El Espíritu del Señor está sobre mí

Viernes 26 Noviembre

(Jesús dijo:) El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos… Hoy se ha cumplido esta Escritura.Lucas 4:1821

Hoy (2)Leer Lucas 4: 16-30

El versículo arriba citado es un pasaje del libro de Isaías (cap. 61:1-2) que anuncia la venida del Mesías. Los judíos conocían muy bien esta profecía. Un día sábado Jesús estaba en la sinagoga de su pueblo Nazaret, como era su costumbre. Se levantó, y le dieron el libro de Isaías para que leyese. Entonces Jesús leyó esta profecía que precisamente hablaba de él. Después, devolvió el libro y se sentó. Todos tenían los ojos puestos en él. Entonces les dijo esta frase extraordinaria: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (v. 21).

El Mesías estaba allí. La promesa de su venida se había hecho realidad, pero sus conciudadanos se preguntaban si era posible que Aquel que les hacía ese anuncio lleno de gracia fuese simplemente uno de ellos, Jesús, el hijo del carpintero…

Si continuamos leyendo ese pasaje vemos que los auditores no tuvieron conciencia de la grandeza de esa Persona y de ese momento único. ¿Quién recibió esta buena nueva?

Cada vez que leemos un pasaje de la Biblia se nos hace la misma pregunta: ¿Oigo lo que el Señor me anuncia hoy? ¿Estoy dispuesto a recibirlo en mi corazón? ¿Estoy dispuesto a dejar mis convicciones para recibir la palabra de Dios? Ella es una fuente inagotable de vida: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35). Leamos la Biblia: “Vivifícame según tu palabra” (Salmo 119:25).(continuará el próximo jueves)

Job 32 – Hebreos 13 – Salmo 133 – Proverbios 28:17-18

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El evangelio de la gracia de Dios

Jueves 25 Noviembre

El ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.Lucas 2:10-11

Hoy (1)Leer Lucas 2: 8-16

“Os ha nacido hoy… un Salvador”. Lucas, médico de profesión, es el autor del tercer evangelio. Acompañó al apóstol Pablo en varios de sus viajes. Su evangelio podría ser subtitulado: “el evangelio de la gracia de Dios”.

Una de las palabras de la gracia es “hoy”. El primer “hoy” en el evangelio de Lucas está asociado a la palabra Salvador. Por medio de ese Salvador la gracia quiere liberar a los que están perdidos. Su salvación (o su liberación) no es una vaga esperanza para el futuro, sino una realidad cotidiana que puede transformar su vida desde ahora. ¡Y es un tema de gran alegría!

Aún más, el evangelio de Lucas nos dice que la salvación es una persona: Jesucristo (cap. 2:30). La venida de Jesús a la tierra es el fundamento de la salvación que Dios nos ofrece. El Hijo de Dios vino al mundo para llevar sobre sí mismo todo lo que deshonraba a Dios. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-6).

Para ser nuestro Salvador tuvo que sufrir, en nuestro lugar, el castigo que nosotros merecíamos. Y desde que lo hizo, pues murió y resucitó, “anunció las buenas nuevas de paz” (Efesios 2:17) a todos los hombres. Sí, “el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14). ¡Tanto usted como yo necesitamos al Salvador!(mañana continuará)

Job 31 – Hebreos 12:12-29 – Salmo 132:13-18 – Proverbios 28:15-16

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La fe recompensada

Sábado 20 Noviembre

El Señor recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte del Señor… bajo cuyas alas has venido a refugiarte.Rut 2:12

La fe recompensada

En un relato de la Biblia, en el libro de Rut, leemos que Noemí y su marido dejaron Belén para huir de la hambruna e ir a un país vecino. Allí sus dos hijos se casaron con mujeres moabitas: Orfa y Rut, quienes no conocían a Dios. Noemí perdió a su marido y luego a sus dos hijos. Entonces se enteró de que Dios había hecho cesar el hambre en su país, y decidió volver. Explicó a sus nueras su decisión de dejarlas.

