LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-06
a1El tiempo, con frecuencia, demuestra que las mayorías también se equivocan. Cuando Isaac Newton anunció el descubrimiento que había hecho de las leyes de la gravitación universal se burlaron de él como “un matemático loco”. Cuando Galileo insistió en que la tierra era redonda y daba vueltas alrededor del sol, le hicieron un proceso por hereje. Cuando Louis Pasteur  dijo que la gente podía ser inmunizada contra el poder de ciertas enfermedades por medio de vacunas, muchos le criticaron y un enemigo suyo hasta le desafió a duelo. Cuando Rowland Hill propuso el uso de sellos de correo como medio de pagar previamente la entrega de la correspondencia, su idea fue llamada un plan estrafalario y visionario. Incluso el uso de la máquina de escribir sufrió ataques. Cuando la Asociación Cristiana de jóvenes de Nueva York anunció que iban a entrenar muchachas para que operaran máquinas de escribir hubo un intento de oposición.

Es fácil refugiarse en las masas y opinar como todos opinan o hacer lo que todos hacen, pero pararse frente al mundo y defender tu supuesta verdad… eso es para valientes.

Hace 2000 años un pequeño grupo de jóvenes junto a unas pocas mujeres gritaron al mundo que el carpintero nacido en Belén y criado en Galilea de nombre Jesús, juzgado sin causa por los romanos y crucificado por los judíos, había resucitado. La mayoría se opuso, sin embargo el tiempo y la experiencia demuestra que la mayoría estaba equivocada.

¿De qué lado estás? Recuerda que difícilmente las mayorías tuvieron la razón. Únete a esta “manada pequeña” que seguimos a nuestro Pastor resucitado. Déjale a Él transformar tu vida y no escuches la voz de las mayorías. Dijo el apóstol Pablo: “Aunque todos corran la carrera de la vida a su manera  yo de esta manera corro, sed imitadores de mí, como yo de Cristo.”

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/03/06/las-mayorias-tambien-se-equivocan/

 

¿Quién fue Charles Spurgeon?

¿Quién fue Charles Spurgeon?

a1Charles Haddon Spurgeon nació el 19 de Junio de 1834, en Kelveden, en el condado de Essex, Inglaterra. Desde muy tierno su madre le encaminó en las cosas de Dios, pero no fue sino hasta el 6 de Enero de 1950 cuando Charles H. Spurgeon lavó sus pecados en la sangre preciosa de Cristo.

Inmediatamente después de haber recibido a Cristo como su Salvador se bautizó y comenzó de inmediato a trabajar por el Señor enseñando una clase de niños en la escuela dominical, repartiendo tratados y visitando a los pebres. “No hay mejor tiempo para trabajar que las primeras horas del día, ni mejor tiempo para servir al Señor que los días tempranos de la juventud” solía decir. Se levantaba muy temprano para leer la palabra de Dios y para orar y luego pasaba el resto del día en sus estudios.

A los dieciséis años se inscribió en una escuela de predicadores y predicó su primer sermón en una casa rural cerca de Cambridge. La fama del muchacho predicador se extendió rápidamente. Pronto estaba predicando en capillas, casas, reuniones al aire libre, en trece poblados diferentes alrededor de Cambridge. Esto lo hacía por las tardes, después de cumplir con sus deberes escolares.

A los dieciocho años aceptó su primer pastorado en Waterbeach, a diez kilómetros de Cambridge. Allí permaneció dos años y medio. Cuando tenía diecinueve años, Spurgeon predicó en la Unión de Escuelas Dominicales en Cambridge. Los dirigentes, todos personas de mayor edad que él, lo criticaron severamente, diciendo que a él no le correspondía tratar de enseñar a sus mayores. Le dijeron que debía haberse quedado en su iglesia, por lo menos hasta que tuviera edad como para que le creciera la barba. No obstante, como resultado de ese mensaje recibió una invitación de parte de una iglesia en Londres.

