ZARANDEADOS

ZARANDEADOS

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-15
a1La vida del apóstol Pedro está repleta de matices humanos que nos identifican. Impetuoso, líder, emprendedor y valiente se sentía el hombre ideal para ponerse al frente del movimiento más trascendental de toda la historia como lo fue y sigue siendo el cristianismo. Precisaba aprender que para ser usado por Dios se necesita más humildad que capacidad. Y Dios usó justamente situaciones de crisis para forjar en él el hombre que quería. Fue en uno de sus tantos momentos de dificultad que negó al Señor para enfrentarse con ese verdadero Pedro. Entonces, horrorizado con su perfil traicionero, avergonzado por lo vil de su pecado, pasó toda la noche llorando amargamente. De esas lágrimas surgió un nuevo hombre a la manera de Dios. Su Maestro se lo había advertido: “Simón, Satanás te ha pedido para zarandearte como a un trigo, pero no temas pues yo he rogado por ti para que tu fe no falte. Y tú, cuando estés recuperado, pastorearás a tus hermanos”.
Mientras no vivamos situaciones que pongan a prueba nuestra vida probablemente nos haremos una idea errada de nuestra verdadera condición espiritual. No solamente nos convenceremos de la existencia de realidades que no son, sino que tampoco seremos conscientes de la verdadera naturaleza de nuestras debilidades. La crisis es lo que le pone fin al engaño de nuestras percepciones porque en medio de las crisis nos vemos tal cual somos. De ahora en adelante, cuando te veas probado y zarandeado como trigo levanta tu mirada al cielo y deja que Él te tome de la mano. Tu carácter se está forjando, hay cosas malas en tu vida que aun permanecen ocultas y deben ser expuestas. La zaranda justamente hace eso, deja en evidencia las impurezas y lo que queda es limpio. No estás a merced del diablo, Dios controla tu vida y nada de lo que suceda está ajeno a Su voluntad. Él sabe, Él siente, Él suple.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La crisis es lo que le pone fin al engaño de nuestras percepciones porque en medio de las crisis nos vemos tal cual somos.

SALVOS DESPUÉS DEL JUICIO FINAL

SALVOS DESPUÉS DEL JUICIO FINAL

¿A dónde van a vivir los salvos después del Juicio Final?

David Logacho
Programa No. 2016-03-11
a1Asumo que cuando Ud. habla del juicio final, se está refiriendo a lo que se llama el Juicio del Gran Trono Blanco, porque ciertamente acontece al final de la historia de la humanidad en la presente tierra tal como la conocemos en la actualidad, antes de que Dios cree los cielos nuevos y la tierra nueva.

Apocalipsis 21:1 dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.”

Lo que relata este texto cronológicamente ocurre inmediatamente después del Juicio del Gran Trono Blanco. La presente creación será deshecha por fuego, a fin de que sea purificada de todos los efectos del pecado.

Esto es lo que podemos apreciar en 2ª Pedro 3:10 que dice: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

A todo esto, los salvos que habiten la tierra en ese momento, cuando llegue el final del reino milenial, serán puestos por Dios a buen recaudo, conforme a la promesa de 1ª Pedro 3:13 que dice: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Tenemos entonces, que los salvos del milenio, se unirán a los salvos del Antiguo Testamento, a los salvos de la iglesia y a los salvos de la tribulación en la morada de Dios o el cielo o la nueva Jerusalén. Pero note lo que sucede después.

Apocalipsis 21:2-3 dice: “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán sus pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”

Lo que estamos contemplando es una fusión de los cielos nuevos y la tierra nueva con la nueva Jerusalén y el resultado de esa fusión es lo que se llama el estado eterno, que no es otra cosa sino el cielo, la morada de Dios. Todo este razonamiento para llegar a la conclusión que los salvos en la tierra durante el milenio, pasarán a morar en el cielo por la eternidad.

http://labibliadice.org/pregunta-del-dia/salvos-despues-del-juicio-final/

MÁS EJEMPLO, MENOS PALABRAS

MÁS EJEMPLO, MENOS PALABRAS

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-11
a1Nuestro mundo cada vez está más repleto de palabras, palabreros, discursos, órdenes, mensajes y huecos profesionales de la oratoria. Pero escasean los ejemplos. Esas vidas genuinas que transmiten su mensaje silencioso pero efectivo. Alguien dijo que las palabras mueven, sí, pero son los ejemplos los que influencian y arrastran. Si hubo una persona que logró más con su ejemplo que con sus palabras ese fue Jesús. Tal es así que en los tramos finales de su vida terrenal se despedía de sus discípulos y lo hizo con un discurso que abarca tres capítulos del evangelio de San Juan comenzando con el 14.  Pero en el número 13 deja atónitos a los suyos cuando, en medio de la última cena, la de la pascua,  le ven agacharse y lavar los 24 pies sucios de cada uno de ellos y, de una forma silenciosa pero natural, acaba su  didáctica, vuelve  a la mesa y sigue comiendo. Recién entonces les explica lo que había hecho como para que no quede duda alguna de lo que les quiso comunicar. Así de sencillo, así de natural, sin palabras, pero con un fuerte ejemplo de amor y servicio que sería la materia prima que encendió el corazón de aquellos jóvenes discípulos para dar vuelta el mundo de aquel entonces con la llama del evangelio. Él no buscaba ejemplos que agregar a sus palabras, sólo le ponía algunas palabras a sus propios ejemplos. Tenemos que aprender  a transmitir más lecciones  con nuestro ejemplo que con nuestras palabras.

