No habrá guerra de Troya

Viernes 9 Noviembre

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Santiago 4:1

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:1

No habrá guerra de Troya

Este es el título de una obra teatral, escrita en la víspera de la segunda guerra mundial (1939-1945). En esta obra, Héctor y Ulises tratan de obtener la paz a toda costa; y parece que lo logran después de largas negociaciones. Pero un gesto inoportuno desencadena la catástrofe, y Héctor, afligido por ello, exclama: «Habrá guerra de Troya».

Para este escritor, la guerra es una fatalidad y no depende de la voluntad de los hombres. Es como si cayese sobre ellos, algo así como una obligación exterior.

Pero si abrimos la Biblia, descubrimos que la fuente de la violencia entre los hombres no es algo externo, ¡sino que está en ellos! “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios” (Mateo 15:19). ¡Deseamos que no haya más guerras en el planeta, y es un buen deseo! Pero en nuestras vidas, ¿buscamos evitar peleas, amargura y discordia? ¿Estamos en paz con Dios?

Ese camino que todos podemos hallar para experimentar la paz, es el de la fe en el Señor Jesús, el Príncipe de paz. Vayamos a él mediante la fe; él nos dará un corazón nuevo y, por su Espíritu, nos liberará del espíritu de violencia. Entonces descubriremos una paz nueva, la paz profunda de aquel que sabe que está reconciliado con Dios y que por ello también tiene la fuerza para reconciliarse con su prójimo.

Deuteronomio 32:29-52 – Hebreos 1 – Salmo 119:161-168 – Proverbios 27:7-8

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Dios… conoce los secretos del corazón.

Jueves 8 Noviembre

Los ojos del Señor están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.

Proverbios 15:3

Dios… conoce los secretos del corazón.

Salmo 44:21

El ojo de Dios

En Alemania, encima de la puerta de la catedral de Aquisgrán, se puede ver un triángulo en cuyo centro hay un ojo dibujado. Evoca el ojo de Dios, bajo la mirada del cual vive cada ser humano.

El creyente podría temblar pensando que nada de lo que ocurre en su vida está escondido de la mirada de Dios. ¡Sí, él conoce nuestros pensamientos e incluso nuestras intenciones! A veces vienen a nuestra mente muchas cosas que quizá preferiríamos ocultarle. Saber que el ojo de Dios ve todo, ¿nos entristecerá o desanimará? ¡De ninguna manera!

Pensemos en la experiencia del rey David: durante un tiempo trató de ocultar un terrible pecado, pero no tenía paz porque su conciencia lo torturaba. Hasta que un día dijo a Dios: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:5).

Dios no ha cambiado. Aún hoy ve todo y perdona los pecados del que se los confiesa sinceramente. ¡Él pagó con su vida para darnos el perdón!

Así Dios ve todo lo que hago y mucho más, sabe todo lo que pienso. Para el que está en paz con Dios, y su conciencia no le reprocha nada, esto es un motivo de gozo. Dios me ve continuamente y piensa en mí con bondad, aunque yo no siempre soy consciente de sus bendiciones. Y, si en algo el Señor me muestra un pecado en mi vida, rápidamente se lo confieso a él.

Deuteronomio 32:1-28 – Juan 21 – Salmo 119:153-160 – Proverbios 27:5-6

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No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Miércoles 7 Noviembre

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Éxodo 20:16

No andarás chismeando entre tu pueblo.

Levítico 19:16

La muerte y la vida están en poder de la lengua.

Proverbios 18:21

Noveno mandamiento: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio

Sin duda alguna muchos de nosotros nunca hemos dado falso testimonio en un juicio. Pero en un sentido más amplio, este mandamiento también se refiere al que toma a la ligera sus promesas, o las niega. Se refiere a «la calumnia, la difamación, las mentiras, la exageración deliberada y el maquillaje de la verdad. Podemos dar un falso testimonio si contamos habladurías o las escuchamos, riéndonos de los demás, creando falsas impresiones, no corrigiendo afirmaciones erróneas… mediante nuestras palabras pero también mediante nuestros silencios» (John Stott).

