Jerusalén, una vid inútil

Ezequiel 15-18

9781586403546

Jerusalén, una vid inútil

 

15:1 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbol que haya entre los árboles del bosque? ¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija? Si[a] en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algo[b]? Si[c] cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada[d], ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo[e] de ella! Por tanto, así dice el Señor Dios[f]: “Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado yo a los habitantes de Jerusalén. “He puesto mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabréis que yo soy el Señor, cuando ponga mi rostro contra ellos. “Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidad” —declara el Señor Dios.

Orígenes de Jerusalén

16:1 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones, y di: “Así dice el Señor Dios[g] a Jerusalén: ‘Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita. ‘En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañales. ‘Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto[h], porque fuiste aborrecida[i] el día en que naciste.

‘Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!” Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive!” ‘Te hice tan numerosa[j] como la hierba del campo. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura[k]; se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta. ‘Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo’ —declara el Señor Dios— ‘y fuiste mía.‘Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceite. 10 ‘Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con seda. 11 ‘Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collar a tu cuello. 12 ‘Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. 13 ‘Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realeza. 14 ‘Entonces tu fama se divulgó entre las naciones por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que yo puse en ti’ —declara el Señor Dios.

Infidelidad de Jerusalén

15 ‘Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasaba, fuera quien fuera[l].16 ‘Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber[m] sucedido ni jamás sucederá. 17 ‘Tomaste también tus bellas joyas[n] de[o] oro y de[p] plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.18 ‘Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas mi aceite y mi incienso. 19 ‘También te di mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, y lo ofrecías ante ellas como aroma agradable. Así sucedió’ —declara el Señor Dios. 20 ‘Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mí, y se los sacrificaste como alimento. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones, 21 para que mataras a mis hijos y se los ofrecieras haciéndolos pasar por fuego? 22 ‘Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.

23 ‘Y sucedió que después de toda tu maldad (“¡Ay, ay de ti!” —declara el SeñorDios) 24 te edificaste un santuario y te hiciste un lugar alto en todas las plazas.25 ‘En toda cabecera de camino te edificaste tu lugar alto, y abominable hiciste tu hermosura; y te entregaste[q] a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.26 ‘También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a ira. 27 ‘Y he aquí, yo extendí mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonesta. 28 ‘Además, te prostituiste a los asirios[r] porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciaste. 29 ‘También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste.’”

30 ¡Qué débil es tu corazón —declara el Señor Dios— cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada[s]! 31 Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al desdeñar la paga, no eras como la ramera. 32 ¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños! 33 A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostituciones. 34 En tus prostituciones eras distinta de las otrasmujeres: nadie te solicitaba[t] para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.

35 Por tanto, ramera, oye la palabra del Señor. 36 Así dice el Señor Dios: Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofreciste, 37 por tanto, he aquí, yo reuniré a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amaste y a todos los que aborreciste; los reuniré de todas partes contra ti, descubriré tu desnudez ante ellos y ellos verán toda tu desnudez. 38 Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de furor y de celos. 39 También te entregaré en manos de tus amantes[u] y ellos derribarán tus santuarios, destruirán tus lugares altos, te despojarán de tus vestidos, te quitarán tus bellas joyas[v] y te dejarán desnuda y descubierta. 40 Incitarán[w] contra ti una multitud, y te apedrearán y te harán pedazos con sus espadas. 41 Prenderán fuego a tus casas y ejecutarán juicios contra ti a la vista de muchas mujeres. Y haré que dejes de ser ramera y no darás más paga a tus amantes. 42 Desahogaré mi furor en ti; mis celos se apartarán de ti, me apaciguaré y no me enojaré más. 43 Por cuanto no te has acordado de los días de tu juventud, sino que me has irritado[x] con todas estas cosas, he aquí, también yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza —declara el Señor Dios— para que no cometas esta lascivia con todas tus otrasabominaciones.

Jerusalén comparada con Sodoma y Samaria

44 He aquí, todo aquel que cita proverbios repetirá este proverbio acerca de ti, diciendo: “De tal madre, tal hija.” 45 Eres hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre era hitita y vuestro padre amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria que con sus hijas[y] habita al norte de ti[z], y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti[aa] con sus hijas[ab]. 47 Pero no sólo has andado en sus caminos y has hecho según sus abominaciones, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido más que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo —declara el Señor Dios— que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas habéis hecho. 49 He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa[ac] ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al[ad] necesitado, 50 y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de mí. Y cuando lo vi[ae] las hice desaparecer.51 Ni aun Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues tú has multiplicado tus abominaciones más que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido. 52 También tú, carga con tu ignominia ya que has hecho juicios favorables de[af] tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma más abominable que ellas, ellas son más justas que tú. Tú pues, avergüénzate también y carga con tu ignominia, ya que hiciste parecer justas a tus hermanas.

53 Y cambiaré su suerte[ag], la suerte[ah] de Sodoma y de sus hijas, la suerte[ai] de Samaria y de sus hijas, y junto con[aj] ellas, tu propia suerte[ak], 54 para que cargues con tu humillación y te avergüences de todo lo que has hecho cuando seas consuelo para ellas. 55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas[al] y Samaria con sus hijas, volverán a su estado anterior; también tú y tus hijas volveréis a vuestro estado anterior. 56 El nombre de tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el día de tu soberbia, 57 antes que fuera descubierta tu maldad. Como ella has venido a ser tú el[am] oprobio de las hijas de Edom[an] y de todas sus vecinas yde las hijas de los filisteos que te desprecian por todos lados. 58 Llevas sobre ti el castigo de tu lascivia y de tus abominaciones —declara el Señor. 59 Porque así dice el Señor Dios: Yo haré contigo como has hecho tú, que has despreciado el juramento violando el pacto.

60 Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto eterno. 61 Entonces te acordarás de tus caminos y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú; y te las daré por hijas, pero no por causa de tu pacto. 62 Estableceré mi pacto contigo; y sabrás que yo soy el Señor; 63 para que recuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu humillación, cuando yo te haya perdonado por todo lo que has hecho —declara el Señor Dios.

Parábola de las águilas y la vid

17:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, propón un enigma y relata una parábola a la casa de Israel. Y dirás: “Así dice el SeñorDios[ao]:

‘Una gran águila de grandes alas,
largos piñones y espeso plumaje de muchos colores,
vino al Líbano y se llevó la cima del cedro;
arrancó el más alto de sus renuevos,
lo llevó a una tierra de mercaderes
y lo puso en una ciudad de comerciantes.
‘Después tomó de la semilla de la tierra
y la plantó en terreno fértil[ap].
La puso[aq] junto a aguas abundantes;
la plantó como un sauce.
‘Brotó y se hizo una vid
muy extendida, de poca altura,
con sus sarmientos vueltos hacia el águila[ar],
pero sus raíces quedaron debajo de ella.
Así se hizo una vid,
echó pámpanos y se hizo frondosa[as].

‘Pero había otra[at] gran águila
de grandes alas y abundante plumaje,
y he aquí, esta vid dobló sus raíces hacia ella,
y hacia ella extendió sus sarmientos
desde los surcos donde estaba plantada para que la regara.
‘En tierra fértil[au], junto a aguas abundantes estaba plantada,
para echar ramas y dar fruto,
para hacerse una vid excelente.’”

Di: “Así dice el Señor Dios: ‘¿Prosperará?

¿No arrancará sus raíces y cortará su fruto
para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas?
Y no hará falta gran poder[av] ni mucha gente
para arrancarla[aw] de sus raíces.
10 ‘He aquí, está plantada, ¿prosperará?
Cuando el viento solano la azote, ¿no se secará totalmente?
En los surcos donde creció se secará.’”

11 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 12 Di ahora a la casa rebelde: “¿No sabéis lo que significan estas cosas?” Di: “He aquí, el rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y los llevó consigo a Babilonia. 13 “Y tomó a uno de la familia[ax] real, hizo un pacto con él y le hizo prestar[ay] juramento. Se llevó también a los poderosos de la tierra, 14 para que el reino quedara sometido[az] sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.15 “Pero se ha rebelado contra él enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas[ba]. ¿Tendrá éxito? ¿Escapará el que hace tales cosas? ¿Puede romper el pacto y escapar? 16 “Vivo yo” —declara el Señor Dios— “que ciertamente en la tierra[bb] del rey que lo puso en el trono[bc], cuyo juramento despreció y cuyo pacto rompió, allí[bd], en medio de Babilonia, morirá. 17 “Ni con poderoso ejército ni con gran compañía lo ayudará[be] Faraón en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidas.18 “Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; he aquí, juró fidelidad[bf]pero hizo todas estas cosas. No escapará.” 19 Por tanto, así dice el Señor Dios: Vivo yo, que ciertamente mi juramento que él despreció, mi pacto que él rompió, lo haré recaer[bg] sobre su cabeza. 20 Y tenderé sobre él mi red y será atrapado en mi trampa. Entonces lo llevaré a Babilonia y allí entraré en juicio con él por la infidelidad que ha cometido contra mí. 21 Y todos los escogidos[bh] de todas sus tropas a espada caerán, y los sobrevivientes serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo, el Señor, he hablado.

22 Así dice el Señor Dios: Yo también tomaré un renuevo de lo más alto de la copa del cedro y lo plantaré[bi]; arrancaré de la punta de sus renuevos uno tierno y loplantaré en un monte alto y eminente. 23 En el alto monte de Israel lo plantaré; extenderá ramas y dará fruto, y llegará a ser un cedro majestuoso. Debajo de él anidarán[bj] toda clase de aves[bk], a la sombra de sus ramas anidarán[bl]. 24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor; humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde; seco al árbol verde y hago reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, he hablado y lo haré.

La responsabilidad individual

18:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: ¿Qué queréis decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice:

“Los padres comen las uvas agrias,
pero los dientes de los hijos tienen la dentera[bm]”?

Vivo yo —declara el Señor Dios[bn]— que no volveréis a usar más este proverbio en Israel. He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo mías son. El alma que peque, ésa morirá. Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación; el hombre que no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; que no comete robo,sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que no prestadinero a interés ni exige con usura, que retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre, que anda en mis estatutos y mis ordenanzasobrando fielmente, ése es justo; ciertamente vivirá —declara el Señor Dios.

10 Pero si engendra un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano 11 (aunque él mismo no hizo ninguna de estas cosas), que también come en los santuarios de los montes y amancilla a la mujer de su prójimo, 12 oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, que levanta sus ojos a los ídolos y comete abominación, 13 que presta a interés y exige con usura; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre él.

14 Mas he aquí, si engendra un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y viéndolo no hace lo mismo, 15 no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, 16 que no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, 17 que retrae su mano del pobre[bo], no cobra interés ni usura, cumple mis ordenanzas y anda en mis estatutos, ése no morirá por la iniquidad de su padre, ciertamente vivirá. 18 Su padre, que practicó la extorsión, robó[bp] a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo[bq], he aquí, morirá por su iniquidad.

19 Y vosotros decís: “¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padre?” Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivirá. 20 El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él.

21 Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no morirá.22 Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicado, vivirá. 23 ¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío —declara el Señor Dios— y no en que se aparte de sus caminos y viva?

24 Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá. 25 Y vosotros decís: “No es recto el camino del Señor.” Oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? 26 Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morirá. 27 Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. 28 Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá.29 Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto.” ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?

30 Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel —declara el Señor Dios—. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo. 31 Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? 32 Pues yo no me complazco en la muerte de nadie[br] —declara el Señor Dios—. Arrepentíos y vivid.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 15:4 Lit., He aquí
  2. Ezequiel 15:4 Lit., una obra
  3. Ezequiel 15:5 Lit., He aquí
  4. Ezequiel 15:5 Lit., una obra
  5. Ezequiel 15:5 Lit., una obra
  6. Ezequiel 15:6 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el vers. 8
  7. Ezequiel 16:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  8. Ezequiel 16:5 Lit., a la faz del campo
  9. Ezequiel 16:5 Lit., en el desprecio de tu alma
  10. Ezequiel 16:7 Lit., una miríada
  11. Ezequiel 16:7 Lit., con adorno de adornos
  12. Ezequiel 16:15 Lit., de él será
  13. Ezequiel 16:16 Lit., cosas que no habían
  14. Ezequiel 16:17 Lit., tus artículos de belleza
  15. Ezequiel 16:17 Lit., de mi
  16. Ezequiel 16:17 Lit., de mi
  17. Ezequiel 16:25 Lit., te abriste de piernas
  18. Ezequiel 16:28 Lit., hijos de Asur
  19. Ezequiel 16:30 Lit., dominante
  20. Ezequiel 16:34 Lit., te seguía
  21. Ezequiel 16:39 Lit., en sus manos
  22. Ezequiel 16:39 Lit., tus artículos de belleza
  23. Ezequiel 16:40 Lit., Harán subir
  24. Ezequiel 16:43 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., estás irritada conmigo
  25. Ezequiel 16:46 I.e., vecindades, así hasta el vers. 55
  26. Ezequiel 16:46 Lit., a tu izquierda
  27. Ezequiel 16:46 Lit., a tu derecha
  28. Ezequiel 16:46 I.e., vecindades, así hasta el vers. 55
  29. Ezequiel 16:49 Lit., quieta
  30. Ezequiel 16:49 Lit., no asió la mano del pobre ni del
  31. Ezequiel 16:50 Algunos mss. y versiones antiguas dicen: como tú viste
  32. Ezequiel 16:52 Lit., has mediado por
  33. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  34. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  35. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  36. Ezequiel 16:53 Lit., en medio de
  37. Ezequiel 16:53 Lit., la cautividad de tu cautividad
  38. Ezequiel 16:55 En heb. se incluye aquí: volverán a su estado anterior
  39. Ezequiel 16:57 Lit., Como en el tiempo del
  40. Ezequiel 16:57 Así en muchos mss. y en la versión siriaca; en el T.M., Aram
  41. Ezequiel 17:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  42. Ezequiel 17:5 Lit., un campo de sembrar
  43. Ezequiel 17:5 Lit., tomó
  44. Ezequiel 17:6 Lit., ella
  45. Ezequiel 17:6 Lit., y echó ramaje
  46. Ezequiel 17:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., una
  47. Ezequiel 17:8 Lit., En buen campo
  48. Ezequiel 17:9 Lit., brazo
  49. Ezequiel 17:9 Lit., levantarla
  50. Ezequiel 17:13 Lit., simiente
  51. Ezequiel 17:13 Lit., entrar en
  52. Ezequiel 17:14 Lit., humillado
  53. Ezequiel 17:15 Lit., mucha gente
  54. Ezequiel 17:16 Lit., el lugar
  55. Ezequiel 17:16 Lit., lo hizo rey
  56. Ezequiel 17:16 Lit., con él
  57. Ezequiel 17:17 Lit., actuará con él
  58. Ezequiel 17:18 Lit., dio la mano
  59. Ezequiel 17:19 Lit., lo pondré
  60. Ezequiel 17:21 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., fugitivos
  61. Ezequiel 17:22 Lit., pondré
  62. Ezequiel 17:23 Lit., morarán
  63. Ezequiel 17:23 Lit., ala
  64. Ezequiel 17:23 Lit., morarán
  65. Ezequiel 18:2 Lit., se embotan
  66. Ezequiel 18:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  67. Ezequiel 18:17 La versión gr. (Sept.) dice: de la maldad como en el vers. 8
  68. Ezequiel 18:18 Lit., cometió robo
  69. Ezequiel 18:18 Lit., sus parientes
  70. Ezequiel 18:32 Lit., del que muere

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Destierro del príncipe

Ezequiel 12-14

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Destierro del príncipe

12 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde. Y tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje del destierro y sal al destierro de día, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quizá entiendan, aunque[a] son una casa rebelde. Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de día, ante sus ojos. Entonces sal tú por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro. Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal[b] por él. Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y sácaloen la oscuridad. Cúbrete el rostro para no ver la tierra, porque por señal te he puesto a la casa de Israel.

Yo hice tal como se me había mandado. Saqué mi equipaje de día como el equipaje de un desterrado; y al atardecer cavé con mis manos a través del muro; salí[c] en la oscuridad y cargué el equipaje sobre los hombros, ante sus ojos.

Y vino a mí la palabra del Señor por la mañana, diciendo: Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebelde: “¿Qué estás haciendo?” 10 Diles: “Así dice el Señor Dios[d]: ‘Este oráculo[e] se refiere al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella[f].’” 11 Di: “Yo soy vuestra señal; como he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividad.” 12 Y el príncipe que está en medio de ellos, cargará su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldrá. Cavará[g] un hueco en el muro para sacarlo. Cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos[h]. 13 Extenderé mi red sobre él y quedará preso en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la verá, y morirá allí. 14 Y a todos los que los rodean, sus servidores[i] y todas sus tropas, esparciré a todos los vientos y sacaré la espada tras ellos. 15 Y sabrán que yo soy el Señor cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras.16 Pero preservaré[j] a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy el Señor.

17 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia. 19 Y di a la gente de la tierra: “Así dice el Señor Dios acerca de los habitantes de Jerusalén sobre el suelo de Israel: ‘Comerán su pan con angustia y beberán su agua con terror, porque su tierra será despojada[k] de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ella. 20 ‘Las ciudades habitadas serán devastadas y la tierra vendrá a ser una desolación; y sabréis que yo soy el Señor.’”

21 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 22 Hijo de hombre, ¿qué proverbio es ése que vosotros tenéis acerca de la tierra de Israel, que dice: “Se alargan los días y desaparece toda visión”? 23 Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Haré cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel.’ Diles, pues: ‘Se acercan los días y el cumplimiento[l] de toda visión. 24 ‘Porque ya no habrá ninguna visión falsa[m] ni adivinación lisonjera en medio de la casa de Israel. 25 ‘Porque yo, el Señor, hablaré, y toda palabra que diga se cumplirá. No se demorará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré la palabra y la cumpliré —declara el Señor Dios.’”

26 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 27 Hijo de hombre, he aquí, la casa de Israel dice: “La visión que él ve es para dentro de muchos días, y para tiempos lejanos él profetiza.” 28 Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Ninguna de mis palabras se demorará más. Toda palabra que diga se cumplirá’” —declara el Señor Dios.

Condenación de los profetas falsos

13 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan por su propia inspiración[n]: “Escuchad la palabra del Señor. “Así dice el Señor Dios[o]: ‘¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada! ‘Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel. ‘No habéis subido a las brechas, ni habéis levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el día del Señor. ‘Han visto falsedad[p] y adivinación mentirosa los que dicen: “El Señor declara”, cuando el Señor no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra. ‘¿No habéis visto una visión falsa y habéis hablado una adivinación mentirosa cuando decís: “El Señordeclara”, y yo no he hablado?’”

