DIOS SIEMPRE ESTUVO ALLÍ

DIOS SIEMPRE ESTUVO ALLÍ.

Programa No. 2016-01-25
PABLO MARTINI
a1Las reuniones de ex alumnos, los álbumes de recortes y de fotografías, las canciones familiares y las viejas vecindades son como amigos de muchos años que despiertan nuestros recuerdos y avivan nuestras emociones. El pasado es un caleidoscopio de promesas, fracasos, victorias y situaciones embarazosas. A veces quisiéramos olvidar recuerdos que son demasiado dolorosos. Sin embargo, conforme los años pasan, los recuerdos de sucesos desagradables por lo general se desvanecen en nuestro subconsciente. Pero hay momentos que debemos recordar: los errores no deben repetirse; los compromisos contraídos se deben cumplir; y el recuerdo de sucesos especiales nos puede alentar e impulsar a actuar. Muchas veces nos encontramos frente a nuevos capítulos de nuestra historia que necesitan ser replanteados, reestructurados. Debemos diseñar otra vez un plan de trabajo que nos asegure el triunfo y ese es el momento ideal para iniciarlo de la mano de Dios y de Su Palabra.
Tal vez pensaste que en eso tragos amargos de tu pasado Dios no estuvo allí, que te descuidó, que otros tenían para Él más valor que tú. Estás totalmente equivocado, equivocada. Siempre estuvo a tu lado aunque tú no lo veías y debes comenzar nuevas etapas siendo consciente de que Él no te abandonó ni te abandonará. Allí l as lecciones son claras. Es el lugar ideal para renovar fuerzas y tener esperanza y seguirlo. Él te revelará órdenes claras que tú debes escuchar y obedecer. Basado en lo que Él es debes amarlo plenamente. Aprender estas lecciones nos preparará para tomar posesión de nuevas fronteras. Mientras escuchas el mensaje de Dios en la Biblia, recuerda cómo Dios ha expresado su bondad en tu vida y luego hazte de nuevo el propósito de confiar en Él, amarlo y obedecerle. Iniciar proyectos de vida cultivando en tu interior rencor hacia Dios, las personas y la vida, es tan inútil como pretender viajar en tu auto nuevo pero sin combustible. Él es tu motor, tu combustible, tu mapa y tu chofer. ¡Disfruta el viaje!
https://soundcloud.com/labibliadice/pausa-2016-01-25
http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-25/

DIOS HABLA HOY

DIOS HABLA HOY

Programa No. 2016-01-24
PABLO MARTINI
a1Si Dios quiere hablarte, y de hecho que quiere, lo hará usando todos los medios posibles, algunos de ellos que ni te imaginas. Cuando quiso hacer entrar en razones al profeta Balaán lo logró usando una mula. Cuando quiso hablarle a Elías lo hizo suavemente con un simple silbido del viento, una brisa. En el caso de Jonás usó al incrédulo capitán del barco quien lo despertó cuando huía de la presencia de Dios. Con Moisés un simple arbusto del desierto. A Gedeón fue a través de un arroyo donde bebían agua sus valientes soldados. A Jacob a través de una escalera que vio en un sueño. Al rey de Babilonia a través de una estatua, a su nieto le escribió el mensaje en una pared de cal. A los reyes, por los profetas, a los profetas por las visiones, y en los albores de la era cristiana, dice el libro de los Hebreos, nos ha hablado a través del Hijo de Dios, Jesucristo.
Sí. Él es la imagen del Dios invisible. El eterno poder y toda la deidad se han hecho claramente observables en la vida y obra del Jesús nacido en Belén, criado en las cálidas orillas del mar Mediterráneo, en Nazaret, y visto en todo su esplendor en las áridas tierras de Judea donde, como diría uno de sus más fieles seguidores: “vimos su gloria. Gloria como la del Único Hijo del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Es en este aspecto que nos dice Juan que Jesús es como el verbo en una oración. Es lo que le da acción al mensaje y además es la palabra que transmite la idea del pensamiento del interlocutor. Y en el caso del Señor Jesús ese pensamiento fue tan idéntico al Pensador (o sea su mismo Padre) que fue capaz de decir “el que me ha visto a mí haga como si hubiese visto al Padre, porque Yo y el Padre una misma cosa somos”. Como puedes verlo no hay excusa para que digamos: “Yo no lo sabía, a mí nadie me dijo.” Dios ha hablado. ¿Qué le responderás?…
Pensamiento del día: Continúa tapando tus oídos a los evidentes mensajes de Dios y acabarás sordo.
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Me he encontrado muchas veces en la Biblia con pasajes donde se dice que Jesús ayunó, al igual que sus discípulos y muchas otras personas, pero en sí no conozco el significado del ayuno o las buenas consecuencias que trae.