Rut escuchó a Noemí hablar del poder de Dios a favor de su pueblo y decidió acompañarla. Le dijo: “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:16). Cuando llegó a Belén como extranjera, Rut se fue a los campos a espigar para conseguir alimentos. Esos campos eran de un creyente, Booz, quien conocía los pensamientos de Dios. Él vio la fe sincera de Rut y pronunció la bendición del versículo arriba citado. Rut, por su fe en Dios, encontró un refugio en él. Y Dios la bendijo mucho más de lo que podía esperar, pues Booz se casó con ella.

Carente de esa preciosa fe, Orfa, la cuñada de Rut, retrocedió. Su suegra Noemí dijo a Rut: “He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses” (Rut 1:15). Así, Orfa no encontró refugio en el Dios verdadero.

Hoy Dios sigue siendo el mismo. Nunca desprecia al que se refugia en él. Todos somos pecadores ante Dios, pero él no quiere castigar al pecador. Jesús dijo: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Si usted se refugia en Dios, aceptando a su Hijo Jesucristo como su Salvador, encontrará mucho más de lo que espera.

Job 24 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6

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¿Qué ventaja tiene ser cristiano?

Viernes 19 Noviembre

Los que temen al Señor… serán para mí especial tesoro, ha dicho el Señor… los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces… discerniréis la diferencia entre… el que sirve a Dios y el que no le sirve. Malaquías 3:16-18

¿Qué ventaja tiene ser cristiano?

¿Acaso los cristianos no sufren decepciones, pruebas y sufrimientos como los incrédulos? Por supuesto que sí, pero los atraviesan con Dios.

El cristiano tiene una razón de vivir. El apóstol Pablo afirmaba: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

El cristiano tiene convicciones sólidas, una esperanza basada en las promesas de Dios contenidas en su Palabra. “Estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 22:6).

El cristiano dispone de la ayuda de un Dios poderoso, a quien se dirige para hallar fuerza y ánimo. “Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque el Señor Dios… estará contigo; él no te dejará ni te desamparará” (1 Crónicas 28:20).

El cristiano recibe del Señor la paz interior que le permite aceptar la prueba con serenidad, que lo hace capaz de atravesar un mundo donde corren las lágrimas, conociendo anticipadamente algo de la felicidad del cielo. “Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Por último, los privilegios del cristiano no se limitan al tiempo de su paso por la tierra, pues posee la vida eterna. ¡Ante él se abre una eternidad bienaventurada junto a Jesús su Salvador!

Job 22-23 – Hebreos 9:15-28 – Salmo 128 – Proverbios 28:3-4©

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¿Demasiado culpable?

Jueves 18 Noviembre

Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.Isaías 1:18

¿Demasiado culpable?

A petición de un amigo, visité a un enfermo que se oponía mucho al Evangelio. Yo no lo conocía. Nuestra conversación solo me dejó la posibilidad de evocar a su padre, un fiel cristiano que había conocido hacía muchos años.

Algunos meses más tarde su médico me dijo que el enfermo se había agravado y por ello debía ser hospitalizado. Me animó a ir a verlo lo antes posible, pues podría morir en breve. Fui rápidamente a visitarlo. El Señor le había hablado. Tomó conciencia de que había ofendido gravemente a Dios durante toda su vida de rebelión contra él. ¡Necesitaba su perdón! Pero pensaba que había hecho mucho daño y que era demasiado culpable; por ello decía: “¡El Señor no puede perdonarme!”.

Leímos juntos la escena del evangelio de Lucas en la que uno de los malhechores, crucificado al lado de Jesús, y quien poco antes lo había insultado (Mateo 27:44), se dirigió a él y le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42).

Me detuve y le pregunté: ¿Qué respondió Jesús a ese malhechor? ¿Acaso le dijo: Hiciste o dijiste demasiadas cosas malas? No, escucha esta maravillosa respuesta: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Jesús está vivo, te habla ahora. ¡Esta respuesta también es para ti! Inmediatamente la paz de Dios llenó el corazón del enfermo. Sus angustias dieron lugar a una gran calma. Al día siguiente estaba con Jesús.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7).

