¿Reír o tener miedo?

Sábado 30 Octubre

(Jesucristo) participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.Hebreos 2:14-15

¿Reír o tener miedo?

Cuando se empezó a utilizar el internet en las empresas, una secretaria me preguntó dónde podría encontrar imágenes de diablos.-¿De diablos, por qué?, le pregunté.-Para mi hijo de 10 años, me respondió.-Pero, ¿no le dan miedo? -No, le hacen reír, me dijo.

Cada año (el 31 de octubre) la fiesta de Halloween reúne a niños y jóvenes que se disfrazan de diablos o brujas para jugar con la muerte y reírse de ella. ¿Es inofensivo bromear con la muerte? Queremos trivializarla, pero en realidad ella conserva su lado terrorífico.

La Biblia nos dice que la muerte es “la paga del pecado”; alcanza a todos los hombres, porque “todos pecaron” (Romanos 6:233:23). Después de la muerte viene el juicio (Hebreos 9:27) para los que, durante su vida, no quisieron solucionar ante Dios el problema de sus pecados.

Entonces, ¿debemos reír o tener miedo? ¡Cada uno debe reflexionar!

¡El cristiano no debe tener miedo ni reírse de la muerte! Cristo tuvo que morir para borrar sus pecados, por lo tanto no será juzgado por Dios. Cristo resucitado le da la vida eterna y la certeza de que su cuerpo resucitará. No tiene miedo de la muerte porque esta fue vencida definitivamente por Jesucristo. “Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54).

El cristiano no está libre de sufrir un accidente o un atentado… Si es la víctima, si está ausente del cuerpo, está presente al Señor (2 Corintios 5:8). Está con Cristo y espera la resurrección de su cuerpo. ¡Qué maravillosas promesas del Dios vivo y verdadero!

Ester 3 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El tren accidentado

Martes 26 Octubre

Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.Santiago 4:7-8

El tren accidentado

Bill y Jim trabajaban en una compañía ferroviaria en la costa del Pacífico. Bill era cristiano, pero Jim no admitía la existencia de un Dios que habría creado un mundo como este, con tanta miseria y maldad. Cierto día ocurrió un grave accidente en la línea que va de Seattle a Portland. Bill y Jim fueron al lugar del siniestro. Se encontraron con una masa deforme de escombro y hierros. Era todo lo que quedaba del admirable tren express totalmente nuevo que había salido del almacén poco antes.

Bill, un poco provocador, dijo a Jim:

 – ¡Cuando pienso que trabajamos para una compañía que hace pasar esto por un tren! ¡Ese montón de hierro no se parece nada a un tren!

 – ¡Es una tontería lo que dices! ¡Sabes bien que el conductor estaba ebrio!

 – Claro, y tú, bien sabes que el responsable del estado actual de este mundo no es el Creador. Dios creó al hombre a su imagen, perfecto. Pero como resultado del pecado de Adán y Eva, todo se arruinó, es como si un conductor ebrio fuese el responsable del desastre.

 – Tienes razón, no es justo culpar a Dios por la situación actual; por supuesto, fue el hombre quien estropeó todo.

Por fin Jim se volvió a Dios. Y nosotros, ¿sabemos que debido al pecado del hombre, Satanás se convirtió en el “príncipe de este mundo” y quiere llevar a la perdición al mayor número posible de personas? Pero Dios nos dio un remedio: la fe en Jesucristo, único y seguro medio para escapar al desastre hacia el cual Satanás lleva a los hombres sobre los cuales gobierna.

“Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La lengua

Lunes 25 Octubre

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.Colosenses 3:16

Estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca.Lucas 4:22

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre (Jesús)!Juan 7:46

La lenguaTexto de la epístola de Santiago

“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre… Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:4-1417).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Ahora

Viernes 8 Octubre

Nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.Romanos 5:11

Ahora

“Ahora” es un adverbio muy común que indica el momento presente o la época actual. No designa una esperanza, una promesa para el futuro, sino la seguridad de una cosa que ya poseemos. Cuando un niño dice: “Ahora tengo mi regalo”, se alegra y lo sostiene fuerte con sus manos. De igual manera, cada cristiano puede apropiarse gozoso estas tres certezas, tres “ahora” de la Biblia.