El falso testimonio y la calumnia no solo hieren a nuestro prójimo, sino que deshonran a Dios. El Señor “aborrece… la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente” (Proverbios 6:16-17). David decía a Dios: “Tú amas la verdad en lo íntimo” (Salmo 51:6). El apóstol Pablo declaró: “El amor… no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (1 Corintios 13:4-6).

¿Cómo podemos mejorar en este ámbito? Siendo conscientes de que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34), y que nuestro corazón solo cambia cuando pertenece a Jesús. Si estamos llenos de nosotros mismos, deformaremos la verdad para nuestra conveniencia. Pero si Cristo es el Señor de nuestra vida, su verdad vivirá en nosotros; entonces nuestras palabras serán más verdaderas y bondadosas.

(continuará el próximo miércoles)

Deuteronomio 31 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

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¿Quieres irte solo?

Martes 6 Noviembre

El postrer enemigo que será destruido es la muerte.

1 Corintios 15:26

¿Quieres irte solo?
Dios no nos deja solos ante la muerte cierta,
ni nos ordena combatir contra tan gran potencia,
porque ni rey, ni esclavo pudo jamás vencerla;
no existe ningún arma que pueda detenerla.
Ni con inventos, ciencias, ni con técnicas humanas
podremos librarnos de ella,
evitando que siga cortando las vidas
a todos los que habitamos esta tierra…

Pero en Hebreos 2:14 nos dice la Palabra de Dios muy claramente que Jesús destruyó al que tenía el terrible “imperio de la muerte, esto es, al diablo”, al que Lucas (cap. 11:21) llama “el hombre fuerte armado”.

Dios no nos deja abandonados, muertos bajo el pecado, enfermos, desorientados, confusos, descarriados. Nos envió su ayuda, con su Hijo muy amado, mas entre burlas y golpes fue al Gólgota llevado, donde clavos de hierro taladraron sus manos, su costado le abrieron y sus pies traspasaron…

¿Sabes, amigo, por qué Jesús fue en una cruz clavado? Para que tú no te encuentres solo, cuando la muerte venga a cortarte el paso. Busca refugio en Cristo, que tantos años te lleva ya esperando…

Confiésale: «Señor, viví sin ti, y nunca te he llamado, pero hoy tu voz oí, y me arrepiento. Por favor, Señor, ven a mi lado, y cuando entre en el “valle de sombra de muerte”, me llevarás tomado de la mano».

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Deuteronomio 30 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2

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Lo que va a suceder

Lunes 5 Noviembre

El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

1 Tesalonicenses 5:2-3

Lo que va a suceder

¿A dónde va nuestro mundo? Los progresos técnicos son innegables. Igual de innegable es la pérdida de toda referencia moral, cosa que deteriora las relaciones humanas, y sobre todo la familia. Entonces, ¿hay un verdadero progreso? Algunos creen que la sociedad se va a derrumbar, otros esperan que un cambio político mejore la situación. Durante esos tiempos de confusión, Jesucristo va formando su Iglesia. Un día vendrá a buscar a aquellos que creen en él y lo esperan, quienes, todos juntos, forman Su Iglesia. Es lo que llamamos el arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Luego se presentará un hombre con soluciones radicales. La Biblia, ese libro profético, nos anuncia la venida de tal hombre (quizá ya exista…). Seducirá a las multitudes mediante sus palabras y su poder. Dará la impresión de traer la solución a los problemas mundiales. Durante un corto período la gente exclamará: “paz y seguridad”, pero entonces vendrá “una destrucción repentina” (texto de la fecha; Apocalipsis 8 y 9), pues Dios enviará terribles juicios sobre la tierra, principalmente sobre los que no hayan creído.

Luego Jesucristo vendrá a establecer su reino milenial en la tierra y reinará con justicia (Isaías 32:1). Será aclamado como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16), y toda rodilla se doblará ante él (Filipenses 2:10). Entonces habrá una verdadera paz y se aplicará la justicia.

El Evangelio es anunciado hoy: acepte ahora mismo a Jesús como Salvador, ore y diga: Señor Jesús, te confieso mis pecados, sálvame.

Deuteronomio 29 – Juan 19:1-30 – Salmo 119:129-136 – Proverbios 26:27-28

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¿Dónde le pusisteis?

Domingo 4 Noviembre

El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero… así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 4:16-18

¿Dónde le pusisteis?