Por tanto, así dice el Señor Dios: Por cuanto habéis hablado falsedad[q] y habéis visto mentira, por tanto, he aquí, yo estoy contra vosotros —declara el Señor Dios.Y estará mi mano contra los profetas que ven visiones falsas[r] y hablan adivinaciones mentirosas. No estarán en el consejo de mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel; y sabréis que yo soy el Señor Dios. 10 Sí, porque han engañado a mi pueblo, diciendo: “¡Paz!”, cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, he aquí, ellos lo recubren con cal; 11 di, pues, a los que lo recubren con cal, que caerá; vendrá una lluvia torrencial y caeréis vosotras, piedras de granizo, y se desencadenará un viento huracanado. 12 He aquí, cuando el muro haya caído, ¿no se os preguntará: “¿Dónde está la cal con que lo recubristeis?” 13 Por tanto, así dice el Señor Dios: En mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor. 14 Así derribaré el muro que habéis recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, seréis destruidos en medio de él; y sabréis que yo soy el Señor. 15 Desahogaré así mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y os diré: “No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,16 ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paz” —declara el Señor Dios.

17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizanpor su propia inspiración[s], profetiza contra ellas 18 y di: “Así dice el Señor Dios”: ‘¡Ay de las que cosen cintas mágicas para todas las coyunturas de la[t] mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar almas! ¿Cazaréis las vidas[u] de mi pueblo y preservaréis vuestras vidas[v]? 19 ‘Me habéis profanado ante mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos[w] que no debían morir y dejando con vida a otros[x] que no debían vivir, mintiendo[y] a mi pueblo que escucha la mentira.’”

20 Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, yo estoy contra vuestras cintasmágicas con las que allí cazáis vidas[z] como aves[aa]; las arrancaré de vuestros brazos y dejaré ir las vidas[ab], las vidas[ac] que cazáis como aves[ad]. 21 También rasgaré vuestros velos y libraré a mi pueblo de vuestras manos, y no serán más presa en vuestras manos; y sabréis que yo soy el Señor. 22 Porque habéis entristecido el corazón del justo con falsedad, cuando yo no lo he entristecido, y habéis fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida, 23 por tanto, no veréis más visiones falsas[ae] ni practicaréis más la adivinación, y libraré a mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo soy el Señor.

Condenación de la idolatría

14 Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí. Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad. ¿Me dejaré yo consultar por ellos? Por tanto, háblales y diles: “Así dice el Señor Dios[af]: ‘Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, yo, el Señor, le responderé entonces[ag] de acuerdo con la multitud de sus ídolos, a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazones, que están apartados de mí a causa de todos[ah] sus ídolos.’”

Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Arrepentíos y apartaos de vuestros ídolos, y de todas vuestras abominaciones apartad vuestros rostros.‘Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en Israel, que se aleje de mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, yo, el Señor, le responderé por mí mismo. ‘Y pondré mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio[ai], y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy el Señor. ‘Pero si el profeta se deja engañar[aj] y dice algo, soy yo, el Señor, el que he engañado[ak] a ese profeta, y extenderé mi mano contra él y lo exterminaré de en medio de mi pueblo Israel.10 ‘Llevarán ambos el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta, 11 a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de mí ni se contamine más con todas sus transgresiones. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios’” —declara el Señor Dios.

12 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 13 Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo infidelidad, y yo extiendo mi mano contra él, destruyo su provisión[al] de pan y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales,14 y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos —declara el Señor Dios.15 Si yo hiciera pasar por la tierra fieras y ellas la despoblaran[am], y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fieras, 16 aunque estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo —declara el Señor Dios—, ni a sushijos ni a sus hijas podrían salvar; sólo ellos se salvarían, pero el país quedaría desolado. 17 O si yo trajera la espada contra ese país, y dijera: “Pase la espada por el país”, y corto de él hombres y animales, 18 y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo yo —declara el Señor Dios—, que no podrían salvar ni a sushijos ni a sus hijas; sino que sólo ellos se salvarían. 19 O si yo enviara una plaga contra ese país y derramara mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animales, 20 aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo yo —declara el Señor Dios—, que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos.

21 Porque así dice el Señor Dios: ¡Cuánto más cuando yo envíe mis cuatro terribles[an] juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para cortar de ella hombres y animales! 22 Sin embargo, he aquí, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. He aquí, saldrán hacia vosotros y veréis su conducta y sus obras; entonces seréis consolados de la calamidad que he traído contra Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella. 23 Y ellos os consolarán cuando veáis sus caminos y sus obras, y sabréis que no he hecho en vano lo que hice en ella —declara el Señor Dios.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 12:3 O, Quizá vean que
  2. Ezequiel 12:5 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., sácalo
  3. Ezequiel 12:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., saqué
  4. Ezequiel 12:10 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  5. Ezequiel 12:10 O, carga
  6. Ezequiel 12:10 Lit., ellos
  7. Ezequiel 12:12 Así en las versiones gr. y siriaca; en el T.M., Cavarán
  8. Ezequiel 12:12 Lit., el ojo
  9. Ezequiel 12:14 Lit., su ayuda
  10. Ezequiel 12:16 Lit., dejaré
  11. Ezequiel 12:19 Lit., desolada
  12. Ezequiel 12:23 Lit., la palabra
  13. Ezequiel 12:24 Lit., vana
  14. Ezequiel 13:2 Lit., de su corazón
  15. Ezequiel 13:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  16. Ezequiel 13:6 Lit., vanidad
  17. Ezequiel 13:8 Lit., vanidad
  18. Ezequiel 13:9 Lit., vanas
  19. Ezequiel 13:17 Lit., de su corazón
  20. Ezequiel 13:18 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., mi
  21. Ezequiel 13:18 O, almas
  22. Ezequiel 13:18 O, almas
  23. Ezequiel 13:19 O, almas
  24. Ezequiel 13:19 O, almas
  25. Ezequiel 13:19 Lit., por mentir vosotros
  26. Ezequiel 13:20 O, almas
  27. Ezequiel 13:20 O, al vuelo
  28. Ezequiel 13:20 O, almas
  29. Ezequiel 13:20 O, almas
  30. Ezequiel 13:20 O, al vuelo
  31. Ezequiel 13:23 Lit., no veréis vanidad
  32. Ezequiel 14:4 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  33. Ezequiel 14:4 Lit., en ello
  34. Ezequiel 14:5 O, están todos apartados de mí por
  35. Ezequiel 14:8 Lit., proverbios
  36. Ezequiel 14:9 O, seducir
  37. Ezequiel 14:9 O, seducido
  38. Ezequiel 14:13 Lit., quebrando el cayado
  39. Ezequiel 14:15 Lit., privaran de hijos
  40. Ezequiel 14:21 Lit., malos
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Visión de las abominaciones en Jerusalén

Ezequiel 8-11

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Visión de las abominaciones en Jerusalén

 

8:1 Y sucedió en el año sexto, en el día cinco del sexto mes, que estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados ante mí, bajó[a] allí sobre mí la mano del Señor Dios[b]. Entonces miré, y he aquí, una figura con aspecto de hombre[c]; desde sus lomos para abajo tenía la apariencia de fuego, y desde sus lomos para arriba la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente. Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello[d]; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celos. Y he aquí, la gloria del Dios de Israel estaba allí, como la visión que yo había visto en la llanura.

Y El me dijo: Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte. Y levanté mis ojos hacia el norte, y he aquí, al norte de la puerta del altar, estaba el ídolo de los celos a la entrada. Entonces me dijo: Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de mi santuario? Pero aún verás mayores abominaciones.

Después me llevó a la entrada del atrio, y cuando miré, he aquí, había un agujero en el muro. Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en el muro. Cavé en el muro, y he aquí una entrada. Entonces me dijo: Entra y ve las perversas abominaciones que ellos cometen aquí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí, había toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel estaban grabados en el muro por todo alrededor. 11 Y de pie frente a ellos, estaban setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías, hijo de Safán, de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso subía. 12 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: “El Señor no nos ve; el Señor ha abandonado la tierra.” 13 Y me dijo: Aún verás que cometen mayores abominaciones.

14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor que está al norte; y he aquí, había allí mujeres sentadas llorando a Tamuz. 15 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que éstas.

16 Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y he aquí, a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señor y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el sol. 17 Y El me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer las abominaciones que aquí han cometido, que han llenado la tierra de violencia y me han provocado repetidas veces? Porque he aquí, se llevan el ramo a la nariz. 18 Por tanto, yo ciertamente obraré con furor. Mi ojo no tendrá piedad, ni yo perdonaré; y aunque griten a mis oídos con gran voz, no los escucharé.

Visión de la matanza de los culpables

9:1 Entonces gritó a mis oídos con gran voz, diciendo: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano. Y he aquí, seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos había un hombre vestido de lino con una cartera[e] de escribano a la cintura[f]. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.

Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo[g]. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura; y el Señor le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombresque gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella. Pero a los otros dijo, y yo lo oí[h]: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis. Matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señal. Comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo[i]. Entonces les dijo: Profanad el templo[j] y llenad de muertos los atrios. ¡Salid! Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad. Y sucedió que mientras herían, quedé yo solo y caí sobre mi rostro; clamé y dije: ¡Ah, Señor Dios[k]! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel derramando[l] tu furor sobre Jerusalén? Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: “El Señor ha abandonado la tierra, el Señor nada ve.” 10 Mas en cuanto a mí, tampoco mi ojo tendrá piedad, ni yo perdonaré, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezas.

11 Y he aquí, el hombre vestido de lino que tenía la cartera a la cintura, trajo un informe[m], diciendo: He hecho tal como me ordenaste.

Visión de la gloria de Dios

10:1 Entonces miré, y he aquí, en el firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines, como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un tronoapareció sobre ellos. Y El habló al hombre vestido de lino y dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines[n], llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad. Y ante mis ojos entró.

Los querubines estaban de pie a la derecha del templo[o] cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior. Entonces la gloria del Señor subió del querubín hacia el umbral del templo, y el templo se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Señor. El ruido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso[p] cuando habla.

Y sucedió que cuando ordenó al hombre vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró junto a una rueda.El querubín extendió su mano de entre los querubines hacia el fuego que estabaentre ellos[q], lo tomó y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cuallo tomó y salió. Y los querubines parecían tener la forma de la mano de un hombre debajo de sus alas.

Entonces miré, y he aquí, había cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubín; el aspecto de las ruedas era como el brillo de una piedra de Tarsis[r]. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si una[s] rueda estuviera dentro de la otra rueda. 11 Cuando andaban, se movían[t] en las cuatro direcciones[u], sin volverse cuando andaban, sino que seguían la dirección en que ponían el rostro[v], sin volverse cuando andaban. 12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro. 13 A las ruedas se les llamó torbellino, y yo lo oí[w]. 14 Y tenía cada uno cuatro caras. La primera cara era la cara de un querubín, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un león y la cuarta, la cara de un águila.

15 Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes[x] que yo había visto en el río Quebar. 16 Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado. 17 Cuando los querubines[y] se detenían, se detenían las ruedas, y cuando se levantaban, se levantaban las ruedas con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes[z] estaba en ellas.

18 Y la gloria del Señor salió de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines. 19 Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.

20 Estos eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; entonces supe que eran querubines. 21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas. 22 En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo había visto junto al río Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.

Castigo de los gobernantes

11:1 Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa delSeñor que mira al oriente. Y he aquí, a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, jefes del pueblo. Y El me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad, los cuales dicen: “¿No está cerca el tiempo[aa] de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carne.” Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

Entonces el Espíritu del Señor cayó sobre mí, y me dijo: Di: “Así dice el Señor: ‘Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos[ab]. ‘Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de muertos.’ “Por tanto, así dice el Señor Dios[ac]: ‘Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad[ad], son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacaré[ae]de ella. ‘Habéis temido la espada, y espada traeré sobre vosotros’ —declara el Señor Dios. ‘Y os sacaré de en medio de la ciudad[af], os entregaré en manos de extraños y traeré juicios contra vosotros. 10 ‘A espada caeréis; en los confines de Israel os juzgaré; y sabréis que yo soy el Señor. 11 ‘Esta ciudad no será olla para vosotros, ni vosotros seréis carne en medio de ella; hacia los confines de Israel os juzgaré. 12 ‘Y sabréis que yo soy el Señor; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis ordenanzas, sino que habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodean.’”

13 Y sucedió que mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaía, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz y dije: ¡Ah, Señor Dios! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?

14 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes[ag], los hombres en el destierro contigo[ah] y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquellos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: “Alejaos del Señor; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesión.”16 Por tanto, di: “Así dice el Señor Dios: ‘Aunque yo los había echado lejos entre las naciones, y aunque yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde habían ido.’” 17 Por tanto di: “Así dice el Señor Dios: ‘Yo os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras entre las cuales habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israel.’” 18 Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones. 19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos[ai]. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios. 21 Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones[aj], haré recaer su conducta sobre su cabeza —declara el Señor Dios.

22 Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos. 23 La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad. 24 Y el Espíritu me levantó y me llevó a Caldea[ak], a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó[al] de mí la visión que había visto.25 Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el Señor me había mostrado.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 8:1 Lit., cayó
  2. Ezequiel 8:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  3. Ezequiel 8:2 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., fuego
  4. Ezequiel 8:3 Lit., cabeza
  5. Ezequiel 9:2 O, el tintero, y así en los vers. 3 y 11
  6. Ezequiel 9:2 Lit., sus lomos, y así en los vers. 3 y 11
  7. Ezequiel 9:3 Lit., de la casa
  8. Ezequiel 9:5 Lit., a mis oídos
  9. Ezequiel 9:6 Lit., de la casa
  10. Ezequiel 9:7 Lit., la casa
  11. Ezequiel 9:8 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  12. Ezequiel 9:8 Lit., por tu derramamiento de
  13. Ezequiel 9:11 Lit., palabra
  14. Ezequiel 10:2 Así en la versión gr. (Sept.); en heb., querubín
  15. Ezequiel 10:3 Lit., casa, y así en el resto del cap.
  16. Ezequiel 10:5 Heb., El Shaddai
  17. Ezequiel 10:7 Lit., querubines
  18. Ezequiel 10:9 Posiblemente, berilo
  19. Ezequiel 10:10 Lit., la
  20. Ezequiel 10:11 Lit., andaban
  21. Ezequiel 10:11 Lit., lados
  22. Ezequiel 10:11 Lit., la cabeza
  23. Ezequiel 10:13 Lit., a mis oídos
  24. Ezequiel 10:15 Lit., Este es el ser viviente, y así en el vers. 20
  25. Ezequiel 10:17 Lit., ellos
  26. Ezequiel 10:17 Lit., del ser viviente
  27. Ezequiel 11:3 O, El tiempo no está cercano
  28. Ezequiel 11:5 Lit., lo que sube en vuestro espíritu
  29. Ezequiel 11:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  30. Ezequiel 11:7 Lit., ella
  31. Ezequiel 11:7 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., él os sacará
  32. Ezequiel 11:9 Lit., ella
  33. Ezequiel 11:15 Lit., hermanos
  34. Ezequiel 11:15 Así en la versión gr. (Sept.) y siriaca; en heb., los hombres de tu redención
  35. Ezequiel 11:19 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., vosotros
  36. Ezequiel 11:21 Lit., Y al corazón de sus cosas detestables y de sus abominaciones va su corazón
  37. Ezequiel 11:24 I.e., Babilonia
  38. Ezequiel 11:24 Lit., subió
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Símbolos del sitio de Jerusalén

Ezequiel 4-7

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Símbolos del sitio de Jerusalén

4:1 Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén. Y pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor. Entonces toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarás. Esta es una señal para la casa de Israel.

Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; por el número de días que estés acostado sobre él, llevarás su iniquidad.Porque yo te he asignado un número de días igual a los años de su iniquidad, trescientos noventa días; tú cargarás, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.Cuando los hayas cumplido, te acostarás por segunda vez, pero sobre el lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá; te la he asignado por cuarenta días, un día por cada año. Entonces dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusalén, y profetizarás contra ella. He aquí, te ataré con[a] cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu sitio.

Y tú toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte con ellos pan; conforme al número de días que estés acostado sobre tu lado, trescientos noventa días, lo comerás. 10 El alimento que comas será de veinte siclos[b] de peso por día; lo comerás de tiempo en tiempo. 11 Y beberás el agua por medida: la sexta parte de un hin[c]; la beberás de tiempo en tiempo.12 Comerás torta de cebada, habiéndola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos. 13 Entonces el Señor dijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré. 14 Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios[d]! He aquí, nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jamás ha entrado en mi boca carne inmunda. 15 Entonces El me dijo: Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estiércol de vaca en lugar de sobre excremento humano. 16 Me dijo además: Hijo de hombre, he aquí, voy a romper la provisión[e] de pan en Jerusalén, y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con terror, 17 para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.

La destrucción de Jerusalén predicha

5:1 Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barba como navaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado[f]. Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los días del sitio. Otra tercera parte tomarás y golpearás con la espada alrededor de la ciudad[g]; y la otra tercera parte esparcirás al viento, y yo desenvainaré la espada detrás de ellos. Toma también de allí unos pocos en número y átalos en la orla de tu manto[h]. Y toma otra vez algunos de ellos, échalos en medio del fuego, y quémalos en el fuego. De ahí saldrá el fuego hacia toda la casa de Israel. Así dice el Señor Dios[i]: “Esta es Jerusalén; yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor. “Pero ella se ha rebelado contra mis ordenanzas con más impiedad que las naciones, y contra mis estatutos más que los territorios alrededor de ella; porque ellos han desechado mis ordenanzas y no han andado en mis estatutos[j].” Por tanto, así dice el SeñorDios: “Porque vuestra rebelión es mayor que la de las naciones que os rodean, y no habéis andado en mis estatutos ni observado mis ordenanzas, ni tampoco observado las ordenanzas de las naciones que os rodean”, por eso, así dice el Señor Dios: “He aquí, yo, yo mismo, estoy contra ti, y yo ejecutaré juicios en medio de ti a la vista de las naciones. “Y yo haré en ti lo que no he hecho y lo que no volveré a hacer jamás a causa de todas tus abominaciones. 10 “Por eso, los padres se comerán a sus hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré juicios en ti y esparciré cuantos te queden a todos los vientos.11 “Por tanto, ¡vivo yo! —declara el Señor Dios— que por haber profanado mi santuario con todos tus ídolos detestables y con todas tus abominaciones, yo me retiraré, mi ojo no tendrá piedad, y tampoco perdonaré. 12 “Una tercera parte de ti morirá de pestilencia o será consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caerá a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y yo desenvainaré la espada tras ellos.

13 “Se desahogará mi ira, saciaré[k] en ellos mi furor y me vengaré[l]; entonces sabrán que yo, el Señor, he hablado en mi celo cuando desahogue mi furor contra ellos. 14 “Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen. 15 “Y serás[m] oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el Señor, he hablado. 16 “Cuando envíe contra ellos las saetas mortíferas[n] del hambre para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces también aumentaré el hambre sobre vosotros y romperé la provisión[o] de pan. 17 “Enviaré también sobre vosotros hambre y fieras, y te dejarán sin hijos; y la plaga y la sangre pasarán por ti, y mandaré sobre ti la espada. Yo, el Señor, he hablado.”