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-23
PABLO LOGACHO
La consulta de hoy tiene que ver con el ayuno. Dice así: Me he encontrado muchas veces en la Biblia con pasajes donde se dice que Jesús ayunó, al igual que sus discípulos y muchas otras personas, pero en sí no conozco el significado del ayuno o las buenas consecuencias que trae. Me gustaría que me informaran ampliamente sobre este asunto.
DAVID LOGACHO
a1Gracias por comunicarse con nosotros amable oyente. El ayuno es simplemente la abstención voluntaria de ingerir alimentos. Algunos ayunan para mejorar su salud. Dicen que el ayuno periódico ayuda a desintoxicar el cuerpo humano. Otros ayunan voluntariamente para bajar de peso, pero todos entendemos que no nos interesa mucho los beneficios físicos, sino los beneficios espirituales. Básicamente, el ayuno en la Biblia es visto como una forma de humillación voluntaria. Salmo 35:13 dice: «Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno» David quería identificarse con el dolor por gente que él conocía y estaba enferma. Por eso se vistió de cilicio, que es una forma de humillarse, pero note que el ayuno también estaba presente. El ayuno aclara y libera nuestras mentes para entender lo que Dios está diciendo a nuestros espíritus. Esto condiciona nuestros cuerpos para llevar a cabo su perfecta voluntad. Al perseverar a través de las molestias físicas iniciales y mentales, experimentaremos una calma de alma para concentrarnos en las cosas de Dios sin que ni siquiera los apetitos legítimos del cuerpo interrumpan la dulce comunión con el Señor. Esto fue lo que pasó con el Señor Jesucristo cuando ayunó cuarenta días y cuarenta noches, y lo mismo con Moisés y con Elías.

Ellos llegaron a un punto, cuando el ingerir alimento dejó de ser atractivo en comparación de la delicia de la comunión con el Señor. En estas circunstancias, la persona que ayuna se hará más dócil a la guía del Espíritu Santo. Interesante que después de que el Señor Jesucristo terminó de ayunar, dice el Nuevo Testamento en Lucas 4:14 que Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. El ayuno trae avivamiento personal y agrega poder a nuestras oraciones. Esto último tiene su explicación en el hecho que ayunando nos ponemos más sensibles a la guía del Espíritu Santo y podemos discernir mejor la voluntad de Dios en determinado asunto y en consecuencia podemos orar a Dios en su voluntad, mas no en nuestra voluntad. La palabra de Dios garantiza que todas las oraciones hechas en la voluntad de Dios van a ser respondidas favorablemente por Dios. En esto me gustaría señalar que el ayuno no es la forma de torcer el brazo de Dios para obligarle a que haga lo que nosotros queremos.

El ayuno no es para chantajear a Dios en otras palabras. Es decir, por poner un ejemplo, un creyente no debería ayunar para obligar a Dios que le haga ganar el premio mayor de la lotería. Confiar en la suerte o en la lotería es pecado y por más que se ayune jamás se logrará que Dios responda a una oración de esa naturaleza. Debe quedar claro entonces que el ayuno no hace que automáticamente cualquier oración nuestra va a ser respondida por Dios favorablemente, pero nos da la oportunidad de concentrarnos en adorar, auto examinarnos delante de Dios, confesar cualquier cosa que esté mal en nuestras vidas, pedir a Dios perdón por ello y discernir la voluntad de Dios para nuestras vidas para pedir a Dios conforme a esa voluntad. En este escenario de cosas, Dios siempre hará algo especial para Ud. bien sea internamente o externamente o ambas cosas, cuando Ud. se niega a Ud. mismo y enfoca su amor, adoración, fe, y obediencia solamente en Él.

El centro del ayuno debe ser Dios, no Ud. Lo dicho, me lleva a la siguiente reflexión, jamás ayune por ayunar o por ver cómo se siente sin comer, uno o dos o más días. Primero ocúpese en conocer el propósito del ayuno y los beneficios del ayuno y cuando esté convencido personalmente de todo eso, entonces ayune. No caiga en el error de pensar que porque tiene la costumbre de ayunar ya está bien con Dios, sin importar que en su vida quizá no hayan pecados visibles, pero se anidan cosas como temor, orgullo, odio, rencor, envidia, chismes, malos pensamientos, ira, es decir pecados que suelen instalarse cómodamente en el corazón de un creyente haciéndose pasar como algo sin importancia. Cuando ayune, procure buscar un tiempo que se adapte a su horario de trabajo, pues es necesario que tenga tiempos especiales a solas con Dios en oración y meditación en la palabra de Dios. Antes de ayunar, prepárese. Tome conciencia de lo que es el ayuno, establezca un objetivo específico para ayunar. ¿Es por renovación espiritual? ¿Es buscando la guía del Señor? ¿Es por sanidad? ¿Es por la resolución de algún problema? ¿Es por gracia especial para manejar una situación difícil? ¿Es por algún problema o amenaza nacional? Enfocar sobre las metas le ayudará a sostener su ayuno cuando las tentaciones físicas o las presiones de la vida lo empujen a abandonarlo. Esto es en esencia lo que podemos decir sobre el ayuno.

Termino con una advertencia. Si ha decidido ayunar, tenga mucho cuidado con no jactarse por ello. El ayuno es un asunto entre Dios y Ud. Esto no significa que sea malo que haya otros que deseen acompañarle en el ayuno.Lo que significa es que Ud. no ande por las calles proclamando que está ayunando. Esto es lo que ordenó el Señor Jesucristo en Mateo 6:16-18 que dice: «Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público» Note que Jesús no está condenando el ayuno. Lo que está condenando es publicar el ayuno para hacer creer a la gente que el que ayuna es muy espiritual. El que ayuna es muy propenso a ceder a la tentación de jactarse de su ayuno. Esto quizá despierte admiración en algunos y eso será la única recompensa que tendrá el que ayuna. Pero habrá perdido la recompensa que puede dar Dios al que ayuna en secreto. En la época de Isaías, era muy popular el ayuno para impresionar a la gente, lo cual no pasaba de ser pura hipocresía religiosa, porque los ayunadores guardaban en su corazón todo tipo de pecado. Note como Dios confrontó a estos hipócritas religiosos. Isaías 58:3-9 dice: «¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad.»

