Paz en la prueba (1)

Jueves 24 Marzo

Aunque… tengáis que ser afligidos… para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

1 Pedro 1:6-7

Paz en la prueba (1)

En 1871 una familia cristiana de Chicago, los Spafford, perdieron brutalmente a su hijo de 4 años. Poco después un terrible incendio consumió todos sus bienes.

Dos años más tarde la familia debía tomar un barco para ir a Europa. Al momento de partir, el padre, llamado a Chicago por motivos profesionales, dejó a su mujer y a sus hijas partir sin él. Pocos días después el barco, “Ville du Havre”, colisionó con otro navío y se hundió en pocos minutos. La señora Spafford, agarrada a una tabla, vio impotente cómo sus cuatro hijas se ahogaban. Rescatada por la tripulación de otro navío llegó al país de Gales, desde donde envió un telegrama a su marido: “Única salvada”. Este decidió ir a su encuentro; para ello tomó el primer barco que iba a Europa. Una noche, durante el viaje, el capitán llamó a su puerta y le dijo: “Ahora estamos en el lugar donde murieron sus hijas”. El padre miró un instante las turbias aguas, volvió a su cabina y escribió un poema cuya primera estrofa es esta:

De paz inundada mi senda ya esté

O cúbrala un mar de aflicción,

cualquiera que sea mi suerte, diré:

¡Estoy bien, tengo paz, gloria a Dios!

Cada uno de nosotros puede verse enfrentado a pruebas insuperables. Pero Dios, quien es fiel y nos ama, es el único que puede darnos la fuerza para soportarla y llenarnos de paz: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Éxodo 36 – Hechos 25 – Salmo 36:1-6 – Proverbios 12:5-6

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Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

Miércoles 23 Marzo

Padre de misericordias y Dios de toda consolación… nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

2 Corintios 1:3-4

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

“Sentí la dulzura y la bondad de Dios cuando clamaba a él en medio de mi dolor, sentada en la habitación de Haddon, mientras leía mi Biblia. Ese Dios dulce y lleno de amor se llevó a mi niño a un lugar donde ahora está seguro. Allí puede experimentar todo el amor de Dios. Como madre no debo preocuparme, recordando ese momento en que partió, porque sé que fue introducido instantáneamente en la presencia de Cristo. Ahora Haddon puede gozar de la misericordia y de la gracia, y no estar más enfermo.

Dios no nos prometió un camino rápido o fácil hacia el cielo, pero nos promete conducirnos en este camino. Y hasta que llegue ese moment, “cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18).

En medio de nuestras lágrimas y días de gran tristeza, deseamos que quienes nos rodean sepan esto: soportamos nuestro dolor porque Jesús llevó el castigo por nuestro pecado, porque resucitó y venció a la muerte. Para el cristiano la muerte no es el fin, pero para los que no quisieron aceptar a Jesucristo como Salvador, la muerte conduce al castigo eterno. Oro para que escuchen la buena nueva del Evangelio hoy, y depositen su confianza en Dios, el gran vencedor de la muerte”.

Lisa

Éxodo 35 – Hechos 24 – Salmo 35:22-28 – Proverbios 12:3-4

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Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (1)

Martes 22 Marzo

El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Números 6:24-26

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (1)

“El Señor se llevó a nuestro pequeño hijo, Haddon, para estar junto a él. Justo antes de su muerte le cantamos un himno lo mejor que pudimos. Lo tuve en mis brazos por última vez diciéndole que pronto iríamos a verlo. Lo pasé a mi marido Ernie, quien le murmuró este bello versículo: “El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. Estas fueron las últimas palabras que Haddon escuchó.

Mientras todas nuestras esperanzas como padres desaparecían en medio de la confusión y la tristeza, el Señor permitió que viviésemos un entierro en una paz increíble. Temía ver su pequeño ataúd, pero cuando llegó el momento, Dios me mostró rápidamente que mi hijo ya no estaba ahí, que solo se trataba de su cuerpo, en el que ya no sufría. Me recordó que Jesús resucitó de los muertos, y que Haddon también resucitaría. En mi vida nunca había experimentado una paz tan grande como la que sentí en ese momento. Miré alrededor las numerosas tumbas de bebés imaginando a esos niños despertar un día en la presencia de la gloria de Dios. ¡Lo mismo sucederá con Haddon! Esta es nuestra confianza respecto a nuestro bebé. ¡Nuestro gozo eterno está por llegar!