El principio básico de la educación es el encontrar situaciones en nuestras vidas que grafiquen las verdades que intentamos transmitir y aprovechar al máximo esas situaciones. De lo contrario sólo estamos informando pero nunca educando y la educación sin formación produce deformación. Jesús fue un educador modelo. Su cátedra ambulante durante los tres años que duró su ministerio fueron justamente esas situaciones cotidianas donde Él era siempre el ejemplo  a seguir y esas situaciones fueron el púlpito desde el cual impartía sus enseñanzas.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Educar es mucho más que informar, es formar desde tu propio ejemplo.

MANIFESTACIONES NO CONVENCIONALES

MANIFESTACIONES NO CONVENCIONALES

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-10
a1Cada vez que intentemos encasillar el obrar de Dios a nuestros estereotipados prejuicios saldremos perdiendo oportunidades y bendiciones. Porque Dios no obra como a nosotros nos parece que debiera obrar, por el simple hecho de que su forma de pensar dista mucho de la nuestra. Él no se mueve en base a códigos humanos sino divinos. Es, en palabras de Jesús a Nicodemo, como el viento, no sabes de dónde viene ni a dónde se dirigirá dentro de una hora. La tarde ya había caído. El Señor despedía a una multitud con sus estómagos repletos de alimentos por la milagrosa merienda que les acababa de ofrecer gratuitamente. Embarcó a sus discípulos en un bote y acordó encontrarse con ellos en la otra orilla dentro de dos horas, que es lo que se tarda en cruzar el Mar de Galilea. Pero habían pasado ya ocho horas y ese bote se debatía en medio de una feroz tormenta. Hacia las tres de la madrugada el Señor se aparece a sus discípulos caminando sobre el mar. A tal punto que estos experimentados y rudos pescadores se abrazaron como niños en medio de la barca y, con voz de miedo, exclamaron: ¡Un fantasma! Claro, parecía Jesús. Su silueta y su voz audible lo confirmaban. Pero… ¿caminar sobre el agua?… Eso es raro, muy raro. Su presencia no coincidía con la imagen del Cristo que habían conocido. Sus estructuras mentales no encontraban herramientas para definir esta situación. Es que Dios te va a parecer muchas veces raro, muy raro. ¿Y? ¿Acaso Él debe revelarse a tu vida como tú te lo esperas o te lo imaginas, o  como Él considere necesario?… De la misma manera la gente del pueblo no podía aceptar que, siendo un humilde carpintero, sea el prometido Mesías.

De la misma manera nosotros, cuando nos hemos formado una idea sobre un asunto, difícilmente la modificamos aun teniendo tanta evidencia que demuestre lo contrario. Así nos perdemos bendiciones como tantos contemporáneos a Jesús. De ahora en adelante, cada vez que Dios se presenta a tu vida, no veas fantasmas.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Permite que suba a tu barca aun cuando te dé miedo navegar a su lado.

EL DOLOR

EL DOLOR

David Logacho
PROGRAMA NO. 2016-03-09
a1Saludos cordiales mi amiga, mi amigo. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los sinsabores de la vida. Los hemos llamado valles. Lo último que vimos fue acerca del valle de la muerte. La Biblia nos presenta algunas metáforas de la muerte para ayudarnos a entender mejor lo que la muerte significa. La muerte es un lazo que atrapa por sorpresa. La muerte es una ligadura que causa dolor y angustia. La muerte es una sombra que parece amenazante, pero para los creyentes es inofensiva. La muerte es un aguijón que ha perdido su poder en aquellos que hemos confiado en Cristo como nuestro Salvador. En el estudio bíblico de hoy hablaremos acerca de una de las consecuencias de la muerte, el dolor.