 – “Vosotros… que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:10). No tengo que esperar la misericordia de Dios. Él me perdonó porque su Hijo pagó mi deuda; solo tengo que aceptar ese favor inmerecido. Actuar de otro modo sería ofenderlo.

 – “Amados, ahora somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2). Dios me adoptó y me llama su hijo. Yo, que era una criatura contaminada por el pecado y sin relación con Dios, ahora tengo una relación filial con él. ¡Después de mi muerte no me espera un juez, sino un Padre que me abre su casa!

 – “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Lamentablemente, como creyente en Cristo, puedo volver a pecar. Esto ocurre fácilmente, y mi conciencia está incómoda. Satanás aprovecha para sembrar la duda en mi mente: ¿Soy realmente salvo? Este versículo me tranquiliza: Dios es justo, él ya solucionó la cuestión de ese pecado con su Hijo. No es posible que pierda esa salvación pagada tan cara por mi Salvador. Lo que tengo que hacer, en tal caso, es confesar esa falta, ese pecado al Señor y pedirle restaurarme en su comunión.

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Yo soy

Jueves 7 Octubre

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.Juan 8:12

Antes que Abraham fuese, yo soy.Juan 8:58

Yo soy

Todo lo que Dios es habitaba corporalmente en Jesús. Por ello, a menudo, en el evangelio de Juan, Jesús se presenta con las palabras: “Yo soy”. En el original griego esta expresión refleja un presente perpetuo. Dios estaba en este hombre: el Hijo del Hombre, Dios cercano a nosotros.

Cuando sus discípulos estaban asustados debido a una gran tempestad, Jesús les dijo: “Yo soy; no temáis” (Juan 6:20). Y cuando lo recibieron en su barca, se tranquilizaron.

A unos contradictores que lo interrogaban, les dijo: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Para ellos, Jesús blasfemaba, pues la expresión “Yo soy” les recordaba cómo Dios se había revelado a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). Y Juan añade: “Tomaron entonces piedras para arrojárselas” (Juan 8:59).

El Hijo de Dios entre los hombres, el eterno “Yo soy”, no podía dejarlos indiferentes. Jesús les dijo también: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Muchos temían esta presencia del Hijo del Hombre. Lo rechazaron y lo clavaron en una cruz. Si por un lado unas manos inicuas clavaron al Hijo de Dios en el madero, por otro lado “Yo soy”, abandonando todos sus derechos, lo aceptó porque era la voluntad de su Padre. Su amor infinito lo condujo hasta allí para llevar el castigo de nuestros pecados. Ahora, resucitado, eternamente vivo, puede salvar a todos los que le reciben, y les da la paz.

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una decisión aplazada

Miércoles 6 Octubre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Eclesiastés 12:1

Una decisión aplazada

En la vida de Alberto, un joven lleno de vida, todo iba bien. Sus amigos apreciaban su energía y su seriedad. Aparentemente tenía un futuro prometedor. Cuando era niño había asistido al club bíblico y había oído, memorizado e incluso cantado muchos pasajes de la Biblia. Sabía que Jesucristo había muerto en la cruz para salvar del juicio eterno a pecadores como él. Confesar su estado personalmente a Dios lo hubiese comprometido. Por ello prefería buscar excusas: todavía tengo tiempo, soy joven, la religión es para las personas mayores.

Un día uno de sus amigos le preguntó:

 – Si mueres, ¿a dónde irás?

 – Iré al infierno… no he confesado mis pecados a Dios.

 – Pero tú sabes que basta arrepentirse para ser perdonado. ¿No te asusta tu situación?