Esta es una severa advertencia de Dios, hecha hace siglos, pero tan pertinente para el día de hoy. Cuidado con esconder pecado detrás del ayuno. El rito no tiene poder para limpiar el corazón.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro dedicado a esparcir la palabra de Dios en el mundo de habla hispana. Si usted desea ayudarnos en este propósito, le invitamos a visitar nuestra página Web para informarse acerca de cómo hacerlo y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Sabe Usted como elegir una buena iglesia local para congregarse? Tome nota de nuestra dirección en la Internet: triple w.labibliadice.org
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DIOS DE DIOSES.

DIOS DE DIOSES. 

Programa No. 2016-01-23
PABLO MARTINI
a1Quedamos pasmados al contemplar el poder que hoy en día el hombre administra en el plano científico. Una sola bomba devasta una ciudad y el mundo está en la era nuclear. La división de un átomo genera poder y fuerza como nunca hemos visto antes. En el lugar de despegue, los cohetes rugen, y una carga explosiva sale disparada hacia el espacio. Los descubrimientos con los que se soñó durante siglos son nuestros cuando comenzamos a explorar el universo. Aún más nos aterramos al ver la fuerza de la naturaleza y sus efectos devastadores. Los volcanes, los terremotos, las marejadas, los huracanes y los tornados liberan una fuerza incontrolable e indescriptible. Solo podemos contemplarlos, y luego, recoger los pedazos. Nos quedamos sorprendidos por la demostración de fuerza natural y artificial. Pero estas fuerzas no pueden ni remotamente compararse con el poder del Dios omnipotente. Como Creador de las galaxias, de los átomos y de las leyes naturales, el Señor Soberano gobierna todo lo que existe, y que alguna vez existirá.
Es muy tonto vivir sin Él; es tonto correr y esconderse de Él; es de necios negarlo o desobedecerlo. Pero lo hacemos. Desde el Edén, hemos buscado la independencia, como si fuéramos dioses, y pudiéramos controlar nuestro destino. Y Él nos ha permitido rebelarnos. Pero pronto vendrá el día de Jehová. En ese día Dios juzgará toda desobediencia y maldad y todas las cuentas se rendirán. Anónimamente el escritor a los Hebreos dice: “Horrenda cosa es caer en las manos del Dios viviente”. Pero a pesar de tantas demostraciones de su carácter en la naturaleza y en la Biblia misma, son pocos los que hoy en día ven la realidad de los hechos. El hombre y la mujer de hoy creen ingenuamente que todo gira en torno a uno mismo ignorando que hemos sido creados por Él y para Él. Existimos gracias a Dios, nos movemos dentro de lo que Él nos permite movernos y ese día futuro de ajuste de cuentas llegará como ladrón en la noche. No te duermas.

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En relación con el pan y el vino que se utiliza para celebrar la Cena del Señor, ¿son el mismo cuerpo y la misma sangre del Señor?

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-22
PABLO LOGACHO
La consulta para el programa de hoy dice así: En relación con el pan y el vino que se utiliza para celebrar la Cena del Señor, ¿son el mismo cuerpo y la misma sangre del Señor? Si no lo son, ¿por qué Pablo dijo que el que comiere indignamente de ellos se hace culpable de juicio?
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta. Con la ayuda del Señor vamos a aclarar este asunto. Para eso, vamos a dar lectura al pasaje bíblico que trata el asunto materia de la consulta. Se encuentra en 1ª Corintios 11:23 a 32. «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comieres este pan, y bebieres esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo» Lo que nos interesa de este hermoso pasaje bíblico, es la parte que dice: Esto es mi cuerpo, para referirse al pan, y aunque aquí no se lo expresa en esas palabras, según Mateo 26:28, Jesús dijo también: Esto es mi sangre, para referirse a la copa. A lo largo de la historia del cristianismo han existido básicamente tres interpretaciones de estas frases.

La primera, conocida como transubstanciación, según la cual, de una forma misteriosa, el pan se convierte en el cuerpo del Señor Jesucristo y la copa, o mejor dicho el contenido de la copa, se convierte en la sangre del Señor Jesucristo el momento que un sacerdote celebra la cena del Señor. La segunda, conocida como consubstanciación, según la cual aunque el pan y el contenido de la copa permanecen esencialmente sin cambio, sin embargo, de una manera misteriosa, incapaz de ser comprendida por la mente humana, el cuerpo y la sangre de Cristo están en, con y bajo esos elementos. La tercera, conocida como memorial, considera que el pan y el contenido de la copa son solamente símbolos para hacer memoria del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. El pan simboliza el cuerpo del Señor Jesucristo, que fue molido por nuestros pecados en la cruz del Calvario. El vino, o para hacerlo más general, el contenido de la copa, simboliza la sangre que derramó el Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Nosotros no estamos de acuerdo ni con la transubstanciación ni con la consubstanciación, porque un análisis de los hechos relativos a la cena del Señor, nos lleva a concluir que los elementos que se utilizan, el pan y la copa son solamente símbolos del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo.