La reacción más común e inmediata ante la muerte de un ser querido es el dolor. Después de ello, habrá otras emociones como ira, enojo, temor, desesperación, abandono. Pero definitivamente el dolor es lo primero que aparece en la lista. En esta oportunidad me gustaría compartir con usted amable oyente, dos características del dolor que se produce por la partida de un ser querido o por la pérdida de cualquier otra índole. En primer lugar, el dolor expone nuestra vulnerabilidad. Todos nosotros en mayor o menor grado, inconscientemente unas veces y conscientemente otras veces, pretendemos tener control absoluto sobre nuestra vida. Pero no sólo la muerte sino también cualquier otra pérdida hace explotar esa ilusión así como una aguja hace explotar un globo lleno de aire. El dolor que experimentamos se produce porque de una forma violenta somos confrontados con nuestra fragilidad y vulnerabilidad como seres finitos, como seres mortales. La muerte irrumpe con violencia en los más recónditos lugares de nuestra alma y saca a la luz emociones que ni siquiera sabíamos que existían peor que teníamos que enfrentarlas. Nadie busca voluntariamente experimentar emociones de soledad, vulnerabilidad, inseguridad, nostalgia. Solamente cuando la muerte visita a alguno de nuestros allegados nos vemos forzados a reconocer estas emociones. El dolor por la muerte, ciertamente expone nuestra vulnerabilidad. Definitivamente no somos dueños de nuestra propia vida, no somos los que tenemos la última palabra en cuanto a nuestra existencia en este mundo. No somos quienes hacemos que las cosa sucedan. La muerte es una bofetada a la autosuficiencia del hombre. La muerte descubre la realidad de lo que somos y por eso causa profundo dolor y angustia. Al mirar el dolor bajo esta perspectiva, algunos llegan a pensar que tanto dolor es mucho que se tiene que pagar para obtener el gozo y la paz, que viene después. Por esto, muchos intentamos ignorar el dolor con la esperanza de no quedar a merced del mismo, pero recuerde lo que dice Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.
Parece que fuera buena idea esto de ignorar el dolor en nuestra vida, pero si fallamos en enfrentar el dolor, perderemos oportunidades de experimentar el gozo que podríamos tener. En segundo lugar, el dolor puede elevarnos a encumbradas alturas o puede arrojarnos a profundos valles. Una de dos. Todos hacemos lo mejor que podemos tratando de evitar un encuentro frente a frente con el dolor producido por la partida de un ser querido o en general por la pérdida de cualquier cosa que consideramos de valor. Por eso cuidamos lo que amamos, sean personas o cosas. Por eso es que protegemos lo mejor que podemos nuestros bienes. Pero cuando a pesar de todo lo que hacemos por proteger lo que amamos, sean personas o bienes, nos visita la muerte o los ladrones o la bancarrota, nos embarga un profundo dolor. ¿Qué hacer ante la presencia de este dolor? Básicamente tenemos dos opciones. La una mala y la otra buena. La mala es dejar que el dolor nos domine y nos tornemos en personas amargadas, resentidas contra Dios. La buena es hacer que el profundo dolor nos eleve a una comunión más íntima y más estrecha con Dios. Muchos creyentes han pasado por experiencias así. El dolor no ha desaparecido inmediatamente. El dolor se ha quedado en la vida por un tiempo más, a veces por bastante tiempo, otras veces por poco tiempo, pero en algún momento, en medio del dolor ha brotado la dulce calma de confiar en Dios quien sabe a la perfección lo que está haciendo aunque a nosotros con nuestra mente finita nos parezca un despropósito. Sin temor a equivocarse se puede decir que la fe se fortalece cuando el dolor se mitiga por la intervención directa de Dios. La confianza en el Señor se fortalece cuando en medio del dolor podemos experimentar su maravilloso consuelo. Por eso, amable oyente, si este preciso momento usted está atravesando por alguna situación que le ha producido un profundo dolor, tal vez por la muerte de algún ser querido o por la pérdida de su trabajo, o por la pérdida de algún bien material, o por la pérdida de su honor, yo le animo a que no se deje dominar por el dolor causado por el percance, pensando que ha sido víctima del destino, o de la mala suerte, como si eso existiera, o algo por el estilo, o que Dios le ha abandonado y por eso está sufriendo ese intenso dolor. No, amable oyente, mas bien, deje que el dolor sea como el cincel en las hábiles manos del escultor, para sacar de su vida lo que no corresponde a la forma que Dios quiere darle. Deje que el dolor en su vida sea como las alas de águila que le lleva a alturas insospechadas. Sólo así podrá sacar el beneficio del dolor y experimentar el gozo que viene detrás de él. Cuando Mathew Henry, el famoso erudito bíblico fue despojado de su cartera por los ladrones que le asaltaron, escribió en su diario estas palabras: Señor, te agradezco primeramente porque nunca antes he sido robado, segundo, te agradezco porque aun cuando los ladrones se llevaron mi cartera, no me quitaron la vida, tercero, te agradezco porque aun cuando todo lo que tenía estaba en mi cartera, sin embargo no era mucho y cuarto, te agradezco porque yo fui quien fue robado y no fui yo quien robó. ¿Ve usted amable oyente? No hay ni un dejo de amargura por lo que le acababa de pasar. No hay ni huella de resentimiento ni contra Dios ni contra los ladrones. Sólo hay toneladas de gratitud a Dios y una confianza plena en los propósitos soberanos de Dios. Por algo dice la palabra de Dios en 1 Tesalonicenses 5:18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Los que oyen la palabra de Dios diciendo: No te desampararé ni te dejaré, son los que pueden decir en su corazón: El Señor es mi ayudador, no temeré lo que pueda hacerme el hombre. Cuando descubrimos el significado de esta verdad, podemos estar seguros que aun cuando otros nos abandonen, ya sea porque no quieren saber nada de nosotros o ya sea porque parten de este mundo a la eternidad, nos dejará un profundo vacío en el alma, sin embargo, el Señor no nos abandonará nunca y si él es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Esta confianza no quitará el dolor como por arte de magia, pero en cambio nos capacitará para evitar que el dolor nos aplaste como una aplanadora. Así como el sol puede derretir el chocolate y endurecer el barro, el dolor también puede derretir el corazón de una persona para que se acerque más al Señor y hallé en él el consuelo y el gozo en medio de la tribulación. Pero también el dolor puede endurecer el corazón de una persona y volverle amargada, llena de resentimiento y rencor, controlada por la ira. La respuesta la tiene usted, mi amiga, mi amigo. Es usted quien puede hacer del dolor un terrible adversario o un fiel aliado. Si desea hacer del dolor un aliado suyo, necesita primeramente ver por fe al varón de dolores, experimentado en quebranto, nuestro Señor Jesucristo, quien con su sufrimiento, muerte y resurrección ganó para nosotros la victoria sobre la muerte y nos regaló un lugar junto a él por la eternidad. Usted necesita recibir a Cristo como su Salvador. Mi desafío a usted es que no ignore el dolor. Esto no traerá nada provechoso a su vida. Tampoco deje que el dolor le domine. Le animo que usted vea al dolor como un aliado para que le lleve a cumbres de la gloriosa comunión con Dios.