Mi corazón dolorido aprende a creer que ser madre no es mi última felicidad. Cuando el pueblo de Dios esté al fin ante Cristo, experimentará el gozo eterno y vivificante del que a veces ya tenemos una pequeña muestra en la tierra, incluso en medio de las lágrimas”.

(mañana continuará)

Éxodo 34 – Hechos 23:12-35 – Salmo 35:15-21 – Proverbios 12:1-2

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La Biblia habla de usted y de mí (7)

Lunes 21 Marzo

Anduvieron perdidos por el desierto… hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron al Señor en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho… Alaben la misericordia del Señor, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Salmo 107:4-8

La Biblia habla de usted y de mí (7)

¡Este pasaje habla de mí! Cuando leo el salmo 107 me identifico con cada versículo. Muy a menudo me siento perdido, hambriento de felicidad, sediento de paz y de una vida que valga la pena ser vivida… Me siento humillado, cansado. Incluso fui destrozado por la desgracia, estuve desesperado, desorientado… Tuve la impresión de estar en un mar tempestuoso, sin ninguna solución para sobrevivir…

La Biblia afirma que otros experimentaron estas cosas, antes que yo. Pero lo que me interesa aún más es que muchos de ellos clamaron a Dios en medio de la desesperación, dejando de lado su incredulidad, sus dudas, su propia sabiduría, su rebelión contra el Creador. Clamaron… porque ya no sabían qué hacer, porque no tenían nada más que perder y estaban dispuestos a aceptar cualquier cosa para salir de esa situación desesperada.

Esto me hace pensar en mí. ¿También le hace pensar en usted, en ciertas situaciones desesperadas de su vida, en la circunstancia con la que está luchando quizás en este mismo momento? Dios quiere responderle, no haciendo todo lo que usted desea, sino conduciéndole por el “camino derecho”, el único bueno. Le muestra al Salvador que le dio, Jesucristo. Le invita a reconocer ante él que usted está perdido, que necesita su perdón y su ayuda. Le invita a confiar en él. La continuación del pasaje bíblico nos muestra que, clamando a Dios con fe, vemos las maravillas de su amor.

(continuará el próximo lunes)

Éxodo 33 – Hechos 22:22-23:11 – Salmo 35:9-14 – Proverbios 11:31

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Salomón y Pablo

Domingo 20 Marzo

(El rey Salomón dijo:) Gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

Eclesiastés 2:1

(El apóstol Pablo dijo:) He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Filipenses 4:11

Salomón y Pablo

Salomón era un rey de la Antigüedad extremadamente rico, no se privó de nada. También era un sabio que reflexionaba sobre el sentido de la vida en la tierra. En el libro del Eclesiastés hallamos sus experiencias y sus reflexiones. Como un triste estribillo, la palabra “vanidad” llena este libro. “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2), es decir, fútil, que solo tiene un valor ilusorio.

El apóstol Pablo había trabajado duro para predicar el Evangelio. Cuando fue mayor, casi todos sus amigos lo abandonaron, y sus enseñanzas fueron descuidadas. Pablo estaba encadenado en lo profundo de una cárcel romana debido a su fe, pero era feliz. Y escribió: “Regocijaos en el Señor siempre” (Filipenses 4:4).

Salomón sintió amargura y una gran insatisfacción. Pablo no sintió nada de eso, al contrario, experimentó un verdadero gozo interior, duradero y profundo.

Dios sabe escoger a sus portavoces: “Regocijaos” en la boca de un rey rico no habría sido muy convincente. “Vanidad de vanidades” en la boca de un prisionero desanimado hubiese sido muy comprensible. ¡Lo curioso es que el que reconoce su insatisfacción es el rey, y el prisionero es feliz!

Salomón buscó la felicidad en la tierra, y fue decepcionado. Pablo encontró su gozo en Jesucristo, quien subió al cielo. Ese prisionero nos da el secreto de su felicidad: “Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).

