hacemos uso de nuestro justo derecho a la venganza. ¿Justo derecho?… Erróneamente pensamos que así castigamos al que nos lastimó. Digo erróneamente porque el lastimado soy yo. Basándonos en esta clase de argumento ahora tengo otro problema más, el primero es que fui ofendido y el segundo es que me enveneno el alma a no estar dispuesto a perdonar. Me lastimaron desde afuera y ahora soy yo el que me lastimó desde adentro. No, esto no debe ser así. Todos ofendemos y no pocas, sino muchas veces, dijo Santiago en su epístola magistral. Pedro estaba dispuesto a perdonar hasta siete veces (aunque al centurión le cortó la oreja ante la primera amenaza), y el Señor tuvo que enseñarle que no siete sino 490 veces y más también.

Pero, ¿qué hacer con mi orgullo herido? El consejo bíblico es ir a la cruz. Allí nos encontraremos con un Jesús injustamente crucificado, colgando semidesnudo ante sus captores, torturado y humillado, clamar: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Allí te enterarás que tú y yo hemos cometidos contra el Santo de Dios injusticias mucho peores que las que jamás alguien pueda cometer contra ti, ¡Y ÉL TE PERDONÓ! ¿Cómo no lo sabías? Búscalo en la Biblia, allí lo comprenderás.

PENSAMIENTO DEL DÍA:Vivimos en un mundo agresor y todos llevamos un agresor adentro.