LOS QUE TRIUNFAN

LOS QUE TRIUNFAN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-09
a1Después de una serie de experimentos infructuosos, un científico se negó a admitir su fracaso. “No hemos fracasado todavía”, le dijo a su colaborador desanimado. “Ahora sabemos que hay 1000 procedimientos que no dan resultado. Así que estamos mucho más cerca de hallar el correcto”. Su nombre: Thomas Edisson. Un muchacho era tan lento en aprender a hablar que sus padres creyeron que era anormal, con el tiempo llegó a ser un científico eminente. Su nombre: Albert Einstein. Hubo otro muchacho que tenía muy pocas probabilidades de tener éxito en la vida. Reprobó dos veces el examen de ingreso en una academia militar. Fue aceptado recién en la 3° vez, se puso a estudiar en serio y pronto el mundo comenzó a tener noticias de él. Su nombre: Winston Churchill, ministro inglés clave en la segunda guerra mundial y por quien el mundo fue libre de la amenaza de Hitler. Y la lista es larga de hombres y mujeres que no se desanimaron ante sus fracasos, que no escucharon la crítica destructiva y que no tuvieron temor de ser parte de las minorías. En realidad rara vez las mayorías tuvieron la razón. Fueron algunos pocos escépticos los que revolucionaron el mundo de la tecnología y el arte con sus ideas.

Jesús fue el mejor exponente de lo que intentamos decirte. Comenzó solo con un mensaje revolucionario. Reunió un pequeño grupo de adeptos a los que llamó discípulos, formó un pequeño organismo dependiente de su misma vida llamada iglesia que se asemejaba, en sus propias palabras, a una manda pequeña, pero su verdad sigue marchando y hoy somos un ejército que le sigue gritando al mundo el evangelio de siempre aunque les parezca locura.

Si sigues a las mayorías caerás en el engaño del diablo porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición, pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida eterna y solo algunos se salvan. No te engañes

 

PENSAMIENTO DEL DIA:

Cuando le preguntaron al escritor Riley el secreto de su éxito contestó: la goma de borrar que está al extremo de mi lápiz.

LA MUERTE COMO UN AGUIJÓN

LA MUERTE COMO UN AGUIJÓN

a1Saludos cordiales amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Hablando de los momentos difíciles que todos enfrentamos en la vida, nos estamos refiriendo al valle de la muerte. En esta oportunidad, hablaremos de la muerte como un aguijón. Que Dios utilice su palabra para nuestra edificación espiritual.