 – Claro que sí, pero tengo mucho tiempo por delante. Ahora estoy muy ocupado…

 – ¡Debes reflexionar seriamente!

Un año después, durante las vacaciones, mientras paseaba en la montaña, resbaló: su caída fue mortal.

El “mucho tiempo” se redujo a escasos segundos. Segundos de pánico… ¿Tuvo tiempo para clamar a Dios y decirle: Jesús, pequé, sálvame? ¿Dónde estará Alberto en la eternidad? ¿En el paraíso o en el infierno? ¡Solo Dios lo sabe!

Usted, querido lector, que siempre aplaza la decisión más importante de la vida, preste atención: ¡aún hoy puede entregar su vida a Jesús! Él murió por usted y le tiende la mano una vez más; ahora lo hace mediante este mensaje. ¡Arrepiéntase y crea en él para ser salvo eternamente!

Esdras 2 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La violencia en los medios de comunicació

Martes 5 Octubre

No matarás.Éxodo 20:13

He visto violencia y rencilla en la ciudad.Salmo 55:9

Líbrame, oh Señor, del hombre malo; guárdame de hombres violentos.Salmo 140:1

La violencia en los medios de comunicación

El asesinato es castigado por las instancias judiciales de todos los países según el mandamiento dado por Dios: “No matarás”.

Sin embargo, las películas, las series, las novelas o los juegos de video tratan el asesinato como un tema más de distracción y de suspenso. Es preciso hacerse esta pregunta: ¿Qué es más importante, lo sensacional o el mandamiento de Dios? ¿La emoción y las sensaciones fuertes, o los criterios divinos?

Muchas personas tratan de acallar su conciencia respecto a esta forma de trivializar la violencia diciéndose o diciendo a los demás: solo es obra de ficción, no tiene nada que ver con la realidad. Sin embargo, hay ejemplos de crímenes horribles que se desarrollaron exactamente como en las películas. El cristiano, ¿puede ver con una buena conciencia escenas de crimen cuando Dios le dice: “No matarás”? ¡Qué fuerte impacto negativo tendrán sobre él! Por cierto, hay interacción entre lo que vemos, lo que sentimos y lo que hacemos.

El Señor Jesús relaciona estas dos cosas: “La lámpara del cuerpo es el ojo”, es decir, nuestra mente está influenciada por lo que vemos. Y “si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas” (Mateo 6:22-23). El que se divierte viendo escenas violentas o inmorales corre el riesgo de perder muy rápido las referencias morales que Dios fijó. Sepamos huir de todo lo que contamina nuestra mente, sean libros, espectáculos o diferentes medios de comunicación. ¡No dejemos que nuestra conciencia se endurezca!

Esdras 1 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El pequeño camión verde

Lunes 4 Octubre

(Jesús dijo a sus discípulos:) La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.Lucas 10:2

El pequeño camión verde

Sucedió en 2015 en Madagascar, una isla del Océano Índico donde las condiciones de vida son muy difíciles. Una iglesia del sur de la isla pidió Biblias a la biblioteca cristiana de Antananarivo. Un pequeño camión de color verde cargado con 1300 Biblias emprendió el trayecto de 700 km. para llegar a su destino. Los responsables querían aprovechar para vender parte de las Biblias en los pueblos por los cuales pasaban. El vehículo se detuvo muchas veces, pues las carreteras estaban en pésimo estado. Afortunadamente el teléfono portátil funcionaba muy bien, y de un pueblo a otro se avisaba la llegada del camión verde. En cada pueblo la gente se amontonaba para comprar a bajo precio ese precioso libro. Era tanta la demanda que a mitad del camino ya no quedaban más Biblias y el conductor tuvo que dar media vuelta para ir a buscar más.