El joven Spurgeon quedó tan sorprendido al recibir la invitación de una iglesia tan grande que escribió una carta diciéndoles que seguramente se habían equivocado. A vuelta de correo le vino la respuesta: La invitación es para Ud. mismo. No hay ningún error. Todavía perplejo hizo arreglos para predicar en la iglesia de la calle New Park el 18 de Diciembre de 1853. Fue recibido fríamente, y eso le hizo sentirse tentado, al último momento, de evadir la tarea.

Sin embargo, una vez que estuvo frente a la congregación se sintió más tranquilo. La asistencia no era muy numerosa. Había más o menos unas 80 personas presentes. La fama del maravilloso joven campesino se propagó el mismo día. Antes de que Spurgeon abandonara el recinto, había recibido la invitación de volver. Tan grande fue el éxito de su ministerio que el 25 de Enero fue invitado a ocupar el púlpito por seis meses, con miras a aceptar el pastorado permanentemente.

Antes de que se cumplieran los seis meses, los diáconos de la iglesia convocaron a una sesión especial, durante la cual la congregación acordó invitar a Spurgeon para que fuera su ministro permanente. Era un predicador tan popular que la gente se aglomeraba inclusive en las calles laterales para escuchar sus mensajes. El templo fue ampliado vez tras vez, pero al poco tiempo, nuevamente resultaba estrecho para la gente que concurría.

Cuando llegó a la iglesia de la calle New Park, en 1854, la membresía era de 232. Para fines de 1891 había bautizado a 14.460 personas y la membresía de la iglesia era de 5311.

Un domingo por la noche, cuando el salón estaba lleno hasta el tope, y había otras diez mil personas afuera, alguien dio alarma de incendio. Un terrible pánico se apoderó de la gente, y siete personas murieron atropelladas. Otras veintiocho quedaron gravemente heridas. Esta experiencia conmovió profundamente a Spurgeon. Quedó tan afligido, que pasó llorando toda la noche y todo el día siguiente.

No obstante, como consecuencia de ello, se convirtió en un predicador sobresaliente, y todo Londres quería oírle. Durante los siguientes tres años predicó a multitudes de más de diez mil personas todos los domingos. A la edad de veintidós años era el predicador más popular de su día. Se ha dicho que Charles Spurgeon tenía más de tres mil quinientos sermones distintos. Los sermones dominicales eran reproducidos en forma impresa y se vendían profusamente.

Además de sus tareas regulares como pastor y predicador, Spurgeon publicó un sermón por semana, comenzando en 1855 y también fundó un seminario para pastores. Su calidad como predicador dotado le valió el apodo de El Príncipe de los Predicadores. Estableció un círculo de escuelas dominicales e iglesias, era presidente de una sociedad para la distribución de Biblias y tratados, y estableció el orfanato de Stockwell con diez casas en las que podía acomodar a unos quinientos niños.

Spurgeon predicó su último sermón el 7 de Junio de 1891, tenía solamente cincuenta y seis años de edad, pero estaba sumamente extenuado. El 31 de Enero de 1892, después de cuarenta años en el ministerio, Charles Haddon Spurgeon se fue para estar con su Señor.

http://labibliadice.org/pregunta-del-dia/charles-spurgeon/

LAS “COSAS” DE ESTA VIDA.

LAS “COSAS” DE ESTA VIDA.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-05
a1Entre las tantas frases trilladas que conforman nuestro cotidiano hablar está la tan conocida “son las cosas de la vida.” En verdad nada tan abstracto e indefinidito como la palabra “cosa”. ¿Qué es en verdad una cosa? Bueno, nada específicamente y todo en general. Nos referimos a “las cosas de la vida” como a todo ese cúmulo de situaciones que conforman nuestro diario andar. En esas “cosas” se nos va el tiempo, se nos va la vida. Llegan a conformar nuestro mundo, el tuyo y el mío. “Hoy tengo muchas cosas que hacer”, decimos fastidiados a nuestros hijos que reclaman de nuestro tiempo. “Es que no me alcanza el sueldo para comprar todas las cosas que ¿necesito?”, le reclama la esposa desconforme a su marido. “¿Puedo ayudarle en alguna otra cosa que necesite?”, pregunta amablemente la operadora telefónica ante el reclamo por mal servicio. Al fin y al cabo esas “cosas de la vida” son las que nos roban el sueño, la salud, la felicidad y los amigos. Pero al principio no fue así. Cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer lo rodeó de “cosas” que había en el Edén. Frutos, animales, siembra y cosecha, aves, peces, un árbol prohibido y uno permitido. Pero todas estas cosas estaban bajo sus pies. La orden fue: “señoread sobre los peces del mar, las aves de los cielos, las bestias del campo”… “Señoread”. ¡Qué palabra tan olvidada!

