Dios y los ídolos

Salmos 115-117

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Dios y los ídolos

115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,
    Sino a tu nombre da gloria,
    Por tu misericordia, por tu verdad.

¿Por qué han de decir las gentes:
¿Dónde está ahora su Dios?

Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho.

Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.

Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;

Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;

Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.

Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.

Oh Israel, confía en Jehová;
El es tu ayuda y tu escudo.

10 Casa de Aarón, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.

11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.

12 Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.

13 Bendecirá a los que temen a Jehová,
A pequeños y a grandes.

14 Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.

15 Benditos vosotros de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.

16 Los cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

17 No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio;

18 Pero nosotros bendeciremos a JAH
Desde ahora y para siempre.
Aleluya.

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

116:1 Amo a Jehová, pues ha oído
    Mi voz y mis súplicas;

Porque ha inclinado a mí su oído;
Por tanto, le invocaré en todos mis días.

Me rodearon ligaduras de muerte,
Me encontraron las angustias del Seol;
Angustia y dolor había yo hallado.

Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo:
Oh Jehová, libra ahora mi alma.

Clemente es Jehová, y justo;
Sí, misericordioso es nuestro Dios.

Jehová guarda a los sencillos;
Estaba yo postrado, y me salvó.

Vuelve, oh alma mía, a tu reposo,
Porque Jehová te ha hecho bien.

Pues tú has librado mi alma de la muerte,
Mis ojos de lágrimas,
Y mis pies de resbalar.

Andaré delante de Jehová
En la tierra de los vivientes.

10 Creí; por tanto hablé,
Estando afligido en gran manera.

11 Y dije en mi apresuramiento:
Todo hombre es mentiroso.

12 ¿Qué pagaré a Jehová
Por todos sus beneficios para conmigo?

13 Tomaré la copa de la salvación,
E invocaré el nombre de Jehová.

14 Ahora pagaré mis votos a Jehová
Delante de todo su pueblo.

15 Estimada es a los ojos de Jehová
La muerte de sus santos.

16 Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo,
Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva;
Tú has roto mis prisiones.

17 Te ofreceré sacrificio de alabanza,
E invocaré el nombre de Jehová.

18 A Jehová pagaré ahora mis votos
Delante de todo su pueblo,

19 En los atrios de la casa de Jehová,
En medio de ti, oh Jerusalén.
Aleluya.

Alabanza por la misericordia de Jehová

117:1 Alabad a Jehová, naciones todas;
    Pueblos todos, alabadle.

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia,
Y la fidelidad de Jehová es para siempre.
Aleluya.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Prosperidad del que teme a Jehová

Salmos 112-114

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Prosperidad del que teme a Jehová

Aleluya.

112:1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová,
    Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

Su descendencia será poderosa en la tierra;
La generación de los rectos será bendita.

Bienes y riquezas hay en su casa,
Y su justicia permanece para siempre.

Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos;
Es clemente, misericordioso y justo.

El hombre de bien tiene misericordia, y presta;
Gobierna sus asuntos con juicio,

Por lo cual no resbalará jamás;
En memoria eterna será el justo.

No tendrá temor de malas noticias;
Su corazón está firme, confiado en Jehová.

Asegurado está su corazón; no temerá,
Hasta que vea en sus enemigos su deseo.

Reparte, da a los pobres;
Su justicia permanece para siempre;
Su poder será exaltado en gloria.

10 Lo verá el impío y se irritará;
Crujirá los dientes, y se consumirá.
El deseo de los impíos perecerá.

Dios levanta al pobre

Aleluya.

113:1 Alabad, siervos de Jehová,
    Alabad el nombre de Jehová.

Sea el nombre de Jehová bendito
Desde ahora y para siempre.

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone,
Sea alabado el nombre de Jehová.

Excelso sobre todas las naciones es Jehová,
Sobre los cielos su gloria.

¿Quién como Jehová nuestro Dios,
Que se sienta en las alturas,

Que se humilla a mirar
En el cielo y en la tierra?

El levanta del polvo al pobre,
Y al menesteroso alza del muladar,

Para hacerlos sentar con los príncipes,
Con los príncipes de su pueblo.

El hace habitar en familia a la estéril,
Que se goza en ser madre de hijos.
Aleluya.