Job 21 – Hebreos 9:1-14 – Salmo 127 – Proverbios 28:1-2

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La paz de Dios es como un río

Lunes 15 Noviembre

Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz.Romanos 3:15-17Habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz… aboliendo en su carne las enemistades.Efesios 2:13-15La paz de Dios es como un río

Son jóvenes extremistas, tienen sus convicciones, y la vida por delante… Sin embargo, prefieren perder esta vida y robar salvajemente la de otros, pues, ¿cuál es la fuente de esta tendencia tan antigua a destruir al prójimo?

La Biblia no nos esconde nada al respecto. Desde sus primeras páginas leemos: “Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Génesis 4:8). La causa profunda es esta: cada ser humano tiene en sí mismo la raíz del mal, y esto lo convierte en un potencial asesino. Jesús dijo a sus discípulos: “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19).

Algunos dicen que cada uno puede dar lo mejor de sí mismo gracias a la educación, la religión… ¡Pero la Biblia advierte solemnemente que cada ser humano es capaz de lo peor! También nos dice cuál es la causa de esta triste realidad: el alejamiento de Dios, la rebelión contra un Creador cuya existencia muchas veces es negada, el orgullo ciego del hombre que pretende, desde hace milenios, encontrar el camino de la paz, mientras hace la guerra a Dios.

Pero la Biblia también ofrece el remedio para el mal: habla de una paz “como un río” (Isaías 48:18). Su fundamento es el sacrificio de Cristo, quien hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Todos los que creen en Jesús reciben la paz con Dios. Él los invita a seguir la paz “con todos” (Hebreos 12:14). ¡Él es el Señor de paz!

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

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La fe de Abraham

Jueves 11 Noviembre

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena.Hebreos 11:8-9

La fe de Abraham

Lectura propuesta: Hebreos 11: 8-19

“Vete de tu tierra y de tu parentela” (Génesis 12:1). Esto fue lo que Dios ordenó a Abraham: debía dejar lo que amaba. Pero, ¿para ir a dónde? “A la tierra que te mostraré”. Entonces Abraham dejó su país y también, en varias etapas, a su familia. Se dejó guiar por Dios y llegó al país de Canaán, tierra que su descendencia heredaría. Tal fue la fe de Abraham: escuchó el llamado de Dios y obedeció confiando en sus promesas.

Un hecho sorprendente lo esperaba: el país al que llegó estaba ocupado por pueblos idólatras e inmorales. ¿Debía declararles la guerra? No, pues Dios todavía quería mostrar su paciencia hacia esos pueblos. Entonces Abraham vivió en ese país prometido como en tierra extranjera. ¿Estaba resignado, desanimado? ¿Se devolvería? ¡No! Sabía que iba a poseer el país, él o sus descendientes. ¡Pero incluso veía más alto! Aunque fue llamado a dejar un país para poseer otro en la tierra, esperaba una patria mejor, es decir, una patria celestial, la que Dios preparó en el cielo para todos los creyentes (Hebreos 11:16).

Abraham también comprendió que vería el reinado glorioso del Mesías en la tierra, y para él fue un inmenso gozo poder verlo por la fe (Juan 8:56).

Así Abraham, el padre de los creyentes, sintió una profunda felicidad y una gran esperanza. ¡Todo esto tiene un significado para nosotros hoy! La confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá lo que prometió, siempre serán una fuente de paz y felicidad.

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

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Mirar hacia el futuro

Miércoles 10 Noviembre

Estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.Filipenses 1:23La esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió.Tito 1:2

Mirar hacia el futuro

La expresión “Lo mejor está por llegar”, a veces empleada por personas mayores, está ligada a la esperanza cristiana. Resume la comparación que hacen entre su vida efímera en esta tierra, a menudo difícil y dolorosa, y la felicidad celestial eterna, prometida por el Señor Jesús: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

Cada uno lo sabe por experiencia, las esperanzas que las promesas de este mundo hacen nacer, a menudo son seguidas por la decepción, o incluso por la desesperación. En el lenguaje bíblico, “la esperanza” no tiene nada vago, es una seguridad que se apoya en las promesas de Dios. Estas son lo suficientemente explícitas para ser captadas como realidades por la fe. Se basan en un futuro cierto, que conocemos y esperamos. No es un sueño para el futuro, sino nuestra razón de vivir. Contemplamos a Jesucristo en el cielo y vivimos para él mientras lo esperamos. Miramos hacia el futuro con esta perspectiva. Esta es la esperanza cristiana; ella reúne paciencia, gozo, confianza, y nos lleva a decir: lo mejor está por llegar.