Condenación de la idolatría

6:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos, y di: “Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor Dios[p]. Así dice el Señor Dios[q] a los montes, a las colinas, a las barrancas y a los valles: ‘He aquí, yo mismo traeré sobre vosotros la espada y destruiré vuestros lugares altos. ‘Vuestros altares serán devastados, vuestros altares de incienso[r] serán destrozados y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos. ‘También pondré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y esparciré vuestros huesos alrededor de vuestros altares.‘Dondequiera que tengáis vuestras moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados[s] vuestros altares, rotos y eliminados vuestros ídolos, derribados vuestros altares de incienso[t] y borradas vuestras obras. ‘Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que yo soy el Señor.

‘Sin embargo dejaré un remanente, porque tendréis entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando seáis esparcidos por las tierras. ‘Entonces los que de vosotros escapen me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivos, porque he sufrido a causa de[u] sus corazones adúlteros que se apartaron de mí, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos; y se aborrecerán a sí mismos[v] por los males que han cometido, por todas sus abominaciones. 10 ‘Y sabrán que yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal.’”

11 Así dice el Señor Dios[w]: “Bate tus manos[x], golpea con tu pie, y di: ‘¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caerán. 12 ‘El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y esté sitiado de hambre morirá. Así desahogaré mi furor sobre ellos. 13 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolos. 14 ‘Y por todas sus moradas extenderé mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que yo soy el Señor.’”

Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Y tú, hijo de hombre, di[y]: “Así dice el Señor Dios[z] a la tierra de Israel: ‘¡El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra! ‘Ahora viene el fin sobre ti y enviaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones. ‘Mi ojo no tendrá piedad de ti ni yo te perdonaré; sino que te pagaré[aa] conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarán; y sabréis que yo soy el Señor.’”

Así dice el Señor Dios[ab]: “¡Un desastre!, ¡he aquí que viene un desastre sin igual!“El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; he aquí, ha venido. “Te ha llegado tu turno[ac], oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el día; pánico, y no júbilo, en los montes. “Ahora pronto derramaré mi furor sobre ti y descargaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones. “Mi ojo no tendrá piedad ni yo perdonaré. Te pagaré[ad]conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarán en medio de ti; y sabréis que soy yo, el Señor, el que hiere.

10 “He aquí el día; he aquí que viene. Ha salido tu turno[ae], ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia. 11 “Se ha levantado la violencia para hacerse vara de impiedad. Nada quedará de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos. 12 “El tiempo ha venido, ha llegado el día. No se alegre el que comprani se lamente el que vende, porque el furor está sobre toda su multitud.13 “Ciertamente el vendedor no recuperará lo vendido[af] mientras ambos vivan[ag], porque la visión acerca de toda su multitud no será revocada[ah]; y nadie, por su iniquidad, podrá conservar su vida.

14 “Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque mi furor está contra toda su multitud. 15 “La espada está afuera, y la plaga y el hambre están dentro. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirán. 16 “Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad. 17 “Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas serán[ai] como de agua. 18 “Se ceñirán de cilicio y los cubrirá el terror; habrá en todos los rostros vergüenza y todas las cabezas estarán rapadas. 19 “Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito[aj] ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.20 “Cambiaron la belleza de sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imágenes de sus abominaciones y de sus cosas detestables; por tanto haré que esto sea cosa abominable para ellos. 21 “La entregaré en manos de extraños por botín y a los impíos de la tierra por despojo, y la profanarán. 22 “Apartaré de ellos mi rostro y profanarán mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.

23 “Haz la cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos[ak] y la ciudad llena de violencia. 24 “Por tanto, traeré a las más perversas de las naciones, que se apoderarán de sus casas; y haré cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios serán profanados. 25 “Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero no la habrá. 26 “Vendrá calamidad sobre calamidad, y habrá rumor tras rumor; entonces buscarán visión del profeta, y la ley desaparecerá del sacerdote y el consejo de los ancianos. 27 “El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y temblarán[al] las manos del pueblo de la tierra. Según su conducta los trataré y por sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy el Señor.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 4:8 Lit., pondré sobre ti
  2. Ezequiel 4:10 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos
  3. Ezequiel 4:11 Un hin equivale aprox. a 3.7 litros
  4. Ezequiel 4:14 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  5. Ezequiel 4:16 Lit., el cayado
  6. Ezequiel 5:1 Lit., y divídelos
  7. Ezequiel 5:2 Lit., ella
  8. Ezequiel 5:3 Lit., en tus bordes
  9. Ezequiel 5:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  10. Ezequiel 5:6 Lit., en ellos, mis estatutos
  11. Ezequiel 5:13 Lit., haré descansar
  12. Ezequiel 5:13 Lit., me consolaré
  13. Ezequiel 5:15 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., será
  14. Ezequiel 5:16 Lit., malignas
  15. Ezequiel 5:16 Lit., el cayado
  16. Ezequiel 6:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  17. Ezequiel 6:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  18. Ezequiel 6:4 O, pilares del sol
  19. Ezequiel 6:6 Así en algunas versiones antiguas; en heb., y sean culpables
  20. Ezequiel 6:6 O, pilares del sol
  21. Ezequiel 6:9 Lit., he sido quebrantado por o he quebrantado
  22. Ezequiel 6:9 Lit., ante sus rostros
  23. Ezequiel 6:11 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  24. Ezequiel 6:11 Lit., tu palma
  25. Ezequiel 7:2 Así en la versión gr. (Sept.); el heb. omite: di
  26. Ezequiel 7:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  27. Ezequiel 7:4 Lit., daré
  28. Ezequiel 7:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  29. Ezequiel 7:7 O, sentencia
  30. Ezequiel 7:9 Lit., daré
  31. Ezequiel 7:10 O, sentencia
  32. Ezequiel 7:13 Lit., no volverá a la cosa vendida; i.e., a su tierra heredada
  33. Ezequiel 7:13 Lit., mientras sus vidas entre los vivientes
  34. Ezequiel 7:13 Lit., no volverá
  35. Ezequiel 7:17 Lit., caminarán
  36. Ezequiel 7:19 Lit., alma
  37. Ezequiel 7:23 Lit., juicio de sangre
  38. Ezequiel 7:27 Lit., se aterrarán
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Visión de los seres vivientes y las ruedas

Ezequiel 1-3

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Visión de los seres vivientes y las ruedas

 

1:1 Sucedió que en el año treinta, al quinto día del cuarto mes, estando yo entre los desterrados junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones[a] de Dios. (En aquel día cinco del mes, en el quinto año del destierro del rey Joaquín, la palabra del Señor fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos junto al río Quebar; y allí vino sobre él la mano del Señor.)

Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego. En su centro había figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y este era su aspecto: tenían forma humana. Tenía cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno de ellos. Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del ternero, y brillaban como bronce bruñido. Bajo sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos humanas. En cuanto a las caras y a las alas de los cuatro, sus alas se tocaban una a la otra y sus carasno se volvían cuando andaban; cada uno iba de frente hacia adelante. 10 Y la forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila; 11 así eran sus caras. Sus alas se extendían por encima; con dos se tocaban uno a otro y con dos cubrían su cuerpo. 12 Y cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espíritu, iban ellos, sin volverse cuando andaban. 13 En medio[b] de los seres vivientes había algo que parecía[c] carbones encendidos en llamas, como[d] antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y del fuego salían rayos. 14 Y los seres vivientes corrían de un lado a otro como el fulgor[e] del relámpago.

15 Miré a los seres vivientes, y he aquí, había una rueda en la tierra junto a cada uno de los seres vivientes de[f] cuatro caras. 16 El aspecto de las ruedas y su hechura era como el brillo[g] del crisólito[h], y las cuatro tenían la misma forma; su aspecto y su hechura eran como si una[i] rueda estuviera dentro de la otra rueda.17 Cuando andaban, se movían[j] en las cuatro direcciones[k], sin volverse cuando andaban. 18 Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededor. 19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movían[l] con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas también se levantaban. 20 Y adondequiera que iba el espíritu, iban ellos en esa dirección[m]. Y las ruedas se levantaban juntamente con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes[n] estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban juntamente con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes[o] estaba en las ruedas.

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes[p] había algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal[q], extendido por encima de sus cabezas. 23 Y debajo del firmamento sus alas se extendían derechas, la una hacia la otra; cada uno tenía dos que cubrían sus cuerpos por un lado y[r] por el otro.24 Y oí el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso[s], un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militar; cuando se detenían, bajaban sus alas. 25 También hubo un ruido por encima del firmamento que había sobre sus cabezas; cuando se detenían, bajaban sus alas.

26 Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre. 27 Entonces vi en lo que parecían sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y había un resplandor a su alrededor. 28 Como el aspecto del arco iris que aparece[t] en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del Señor. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Llamamiento de Ezequiel

2:1 Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable. Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación[u] de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día. A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios[v]. Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos. Y tú, hijo de hombre, no temas, no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones; no temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde. Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes.

Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy. Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y[w] en ella había un libro en rollo. 10 El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.

Comisión del profeta

3:1 Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante[x]; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel. Abrí, pues, mi boca, y me dio a comer el[y] rollo.Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo[z] de este rollo que te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.

Me dijo además: Hijo de hombre, ve[aa] a la casa de Israel y háblales con mis palabras. Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difícil[ab], sino a la casa de Israel; tampoco a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difícil[ac] cuyas palabras no puedes entender. Sino que te he enviado a ellos; ellos te escucharán[ad]. Pero la casa de Israel no te querrá escuchar, ya que no quieren escucharme a mí. Ciertamente toda la casa de Israel es terca[ae] y de duro corazón. He aquí, he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes. Como esmeril[af], más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde. 10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúchalas atentamente[ag]. 11 Y ve[ah] a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; háblales y diles, escuchen o dejen deescuchar: “Así dice el Señor Dios[ai].”

12 Entonces el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí un gran ruido atronador: Bendita sea la gloria del Señor desde su lugar. 13  el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador. 14 Y el Espíritu me levantó y me tomó; yo iba con amargura en la indignación de mi espíritu, y la mano del Señor era fuerte sobre mí.15 Entonces vine a los desterrados de Tel-abib que habitaban junto al río Quebar, y allí donde ellos vivían, estuve sentado siete días, atónito, en medio de ellos.

16 Y sucedió que al cabo de los siete días vino a mí la palabra del Señor, diciendo:17 Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. 18 Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 19 Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida. 20 Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, yo pondré un obstáculo delante de él, y morirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadas, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 21 Sin embargo, si tú has advertido al justo para que el justo no peque, y él no peca, ciertamente vivirá porque aceptó la advertencia, y tú habrás librado tu vida.

22 Allí vino sobre mí la mano del Señor, y El me dijo: Levántate y ve a la llanura, y allí te hablaré. 23 Entonces me levanté y salí a la llanura; y he aquí, la gloria delSeñor estaba parada allí, como la gloria que vi junto al río Quebar, y caí rostro en tierra. 24 Y el Espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y habló conmigo, y me dijo: Ve, enciérrate en tu casa. 25 Y tú, hijo de hombre, mira, te echarán[aj] cuerdas y con ellas te atarán, para que no salgas en medio de ellos. 26 Y haré que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecerás, y no serás para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde. 27 Pero cuando yo te hable, te abriré la boca, y les dirás: “Así dice el Señor Dios[ak].” El que oye, que oiga; el que rehúse oír, que rehúse; porque son una casa rebelde.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 1:1 Algunas versiones antiguas dicen: una visión
  2. Ezequiel 1:13 Así en algunas versiones antiguas; en heb., Y la semejanza
  3. Ezequiel 1:13 Lit., su aspecto era como
  4. Ezequiel 1:13 Lit., como el aspecto de
  5. Ezequiel 1:14 Lit., aspecto
  6. Ezequiel 1:15 Lit., para sus
  7. Ezequiel 1:16 Lit., la apariencia
  8. Ezequiel 1:16 O, berilo
  9. Ezequiel 1:16 Lit., la
  10. Ezequiel 1:17 Lit., andaban
  11. Ezequiel 1:17 Lit., lados
  12. Ezequiel 1:19 Lit., andaban
  13. Ezequiel 1:20 El T.M. agrega: el espíritu para ir
  14. Ezequiel 1:20 En el T.M., del ser viviente
  15. Ezequiel 1:21 En el T.M., del ser viviente
  16. Ezequiel 1:22 En el T.M., del ser viviente
  17. Ezequiel 1:22 O, del hielo
  18. Ezequiel 1:23 Lit., y cada uno tenía dos que cubrían
  19. Ezequiel 1:24 Heb., Shaddai
  20. Ezequiel 1:28 Lit., está
  21. Ezequiel 2:3 Lit., naciones
  22. Ezequiel 2:4 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  23. Ezequiel 2:9 Lit., y he aquí
  24. Ezequiel 3:1 Lit., lo que hallas
  25. Ezequiel 3:2 Lit., este
  26. Ezequiel 3:3 Lit., tus entrañas
  27. Ezequiel 3:4 Lit., ve, ven
  28. Ezequiel 3:5 Lit., profundidad de labio y pesadez de lengua
  29. Ezequiel 3:6 Lit., de profundidad de labio y pesadez de lengua
  30. Ezequiel 3:6 O, Si te hubiera enviado a ellos, ellos te escucharían
  31. Ezequiel 3:7 Lit., de frente obstinada
  32. Ezequiel 3:9 Lit., corindón
  33. Ezequiel 3:10 Lit., con tus oídos
  34. Ezequiel 3:11 Lit., ve, ven
  35. Ezequiel 3:11 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  36. Ezequiel 3:25 Lit., pondrán sobre ti
  37. Ezequiel 3:27 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
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Tristezas de Sion

Lamentaciones 1-5

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Tristezas de Sion

1:1 [a]¡Cómo yace solitaria
la ciudad de tanta gente!
Se ha vuelto como una viuda
la grande entre las naciones;
la princesa entre las provincias[b]
se ha convertido en tributaria.
Amargamente llora en la noche,
y las lágrimas corren por sus mejillas;
no hay quien la consuele
entre todos sus amantes.
Todos sus amigos la han traicionado,
se le han convertido en enemigos.
Judá ha ido al destierro bajo[c] aflicción
y bajo[d] dura[e] servidumbre.
Ella habita entre las naciones,
mas no halla descanso;
todos sus perseguidores la han alcanzado
en medio de la angustia[f].
Los caminos de Sion están de luto,
porque nadie viene a las fiestas solemnes.
Todas sus puertas están desoladas,
gimen sus sacerdotes,
sus vírgenes están afligidas,
y ella misma está amargada[g].
Sus adversarios se han convertido en sus amos[h],
sus enemigos prosperan[i],
porque el Señor la ha afligido
por la multitud de sus transgresiones;
sus niños han ido cautivos
delante del adversario.
De la hija de Sion se ha ido
todo su esplendor.
Sus príncipes son como ciervos
que no hallan pasto,
y huyen[j] sin fuerzas
delante del perseguidor.
Jerusalén recuerda en los días de su aflicción y de su vagar[k]
todos sus tesoros
que existían desde los tiempos antiguos,
cuando su pueblo cayó en mano del adversario
sin que nadie la ayudara.
Al verla sus adversarios,
se burlaron de su ruina[l].
En gran manera ha pecado Jerusalén,
por lo cual se ha vuelto cosa inmunda.
Todos los que la honraban la desprecian
porque han visto su desnudez,
y[m] ella gime y se vuelve de espaldas.
Su inmundicia está en sus faldas;
no consideró su futuro[n],
y ha caído[o] de manera sorprendente;
no hay quien la consuele.
Mira, oh Señor, mi aflicción,
porque se ha engrandecido el enemigo.
10 El adversario ha extendido su mano
a todos sus tesoros;
ciertamente ella ha visto a las naciones entrar en su santuario,
a las que tú ordenaste
que no entraran en tu congregación.
11 Todo su pueblo gime buscando pan;
han dado sus tesoros a cambio de comida
para restaurar sus vidas[p].
Mira, oh Señor, y observa
que me están despreciando.
12 Vosotros, todos los que pasáis por el camino, ¿no os importa esto?
Observad y ved si hay dolor[q] como mi dolor[r],
con el que fui atormentada,
con el que el Señor me afligió el día de su ardiente ira.
13 Desde lo alto El envió fuego
que penetró[s] en mis huesos.
Ha tendido una red a mis pies,
me ha hecho volver atrás,
me ha dejado desolada,
desfallecida[t] todo el día.
14 Atado ha sido el yugo de mis transgresiones,
por su mano han sido entrelazadas,
han caído sobre mi cuello.
El ha hecho que me falten[u] las fuerzas;
el Señor me ha entregado en manos
contra las cuales no puedo resistir.
15 A todos mis valientes ha rechazado el Señor
de en medio de mí;
ha convocado contra mí un tiempo determinado[v]
para quebrantar a mis jóvenes;
el Señor ha hollado como en un lagar
a la virgen hija de Judá.
16 Por estas cosas lloro yo;
mi ojo, mi ojo derrama agua,
porque lejos de mí está el consolador,
el que reanima mi alma.
Mis hijos están desolados
porque ha prevalecido el enemigo.
17 Sion extiende sus manos,
no hay quien la consuele.
El Señor ha ordenado contra Jacob
que los que lo rodean sean sus adversarios;
Jerusalén se ha vuelto cosa inmunda en medio de ellos.
18 El Señor es justo,
pues me he rebelado contra su mandamiento[w].
Oíd ahora, pueblos todos,
y ved mi dolor[x]:
mis vírgenes y mis jóvenes
han ido al cautiverio.
19 Llamé a mis amantes, mas ellos me han engañado.
Mis sacerdotes y mis ancianos han perecido en la ciudad,
cuando buscaban alimento para sí a fin de restaurar sus fuerzas[y].
20 Mira, oh Señor, que estoy angustiada;
hierven mis entrañas,
mi corazón se revuelve dentro de mí,
porque he sido muy rebelde.
En la calle la espada me deja sin hijos,
en la casa es como la muerte.
21 Han oído que gimo,
y no hay quien me consuele.
Todos mis enemigos han oído de mi mal,
se regocijan de que tú lo hayas hecho.
¡Oh, si tú trajeras el día que has anunciado,
para que sean ellos como yo!
22 Venga toda su maldad delante de ti,
y trátalos como a mí me has tratado
por todas mis transgresiones;
porque son muchos mis gemidos, y desfallece mi corazón.

Juicio de Dios sobre Sion

2:1 ¡Cómo nubló, en su ira
el Señor a la hija de Sion!
Ha arrojado del cielo a la tierra
la gloria de Israel,
y no se ha acordado del estrado de sus pies
en el día de su ira.
El Señor ha devorado, no ha perdonado
ninguna de las moradas de Jacob.
Ha derribado en su furor
las fortalezas de la hija de Judá,
las ha echado por tierra;
ha profanado al reino y a sus príncipes.
Ha exterminado en el ardor de su ira
todas las fuerzas[z] de Israel;
ha echado atrás su diestra
en presencia del enemigo;
y se ha encendido en Jacob como llamas de fuego
devorando todo en derredor.
Ha entesado su arco como enemigo,
ha afirmado su diestra como adversario
y ha matado todo lo que era agradable a la vista;
en la tienda de la hija de Sion
ha derramado su furor como fuego.
Se ha vuelto el Señor como enemigo:
ha devorado a Israel,
ha devorado todos sus palacios,
ha destruido sus fortalezas
y ha multiplicado en la hija de Judá
el lamento y el duelo.
Y ha tratado con violencia a su tabernáculo[aa], como a cabaña de huerto;
ha destruido su lugar de reunión[ab].
El Señor ha hecho olvidar en Sion
la fiesta solemne y el día de reposo,
y ha rechazado en el furor de su ira
al rey y al sacerdote.
El Señor ha rechazado su altar,
ha despreciado su santuario;
ha entregado en manos del enemigo
los muros de sus palacios.
Gritos se han dado en la casa del Señor
como en día de fiesta solemne.
El Señor determinó[ac] destruir
la muralla de la hija de Sion;
ha extendido el cordel,
no ha retraído su mano de destruir[ad],
y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro;
a una desfallecen.
Se han hundido en la tierra sus puertas,
El ha destruido y quebrado sus cerrojos.
Su rey y sus príncipes están entre las naciones;
ya no hay ley;
tampoco sus profetas hallan
visión del Señor.
10 En tierra están sentados, en silencio,
los ancianos de la hija de Sion.
Han echado polvo sobre sus cabezas,
se han ceñido de cilicio.
Han inclinado a tierra sus cabezas
las vírgenes de Jerusalén.
11 Mis ojos se consumen por las lágrimas,
hierven mis entrañas;
mi hiel[ae] se derrama por tierra,
a causa de la destrucción[af] de la hija de mi pueblo,
cuando niños y lactantes desfallecen
en las calles de la ciudad.
12 Dicen a sus madres:
¿Dónde hay grano y vino?,
mientras desfallecen como heridos
en las plazas de la ciudad,
mientras exhalan su espíritu
en el regazo de sus madres.
13 ¿Cómo he de amonestarte?
¿A qué te compararé,
hija de Jerusalén?
¿A qué te igualaré al consolarte,
virgen hija de Sion?
Porque grande como el mar es tu ruina[ag],
¿quién te podrá sanar?
14 Tus profetas tuvieron para ti
visiones falsas y necias,
y no manifestaron tu iniquidad
para que regresaras de[ah] tu cautiverio,
sino que vieron para ti oráculos falsos y engañosos[ai].
15 Baten palmas contra ti
todos los que pasan por el camino;
silban y mueven sus cabezas
contra la hija de Jerusalén, diciendo:
¿Es ésta la ciudad de la cual decían:
“La perfección de la hermosura,
el gozo de toda la tierra”?
16 Han abierto contra ti su boca
todos tus enemigos;
silban y rechinan los dientes,
dicen: La hemos devorado.
Ciertamente este es el día que esperábamos;
lo hemos alcanzado, lo hemos visto.
17 El Señor ha hecho lo que se propuso,
ha cumplido su palabra
que había ordenado desde tiempos[aj] antiguos;
ha derribado sin perdonar,
ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti,
ha exaltado el poder[ak] de tus adversarios.
18 Su corazón clamó al Señor:
Muralla de la hija de Sion,
corran tus lágrimas como un río día y noche,
no te des reposo,
no tengan descanso tus ojos[al].
19 Levántate, da voces en la noche
al comenzar las vigilias;
derrama como agua tu corazón
ante la presencia del Señor;
alza hacia El tus manos[am]
por la vida de tus pequeños,
que desfallecen de hambre
en las esquinas de todas las calles.
20 Mira, oh Señor, y observa:
¿a quién has tratado así?
¿Habían de comer las mujeres el fruto de sus entrañas,
a los pequeños criados con cariño?
¿Habían de ser muertos en el santuario del Señor
el sacerdote y el profeta?
21 Yacen por tierra en las calles
jóvenes y viejos;
mis vírgenes y mis mancebos
han caído a espada.
Has matado en el día de tu ira,
has hecho matanza, no has perdonado.
22 Como en día de fiesta solemne convocaste
mis terrores de todas partes;
y no hubo en el día de la ira del Señor
quien escapara ni sobreviviera.
A los que crié[an] y mantuve,
mi enemigo los exterminó.

Lamentación del afligido

3:1 Yo soy el hombre que ha visto la aflicción
bajo la vara de su furor.
El me ha llevado y me ha hecho andar
en tinieblas y no en luz.
Ciertamente contra mí ha vuelto y revuelto
su mano todo el día.
Ha hecho que se consuman mi carne y mi piel,
ha quebrado mis huesos.
Me ha sitiado[ao] y rodeado
de amargura[ap] y de fatiga.
En lugares tenebrosos me ha hecho morar,
como los que han muerto hace tiempo.
Con muro me ha cercado y no puedo salir,
ha hecho pesadas mis cadenas[aq].
Aun cuando clamo y pido auxilio,
El cierra el paso a mi oración.
Ha cerrado[ar] mis caminos con piedra labrada,
ha hecho tortuosos mis senderos.
10 El es para mí como oso en acecho,
como león en lugares ocultos.
11 Ha desviado mis caminos y me ha destrozado,
me ha dejado desolado.
12 Ha entesado su arco
y me ha puesto como blanco de la flecha.
13 Hizo que penetraran en mis entrañas[as]
las flechas[at] de su aljaba.
14 He venido a ser objeto de burla de todo mi pueblo,
su copla todo el día.
15 El me ha llenado de amargura,
me ha embriagado con ajenjo.
16 Ha quebrado con guijarro mis dientes,
ha hecho que me revuelque en el polvo.
17 Y mi alma ha sido privada[au] de la paz,
he olvidado la felicidad[av].
18 Digo, pues: Ha perecido mi vigor,
y mi esperanza que venía del Señor.

19 Acuérdate de mi aflicción y de mi vagar[aw],
del ajenjo y de la amargura[ax].
20 Ciertamente lo recuerda y se abate
mi alma dentro de mí.
21 Esto traigo a mi corazón,
por esto tengo esperanza:
22 Que las misericordias del Señor jamás terminan[ay],
pues nunca fallan sus bondades;
23 son nuevas cada mañana;
¡grande es tu fidelidad!
24 El Señor es mi porción —dice mi alma—
por eso en El espero.
25 Bueno es el Señor para los que en El esperan,
para el alma que le busca.
26 Bueno es esperar en silencio
la salvación del Señor.
27 Bueno es para el hombre llevar
el yugo en su juventud.
28 Que se siente solo y en silencio
ya que El se lo ha impuesto;
29 que ponga su boca en el polvo,
quizá haya esperanza;
30 que dé la mejilla al que lo hiere;
que se sacie de oprobios.
31 Porque no rechaza para siempre el Señor,
32 antes bien, si aflige, también se compadecerá
según su gran misericordia.
33 Porque El no castiga por gusto[az],
ni aflige a los hijos de los hombres.
34 Aplastar bajo los[ba] pies
a todos los prisioneros de un país,
35 privar del[bb] derecho a un hombre
en presencia del Altísimo,
36 defraudar[bc] a un hombre en su litigio:
estas cosas no aprueba[bd] el Señor.
37 ¿Quién es aquel[be] que habla y así sucede,
a menos que el Señor lo haya ordenado?
38 ¿No salen de la boca del Altísimo
tanto el mal como el bien?

39 ¿Por qué ha de quejarse el ser viviente?
¡Sea valiente frente a sus pecados!
40 Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos,
y volvamos al Señor;
41 alcemos nuestro corazón en nuestras manos[bf]
hacia Dios en los cielos.
42 Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado;
tú no has perdonado.
43 Te has cubierto de ira y nos has perseguido;
has matado y no has perdonado.
44 Te has cubierto de una nube
para que no pase la oración.
45 Basura y escoria nos has hecho
en medio de los pueblos.
46 Han abierto su boca contra nosotros
todos nuestros enemigos.
47 Terror y foso nos han sobrevenido,
desolación y destrucción.
48 Arroyos de agua derraman mis ojos
a causa de la destrucción[bg] de la hija de mi pueblo.
49 Mis ojos fluyen sin cesar,
ya que no hay descanso
50 hasta que mire y vea
el Señor desde los cielos.
51 Mis ojos causan dolor a mi alma
por todas las hijas de mi ciudad.
52 Constantemente me han dado caza como a un ave
mis enemigos, sin haber causa;
53 silenciaron mi vida en la fosa,
pusieron piedra[bh] sobre mí.
54 Cubrieron las aguas mi cabeza,
dije: ¡Estoy perdido!
55 Invoqué tu nombre, oh Señor,
desde la fosa más profunda.
56 Tú oíste mi voz: No escondas
tu oído a mi clamor, a mi grito de auxilio.
57 Te acercaste el día que te invoqué,
dijiste: No temas.
58 Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi alma,
tú has redimido mi vida.
59 Tú has visto, oh Señor, mi opresión,
juzga mi causa.
60 Has visto toda su venganza,
todas sus tramas contra mí.
61 Has oído sus oprobios, oh Señor,
todas sus tramas contra mí;
62 los labios de mis agresores y sus murmuraciones
están contra mí todo el día.
63 Se sienten o se levanten, míralos,
yo soy el objeto de su copla.
64 Tú les darás su pago, oh Señor,
conforme a la obra de sus manos.
65 Les darás dureza[bi] de corazón,
tu maldición será sobre ellos.
66 Los perseguirás con ira y los destruirás
de debajo de los cielos del Señor.

Sufrimientos a causa del sitio

4:1 ¡Cómo se ha ennegrecido el oro,
cómo ha cambiado el oro puro!
Esparcidas están las piedras sagradas
por las esquinas[bj] de todas las calles.
Los hijos preciados de Sion,
que valían su peso en oro puro,
¡cómo son tenidos por vasijas de barro,
obra de manos de alfarero!
Aun los chacales dan las ubres,
dan de mamar a sus crías;
pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel
como los avestruces en el desierto.
La lengua del niño de pecho se le pega
al paladar por la sed;
los pequeños piden pan,
pero no hay quien lo reparta.
Los que comían manjares
andan desolados por las calles;
los que se criaron entre púrpura[bk]
abrazan estercoleros[bl].
La iniquidad de la hija de mi pueblo
es mayor que el pecado de Sodoma,
que fue derribada en un instante
sin que manos actuaran contra[bm] ella.
Sus consagrados[bn] eran más puros que la nieve,
más blancos que la leche,
más rojizos de cuerpo[bo] que los corales,
como el zafiro su apariencia.
Más negro que el hollín es su aspecto,
no se les reconoce por las calles;
se ha pegado su piel a sus huesos,
se ha marchitado, se ha vuelto como madera.
Más dichosos son los que mueren[bp] a espada
que los que mueren[bq] de hambre,
que se consumen[br], extenuados,
por falta de los frutos de los[bs] campos.
10 Las manos de mujeres compasivas
cocieron a sus propios hijos,
que les sirvieron de comida
a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.
11 El Señor ha cumplido su furor,
ha derramado su ardiente ira;
y ha encendido un fuego en Sion
que ha consumido sus cimientos.
12 No creyeron los reyes de la tierra,
ni ninguno de los habitantes del mundo,
que pudieran entrar el adversario y el enemigo
por las puertas de Jerusalén.
13 A causa de los pecados de sus profetas
y de las iniquidades de sus sacerdotes,
quienes derramaron en medio de ella
la sangre de los justos,
14 vagaron ciegos por las calles,
manchados de sangre,
sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
15 ¡Apartaos! ¡Inmundos! gritaban de sí mismos[bt].
¡Apartaos, apartaos, no toquéis!
Así que huyeron y vagaron;
entre las naciones se decía[bu]:
No seguirán residiendo entre nosotros.
16 La presencia del Señor los dispersó,
no volverá a mirarlos.
No honraron a[bv] los sacerdotes,
ni tuvieron piedad de los ancianos.
17 Aun nuestros ojos desfallecían,
buscar ayuda[bw] fue inútil.
En nuestro velar hemos aguardado[bx]
a una nación incapaz de salvar.
18 Ponían trampas a nuestros pasos
para que no anduviéramos por nuestras calles.
Se acercó nuestro fin,
se cumplieron nuestros días,
porque había llegado nuestro fin.
19 Nuestros perseguidores eran más veloces
que las águilas del cielo;
por los montes nos persiguieron,
en el desierto nos tendieron emboscadas.
20 El aliento de nuestras vidas[by], el ungido del Señor,
fue atrapado en sus fosos,
aquel de quien habíamos dicho: A su sombra
viviremos entre las naciones.
21 Regocíjate y alégrate, hija de Edom,
la que habitas en la tierra de Uz;
también a ti pasará la copa,
te embriagarás y te desnudarás.
22 Se ha completado el castigo de tu iniquidad, hija de Sion:
no volverá El a desterrarte;
mas castigará tu iniquidad, hija de Edom;
pondrá al descubierto tus pecados.

Plegaria de Jeremías por el pueblo

Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido;
mira y ve nuestro oprobio.
Nuestra heredad ha pasado a extraños,
nuestras casas a extranjeros.
Hemos quedado huérfanos, sin padre,
nuestras madres, como viudas.
Por el agua que bebemos tenemos que pagar[bz],
nuestra leña nos llega por precio.
Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores[ca];
no hay descanso para nosotros, estamos agotados.
A Egipto y a Asiria nos hemos sometido[cb]
para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, ya no existen,
y nosotros cargamos con sus iniquidades.
Esclavos dominan sobre nosotros,
no hay quien nos libre de su mano.
Con peligro de nuestras vidas[cc] conseguimos nuestro pan,
enfrentándonos a la espada del desierto.
10 Nuestra piel quema como un horno,
a causa de los ardores[cd] del hambre.
11 Violaron a las mujeres en Sion,
a las vírgenes en las ciudades de Judá.
12 Los príncipes fueron colgados de sus manos,
los rostros de los ancianos no fueron respetados.
13 Los jóvenes trabajaron en[ce] el molino,
y los muchachos cayeron bajo el peso de la leña.
14 Los ancianos se han apartado de[cf] las puertas,
los jóvenes de su música.
15 Ha cesado el gozo de nuestro corazón,
se ha convertido en duelo nuestra danza.
16 Ha caído la corona de nuestra cabeza.
¡Ay de nosotros, pues hemos pecado!
17 Por esto está abatido nuestro corazón,
por estas cosas se nublan nuestros ojos,
18 por el monte Sion que está asolado;
las zorras merodean en él.

19 Mas[cg] tú, oh Señor, reinas[ch] para siempre,
tu trono permanece de generación en generación.
20 ¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros,
y nos abandonas a perpetuidad[ci]?
21 Restáuranos a ti, oh Señor, y seremos restaurados;
renueva nuestros días como antaño,
22 a no ser que nos hayas desechado totalmente,
y estés enojado en gran manera contra nosotros.

Notas al pie:

  1. Lamentaciones 1:1Cada capítulo en Lamentaciones, excepto el quinto, es un acróstico en el texto heb.
  2. Lamentaciones 1:1O, distritos
  3. Lamentaciones 1:3O, a causa de
  4. Lamentaciones 1:3O, a causa de
  5. Lamentaciones 1:3Lit., gran
  6. Lamentaciones 1:3O, entre las estrechuras
  7. Lamentaciones 1:4O, sufre amargamente
  8. Lamentaciones 1:5Lit., en cabeza
  9. Lamentaciones 1:5O, viven holgados
  10. Lamentaciones 1:6Lit., caminaron
  11. Lamentaciones 1:7O, sufrimiento
  12. Lamentaciones 1:7O, cesación
  13. Lamentaciones 1:8Lit., también
  14. Lamentaciones 1:9Lit., no se acordó de su fin
  15. Lamentaciones 1:9Lit., descendido
  16. Lamentaciones 1:11Lit., el alma
  17. Lamentaciones 1:12O, tristeza
  18. Lamentaciones 1:12O, tristeza
  19. Lamentaciones 1:13Lit., descendió
  20. Lamentaciones 1:13O, enferma
  21. Lamentaciones 1:14Lit., tropiecen
  22. Lamentaciones 1:15O, una fiesta solemne
  23. Lamentaciones 1:18Lit., boca
  24. Lamentaciones 1:18O, tristeza
  25. Lamentaciones 1:19Lit., su alma
  26. Lamentaciones 2:3Lit., todo cuerno
  27. Lamentaciones 2:6Lit., cabaña
  28. Lamentaciones 2:6O, fiesta solemne
  29. Lamentaciones 2:8Lit., pensó
  30. Lamentaciones 2:8Lit., devorar
  31. Lamentaciones 2:11Lit., hígado
  32. Lamentaciones 2:11Lit., del quebranto
  33. Lamentaciones 2:13Lit., quebranto
  34. Lamentaciones 2:14O, para impedir
  35. Lamentaciones 2:14Lit., cargas falsas y engañosas
  36. Lamentaciones 2:17Lit., días
  37. Lamentaciones 2:17Lit., cuerno
  38. Lamentaciones 2:18Lit., la niña de tu ojo
  39. Lamentaciones 2:19Lit., palmas
  40. Lamentaciones 2:22Lit., crié con cariño
  41. Lamentaciones 3:5Lit., Ha edificado contra mí
  42. Lamentaciones 3:5Lit., hiel
  43. Lamentaciones 3:7Lit., mi bronce
  44. Lamentaciones 3:9Lit., cercado
  45. Lamentaciones 3:13Lit., riñones
  46. Lamentaciones 3:13Lit., hijos
  47. Lamentaciones 3:17Lit., has rechazado
  48. Lamentaciones 3:17Lit., el bien
  49. Lamentaciones 3:19O, sufrimiento
  50. Lamentaciones 3:19Lit., hiel
  51. Lamentaciones 3:22Así en un ms., el Targum y la versión siriaca; en heb., porque no somos consumidos
  52. Lamentaciones 3:33Lit., de su corazón
  53. Lamentaciones 3:34Lit., sus
  54. Lamentaciones 3:35O, poner a un lado el
  55. Lamentaciones 3:36Lit., hacer torcer
  56. Lamentaciones 3:36Lit., ve
  57. Lamentaciones 3:37Lit., éste
  58. Lamentaciones 3:41Lit., a las palmas
  59. Lamentaciones 3:48Lit., quebranto
  60. Lamentaciones 3:53O, arrojaron piedra
  61. Lamentaciones 3:65O, insolencia
  62. Lamentaciones 4:1Lit., la cabeza
  63. Lamentaciones 4:5O, carmesí
  64. Lamentaciones 4:5O, cenizales
  65. Lamentaciones 4:6O, se restregaran sobre
  66. Lamentaciones 4:7O, nazareos
  67. Lamentaciones 4:7Lit., huesos
  68. Lamentaciones 4:9Lit., traspasados
  69. Lamentaciones 4:9Lit., traspasados
  70. Lamentaciones 4:9Lit., se desvanecen
  71. Lamentaciones 4:9Lit., mis
  72. Lamentaciones 4:15O, les gritaban
  73. Lamentaciones 4:15Lit., dijeron
  74. Lamentaciones 4:16Lit., No alzaron los rostros de
  75. Lamentaciones 4:17Lit., nuestra ayuda
  76. Lamentaciones 4:17Lit., velado
  77. Lamentaciones 4:20Lit., narices
  78. Lamentaciones 5:4Lit., Bebemos nuestra agua por plata
  79. Lamentaciones 5:5Lit., hemos sido perseguidos
  80. Lamentaciones 5:6Lit., hemos dado la mano
  81. Lamentaciones 5:9Lit., Con nuestra alma
  82. Lamentaciones 5:10O, ante los tormentos
  83. Lamentaciones 5:13Lit., cargaron
  84. Lamentaciones 5:14Lit., cesado de estar a
  85. Lamentaciones 5:19Así en algunos mss. y versiones antiguas; el T.M. omite: Mas
  86. Lamentaciones 5:19Lit., te sientas
  87. Lamentaciones 5:20Lit., hasta largura de días
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Profecía sobre Babilonia

Jeremías 50-52

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Profecía sobre Babilonia

50:1 Palabra que el Señor habló acerca de Babilonia, la tierra de los caldeos, por medio[a] del profeta Jeremías:

Anunciadlo entre las naciones y hacedlo oír;
levantad estandarte, hacedlo oír.
No lo ocultéis, sino decid:
“Ha sido tomada Babilonia,
está avergonzado Bel, destrozado[b] Merodac[c];
han sido avergonzadas sus imágenes, destrozados[d] sus ídolos.”
Porque ha subido contra ella una nación del norte
que hará de su tierra objeto de horror,
y no habrá habitante en ella.
Tanto hombres como animales habrán huido, se habrán ido.
En aquellos días y en aquel tiempo —declara el Señor
vendrán los hijos de Israel, ellos junto con los hijos de Judá;
vendrán andando y llorando,
y al Señor su Dios buscarán.
Preguntarán por el camino de Sion,
hacia donde[e] volverán sus rostros;
vendrán[f] para unirse al Señor
en un pacto eterno que no será olvidado.
Ovejas perdidas ha venido a ser mi pueblo;
sus pastores las han descarriado,
haciéndolas vagar por los montes;
han andado de monte en collado
y han olvidado su lugar de descanso.
Todos los que los hallaban, los devoraban;
y sus enemigos han dicho: “No somos culpables,
porque ellos han pecado contra el Señor, morada de justicia,
el Señor, esperanza de sus padres.”
Huid de en medio de Babilonia,
y salid[g] de la tierra de los caldeos;
sed como machos cabríos al frente[h] del rebaño.
Porque he aquí, yo hago despertar y subir contra Babilonia
una horda de grandes naciones de la tierra del norte,
que se alinearán para la batalla contra ella;
desde allí será llevada cautiva.
Sus flechas serán como de diestro guerrero[i]
que no vuelve con las manos vacías.
10 Y Caldea[j] se convertirá en botín;
todos los que la saqueen se saciarán —declara el Señor.

11 Porque os alegráis, porque os regocijáis,
saqueadores de mi heredad,
porque saltáis como novilla trilladora[k]
y relincháis como caballos sementales[l],
12 vuestra madre se avergonzará[m] en gran manera,
será humillada la que os dio a luz.
He aquí, será la última de las naciones:
desierto, sequedal y yermo.
13 A causa del enojo del Señor, no será habitada,
sino que estará desolada toda ella;
todo el que pase por Babilonia se quedará atónito
y silbará a causa de todas sus heridas.
14 Poneos en orden contra Babilonia en derredor,
todos los que entesáis[n] el arco;
tirad contra ella, no escatiméis las flechas,
porque ha pecado contra el Señor.
15 Alzad grito de guerra contra ella en derredor.
Se ha rendido[o], caen sus columnas,
son derribadas sus murallas.
Porque esta es la venganza del Señor:
tomad venganza de ella;
como ella ha hecho, así haced con ella.
16 Exterminad de Babilonia al sembrador
y al que maneja la hoz en tiempo de la siega;
ante la espada opresora[p],
cada uno volverá a su pueblo,
cada uno huirá a su tierra.

17 Rebaño[q] descarriado es Israel; los leones lo han ahuyentado. Primero lo devoró el rey de Asiria, y después[r] Nabucodonosor, rey de Babilonia, quebró sus huesos.18 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, castigaré al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria. 19 “Y volveré a traer a Israel a su pastizal, y pacerá en el Carmelo y en Basán, y se saciarán sus deseos[s] en la región montañosa de Efraín y en Galaad. 20 “En aquellos días y en aquel tiempo” —declara el Señor— “se buscará la iniquidad de Israel, pero no habrá ninguna, y los pecados de Judá, pero no se hallarán; porque perdonaré a los que yo haya dejado como remanente.”

21 Sube contra la tierra de Merataim[t], contra ella
y contra los habitantes de Pecod[u].
Mátalos y destrúyelos[v] —declara el Señor
y haz conforme a todo lo que te he ordenado.
22 ¡Estruendo de guerra en el país,
y gran destrucción!
23 ¡Cómo ha sido cortado y quebrado
el martillo de toda la tierra!
¡Cómo se ha convertido Babilonia
en objeto de horror entre las naciones!
24 Babilonia, te puse lazo, y[w] fuiste atrapada,
y tú no te diste cuenta;
has sido sorprendida y[x] apresada
porque te pusiste a provocar al Señor.
25 El Señor ha abierto su arsenal
y ha sacado las armas de su indignación,
porque esta es obra del Señor, Dios[y] de los ejércitos,
en la tierra de los caldeos.
26 Venid contra ella desde los últimos confines[z];
abrid sus graneros,
convertidla en montones
y destruidla por completo[aa];
que no le quede nada.
27 Pasad a espada todos sus novillos;
que desciendan al matadero.
¡Ay de ellos, porque ha llegado su día,
la hora de su castigo!
28 Se oye la voz de los fugitivos y evadidos de la tierra de Babilonia
anunciando en Sion la venganza del Señor nuestro Dios,
la venganza de su templo.

29 Reclutad arqueros[ab] contra Babilonia,
a todos los que entesan[ac] el arco;
acampad contra ella por todos lados,
que no haya escape[ad].
Dadle el pago conforme a su obra;
conforme a todo lo que ha hecho, así haced con ella;
porque se ha vuelto insolente contra el Señor,
contra el Santo de Israel.
30 Por tanto sus jóvenes caerán en sus calles,
y todos sus hombres de guerra serán silenciados[ae] en aquel día —declara el Señor.
31 He aquí, estoy contra ti, arrogante[af],
—declara el Señor, Dios[ag] de los ejércitos—
porque ha llegado tu día,
la hora en que te castigaré[ah].
32 Y la arrogante[ai] tropezará y caerá
sin que nadie la levante;
y prenderé fuego a sus ciudades,
el cual devorará todos sus alrededores.

33 Así dice el Señor de los ejércitos:

Oprimidos están los hijos de Israel
y los hijos de Judá a una;
todos los que los tomaron cautivos los han retenido,
se han negado a soltarlos.
34 Pero su Redentor es fuerte, el Señor de los ejércitos es su nombre;
defenderá su causa con energía
para traer reposo a la[aj] tierra
y turbación a los habitantes de Babilonia.
35 Espada contra los caldeos —declara el Señor
y contra los habitantes de Babilonia,
contra sus oficiales y sus sabios.
36 Espada contra los impostores[ak], y se volverán necios.
Espada contra sus valientes, y serán destrozados[al].
37 Espada contra sus caballos y contra sus carros,
y contra todos los extranjeros que están[am] en medio de ella,
y serán como mujeres.
Espada contra sus tesoros, y serán saqueados.
38 Sequía[an] sobre sus aguas, y se secarán;
porque es una tierra de ídolos,
y se vuelven locos por sus horribles ídolos.
39 Por tanto, allí vivirán las fieras del desierto junto con las hienas[ao],
también vivirán avestruces en ella;
nunca más será habitada
ni poblada por generación y generación.
40 Como cuando Dios destruyó a Sodoma,
a Gomorra y a sus ciudades vecinas —declara el Señor
ningún hombre habitará allí,
ni residirá en ella hijo de hombre.

41 He aquí, un pueblo viene del norte,
una gran nación,
y muchos reyes se levantarán
de los confines de la tierra.
42 Empuñan arco y jabalina;
son crueles y no tienen misericordia.
Su voz ruge como el mar,
y a caballo van montados,
alineados como un solo hombre para la batalla
contra ti, hija de Babilonia.
43 Ha oído el rey de Babilonia noticias de ellos,
y flaquean sus manos;
la angustia se ha apoderado de él,
agonía como de mujer de parto.
44 He aquí que uno subirá como león
de la espesura[ap] del Jordán a un pastizal de perenne verdor[aq],
y[ar] en un instante le haré huir de él,
y al que sea escogido nombraré sobre él.
Porque ¿quién es como yo y quién me citará a juicio?
¿Quién es el pastor que me podrá resistir?

45 Por tanto, oíd el plan que el Señor ha trazado contra Babilonia, y los designios que ha decretado contra la tierra de los caldeos; ciertamente los arrastrarán, aun a los más pequeños del rebaño; ciertamente a causa de ellos hará una desolación de su pastizal[as]. 46 Al grito[at] de ¡Babilonia ha sido tomada!, la tierra tiembla y el clamor se oye entre las naciones.

Juicios contra Babilonia

51:1 Así dice el Señor:

He aquí, levanto contra Babilonia
y contra los habitantes de Leb Camay[au]
el espíritu de un destructor[av].
Y enviaré extranjeros[aw] a Babilonia que la aventarán
y vaciarán su tierra;
porque estarán contra ella por todos lados
el día de su tribulación.
Que no entese[ax] el entesador[ay] su arco[az],
ni[ba] se levante con su coraza;
no perdonéis a sus jóvenes;
entregad a la destrucción todo su ejército.
Caerán muertos[bb] en la tierra de los caldeos,
y traspasados en sus calles.

Porque no ha sido abandonado Israel ni Judá
por[bc] su Dios, el Señor de los ejércitos,
aunque su tierra está llena de culpa
delante del Santo de Israel.
Huid de en medio de Babilonia,
y salve cada uno su vida.
No perezcáis[bd] por su culpa[be],
pues este es el tiempo de la venganza del Señor;
El le dará su pago.
Copa de oro ha sido Babilonia en la mano del Señor,
que embriagaba toda la tierra.
De su vino bebieron las naciones;
se enloquecieron, por tanto, las naciones.
De repente cae Babilonia y se hace pedazos.
Gemid por ella,
traed bálsamo para su dolor;
quizá se cure.
Quisimos curar a Babilonia, pero no ha sanado;
dejadla, y vayamos cada cual a su tierra,
porque ha llegado al cielo su juicio,
se ha elevado hasta las nubes.
10 El Señor ha sacado a la luz nuestra justicia;
venid y contemos en Sion
la obra del Señor nuestro Dios.

11 Afilad las flechas, llenad las aljabas;
el Señor ha despertado el espíritu de los reyes de Media,
porque su plan contra Babilonia es destruirla;
porque esta es la venganza del Señor, la venganza de su templo.
12 Levantad bandera contra los muros de Babilonia;
reforzad la guardia,
apostad centinelas,
preparad emboscadas;
porque el Señor ha decidido, y también ejecutará
lo que habló acerca de los habitantes de Babilonia.
13 Oh, tú, que moras junto a muchas aguas,
rica en tesoros,
ha llegado tu fin,
el término[bf] de tu codicia.
14 El Señor de los ejércitos ha jurado por sí mismo:
Ciertamente te llenaré de hombres como langostas,
y entonarán contra ti gritos de victoria[bg].

15 El es el que hizo la tierra con su poder,
el que estableció el mundo con su sabiduría,
y con su inteligencia extendió los cielos.
16 Cuando emite su voz, hay tumulto de aguas en los cielos,
y hace subir las nubes desde los confines de la tierra.
El produce los relámpagos para la lluvia,
y saca el viento de sus depósitos.
17 Toda la humanidad es necia, falta de conocimiento;
se avergüenza todo orfebre de sus ídolos[bh],
porque sus imágenes fundidas son engaño,
y no hay aliento en ellas.
18 Vanidad son, obra ridícula;
en el tiempo de su castigo perecerán.
19 No es como estas cosas la porción de Jacob;
porque El es el Hacedor[bi] de todo,
y de la tribu[bj] de su heredad;
el Señor de los ejércitos es su nombre.
20 El dice: Eres mi maza, mi arma de guerra;
contigo destrozaré naciones,
contigo destruiré reinos,
21 contigo destrozaré el caballo y a su jinete,
contigo destrozaré al carro y al que lo conduce,
22 contigo destrozaré al hombre y a la mujer,
contigo destrozaré al viejo y al joven,
contigo destrozaré al mancebo y a la virgen,
23 contigo destrozaré al pastor y su rebaño,
contigo destrozaré al labrador y su yunta
y contigo destrozaré a los gobernadores y a los magistrados[bk].

24 Y pagaré a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea
todo el mal que han hecho en Sion
delante de vuestros ojos —declara el Señor.
25 He aquí, yo estoy contra ti, monte destructor,
que destruyes toda la tierra —declara el Señor.
Extenderé mi mano contra ti,
te haré rodar desde las peñas
y te reduciré a monte quemado.
26 Y no tomarán de ti piedra angular,
ni piedra para cimientos,
pues desolación eterna serás —declara el Señor.

27 Levantad señal[bl] en la tierra,
tocad trompeta entre las naciones.
Reunid[bm] las naciones contra ella,
convocad contra ella los reinos de Ararat, Mini y Asquenaz;
nombrad contra ella capitán,
haced subir caballos como langostas erizadas.

28 Reunid[bn] a las naciones contra ella,
a los reyes de Media,
a sus gobernadores, a todos sus magistrados[bo]
y a toda la tierra de su dominio.
29 La tierra tiembla y se retuerce,
porque se cumplen los designios del Señor contra Babilonia
de hacer de la tierra de Babilonia
una desolación[bp], sin habitantes.
30 Han dejado de luchar los valientes de Babilonia,
permanecen en las fortalezas;
se han agotado[bq] sus fuerzas,
se han vuelto como mujeres;
han sido incendiadas sus moradas,
rotos están sus cerrojos.
31 Un correo[br] corre al encuentro de otro[bs]
y un mensajero[bt] al encuentro de otro[bu],
para decirle al rey de Babilonia
que su ciudad ha sido tomada de un extremo al otro;
32 también los vados han sido ocupados,
y quemados a fuego los juncos[bv],
y los guerreros están aterrados.

33 Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel:

La hija de Babilonia es como una era
al tiempo de ser hollada;
dentro de poco, le llegará el tiempo de la siega.

34 Me ha devorado y aplastado Nabucodonosor, rey de Babilonia,
me ha dejado como vaso vacío,
me ha tragado como un monstruo,
ha llenado su estómago de mis delicias,
me ha expulsado.
35 Caiga sobre Babilonia la violencia hecha a mí y a mi carne
—dirá la moradora de Sion.
Caiga mi sangre sobre los habitantes de Caldea
—dirá Jerusalén.

36 Por tanto, así dice el Señor:

He aquí, yo defenderé tu causa,
y ejecutaré tu venganza;
secaré su mar[bw]
y haré que se sequen sus manantiales.
37 Y Babilonia se convertirá en escombros, en guarida de chacales,
en objeto de horror y de burla, sin habitantes.
38 A una como leones rugirán,
gruñirán como cachorros de león.
39 Cuando entren en calor, les serviré su banquete
y los embriagaré, para que se diviertan,
duerman un sueño eterno
y no despierten —declara el Señor.
40 Los haré bajar como corderos al matadero,
como carneros y[bx] machos cabríos.

41 ¡Cómo ha sido tomada Sesac[by],
y arrebatada la gloria de toda la tierra!
¡Cómo se ha convertido Babilonia en objeto de horror entre las naciones!
42 El mar[bz] ha subido sobre Babilonia;
con la multitud de sus olas ha sido cubierta.
43 Sus ciudades se han convertido en desolación,
en sequedal y yermo;
una tierra en la cual nadie habita,
y por la cual ningún hijo de hombre pasa.
44 Y castigaré a Bel en Babilonia,
sacaré de su boca lo que se ha tragado,
y no afluirán más a él las naciones.
Aun la muralla de Babilonia caerá.

45 Salid de en medio de ella, pueblo mío,
y salve cada uno su vida
del ardor de la ira del Señor.
46 Y que no desmaye vuestro corazón,
ni temáis al rumor que se oirá en la tierra;
porque el rumor vendrá un[ca] año,
y después otro[cb] rumor en otro[cc] año,
y habrá violencia en la tierra
con gobernante contra gobernante.
47 Por tanto, he aquí, vienen días
en que castigaré a los ídolos de Babilonia;
será avergonzada toda su tierra,
y todos sus muertos caerán en medio de ella.
48 Entonces gritarán de gozo sobre Babilonia
el cielo y la tierra y todo lo que en ellos hay,
porque del norte vendrán a ella destructores
—declara el Señor.

49 Ciertamente caerá Babilonia por los muertos de Israel,
como también por Babilonia han caído los muertos de toda la tierra.
50 Los que escapasteis de la espada,
partid, no os detengáis;
acordaos desde lejos del Señor,
y venga Jerusalén a vuestra memoria[cd].
51 Estamos avergonzados porque hemos oído la afrenta;
la ignominia ha cubierto nuestros rostros,
porque extranjeros han entrado
en los santuarios de la casa del Señor.

52 Por tanto, he aquí, vienen días —declara el Señor
en que castigaré a sus ídolos,
y por toda su tierra gemirán los heridos de muerte.
53 Aunque Babilonia ascienda a los cielos,
y aunque fortifique en lo alto su baluarte[ce],
de mi parte llegarán destructores a ella —declara el Señor.

54 ¡Clamor de gritos desde Babilonia,
y de gran destrucción de la tierra de los caldeos!
55 Porque el Señor destruirá a Babilonia,
y hará desaparecer de ella su gran bullicio[cf].
Bramarán sus olas como muchas aguas;
resonará[cg] el estruendo de sus voces.
56 Porque viene contra ella, contra Babilonia, el destructor,
sus valientes serán apresados,
quebrados están sus arcos;
porque Dios de retribuciones es el Señor,
ciertamente dará la paga.
57 Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios,
a sus gobernantes, a sus magistrados[ch] y a sus valientes,
y dormirán un sueño eterno y no despertarán
—declara el Rey cuyo nombre es el Señor de los ejércitos.

58 Así dice el Señor de los ejércitos:

La ancha muralla de Babilonia será totalmente arrasada,
y sus altas puertas quemadas;
los pueblos habrán trabajado en vano,
y las naciones sólo para el fuego se habrán fatigado.