Hoy son las cosas las que se enseñorean sobre nosotros, hoy somos nosotros los que vivimos arrastrados a los pies de ellas. Sí, el mundo está “patas para arriba”. ¿Qué pasó? Simplemente le hemos quitado a Dios el derecho de decidir lo que nos conviene y lo que no. En esta simple definición se resume la tragedia humana. Comimos del fruto del árbol del conocimiento de lo que es bueno y de lo que es malo, (según nuestra opinión, obvio). Nos prometieron ser “dioses” y acabamos siendo esclavos, quisimos alcanzar sabiduría y nos hicimos necios, codiciamos placer y nos convertimos en insatisfechos crónicos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Si queremos cambiar nuestra historia volvamos al Edén. (Lucas 23:43)

LABERINTO DE IDEAS.

LABERINTO DE IDEAS.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-04
a1Como todos sabemos existe un problema creciente en nuestra sociedad. Todos los sectores, y tal vez en especial en el de la juventud, están siendo atrapados por un laberinto moral de ideas contradictorias acerca de cómo deben vivir. Este laberinto moral está lleno de una amplia variedad de estilos de vida como el aborto, la eutanasia, el homosexualismo, el matrimonio de unión libre y el sexo prematrimonial. Además existen las decisiones cotidianas donde, por ejemplo, se ven empujados a hacer trampa en un examen o decir la verdad o no a las autoridades.  Estas y otras tantas decisiones parecen ser cada día más difíciles de contrarrestar debido a la contaminación cultural que se ha formado en este laberinto de opiniones moralmente relativistas.

Debemos ser factores de cambio que ayuden a nuestros semejantes a atravesar esta niebla cultural y navegar con un curso de acciones claro a través de este laberinto moral. Parecería una “Misión imposible” pero deja de serlo cuando contamos con el modelo claro del hombre culturalmente perfecto, moralmente íntegro y socialmente aceptable como lo fue el Señor Jesucristo en su paso por nuestro mundo. Sumado a esto, la clara luz que arroja la Palabra de Dios como manual de ética de vida nos ayuda a entender cómo tomar buenas decisiones morales. Pero todo este asunto de mantener coordenadas correctas en medio de una marea de opiniones y modelos disfuncionales será una utopía hasta que no quebremos nuestro orgullo y reconozcamos nuestra incapacidad ante la soberanía de Aquel que nos dio la vida.  Este fenómeno socio cultural que presenciamos tuvo su origen. Fue en aquel Edén perdido, donde nuestra voluntaria decisión de separarnos de Dios dañó nuestro sistema de vida dependiente de nuestro Creador.

La única manera, entonces de volver a ese estado es volviendo a aquel Edén y encontrarnos con el Nuevo Adán: Cristo, el hombre perfecto. Así, dejando que su vida y su perfección nos posea, estaremos capacitados para navegar en medio del mar de la vida sin naufragar y llegar a  buen puerto sano y salvo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Jesús fue el hombre culturalmente perfecto, moralmente íntegro y socialmente aceptable.