Leer Juan 11

Lázaro, el amigo de Jesús, estaba enfermo. Sus hermanas hicieron llegar ese mensaje a Jesús, pero Lázaro murió antes de que el Señor llegase. Todo se había acabado…

Cuando Jesús llegó, hacía cuatro días que el muerto estaba en la tumba, y el proceso de descomposición había empezado. Conmovido por el dolor de los familiares y amigos, Jesús lloró y preguntó: “¿Dónde le pusisteis?”. La respuesta fue breve y dolorosa: “Señor, ven y ve”. Entonces Jesús fue a la tumba con ellos… Ordenó quitar la piedra, y con voz potente llamó: “¡Lázaro, ven fuera!”. Lázaro resucitó y salió de la tumba…

Amigos cristianos que están pasando por un duelo, Jesús también nos dirige esta pregunta llena de ternura e interés: “¿Dónde le pusisteis?”. Uno de nuestros seres queridos murió… Hubo que tomar decisiones e ir al cementerio. Allí se colocó el cuerpo en el lugar preparado. Y lloramos. Pero Jesús no nos reprocha nuestras lágrimas. Las comprende, se conmueve y se une a nuestra tristeza. Nos acompaña en los entierros y sabe dónde descansa cada uno de los suyos.

Jesús es un tierno amigo, pero también es “la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Hoy llora con nosotros, y pronto, según su promesa, clamará con su potente voz. Y todos los que hayan depositado su confianza en él, al escuchar su voz, saldrán de la tumba; resucitarán con un cuerpo incorruptible (Romanos 8:11).

“¿Dónde le pusisteis?”. ¡Qué interés!

“¡Ven fuera!”. ¡Qué poder!

Deuteronomio 28:38-68 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

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Liberado de la violencia

Sábado 3 Noviembre

Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Efesios 2:3-5

Liberado de la violencia

«Nací en Dakar (Senegal), pero crecí en las afueras de París (Francia), a donde mis padres habían inmigrado. En 1980 me fui con mi padre y mis dos hermanos a Camerún (mis padres se habían separado y mi madre estaba enferma). Mi padre falleció diez años más tarde. Entonces abandoné la educación que había recibido. Quería ser el dueño de mi vida, me gustaban las artes marciales, el alcohol, los clubes nocturnos. ¡Estaba airado contra todo!

En 2002 estuve a punto de ir a la cárcel en Douala. En ese momento un miembro de mi familia me hizo tomar conciencia de mi situación miserable y oró para que el Señor Jesucristo interviniese en mi vida. Fue así como en medio de circunstancias difíciles y humillantes me volví a Cristo. Pero fue necesario casi un año para liberarme de mis prácticas ocultas, de la violencia y la pornografía. Hoy puedo dar testimonio de que por el poder del Espíritu Santo fui totalmente liberado.

Me fue posible retomar mis estudios, siete años después del bachillerato.

El Señor permitió que me contactara con mi madre, quien volvió a Senegal. Espero que por la gracia de Dios pueda volver a verla y abrazarla. Por lo que cuenta, ha sanado. Oro para que ella también reciba a Cristo y sea perdonada de sus pecados.

Mi deseo es proclamar a mi alrededor el Evangelio de paz para salvación de aquel que cree en el nombre de Jesucristo».

Simon

Deuteronomio 28:1-37 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

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Pasar de la muerte a la vida

Viernes 2 Noviembre

(Jesús dijo:) Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz (la voz del Hijo de Dios); y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Juan 5:28-29

Pasar de la muerte a la vida

En la Biblia, estar “muerto”, en sentido espiritual, es estar sin relación con Dios. El padre del hijo pródigo lo vio venir y exclamó: “Este mi hijo muerto era, y ha revivido” (Lucas 15:24). El apóstol Pablo confirma que estábamos “muertos en pecados” (Efesios 2:5). Jesús también dice: “Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). Si creo la Palabra de Dios, en mi ser interior se opera un cambio profundo, cambio que me hace pasar de la muerte espiritual a la vida de Dios. Es un nuevo nacimiento (Juan 3:7).

La Biblia también nos habla de otro paso de la muerte a la vida, en este caso física: la resurrección de los cuerpos. Como lo evoca el versículo del día, todas las personas que hayan muerto resucitarán, pero no al mismo tiempo:

– primero tendrá lugar la resurrección de los creyentes, una resurrección de vida; recibirán un cuerpo glorioso conforme a la imagen de Jesucristo (Filipenses 3:21).

– luego tendrá lugar la resurrección “de condenación” para los que hayan rechazado el mensaje de la salvación. El juez estará sentado en un gran trono blanco, y los que comparezcan ante él serán juzgados según sus obras (Apocalipsis 20:11-12). ¡Será un momento terrible para los que durante su vida hayan despreciado la salvación que Dios ofrece gratuitamente a todo el que se arrepiente!

¿Pasó usted de la muerte a la vida por la fe en Jesucristo? “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36).

Deuteronomio 27 – Juan 17 – Salmo 119:105-112 – Proverbios 26:21-22

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Ante la muerte

Jueves 1 Noviembre

No hay hombre que tenga potestad sobre… el día de la muerte.

Eclesiastés 8:8

Buscad al que… vuelve las tinieblas en mañana.

Amós 5:8

Ante la muerte

Antiguamente se decía que el hombre tiene siete compañeros: el hambre, la sed, el calor, el frío, el cansancio, la enfermedad y la muerte. Actualmente, una pequeña parte de la humanidad está afortunadamente libre de los cuatro primeros malos compañeros. Sin embargo, el cansancio y la enfermedad siguen existiendo, a pesar de los esfuerzos de la Medicina. En cuanto a la muerte, la Biblia la llama “el postrer enemigo” (1 Corintios 15:26) y el “rey de los espantos” (Job 18:14).

¡Nadie puede escapar de ella, y puede alcanzarnos en cualquier momento! Ante esta realidad, podemos adoptar dos actitudes:

1. “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32). En vez de enfrentarnos a la realidad de la muerte, preferimos cerrar los ojos y no pensar en ella.

2. Aceptar esta realidad y hacerse las preguntas adecuadas sobre el más allá y el sentido de la vida. Escuchando lo que Dios nos dice en la Biblia, encontramos respuestas seguras:

–¿Qué sentido quiere dar Dios a mi vida? “Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Lo que Dios quiere es que tengamos una relación con él.

–¿Qué hay después de la muerte? “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero “el que en él cree (Jesucristo), no es condenado” (Juan 3:18).

El Señor Jesús nos lo confirma: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió (Dios), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Deuteronomio 26 – Juan 16 – Salmo 119:97-104 – Proverbios 26:19-20

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No hurtarás.

Miércoles 31 Octubre

No hurtarás.

Éxodo 20:15

El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Efesios 4:28

Octavo mandamiento: No hurtarás

La prohibición de robar generalmente es aceptada. Pero en la vida diaria, a menudo tenemos la impresión de que lo verdaderamente grave es «dejarse atrapar». Sin embargo, robar es no respetar a otra persona, es pecar contra Dios.

Para nosotros los cristianos, ese mandamiento de la ley tiene un alcance moral mucho más amplio. Podemos robar de varias maneras. Robamos a Dios con nuestra ingratitud y el despilfarro de los dones que nos da, empezando por nuestra existencia, nuestra salud, nuestras capacidades físicas e intelectuales, ese tiempo de vida en la tierra en el que cada uno puede producir beneficios con lo que Dios le dio.

Robamos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos si malgastamos nuestros recursos y perdemos nuestro tiempo en compras inútiles y actividades fútiles, en vez de consagrarlo a ellos.

Robamos a nuestro patrón si no respetamos los horarios convenidos o si empleamos a escondidas servicios de nuestra empresa para usos personales. Robamos a nuestros empleados si su trabajo no es pagado de forma justa o no les garantiza un nivel de vida decente.

Robamos cuando despilfarramos nuestros bienes materiales mientras otras personas carecen de lo necesario para la vida diaria.

Amigos cristianos, la enseñanza de Cristo incluye y va más allá de prohibir el robo: nos invita a trabajar para poder ayudar a los más necesitados. Es una forma de expresar el amor que Dios pone en el corazón de los que confían en él.

(continuará el próximo miércoles)

Deuteronomio 25 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18