Dio su vida por su hermano

Martes 28 Septiembre

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

Dio su vida por su hermano

En enero de 2011, grandes tormentas azotaron el estado de Queensland, en Australia. Los ríos transformados en impetuosos torrentes provocaron graves inundaciones. Donna Rice estaba en el automóvil con sus dos hijos, Jordan (13 años) y Blake (10 años), cuando su vehículo fue rodeado por el agua y quedó inmovilizado. Alguien trató de ayudarlos. Por su ubicación, Jordan era más fácil de alcanzar, por eso debía ser sacado primero, pero insistió para que salvasen a su hermano menor antes que a él. En el instante en que Blake fue sacado del peligro, una nueva ola arrasó el automóvil. Jordan y su madre se ahogaron.

En los titulares de los periódicos se podía leer: “Jordan murió por su hermano”. Este adolescente siempre había manifestado gran amor por su hermano. Y lo demostró cuando no dudó en dar su vida por él.

Estos hechos conmovedores nos recuerdan a Jesucristo, el buen Pastor que dio su vida por sus ovejas (Juan 10:11). Por amor, un amor imposible de comprender, tomó mi lugar bajo el juicio de Dios. Se dejó crucificar para llevar el castigo que mis pecados merecían. Cuando exclamó en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, no obtuvo respuesta, nadie vino a rescatarlo (Salmo 22:1-2). Desamparado por un Dios santo que cargó sobre él el peso inmenso del pecado, dio su vida por todos los que le tenderían la mano para ser salvos.

Tomar su mano es creer en lo que él hizo por mí. Me liberó de mis pecados, de Satanás, quien me tenía cautivo, y de la muerte eterna. Me dio la vida eterna, y estoy unido a él para siempre.

Oseas 13-14 – Filipenses 3 – Salmo 107:33-43 – Proverbios 24:8-9

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La muerte me asustaba Testimonio

Lunes 27 Septiembre

Nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.2 Timoteo 1:10

(Jesús vino para) librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.Hebreos 2:15

La muerte me asustaba Testimonio

“Era huérfano y crecí en un hogar de protección social. En mi niñez no fui religioso. Durante mi adolescencia, a veces iba a la misa sin muchas ganas. Sentía una profunda soledad interior, y me preguntaba: ¿Por qué y para quién nací? La muerte me asustaba. Buscaba la verdad, e incluso la felicidad, sin creer realmente en ella. Pero Dios lo sabía; una persona de confianza me habló de la oración, me dijo que podía dirigirme a Dios de forma simple y directa. En mi desesperación invoqué a Dios.

Un día hablé con unas personas que tenían un puesto de libros cristianos en un mercado. Una de ellas me mostró que la verdad cristiana está en la Biblia. Esto me aclaró las cosas, y para saber más fui a una iglesia cristiana donde rápidamente me impresionó el amor fraternal. Allí alguien me explicó que debía arrepentirme y confesar mis pecados. La predicación que siguió me convenció de que todavía era esclavo de mi pecado. Esa noche comprendí que Jesús había muerto en la cruz por mis pecados, y entregué mi vida a Dios. Me sentí libre, como si una carga hubiese caído de mis espaldas.

A pesar de las dificultades de la vida, el vacío que sentía fue llenado con la presencia de Jesús en mí. Hace 19 años Dios sanó mi corazón de todas las heridas del pasado. Ya no tengo miedo de lo que hay después de la muerte, pues Jesús me dio la seguridad de la vida eterna. Vivo en paz con Jesús, Aquel que me amó”.Tony

Oseas 11-12 – Filipenses 2 – Salmo 107:23-32 – Proverbios 24:7

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El grito desesperado de Jonás

Domingo 26 Septiembre

Oró Jonás al Señor su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó… Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo.Jonás 2:1-24

Todo tipo de oraciones (5) – El grito desesperado de Jonás

Dios confió al profeta Jonás la misión de llevar un mensaje a los habitantes de Nínive, grande metrópoli de su tiempo. Eso no le gustó, pues tenía que decirles: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4). Pensando escapar de Dios y de su misión, Jonás decidió huir en un navío. Pero Dios se ocupaba de él y envió una tempestad. ¡Jonás dormía! La nave estaba a punto de romperse, y los marineros, presos del pánico, despertaron a Jonás. Él les confesó que por su causa había venido esa tempestad, debido a su desobediencia. Entonces les pidió que lo echasen al mar para que la tempestad se calmase.

Así, Jonás fue lanzado al mar, pero Dios no permitiría que su profeta se ahogase. ¡Preparó un gran pez para que lo tragase! Preservado milagrosamente, Jonás pasó tres días y tres noches en el vientre del pez, lejos de toda ayuda humana.

Entonces, desde el fondo de su angustia, clamó a su Dios. Ese Dios del que huía, ¿lo escucharía en ese lugar insólito donde nadie podía verlo? En la Biblia leemos: “Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó”. Mientras seguía en el vientre del pez, sabía que Dios lo había escuchado. Y Dios mandó al pez que vomitase a Jonás en tierra firme. Luego Jonás cumplió la misión que Dios le había encomendado. Cristianos, a veces nuestra desobediencia a Dios nos lleva a una situación desesperada. Aun allí, podemos clamar a Dios confesando nuestro camino erróneo. Con toda seguridad seremos escuchados.(continuará el próximo domingo)

Oseas 9-10 – Filipenses 1 – Salmo 107:17-22 – Proverbios 24:5-6

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La maldad del corazón humano

Sábado 25 Septiembre

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.Isaías 55:7

La maldad del corazón humano

Cabinas telefónicas destrozadas, automóviles incendiados, vitrinas rotas y otros actos violentos muestran la obra de los delincuentes, a quienes hay que castigar, dirá usted. Es cierto, pero esta maldad está en el fondo del corazón humano. A menudo la educación permite canalizar y frenar tal violencia. ¡Pero cuántas veces, debido a un cúmulo de circunstancias, nuestro corazón es desnudado! Educado o no, religioso o no, el corazón natural está marcado por el pecado. La constatación que Dios hace sobre su criatura alejada de él es tajante: “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22-23).

El hombre dio la prueba irrefutable de su maldad cuando crucificó a Jesús. Las autoridades de la época habían declarado: “Habiéndole interrogado yo (Pilato) delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. Y ni aun Herodes… he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre” (Lucas 23:14-15). A pesar de esto, él, el justo, fue condenado y matado (Santiago 5:6). Jesucristo, el Hijo de Dios, se dejó crucificar; así, mediante su sacrificio, cumplió la obra a través de la cual el malo puede ser perdonado. Dios invita, pues, a todos los hombres a arrepentirse.

Todos los que anuncian ese mensaje no dudan en decir, como el apóstol Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.” (1 Timoteo 1:15-16).

Oseas 7-8 – 2 Corintios 13 – Salmo 107:10-16 – Proverbios 24:3-4

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Justos ante Dios

Viernes 24 Septiembre

Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.Romanos 4:24-25

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.Romanos 5:1

Justos ante Dios

A pesar de la prohibición del emperador Carlos V, en Lausana (Suiza) en octubre de 1536 hubo un debate sobre temas fundamentales de la fe cristiana: ¿Cómo puede ser justificado ante Dios el hombre pecador? ¿Debe hacer obras meritorias y sufrir para expiar sus pecados? ¿Es suficiente creer en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, quien se dio a sí mismo por los pecadores, una vez por todas? ¿Su sacrificio debe ser renovado o completado?

Pierre Viret, conocedor de la Biblia, y Guillaume Farel, evangelista, expusieron claramente los temas. Basándose en la Biblia, dieron testimonio del poder del Evangelio recibido simplemente por la fe. Luego Jean Tandy, a quien se había dado la misión de contradecir a Farel, se levantó:

“Mis hermanos, dijo, no querría cometer el pecado de resistir a la verdad divina. Reconozco ante todos haber estado cegado y engañado durante mucho tiempo… Ahora he escuchado la verdad. Veo que es necesario aferrarse solo a Jesús, atenerse a su Palabra, no tener otro jefe, conductor y Salvador que Aquel quien, mediante su sacrificio, nos hizo agradables al Padre. Pido perdón a Dios por todo lo que hice y dije en contra de su honor. También les pido perdón, pues les enseñé mal”.

Dios declara justo al hombre que se arrepiente y cree que Cristo llevó sus pecados en la cruz. Por la fe somos “justificados en su sangre”, es decir, mediante su muerte (Romanos 5:9). Porque Dios resucitó a Jesús, el creyente tiene la seguridad de que la obra de Cristo es perfecta.

Oseas 5-6 – 2 Corintios 12 – Salmo 107:1-9 – Proverbios 24:1-2

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El orgullo

Jueves 23 Septiembre

Abominación es al Señor todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune.Proverbios 16:5

Revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.1 Pedro 5:5

El orgullo

La inclinación más fuerte en todos los seres humanos de todos los tiempos es, sin duda, el orgullo. Satanás tentó a Eva, diciéndole: “Seréis como Dios” (Génesis 3:5). Al escucharlo, Adán y Eva ofendieron a Dios y mostraron el orgullo del corazón humano. Todos tenemos esta tendencia a querer exaltarnos. Por eso, la búsqueda de las riquezas, del poder, de la gloria, gobiernan nuestras sociedades. La historia de la humanidad confirma esta voluntad del hombre de querer dominar y dejar de lado a Dios.

Jesucristo, viniendo al mundo, mostró con su ejemplo una forma de actuar totalmente diferente. Él, el Hijo de Dios, se humilló tomando forma de hombre. Nació en un establo, en una familia modesta; vivió en la pobreza, incomprendido y rechazado. Sus discípulos también eran hombres poco estimados y, a menudo, despreciados. La gloria de nuestro Señor Jesús consistía en seguir el camino inverso al del hombre. Se humilló cada vez más, hasta la muerte, e incluso hasta sufrir la muerte ignominiosa de la crucifixión (Filipenses 2:8).

Cristianos, como todos los hombres, a menudo pensamos y actuamos con orgullo. Pero si nuestros corazones y nuestros pensamientos están ocupados y nutridos de Cristo, el Hombre perfecto, el verdadero modelo de humildad, podremos parecernos un poco a él. Jesús mismo nos dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29).

Oseas 3-4 – 2 Corintios 11:16-33 – Salmo 106:40-48 – Proverbios 23:29-35

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Paciencia y fe

Miércoles 22 Septiembre

Dijo Jesús a sus discípulos… Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.Lucas 17:13-5

Paciencia y fe

Jesús nos muestra la necesidad de tener paciencia y amor hacia los que nos rodean. Presenta el caso hipotético de un hombre que varias veces ofende a su amigo, pero cada vez vuelve a pedirle perdón reconociendo su falta. Pongámonos en el lugar del uno o del otro:

– Como el que cometió el error, ¿iríamos a pedir perdón hasta siete veces el mismo día? A menudo, dejamos para mañana los problemas que podrían ser confesados y solucionados hoy.

– Como el ofendido, ¿tendríamos la paciencia para escuchar al que nos hizo daño? ¿Podríamos olvidar tantas veces lo que nos hizo?

Los amigos de Jesús se hacían preguntas similares, sin hacerse ilusiones sobre sus propias capacidades. Para poder seguir el ejemplo de Jesús, pidieron una fe más grande, a fin de poner en práctica el amor y la paciencia. Este tipo de situaciones pueden vivirse por la fe, pues el Señor Jesús dice que la fe hace posible lo imposible. Para ilustrar su explicación les dio este ejemplo: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería” (Lucas 17:6).

Dios siempre responde a la fe con bondad, pero su respuesta va mucho más allá de nuestras expectativas. Hudson Taylor (1832-1905), misionero en China, experimentó esta realidad muchas veces. A propósito de estos versículos, dijo lo siguiente: “No necesitamos una gran fe, sino una fe en un gran Dios”.

Oseas 1-2 – 2 Corintios 11:1-15 – Salmo 106:32-39 – Proverbios 23:26-28

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El bebé perdido (2)

Martes 21 Septiembre

En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz.Salmo 18:6

El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.Salmo 138:3

El bebé perdido (2)

El evangelista caminó un momento y luego se arrodilló en la nieve para orar otra vez por esta situación. De repente oyó el gemido de un bebé. Guiado por el llanto, llegó a un pozo abandonado. Allí encontró a un pequeño ser temblando de frío y envuelto en una manta; emocionado lo tomó en sus brazos. ¡Era el bebé robado, una niña! Había sido abandonada porque las parejas de la ciudad solo querían comprar niños. Corrió hacia el pueblo con el bebé en sus brazos.

Los aldeanos, sorprendidos y felices a la vez, acompañaron al hombre a la cabaña de los padres.

– ¿Quién es ese Dios al que oraste y respondió a tu oración?, preguntó el padre.

Ante unos treinta aldeanos atentos, Xi pudo predicarles el Evangelio y, en resumen, dar esta respuesta:

– El Dios a quien oré vino a la tierra en forma de un niño hace aproximadamente 2000 años. El gran Dios creador del cielo y de la tierra, el Dios infinito y todopoderoso, descendió hacia nosotros en la persona de su Hijo, el Señor Jesús. Él vino para liberarnos del poder del diablo, quien nos arrastraba con él hacia una eternidad trágica. ¡Dios quiere hacernos felices con él para siempre! La muerte no es el fin de la existencia; tampoco existe la reencarnación.

Dios nos amó tanto que dio a su Hijo unigénito para que todo el que cree en él tenga la vida eterna.

Esa noche los padres de la niña entregaron su vida a Jesús.

2 Crónicas 36 – 2 Corintios 10 – Salmo 106:28-31 – Proverbios 23:24-25

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El bebé perdido (1)

Lunes 20 Septiembre

Te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste. Yo soy el Señor, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí.Isaías 45:4-5

Diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.Daniel 5:23

El bebé perdido (1)

En China, al final del año 1989, en medio de la nieve y del viento glacial, el evangelista Xi, vendedor de Biblias y evangelios, caminaba de pueblo en pueblo en las colinas del Gansu. Al llegar al último pueblo de su gira, rápidamente notó que algo iba mal. La gente estaba fuera de sus casas, reunida en pequeños grupos.

– Buenos días a todos. Les traigo una buena noticia.

– ¡Cállese, aquí solo tenemos malas noticias! ¡Hoy robaron un bebé!

El rapto de niños era frecuente en China: bandas de ladrones robaban bebés en el campo para venderlos en la ciudad a parejas ricas que no tenían hijos.

– ¿Podría ver a los padres?, preguntó el evangelista.

– ¡Váyase, aquí no lo necesitamos!

– Por favor, quiero verlos, quizá pueda ayudarlos.

Entonces lo llevaron a la cabaña de los angustiados padres.

– Entiendo su tristeza, les dijo. Conozco a alguien que puede ayudarles: Dios. Me gustaría pedirle por ustedes. Y empezó a orar: Oh, Dios, tú que sabes todo, que puedes todo, te pedimos que nos traigas al bebé desaparecido. Amén.

– ¡Cállese y váyase!, gritó el padre. Oramos a nuestros dioses y no respondieron. ¿El suyo hará mejor? Y lo echaron violentamente del pueblo.(mañana continuará)

2 Crónicas 35 – 2 Corintios 9 – Salmo 106:24-27 – Proverbios 23:23

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Todo tipo de oraciones (4) – Nehemías y la oración “relámpago”

Domingo 19 Septiembre

(Jesús dijo a sus discípulos:) Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.Mateo 10:19

Yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.Lucas 21:15

Todo tipo de oraciones (4) – Nehemías y la oración “relámpago”

Nehemías formaba parte de los judíos exiliados en Babilonia. Era copero en la corte del rey Artajerjes (Nehemías 2:1-8). Acababa de recibir malas noticias de sus compatriotas que habían vuelto al país. Muy triste, llorando y humillado, suplicó a Dios durante unos meses (Nehemías 1:4-11) para que el rey le permitiera ir a Jerusalén para darse cuenta de la situación.

Mientras Nehemías servía el vino al rey, este le preguntó por qué estaba triste. Antes de responder al monarca, Nehemías oró. “Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey” (cap. 2:4-5). No pudo orar durante mucho tiempo, en su habitación, pues el rey estaba delante de él, esperando su respuesta, y lo que estaba en juego era inmenso. Entonces dirigió a Dios una oración “relámpago”. Oró unas fracciones de segundo, y luego respondió al rey. Dios le dio las palabras que debía decir y permitió que el rey le concediera el permiso que deseaba.

Cristianos, la oración “relámpago” está a nuestra disposición todos los días. ¿Recibimos una llamada inesperada? ¿Alguien nos hace una pregunta incómoda? ¿Tenemos que dar rápidamente nuestra opinión o tomar una decisión importante, con serias consecuencias? ¿Nos encontramos en una situación difícil, en la que debemos actuar rápido? Nuestro Dios está ahí, no espera largos discursos. Invoquémosle, y simplemente sigamos adelante, confiando en él para que nos guíe en nuestras palabras y acciones.(continuará el próximo domingo)

2 Crónicas 34 – 2 Corintios 8 – Salmo 106:19-23 – Proverbios 23:22

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