Cuando insistimos en interpretar literalmente las frases esto es mi cuerpo y esto es mi sangre, se presentan muchas dificultades. Nuestro Señor estaba presente en el aposento alto cuando tomó el pan en sus manos y dijo: Esto es mi cuerpo. No dijo: Esto se ha convertido o se convertirá en mi cuerpo, sino simple y llanamente: Esto es mi cuerpo. ¿Cómo podía ser parte de su cuerpo algo que tenía entre sus manos? ¿Cómo podía ser literalmente su sangre lo que contenía la copa si él todavía no la había derramado en la cruz? Lo que pasa es que Jesús estaba hablando en términos simbólicos. Se trataba en realidad de una metáfora. Jesús usaba muchas metáforas en su comunicación con la gente. Jesús dijo por ejemplo: Yo soy la puerta. ¿Será que él es una puerta de madera o de hierro o de tela, o de cualquier cosa? Por supuesto que no. Él es la puerta en el sentido que es la única forma de entrar al reino de Dios. Entonces cuando él dijo que él es la puerta, estaba usando un lenguaje metafórico. Igual es cuando tomando el pan dijo: Esto es mi cuerpo y tomando la copa dijo: Esto es mi sangre. El pan y la copa son solamente símbolos del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Una ilustración muy apropiada de esto, es cuando alguien nos muestra una fotografía de algún ser querido y nos dice, por ejemplo: Esta es mi madre.

Al oír algo así, sabemos que no se refiere a la fotografía sino a la imagen allí representada. Si alguien nos muestra un mapa y nos dice, por ejemplo: Esto es Colombia, sabemos que Colombia no es un trozo de papel, lo que entendemos es que Colombia tiene la forma y las proporciones allí representadas. No es necesario que la persona que nos muestre la fotografía diga: Esto representa a mi madre. Es completamente natural que diga: Esta es mi madre. Tampoco creemos que la fotografía se ha convertido en la madre, como afirmarían los que sostienen la transubstanciación al pensar que el pan y la copa se convierten en el cuerpo y la sangre del Señor, o que la madre está en o con o bajo esa fotografía, como pensarían los que sostienen la consubstanciación al pensar que en, con o bajo el pan y la copa está el cuerpo y la sangre del Señor, mas bien discernimos que se está usando un medio muy útil para ayudarnos a conocer a una persona que está ausente. Más adelante en la conversación podremos llegar a saber en dónde vive la madre o si ya ha muerto y está en el cielo con su Señor. De la misma manera, cuando tomamos el pan y la copa en la Cena del Señor, pensamos en el Señor y vienen a nuestra memoria muchos detalles de su vida, pasión, muerte y resurrección, así como el lugar que ahora ocupa en el cielo y su promesa de volver por los suyos, por eso sostenemos que la cena del Señor es un memorial para todos los que somos redimidos por el sacrificio de Cristo. Así que, durante la cena del Señor, el pan sigue siendo pan y la copa sigue siendo lo que contiene, para algunos vino, para otros, jugo de uva. No existe ningún cambio. El pan y el contenido de la copa son solamente símbolos, muy adecuados por cierto, del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Esto nos conduce a la segunda parte de su consulta. Si el pan y la copa en la Cena del Señor, son solamente símbolos, entonces ¿por qué el pasaje bíblico que fue leído dice que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor? Bueno, lo que Pablo está diciendo es que al participar de la cena del Señor debemos examinarnos a nosotros mismos y como resultado de ese auto examen debemos reconocer, confesar y apartarnos de cualquier pecado ya sea de acción o pensamiento.

El participar en la cena del Señor a sabiendas de la existencia de un pecado, es fallar en reconocer que los símbolos, el pan y la copa, representan el cuerpo de Cristo que fue inmolado y la sangre de Cristo que fue derramada para darnos victoria sobre el pecado. Cómo es posible estar haciendo memoria de este hecho y a la vez viviendo bajo el dominio de cualquier pecado. El contexto del pasaje bíblico parece apuntar a que los pecados más directamente condenados son aquellos contra el cuerpo de Cristo, contra la iglesia. No es posible que seamos tan negligentes en participar de los símbolos en la cena del Señor, a pesar de estar enemistados o en abierta pelea con alguien que también forma parte del cuerpo de Cristo. Una actitud así es severamente castigada por Dios, por eso el texto que leímos dice que entre los corintios había enfermos y debilitados y aun algunos estaban muriendo, todo como una medida de disciplina de parte de Dios por la hipocresía de hacer memoria del Señor y a la vez acariciar el pecado.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro dedicado a esparcir la palabra de Dios en el mundo de habla hispana. Si usted desea ayudarnos en este propósito, le invitamos a visitar nuestra página Web para informarse acerca de cómo hacerlo y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Sabe Usted como elegir una buena iglesia local para congregarse? Tome nota de nuestra dirección en la Internet: triple w.labibliadice.org
https://soundcloud.com/labibliadice/lbd-2016-01-22
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DIÁLOGOS, NO REZOS.

DIÁLOGOS, NO REZOS. 