Las maravillas del Exodo

114:1 Cuando salió Israel de Egipto,
    La casa de Jacob del pueblo extranjero,

Judá vino a ser su santuario,
E Israel su señorío.

El mar lo vio, y huyó;
El Jordán se volvió atrás.

Los montes saltaron como carneros,
Los collados como corderitos.

¿Qué tuviste, oh mar, que huiste?
¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros,
Y vosotros, collados, como corderitos?

A la presencia de Jehová tiembla la tierra,
A la presencia del Dios de Jacob,

El cual cambió la peña en estanque de aguas,
Y en fuente de aguas la roca.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Clamor de venganza

Salmos 109-111

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Clamor de venganza

Al músico principal. Salmo de David.

109:1  Oh Dios de mi alabanza, no calles;

Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí;
Han hablado de mí con lengua mentirosa;

Con palabras de odio me han rodeado,
Y pelearon contra mí sin causa.

En pago de mi amor me han sido adversarios;
Mas yo oraba.

Me devuelven mal por bien,
Y odio por amor.

Pon sobre él al impío,
Y Satanás esté a su diestra.

Cuando fuere juzgado, salga culpable;
Y su oración sea para pecado.

Sean sus días pocos;
Tome otro su oficio.

Sean sus hijos huérfanos,
Y su mujer viuda.

10 Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen;
Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.

11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene,
Y extraños saqueen su trabajo.

12 No tenga quien le haga misericordia,
Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.

13 Su posteridad sea destruida;
En la segunda generación sea borrado su nombre.

14 Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres,
Y el pecado de su madre no sea borrado.

15 Estén siempre delante de Jehová,
Y él corte de la tierra su memoria,

16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia,
Y persiguió al hombre afligido y menesteroso,
Al quebrantado de corazón, para darle muerte.

17 Amó la maldición, y ésta le sobrevino;
Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.

18 Se vistió de maldición como de su vestido,
Y entró como agua en sus entrañas,
Y como aceite en sus huesos.

19 Séale como vestido con que se cubra,
Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.

20 Sea este el pago de parte de Jehová a los que me calumnian,
Y a los que hablan mal contra mi alma.

21 Y tú, Jehová, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre;
Líbrame, porque tu misericordia es buena.

22 Porque yo estoy afligido y necesitado,
Y mi corazón está herido dentro de mí.

23 Me voy como la sombra cuando declina;
Soy sacudido como langosta.

24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno,
Y mi carne desfallece por falta de gordura.

25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio;
Me miraban, y burlándose meneaban su cabeza.

26 Ayúdame, Jehová Dios mío;
Sálvame conforme a tu misericordia.

27 Y entiendan que esta es tu mano;
Que tú, Jehová, has hecho esto.

28 Maldigan ellos, pero bendice tú;
Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.

29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian;
Sean cubiertos de confusión como con manto.

30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca,
Y en medio de muchos le alabaré.

31 Porque él se pondrá a la diestra del pobre,
Para librar su alma de los que le juzgan.

Jehová da dominio al rey

Salmo de David.

110:1 Jehová dijo a mi Señor:
    Siéntate a mi diestra,
    Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder;
Domina en medio de tus enemigos.

Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder,
En la hermosura de la santidad.
Desde el seno de la aurora
Tienes tú el rocío de tu juventud.

Juró Jehová, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedec.

El Señor está a tu diestra;
Quebrantará a los reyes en el día de su ira.

Juzgará entre las naciones,
Las llenará de cadáveres;
Quebrantará las cabezas en muchas tierras.

Del arroyo beberá en el camino,
Por lo cual levantará la cabeza.

Dios cuida de su pueblo

Aleluya.

111:1 Alabaré a Jehová con todo el corazón
    En la compañía y congregación de los rectos.

Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.

Gloria y hermosura es su obra,
Y su justicia permanece para siempre.

Ha hecho memorables sus maravillas;
Clemente y misericordioso es Jehová.

Ha dado alimento a los que le temen;
Para siempre se acordará de su pacto.

El poder de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la heredad de las naciones.

Las obras de sus manos son verdad y juicio;
Fieles son todos sus mandamientos,

Afirmados eternamente y para siempre,
Hechos en verdad y en rectitud.

