El agua de la roca (1)

Miércoles 8 Septiembre

El Señor dijo a Moisés… He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña… golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo.Éxodo 17:5-6

Todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.1 Corintios 10:4

El agua de la roca (1)

Al principio de su travesía por el desierto, el pueblo hebreo experimentaba los cuidados de su Dios todopoderoso. Pero la sed los desanimó. Entonces acusaron a Moisés de haberlos liberado de su esclavitud en Egipto para matarlos de sed en el desierto (Éxodo 17:3). En su angustia Moisés clamó a Dios, y él respondió con amor y gracia. Dijo a Moisés que golpease la roca con su vara. Moisés obedeció, el agua brotó y todo el pueblo pudo beber, así como también su ganado.

El Nuevo Testamento, segunda parte de la Biblia, nos enseña que esa roca es una imagen de Jesucristo: él fue “herido” al morir en la cruz, soportó el juicio que nosotros merecíamos. Por su sacrificio nos da la vida. Este pasaje del Antiguo Testamento declara: “Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados… Por la rebelión de mi pueblo fue herido” (Isaías 53:4-58).

Jesucristo fue herido en nuestro lugar, debido a la ira de Dios contra el mal, pues su justicia debía ser satisfecha. Si aceptamos que nuestros pecados causaron la muerte de Cristo, podemos aceptar luego su gracia que nos da la vida eterna, como un agua viva. Jesús nos invita: “El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).(mañana continuará)

2 Crónicas 24 – 1 Corintios 14:20-40 – Salmo 104:14-18 – Proverbios 22:28

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La verdadera libertad

Martes 7 Septiembre

El Señor liberta a los cautivos.Salmo 146:7Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.Gálatas 5:1

La verdadera libertad

“¡La libertad no tiene precio! ”. Esta afirmación, repetida muy a menudo, muestra el deseo del hombre de liberarse de toda obligación. ¡Algunos gobiernos pagan un precio muy alto para liberar a sus compatriotas que han sido tomados como prisioneros o rehenes! Pero incluso esas personas liberadas permanecen sujetas a lo que son naturalmente, como todos los hombres. Si no tienen relación con Dios, siguen siendo esclavas del diablo, a quien el primer hombre obedeció.

La libertad que Dios nos ofrece es una verdadera liberación interior, completa. Ese tema es el corazón mismo del Evangelio y de la fe cristiana. En efecto, por sus propios esfuerzos, nadie puede escapar a la esclavitud del pecado ni pagar el precio por su liberación: “No se logrará jamás” (Salmo 49:8). Pero Jesús lo hizo en nuestro lugar. Nuestra libertad fue pagada al precio más elevado que pueda existir: ¡la vida del Hijo de Dios! “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:3436).

El que cree en el Hijo de Dios cambia de vida y de dueño. Jesús es su libertador. Él lo libera de toda forma de “libertad desenfrenada”, la cual es pecado a los ojos de Dios. ¡Cuántos esclavos de todo tipo de adicciones han sido sanados por Jesús! Todo cristiano es invitado a vivir “la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21). Ella encuentra su plenitud cuando el creyente busca la voluntad de Dios y es feliz cumpliéndola. Dios nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados“ (Colosenses 1:9-13).

2 Crónicas 23 – 1 Corintios 14:1-19 – Salmo 104:5-13 – Proverbios 22:26-27

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El cumpleaños

Lunes 6 Septiembre

Así dijo el Señor: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré.Isaías 49:8

(Jesús dijo:) Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.Lucas 18:16

El cumpleaños

Sucedió en Rusia en el año 1970. Era el cumpleaños de Liuba. Su padre estaba en la cárcel debido a su fe cristiana. Desde hacía algunos días la madre se preguntaba cómo podría traer un poco de alegría a sus hijos ese día, para mitigar en algo la ausencia del padre. No tenía gran cosa para la cena, solo patatas y tocino. Afortunadamente recibieron una carta de su padre.

Antes de la comida dieron gracias a Dios. Liuba añadió su oración: “Señor Jesús, guarda a nuestro papá para que pueda regresar a casa sano. Bendice también a mamá. Cuando papá todavía estaba con nosotros siempre nos traía chocolate para los cumpleaños. Por favor, danos un poco hoy. Amén”. Los hermanos mayores estaban a punto de burlarse de la niña, pero la madre los tranquilizó.

De repente alguien llamó a la puerta. ¿Quién podría venir a esa hora? Era un amigo de la familia. Con cierta vacilación dijo que se había sentido obligado a conseguir una tableta de chocolate y llevársela, pero que no sabía por qué.

“¡Bravo!, dijo Liuba, Dios escuchó mi oración. ¡Gracias Señor Jesús!”. El amigo estaba estupefacto.

Dos semanas más tarde, el padre leyó a sus compañeros de prisión la carta de su esposa, en la cual le contaba lo sucedido en el cumpleaños de Liuba. Este mensaje reconfortante les dio razones para esperar. Les mostró el poder de Dios, quien vela sobre los que ponen su confianza en él.

2 Crónicas 22 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

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Una palabra fea

Sábado 4 Septiembre

Del corazón de los hombres salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.Marcos 7:21-22

Mi pecado te declaré… y tú perdonaste la maldad de mi pecado.Salmo 32:5

Una palabra fea

¡Qué fea es la palabra pecado! Hoy casi no la utilizamos; preferimos hablar de errores o fracasos, de debilidades humanas. Equivocarse es humano, oímos decir. Pero la Biblia, la eterna Palabra de Dios, habla del pecado, y esta palabra tiene un sentido preciso. Engloba toda infracción a la ley divina, toda desobediencia, todo pensamiento de codicia. Si nos comparamos a los demás, podemos pensar que somos rectos y honestos. Pero si nos colocamos bajo la luz de Dios, veremos que somos pecadores; es como poner una sábana blanca sobre la nieve: se ve gris. La Biblia lo repite varias veces: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10).

Sí, pero tengo circunstancias atenuantes, dirá alguien, o bien: si todo el mundo lo hace, ¿por qué yo no puedo hacerlo? ¿Es tan grave? Las cosas cambiaron, ya no decimos que algo está mal, somos mucho menos categóricos. Tal vez yo sea responsable, pero no culpable… La sociedad, mi educación o las circunstancias de la vida modificaron mi forma de ver el mal.

Dios saca a la luz incluso las razones escondidas de mis acciones, mis intenciones secretas… (Hebreos 4:12-13), hasta que piense, al igual que el apóstol Pedro: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lucas 5:8), o como el profeta Isaías: “¡Ay de mí, pues soy perdido! Porque soy hombre de labios inmundos” (Isaías 6:5, V.M.). ¡Este es el principio de la liberación y del perdón, pues Dios se revela como el Dios de amor que salva al pecador!

2 Crónicas 20 – 1 Corintios 11:23-34 – Salmo 103:13-18 – Proverbios 22:20-21

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El casco

Viernes 3 Septiembre

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.Romanos 5:8

El casco

“Irónico. En plena caravana en Nueva York, en la que varios motociclistas protestaban contra una ley que los obligaba a usar cascos, uno de los manifestantes murió al caer de su vehículo y golpearse la cabeza contra el pavimento”, informó un diario.

“La víctima conducía su potente máquina. Al frenar, el motociclista de 55 años perdió el control de su moto y fue expulsado por encima del manubrio. Como era de esperarse, la policía aseguró que el hombre hubiera podido sobrevivir al accidente si hubiera tenido en cuenta una sencilla consigna: llevar puesto un casco”.

Esta noticia revela la insensatez del ser humano ante ciertas normas y reglamentos que fueron promulgados para proteger nuestra vida. Y cuando pensamos en nuestra alma, surge la pregunta: ¿Cuál es la protección que tenemos ante la velocidad de este mundo, que cada día avanza por caminos escabrosos y curvas peligrosas, lo cual nos hace sentir la fragilidad de nuestra vida? Nuestra protección es entregar toda nuestra vida en las manos de Dios.

Desde hace casi 2000 años se está anunciando la Buena Nueva de Dios, el mensaje de salvación: “Cree en el señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).

El Señor Jesucristo es paciente, no quiere que ninguno se pierda. Hoy todavía le da la oportunidad para reconocer que ha vivido lejos de él, para pedirle perdón por sus pecados y así ser salvo eternamente.

Los que hemos depositado nuestra confianza en Jesucristo, somos exhortados a usar “el yelmo de la salvación” (Efesios 6:17). Es la conciencia y el gozo de la perfecta salvación en Cristo, que Satanás no puede quitar.

2 Crónicas 19 – 1 Corintios 11:1-22 – Salmo 103:6-12 – Proverbios 22:17-19

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Dos aspectos de la voluntad de Dios

Jueves 2 Septiembre

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.1 Tesalonicenses 5:16-18

Llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo.Colosenses 1:9-10

Dos aspectos de la voluntad de Dios

Al leer la Biblia descubrimos que, en ciertos temas, la voluntad de Dios es universal y está claramente indicada; pero en otros, es más individual y está más ligada a las circunstancias de la vida. Por ejemplo, su voluntad universal es: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios”, y también: “Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22).

El otro aspecto de la voluntad de Dios es más personal, pues Dios se interesa mucho por cada uno de nosotros. Para comprenderla es necesario querer agradarle desde lo más profundo de nuestro corazón.

Para conocer la voluntad de Dios en una situación concreta debemos escuchar la voz del Señor. Por ejemplo, cuando leemos un pasaje bíblico es preciso dejar que la Palabra actúe en nuestro corazón, en nuestra conciencia, en nuestra vida, permitirle que ilumine nuestros pensamientos, nuestros deseos. Oremos al Señor para que al leer la Palabra seamos sensibles a lo que nos dice y lo pongamos en práctica. Para uno será reconocer un error, para otro tomar una decisión, para un tercero será dar gracias a Dios por lo que le dio…

La oración es importante en esta búsqueda de la voluntad de Dios. Hablándole de nuestra vida, de nuestras preocupaciones, de nuestros errores, somos animados e instruidos. Y de forma natural, cuando llegue el momento, él nos guiará en nuestras decisiones.

2 Crónicas 18 – 1 Corintios 10 – Salmo 103:1-5 – Proverbios 22:16

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¡Enséñame, Señor!

Miércoles 1 Septiembre

Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios.Salmo 143:810

Yo soy el Señor Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.Isaías 48:17

¡Enséñame, Señor!

Muy a menudo, en la Biblia, Dios promete enseñar y dirigir a los suyos. Es como si hubiese un diálogo entre el Señor y los que lo buscan y viven cerca de él:

– El creyente siente la necesidad de ser conducido e instruido, y lo expresa mediante la oración.

– El Señor responde por medio de las promesas de su Palabra y mediante sus cuidados diarios.

– El creyente agradece a Dios y lo alaba por la manera en la que lo dirigió.

¡Felices los que conocen a Dios y saben que pueden contar con él para ser conducidos por el buen camino! ¡Felices los que desean ser enseñados por el Señor y decirle: “Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre” (Salmo 86:11).

“Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:7-8).

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

2 Crónicas 17 – 1 Corintios 9 – Salmo 102:23-28 – Proverbios 22:15

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Sé a dónde iré

Martes 31 Agosto

(Jesucristo) Os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.Colosenses 2:13

Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.2 Timoteo 1:12

Sé a dónde iré

Testimonio

“Nací en Madagascar. Iba con mi familia a la iglesia todos los domingos. Cuando era adolescente me hacía preguntas: ¿Por qué nací? ¿A dónde iré después de la muerte? Pero no tenía respuesta. Cuando crecí empecé a beber, a fumar y a salir con chicas. Para mí, el mal se resumía en cometer un asesinato. Por ello pensaba que no tenía nada que reprocharme, aunque a veces mi conciencia no estaba muy tranquila, por ejemplo, cuando mentía.

A los 16 años llegué a Francia. Iba regularmente a la iglesia, pero mi vida era cada vez más desordenada. Cierto verano, unos jóvenes cristianos vinieron a pasar un mes en el hogar donde yo vivía. Eran unidos, alegres, y parecía que tenían algo de lo cual yo carecía. Me hablaban del pecado y de Jesús, quien había muerto por la humanidad, y quería salvarme. No comprendía todo, pero poco a poco tomé conciencia de que estaba”sucio“e indigno ante ese Dios en quien creía, pero al que nunca había prestado atención. Le pedí perdón por todo el mal que había hecho: mentiras, inmoralidad, murmuraciones, robos… también pedí a Jesús que tomase la dirección de mi vida. ¡Y me respondió!

Treinta años después puedo dar testimonio de que Jesús me ayudó a no ceder a mis malas tendencias. También respondió a mis preguntas existenciales. Mi vida encontró un sentido, y si tengo que pasar por la muerte, sé a dónde iré: a la presencia de Jesús”.A.M.

2 Crónicas 16 – 1 Corintios 8 – Salmo 102:16-22 – Proverbios 22:14

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¿Somos ignorantes voluntarios?

Lunes 30 Agosto

¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.1 Corintios 2:11

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy el Señor.Jeremías 9:24

¿Somos ignorantes voluntarios?

Jean d’ Ormesson, filósofo francés, declaró ser agnóstico. Decía que no sabía si creer o no creer en Dios. Le hubiera gustado saber, o al menos saber un poco más. “¿Qué sabemos de Dios? No mucho”, escribió. Es verdad; los conocimientos de los hombres progresan en todos los ámbitos, sin embargo, si no conocemos a Dios, nos falta el único conocimiento que cuenta. ¿Es un saber inaccesible? Lo es, si pensamos adquirirlo mediante nuestras propias facultades. La inteligencia y el razonamiento no son de mucha ayuda. Pero Dios quiere darse a conocer a los hombres para que seamos felices. Lo hace de tres maneras:

1. Mediante lo que hace: “Creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). La Biblia nos dice: “Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación” (Romanos 1:20), de tal manera que los hombres son inexcusables si no creen que Dios es el creador de todas las cosas.

2. Se revela por su Palabra escrita, la Biblia; ella es accesible a todo el que la recibe como la palabra de Dios. Es el testimonio de lo que él es, de su voluntad, de su objetivo: salvarnos y enseñarnos sus pensamientos.

3. Vino a los hombres: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). Jesús es la revelación completa de todos los caracteres divinos, y el medio de salvación para el hombre alejado de Dios. No seamos ignorantes voluntarios rechazando los testimonios tan claros de la grandeza del amor de Dios.

2 Crónicas 15 – 1 Corintios 7:25-40 – Salmo 102:9-15 – Proverbios 22:12-13

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La Biblia invita al creyente a orar

Domingo 29 Agosto

Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.Salmo 65:2Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado.Salmo 32:6Oh Señor, de mañana oirás mi voz… me presentaré delante de ti, y esperaré.Salmo 5:3Todo tipo de oraciones (1)

El creyente se dirige a Dios por medio de la oración, un Dios que escucha la oración, que es todopoderoso y ama a los que confían en él. La oración siempre ha sido un gran recurso para los creyentes de todos los tiempos.

La Biblia invita al creyente a orar:

– En todas las circunstancias (Filipenses 4:6, V.M.): Nada es demasiado pequeño o insignificante para Dios, todos los detalles de la vida cotidiana son una ocasión para orar.

– En todo lugar (1 Timoteo 2:8): Dios está en todas partes; nos ve y nos oye. Podemos hablarle, pues, en cualquier lugar donde estemos.

– En todo tiempo (Salmo 62:8Efesios 6:18): Desde la infancia hasta la vejez, los “tiempos” de la vida se suceden: periodos felices y difíciles, alegrías y pruebas, soledad o vida familiar… Pero Dios sigue siendo el mismo, y la oración es un recurso permanente.

– Con toda oración (Efesios 6:18): La oración puede tomar formas muy variadas: simple petición, súplica insistente, clamor para pedir socorro, expresión del corazón, grito de angustia, exposición de nuestras preguntas, agradecimiento, alabanza, adoración…

La Biblia nos muestra numerosos creyentes orando. Los próximos domingos consideraremos algunas de estas oraciones que ilustran la inmensa variedad de dicho recurso a nuestra disposición.(continuará el próximo domingo)

2 Crónicas 14 – 1 Corintios 7:1-24 – Salmo 102:1-8 – Proverbios 22:10-11

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