Éxodo 32 – Hechos 21:37-22:21 – Salmo 35:1-8 – Proverbios 11:29-30

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La marca de Plimsoll

Sábado 19 Marzo

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

La marca de Plimsoll

En el siglo XIX, la carga excesiva de los barcos era una de las causas más frecuentes de naufragio. En 1872, un político británico, Samuel Plimsoll (1824-1898), lleno de compasión por los marineros y sus familias, publicó una obra en la cual revelaba el número y las causas de las pérdidas de vidas humanas en la zona costera británica. Este libro causó gran impresión en el público, pero durante años Plimsoll tuvo que luchar para que se adoptara una ley (1875) que obligase a las compañías propietarias de barcos trazar una línea de carga máxima en los costados de los barcos. Esta marca, que todavía está en vigor, es conocida con el nombre de “marca de Plimsoll o marca de francobordo”.

Cristianos, ¿conocemos nuestra marca de Plimsoll, lo que nos sobrecarga y nos lleva a correr riesgos? Por ejemplo, si estamos preocupados, agobiados, irritados… quizás hayamos sobrepasado la línea de Plimsoll. Pero hay otras cargas más sutiles que también pueden hacernos hundir, por ejemplo, nuestra indiferencia hacia los demás, estar satisfechos con nosotros mismos.

Aprendamos a ir a Jesús siempre a lo largo del día. Si, en su presencia, tomamos conciencia de cuáles son nuestras verdaderas cargas, y las ponemos a sus pies, él las llevará en nuestro lugar, y nos dará su descanso y su paz. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Si nos estamos hundiendo, como Pedro, apropiémonos de su oración: “¡Señor, sálvame!”. Y al instante Jesús, “extendiendo la mano, asió de él” (Mateo 14:30-31).

Éxodo 31 – Hechos 21:17-36 – Salmo 34:15-22 – Proverbios 11:27-28

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Una palabra difícil: propiciación

Viernes 18 Marzo

El publicano, estando en pie allá lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo; sino que se daba golpes de pecho, diciendo: ¡Dios, ten misericordia de mí, pecador!

Lucas 18:13, V. M.

Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre.

Romanos 3:24-25

Una palabra difícil: propiciación

Al leer los dos versículos del día, quizás usted haya notado que las palabras griegas traducidas por “ten misericordia de mí” y “propiciación” son muy similares, es decir, son de la misma familia. La primera expresión indica que la justa ira de Dios contra el pecador tiene que ser desviada del pecador; la segunda revela el medio que Dios encontró para que esa conciliación sea posible.

Dios es santo, sus ojos son muy limpios para ver el mal (Habacuc 1:13). Es paciente, pero no puede soportar el pecado, y quiere que lo sepamos: “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad” (Romanos 1:18). Al mismo tiempo, “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4), porque los ama, a pesar de todo. Entonces encontró una forma de conciliar esta ira contra el pecado con su amor por cada uno de nosotros. Dio “a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesucristo aceptó sufrir en nuestro lugar el castigo que nosotros merecíamos. Él llevó sobre sí mismo la ira divina. En hebreo, la palabra “propiciación” se deriva del verbo “cubrir”: Jesús “cubrió” nuestro pecado (ver Salmo 32:1), y ahora Dios nos es “propicio”, favorable.

No descuidemos “una salvación tan grande” (Hebreos 2:3), pues solo hay dos opciones: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

Éxodo 30 – Hechos 21:1-16 – Salmo 34:7-14 – Proverbios 11:25-26

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La telaraña

Jueves 17 Marzo

Su confianza es tela de araña. Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie; se asirá de ella, mas no resistirá.

Job 8:14-15

Tejen telas de arañas… Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos.

Isaías 59:5-6

La telaraña

Seguramente usted ha visto alguna vez una telaraña tejida entre las altas hierbas. Cubierta por el rocío, es preciosa, ¡pero qué obra tan frágil! Basta con tocarla ligeramente para romperla.

 – Un amigo del patriarca Job utiliza esta imagen para hablar de “los que olvidan a Dios”: declara que “su confianza es tela de araña” (Job 8:13-14). Descansar sobre sus propios méritos para estar en regla con Dios es inútil.