Programa No. 2016-01-22
PABLO MARTINI
a1En algunas ocasiones te he hablado de dos palabras muy parecidas en su escritura y pronunciación pero muy diferentes en su significado, estas son “religión” y “relación”. Debemos entender que la religión es el esfuerzo del hombre, el evangelio es el esfuerzo de Dios. Siempre corremos el peligro que se apodere de nuestras vidas la religiosidad que tanto atrae a los seres humanos, ella nos ofrece una conciencia tranquila a cambio de unas prácticas que, en teoría, dejan contento a Dios. Pero la Biblia nos aclara que fuimos llamados a una relación intima y no a una religión fría. Así como no podemos cultivar una amistad o cualquier relación profunda con otra persona si la limitamos a unas cuantas prácticas acostumbradas, tampoco así como funciona con Dios. Las relaciones más profundas son producto del esfuerzo y el tiempo dedicado e invertido en dicha relación, donde no se pone en el corazón esa relación no perdura. Jesús fue muy cortante con los religiosos de su época. Él los denunció públicamente y los comparó con sepulcros blanqueados que, por afuera aparentaban vida, pero por adentro apestaban muerte.

Desde los anales de la historia humana el hombre siempre intentó llegar a Dios por medio de esfuerzos humanos. Quizás estés tú, ahora mismo, cansado de buscar la verdadera felicidad para tu vida, y posiblemente Dios permite que llegues a este punto de agotamiento para que de una buena vez dirijas tu mirada a Él, le digas que solo no puedes, descubras que el trayecto para acercarse a Dios ya lo cubrió Jesús al descender del cielo a la cruz y le invites a entrar en tu corazón y te prepares para comenzar una relación con el Autor de la vida. Dios busca el diálogo, no los rezos. Él se acuerda que somos polvo y por lo tanto débiles, nos entiende y se compadece de nuestras debilidades. Llegar a Dios por esfuerzos aunque sean religiosos es tan vano como pretender llegar a cruzar un río armando un puente de papel.

http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-22-2/

 

Mi pregunta es la siguiente, las sugerencias a no endeudarse aplican solamente a préstamos de consumo o se incluyen también los préstamos de inversión.

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-21
PABLO LOGACHO
a1Desde la ciudad de Ambato, en Ecuador nos ha escrito un amable oyente para hacernos la siguiente consulta: He escuchado con mucha atención los estudios bíblicos acerca de la mayordomía y dentro de ello, en manera especial, lo que tiene que ver con el endeudamiento. Mi pregunta es la siguiente, las sugerencias a no endeudarse aplican solamente a préstamos de consumo o se incluyen también los préstamos de inversión. Pregunto esto por cuanto hace algunos años, cuando yo tenía un buen trabajo y ganaba muy bien, hice un préstamo para comprar una propiedad que ni en ese momento, ni hasta ahora, me genera algún ingreso, pero espero que en el futuro sí lo hará. Sucede que hace poco me quedé sin trabajo y lo poco que gano realizando diversas actividades no me alcanza ni para cubrir mis gastos familiares, peor para continuar pagando la deuda. ¿Qué me sugieren que haga con este préstamo y con esa propiedad que adquirí con ese dinero?
DAVID LOGACHO
Gracias por su consulta amable oyente. El tema del endeudamiento debe mirarse bajo la perspectiva de lo que dice la Biblia al respecto. En primer lugar, endeudarse no necesariamente es pecado. La Biblia, por ejemplo, ordena que si se presta dinero no se debe imponer usura, esto es, no se debe cobrar un interés por encima de lo que ha sido establecido. Éxodo 22:25 dice: Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.

Este mandato asume entonces que alguien prestó dinero y alguien recibió dinero en calidad de préstamo. El prestamista no debe aprovechar del deudor, cobrando un interés excesivo, la usura. Y por su lado, el deudor debe pagar la deuda en el tiempo establecido. Esto es lo que está inmerso en textos como Romanos 13:7-8 donde dice: Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Así como peca el usurero, peca también el que debiendo pagar una deuda no paga. En segundo lugar, la Biblia enciende luces amarillas, luces de alerta, en cuando al endeudamiento. Aunque endeudarse no necesariamente es pecado, sin embargo es una condición que reviste muchos riesgos que son puntualizados por la Biblia. Permítame citar algunos textos en cuanto a esto. Por ejemplo, en Proverbios 22:7 dice que el que toma prestado se hace siervo del que presta. El rico se enseñorea de los pobres,

Y el que toma prestado es siervo del que presta.

Considere lo que dice Proverbios 17:18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas,

Y sale por fiador en presencia de su amigo.

Salir por fiador ser refiere al que avala o garantiza a alguien en un préstamo. En algunos países se le conoce como el garante. Si el deudor falla en pagar, el que salió por fiador, o el garante, es quien debe asumir la deuda. Dios en Proverbios dice que el hombre que presta fianza o sale por fiador es falto de entendimiento. Se trata entonces de luces de advertencia en cuando a endeudarse. El endeudamiento debería verse como algo extremo, como algo que se debe evitar lo más posible. Por eso es que la Biblia exhorta a librarse lo antes posible de las deudas. Esto es a lo que apunta Proverbios 6:1-5 donde dice: Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,

Si has empeñado tu palabra a un extraño,

Te has enlazado con las palabras de tu boca,

Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,

Ya que has caído en la mano de tu prójimo;

Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos.

