Yo soy la puerta (3)

Martes 4 Mayo

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas… el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos… yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.Juan 10:79-10

Yo soy la puerta (3)

Jesús nos dice que él es la puerta, la puerta de las ovejas; si deseamos acercarnos a Dios, estar seguros “en el redil”, al abrigo del juicio que merecemos, la única solución es creer en él. Jesús mismo dijo: “El que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9). “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Eso no significa que las ovejas deban permanecer siempre en el redil, que no puedan ir a comer la hierba de los prados, sino todo lo contrario: el que cree en él “entrará, y saldrá, y hallará pastos” (alimento). Jesús es a la vez nuestra libertad y nuestra seguridad, el que nos acompaña cada día y a quien podemos ir en todo tiempo.

Jesús es nuestra libertad: en efecto, la ley dada en otro tiempo por Dios a Moisés era buena, pero ella solo podía obligarnos y condenarnos. Demostró la pretensión y la incapacidad de los que decían: “Todo lo que Dios ha dicho, haremos” (Éxodo 19:8). “Por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). Pero los cristianos ya no estamos sometidos a una ley, pues “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). La fe en Jesús nos dio una vida nueva, cuyo objetivo es agradar a Dios.

Jesús también es nuestra seguridad, pues el pastor cuenta sus ovejas a la entrada y a la salida del redil. Si una oveja se aleja o se pierde, él la busca hasta encontrarla (Lucas 15:3-6).(continuará el próximo martes)

1 Reyes 3 – Marcos 7:1-23 – Salmo 51:13-19 – Proverbios 14:31-32

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¿Dónde estoy? ¿Cuál es mi destino?

Lunes 3 Mayo

Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.Salmo 86:11

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar.Salmo 32:8

¿Dónde estoy? ¿Cuál es mi destino?

Me están esperando en una ciudad que no conozco. Voy conduciendo mi auto, y estoy cerca de mi destino, pero me cuesta ubicarme, sobre todo en medio del estrés provocado por el pito de los vehículos. Prefiero estacionarme para conectar el GPS*. En poco tiempo el sistema me ubica; introduzco el nombre de la calle que busco, y rápidamente el itinerario aparece en la pantalla. Sigo las instrucciones y pronto escucho esa voz que me asegura: “Usted ha llegado a su destino”.

Pues bien, para nuestra vida ¡la Biblia es mucho más que un GPS! Ella es el método seguro que conduce al objetivo deseado. En un asunto tan serio, no confiemos en la intuición o en los consejos de personas cuya competencia ignoramos, porque esto solo puede desviarnos. El ser consciente de que estoy perdido me muestra la necesidad de recurrir a la Biblia.

Primera pregunta: ¿Dónde estoy? ¿Me encuentro en un callejón sin salida? Llamémosla, por decir algo, la calle de la Perdición, de la Desesperación, del Pecado, de la Muerte. ¿Realmente deseo permanecer en ese lugar siniestro y sin salida? ¡No, es tiempo de salir!

Segunda pregunta: ¿Cuál es mi destino? No busco la muerte, sino la vida, la vida eterna. La Biblia me indica un itinerario perfecto. Jesús dijo: “El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47). Y todos los que creen escuchan entonces este feliz mensaje: “Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios… tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

*GPS : sistema de posicionamiento vía satélite.

1 Reyes 2:26-46 – Marcos 6:30-56 – Salmo 51:6-12 – Proverbios 14:29-30

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El gozo

Domingo 2 Mayo

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios.Isaías 41:10

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.1 Tesalonicenses 5:16-18

El gozo

¡Estad siempre gozosos! ¡Qué hermosa actitud! Sin embargo, tendemos más bien a insistir en las dificultades de la vida. Y es cierto que la vida conlleva muchas preocupaciones y contrariedades para cada uno de nosotros.

El apóstol Pablo nos revela su secreto para estar gozosos, independientemente de nuestras condiciones de vida: “Dad gracias en todo”. Hay temas por los que nos es fácil dar gracias a Dios. Pero hay otros por los que nos parece muy difícil expresar nuestro agradecimiento.

Sin embargo, sabemos que Dios nos ama. Todo lo que permite es para nuestro bien. Lo sabemos porque la Biblia lo afirma, pero otra cosa es creerlo y vivirlo. Pidamos a Dios que nos ayude a entender que la prueba por la que estamos pasando viene de su mano. Aceptemos con confianza ese sufrimiento, pues si lo permitió en nuestra vida, es fruto de su sabiduría, como todo lo que hace.

Entonces hallaremos el gozo y la confianza en él. Eso será visible, pues nuestro rostro reflejará la paz y será un testimonio de la gracia de Dios.Señor ¡cuán admirable es tu constante amor!Es fuente inagotable de gracia y de fervor;Desde el cielo nos miras con tierna compasión,Y nueva fe Tú inspiras a nuestro corazón.Gozosos te alabamos por tan sublime amor,Y humildes te rogamos nos des mayor fervor;Que en pos de Ti andemos con alma y corazón,Más cerca siempre tennos en toda sumisión.Himnos & Cánticos, n.°125

1 Reyes 2:1-25 – Marcos 6:1-29 – Salmo 51:1-5 – Proverbios 14:27-28

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Dos posibilidades

Sábado 1 Mayo

Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios1 Pedro 3:18

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.Hechos 16:31

Dos posibilidades

Durante una excursión, unos jóvenes charlaban alegremente en una terraza. Una mujer con apariencia un tanto bohemia pasó por allí, y enseguida uno de los jóvenes la interpeló: “¿Puede predecirnos el futuro?”.

Aunque le sorprendió la pregunta, la mujer les respondió: “¡Por supuesto! Vuelvo enseguida”. Cuando volvió, los jóvenes la rodearon para escuchar lo que les diría.

“Me pidieron que les predijera el futuro… Puedo hacerlo por medio de este libro, sin engañarlos”, dijo mostrándoles una Biblia.

“Primero les voy a decir quiénes son ustedes ante Dios”. Entonces abrió la Biblia y leyó en Romanos capítulo 3:

– “No hay justo, ni aun uno”;

– “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios”.

– “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles”;

– “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.

La mujer continuó: Este es su futuro: hay dos posibilidades:

– “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36).

– “El que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).

Cuando terminó de leer, hubo un profundo silencio; luego la mujer se fue. Los jóvenes habían escuchado la Palabra de Dios, ahora debían tomar una decisión.

1 Reyes 1:28-53 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

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Jesucristo pagó el rescate

Viernes 30 Abril

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás).Salmo 49:7-8

Jesucristo pagó el rescate

Dios, “que es rico en misericordia”, abrió un camino para que escapes del juicio final que merecías por tu pecado, para librarte de las cadenas de Satanás y de su esclavitud. Él dio a su único y amado Hijo, para que muriera en tu lugar. El Señor Jesús dio su vida en la cruz, derramó su sangre con el fin de pagar tu rescate. Para liberar a los hombres del poder del pecado y de la muerte fue necesario pagar un precio mucho más alto que el valor de todo el oro y la plata del mundo: “La sangre preciosa de Cristo”, dice la Biblia. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19).

Debido al pecado, la muerte tenía tal control sobre la humanidad, que la única manera de romperlo era que el Hijo de Dios viniera y muriera en lugar del pecador. “Jesucristo… se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:5-6). La buena nueva es para todos los hombres, nos habla de una gran salvación ofrecida gratuitamente a todos, pero solo se benefician de ella los que con todo su corazón creen que Jesús es el Hijo de Dios y lo aceptan como su Salvador personal.

La Biblia, la Palabra de Dios, dice claramente: “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y aún más, nos promete que “todo aquel que en él [Jesús] cree”, recibirá la remisión de los pecados. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

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¿Por qué no pagaste el rescate?

Jueves 29 Abril

En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.Salmo 31:15

¿Por qué no pagaste el rescate?

En marzo de 1987, Marco, un niño de ocho años de edad, fue secuestrado y separado violentamente de su familia. Durante diecisiete meses lo mantuvieron escondido en una montaña en Italia, mientras sus secuestradores exigían un rescate de dos millones de dólares. Cuando finalmente la policía lo localizó y se acercaba a la cabaña donde lo tenían prisionero, sus secuestradores lo sacaron de su escondite, lo abandonaron en un sendero de la montaña y le ordenaron que caminara.