59 Mensaje[ci] que el profeta Jeremías mandó a Seraías, hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando fue con Sedequías, rey de Judá, a Babilonia en el año cuarto de su reinado. (Seraías era jefe de abastecimientos.) 60 Escribió, pues, Jeremías en un solo rollo[cj] toda la calamidad que había de venir sobre Babilonia, es decir, todas estas palabras que han sido escritas acerca de Babilonia. 61 Y Jeremías dijo a Seraías: Tan pronto llegues a Babilonia, lee[ck] en voz alta todas estas palabras, 62 y di: “Oh Señor, tú has hablado acerca de este lugar, de destruirlo hasta que no quede morador en ella, ya sea hombre o animal[cl], sino que desolación eterna será.” 63 Y[cm] tan pronto termines de leer este rollo[cn], le atarás una piedra y lo arrojarás en medio del Eufrates, 64 y dirás: “Así se hundirá Babilonia y no se levantará más, por la calamidad que traeré sobre ella; extenuados sucumbirán.” Hasta aquí las palabras de Jeremías.

Caída de Jerusalén y la deportación

52:1 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal[co], hija de Jeremías, de Libna. El hizo lo malo ante los ojos del Señor conforme a todo lo que había hecho Joacim.Por causa de la ira del Señor sucedió esto en Jerusalén y en Judá, hasta que El los echó de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia. Y aconteció que en el año noveno de su reinado, en el mes décimo, a los diez díasdel mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalén y acamparon contra ella, y edificaron un muro de asedio alrededor de[cp]ella. Y la ciudad estuvo bajo sitio hasta el año once del rey Sedequías. En el mes cuarto, a los nueve días del mes, cuando se agravó el hambre en la ciudad y no había alimento para el pueblo[cq], se abrió brecha en la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta entre los dos muros que había junto al jardín del rey, a pesar de que los caldeos estaban alrededor de[cr] la ciudad, y se fueron por el camino del Arabá[cs].Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y alcanzó a Sedequías en los llanos[ct] de Jericó, y todo su ejército se dispersó de su lado. Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla en la tierra de Hamat, y allí él lo sentenció[cu]. 10 Y el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías ante sus ojos y también degolló a todos los príncipes[cv] de Judá en Ribla. 11 Después sacó los ojos a Sedequías, y el rey de Babilonia lo ató con grillos de bronce y lo llevó a Babilonia y lo puso en prisión hasta el día de su muerte.

12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes, siendo el año diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que estaba al servicio[cw] del rey de Babilonia. 13 Y quemó la casa delSeñor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; prendió fuego a toda casa grande. 14 Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó todas las murallas alrededor de Jerusalén. 15 Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, llevó al destierro a algunos de los más pobres del pueblo, al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado[cx] al rey de Babilonia, y al resto de los artesanos. 16 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó a algunos de los más pobres de la tierra para que fueran viñadores y labradores[cy].

17 Y los caldeos rompieron en pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del Señor, también las basas y el mar de bronce que estaban en la casa delSeñor, y llevaron todo su bronce a Babilonia. 18 Se llevaron además los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, los cucharones[cz] y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo. 19 El capitán de la guardia también se llevó los cuencos, los braseros, los tazones, los calderos, los candelabros, los cucharones[da] y los tazones de libación, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura. 20 En cuanto a las dos columnas, el mar, los doce toros de bronce que estaban debajo del mar[db] y las basas que el rey Salomón había hecho para la casa del Señor, no era posible calcular el peso del bronce de todos estos objetos. 21 Respecto a las columnas, la altura de cada columna era de dieciocho codos[dc], y tenía doce codos de circunferencia[dd] y cuatro dedos de espesor, y era hueca. 22 Y había sobre ella un capitel de bronce; la altura de cada capitel era de cinco codos, con una malla y granadas sobre el capitel, rodeándolo, todo de bronce. Y la segunda columna era igual[de], con las granadas. 23 Y había noventa y seis granadas que pendían[df]; el total de las granadas era de cien en la malla alrededor.

24 Entonces el capitán de la guardia tomó a Seraías, el principal sacerdote, y a Sofonías, el segundo sacerdote, y a los tres oficiales del templo[dg]. 25 También tomó de la ciudad a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, a siete de los consejeros del rey[dh] que se hallaban en la ciudad, al escriba del comandante del ejército que reclutaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo[di] que se hallaban dentro de la ciudad. 26 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los tomó y los llevó al rey de Babilonia en Ribla. 27 Entonces el rey de Babilonia los hirió y les dio muerte en Ribla en la tierra de Hamat. Así fue llevada Judá al destierro lejos de su tierra.

28 Este es el pueblo que Nabucodonosor llevó al destierro: en el año séptimo[dj], tres mil veintitrés judíos; 29 en el año dieciocho de Nabucodonosor, ochocientas treinta y dos personas de Jerusalén; 30 en el año veintitrés de Nabucodonosor, Nabuzaradán, capitán de la guardia, llevó al destierro a setecientos cuarenta y cinco judíos; en total fueron cuatro mil seiscientas personas.

31 Y[dk] en el año treinta y siete del destierro de Joaquín, rey de Judá, en el mes doce, a los veinticinco días del mes, Evil-merodac[dl], rey de Babilonia, en el añoprimero de su reino, favoreció a[dm] Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.32 Y le habló amigablemente y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia. 33 Joaquín se quitó sus vestidos de prisión y comió[dn] siempre en la[do] presencia del rey, todos los días de su vida; 34 y para su sustento, se le dio de continuo una ración de parte del rey de Babilonia, una porción para cada día, todos los días de su vida hasta el día de su muerte.

Notas al pie:

  1. Jeremías 50:1 Lit., mano
  2. Jeremías 50:2 O, anonadado(s)
  3. Jeremías 50:2 O, Marduk
  4. Jeremías 50:2 O, anonadado(s)
  5. Jeremías 50:5 Lit., aquí
  6. Jeremías 50:5 En el T.M., venid
  7. Jeremías 50:8 Lit., y que salgan
  8. Jeremías 50:8 O, delante
  9. Jeremías 50:9 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., un guerrero que causa privación de hijos
  10. Jeremías 50:10 O, los caldeos
  11. Jeremías 50:11 Otra posible lectura es: en la hierba
  12. Jeremías 50:11 Lit., poderosos
  13. Jeremías 50:12 O, ha sido avergonzada
  14. Jeremías 50:14 Lit., pisáis (para entesarlo)
  15. Jeremías 50:15 Lit., ha tendido su mano
  16. Jeremías 50:16 O, la espada del opresor
  17. Jeremías 50:17 Lit., Oveja
  18. Jeremías 50:17 Lit., y este último
  19. Jeremías 50:19 Lit., se saciará su alma
  20. Jeremías 50:21 I.e., doble rebelión
  21. Jeremías 50:21 I.e., castigo
  22. Jeremías 50:21 Lit., dedica al anatema
  23. Jeremías 50:24 Lit., y también
  24. Jeremías 50:24 Lit., y también
  25. Jeremías 50:25 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  26. Jeremías 50:26 Lit., el fin
  27. Jeremías 50:26 Lit., y dedicad al anatema
  28. Jeremías 50:29 Otra posible lectura es: muchos
  29. Jeremías 50:29 Lit., pisan (para entesar)
  30. Jeremías 50:29 Algunos mss. agregan: para ella
  31. Jeremías 50:30 O, destruidos
  32. Jeremías 50:31 Lit., arrogancia
  33. Jeremías 50:31 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  34. Jeremías 50:31 Otra posible lectura es: de tu castigo
  35. Jeremías 50:32 Lit., arrogancia
  36. Jeremías 50:34 Lit., su
  37. Jeremías 50:36 I.e., falsos profetas
  38. Jeremías 50:36 O, anonadados
  39. Jeremías 50:37 Lit., toda la población mixta que está
  40. Jeremías 50:38 Otra posible lectura es: Espada
  41. Jeremías 50:39 O, animales aulladores
  42. Jeremías 50:44 Lit., del orgullo
  43. Jeremías 50:44 O, una habitación perenne
  44. Jeremías 50:44 Lit., porque
  45. Jeremías 50:45 O, habitación
  46. Jeremías 50:46 Lit., A la voz
  47. Jeremías 51:1 Nombre en clave para Caldea; o, el corazón de los que se levantan contra mí
  48. Jeremías 51:1 O, un viento destructor
  49. Jeremías 51:2 Otra posible lectura es: aventadores
  50. Jeremías 51:3 Lit., pise (para entesar)
  51. Jeremías 51:3 I.e., el defensor caldeo
  52. Jeremías 51:3 En el T.M., Contra el que entesa su arco, entéselo
  53. Jeremías 51:3 En el T.M., contra el que
  54. Jeremías 51:4 O, heridos
  55. Jeremías 51:5 Lit., no ha enviudado…de
  56. Jeremías 51:6 Lit., No seáis silenciados
  57. Jeremías 51:6 O, en su iniquidad
  58. Jeremías 51:13 Lit., codo o medida
  59. Jeremías 51:14 I.e., como el cantar de los lagareros
  60. Jeremías 51:17 O, imágenes talladas
  61. Jeremías 51:19 Lit., Formador
  62. Jeremías 51:19 O, del Cetro
  63. Jeremías 51:23 O, sátrapas
  64. Jeremías 51:27 O, bandera
  65. Jeremías 51:27 Lit., Consagrad
  66. Jeremías 51:28 Lit., Consagrad
  67. Jeremías 51:28 O, sátrapas
  68. Jeremías 51:29 O, objeto de horror
  69. Jeremías 51:30 Lit., secado
  70. Jeremías 51:31 Lit., corredor
  71. Jeremías 51:31 Lit., corredor
  72. Jeremías 51:31 Lit., heraldo
  73. Jeremías 51:31 Lit., heraldo
  74. Jeremías 51:32 Lit., pantanos
  75. Jeremías 51:36 O, ancho río
  76. Jeremías 51:40 Lit., con
  77. Jeremías 51:41 Nombre en clave para Babilonia
  78. Jeremías 51:42 O, ancho río
  79. Jeremías 51:46 Lit., en el
  80. Jeremías 51:46 Lit., el
  81. Jeremías 51:46 Lit., el
  82. Jeremías 51:50 Lit., vuestro corazón
  83. Jeremías 51:53 Lit., fortalezca la cumbre de su poder
  84. Jeremías 51:55 O, voz
  85. Jeremías 51:55 Lit., será dado
  86. Jeremías 51:57 O, sátrapas
  87. Jeremías 51:59 Lit., Palabra
  88. Jeremías 51:60 O, libro
  89. Jeremías 51:61 Lit., mira y lee
  90. Jeremías 51:62 Lit., desde el hombre hasta animal
  91. Jeremías 51:63 Lit., Y sucederá que
  92. Jeremías 51:63 O, libro
  93. Jeremías 52:1 Otra posible lectura es: Hamital
  94. Jeremías 52:4 Lit., contra
  95. Jeremías 52:6 Lit., pueblo de la tierra
  96. Jeremías 52:7 Lit., por todos lados contra
  97. Jeremías 52:7 I.e., valle del Jordán
  98. Jeremías 52:8 Lit., el Arabá
  99. Jeremías 52:9 Lit., habló juicios con él
  100. Jeremías 52:10 O, jefes
  101. Jeremías 52:12 Lit., estaba de pie delante
  102. Jeremías 52:15 Lit., caídos que habían caído
  103. Jeremías 52:16 O, trabajadores sin paga
  104. Jeremías 52:18 O, cucharas para incienso
  105. Jeremías 52:19 O, cucharas para incienso
  106. Jeremías 52:20 Así en la versión gr. (Sept.) y en la siriaca; el hebreo omite: el mar
  107. Jeremías 52:21 Un codo equivale aprox. a 45 cm.
  108. Jeremías 52:21 Lit., y una cuerda de doce codos la rodeaba
  109. Jeremías 52:22 Lit., como éstas
  110. Jeremías 52:23 Lit., al viento
  111. Jeremías 52:24 Lit., guardas del umbral
  112. Jeremías 52:25 Lit., hombres de los que veían el rostro del rey
  113. Jeremías 52:25 Lit., pueblo de la tierra
  114. Jeremías 52:28 O posiblemente, diecisiete
  115. Jeremías 52:31 Lit., Y sucedió que
  116. Jeremías 52:31 O, Awil-Marduc (“hombre de Marduc”)
  117. Jeremías 52:31 Lit., levantó la cabeza de
  118. Jeremías 52:33 Lit., comió pan
  119. Jeremías 52:33 Lit., su
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Profecía sobre los filisteos

Jeremías 47-49

9781586403546

Profecía sobre los filisteos

47:1 Palabra del Señor que vino al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón conquistara[a] Gaza. Así dice el Señor:

He aquí que suben aguas del norte
y se convierten en torrente desbordante,
que inunda la tierra y su plenitud,
la ciudad y los que en ella habitan;
clamarán los hombres,
y gemirá todo habitante de la tierra
a causa del sonido de los[b] cascos de sus corceles[c],
del estruendo de sus carros y del estrépito de sus ruedas.
No se vuelven los padres para cuidar a sus hijos,
por la debilidad de sus brazos[d],
a causa del día que viene
para destruir a todos los filisteos,
para exterminar de Tiro y de Sidón
a todo aliado que quede;
porque el Señor destruirá a los filisteos,
al remanente de la costa de Caftor.
Le ha sobrevenido la calvicie a Gaza,
desolada ha sido Ascalón.
Remanente de su valle,
¿hasta cuándo te sajarás?
¡Ay, espada del Señor!
¿Hasta cuándo estarás inquieta[e]?
Vuélvete a tu vaina,
reposa y cálmate.
¿Cómo puede[f] estar quieta,
cuando el Señor le ha dado órdenes?
Contra Ascalón y contra la costa del mar,
allí la ha asignado.

Profecía sobre Moab

48:1 Acerca de Moab.

Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel:

¡Ay de Nebo, porque ha sido destruida!
Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada;
la altiva fortaleza[g] ha sido avergonzada y destrozada[h].
Ya no hay alabanza para Moab,
en Hesbón han tramado mal contra ella:
“Venid y quitémosla de entre las naciones.”
También tú, Madmena[i], serás silenciada,
la espada te seguirá.
Voz de clamor desde Horonaim:
“Devastación y gran destrucción.”
Moab está quebrantada,
sus pequeños dejan oír gritos de angustia.
Porque la cuesta de Luhit
con llanto continuo la suben;
porque a la bajada de Horonaim
se oyen gritos angustiosos[j] de destrucción.
Huid, salvad vuestras vidas,
sed como un enebro[k] en el desierto.
Por cuanto pusiste tu confianza en tus ganancias y en tus tesoros,
también tú serás conquistada,
y Quemos saldrá al destierro
junto con sus sacerdotes y sus príncipes.
Vendrá el destructor de cada ciudad,
y ninguna ciudad escapará;
también el valle será devastado,
y la meseta será destruida,
como ha dicho el Señor.
Dad alas[l] a Moab,
para que se escape[m];
sus ciudades serán una desolación,
sin que nadie habite en ellas.
10 Maldito el que hace la obra del Señor con engaño;
maldito el que retrae su espada de la sangre.

11 Reposado ha estado Moab desde su juventud,
ha estado tranquilo sobre su sedimento;
no ha sido vaciado de vasija en vasija,
ni ha ido al destierro;
por eso retiene su sabor[n],
y su aroma no ha cambiado.

12 Por tanto, he aquí, vienen días —declara el Señor— cuando le enviaré a trasvasadores que lo trasvasarán; vaciarán sus vasijas y harán pedazos sus cántaros. 13 Y Moab se avergonzará de Quemos, como la casa de Israel se avergonzó de Betel, su confianza.

14 ¿Cómo podéis decir: “Somos poderosos guerreros,
y hombres valientes para la guerra”?
15 Es destruido Moab, el devastador ha subido a sus ciudades;
la flor de sus jóvenes[o] desciende a la matanza,
—declara el Rey, cuyo nombre es el Señor de los ejércitos.
16 La ruina de Moab pronto vendrá,
y su calamidad se ha apresurado mucho.
17 Llorad por él, todos los que habitáis a su alrededor,
y todos los que sabéis su nombre.
Decid: “¡Cómo se ha roto el poderoso cetro[p],
el báculo glorioso!”
18 Desciende de tu gloria,
siéntate en tierra reseca[q],
moradora hija de Dibón,
porque el destructor de Moab ha subido contra ti,
para destruir tus fortalezas.
19 Párate junto al camino y vela,
moradora de Aroer;
pregunta al que huye y a la que escapa,
y di: “¿Qué ha sucedido?”
20 Avergonzado está Moab porque ha sido destrozado[r].
Gemid y clamad;
anunciad junto al Arnón
que Moab ha sido destruido.

21 También ha venido juicio sobre la llanura, sobre Holón, sobre Jahaza y contra Mefaat, 22 contra Dibón, contra Nebo y contra Bet-deblataim, 23 contra Quiriataim, contra Bet-gamul y contra Bet-meón, 24 contra Queriot, contra Bosra y contra todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas. 25 El cuerno de Moab ha sido cortado y quebrado su brazo —declara el Señor. 26 Embriagadle, porque se ha vuelto arrogante con[s] el Señor; Moab se revolcará en su vómito, y será también objeto de burla. 27 ¿Y no fue Israel objeto de burla para ti? ¿O fue sorprendido[t] entre ladrones? Porque cada vez que hablas de él, te burlas[u].

28 Abandonad las ciudades y morad en las peñas,
moradores de Moab,
sed como paloma que anida
más allá de la boca de la caverna[v].
29 Hemos oído del orgullo de Moab (es muy orgulloso),
de su soberbia, de su orgullo, de su arrogancia y de su altivez[w].
30 Yo conozco su cólera —declara el Señor
pero es inútil[x];
sus vanas jactancias nada[y] consiguen.
31 Por tanto, gemiré por Moab,
sí, por todo Moab clamaré;
sollozaré[z] por los hombres de Kir-hares.
32 Más que el llanto por Jazer
lloraré por ti, viña de Sibma.
Tus sarmientos pasaron el mar,
llegaron hasta el mar de Jazer;
sobre tus frutos de verano y sobre tu vendimia
ha caído el destructor,
33 y fueron quitados la alegría y el regocijo
del campo fértil, de la tierra de Moab.
He hecho que se acabe el vino de los lagares;
nadie con gritos los pisará,
y si hay gritos no serán gritos de júbilo.

34 El clamor de Hesbón llega hasta Eleale y hasta Jahaza; levantaron[aa] su voz, desde Zoar hasta Horonaim y hasta Eglat-selisiya; porque también las aguas de Nimrim se secarán[ab]. 35 Y haré desaparecer de Moab —declara el Señor— al que ofrece sacrificios en lugar alto y al que quema incienso a sus dioses.

36 Por tanto, mi corazón gime[ac] por Moab como una flauta[ad]; mi corazón gime[ae]también como una flauta[af] por los hombres de Kir-hares, ya que perdieron la abundancia que se había producido. 37 Porque toda cabeza está rapada y toda barba rasurada; en todas las manos hay sajaduras y sobre los lomos cilicio. 38 En todas las terrazas de Moab y en sus calles todo es lamentación, porque he quebrado a Moab como a vaso indeseable —declara el Señor. 39 ¡Cómo ha sido destrozado[ag]! ¡Cómo ha gemido! ¡Cómo ha vuelto la espalda Moab avergonzado! Moab será, pues, objeto de burla y de terror para todos los que lo rodean.40 Porque así dice el Señor:

He aquí, como águila volará veloz,
y extenderá sus alas contra Moab.
41 Ha sido tomada Queriot
y las fortalezas han sido ocupadas;
será el corazón de los valientes de Moab en aquel día
como el corazón de una mujer de parto.
42 Y Moab será destruido, dejará de ser pueblo
porque se engrandeció contra el Señor.
43 Terror, foso y lazo vienen sobre ti,
morador de Moab —declara el Señor.
44 El que huya del terror
caerá en el foso,
y el que suba del foso
caerá en el lazo;
porque yo traeré sobre él, sobre Moab,
el año de su castigo —declara el Señor.