También nos da una visión lúcida sobre el estado del mundo; nos hace sensibles a la angustia de nuestro prójimo y nos lleva a hablar de nuestro Salvador a quienes nos rodean. Nos permite pensar en el regreso del Señor, o incluso en la muerte, con la seguridad de estar para siempre con él en la casa del Padre (1 Tesalonicenses 4:17).

¡Jesucristo es nuestra esperanza! (1 Timoteo 1:1).

Job 9 – Hebreos 2 – Salmo 119:169-176 – Proverbios 27:9-10© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Todo tipo de oraciones

Domingo 7 Noviembre

Epafras… siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros.Colosenses 4:12-13

Todo tipo de oraciones (11) – Epafras luchaba por medio de la oración

Epafras es llamado “siervo de Cristo”. Servía a su Señor con toda abnegación. Su fiel servicio tenía el carácter de un combate, pero de un combate muy especial que se libraba de rodillas. A través de la oración, ese creyente luchaba por el bien y la salud espiritual de los creyentes.

¿Contra qué adversarios luchaba ese “soldado de Jesucristo”? (2 Timoteo 2:3). No era una lucha física, sino espiritual “contra los gobernadores de las tinieblas… contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Satanás y sus ángeles son llamados los adversarios invisibles que tratan de hacer daño a los creyentes. ¡Contra ellos luchaba Epafras! Oraba por aquellos a quienes Satanás atacaba por medio de toda clase de tentaciones y dudas. Estaba muy comprometido en sus oraciones; tenía “gran solicitud”.

No oraba solo por su entorno inmediato, sino por los creyentes de diversos lugares.

Ese combate está al alcance de cada cristiano, sea joven o anciano, en buena salud o enfermo, libre o preso… Epafras mismo oró mucho desde una cárcel (Filemón 23).

A menudo la oración es el método más eficaz, y a veces el único, para ayudar a nuestros hermanos y hermanas en la fe; también es esencial para el buen funcionamiento de nuestras familias y hogares (Nehemías 4:14).(continuará el próximo domingo)

Job 4-5 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

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Cuando Dios dice no

Domingo 31 Octubre

Tres veces he rogado al Señor… Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.2 Corintios 12:8-10

Todo tipo de oraciones (10) – Cuando Dios dice no

El apóstol Pablo contó a los creyentes de Corinto una experiencia única (2 Corintios 12:1-10): fue llevado transitoriamente al paraíso, escuchó palabras maravillosas, imposibles de expresar en el lenguaje humano. Pero luego “volvió a la tierra” para llevar a cabo la misión que Dios le confiaba. Dios sabía que Pablo podría enorgullecerse de esas revelaciones extraordinarias. Para mantenerlo en humildad permitió que su siervo tuviese una discapacidad física que le hacía sufrir mucho. El apóstol suplicó tres veces al Señor que se la quitase, pero la respuesta fue negativa. Al dejarle esa discapacidad, su Señor le enseñaba a apoyarse en él. Y esto demostraba que el poder de su predicación venía de Dios y no de él mismo.

En vez de rebelarse, Pablo se sometió tranquilamente. Debido a ese “aguijón”, aprendió y transmitió importantes lecciones. Y el Señor lo utilizó para animar y consolar a generaciones de creyentes que sufren de diversas maneras, sin que Dios considere apropiado retirar la prueba. Si lo hubiese curado, no se habría obtenido dicho resultado.

Dios siempre responde a sus hijos, pues los ama. A veces les responde “sí”, a veces “no”, o “espera un poco”. Él no es indiferente a nuestras dificultades, pero quiere emplearlas para nuestro bien y para el bien de los que nos rodean. Si, en su sabiduría, no nos libera, sometámonos pacientemente; y como Pablo, aprendamos lo que significa: “Bástate mi gracia”.(continuará el próximo domingo)

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

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