MATRIMONIO CIVIL Y ECLESIÁSTICO, FRACASO EN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

MATRIMONIO CIVIL Y ECLESIÁSTICO, FRACASO EN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

Desde Perú nos escribe una amiga oyente para hacernos la siguiente consulta: Quisiera saber sobre el matrimonio civil y eclesiástico.

a1Al matrimonio amable oyente se lo ve como un compromiso ante Dios, ante las autoridades y ante la sociedad. El compromiso ante Dios lo hacen los contrayentes cuando ante Dios se comprometen a unirse el uno al otro como marido y mujer, siguiendo el principio que aparece en varios pasajes de la Biblia como por ejemplo Génesis 2:24 donde dice: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
El compromiso ante las autoridades lo hacen los contrayentes cuando recurren a las autoridades civiles conforme a lo que establece la legislación de cada país para ser declarados marido y mujer. Esto es lo que se conoce como el matrimonio civil. La sumisión a las autoridades civiles es un principio ampliamente fundamentado en la palabra de Dios como por ejemplo Romanos 13:1-5 donde dice: Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.
El compromiso ante la sociedad lo hacen los contrayentes cuando participan a sus familiares y amigos, que se han unido en matrimonio. Este compromiso es motivo de regocijo para todos. En esto consiste el matrimonio, amable oyente. Como Usted habrá notado, son los contrayentes los que por voluntad propia contraen este solemne compromiso. El Nuevo Testamento no ordena a la iglesia local a efectuar matrimonios, o lo que comúnmente se llama el matrimonio eclesiástico. El matrimonio no es una ordenanza para la iglesia local. Esto sin embargo no significa que sea malo realizar una ceremonia matrimonial en una iglesia local, pero no es indispensable para que una pareja se considere casada. Cuando una pareja de creyentes ha decidido casarse, en algún momento deberían los dos solos ante Dios comprometerse el uno al otro a amarse, respetarse, y ser mutuamente fieles. Luego deberían recurrir a las autoridades civiles de su país para que sean declarados marido y mujer por las leyes de ese país. Después deberían comunicar a sus familiares y amigos el feliz acontecimiento y si esto se realiza en una iglesia local, no hay problema con ello, pero si no se lo hace, tampoco hay problema con ello.

La segunda consulta nos llega desde Panamá. Es de un joven amigo oyente quien es muy fiel al Señor testificando a sus compañeros en la universidad, lo cual le ha traído como consecuencia el rechazo y el desprecio de algunos de ellos. A pesar del esfuerzo que ha hecho para estudiar la carrera que está siguiendo, sus calificaciones no son del todo buenas y teme que de continuar así no pueda seguir estudiando esta carrera. Piensa que si esto llegara a suceder sería algo muy difícil de soportar para él porque se sentiría un fracasado. Nos pide un consejo.

Gracias por haber tomado tiempo para compartir con nosotros acerca de esta situación, amable oyente. En primer lugar, me gustaría felicitarle y animarle a seguir siendo fiel al Señor a pesar de las pruebas. Es en las pruebas donde se manifiesta el verdadero carácter del creyente. Las pruebas en realidad son los medios que Dios utiliza para formar nuestro carácter. Note lo que dice Santiago 1:2-4 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
Así que, ánimo amigo oyente. Si está siendo probado es porque Dios está moldeando su carácter para que sea lo que Él quiere. Por otro lado, el sufrir por la causa de Cristo es una bendición. Observe lo que dice 1 Pedro 4:14-16 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.
Cuando Usted dice que por testificar de Cristo en la universidad es rechazado y despreciado, está siendo vituperado por el nombre de Cristo. Siendo este el caso, en lugar de desanimarse, Usted debe sentirse bienaventurado, esto significa dichoso, muy feliz, no porque sea agradable ser rechazado o despreciado, sino porque el rechazo y el desprecio por la causa de Cristo es una evidencia concluyente de que el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre Usted. El mundo odia y desprecia a Cristo y es natural que también odie y desprecie a los que somos sus seguidores. Juan 15:18-19 dice: Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
Con el odio y el desprecio por la causa de Cristo que recibe el creyente, el mundo blasfema contra Cristo, pero con el mismo odio y el desprecio por la causa de Cristo que recibe el creyente, el creyente glorifica a Cristo. De manera que Pedro aconseja a sus lectores que ningún creyente padezca como homicida o ladrón o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno, pero si un creyente padece por la causa de Cristo, que no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Muy bien. Ahora vamos a la otra prueba. Me refiero a sus estudios en la universidad en la carrera que está siguiendo. Usted dice que a pesar de todo el esfuerzo que está haciendo, sus calificaciones no son buenas. Teme que le saquen de la carrera por no llegar a los mínimos requeridos en cuanto a calificaciones. Si esto llegara a pasar, Usted piensa que sería algo muy frustrante. Bueno, amigo oyente, permítame compartir algunos consejos al respecto. En primer lugar, ore al Señor sobre esta situación. Abra su corazón delante de Dios. Dígale como se siente por lo que está pasando, pero sobre todo dígale que lo que más desea en la vida es hacer lo que Dios quiere. Dígale que si la voluntad de Dios es que no continúe estudiando esa carrera, que Dios le dé la suficiente sabiduría para discernir cual es la voluntad de Dios. Dígale que Usted va a estar gozoso tanto si deja de estudiar esa carrera como si sigue estudiando esa carrera. También dígales que si la voluntad de Dios es que estudie otra carrera, que Dios mismo le guíe a saber cuál. En segundo lugar, organice su tiempo para disponer de al menos unos 30 minutos diarios para leer, estudiar, meditar y memorizar la Biblia. La voluntad de Dios jamás está separada de la palabra de Dios. En tercer lugar, hasta que no esté seguro de cuál es la voluntad de Dios en cuanto a la carrera que está estudiando haga todo lo humanamente posible para obtener las mejores calificaciones. Ore como si todo dependiera de Dios y estudie como si todo dependiera de Usted. Este es el equilibrio perfecto. Si haciendo esto mejoran sus calificaciones, es muy posible que Dios le esté diciendo que su voluntad es que siga en esta carrera, pero si haciendo esto, sus calificaciones siguen en descenso, entonces es muy posible que Dios le esté diciendo que su voluntad es que cambien de carrera. Si este fuera el caso, no lo tome como algo personal, como un fracaso de su parte. Simplemente tómelo como algo que Dios está queriendo hacer en su vida. Podría ser inclusive que la voluntad de Dios es que no estudie ninguna carrera en la universidad y que dedique su vida a prepararse para servir al Señor como misionero u obrero en una iglesia local. También podría ser que la voluntad de Dios es que Usted no estudie ninguna carrera sino que trabaje en alguna actividad legítima. Después de todo, es bueno obtener un título superior en alguna carrera, pero no es indispensable. No olvide jamás que hacer lo que Dios quiere siempre es lo mejor para cada uno de sus hijos. En cuarto lugar, busque el consejo de sus padres, de los pastores o ancianos y de personas maduras en la fe que le orienten en la decisión que debe tomar. Espero que estas ideas le ayuden a sortear satisfactoriamente esta prueba. Que el Señor le bendiga.

LA VIÑA DEL PEREZOSO

LA VIÑA DEL PEREZOSO

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-03
a1De camino a mi trabajo paso por el frente de varios conjuntos de viviendas. Yo vivo en uno de ellos. La persona que está a cargo de la administración de alguna manera le transmite a la fachada y al estado de ese conjunto su idoneidad. Una fachada sucia, abandonada y descuidada habla de una administración y hasta también de un administrador así. Pero un lugar bien cuidado y decorado, con el césped cortado y sus veredas barridas, habla mucho del tipo de administración o de administrador que tiene dicho barrio. Igual es con la vida, pues de quién la administre así será la “fachada de tu vida”. ¿Puedes verlo? el libro de Proverbios dice, refiriéndose a esta tipología: “Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida. Miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé consejo. Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir… Así vendrá como caminante tu necesidad, y  tu pobreza como hombre armado.” ¿Prestaste atención quién era el dueño de esta viña en estado deplorable?… La pereza, ella era el dueño.

Un antiguo refrán de “La biblia gaucha”, del autor José Hernández, reza así: “Debe trabajar el hombre para ganarse su pan, pues la pereza en su afán de perseguir de mil modos, llama a la puerta de todos y entra en la del haragán”. En verdad el ocio es la madre de los todos los vicios, y nada de eso de que “como a una madre hay que respetarla”. No, pues si tú la respetas a ella y escuchas sus sutiles consejos, ten por cierto que ella no te respetará ti, y cuando quieras darte cuenta, como lo acabas de leer en Proverbios, tu pobreza llegará como caminante o como combatiente (no tienen más que una mochila y andan con lo puesto).

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Por tres cosas mure el hombre: La fama, la lana y LA CAMA.

LA VIDA ES CÍCLICA.

LA VIDA ES CÍCLICA.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-02
a1La vida es cíclica. Creo que esto no es novedad para nadie. Etapas van, etapas vienen y etapas se repiten.  Hay momentos en que estamos arriba, otros estamos abajo… Hasta parecería que necesitamos estos cambios y estos ciclos en nuestra vida. Es allí donde nuestro carácter se desarrolla. En la adaptación a estos movimientos afloran de nosotros capacidades ocultas, inhibidas o ignoradas que en esos momentos nos son útiles. Tal vez a eso se refirió el Señor cuando le dijo al erudito teólogo de nombre Nicodemo que el hecho de  ser parte del Reino de Dios era como el viento, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Permíteme decirte que siempre habrá cambios, no puedes vivir ajeno a esa realidad. El problema se le presenta a la gente que no cuenta con la asistencia divina que se obtiene a través de la fe en Jesús. Esas personas (y tal vez seas una de ellas) no sabe cómo adaptarse a esos cambios. No tiene ese ente regulador interior que le ayuda a no perder el Norte aún en medio de climas cambiantes y de amenazadoras tormentas. Todo hombre y toda mujer necesitan un punto de referencia fijo, esa cuota de esperanza inconmovible si quiere abrirse paso en la vida, y eso lo encuentras solamente en Dios y en Jesús, su Hijo.  Él advirtió en Su Palabra que hasta los mimos cielos y la misma tierra podrían variar, hasta dejar de ser, pero que Él y su Palabra no pasará.

En medio de una sociedad tan cambiante, en medio de economías tan fluctuantes y en medio de una moralidad cada vez más relativa, los absolutos de Dios siguen en vigencia y ofrecen su dirección a todo aquel que se encuentre naufragando en el mar de esta vida. Sólo debes rendirte a sus pies,  confesar tu pecado de indiferencia a Dios y dejar que Él te tome fuerte de la mano y te guíe en medio de la tormenta.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando el viento cambie de dirección orienta tus velas apuntando siempre hacia Dios.

LA TORRE DE PISA

LA TORRE DE PISA

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-01
a1La torre de Pisa, en Italia, es una curiosidad de la arquitectura que atrae a miles de turistas desde hace varios. Desde su construcción, hace ya más de 800 años, ha venido inclinándose una fracción de pulgada cada año sin caerse. Se comenzó a construir en 1173 por el famoso arquitecto Bonano Pissano quien abandonó su obra  en 1185 cuando apenas había construido tres pisos y medio. Noventa años más tarde, otro arquitecto retomó la obra añadiendo tres pisos y medio más. La torre empezó a inclinarse en aquel entonces y este arquitecto decidió corregir la vertical con los pisos superiores en vez de hacerlo corrigiendo el fundamento. Pasaron 80 años más y otro arquitecto puso la cúpula del octavo piso. La torre estaba condenada a seguir inclinándose. La única explicación coherente de este hecho es que se ha construido sobre terreno flojo y lodoso. Por ello se hunde en la tierra que no es firme. Algunos propusieron la idea de sujetar la torre con grandes globos para detener su inclinación pero lo ideal es fortalecer sus cimientos mientras se sostiene esta mole de 14.500 toneladas. Lo cierto es que si no se toma una medida urgente, la torre caerá inevitablemente en algún próximo siglo.

¡Cuánta similitud tiene la torre de Pisa con la trayectoria de la vida de muchas personas! Éstas, neciamente construyen pisos tras pisos de su existencia, sin poner atención a sus cimientos, pensando que al final tendrán felicidad. No quieren reconocer que el rumbo de sus vidas está tomando un curso fatal y que la caída es inminente. Continúan acumulando riquezas tras riquezas, logros tras logros, años tras años de su vida y no hacen una pausa para medir las consecuencias que esto implica. Para una vida de crecimiento vertical, hay una sola roca firme sobre quién construir: Jesucristo, la principal piedra del ángulo. Todos los demás intentos serán  propuestas flojas que terminarán en inevitable tragedia. ¡No te equivoques!

PENSAMIENTO DEL DIA:

El progreso tiene un costo, y si no se invierte lo necesario en las bases, puede ser una inversión perdida.

VALLE DE LA MUERTE

VALLE DE LA CALAMIDAD ESPIRITUAL

10. VALLE DE LA CALAMIDAD ESPIRITUAL

a1Saludos cordiales amable oyente. Es motivo de mucho gozo compartir este tiempo con usted. Bienvenida, bienvenido a nuestro estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los momentos difíciles que todos enfrentamos en la vida. A estos momentos difíciles los hemos llamado valles. Por ahora estamos tratando el tema del valle de la calamidad. En el estudio bíblico de hoy hablaremos del valle de la calamidad espiritual.

Las personas en general y los creyentes en particular, podemos caer en el valle de la calamidad. Esta calamidad puede ser económica o personal. De esto nos hemos ocupado ya en nuestros estudios bíblicos últimos. El día de hoy veremos que también existe una calamidad espiritual. Definamos bien los términos que estamos utilizando. Al hablar de calamidad espiritual nos estamos refiriendo a la experiencia de llegar al final de los recursos espirituales. Esto sucede por ejemplo a personas que en algún momento de sus vidas ven caer en pecado grosero y público a personas que ellos consideraron siempre como modelos de moral y madurez espiritual. De pronto, todo lo que hasta ese momento daba soporte a sus creencias espirituales se viene abajo y la persona queda hundida en calamidad espiritual. También sucede por ejemplo a personas que en algún momento de sus vidas reconocen que su religión ha fracasado en traer la paz que el alma necesita tan ardientemente. Este fue el caso de un joven rico de quien nos habla el Nuevo Testamento y nosotros lo vamos a tomar como caso de estudio. El relato se encuentra en Marcos 10:17-22. La Biblia dice: Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Mar 10:18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

Mar 10:19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

Mar 10:20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Mar 10:21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Mar 10:22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