45 A la sombra de Hesbón
se paran sin fuerzas los fugitivos;
pues ha salido fuego de Hesbón,
y una llama de en medio de Sehón,
que ha consumido las sienes de Moab
y los cráneos de los hijos del tumulto.
46 ¡Ay de ti, Moab!
Ha perecido el pueblo de Quemos;
porque tus hijos han sido tomados en cautiverio,
y tus hijas en cautividad.
47 Pero restauraré el bienestar[ah] de Moab
en los postreros días —declara el Señor.

Hasta aquí, el juicio de Moab.

Profecía sobre Amón

49:1 Acerca de los hijos de Amón.

Así dice el Señor:

¿No tiene hijos Israel?
¿No tiene heredero?
¿Por qué, pues, Milcom[ai] se ha apoderado de Gad
y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
Por tanto, he aquí, vienen días —declara el Señor
en que haré que se oiga el grito de guerra
contra Rabá de los hijos de Amón,
y será convertida en montón de ruinas,
y sus ciudades[aj] serán incendiadas.
Entonces se apoderará Israel de los que lo poseían —dice el Señor.
Gime, Hesbón, porque Hai ha sido destruida.
Clamad, hijas de Rabá,
ceñíos de cilicio y lamentaos,
corred de un lado a otro por entre los muros,
porque Milcom[ak] irá al destierro
junto con sus sacerdotes y sus príncipes.
¡Cómo te jactas de los valles!
Tu valle se desvanece,
hija infiel,
la que confía en sus tesoros, diciendo:
“¿Quién vendrá contra mí?”
He aquí, traigo sobre ti terror
—declara el Señor, Dios[al] de los ejércitos—
de todos tus alrededores;
y seréis lanzados cada uno delante de sí,
y no habrá quien reúna a los fugitivos.
Pero después restauraré
el bienestar[am] de los hijos de Amón
—declara el Señor.

Profecía sobre Edom

Acerca de Edom.

Así dice el Señor de los ejércitos:

¿No hay ya sabiduría en Temán?
¿Se ha perdido el consejo de los prudentes?
¿Se ha corrompido su sabiduría?
Huid, volved, morad en las profundidades,
habitantes de Dedán,
porque la ruina de Esaú traeré[an] sobre él
al momento de castigarlo[ao].
Si vinieran a ti vendimiadores,
¿no dejarían rebuscos?
Si vinieran ladrones de noche,
sólo destruirían hasta que les bastara[ap].
10 Pero yo he despojado totalmente a Esaú,
he descubierto sus escondrijos
y no podrá esconderse.
Ha sido destruida su descendencia[aq], sus hermanos
y vecinos, y él ya no existe.
11 Deja a tus huérfanos, yo los conservaré con vida;
que tus viudas confíen en mí.

12 Pues así dice el Señor: He aquí, los que no estaban condenados a[ar] beber la copa, ciertamente la beberán, ¿y serás tú absuelto por completo? No serás absuelto, sino que ciertamente la beberás. 13 Porque por mí he jurado —declara elSeñor— que Bosra será motivo de horror, de oprobio, de ruina y de maldición; todas sus ciudades se convertirán en ruinas perpetuas.

14 He oído un mensaje de parte del Señor,
y un mensajero es enviado entre las naciones, diciendo:
Reuníos y venid contra él,
y levantaos para la guerra.
15 Pues he aquí, pequeño te he hecho entre las naciones,
menospreciado entre los hombres.
16 En cuanto al terror que infundías[as],
te ha engañado la soberbia de tu corazón;
tú que vives en las hendiduras de las peñas[at],
que ocupas la cumbre del monte.
Aunque hagas tu nido tan alto como el del águila,
de allí te haré bajar —declara el Señor.

17 Y Edom se convertirá en objeto de horror; todo el que pase por él se quedará atónito y silbará a causa de todas sus heridas. 18 Como en la destrucción de Sodoma y Gomorra y de sus ciudades vecinas —dice el Señor— nadie habitará allí, ni residirá en él hijo de hombre. 19 He aquí que uno subirá como león de la espesura[au] del Jordán contra el pastizal de perenne verdor[av], y[aw] en un instante lo haré huir de él, y al que sea escogido nombraré sobre él. Porque ¿quién es como yo y quién me citará a juicio? ¿Quién es el pastor que me podrá resistir?

20 Por tanto, oíd el plan que el Señor ha trazado contra Edom, y los designios que ha decretado contra los habitantes de Temán: ciertamente los arrastrarán, aun a los más pequeños del rebaño; ciertamente a causa de ellos hará una desolación de su pastizal[ax]. 21 Al estruendo de su caída tiembla la tierra; hay un clamor. Hasta el mar Rojo[ay] se oye su voz. 22 He aquí, se remonta, vuela veloz como un águila y extiende sus alas contra[az] Bosra. En aquel día el corazón de los valientes de Edom será como el corazón de una mujer de parto.

Profecía sobre Damasco

23 Acerca de Damasco.

Avergonzadas están Hamat y Arfad.
Porque han oído malas noticias
están desalentadas.
Hay ansiedad como en el mar
que no se puede calmar.
24 Desamparada está Damasco;
se ha vuelto para huir,
y el pánico se ha apoderado de ella;
angustia y dolores la oprimen
como a mujer de parto.
25 ¿Cómo es que no ha sido abandonada la ciudad alabada,
la ciudad de mi regocijo?
26 Por eso sus jóvenes caerán en sus calles,
y todos los hombres de guerra serán
silenciados[ba] en aquel día —declara el Señor de los ejércitos.
27 Y prenderé fuego al muro de Damasco
que consumirá los palacios[bb] de Ben-adad.

Profecía sobre Cedar y Hazor

28 Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, que derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia. Así dice el Señor:

Levantaos, subid a Cedar
y destruid a los hijos del oriente.
29 Sus tiendas y sus rebaños serán tomados;
las cortinas de sus tiendas, todos sus bienes y sus camellos se los llevarán,
y gritarán el uno al otro: “¡Terror por todas partes!”
30 Escapaos, huid; morad en las profundidades,
habitantes de Hazor —declara el Señor—,
porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha concebido un plan contra vosotros,
ha trazado un designio contra vosotros.
31 Levantaos, subid contra una nación tranquila,
que vive confiada —declara el Señor.
No tiene puertas ni cerrojos;
viven solitarios.
32 Sus camellos serán el despojo,
y la multitud de sus ganados el botín;
esparciré a todos los vientos a los que se rapan las sienes,
y de todos lados les traeré su ruina —declara el Señor.
33 Y Hazor será guarida de chacales,
una desolación para siempre;
nadie habitará allí,
ni residirá en ella hijo de hombre.

Profecía sobre Elam

34 Palabra del Señor que vino al profeta Jeremías acerca de Elam al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, diciendo: 35 Así dice el Señor de los ejércitos:

“He aquí, quebraré el arco de Elam,
lo mejor[bc] de su fortaleza.
36 “Y traeré sobre Elam los cuatro vientos
desde los cuatro extremos del cielo,
y a todos estos vientos los esparciré;
no habrá nación
adonde no vayan los expulsados de Elam.
37 “Destrozaré[bd] a Elam delante de sus enemigos
y delante de los que buscan sus vidas;
traeré sobre ellos calamidad,
el ardor de mi ira” —declara el Señor
“y enviaré tras ellos la espada
hasta que los haya acabado.
38 “Entonces pondré mi trono en Elam,
y allí destruiré al rey y a los príncipes”
—declara el Señor.
39 “Pero sucederá en los postreros días
que restauraré el bienestar[be] de Elam”
—declara el Señor.

Notas al pie:

  1. Jeremías 47:1 Lit., hiriera
  2. Jeremías 47:3 Lit., las pisadas de los
  3. Jeremías 47:3 Lit., poderosos
  4. Jeremías 47:3 Lit., manos
  5. Jeremías 47:6 Lit., no estarás quieta
  6. Jeremías 47:7 Lit., puedes
  7. Jeremías 48:1 O, Misgab
  8. Jeremías 48:1 O, y anonadada
  9. Jeremías 48:2 I.e., una ciudad de Moab
  10. Jeremías 48:5 Lit., las angustias del clamor
  11. Jeremías 48:6 O, Aroer; la versión gr. (Sept.) dice: asno montés
  12. Jeremías 48:9 O, sal
  13. Jeremías 48:9 O, porque ella caerá en ruinas
  14. Jeremías 48:11 Lit., su sabor ha quedado en él
  15. Jeremías 48:15 I.e., guerreros
  16. Jeremías 48:17 O, la poderosa vara
  17. Jeremías 48:18 Lit., siéntate sedienta
  18. Jeremías 48:20 O, anonadado
  19. Jeremías 48:26 O, se ha engrandecido contra
  20. Jeremías 48:27 O, encontrado
  21. Jeremías 48:27 Lit., meneas la cabeza
  22. Jeremías 48:28 Lit., del foso
  23. Jeremías 48:29 Lit., la altivez de su corazón
  24. Jeremías 48:30 Lit., pero no es así
  25. Jeremías 48:30 Lit., así no
  26. Jeremías 48:31 Así en un ms.; en el texto heb., sollozará
  27. Jeremías 48:34 Lit., dieron
  28. Jeremías 48:34 Lit., serán una desolación
  29. Jeremías 48:36 Lit., suena
  30. Jeremías 48:36 Lit., flautas
  31. Jeremías 48:36 Lit., suena
  32. Jeremías 48:36 Lit., flautas
  33. Jeremías 48:39 O, anonadado
  34. Jeremías 48:47 O, haré volver a los cautivos
  35. Jeremías 49:1 Heb., Malcam
  36. Jeremías 49:2 Lit., hijas
  37. Jeremías 49:3 Heb., Malcam
  38. Jeremías 49:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  39. Jeremías 49:6 O, haré volver a los cautivos
  40. Jeremías 49:8 O, he traído
  41. Jeremías 49:8 O, que le castigué
  42. Jeremías 49:9 Lit., lo suficiente para ellos
  43. Jeremías 49:10 Lit., simiente
  44. Jeremías 49:12 Lit., cuya sentencia no fue la de
  45. Jeremías 49:16 Lit., a tu terror
  46. Jeremías 49:16 O, de Sela
  47. Jeremías 49:19 Lit., del orgullo
  48. Jeremías 49:19 O, una habitación perenne
  49. Jeremías 49:19 Lit., porque
  50. Jeremías 49:20 O, habitación
  51. Jeremías 49:21 Lit., mar de Cañas
  52. Jeremías 49:22 O, sobre
  53. Jeremías 49:26 O, destruidos
  54. Jeremías 49:27 O, las fortalezas
  55. Jeremías 49:35 Lit., primero
  56. Jeremías 49:37 O, E infundiré temor
  57. Jeremías 49:39 O, haré volver a los cautivos
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Huida del pueblo a Egipto

Jeremías 43-46

9781586403546

Huida del pueblo a Egipto

43:1 Pero sucedió que cuando Jeremías terminó de hablar a todo el pueblo todas las palabras del Señor su Dios, es decir, todas estas palabras con las cuales elSeñor su Dios le había enviado, Azarías, hijo de Osaías, y Johanán, hijo de Carea, y todos los hombres arrogantes dijeron a Jeremías: Es mentira lo que dices. El Señor nuestro Dios no te ha enviado a decir: “No debéis entrar en Egipto para residir allí”; sino que Baruc, hijo de Nerías, te incita contra nosotros para entregarnos en mano de los caldeos, a fin de que nos maten o nos deporten a Babilonia. No obedeció, pues, Johanán, hijo de Carea, ni ninguno de los capitanes[a] de las tropas, ni nadie del pueblo, la voz del Señor, de quedarse en la tierra de Judá, sino que Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes[b] de las tropas, tomaron a todo el remanente de Judá que había vuelto de todas las naciones a las cuales habían sido dispersados, para residir en la tierra de Judá, a hombres, mujeres y niños, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había dejado con Gedalías, hijo de Ahicam y nieto[c] de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc, hijo de Nerías, y entraron en la tierra de Egipto (pues no escucharon la voz del Señor) y se adentraron hasta Tafnes.

Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías en Tafnes, diciendo: Toma en tus manos[d] piedras grandes y escóndelas en la mezcla en la terraza de ladrillo[e] que está a la entrada del palacio[f] de Faraón en Tafnes, a vista de los[g] judíos, 10 y diles: “Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘He aquí, enviaré a traer a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido, y él extenderá su pabellón sobre ellas. 11 ‘Vendrá y herirá la tierra de Egipto; los que sean para la muerte, a la muerte, los que para el cautiverio, al cautiverio, y los que para la espada, a la espada. 12 ‘Y prenderá[h]fuego a los templos[i] de los dioses de Egipto, los quemará, y se[j] llevará cautivos a sus ídolos. Y se envolverá de la tierra de Egipto como el pastor se envuelve con su capa, y saldrá de allí en paz. 13 ‘También quebrará los obeliscos[k] de Heliópolis[l], que está en la tierra de Egipto, y prenderá fuego a los templos[m] de los dioses de Egipto.’”

Profecía de Jeremías a los judíos en Egipto

44:1 Palabra que vino a Jeremías para todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto, los que moraban en Migdol, en Tafnes, en Menfis[n] y en la tierra de Patros, diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Vosotros habéis visto toda la calamidad que he traído sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá, y que he aquí, hoy están en ruinas y no hay en ellas morador, a causa de la maldad que ellos cometieron para provocarme a ira, quemando constantemente sacrificios[o] y sirviendo a otros dioses que no habían conocido, niellos, ni vosotros, ni vuestros padres. “Con todo, os envié a todos mis siervos los profetas repetidas veces[p], diciendo: ‘No hagáis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.’ “Pero no escucharon ni inclinaron su oído para apartarse de su maldad, para dejar de quemar sacrificios a otros dioses. “Por tanto, se derramó mi ira y mi furor y ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que fueron convertidas en ruinas y en desolación, como lo están hoy. “Ahora pues, así dice el Señor Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘¿Por qué os hacéis un daño tan grande a vosotros mismos cortando de entre vosotros a hombre y mujer, niño y lactante de en medio de Judá, sin que os quede remanente,provocándome a ira con la obra de vuestras manos, quemando sacrificios a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado a residir, de modo que seáis exterminados y vengáis a ser maldición y oprobio entre todas las naciones de la tierra? ‘¿Habéis olvidado las maldades de vuestros padres, las maldades de los reyes de Judá y las maldades de sus mujeres, vuestras propias maldades y las maldades de vuestras mujeres, que cometieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén? 10 ‘Pero hasta hoy no se han humillado[q], ni han temido, ni han andado en mi ley ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.’”

11 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, volveré el rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá. 12 “Y quitaré el remanente de Judá que ha decidido[r] entrar en la tierra de Egipto para residir allí, y serán acabados en la tierra de Egipto; caerán a espada, por el hambre serán acabados. Tanto el pequeño como el grande morirán a espada y de hambre; seréis motivo de maldición, de horror, de imprecación y de oprobio. 13 “Y castigaré a los que moran en la tierra de Egipto, como he castigado a Jerusalén, con espada, con hambre y con pestilencia. 14 “Y no quedará quien escape ni quien sobreviva del remanente de Judá que ha entrado en la tierra de Egipto para residir allí, para luego volver a la tierra de Judá a la cual añoran volver[s] a fin de morar allí, porque ninguno volverá, excepto algunos fugitivos.”

15 Entonces todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban sacrificios a otros dioses, junto con todas las mujeres que estaban presentes, una gran multitud, y todo el pueblo que moraba en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo: 16 En cuanto al mensaje[t] que nos has hablado en el nombre del Señor, no vamos a escucharte, 17 sino que ciertamente cumpliremos toda palabra que ha salido de nuestra boca, y quemaremos[u]sacrificios a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hacíamos nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Entonces teníamos bastante alimento[v], prosperábamos y no veíamos mal alguno. 18 Pero desde que dejamos de quemar sacrificios a la reina del cielo y derramarle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados. 19 Y, dijeron las mujeres, cuando nosotras quemábamos sacrificios a la reina del cielo y le derramábamos libaciones, ¿acaso sin saberlo nuestros maridos le hacíamos tortas con su imagen[w] y le derramábamos libaciones?

20 Entonces Jeremías habló a todo el pueblo, a hombres y a mujeres, a todo el pueblo que así le respondía, diciendo: 21 En cuanto a los sacrificios que habéis quemado en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra, ¿no se ha acordado el Señor de ellos, y no ha venido esto a su mente[x]? 22 El Señor no pudo soportar más, a causa de la maldad de vuestras obras y a causa de las abominaciones que habíais cometido; por eso vuestra tierra fue convertida en ruinas, objeto de horror y maldición, sin habitantes, como está hoy. 23 Porque quemasteis sacrificios y pecasteis contra el Señor y no obedecisteis la voz delSeñor ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios, por tanto, os ha sobrevenido esta calamidad, como sucede hoy. 24 Entonces Jeremías dijo a todo el pueblo y a todas las mujeres: Oíd la palabra del Señor, todo Judá, los que estáis en la tierra de Egipto: 25 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel[y]: “Vosotros y vuestras mujeres habéis hablado con vuestra boca y lo habéis realizado con vuestras manos, diciendo: ‘Ciertamente cumpliremos los votos que hemos hecho de quemar sacrificios a la reina del cielo y de derramarle libaciones.’ ¡Id a cumplir[z] vuestros votos! ¡Poned por obra vuestros votos!” 26 Pero[aa] oíd la palabra del Señor, todo Judá, los que habitáis en la tierra de Egipto: “He aquí, he jurado por mi gran nombre” —dice el Señor— “que nunca más será invocado mi nombre en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de Judá, diciendo: ‘Vive el Señor Dios[ab].’ 27 “He aquí, velo sobre ellos para mal y no para bien, y serán acabados todos los hombres de Judá que están en la tierra de Egipto por la espada y por el hambre hasta que sean totalmente exterminados[ac]. 28 “Y los que escapen de la espada, pocos en número[ad], volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá. Entonces sabrá todo el remanente de Judá que ha ido a la tierra de Egipto para residir allí, qué palabra ha de permanecer, si la mía o la de ellos. 29 “Y esta será la señal para vosotros” —declara el Señor— “de que os voy a castigar en este lugar, para que sepáis que ciertamente mis palabras permanecerán para mal contra vosotros.” 30 Así dice el Señor: “He aquí, entregaré a Faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su vida.”