La Biblia nos habla de la muerte en forma de metáforas con la finalidad de que podamos entender su real significado. Ya hemos visto que la muerte es vista en la Biblia como un lazo. A no ser que el Señor venga por su iglesia muy pronto, es muy posible que usted y yo seamos atrapados en el lazo de la muerte. Si somos del Señor, por haber recibido a Cristo como Salvador, no debemos temer ser tomados por sorpresa en el lazo de la muerte. La palabra de Dios nos habla de que el temor de Jehová es manantial de vida. También hemos visto que la muerte es vista en la Biblia como una ligadura. Una ligadura que oprime y produce aflicción y dolor. Muchos de nosotros hemos vivido esta realidad cuando ha muerto un ser querido. Es indescriptible el dolor que se siente, aunque es necesario señalar que también está a la mano el consuelo de saber que la persona amada está disfrutando de rica bendición en el cielo. Esto último, por supuesto, en el caso de los que hemos confiado en Cristo como nuestro Salvador únicamente. Lo último que vimos fue que la muerte es considerada en la Biblia como una sombra. La sombra, aunque existe, es como si no existiera. Así es la muerte para el creyente. La muerte en el caso de los creyentes ha perdido ese sabor a derrota, a que todo ha terminado, como normalmente se presenta. La Biblia nos promete que aunque andemos en valle de sombra de muerte, no debemos temer mal alguno, porque Jehová está con nosotros. A decir verdad, es Jehová con todo su poder a disposición, quien hace que la muerte sea nada más que una sombra para los creyentes. En esta oportunidad vamos a tratar sobre otra metáfora de la muerte. La muerte es vista en la Biblia como un aguijón. En 1 Corintios capítulo 15, el apóstol Pablo recuerda a los creyentes de Corinto que algún día, sus cuerpos mortales se transformarán en cuerpo inmortales, cuerpos incorruptibles, cuerpos incontaminados, cuerpos inmarcesibles, cuerpos glorificados. Esto sucederá cuando seamos levantados de los muertos y seamos revestidos de cuerpos glorificados, a semejanza del cuerpo glorificado de Cristo. Estos serán cuerpos diseñados para la eternidad, cuerpos que no envejecen, cuerpos que no enferman, cuerpos que no sufren dolor, cuerpos que nunca se cansan, cuerpos que no tienen ningún vínculo con el pecado. Al meditar en esto, el apóstol Pablo prorrumpe en una doxología que brota de lo más profundo de su ser. 1 Corintios 15:54, al final, dice: Sorbida es la muerte en victoria. Luego mira a la muerte como un enemigo derrotado y pronuncia las palabras que tenemos en 1 Corintios 15:55-57. La Biblia dice: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