 – El profeta Isaías retoma la imagen de la telaraña al hablar de los hombres pecadores (Isaías 59:5). ¿Cómo hacer una prenda con una telaraña? Lo mismo sucede con el que trata de hacer valer sus buenas obras para presentarse ante Dios. En realidad, esos vestidos son insuficientes para esconder nuestros pecados. Solo la fe en Jesús nos hace justos ante Dios, nos cubre con vestiduras de salvación y con el manto de justicia (Isaías 61:10).

 – La telaraña también es una imagen que habla a los creyentes. ¿Con qué, o con quién, contamos para la vida de cada día? ¿Con nuestros recursos, con un salario regular, con amigos influyentes, con nuestro ingenio? Todo esto podría desaparecer tan rápido como una telaraña. Pongamos nuestra confianza en el Señor, quien dijo: “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

“El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies” (Lucas 15:22).

Éxodo 29 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

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Creer porque otros dieron testimonio

Miércoles 16 Marzo

(Tomás dijo del Señor:) Si no viere en sus manos la señal de los clavos… no creeré… Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Juan 20:2529

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

Creer porque otros dieron testimonio

 – ¡Yo solo creo lo que veo!

 – Ah, ¿entonces no cree que Napoleón existió?

 – Sí. Creo lo que veo y también lo que otros vieron y luego lo cuentan. Sé que las galaxias existen porque los astrónomos las vieron con sus telescopios, y creo que Napoleón existió porque los historiadores lo afirman. Basta con que algunos hombres fiables hayan visto un evento para que lo crea.

 – Entonces usted quizá sea cristiano.

 – ¿Por qué dice que soy cristiano?

 – Porque su actitud se parece a la mía: creo en Jesucristo, no porque lo haya visto, sino porque otros lo vieron y escribieron testimonios con respecto a él. Creo que está vivo porque sus discípulos, y muchos otros, más de 500 personas, lo vieron resucitado (1 Corintios 15:4-6).

Los profetas de la Biblia transmitieron lo que Dios les había dicho, y muy a menudo escribieron: “Así dice el Señor”. Jesús afirmó que venía del cielo y que actuaba de parte de Dios. Muchos cristianos dieron testimonio de la manera en que Dios obró con ellos. Podemos, pues, creer esos numerosos testimonios.

Recibiéndolos creo en Dios, incluso si no lo he visto a él. No se trata de reflexionar sobre Dios, sino de aceptar lo que él nos comunicó de sí mismo. Los cristianos creemos lo que la Santa Escritura dice, lo que los profetas de la Biblia escribieron. Jesús dijo que el que cree así es “bienaventurado”.

Éxodo 28 – Hechos 20:1-16 – Salmo 33:16-22 – Proverbios 11:21-22

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Un evento excepcional

Martes 15 Marzo

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (no moriremos); pero todos seremos transformados.

1 Corintios 15:51

El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9

Un evento excepcional

En la Biblia, las profecías del Antiguo Testamento anunciaron con certidumbre algunos hechos históricos de los siglos pasados mucho antes de que tuviesen lugar. Las profecías con respecto al futuro son igualmente seguras. Por encima de todos los eventos anunciados hay uno excepcional, que puede tener lugar de un momento a otro, sin que sepamos la fecha. Cada cristiano debe esperarlo con fervor y gozo, porque se trata del regreso del Señor Jesús para llevar con él a todos sus redimidos (1 Tesalonicenses 4:15-17).

La Palabra de Dios da varios indicios que muestran que ese momento está cerca y que el tiempo de la gracia pronto se acabará: la indiferencia de las multitudes hacia el Evangelio; la cristiandad que tiene apariencia de piedad pero que niega su poder (2 Timoteo 3:5); las naciones que buscan un camino hacia la paz pero sin Dios (1 Tesalonicenses 5:3); el renacimiento de un estado judío (Ezequiel 37:21).

Esperar al Señor debería desligar al creyente de las cosas del mundo, y hacer de él un ferviente testigo, siempre listo para ir al cielo. Jesús prometió a los suyos: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). Esta perspectiva regocija a los creyentes y los anima a proclamar la urgencia del mensaje del Evangelio: “Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20).

Éxodo 27 – Hechos 19:23-41 – Salmo 33:10-15 – Proverbios 11:19-20

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