Mensaje a Baruc

45:1 Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando ésteescribió estas palabras en un libro al dictado[ae] de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: Así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc: “Tú dijiste: ‘¡Ay, infeliz de mí!, porque el Señor ha añadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo.’” Así le dirás: “Así dice el Señor: ‘He aquí, lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta[af] tierra.’ “Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas? No las busques; porque he aquí, voy a traer calamidad sobre toda carne” —declara el Señor— “pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde vayas.”

Profecía sobre Egipto

46:1 Palabra del Señor que vino al profeta Jeremías acerca de las naciones. A Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Eufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:

Preparad escudo y broquel,
y avanzad hacia la batalla.
Aparejad los caballos,
montad los corceles[ag]
y presentaos con los yelmos puestos.
Bruñid las lanzas,
vestíos las corazas.
¿Pero qué es lo que veo?
Están aterrados,
retroceden,
y sus valientes están deshechos;
en la huida buscan refugio
sin mirar atrás.
Hay terror por todas partes[ah]
—declara el Señor.
Que no huya el ligero,
ni escape el poderoso;
en el norte, junto al río Eufrates,
han tropezado y caído.
¿Quién es éste que sube como el Nilo,
cuyas aguas se agitan como ríos?
Egipto sube como el Nilo,
cuyas aguas se agitan como ríos,
pero El ha dicho: Subiré y cubriré esa tierra;
ciertamente destruiré la ciudad y sus habitantes.
Subid, caballos, y corred furiosos[ai], carros,
para que avancen los poderosos:
Etiopía[aj] y Put[ak], que manejan escudo,
y los de Lud[al], que manejan y entesan el arco.
10 Porque aquel día es para el Señor, Dios[am] de los ejércitos,
día de venganza, para vengarse de sus enemigos;
la espada devorará y se saciará
y se empapará con su sangre;
pues habrá una matanza[an] para el Señor, Dios[ao] de los ejércitos,
en la tierra del norte, junto al río Eufrates.
11 Sube a Galaad y consigue bálsamo,
virgen, hija de Egipto.
En vano has multiplicado los remedios[ap];
no hay curación para ti.
12 Han oído las naciones de tu afrenta,
y tu clamor llena la tierra;
porque guerrero con guerrero ha tropezado,
y a una han caído ambos.

13 Palabra que el Señor habló al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:

14 Anunciad en Egipto y hacedlo oír en Migdol,
hacedlo oír también en Menfis[aq] y en Tafnes;
decid: “Ponte en pie y prepárate,
porque la espada ha devorado a los que te rodean.”
15 ¿Por qué han quedado postrados tus valientes?
No se mantienen en pie porque el Señor los ha derribado.
16 Han tropezado muchas veces;
en verdad, han caído uno sobre otro.
Entonces dijeron: “Levántate y volvamos
a nuestro pueblo y a nuestra tierra natal,
ante la espada opresora[ar].”
17 Allí gritaron: “Faraón, rey de Egipto, es sólo un gran ruido[as];
ha dejado pasar el tiempo señalado.”
18 Vivo yo —declara el Rey
cuyo nombre es el Señor de los ejércitos—
que ciertamente como se destaca el Tabor entre los montes,
o el Carmelo junto al mar, uno ha de venir.
19 Prepara tu equipaje para el destierro,
hija que moras en Egipto,
porque Menfis[at] será convertida en desolación,
incendiada y despoblada.
20 Novilla hermosa es Egipto,
mas un tábano[au] del norte viene; ya viene.
21 Sus mercenarios también son en medio de ella
como becerros engordados[av];
porque también ellos se han vuelto atrás,
y a una han huido, no resistieron;
porque el día de su ruina ha venido sobre ellos,
la hora de su castigo.
22 Se oye[aw] su sonido como el de una serpiente,
pues el enemigo avanza como un ejército[ax];
con hachas, como leñadores, vienen contra ella.
23 Talan su bosque —declara el Señor
aunque sea impenetrable,
aunque sean[ay] más numerosos que las langostas,
innumerables.
24 Es avergonzada la hija de Egipto,
es entregada al poder[az] del pueblo del norte.

25 Dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, castigaré a Amón de Tebas, a Faraón y a Egipto junto con sus dioses y sus reyes; a Faraón y a los que en él confían. 26 Y los entregaré en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de su siervo. Mas después será habitado como en los días de antaño —declara el Señor.

27 Pero tú no temas, siervo mío Jacob,
ni te atemorices, Israel;
porque he aquí, te salvaré de lugar remoto,
y a tu descendencia[ba] de la tierra de su cautiverio.
Y volverá Jacob, y estará tranquilo
y seguro, y nadie lo atemorizará.
28 Tú no temas, siervo mío Jacob —declara el Señor
porque yo estoy contigo;
pues acabaré con todas las naciones
adonde te he expulsado,
pero no acabaré contigo,
sino que te castigaré con justicia;
de ninguna manera te dejaré sin castigo.

Notas al pie:

  1. Jeremías 43:4 O, príncipes
  2. Jeremías 43:5 O, príncipes
  3. Jeremías 43:6 Lit., hijo
  4. Jeremías 43:9 Lit., tu mano
  5. Jeremías 43:9 O, enladrillado
  6. Jeremías 43:9 Lit., de la casa
  7. Jeremías 43:9 Lit., hombres
  8. Jeremías 43:12 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., yo prenderé
  9. Jeremías 43:12 Lit., las casas
  10. Jeremías 43:12 Lit., y los
  11. Jeremías 43:13 O, columnas de piedra
  12. Jeremías 43:13 Heb., Bet-semes, i.e., la casa del dios-sol
  13. Jeremías 43:13 Lit., las casas
  14. Jeremías 44:1 O, Nof
  15. Jeremías 44:3 O, incienso, y así en el resto del cap.
  16. Jeremías 44:4 Lit., madrugando y enviando
  17. Jeremías 44:10 Lit., quebrantado
  18. Jeremías 44:12 Lit., puesto su rostro para
  19. Jeremías 44:14 Lit., levantan su alma
  20. Jeremías 44:16 Lit., a la palabra
  21. Jeremías 44:17 O, para quemar
  22. Jeremías 44:17 Lit., pan
  23. Jeremías 44:19 Lit., para hacer una imagen de ella
  24. Jeremías 44:21 Lit., corazón
  25. Jeremías 44:25 Lit., Israel, diciendo
  26. Jeremías 44:25 Lit., Ciertamente afirmad
  27. Jeremías 44:26 Lit., Por tanto
  28. Jeremías 44:26 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  29. Jeremías 44:27 Lit., lleguen a su fin
  30. Jeremías 44:28 Lit., hombres contados
  31. Jeremías 45:1 Lit., de la boca
  32. Jeremías 45:4 Lit., la
  33. Jeremías 46:4 O, subid, jinetes
  34. Jeremías 46:5 Heb., Magor-missabib
  35. Jeremías 46:9 Lit., andad como locos
  36. Jeremías 46:9 Heb., Cush
  37. Jeremías 46:9 I.e., Libia (o, Somalia)
  38. Jeremías 46:9 Heb., Ludim
  39. Jeremías 46:10 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  40. Jeremías 46:10 O, un sacrificio
  41. Jeremías 46:10 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  42. Jeremías 46:11 Lit., las curaciones
  43. Jeremías 46:14 O, Nof
  44. Jeremías 46:16 O, del opresor
  45. Jeremías 46:17 Algunas versiones antiguas dicen: Llamad el nombre de Faraón un gran ruido
  46. Jeremías 46:19 O, Nof
  47. Jeremías 46:20 O posiblemente, mosquito
  48. Jeremías 46:21 Lit., del establo
  49. Jeremías 46:22 Lit., camina
  50. Jeremías 46:22 O, con fuerza
  51. Jeremías 46:23 I.e., los árboles del bosque, los egipcios
  52. Jeremías 46:24 Lit., en mano
  53. Jeremías 46:27 Lit., simiente

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Jeremías y el gobernador Gedalías

Jeremías 40-42

9781586403546

Jeremías y el gobernador Gedalías

40:1 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramá, cuando lo había tomado estando él encadenado entre todos los desterrados de Jerusalén y Judá que iban deportados a Babilonia. Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías, y le dijo: El Señor tu Dios decretó esta calamidad contra este lugar, y el Señor la ha traído y hecho tal como había dicho. Porque vosotros pecasteis contra el Señor y no escuchasteis su voz, por tanto os ha sucedido esto. Mas ahora, he aquí, hoy te libro de las cadenas que están en tus manos. Si te parece bien[a] venir conmigo a Babilonia, ven, y yo te cuidaré[b]; pero si te parece mal[c] venir conmigo a Babilonia, no te preocupes[d]. Mira, toda la tierra está delante de ti; ve adonde mejor y más conveniente te parezca ir. Como Jeremías aun no se volvía, le dijo: Vuelve a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha puesto para gobernar sobre las ciudades de Judá, y quédate con él en medio del pueblo; y si no, ve adonde te parezca más conveniente ir. Entonces el capitán de la guardia le dio una ración de alimentos y un regalo, y lo dejó ir. Jeremías fue entonces a Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa, y se quedó con él en medio del pueblo que había quedado en la tierra. Y todos los capitanes[e] de las tropas que estaban en el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había puesto a Gedalías, hijo de Ahicam, para gobernar la tierra, y que le había encomendado los hombres, mujeres y niños y los más pobres de la tierra que no habían sido deportados a Babilonia. Fueron, pues, a Gedalías en Mizpa, junto con Ismael, hijo de Netanías, y Johanán y Jonatán, hijos de Carea, y Seraías, hijo de Tanhumet, y los hijos de Efai netofatita, y Jezanías, hijo de un maacateo, ellos y sus hombres. Entonces Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres, diciendo: No temáis servir a los caldeos; quedaos en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien. 10 Y he aquí, por mi parte, yo me quedaré en Mizpa para estar en lugar vuestro delante de los caldeos que vengan a nosotros; pero en cuanto a vosotros, recoged vino y frutos de verano y aceite, y guardadlos[f] en vuestras vasijas, y habitad en vuestras ciudades que habéis tomado. 11 Asimismo todos los judíos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y los que estaban en todos los demás países, oyeron que el rey de Babilonia había dejado un remanente en Judá y que había puesto para gobernar sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán. 12 Entonces todos los judíos regresaron de todos los lugares adonde habían sido dispersados, y vinieron a la tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa, y recogieron vino y frutos de verano en gran abundancia.

13 Y Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas que estaban en el campo vinieron a Gedalías en Mizpa, 14 y le dijeron: ¿Sabes que Baalis, rey de los hijos de Amón, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para quitarte la vida? Pero Gedalías, hijo de Ahicam, no les creyó. 15 Entonces Johanán, hijo de Carea, habló en secreto a Gedalías en Mizpa, diciendo: Déjame ir a matar a Ismael, hijo de Netanías, y nadie lo sabrá. ¿Por qué te ha de quitar la vida y se dispersen asítodos los judíos que se han reunido en torno a ti, y perezca el remanente de Judá?16 Pero Gedalías, hijo de Ahicam, dijo a Johanán, hijo de Carea: No hagas eso, porque es mentira lo que dices de Ismael.

Gedalías asesinado

41:1 Y en[g] el mes séptimo fue Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la familia[h] real, y uno de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, adonde estaba Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa. Y mientras comían pan juntosallí en Mizpa, se levantó Ismael, hijo de Netanías, y los diez hombres que estaban con él, e hirieron a espada a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, y mataron al que el rey de Babilonia había puesto para gobernar sobre la tierra.Ismael mató también a todos los judíos que estaban con él, es decir, con Gedalías, en Mizpa, y a los hombres de guerra caldeos que se encontraban allí.

Y sucedió que al siguiente[i] día del asesinato de Gedalías, cuando nadie lo sabíaaún, ochenta hombres vinieron de Siquem, de Silo y de Samaria, con las barbas rapadas, las vestiduras rasgadas y cubiertos de incisiones[j], y con ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevarlos a la casa del Señor. Entonces Ismael, hijo de Netanías, salió a su encuentro desde Mizpa, llorando mientras iba; y[k] cuando los encontró, les dijo: Venid a Gedalías, hijo de Ahicam. Y sucedió que cuando entraron en[l] la ciudad, Ismael, hijo de Netanías, y los hombres que con él estaban, los degollaron y los echaron en la cisterna. Pero diez hombres que se encontraban entre ellos, dijeron a Ismael: No nos mates; pues tenemos escondidos en el campo, depósitos de trigo, cebada, aceite y miel. Y él se contuvo y no los mató como a sus compañeros. Y la cisterna donde Ismael había echado todos los cadáveres de los hombres que él había matado por causa[m] de Gedalías, era la que el rey Asa había hecho por causa de Baasa, rey de Israel; Ismael, hijo de Netanías, la llenó de muertos. 10 Después Ismael tomó cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que había quedado en Mizpa, a los cuales Nabuzaradán, capitán de la guardia, había puesto bajo el mando de Gedalías, hijo de Ahicam. Los tomó, pues, cautivos Ismael, hijo de Netanías, y fue a pasarse a los hijos de Amón.

11 Y oyó Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas que estaban con él de todo el mal que había hecho Ismael, hijo de Netanías. 12 Entonces tomaron a todos sus hombres y fueron a pelear contra Ismael, hijo de Netanías, y lo encontraron junto al gran estanque[n] que está en Gabaón. 13 Y sucedió que cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán, hijo de Carea, y a los capitanes de las tropas que estaban con él, se alegraron. 14 Y todo el pueblo al que Ismael llevaba cautivo a Mizpa dio la vuelta y regresó y se fue con Johanán, hijo de Carea. 15 Pero Ismael, hijo de Netanías, escapó de Johanán con ocho hombres y se fue con los hijos de Amón. 16 Entonces Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas que estaban con él tomaron de Mizpa a todo el resto del pueblo que él había recobrado[o] de Ismael, hijo de Netanías, después que éste había matado a Gedalías, hijo de Ahicam, es decir, a los hombres de guerra, las mujeres, los niños y los eunucos, que había traído de Gabaón. 17 Y fueron y se quedaron en Gerut-quimam[p], que está junto a Belén, a fin de ir y entrar en Egipto, 18 a causa de los caldeos, porque les temían, ya que Ismael, hijo de Netanías, había matado a Gedalías, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babiloniahabía puesto para gobernar la tierra.

Jeremías se opone a la huida a Egipto

42:1 Entonces se acercaron todos los capitanes[q] de las tropas, Johanán, hijo de Carea, Jezanías, hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,y dijeron al profeta Jeremías: Llegue[r] ahora ante ti nuestra súplica, y ruega alSeñor tu Dios por nosotros, por todo este remanente, porque quedamos pocos de muchos que éramos, como pueden ver tus ojos, para que el Señor tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer. Entonces el profeta Jeremías les dijo: Os he oído. He aquí, voy a orar al Señor vuestro Dios conforme a vuestras palabras, y[s] todas las palabras que el Señor os responda, yo os las declararé. No os ocultaré palabra alguna. Y ellos dijeron a Jeremías: Que el Señor sea un testigo veraz y fiel contra nosotros si no obramos conforme a toda palabra que el Señor tu Dios te mande para nosotros. Sea buena o mala, escucharemos la voz del Señor nuestro Dios a quien te enviamos, para que nos vaya bien cuando escuchemos la voz del Señor nuestro Dios.

Y sucedió que al cabo de diez días, vino la palabra del Señor a Jeremías.Entonces llamó a Johanán, hijo de Carea, y a todos los capitanes[t] de las tropas que estaban con él, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor, y les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentar delante de El vuestra súplica: 10 “Si os quedáis en esta tierra, entonces os edificaré y no os derribaré, os plantaré y no os arrancaré, porque estoy arrepentido del[u] mal que os he hecho. 11 “No temáis al rey de Babilonia, a quien teméis; no le temáis” —declara el Señor— “porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de su mano. 12 “También tendré compasión de vosotros, para que él tenga compasión de vosotros y os restaure a vuestra tierra. 13 “Pero si decís: ‘No nos quedaremos en esta tierra’, no obedeciendo así la voz del Señor vuestro Dios, 14 diciendo: ‘No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allí nos quedaremos’; 15 en este caso[v], oíd la palabra del Señor, remanente de Judá. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Si os obstináis en[w] entrar en Egipto, y entráis para residir allí, 16 entonces sucederá que la espada que vosotros teméis, os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre que os preocupa, os seguirá de cerca allí enEgipto, y allí moriréis. 17 ‘Así pues, todos los hombres que se obstinen en[x] ir a Egipto para residir allí, morirán a espada, de hambre y de pestilencia; no les quedará sobreviviente ni quien escape del mal que voy a traer sobre ellos.’”

18 Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Como se derramó mi ira y mi furor sobre los habitantes de Jerusalén, así se derramará mi furor sobre vosotros cuando entréis en Egipto. Y seréis motivo de maldición, de horror, de imprecación y de oprobio; y no veréis más este lugar. 19 El Señor os ha hablado, remanente de Judá: No entréis en Egipto. Sabedlo bien, que hoy lo he declarado contra vosotros. 20 Porque os engañáis a vosotros mismos[y], pues fuisteis vosotros los que me enviasteis al Señor vuestro Dios, diciendo: Ruega por nosotros al Señor nuestro Dios, y lo que el Señor nuestro Dios diga, nos lo haces saber y lo haremos. 21 Y hoy os lo he declarado, pero no habéis escuchado la voz del Señor vuestro Dios, ni en cosa alguna de lo que El me ha enviado a deciros.22 Ahora pues, sabedlo bien, que moriréis a espada, de hambre y de pestilencia en el lugar adonde deseáis ir a residir.

Notas al pie:

  1. Jeremías 40:4 Lit., Si está bien ante tus ojos
  2. Jeremías 40:4 Lit., y pondré en ti mis ojos
  3. Jeremías 40:4 Lit., si está mal ante tus ojos
  4. Jeremías 40:4 Lit., déjalo
  5. Jeremías 40:7 O, príncipes
  6. Jeremías 40:10 Lit., ponedlos
  7. Jeremías 41:1 Lit., Y sucedió que
  8. Jeremías 41:1 Lit., simiente
  9. Jeremías 41:4 Lit., segundo
  10. Jeremías 41:5 Lit., habiéndose sajado
  11. Jeremías 41:6 Lit., y sucedió que
  12. Jeremías 41:7 Lit., en medio de
  13. Jeremías 41:9 O, mano
  14. Jeremías 41:12 Lit., a las grandes aguas
  15. Jeremías 41:16 Lit., hecho volver
  16. Jeremías 41:17 O, la posada de Quimam
  17. Jeremías 42:1 O, príncipes
  18. Jeremías 42:2 Lit., Caiga
  19. Jeremías 42:4 Lit., Y sucederá que
  20. Jeremías 42:8 O, príncipes
  21. Jeremías 42:10 O, porque habré cambiado de opinión sobre el
  22. Jeremías 42:15 Lit., ahora, pues
  23. Jeremías 42:15 Lit., ponéis vuestro rostro para
  24. Jeremías 42:17 Lit., pongan su rostro para
  25. Jeremías 42:20 O, habéis errado en vuestras almas
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