1Co 15:56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

1Co 15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Sí. La muerte es como un aguijón. El aguijón es la púa que tienen en el extremo del abdomen el escorpión y también otros insectos, como las abejas y las avispas, y con lo cual pican. Yo nunca he sido picado por el aguijón de un escorpión, pero recuerdo muy bien, cuando siendo niño, una abeja hundió su aguijón en mi pie cuando estaba caminando descalzo sobre el pasto fresco. Qué dolor. Mi pie se hinchó tanto, pero tanto, que no podía usar zapatos por un par de días. Lo peor fue que era en época de vacaciones de la escuela y justo esos días estaba por acompañar a mi papá en uno de sus viajes. Por culpa de ese aguijón hincado en mi pie me tuve que quedar en casa casi inmóvil. Me imagino que será mucho más dolorosa la picadura de un escorpión. He oído que algunas especies de escorpión inyectan un veneno tan poderoso al picar, que aunque no producen la muerte en las víctimas, el dolor es tan intenso que las víctimas quisieran morirse. Pero mucho más grave y severo es el aguijón de la muerte amable oyente. Este aguijón de la muerte, puede arrojar a una persona incrédula a su eterna condenación. Pero cuan diferente es el caso de los que somos creyentes. En este caso, el aguijón de la muerte se clava, causa dolor, angustia y sufrimiento, pero nada más. Los creyentes estamos inmunizados contra el veneno del aguijón de la muerte. Esta inmunización la logramos cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador personal, porque fue él, quien con su muerte y resurrección ganó para nosotros la victoria sobre la muerte. Por eso dijo Pablo: Sorbida es la muerte en victoria. Jesús conquistó a la muerte. Jesús privó a la muerte de su aguijón y Jesús hace posible que nosotros también podamos conquistar la muerte. ¿Significará esto que la muerte ya no causará ningún dolor a nosotros que somos creyentes? De ninguna manera. La muerte no es natural al ser humano en general y por tanto, la muerte seguirá siendo un lazo, una ligadura, una sombra, tal como lo hemos descrito anteriormente, pero aún así, la muerte para los creyentes ya no es lo que solía ser. La muerte ya no es el fin de todo. La muerte ha sido derrotada por la nueva vida que tenemos en Cristo. Es justamente esta nueva vida que tenemos en Cristo, lo que nos capacita para soportar bien sea nuestra propia muerte o bien sea la muerte de algún ser querido. Todos nosotros hemos probado el aguijón de la muerte. Todos nosotros hemos experimentado el dolor y la angustia de la pérdida. En el proceso de salir del valle de la muerte, en el proceso de recuperarnos la pérdida causada por la muerte, tenemos la tendencia a describir a la muerte con frases llamativas para minimizar su lacerante tragedia. Pero nunca debemos dejar de lado las metáforas que la Biblia utiliza para describir a la muerte. Dios dice en su palabra que la muerte es un lazo, es una ligadura, es una sombra y es un aguijón. Sin embargo de esto, para los que somos creyentes, la muerte ha sido sorbida en victoria. Dios ha derrotado a este poderoso enemigo por medio de la muerte y resurrección de su Hijo amado, el Señor Jesucristo. Si ha recibido a Cristo como Salvador, puede mirar a la muerte de frente y reconocer que su aguijón no tiene ya el poder para causar destrucción. Usted puede salir victorioso del valle de la muerte, pero no será sin que antes haya confiado totalmente en Dios quien le ama tanto que dio a su Hijo unigénito para que muera en lugar de usted. Si está experimentando el dolor por la muerte de uno de los suyos que confió en Cristo, recuerde la letra del himno que se cantó en la ceremonia fúnebre de Carlos Spurgeon. La letra del himno fue escrita por Sarah Doudney bajo el título: Las buenas noches del cristiano. Una parte de la letra dice así: Duerme, amado, duerme y toma tu descanso. Inclina tu cabeza sobre el pecho de tu Salvador. Te amamos mucho, pero el Señor Jesús te amó más. Buenas noches, buenas noches. Pensar así no resulta de la nada, amable oyente. Resulta de una dependencia total hacia aquel que derrotó a la muerte, por medio de su muerte y resurrección. Si usted se siente indefenso ante la muerte bien sea la suya propia o la de alguien que quiere y aprecia mucho, es probable que no conozca personalmente al único que puede darnos victoria sobre la muerte, al Señor Jesús. Si ese fuera el caso, no siga más a merced del temor a la muerte. Hoy mismo reconozca que es pecador, porque la Biblia dice que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Luego reconozca que está en peligro de recibir castigo eterno a causa de su pecado. La Biblia dice que la paga del pecado es muerte. Después reconozca que Dios ama al pecador. Dios le ama, amable oyente y por ese amor, Dios envió a su Hijo unigénito a este mundo para que muera en la cruz por usted, tomando sobre sí el castigo que usted merece. Y no olvide que el Señor Jesús venció la muerte, porque la Biblia dice que resucitó al tercer día. Habiendo reconocido todo esto, dé un paso de fe recibiendo a Cristo como su Salvador. La Biblia dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Cuando tome la decisión de recibir a Cristo como su Salvador, se terminará el temor a la muerte. La muerte ya no será el aguijón que pone fin a todo y usted también podrá decir como muchos ya lo decimos: ¿Dónde está, oh muerte tu aguijón? Que Dios le bendiga.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-08
a1«No puedo creer lo que hacen nuestros funcionarios del gobierno. ¡Si estuviera en su lugar, yo haría…!» «Nuestras escuelas andan mal. ¡Alguien debería hacer algo!…» Es fácil analizar, escudriñar, y hablar acerca de los problemas del mundo. Abundan los criticones, los quejumbrosos, los que se han nombrado a sí mismos juez y abogado. Sin embargo, lo que en realidad necesitamos son personas que no sólo discutan una situación, ¡sino que hagan algo al respecto! Se necesitan hombres maduros que, en vez de quejarse y revolcarse en la autocompasión y en el sufrimiento, actúen. Personas que organicen, administren, supervisen y alienten, que se enfrenten a la oposición, confronten la injusticia, y se mantengan así hasta cumplir las metas propuestas. ¡Un hombre de acción! Al estilo de Jesús, de Pablo, de Gedeón, de Moisés. Quizás tú pienses que no encajas en ese tipo de listas. Te sientes muy cómodo en la banca de los suplentes o en el sillón de tu sala viendo como otros transpiran la camiseta. Suspiras profundamente recluido en el anonimato y simplemente dices: “Esto no es para mí”. Permíteme decirte que la lista que te presenté recién no fue una lista de súper hombres o súper dotados, fueron hombres comunes que no se quedaron de brazos cruzados esperando que alguien haga lo que ellos, guiados por su Dios, eran capaces de hacer.

Mira, Dios no busca a aquellos que se sienten capaces para la tarea sino aquellos que, en actitud sincera, le dicen a Dios como Pablo: Soy inútil sin su fortaleza, todo lo que hago lo hago por la gracia de Dios en mí, o como Gedeón que tuvo que poner a prueba a Dios varias veces hasta estar seguro que era Dios el que le hablaba y no hacer el ridículo frente al pueblo, o Moisés: “Te equivocaste, Señor, envía al que debes enviar”. ¡Esas son las personas que Dios está buscando! Es de entender que justamente esas personas sinceras son las que se resistirán inicialmente al encargo, pero luego de que Dios perfeccione Su obra en sus vidas serán los factores de cambio que el mundo necesita.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Dios te encargue un asunto acéptalo, Él no se equivoca.