Amigos cristianos, tal vez en nuestro país no vemos tanto interés por la Biblia, y quizá nuestro celo por la evangelización disminuye. Pero este ejemplo nos muestra que “la palabra de Dios no está presa” (2 Timoteo 2:9) y que las necesidades son inmensas. ¡Estemos listos para responder! Incluso sin ir como misioneros, hay muchas formas de participar en este trabajo. Podemos orar para que estas Biblias sean leídas, y mostrar nuestro interés por los evangelistas, como lo hicieron los filipenses con respecto al apóstol Pablo (Filipenses 1:3-8). Recordemos también que esas Biblias tienen un costo que a menudo sobrepasa la capacidad económica de quienes las quieren comprar. ¡Pensemos en esto, para ayudar según nuestras posibilidades!

Sofonías 3 – Judas – Salmo 110 – Proverbios 24:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Ante una pared

Sábado 2 Octubre

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.Hebreos 11:3

Que… os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.Hechos 14:15

Ante una pared

“(Dios) todo lo hizo hermoso en su tiempo… sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11). Investigadores y filósofos se cansan elaborando hipótesis para explicar qué hizo Dios. Esas teorías tratan de retroceder en el tiempo hasta unas mínimas fracciones de segundo después de esa famosa “explosión”, el Big Bang, que sería el origen del universo. Curiosamente es como si esas hipótesis chocasen contra una pared; ellas no pueden explicar lo que sucedió justo en esos instantes.

El hombre no puede comprender la obra de Dios.

Para el creyente, ¡cuán elocuente es la Palabra de Dios en su simplicidad! “Lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (versículo de hoy). “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos” (Salmo 33:6). “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1). ¡Qué majestuoso testimonio de sabiduría y de poder! Pero, si lo único que está en juego es la razón del hombre, ese testimonio permanecerá sin efecto, como cualquier otro conocimiento. Por su medio nos revela no solo las obras de Dios, sino a Dios mismo, si lo recibimos por la fe.

¡Para el creyente ya no hay pared! Dios se reveló no solo mediante la creación, sino aún mejor: en la persona de su Hijo Jesucristo y a través de las Sagradas Escrituras, la Biblia.

Sofonías 1 – Tito 3 – Salmo 109:6-19 – Proverbios 24:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Escoger a Dios

Viernes 1 Octubre

El Señor se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3

En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Dios el Señor mi esperanza.Salmo 73:28

Escoger a Dios Testimonio

“Cuando tenía 8 años me hice amiga de una compañera de clases cuya familia era cristiana. En nuestra casa no se hablaba de Dios, pero desde muy pequeña me hacía muchas peguntas sobre él.

Más tarde mi amiga me invitó a un encuentro de jóvenes cristianos. Allí aprendí que Dios vino a la tierra para salvar a los hombres, que Jesucristo llevó sobre sí mismo nuestros pecados sufriendo en una cruz, en nuestro lugar, que resucitó y sigue vivo. También comprendí que si creía en él, me convertiría en la hija de ese Padre que me amaba. ¡Qué cambio! Cuando volví a casa me arrodillé y lo invité a entrar en mi vida.

Empecé a leer la Biblia. Entonces comenzaron las dificultades: mis padres, muy cariñosos y comprensivos hasta ese momento, me prohibieron leer la Biblia y volver con ese grupo de creyentes. Una noche, en mi cama, triste debido a tal incomprensión, oré a mi Padre celestial: “¡Por favor, dame lo que quieras darme!”. De repente me invadió un gran gozo… Desde entonces, en tiempos felices como en la dificultad, él ha sido mi refugio, mi consejero, mi consuelo…

Más tarde mis padres me pusieron a escoger entre ver las cosas a su manera, o seguir a mi Dios, lo que suponía irme de casa. Escogí la segunda opción, lo cual no fue fácil.

Hoy mi marido y yo damos gracias al Señor porque cada día renueva nuestro ser interior según sus promesas y nos permite vivir en el gozo de su presencia”.Josette

Habacuc 3 – Tito 2 – Salmo 109:1-5 – Proverbios 24:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch