¿No tenemos derecho a equivocarnos?

Sábado 18 Septiembre

Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón (Jesús) a quien designó.Hechos 17:30-31

¿No tenemos derecho a equivocarnos?

“¡Buenos días! -me dijo un cliente-. Le traigo el aparato que compré la semana pasada. No corresponde con la referencia que le había dado”. Como excusa, solo pude levantar los hombros y hacer esta reflexión: “Disculpe, ¡todo el mundo puede equivocarse!”. En efecto, cuando se trata de pequeñas cosas materiales, la expresión está muy bien adaptada. Sin embargo, hay decisiones y circunstancias de nuestra vida en las que no tenemos derecho a equivocarnos. El hecho de que “todo el mundo puede equivocarse” no borrará las faltas de nadie cuando cada uno tenga que comparecer ante Dios para rendir cuentas de su vida en la tierra, de sus decisiones y sus actos. Cuando no sabemos, podemos equivocarnos. Pero deberíamos saber, pues múltiples declaraciones de Dios nos dicen quiénes somos en el ámbito moral, y cuál debe ser nuestra conducta. Por ejemplo:

– Nuestra conciencia: ¿no hemos escuchado su voz muchas veces?

– Los llamados “diez mandamientos” y tantos otros dados por Dios mismo hace milenios.

– El Evangelio anunciado por Cristo y predicado luego en todo el mundo.

– La Biblia. Dios nos escribió, no solo para decirnos lo que tenía derecho a esperar de sus criaturas, revelándonos su total caída; también habla del medio para ser liberados a través del arrepentimiento y de la fe en Jesucristo. Nadie podrá decir que no lo sabía. Aún hoy Dios “manda”: el mensaje es urgente, pero está lleno de amor, para que nadie se prive de su gracia. Él quiere atribuirnos gratuitamente la justicia de Cristo, para que escapemos del juicio.

2 Crónicas 33 – 2 Corintios 7 – Salmo 106:13-18 – Proverbios 23:19-21

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¿Los cristianos podremos seguir viviendo en libertad?

Viernes 17 Septiembre

Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios.1 Pedro 2:17

Estad siempre preparados… con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.1 Pedro 3:15

¿Los cristianos podremos seguir viviendo en libertad?

Francia ha sufrido una oleada de graves atentados. A esas escenas de violencia siguieron momentos de intensa conmoción e interrogantes para los familiares de las víctimas y para todo el país. El ataque perpetrado contra un periódico satírico suscitó reflexiones sobre los límites de la libertad de expresión y el deseo de hacer justicia por sus propias manos…

Cristianos, hasta el momento hemos apreciado la posibilidad que teníamos, en algunos países, de vivir “quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:2). ¿Durará esto?

Todos quedamos impactados y, en cierta medida, todos nos identificamos con las víctimas. ¿Seré yo un día la víctima por el hecho de ser cristiano, por haber confiado en Cristo?

Hoy él dirige mi vida; estoy contento de vivir en un país donde puedo vivir mi fe con mi familia sin estar vigilado. Tengo la libertad de proclamar y cantar que él es el Señor; de contar a mi prójimo en la calle quién es Jesús, sin ser acusado de atacar su libertad…

Sí, Jesucristo es el Señor. No porque declaró la guerra a sus enemigos, sino porque dio su vida por ellos. Aceptó servir a los seres humanos y sufrir una muerte cruel, sangrienta, para salvarlos. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”, es decir, Jesús, que significa “Dios salva”. Un día todo el mundo tendrá que reconocer Su señorío (Filipenses 2:9-11).

2 Crónicas 32:20-33 – 2 Corintios 6 – Salmo 106:6-12 – Proverbios 23:17-18

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¿Por qué tan temprano?

Jueves 16 Septiembre

El rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.Hechos 12:1-2

En tu mano están mis tiemposSalmo 31:15

¿Por qué tan temprano?

Tres discípulos formaban “el círculo íntimo” de Jesús entre los doce: Pedro, Jacobo o Santiago y su hermano Juan. Estos amigos de Jesús, llamados a seguirle al mismo tiempo, cuando estaban a orillas del mar de Galilea, fueron los únicos que lo acompañaron en tres acontecimientos notables de su vida:

1. Junto a la cama de la hija de Jairo, a quien resucitó: “No dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña” (Lucas 8:51).

2. En la montaña donde Jesús desveló su gloria: “Tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28).

3. En el huerto de Getsemaní, donde Jesús recibió de su Padre la copa del sufrimiento antes de la crucifixión: “Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse” (Marcos 14:33).

Estos apóstoles estaban estrechamente ligados a su Maestro y entre ellos; juntos fueron testigos de muchas escenas extraordinarias de la vida de Jesús. Sin embargo, uno de ellos, Jacobo, fue ejecutado al principio de su servicio (Hechos 12:2). ¿Por qué tan temprano? ¿Por qué él? Preguntas como estas nos embargan cuando una persona demasiado joven o en plena actividad parte.

¡Consideramos que todavía tenía muchas cosas para compartir a su alrededor! A menudo no encontraremos respuestas a nuestras preguntas, pero confiemos en Aquel que tiene nuestra vida en sus manos. Él permitió la muerte prematura de Jacobo; pero acompañó a Pedro y a Juan en su largo servicio para la Iglesia del Señor.

2 Crónicas 32:1-19 – 2 Corintios 5 – Salmo 106:1-5 – Proverbios 23:15-16

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Los “tres-dieciséis” básicos

Miércoles 15 Septiembre

Jesús les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?Marcos 12:24Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.Juan 6:63

Los “tres-dieciséis” básicos

Para memorizar pasajes de la Biblia especialmente importantes, retengamos cuatro versículos cuyas referencias (capítulo y versículo) son 3 y 16:

Juan 3: 16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. En el centro del mensaje del evangelio está el amor de Dios por todos los hombres, junto con el don de su Hijo unigénito, el Cristo, y la promesa de la vida eterna.

1 Timoteo 3: 16: “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. En el centro de la fe cristiana se halla este gran secreto ahora revelado: Dios vino a la tierra en forma de hombre, es decir, Cristo. Efectuó la redención y fue recibido en la gloria.

2 Timoteo 3: 16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. En el centro de la fe también está la Biblia, la Palabra de Dios. Como fue inspirada por Dios, tiene poder para actuar en todo el que la recibe (1 Tesalonicenses 2:13).

1 Juan 3: 16: “En esto hemos conocido el amor, en que él (Jesús) puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. En el centro de la vida del cristiano está el conocimiento del amor de Cristo; pero también existe, y debería existir, el amor de los creyentes entre ellos: Cristo los llama sus hermanos, ellos forman la familia de Dios.

2 Crónicas 31 – 2 Corintios 4 – Salmo 105:37-45 – Proverbios 23:13-14

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Me hacía tantas preguntas (2): Vivir para Jesús, quien me salvó

Martes 14 Septiembre

Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.2 Corintios 5:14-15

Me hacía tantas preguntas (2): Vivir para Jesús, quien me salvó Testimonio

“En ese momento decidí dejar en las manos de Jesús mi vida y mis preguntas. La transformación fue espectacular. A partir de ese día, gracias a su ayuda, todos mis anhelos, mis esperanzas, mis sueños y mis esfuerzos tuvieron como centro a Jesús, quien me había salvado. La pasión por aprender, la importancia del estudio y la necesidad de comprender a los grandes pensadores y su pensamiento, poco a poco pasaron a un segundo lugar, muy por detrás del conocimiento de mi Salvador.

Dios me concedió el privilegio de hablar de él en todos los continentes. Me gustan los pueblos de esta tierra, cada uno con sus características específicas. Con el paso de los años, cada vez tengo una mayor convicción de que Jesús es exactamente el que dice ser. Vino a darnos la plenitud de la vida, a encaminarnos hacia la belleza y la libertad de la verdad, liberándonos del pecado y del poder de Satanás. ¡Vino a darnos su gozo!

Animo mucho a todos, especialmente a los jóvenes, a conocer mejor la Biblia. En todos mis viajes no encontré verdaderamente nada que pudiera satisfacer los deseos más profundos de mi mente, de mi corazón y de mi alma, como lo hizo Jesús. Él no es solo el camino, la verdad y la vida, sino que es mi camino, mi verdad, mi vida. Así también puede serlo para todo el que confía en él. Recuerde lo que Pablo dijo a los atenienses: Dios”no está lejos de cada uno de nosotros“(Hechos 17:27). Y usted, ¿qué decisión tomará?”.R.Z.

2 Crónicas 30 – 2 Corintios 3 – Salmo 105:23-36 – Proverbios 23:12

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Me hacía tantas preguntas (1)

Lunes 13 Septiembre

(Jesús dijo:) Porque yo vivo, vosotros también viviréis.Juan 14:19

Me hacía tantas preguntas (1)Testimonio

“Nací en Madras, India. Durante mi adolescencia estuve sometido a mucha presión, porque debía tener éxito en mis estudios. En mi cultura, si uno no forma parte de los primeros, no puede tener éxito en la vida, por eso no podía pensar en el fracaso. Además, mi padre me castigaba frecuentemente; yo vivía con un dolor secreto: ¡me hacía tantas preguntas sobre el sentido de la vida, pero no tenía ninguna respuesta!

A los 17 años decidí acabar con mi vida. Desaparecer evitaría, tanto a mi familia como a mí, otros fracasos. Un día, en el colegio, tomé unas sustancias tóxicas del laboratorio. De regreso a casa las eché en un vaso de agua y bebí… ¡me desplomé! Afortunadamente un empleado de mis padres me encontró y me llevó rápidamente al hospital. Si él no hubiese estado en nuestra casa ese día, yo hubiese muerto. Los médicos lograron sacar de mi cuerpo todo el veneno que había ingerido.

Uno de mis amigos me visitó, me llevó un Nuevo Testamento y me sugirió que leyese el capítulo 14 del evangelio según Juan. La frase de Jesús: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”, alcanzó mi corazón, y oré espontáneamente: “Jesús, no sé muy bien quién eres, pero me dices que das la verdadera vida”. Yo no era consciente de lo que el pecado representaba, y con nuestra cultura no podía comprenderlo. Pero pude percibir que Jesús me ofrecía su vida, para que fuese la mía”.(mañana continuará)“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

2 Crónicas 29 – 2 Corintios 2 – Salmo 105:16-22 – Proverbios 23:9-11© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Todo tipo de oraciones (3) – Orar cada día, como hacía Daniel

Domingo 12 Septiembre

Daniel… entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.Daniel 6:10

Todo tipo de oraciones (3) – Orar cada día, como hacía Daniel

Daniel, deportado a la corte del rey de Babilonia, permaneció fiel a Dios en toda su conducta y se mantuvo al margen de las celebraciones reales. Perseveró en la oración. Dios permitió que el rey Darío lo notase y le confiara altas responsabilidades en la corte. Entonces sus colegas, celosos, buscaron un motivo para acusar a Daniel. Como conocían sus costumbres, convencieron al rey Darío para que en su reino prohibiera, durante un mes, toda oración a otro dios fuera del rey, bajo amenaza de ser echado al foso de los leones.

¿Qué haría Daniel? ¿Buscar una escapatoria? No, el versículo citado lo muestra tranquilo, confiado en Dios. Para él la oración no era un deber religioso, ni una recitación automática… No, era su vida, la fuente de su fuerza. Sin ella no podía asumir sus responsabilidades.

Daniel oró, pues, como de costumbre, sin esconderse. Él conocía al Dios a quien oraba cada día, y se encomendó a él. Sus enemigos lo prendieron y lo echaron al foso de los leones. Pero Dios velaba sobre él: los leones no le hicieron daño. Entonces el rey lo sacó del foso, pues reconoció la grandeza del Dios de Daniel, y sus enemigos fueron confundidos. La fidelidad de Daniel glorificó a Dios.

Cristianos, ¿la oración forma parte de nuestra vida cotidiana, de nuestras prioridades? ¿Nos es imprescindible? A través de diferentes medios, Satanás siempre trata de privarnos de esos preciosos momentos. Como Daniel, ¡oremos, cueste lo que cueste, pues siempre saldremos ganando!(continuará el próximo domingo)

2 Crónicas 28 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

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Joás

Sábado 11 Septiembre

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. Hebreos 3:12

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmo 51:10

Joás

2 Crónicas 23-24

Ante la cruel Atalía, que quería usurpar el poder, Joás, el hijo del rey Ocozías, escapó a la muerte gracias a la intervención de su tía. Estuvo escondido durante 6 años, y empezó a reinar a los 7, con la ayuda de su tío. Mientras este fue su tutor, el reinado de Joás fue bueno: los ídolos fueron quitados y se trabajó en la restauración de la casa de Dios. El celo del rey conquistó al pueblo, quien contribuyó con su dinero y su trabajo a la consolidación de este edificio, en el cual se pudo realizar nuevamente el culto al verdadero Dios.