LA SOMBRA DE LA MUERTE

LA SOMBRA DE LA MUERTE

a1Es un gozo estar nuevamente junto a usted amable oyente, para compartir nuestro estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los sinsabores de la vida. Los hemos llamado valles. Ya hemos hablado del valle de la duda, del valle de la depresión, del valle de la calamidad y estamos en proceso de tratar el tema del valle de la muerte. Para salir victoriosos del valle de la muerte es necesario reconocer a la muerte tal cual como la Biblia lo presenta. La muerte es en esencia consecuencia del pecado en el hombre y por tanto no es natural al hombre. Por eso, hemos visto ya que la muerte es como un lazo que atrapa por sorpresa a sus víctimas. También es como una ligadura que causa dolor y aflicción a los que son apretados en ella. En esta oportunidad hablaremos de la muerte como una sombra. La sombra de la muerte.

Una parte del hermoso y popular salmo 23 dice textualmente: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. En esta porción bíblica, se compara a la muerte con una sombra. La sombra es una metáfora de la muerte amable oyente. De esto podemos aprender algunas cosas sobre la muerte. En primer lugar la sombra se presenta pero es como si no fuera real. Permítame explicarlo. Usted ve la sombra, está allí, pero es lo mismo que si no estuviera. No ocupa lugar en el espacio. La sombra puede entrar al agua y no se ahoga, al fuego y no se quema, puede ser pisoteada y golpeada y ni se inmuta. Es como si no existiera. Bueno, la muerte es igual. La muerte está presente, pero no es real. Es como la sombra. En segundo lugar, la sombra nos sigue dondequiera que estemos en un día soleado. Igual es con la muerte, nos sigue dondequiera que estemos a la luz de la vida. Si no hubiera vida no habría muerte. En tercer lugar, la sombra es inofensiva. Esto es una lección que los niños aprenden muy rápido en alguna etapa de su crecimiento. Cuando son muy tiernos tienen miedo de la sombra. Pero cuando crecen aprenden que la sombra es inofensiva. Así es con la muerte. Está presente, pero es inofensiva. Si pretendemos salir victoriosos del valle de sombra de muerte debemos mirar a la muerte como una sombra. Así es como se ve a la muerte en la Biblia. Permítame citar algunos textos donde esto se hace evidente. Isaías 9:2 dice: El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Esto se refiere al efecto de la presencia de Jesús en el mundo. Sin Jesucristo, el mundo estaba sumido en sombra de muerte, pero cuando Jesucristo vino, resplandeció la luz y se disipó la sombra. Jeremías 13:16 dice: Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas.

Una vez más, este texto nos habla de sombra de muerte. En los Salmos, se nos habla también de la muerte como una sombra. Salmo 44:19 dice: Para que nos quebrantases en el lugar de chacales,

Y nos cubrieses con sombra de muerte.

Job fue alguien que tuvo a la muerte en su familia y muy cerca de él mismo. Una persona con autoridad para hablar sobre la muerte. Mire lo que dice una parte de su libro. Job 3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte;

Repose sobre él nublado Que lo haga horrible como día caliginoso.

Está claro entonces que la Biblia nos muestra a la muerte como una sombra. Algo que está presente, pero es como si no estuviera. Algo inofensivo. Algo que no se debería temer. Así es como lo consideró David cuando escribiendo el Salmo 23 dijo aquellas magistrales palabras: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. La muerte es una sombra. No hay motivo para temer. La presencia augusta de nuestro Padre celestial desvanece el temor que produce la sombra de la muerte. Sólo así se explica que por ejemplo Susana Wesley, la madre de Juan y de Carlos, dijera antes de morir: Hijos, cuando me vaya, canten un himno de alabanza al Señor, o que Lady Glenorchy dijera: Si esto es morir, es la cosa más placentera imaginable. O que John Pawson dijera: Sé que estoy muriendo, pero mi lecho de muerte es un rosal. El cielo ya ha comenzado para mí. La muerte no es más que una sombra mi amiga, mi amigo. Es real pero es inofensiva. Pero a lo mejor, amable oyente, usted ha considerado a la muerte como el más peligroso adversario. Si ese es su concepto de la muerte, es probable que no tenga a Cristo como su Salvador. Porque si este es su caso, entonces allí si, la muerte es lo peor que le podría sobrevenir, porque la muerte en este caso significa el fin de su oportunidad para recibir a Cristo como su Salvador y usted saldrá de este mundo directo a su eterna condenación. Cuando el filósofo ateo Voltaire estaba en su lecho de muerte dirigiéndose a su médico de cabecera le dijo: Me siento abandonado de Dios y del hombre. Le daré la mitad de mi fortuna si me concede seis meses más de vida. El médico respondió: Señor, usted no va a vivir ni seis semanas. Voltaire contestó: Entonces me iré al infierno, y usted irá conmigo. Poco tiempo después expiró. Esta es la realidad para los que no conocen a Cristo como Salvador amable oyente. Pero en cambio para los que conocemos a Cristo como Salvador, la muerte es sólo como una sombra. Está pero es inofensiva. Cuando Juan Knox estaba por expirar dijo: vivan en Cristo, vivan en Cristo y la carne no tendrá por qué temer a la muerte. Martín Lutero dijo al morir: Nuestro Dios es el Dos de quien viene la salvación. Dios es el Señor por quien escapamos de la muerte. ¿Quiere usted mirar a la muerte como una sombra, así como lo presenta la Biblia, así como lo vieron Job, David, Isaías, Jeremías? Entonces necesita primero mirar al Salvador Jesucristo. Necesita mirarlo muriendo en la cruz en lugar de usted. La Biblia dice que usted es pecador y que por tanto está separado de Dios y condenado a una eterna perdición tan pronto salga de este mundo. Pero Dios le amó tanto, que dio a su Hijo unigénito para que creyendo en él tenga no sólo la salvación de su alma, sino también la paz de saber que la muerte es sólo una sombra. Esta es la esperanza que tenía D. L. Moody.