En esencia, así es como ve la Biblia el endeudamiento. Seguramente Ud. ya ha notado que la Biblia no hace diferencia si se trata de un endeudamiento de consumo, es decir para cubrir el gasto corriente, o si se trata de un endeudamiento de inversión, es decir para comenzar un negocio, o para adquirir algún bien inmueble, como es el caso suyo, amable oyente. Justamente uno de los problemas con en endeudamiento es que se asume que las condiciones que prevalecen el momento que se adquiere la deuda van a ser las mismas condiciones mientras dure el tiempo que se debe pagar la deuda. Pero Dios nos advierte en cuanto a jactarnos del día de mañana. Santiago 4:13-17 dice: ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Seguramente Ud. no previó que las condiciones iban a cambiar tan drásticamente y por eso se endeudó para comprar ese bien raíz. Claro, cuando se hizo de esa deuda para comprar esa propiedad, tenía un buen trabajo, ganaba bien, y asumió que eso se iba a mantener al menos por el tiempo que tenía que pagar la deuda, pero el tiempo ha pasado y ha perdido el trabajo y ya no tiene los mismos ingresos que antes y lo que ahora gana no le alcanza ni para satisfacer sus necesidades familiares básicas, peor para pagar las cuotas mensuales de su deuda. ¿Qué hacer en su caso? Bueno, mi amigo, mi consejo es que ponga el asunto ante Dios en oración. Si no oró antes de endeudarse, al menos hágalo ahora que está en problemas por esa deuda. Mientras ora con mucho fervor y perseverancia, diseñe algunos escenarios para arreglar el problema. Podría haber varias alternativas. Una de ellas sería vender el bien y con el producto de la venta pagar la deuda. Si esa fuera la voluntad de Dios, estoy seguro que Dios proveerá de un comprador que acepte pagar al menos lo que Ud. pagó cuando compró esa propiedad. No sería muy sabio vender la propiedad en mucho menos que lo que Ud. compró, porque esto sería una mala mayordomía de lo que pertenece al Señor. Otra alternativa sería vender no todo sino una parte de la propiedad y con eso continuar pagando la parte con la que se quede. Otra alternativa sería iniciar alguna actividad que genere ingresos suficientes como para atender sus necesidades familiares básicas y además permita continuar pagando el préstamo. Todo dependerá de lo que sea la voluntad del Señor. Me gustaría sugerir que evite, de cualquier forma posible, endeudarse para pagar otra deuda. Si lo hace, lo único que va a lograr es empeorar su situación económica, porque ya no tendrá sólo una deuda sino dos con los consiguientes intereses de por medio. Nunca será sabio abrir un hueco para tapar otro. Cuidado con entrar a un círculo vicioso de endeudamiento agresivo. Aprenda del mal ejemplo de muchos países, los cuales por endeudarse agresivamente, tienen lo que se llama deuda externa, la cual más bien debería llamarse deuda eterna. También le aconsejo que mantenga una comunicación muy fluida con la persona o el banco o lo que sea, quien le prestó el dinero, para que esté bien informado de todo lo que está pasando con Usted en cuanto al pago de la deuda. No pretenda que la persona o la entidad prestamista se ha de imaginar que está teniendo problemas para hacer los pagos acordados. Acérquese a ellos, hable con ellos, póngase de acuerdo para refinanciar su deuda. Terminando ya, no permita que pase mucho tiempo en ese estado de morosidad. Un creyente moroso, es decir un creyente que no paga sus deudas a tiempo, es un mal ejemplo de creyente y esto afecta no sólo al creyente sino a Dios y a la iglesia. Que Dios le dé sabiduría para resolver esta situación.

PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA Una persona tiene un hijo de 18 años quien no es creyente. Hasta hace poco le acompañaba a los cultos de la iglesia, pero últimamente ya no quiere ir ¿Debe obligarle a que le acompañe? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.
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CUIDADO CON LOS RUMORES.

CUIDADO CON LOS RUMORES. 

Programa No. 2016-01-21
PABLO MARTINI
a1Desde que el mundo es mundo, el hombre ha estado atento al rumor de voces. La mayoría de las veces el hombre solamente cree oír esas voces. En muchas otras, las oye realmente. Se dice que Adolfo Hitler, creía oír voces que lo llamaban a “redimir al mundo de sus angustias.” Estas voces lo llevaron a concluir que los judíos eran la causa de los problemas del mundo y decidió exterminarlos. Voces extrañas escuchadas por el Führer alemán lo llevaron a gasificar a seis millones de inocentes judíos en el más brutal, inmoral y nauseabundo holocausto humano. Él dijo: “Yo cumplo las órdenes que recibo de La Providencia. No hay poder, sobre la tierra capaz de conmover, ahora, al Imperio Alemán, ya que la Divina Providencia ha querido que yo cumpla, plenamente, la obra germánica… Si la voz me habla, entonces sé que el tiempo de actuar ha venido” De ahí el peligro de escuchar y dar crédito a voces extrañas.

De que hay voces extrañas que hablen y que su rumor se escuche no debe cabernos la menor duda. Jesucristo mismo habló de este fenómeno cuando afirmó: “al extraño no seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.” (Juan 10:5) Ciertamente hay voces que proceden de fuentes extrañas. La escritura advierte la de los falsos profetas que vendrían al mundo hablando lisonjas para desviar al hombre de la verdad. Nuestra época se caracteriza por todo un elenco de voces y de rumores extraños y por hombres ingenuos que las escuchan y las siguen. El resultado de este extravío masivo es el caos religioso, la confusión moral, la bancarrota espiritual, la convulsión social y la debacle económico en que la humanidad se encuentra atascada. ¿Está tu oído sintonizado a la voz del auténtico Pastor? Entonces… ¡a seguirle! Es todo lo que Él pide, que le sigas. Porque… “El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.”
(Por Mariano González V.)