La policía lo encontró en ese lugar. El pelo le había crecido hasta los hombros. Alrededor de su muñeca izquierda tenía marcas de la cadena que lo sujetaba a la pared, y llevaba puesta la misma camiseta que tenía el día del secuestro.

Los medios de comunicación informaron sobre la liberación del niño; muchas personas lloraron de la emoción al enterarse de que el pequeño estaba a salvo. Sin embargo, la alegría de la madre se disipó cuando su hijo la miró sin ninguna emoción en sus ojos marrones, y fríamente le preguntó: “¿Por qué no pagaste el rescate? No querías que volviera, ¿verdad?”.

Probablemente los secuestradores le habían dicho que sus padres no lo amaban porque no estaban dispuestos a pagar el rescate. La suma exigida estaba muy por encima de lo que la familia podía pagar, pero los secuestradores habían repetido su mentira tantas veces al chico que este había terminado creyéndoles.

A Dios nunca se le puede hacer la pregunta: “¿Por qué no pagaste el rescate?”, pues él pagó el rescate supremo por nosotros. Nadie puede dudar de Su amor, debido al costo de ese rescate.

Jonás 3-4 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

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Incredulidad fatal

Miércoles 28 Abril

Jesús… nos libra de la ira venidera.1 Tesalonicenses 1:10

(Jesús dijo:) Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.Juan 5:40

Creo; ayuda mi incredulidad.Marcos 9:24

Incredulidad fatal

Durante el reinado de Joram (siglo 9 antes de Cristo), el poderoso ejército sirio rodeó a Samaria, capital del norte del reino de Israel, para sitiarla. La hambruna alcanzó así proporciones indescriptibles (2 Reyes 7). Repentinamente, Dios envió un mensaje de esperanza por medio del profeta Eliseo. Este se puede resumir así: mañana habrá alimento en abundancia.

Un oficial del ejército, sobre cuyo brazo el rey de Israel se apoyaba y quien había vivido todo ese sitio muy de cerca, oyó la palabra del profeta. Pero en vez de creer lo que el profeta decía, se burló, diciendo: Si Dios hiciere “ventanas en el cielo”, ¿se cumpliría esta palabra? Para él, librar tan rápido a Samaria de los sirios era imposible.

Pero, como siempre, la Palabra de Dios se cumplió. Dios hizo que los asaltantes escuchasen un ruido de carros y de caballos… Imaginaron que un ejército llegaba y huyeron para salvar su vida, abandonando en su campamento sus caballos y sus provisiones. Al día siguiente, cuando el pueblo salió para saquear el campamento abandonado, el oficial que se había burlado fue pisoteado en la puerta de la ciudad y murió. Aunque vio la liberación, no pudo disfrutar la bendición que Dios había enviado a su pueblo.

Hoy Dios hace anunciar su mensaje de salvación a toda la humanidad: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). ¿Lo creemos o lo ponemos en duda, como lo hizo el oficial del rey? Estimado lector, reciba el Evangelio, para que no sea testigo de la salvación de otros mientras usted mismo sigue perdido.

Jonás 1-2 – Marcos 4:1-20 – Salmo 49:16-20 – Proverbios 14:19-20

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Seguir el ejemplo del Maestro

Lunes 26 Abril

(Jesús dijo:) De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.Mateo 25:40

Seguir el ejemplo del Maestro

Un presidente a menudo observaba a los alumnos de una escuela que jugaban detrás de la casa presidencial. Un día vio a varios niños burlarse de otro porque iba pobremente vestido.

El presidente, entristecido por el sufrimiento del niño, supo que el padre del jovencito de 9 años había perdido la vida como soldado en el ejército, y que su madre mantenía a sus hijos lavando ropa.

La semana siguiente el niño llegó a la escuela con ropa nueva. Orgulloso contó a la clase que el presidente había ido a su casa y había llevado a toda la familia a comprar ropa nueva, que les había comprado abundantes provisiones y una buena cantidad de carbón. Para terminar sacó de su bolsillo una carta dirigida a la clase, firmada por el propio presidente, que decía: “Por favor, escriban este versículo en la pizarra: ”En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis“ (Mateo 25:40).