El joven rico es el prototipo de la persona convencida que puede heredar la vida eterna sobre la base de someterse a elevadas normas morales. Desde muy pequeño, probablemente, se le enseñó que para ser aceptado por Dios debía guardar al pie de la letra los mandamientos de Moisés. Hasta cierto punto lo estaba logrando, porque nadie podía acusarle de haber matado o haber robado o haber dicho falso testimonio o de haber defraudado o de haber deshonrado a su padre y a su madre. Una vida ejemplar sin duda. Pero sin embargo, algo muy dentro de él, algo que él quizá ni lo entendía totalmente, le decía que algo definitivamente no encajaba, algo estaba flotando. Había seguramente oído hablar mucho de Jesús y un buen día, los caminos de este joven rico y de Jesús se cruzaron. Cuando el joven rico vio a Jesús, corrió hacia él y se hincó delante de él, reconociendo la grandeza de su persona. Luego, quizá musitó las palabras: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús conocía a fondo a este joven rico, aún cuando nunca le había visto en su vida. Con ese conocimiento en mente, Jesús comienza por aseverar su carácter divino cuando dice al joven rico: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Después, Jesús va a dar al joven rico la oportunidad de lucirse ante los hombres por la vida ejemplar que llevaba. Le dijo: Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El joven rico, se arroja flores sobre sí mismo diciendo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Una declaración ceñida a la verdad, pero insuficiente en absoluto para conducir a alguien a la vida eterna. Fue en este instante cuando Jesús miró con amor al joven rico. En la mirada de Jesús, no había reproche ni condenación sino sólo amor. Así es como mira Jesús a todo ser humano que confía en sus buenas obras para llegar a Dios. Es digno de compasión ver tanta gente que piensa que porque no ha matado a nadie, porque no ha robado a nadie, porque no ha engañado a nadie es merecedora de la vida eterna. Esta gente no necesita el reproche, ni la condenación. Esta gente necesita amor, porque está sinceramente auto engañada. Es como un ciego que está convencido que está en buen camino, pero no sabe que más adelante existe un profundo precipicio. Después de amar al joven rico, Jesús va a quitar la venda espiritual de sus ojos. Le dice: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Jesús es experto en quitar el manto de auto piedad de las personas y mostrar la podredumbre de lo que está por dentro. Lo hizo con los fariseos cientos de veces y ahora lo hace con el joven rico. Externamente el joven rico era intachable. Esto podría impresionar favorablemente a los hombres pero no a Dios. Dios no mira lo externo solamente sino el corazón. Y allí justamente es donde estaba el problema con este joven rico. El corazón de este joven rico estaba poseído por la codicia de los bienes materiales. No es que Jesús estaba diciendo que para tener vida eterna es necesario ser pobre. No. La salvación no se consigue con hacer voto de pobreza. La salvación es un regalo de Dios para todo aquel que recibe a Cristo como su Salvador personal. Tampoco Jesús estaba enseñando que para ser salvo es necesario vender todo lo que uno tiene y ese dinero repartirlo entre los pobres. No, la salvación no es por dar a los pobres, la salvación es por recibir a Cristo como Salvador personal. Tampoco Jesús estaba enseñando que la riqueza es pecaminosa o que ser rico es pecado. La Biblia es clara en condenar el amor a la riqueza mas no la riqueza en sí mismo. Jesús simplemente estaba desnudando la codicia de este joven rico. Las palabras que Jesús pronunció fueron como el descorrer el velo de auto piedad para dejar al descubierto la impiedad del corazón del joven rico. En este instante, el joven rico se encontró en la calamidad espiritual. Claro, por años el joven rico había pensado que con cumplir externamente las órdenes de la ley de Moisés era suficiente para obtener la vida eterna. Este era el dogma de su vida. Sin embargo, he aquí acaba de encontrase que no ha sido así. Sus convicciones espirituales se vinieron al suelo. Lo prudente para él hubiera sido que ponga en orden sus prioridades y dé el primer lugar a Dios en su corazón. Pero desgraciadamente, no lo hizo. Dice el texto leído que afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Este es el único caso en el Nuevo Testamento cuando alguien se aleja triste de Jesús. El joven rico llegó al fin de sus recursos espirituales. Estaba en bancarrota espiritual. Pero a diferencia de la mujer quien estaba en calamidad económica y Pablo quien estaba en calamidad personal, según vimos en nuestros estudios bíblicos pasados, este joven rico no se superó de su calamidad espiritual. Hasta donde se sabe, el joven rico debe haber muerto en su pecado. La gran pregunta es ¿por qué? ¿Qué hizo la diferencia entre la mujer que superó su calamidad económica y Pablo que superó su calamidad personal y este joven rico que sucumbió a su calamidad espiritual? La respuesta es porque la mujer tuvo fe en Dios para salir de su calamidad económica, Pablo tuvo fe en Dios para salir de su calamidad personal, pero este joven rico no tuvo fe en Dios para salir de su calamidad espiritual. Quizá usted, amable oyente, ha llega también a su calamidad espiritual. Todo lo que hasta ahora creía a pie juntillas se ha ido al suelo por una u otra razón. Hoy se encuentra sin saber qué creer. Si ese es su caso, yo le invito a tener fe en Dios. Él ha dado a su Hijo el Señor Jesucristo para que muera por usted. No desperdicie este regalo sin igual. Hoy mismo reciba a Cristo como su Salvador personal y ese será el principio para que viva un estilo de vida caracterizado por bienestar espiritual en todo sentido de la palabra.