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¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

ESTUDIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-20
DAVID LOGACHO
Es motivo de gran gozo esta nuevamente con usted amable oyente. Gracias por su sintonía. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Proseguimos con nuestro estudio de las metáforas de la iglesia de Cristo, según aparecen en el Nuevo Testamento. En esta ocasión vamos a estudiar una nueva metáfora de la iglesia de Cristo. Estoy seguro que esto va a ser muy edificante para su vida espiritual.
DAVID LOGACHO
a1En nuestro estudio bíblico pasado vimos que la iglesia de Cristo es la esposa de Cristo. En esta metáfora de la iglesia de Cristo sobresale el amor conyugal entre Cristo y su iglesia. Cristo ama a la iglesia y es fiel a ella y la iglesia responde amando a Cristo y siendo fiel a él. La fidelidad de la iglesia a Cristo se manifiesta en rechazar la amistad con el mundo, porque la Biblia dice en Santiago 4:4-5 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Jas 4:5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Cuidado amable oyente con ser infieles a quien es fiel con nosotros. Nos horrorizamos cuando conocemos de casos en los cuales un esposo es infiel a su esposa y más todavía cuando una esposa es infiel a su esposo, pero, ¿Por qué no nos horrorizamos de igual manera cuando la iglesia de Cristo es infiel a Cristo, su esposo? ¿Por qué tomamos ligeramente la amistad con el mundo a pesar que sabemos que la amistad con el mundo es equivalente a ser infieles a Cristo? Que Dios nos libre de ser infieles a Cristo. Dejemos atrás la metáfora de la esposa de Cristo y consideremos una nueva metáfora. Se encuentra en 1 Timoteo 3:15. La Biblia dice: para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

Este versículo muestra con absoluta claridad la metáfora, amable oyente. Dice el texto leído que la iglesia de Cristo es la casa de Dios. Cuando este texto nos habla de casa, no se está refiriendo a una edificación. No tiene nada que ver con ladrillo y cemento. Casa significa parentela, familia, descendencia, simiente. Casa se usó en este sentido cuando por ejemplo Josué dijo las memorables palabra que aparecen en Josué 24:15. La Biblia dice: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Cuando Josué habló de su casa estaba refiriéndose a su familia, a su descendencia. De modo, que, amable oyente, la iglesia de Cristo es la parentela, la familia, la descendencia, la simiente de Dios. Esto es absolutamente grandioso. ¿Qué tal si la persona más famosa, más rica y más poderosa del mundo le adoptara como hijo, ¿Cómo se sentiría? Yo creo que se sentiría muy bien. Cuánto mejor deberíamos sentirnos los creyentes en Cristo Jesús por ser parte de la familia o de la descendencia de Dios. Y conste que nosotros no somos sólo adoptados como hijos de Dios sino que somos hijos verdaderos de Dios. Permítame este ejemplo para ilustrar la diferencia entre hijos adoptivos e hijos verdaderos. Yo podría adoptar un niño en mi familia. Podría darle mi apellido, podría compartir con él mi riqueza, podría hacerle mi heredero. Pero existe algo que no podría hacer aunque lo quisiera con toda el alma. De ninguna manera podría hacer que mi hijo adoptado se parezca físicamente a mí, porque él y yo tenemos diferente padre biológico. Pero con Dios no acontece igual. Dios nos ha hecho sus hijos y compartimos su misma esencia, su mismo carácter. Note lo que dice 1 Pedro 1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

No olvide nunca amable oyente, que si ha recibido a Cristo como su Salvador, tiene la simiente de Dios. Pero al pensar en la iglesia de Cristo como la casa de Dios, tenemos que pensar en que Dios es nuestro Padre. El maravilloso y popular pasaje bíblico de Juan 1:12-13 dice lo siguiente: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Joh 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