Redención ha enviado a su pueblo;
Para siempre ha ordenado su pacto;
Santo y temible es su nombre.

10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;
Su loor permanece para siempre.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

La rebeldía de Israel

Salmos 106-108

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La rebeldía de Israel

106:1 Aleluya.
    Alabad a Jehová, porque él es bueno;
    Porque para siempre es su misericordia.

¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová?
¿Quién contará sus alabanzas?

Dichosos los que guardan juicio,
Los que hacen justicia en todo tiempo.

Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo;
Visítame con tu salvación,

Para que yo vea el bien de tus escogidos,
Para que me goce en la alegría de tu nación,
Y me gloríe con tu heredad.

Pecamos nosotros, como nuestros padres;
Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas;
No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias,
Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.

Pero él los salvó por amor de su nombre,
Para hacer notorio su poder.

Reprendió al Mar Rojo y lo secó,
Y les hizo ir por el abismo como por un desierto.

10 Los salvó de mano del enemigo,
Y los rescató de mano del adversario.

11 Cubrieron las aguas a sus enemigos;
No quedó ni uno de ellos.

12 Entonces creyeron a sus palabras
Y cantaron su alabanza.

13 Bien pronto olvidaron sus obras;
No esperaron su consejo.

14 Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto;
Y tentaron a Dios en la soledad.

15 Y él les dio lo que pidieron;
Mas envió mortandad sobre ellos.

16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento,
Y contra Aarón, el santo de Jehová.

17 Entonces se abrió la tierra y tragó a Datán,
Y cubrió la compañía de Abiram.

18 Y se encendió fuego en su junta;
La llama quemó a los impíos.

19 Hicieron becerro en Horeb,
Se postraron ante una imagen de fundición.

20 Así cambiaron su gloria
Por la imagen de un buey que come hierba.

21 Olvidaron al Dios de su salvación,
Que había hecho grandezas en Egipto,

22 Maravillas en la tierra de Cam,
Cosas formidables sobre el Mar Rojo.

23 Y trató de destruirlos,
De no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él,
A fin de apartar su indignación para que no los destruyese.

24 Pero aborrecieron la tierra deseable;
No creyeron a su palabra,

25 Antes murmuraron en sus tiendas,
Y no oyeron la voz de Jehová.

26 Por tanto, alzó su mano contra ellos
Para abatirlos en el desierto,

27 Y humillar su pueblo entre las naciones,
Y esparcirlos por las tierras.

28 Se unieron asimismo a Baal-peor,
Y comieron los sacrificios de los muertos.

29 Provocaron la ira de Dios con sus obras,
Y se desarrolló la mortandad entre ellos.

30 Entonces se levantó Finees e hizo juicio,
Y se detuvo la plaga;

31 Y le fue contado por justicia
De generación en generación para siempre.

32 También le irritaron en las aguas de Meriba;
Y le fue mal a Moisés por causa de ellos,

33 Porque hicieron rebelar a su espíritu,
Y habló precipitadamente con sus labios.

34 No destruyeron a los pueblos
Que Jehová les dijo;

35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,

36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.

37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,

38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas,
Que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán,
Y la tierra fue contaminada con sangre.

39 Se contaminaron así con sus obras,
Y se prostituyeron con sus hechos.

40 Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo,
Y abominó su heredad;

41 Los entregó en poder de las naciones,
Y se enseñorearon de ellos los que les aborrecían.

42 Sus enemigos los oprimieron,
Y fueron quebrantados debajo de su mano.

43 Muchas veces los libró;
Mas ellos se rebelaron contra su consejo,
Y fueron humillados por su maldad.

44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia,
Y oía su clamor;

45 Y se acordaba de su pacto con ellos,
Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.

46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro,
Y recógenos de entre las naciones,
Para que alabemos tu santo nombre,
Para que nos gloriemos en tus alabanzas.

48 Bendito Jehová Dios de Israel,
Desde la eternidad y hasta la eternidad;
Y diga todo el pueblo, Amén.
Aleluya. ms LIBRO V

Dios libra de la aflicción

107:1 Alabad a Jehová, porque él es bueno;
    Porque para siempre es su misericordia.

Díganlo los redimidos de Jehová,
Los que ha redimido del poder del enemigo,

Y los ha congregado de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
Sin hallar ciudad en donde vivir.

Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.

Entonces clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.

Los dirigió por camino derecho,
Para que viniesen a ciudad habitable.

Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Porque sacia al alma menesterosa,
Y llena de bien al alma hambrienta.

10 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte,
Aprisionados en aflicción y en hierros,

11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová,
Y aborrecieron el consejo del Altísimo.

12 Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones;
Cayeron, y no hubo quien los ayudase.

13 Luego que clamaron a Jehová en su angustia,
Los libró de sus aflicciones;

14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
Y rompió sus prisiones.

15 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16 Porque quebrantó las puertas de bronce,
Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

17 Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión
Y a causa de sus maldades;

18 Su alma abominó todo alimento,
Y llegaron hasta las puertas de la muerte.

19 Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.

20 Envió su palabra, y los sanó,
Y los libró de su ruina.

21 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres;

22 Ofrezcan sacrificios de alabanza,
Y publiquen sus obras con júbilo.

23 Los que descienden al mar en naves,
Y hacen negocio en las muchas aguas,

24 Ellos han visto las obras de Jehová,
Y sus maravillas en las profundidades.

25 Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso,
Que encrespa sus ondas.

26 Suben a los cielos, descienden a los abismos;
Sus almas se derriten con el mal.

27 Tiemblan y titubean como ebrios,
Y toda su ciencia es inútil.

28 Entonces claman a Jehová en su angustia,
Y los libra de sus aflicciones.

29 Cambia la tempestad en sosiego,
Y se apaciguan sus ondas.

30 Luego se alegran, porque se apaciguaron;
Y así los guía al puerto que deseaban.

31 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32 Exáltenlo en la congregación del pueblo,
Y en la reunión de ancianos lo alaben.

33 El convierte los ríos en desierto,
Y los manantiales de las aguas en sequedales;

34 La tierra fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.

35 Vuelve el desierto en estanques de aguas,
Y la tierra seca en manantiales.

36 Allí establece a los hambrientos,
Y fundan ciudad en donde vivir.

37 Siembran campos, y plantan viñas,
Y rinden abundante fruto.

38 Los bendice, y se multiplican en gran manera;
Y no disminuye su ganado.

39 Luego son menoscabados y abatidos
A causa de tiranía, de males y congojas.

40 El esparce menosprecio sobre los príncipes,
Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.

41 Levanta de la miseria al pobre,
Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.

42 Véanlo los rectos, y alégrense,
Y todos los malos cierren su boca.

43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas,
Y entenderá las misericordias de Jehová?

Petición de ayuda contra el enemigo

(Sal. 57.7-11; 60.5-12)

Cántico. Salmo de David.

108:1 Mi corazón está dispuesto, oh Dios;
    Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria.

Despiértate, salterio y arpa;
Despertaré al alba.

Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos;
A ti cantaré salmos entre las naciones.

Porque más grande que los cielos es tu misericordia,
Y hasta los cielos tu verdad.

Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios,
Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria.

Para que sean librados tus amados,
Salva con tu diestra y respóndeme.

Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré;
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

Mío es Galaad, mío es Manasés,
Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi legislador.

Moab, la vasija para lavarme;
Sobre Edom echaré mi calzado;
Me regocijaré sobre Filistea.

10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?

11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado,
Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

12 Danos socorro contra el adversario,
Porque vana es la ayuda del hombre.

13 En Dios haremos proezas,
Y él hollará a nuestros enemigos.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Exhortación a la gratitud

Salmos 100-102

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Exhortación a la gratitud

Salmo de alabanza.

100:1  Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.

Promesa de vivir rectamente

Salmo de David.

101:1 Misericordia y juicio cantaré;
    A ti cantaré yo, oh Jehová.

Entenderé el camino de la perfección
Cuando vengas a mí.
En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían;
Ninguno de ellos se acercará a mí.

Corazón perverso se apartará de mí;
No conoceré al malvado.

Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;
El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra,
Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

Oración de un afligido

Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de

Jehová derrama su lamento.

102:1 Jehová, escucha mi oración,
Y llegue a ti mi clamor.

No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina a mí tu oído;
Apresúrate a responderme el día que te invocare.

Porque mis días se han consumido como humo,
Y mis huesos cual tizón están quemados.

Mi corazón está herido, y seco como la hierba,
Por lo cual me olvido de comer mi pan.

Por la voz de mi gemido
Mis huesos se han pegado a mi carne.

Soy semejante al pelícano del desierto;
Soy como el búho de las soledades;

Velo, y soy
Como el pájaro solitario sobre el tejado.

Cada día me afrentan mis enemigos;
Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.

Por lo cual yo como ceniza a manera de pan,
Y mi bebida mezclo con lágrimas,

10 A causa de tu enojo y de tu ira;
Pues me alzaste, y me has arrojado.

11 Mis días son como sombra que se va,
Y me he secado como la hierba.

12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre,
Y tu memoria de generación en generación.

13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

14 Porque tus siervos aman sus piedras,
Y del polvo de ella tienen compasión.

15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,
Y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion,
Y en su gloria será visto;

17 Habrá considerado la oración de los desvalidos,
Y no habrá desechado el ruego de ellos.

18 Se escribirá esto para la generación venidera;
Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,

19 Porque miró desde lo alto de su santuario;
Jehová miró desde los cielos a la tierra,

20 Para oír el gemido de los presos,
Para soltar a los sentenciados a muerte;

21 Para que publique en Sion el nombre de Jehová,
Y su alabanza en Jerusalén,

22 Cuando los pueblos y los reinos se congreguen
En uno para servir a Jehová.

23 El debilitó mi fuerza en el camino;
Acortó mis días.

24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días;
Por generación de generaciones son tus años.

25 Desde el principio tú fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás;
Y todos ellos como una vestidura se envejecerán;
Como un vestido los mudarás, y serán mudados;

27 Pero tú eres el mismo,
Y tus años no se acabarán.

28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros,
Y su descendencia será establecida delante de ti.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

El dominio y el poder de Jehová

Salmos 97-99

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El dominio y el poder de Jehová

97:1 Jehová reina; regocíjese la tierra,
    Alégrense las muchas costas.

Nubes y oscuridad alrededor de él;
Justicia y juicio son el cimiento de su trono.

Fuego irá delante de él,
Y abrasará a sus enemigos alrededor.

Sus relámpagos alumbraron el mundo;
La tierra vio y se estremeció.

Los montes se derritieron como cera delante de Jehová,
Delante del Señor de toda la tierra.

Los cielos anunciaron su justicia,
Y todos los pueblos vieron su gloria.

Averg:uéncense todos los que sirven a las imágenes de talla,
Los que se glorían en los ídolos.
Póstrense a él todos los dioses.

Oyó Sion, y se alegró;
Y las hijas de Judá,
Oh Jehová, se gozaron por tus juicios.

Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra;
Eres muy exaltado sobre todos los dioses.

10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal;
El guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra.

11 Luz está sembrada para el justo,
Y alegría para los rectos de corazón.

12 Alegraos, justos, en Jehová,
Y alabad la memoria de su santidad.

Alabanza por la justicia de Dios

Salmo.

98:1 Cantad a Jehová cántico nuevo,
    Porque ha hecho maravillas;
    Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

Jehová ha hecho notoria su salvación;
A vista de las naciones ha descubierto su justicia.

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

Cantad salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.

Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.

Brame el mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;

Los ríos batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo

Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.

Fidelidad de Jehová para con Israel

99:1 Jehová reina; temblarán los pueblos.
    El está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.

Jehová en Sion es grande,
Y exaltado sobre todos los pueblos.

Alaben tu nombre grande y temible;
El es santo.

Y la gloria del rey ama el juicio;
Tú confirmas la rectitud;
Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.

Exaltad a Jehová nuestro Dios,
Y postraos ante el estrado de sus pies;
El es santo.

Moisés y Aarón entre sus sacerdotes,
Y Samuel entre los que invocaron su nombre;
Invocaban a Jehová, y él les respondía.

En columna de nube hablaba con ellos;
Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.

Jehová Dios nuestro, tú les respondías;
Les fuiste un Dios perdonador,
Y retribuidor de sus obras.

Exaltad a Jehová nuestro Dios,
Y postraos ante su santo monte,
Porque Jehová nuestro Dios es santo.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Oración clamando por venganza

Salmos 94-96

imgres

Oración clamando por venganza

94:1 Jehová, Dios de las venganzas,
    Dios de las venganzas, muéstrate.

Engrandécete, oh Juez de la tierra;
Da el pago a los soberbios.

¿Hasta cuándo los impíos,
Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras,
Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan,
Y a tu heredad afligen.

A la viuda y al extranjero matan,
Y a los huérfanos quitan la vida.

Y dijeron: No verá JAH,
Ni entenderá el Dios de Jacob.

Entended, necios del pueblo;
Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

El que hizo el oído, ¿no oirá?
El que formó el ojo, ¿no verá?

10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá?
¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres,
Que son vanidad.

12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes,

13 Para hacerle descansar en los días de aflicción,
En tanto que para el impío se cava el hoyo.

14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo,
Ni desamparará su heredad,

15 Sino que el juicio será vuelto a la justicia,
Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos?
¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

17 Si no me ayudara Jehová,
Pronto moraría mi alma en el silencio.

18 Cuando yo decía: Mi pie resbala,
Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,
Tus consolaciones alegraban mi alma.

20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades
Que hace agravio bajo forma de ley?

21 Se juntan contra la vida del justo,
Y condenan la sangre inocente.

22 Mas Jehová me ha sido por refugio,
Y mi Dios por roca de mi confianza.

23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad,
Y los destruirá en su propia maldad;
Los destruirá Jehová nuestro Dios.

Cántico de alabanza y de adoración

95:1 Venid, aclamemos alegremente a Jehová;
    Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.

Porque Jehová es Dios grande,
Y Rey grande sobre todos los dioses.

Porque en su mano están las profundidades de la tierra,
Y las alturas de los montes son suyas.

Suyo también el mar, pues él lo hizo;
Y sus manos formaron la tierra seca.

Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

Porque él es nuestro Dios;
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.
Si oyereis hoy su voz,

No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,
Como en el día de Masah en el desierto,

Donde me tentaron vuestros padres,
Me probaron, y vieron mis obras.

10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación,
Y dije: Pueblo es que divaga de corazón,
Y no han conocido mis caminos.

11 Por tanto, juré en mi furor
Que no entrarían en mi reposo.

Cántico de alabanza

(1 Cr. 16.23-33)

96:1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
    Cantad a Jehová, toda la tierra.

Cantad a Jehová, bendecid su nombre;
Anunciad de día en día su salvación.

Proclamad entre las naciones su gloria,
En todos los pueblos sus maravillas.

Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Temible sobre todos los dioses.

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
Pero Jehová hizo los cielos.

Alabanza y magnificencia delante de él;
Poder y gloria en su santuario.

Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,
Dad a Jehová la gloria y el poder.

Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
Temed delante de él, toda la tierra.

10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido;
Juzgará a los pueblos en justicia.

11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;
Brame el mar y su plenitud.

12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,

13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Oración clamando por venganza

Salmos 94-96

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Oración clamando por venganza

94:1 Jehová, Dios de las venganzas,
    Dios de las venganzas, muéstrate.

Engrandécete, oh Juez de la tierra;
Da el pago a los soberbios.

¿Hasta cuándo los impíos,
Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras,
Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan,
Y a tu heredad afligen.

A la viuda y al extranjero matan,
Y a los huérfanos quitan la vida.

Y dijeron: No verá JAH,
Ni entenderá el Dios de Jacob.

Entended, necios del pueblo;
Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

El que hizo el oído, ¿no oirá?
El que formó el ojo, ¿no verá?

10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá?
¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres,
Que son vanidad.

12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes,

13 Para hacerle descansar en los días de aflicción,
En tanto que para el impío se cava el hoyo.

14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo,
Ni desamparará su heredad,

15 Sino que el juicio será vuelto a la justicia,
Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos?
¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

17 Si no me ayudara Jehová,
Pronto moraría mi alma en el silencio.

18 Cuando yo decía: Mi pie resbala,
Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,
Tus consolaciones alegraban mi alma.

20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades
Que hace agravio bajo forma de ley?