Sabiendo que pronto se iría de este mundo, Moody dijo a un amigo: Algún día, leerás en los periódicos que D. L. Moody de Northfield ha muerto. No creas una palabra de ello, porque en ese mismo momento, yo estaré más vivo que lo que estoy ahora. Habré ido lo más alto posible. Estaré fuera de esta vieja y deteriorada habitación de barro a una casa que es inmortal, a un cuerpo que no puede ser tocado por el pecado, un cuerpo que no puede ser manchado por el pecado, a un cuerpo a semejanza del cuerpo glorioso de Cristo. Yo nací en la carne en 1837, nací en el Espíritu en 1856. Lo que nació de la carne debe morir, pero lo que nació del Espíritu vivirá para siempre. Ah, amable oyente, qué seguridad que tenía este hombre. Qué confianza en cuanto a que la muerte es sólo una sombra. ¿Tiene usted esta seguridad? Si no la tiene, ¿le gustaría tenerla? Si es así, entonces es necesario que hoy mismo llegue a tener vida eterna. La vida eterna amable oyente es Cristo morando en el ser humano. Para eso, es necesario que delante de Dios se vea a usted mismo como un pecador imposibilitado de cumplir con las demandas de Dios para obtener la salvación. Es necesario también que se vea en el peligro de ser condenado en el infierno de fuego por la eternidad y finalmente es necesario que vea a Cristo Jesús recibiendo sobre sí mismo el castigo que como pecador merece. Cuando tome conciencia de esto, es imprescindible que reciba a Cristo como su Salvador personal. Para ello, solamente hable con Dios como hablara a su mejor amigo y en la dulce quietud de la conversación con él, reciba el regalo que él le ha hecho en Cristo. Sólo así, podrá considerar a la muerte como la consideraron personajes como Job, David, Isaías. Es decir, considerará a la muerte como una inofensiva sombra.

LIMPIANDO PECERAS.

LIMPIANDO PECERAS.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-07
a1Cuando Jesús se refirió al llamado que todo seguidor genuino de sus palabras debía ejercer lo comparó primero con la sal y luego con la luz. En ese orden. Él dijo que debíamos ser sal en medio de la corrupción reinante en este cosmos y detener, en lo que podamos, su avance. Pero también, al igual que la sal, producir o provocar sed de Dios. Sed al ver nuestras vidas diferentes, de tal manera que los demás nos digan: “Tú eres diferente y yo quiero tener eso que tú tienes. Eso que te cambió el carácter, eso que te cambió tu matrimonio, eso que te cambió la vida. Dame de beber esa agua”. Es entonces cuando nosotros debemos responder con la verdad del evangelio y explicarles el misterio de la reconciliación de Jesús. Es en ese aspecto que ahora dejamos de ser sal y empezamos a ser luz,  alumbrando su confusión y aclarando, con la Palabra de Dios, lo que debe saber respecto al pecado, el destino eterno del alma y la cruz de Jesús. Pero cuando ser refirió a la sal dijo “la sal del  mundo” y cuando se refirió a la luz dijo que debía “resplandecer en medio de una generación maligna y perversa”. Lamentablemente algunos confunden esta comisión y se creen la sal del salero y la luz debajo de una cama. ¿Para que sirve?… Para nada. Iglesias repletas de creyentes cada domingo, son testigos mudos el resto de la semana. Si ellos no dicen que son  cristianos nadie se da cuenta pues sus vidas no producen sed de nada. Se parecen al mundo y hasta viven en sus mismas tinieblas. Así estamos, patas para arriba. No, la luz en las tinieblas resplandece. En medio de otras luces la luz no resplandece, así como no tiene mucho sentido encerrar cristianos en monasterios, e iglesias, o predicarnos a nosotros mismos.

Hay un mundo en tinieblas que muere de sed por no tener el agua de vida eterna y nosotros seguimos siendo un pequeño pueblo muy feliz. ¡Ya basta! Necesitamos que Jesús venga a enseñarnos de nuevo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Él nos envió a pescar hombres, gastamos nuestro tiempo limpiando peceras.