El solo hecho de recibir a Cristo como Salvador ha resultado en la maravilla de que Dios es nuestro Padre. Tener un padre como él debe ser fuente de satisfacción sin límite. Él no es cualquier persona. La persona más importante de este mundo es como un gusano junto a él. Nuestros corazones deberían rebozar de felicidad al saber que tenemos un Padre como él. Pero también existe una responsabilidad amable oyente. Ser un hijo de Dios demanda un comportamiento acorde con esa categoría. Como hijos de Dios, debemos imitar a nuestro Padre en todo. Es decir que se espera que los hijos de Dios anden en los caminos de Dios. Hay algo que nunca deja de llamar poderosamente mi atención, y es ver casos de personas que dicen ser hijos de Dios, pero andan en mentiras, en robos, en envidias, en borracheras, en vicios de diversa índole. Esta conducta no es la conducta de Dios amable oyente. Mal puede un verdadero hijo de Dios andar en este tipo de vida. A la única conclusión que llego es que los que dicen ser hijos de Dios pero viven deshonrando a Dios seguramente no son verdaderos hijos de Dios. Una cosa es decir de labios para afuera: soy hijo de Dios, otra muy distinta es respaldar con la buena conducta que estamos imitando a nuestro Padre como verdaderos hijos de Dios. Bien dice la palabra de Dios: Por sus frutos los conoceréis. Otro aspecto interesante de la iglesia de Cristo como la casa de Dios es que todos los creyentes somos hermanos entre nosotros. Ser hermana o hermano de alguien en el plano espiritual es algo honroso. Entre hermanos en el plano material se supone que no debe haber peleas, rivalidades, envidias, divisiones. Esto es lo ideal, aunque usted y yo sabemos que a veces lo ideal dista mucho de lo real. Si eso es lo ideal entre hermanos en plano material, cuánto más en el plano espiritual. Entre los hermanos en Cristo no debería haber disputas ni rivalidad ni acepción de personas, ni divisiones, ni deslealtad. Esto es lo ideal, pero lamentablemente, aquí también, lo ideal dista mucho de lo real, porque con tristeza en el corazón vemos que entre hermanos en la fe nos comemos unos a otros por cosas sin importancia. En este sentido caemos en el juego del enemigo porque una táctica predilecta del enemigo es: Divide y vencerás. Evitemos amable oyente el juzgarnos unos a otros, el condenarnos unos a otros, el dividirnos entre nosotros, el hacer acepción de personas entre nosotros, el herirnos unos a otros. El cristianismo en la actualidad es como un ejército que usa sus mejores armas para atacar a sus propios compañeros. Mientras el enemigo está arreciando en su ataque a la iglesia de Cristo, la iglesia de Cristo gasta casi toda su energía no en repeler al enemigo sino en atacar al compañero. Otra característica importante de la casa de Dios es que en toda casa o familia debe existir disciplina. ¿Qué pensaría de un padre que descuida la disciplina en su hogar? Inadmisible, ¿verdad? Si es inadmisible para un padre terrenal, cuanto más inadmisible para el Padre celestial. Por eso en la casa de Dios que es la iglesia de Cristo debe existir disciplina. La Biblia es el manual de disciplina para el hijo de Dios. Cuando el hijo de Dios se somete a la palabra de Dios encontrará bendición de Dios, pero cuando el hijo de Dios se rebela contra la palabra de Dios encontrará la disciplina de Dios. Dios es severo al disciplinar a sus hijos. Dios inclusive es capaz de quitar la vida a alguno de sus hijos que le están deshonrando con su conducta. Por eso, observe con atención lo que dice la Biblia en Hebreos 12:5-8. La Biblia dice: y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

Heb 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

Heb 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Heb 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Toda casa necesita de disciplina para funcionar armónicamente, cuánto más la casa de Dios que es la iglesia de Cristo. En último término, la casa de Dios nos hace pensar también en la herencia. A los que somos parte de la casa de Dios nos espera una herencia que no puede ser cuantificada amable oyente. Eso lo podemos ver en 1 Pedro 1:3-4. La Biblia dice: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

1Pe 1:4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

Así es amable oyente, la muerte no es el fin para los que somos la casa de Dios, porque Dios nos ha prometido una resurrección y una herencia en su propia gloria. Vemos que la casa de Dios es una excelente metáfora de la iglesia de Cristo. Alabemos al Señor por haber hecho de la iglesia de Cristo la casa de Dios.

PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA Una persona tiene un hijo de 18 años quien no es creyente. Hasta hace poco le acompañaba a los cultos de la iglesia, pero últimamente ya no quiere ir ¿Debe obligarle a que le acompañe? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.
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CUANDO CAE UN GRAN ÁRBOL.

CUANDO CAE UN GRAN ÁRBOL.

Programa No. 2016-01-20
PABLO MARTINI
a1Este sabio refrán en tono de advertencia fue escrito por Salomón en el libro de Eclesiastés capítulo 10. Tal vez, de la experiencia recogida a lo largo de su vida, este rey aprendió en carne propia que en un solo momento de locura se puede echar por tierra toda una vida que exhalaba la fragancia de la sabiduría. Fíjate que el perfume del perfumista no sufrió un “proceso” de pudrirse o dañarse de a poco. Se destaca que fue una mosca, un simple insecto, el que entró súbitamente al frasco y dañó todo su contenido. Creo que este sabio escritor nos quiere hacer notar lo peligroso de jugar con lo prohibido, porque basta un solo momento de locura para derribar años de buen testimonio.
Conocemos ejemplos de lo que intento decir y la misma Biblia está repleta de hombres y mujeres que llegaron alto y de sus alturas fueron derribados. Don Daniel Rogers sabe decir que “el árbol, cuánto más grande es, más ruido hace al caer”. Su experiencia en tantos viajes a la Amazonía le llevó a esta sabia conclusión. Es que al igual que el perfume que impregna con su delicado aroma a quienes lo disfrutan, así también algo dañado estorba y perjudica a los que lo huelen. No solo tú te caes, no solo tú te lastimas, no solo tu perfume se daña, son muchos y muchas los perjudicados cuando la locura de un arrebato de pasión te gobierna y te derriba. Tal vez Salomón pensaba en su propio padre, David, cuando redactaba este texto al escritor. Un hombre escogido conforme al corazón de Dios. Se descuidó, se confió, alardeó de sus privilegios y se metió en una cadena de lujuria, mentiras y crimen sólo levantado por la misericordiosa mano de Dios. ¿En quien piensas tú en estos momentos?… Piensa en ti, porque dice la Biblia que el que se cree estar firme mire que no caiga.
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