21 Se juntan contra la vida del justo,
Y condenan la sangre inocente.

22 Mas Jehová me ha sido por refugio,
Y mi Dios por roca de mi confianza.

23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad,
Y los destruirá en su propia maldad;
Los destruirá Jehová nuestro Dios.

Cántico de alabanza y de adoración

95:Venid, aclamemos alegremente a Jehová;
    Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.

Porque Jehová es Dios grande,
Y Rey grande sobre todos los dioses.

Porque en su mano están las profundidades de la tierra,
Y las alturas de los montes son suyas.

Suyo también el mar, pues él lo hizo;
Y sus manos formaron la tierra seca.

Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

Porque él es nuestro Dios;
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.
Si oyereis hoy su voz,

No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,
Como en el día de Masah en el desierto,

Donde me tentaron vuestros padres,
Me probaron, y vieron mis obras.

10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación,
Y dije: Pueblo es que divaga de corazón,
Y no han conocido mis caminos.

11 Por tanto, juré en mi furor
Que no entrarían en mi reposo.

Cántico de alabanza

(1 Cr. 16.23-33)

96:1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
    Cantad a Jehová, toda la tierra.

Cantad a Jehová, bendecid su nombre;
Anunciad de día en día su salvación.

Proclamad entre las naciones su gloria,
En todos los pueblos sus maravillas.

Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Temible sobre todos los dioses.

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
Pero Jehová hizo los cielos.

Alabanza y magnificencia delante de él;
Poder y gloria en su santuario.

Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,
Dad a Jehová la gloria y el poder.

Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
Temed delante de él, toda la tierra.

10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido;
Juzgará a los pueblos en justicia.

11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;
Brame el mar y su plenitud.

12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,

13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Morando bajo la sombra del Omnipotente

Salmos 91-93imgres

Morando bajo la sombra del Omnipotente

91:1 El que habita al abrigo del Altísimo
    Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

Alabanza por la bondad de Dios

Salmo. Cántico para el día de reposo.[a]

92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
    Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;

Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,

En el decacordio y en el salterio,
En tono suave con el arpa.

Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;
En las obras de tus manos me gozo.

!!Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.

El hombre necio no sabe,
Y el insensato no entiende esto.

Cuando brotan los impíos como la hierba,
Y florecen todos los que hacen iniquidad,
Es para ser destruidos eternamente.

Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,
Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.

11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

12 El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.

13 Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.

14 Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,

15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.

La majestad de Jehová

93:1 Jehová reina; se vistió de magnificencia;
    Jehová se vistió, se ciñó de poder.
    Afirmó también el mundo, y no se moverá.

Firme es tu trono desde entonces;
Tú eres eternamente.

Alzaron los ríos, oh Jehová,
Los ríos alzaron su sonido;
Alzaron los ríos sus ondas.

Jehová en las alturas es más poderoso
Que el estruendo de las muchas aguas,
Más que las recias ondas del mar.

Tus testimonios son muy firmes;
La santidad conviene a tu casa,
Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Footnotes:

  1. Salmos 92:1 Aquí equivale a sábado.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Pacto de Dios con David

Salmos 88-90

imgres

88:1 Oh Jehová, Dios de mi salvación,
Día y noche clamo delante de ti.

Llegue mi oración a tu presencia;
Inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está hastiada de males,
Y mi vida cercana al Seol.

Soy contado entre los que descienden al sepulcro;
Soy como hombre sin fuerza,

Abandonado entre los muertos,
Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro,
De quienes no te acuerdas ya,
Y que fueron arrebatados de tu mano.

Me has puesto en el hoyo profundo,
En tinieblas, en lugares profundos.

Sobre mí reposa tu ira,
Y me has afligido con todas tus ondas. Selah

Has alejado de mí mis conocidos;
Me has puesto por abominación a ellos;
Encerrado estoy, y no puedo salir.

Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción;
Te he llamado, oh Jehová, cada día;
He extendido a ti mis manos.

10 ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos?
¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah

11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia,
O tu verdad en el Abadón?

12 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas,
Y tu justicia en la tierra del olvido?

13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová,
Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.

14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma?
¿Por qué escondes de mí tu rostro?

15 Yo estoy afligido y menesteroso;
Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso.

16 Sobre mí han pasado tus iras,
Y me oprimen tus terrores.

17 Me han rodeado como aguas continuamente;
A una me han cercado.

18 Has alejado de mí al amigo y al compañero,
Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.

Pacto de Dios con David

Masquil de Etán ezraíta.