Sin embargo, poco después de la muerte de su tío, la actitud de Joás cambió notablemente, pues escuchó a los jefes del pueblo que lo indujeron a volver a la idolatría. Dios le envió profetas para traerlo al buen camino, pero Joás persistió en su actitud. Incluso mató a Zacarías, un hijo del tío que se había ocupado de él, porque Zacarías le reprochó sus extravíos.

¡Qué desenlace fatal! De hecho, la muerte de su tío reveló la calidad de la “fe” de Joás. En realidad, solo era un barniz religioso. Entonces mostró su verdadera cara: la de una persona capaz de comportarse como un criminal frente a los que lo exhortaban de parte de Dios.

Necesitamos tener una fe personal, una relación viva con Dios, y no una cultura cristiana. Si en nuestra infancia descansamos en la fe de nuestros padres, un día tendremos que creer por nosotros mismos.

2 Crónicas 27 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

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De parte del autor

Viernes 10 Septiembre

Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.2 Timoteo 3:15-16

De parte del autor

Sandra, una niña de 8 años, quiso regalar una Biblia a su padre el día de su cumpleaños; pero no sabía qué escribir como dedicatoria. ¿Qué podría escribir en la primera página? “De Sandra”, o “de parte de tu hija”, o “como recuerdo de alguien que te quiere”. Como estaba indecisa, fue a la oficina de su padre y tomó algunos libros de la biblioteca. En la portada de uno de ellos leyó: “De parte del autor”. ¡Y esto fue lo que escribió!

Cuando el padre abrió su regalo y reconoció la escritura, reflexionó: En realidad, ¿quién es el autor de la Biblia? ¿Es verdaderamente Dios? ¿Empleó la mano de mi hija para dármela personalmente e invitarme a leerla? Empezó a leer su Biblia hasta que descubrió que toda la Escritura es inspirada por Dios. No es el producto de la voluntad del hombre, “sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

¿Leemos la Biblia? ¿La leemos como una recopilación de historias o como una obra literaria? ¿La leemos porque realmente no podemos decir que somos cristianos si no la hemos leído? ¿O la leemos con oración, para conocer a su Autor, porque ella nos revela los pensamientos de Dios?

Dios se dio a conocer en la persona de Jesucristo, se reveló como un Padre. “La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).

2 Crónicas 26 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3

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El agua de la roca: La ira de Moisés (2)

Jueves 9 Septiembre

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Efesios 4:31-32

El agua de la roca: La ira de Moisés (2)

Éxodo 17: 1-7Números 20: 8-11

Estando todavía en el desierto, el pueblo habló nuevamente contra Moisés porque no había agua. Pero Dios cuidaba a la multitud y quería darle de beber. Entonces dijo a Moisés: “Hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua”. Esta vez Moisés debía hablar a la roca. No era necesario golpearla una segunda vez. Jesucristo “padeció una sola vez por los pecados” (1 Pedro 3:18); no era necesario repetir su muerte. ¿Qué hizo Moisés? El pueblo lo había irritado y acusado sin razón. Entonces se enojó y levantó la voz: “¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas”. No dio la gloria a Dios; procedió como si fuesen él y Aarón quienes hicieron salir el agua. Con ira golpeó la peña dos veces.

A veces perdemos el control de nosotros mismos. Por ejemplo, un hijo, un compañero de trabajo o un vecino nos provoca con su actitud. El tono sube… y hay comportamientos que después lamentamos. En privado, Dios castigó a Moisés por haber actuado de esa manera; pero frente a la multitud, ¿los privaría del agua? No, pues la gracia de Dios y su paciencia no tienen límite. La roca, aunque no tenía que ser golpeada, dio su agua.

Si la ira nos llevó a decir palabras o a tener comportamientos inapropiados, confesémoslos a Dios y a las personas ofendidas. Su gracia viene al encuentro de nuestra debilidad. Su amor es inagotable. El agua fluye y nos refresca.

2 Crónicas 25 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

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