Un poco más tarde el presidente se presentó en la escuela. Fue a hablar a los alumnos sobre lo que había observado en el patio y explicó el sentido del versículo que todavía estaba escrito en el tablero. Los niños, conmovidos por aquel mensaje de la Biblia, cambiaron de actitud.

El presidente hubiese podido explicar simplemente la lección, pero quiso poner en práctica la Palabra de Dios, para luego explicarla, porque conocía Su poder para convencer los corazones.

”Como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos“ (Lucas 6:31).

Ezequiel 48 – Marcos 2 – Salmo 49:1-9 – Proverbios 14:15-16

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Orar

Domingo 25 Abril

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres… Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.1 Timoteo 2:13

Orad sin cesar.1 Tesalonicenses 5:17

Orar

Martín Lutero (1483-1546) solía decir que cuanto más trabajo tenía, tanto más tiempo pasaba en oración. De hecho, orar es un privilegio incalculable para el cristiano, sea antes de empezar el día, incluso teniendo prisa, o al final del día, como también antes de tomar cualquier decisión.

Orar es dirigirse a Dios o a Jesús interiormente o en voz alta, solo o colectivamente. Lo hacemos con respeto, pero también con la confianza de un hijo hacia su padre.

La oración puede tener el carácter de peticiones -apelando a su poder y su sabiduría-, de súplicas o de intercesiones. Brota de nuestros corazones cuando estamos ante una situación urgente, y eso nos tranquiliza. También agradecemos a Dios mediante la oración.

Oremos por todos los hombres, por todos los que Dios pone en nuestro camino. ¡No solo por las personas a las que amamos! Dios nos pide que amemos incluso a aquellos que consideramos antipáticos, que oremos por los que nos persiguen… (Lucas 6:28). El Señor nos dará la fuerza para hacerlo, pues así lo pide. Por medio de su Espíritu nos llena de su amor y nos hace capaces de orar incluso por nuestros enemigos…

El Señor Jesús nos dio el mayor ejemplo: “En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba” (Salmo 109:4). En la cruz oró por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Cuando era apedreado, Esteban siguió el ejemplo de su Maestro: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:60).

Ezequiel 47 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

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La popularidad

Sábado 24A bril

(Jesús dijo:) Gloria de los hombres no recibo… no buscáis la gloria que viene del Dios único.Juan 5:4144

Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica.Juan 8:54

Dios… le resucitó (a Jesucristo) de los muertos y le ha dado gloria.1 Pedro 1:21

La popularidad

En época de elecciones, cada candidato trata de darse a conocer, de conseguir seguidores, de convencer mediante promesas seductoras…

Cuando Jesús vino a la tierra, él era el Mesías prometido, el rey de los judíos. Podría haber hecho valer sus títulos, emplear sus milagros para ganarse el favor de las multitudes, pero no fue así, todo lo contrario: vivió en una profunda humildad (Mateo 11:29). Cuando había incredulidad en los corazones, no hacía muchos milagros (Mateo 13:58). Pero las multitudes lo siguieron porque su amor y su compasión las atraían. Jesús siempre decía claramente la verdad, sin disimularla para agradar a sus oyentes. Sus actos y sus palabras eran coherentes con las Sagradas Escrituras, y todos lo sabían.

Jesús no buscó la popularidad. Cuando sus hermanos lo incitaron a mostrarse al mundo (Juan 7:4), yendo a Jerusalén a la fiesta para que admirasen sus milagros, él se quedó donde estaba. Cuando sus discípulos le informaron que todo el mundo lo estaba buscando, simplemente dijo: “Vamos a los lugares vecinos” (Marcos 1:38). Y cuando quisieron hacerle rey, se fue solo al monte a orar, pues todavía no había llegado el momento de Dios para que reinase (Juan 6:15). Dios halló su complacencia en este hombre sencillo y fiel, cuyo gozo era hacer la voluntad divina (Mateo 17:5).

Estos mismos caracteres deberían brillar en la vida de cada creyente animado por la vida de Cristo.

Ezequiel 46 – Marcos 1:1-20 – Salmo 48:1-8 – Proverbios 14:11-12

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