89:1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente;
    De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.

Porque dije: Para siempre será edificada misericordia;
En los cielos mismos afirmarás tu verdad.

Hice pacto con mi escogido;
Juré a David mi siervo, diciendo:

Para siempre confirmaré tu descendencia,
Y edificaré tu trono por todas las generaciones. Selah

Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová,
Tu verdad también en la congregación de los santos.

Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová?
¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?

Dios temible en la gran congregación de los santos,
Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.

Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová,
Y tu fidelidad te rodea.

Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte;
Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.

11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra;
El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

12 El norte y el sur, tú los creaste;
El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.

13 Tuyo es el brazo potente;
Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.

14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;
Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;
Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.

16 En tu nombre se alegrará todo el día,
Y en tu justicia será enaltecido.

17 Porque tú eres la gloria de su potencia,
Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.

18 Porque Jehová es nuestro escudo,
Y nuestro rey es el Santo de Israel.

19 Entonces hablaste en visión a tu santo,
Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso;
He exaltado a un escogido de mi pueblo.

20 Hallé a David mi siervo;
Lo ungí con mi santa unción.

21 Mi mano estará siempre con él,
Mi brazo también lo fortalecerá.

22 No lo sorprenderá el enemigo,
Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;

23 Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,
Y heriré a los que le aborrecen.

24 Mi verdad y mi misericordia estarán con él,
Y en mi nombre será exaltado su poder.

25 Asimismo pondré su mano sobre el mar,
Y sobre los ríos su diestra.

26 El me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios, y la roca de mi salvación.

27 Yo también le pondré por primogénito,
El más excelso de los reyes de la tierra.

28 Para siempre le conservaré mi misericordia,
Y mi pacto será firme con él.

29 Pondré su descendencia para siempre,
Y su trono como los días de los cielos.

30 Si dejaren sus hijos mi ley,
Y no anduvieren en mis juicios,

31 Si profanaren mis estatutos,
Y no guardaren mis mandamientos,

32 Entonces castigaré con vara su rebelión,
Y con azotes sus iniquidades.

33 Mas no quitaré de él mi misericordia,
Ni falsearé mi verdad.

34 No olvidaré mi pacto,
Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35 Una vez he jurado por mi santidad,
Y no mentiré a David.

36 Su descendencia será para siempre,
Y su trono como el sol delante de mí.

37 Como la luna será firme para siempre,
Y como un testigo fiel en el cielo. Selah

38 Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido,
Y te has airado con él.

39 Rompiste el pacto de tu siervo;
Has profanado su corona hasta la tierra.

40 Aportillaste todos sus vallados;
Has destruido sus fortalezas.

41 Lo saquean todos los que pasan por el camino;
Es oprobio a sus vecinos.

42 Has exaltado la diestra de sus enemigos;
Has alegrado a todos sus adversarios.

43 Embotaste asimismo el filo de su espada,
Y no lo levantaste en la batalla.

44 Hiciste cesar su gloria,
Y echaste su trono por tierra.

45 Has acortado los días de su juventud;
Le has cubierto de afrenta. Selah

46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre?
¿Arderá tu ira como el fuego?

47 Recuerda cuán breve es mi tiempo;
¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre?

48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?
¿Librará su vida del poder del Seol? Selah

49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias,
Que juraste a David por tu verdad?

50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos;
Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.

51 Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado,
Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.

52 Bendito sea Jehová para siempre.
Amén, y Amén. ms LIBRO IV

La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre

Oración de Moisés, varón de Dios.

90:1 Señor, tú nos has sido refugio
    De generación en generación.

Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

Porque mil años delante de tus ojos
Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche.

Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,
Como la hierba que crece en la mañana.

En la mañana florece y crece;
A la tarde es cortada, y se seca.

Porque con tu furor somos consumidos,
Y con tu ira somos turbados.

Pusiste nuestras maldades delante de ti,
Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10 Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,
Y tu indignación según que debes ser temido?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?
Y aplácate para con tus siervos.

14 De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.

16 Aparezca en tus siervos tu obra,
Y tu gloria sobre sus hijos.

17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.