El Señor está conmigo

Lunes 25 Junio

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

El Señor está conmigo

Cuando David escribió el Salmo 23, vivía en comunión con Dios. Agradecido, declaró: “Tú estarás conmigo”, aunque tenga que caminar “en valle de sombra de muerte”.

En su juventud David pasó por momentos muy difíciles. El rey Saúl, su suegro, quería matarlo porque temía que David subiese al trono en lugar de su hijo Jonatán. ¡Pero Dios velaba sobre David! Mientras huía de Saúl y de sus tropas, escribió numerosos salmos, en los cuales expresa su confianza en Dios. Estos poemas fortalecen nuestra fe aún hoy.

Dios también dijo al profeta Jeremías: “Yo estoy contigo” (Jeremías 30:11). Lo ayudó durante toda su vida. Lo liberó de situaciones terribles, sobre todo cuando hombres influyentes quisieron matarlo porque había anunciado, de parte de Dios, la toma de Jerusalén.

Dios animó a Jeremías: “Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte” (Jeremías 15:20).

Jeremías sabía que no podía contar con los hombres, por eso se apoyó solo en Dios y experimentó su ayuda, incluso cuando lo echaron en la cárcel injustamente por haber sido un testigo fiel. Entonces escribió: “Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué; ataron mi vida en cisterna… aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy. Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la cárcel profunda; oíste mi voz… Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas” (Lamentaciones 3:52-57).

¡Dios estaba con él! ¿Nosotros también podemos decir: “Tú estarás conmigo”?

Números 7 – 2 Timoteo 1 – Salmo 75 – Proverbios 18:2-3

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿Quién es Jesús para usted?

Domingo 24 Junio

El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna.

Juan 3:36

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

1 Juan 5:12

Dos ladrones

Lucas 23:32-43

El juicio de Jesús había terminado. Pilato reconoció la inocencia de Jesús, sin embargo lo condenó a muerte. Dos ladrones también tuvieron que sufrir la misma condena debido a sus actos. Fueron llevados juntos al lugar del suplicio (Lucas 23:32), donde fueron crucificados, Jesús en medio. Los malhechores, en medio de terribles sufrimientos, escucharon que Jesús perdonaba a sus verdugos y a todos los que, cegados por el odio, lo habían conducido hasta la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

La multitud y los soldados lo insultaron: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel…”. Uno de los ladrones añadió: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”.

En cambio, el otro ladrón reconoció la perfección de Jesús. Su conciencia y su corazón fueron alcanzados. Y reprendió a su compañero: “¿Ni aun temes tú a Dios…? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo”. Y dijo a Jesús: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. La respuesta de Jesús fue inmediata: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Desde entonces un abismo separó a estos dos hombres. Uno iba a estar feliz junto a Jesús, el otro tendría que esperar el juicio divino, pues no creyó que Jesús es el Hijo de Dios.

¿Quién es Jesús para usted?

Números 6 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1
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Cuidados personalizados

Sábado 23 Junio

Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.

Salmo 103:13-14

Vuestro Padre celestial sabe…

Mateo 6:32

Cuidados personalizados

Benjamín había nacido en una familia numerosa y tenía una enfermedad cromosómica. ¡Esto hacía que tuviese una gran discapacidad! Lo que su hermanita menor hacía sola en cinco minutos, él lo hacía en una hora y con la ayuda de su padre. ¡Sus padres sufrían con él y por él! Amaban por igual a todos sus hijos, pero debido a su discapacidad, Benjamín recibía un cuidado especial. La vida era más dura para él que para los demás, por ello sus padres le prodigaban una ternura especial. Adaptaban su educación a las capacidades del niño. Lo estimulaban para que tomase confianza, pero también velaban para no desanimarlo exigiéndole demasiado.

En nuestra vida cristiana tal vez sintamos algunas «discapacidades» en tal o cual punto concreto. Algunas cosas, fáciles para otros, a nosotros nos parecen insuperables. Nuestro Padre celestial lo sabe. Él nos conoce bien, conoce nuestros temores y miedos, lo que nos obsesiona. Conoce nuestras flaquezas, lo que no nos atrevemos a confesar a otros… Quiere llevar con nosotros esta «discapacidad» personal, y por medio de ella establecer con nosotros una relación llena de ternura. ¡Nos cuida de forma personalizada! ¡Hablémosle de nuestras dificultades secretas! Nuestro Padre celestial tiene recursos inimaginables para llenar nuestras lagunas y enriquecer nuestro ser interior.

¡Nunca temamos pedir su ayuda para superar, junto a él, lo insuperable!

Números 5 – 1 Timoteo 5 – Salmo 74:1-11 – Proverbios 17:27-28
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¿Solo con mis cargas?

Viernes 22 Junio

(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

¿Solo con mis cargas?

¿Quién se preocupa realmente por ese estudiante que pierde los exámenes, por ese empresario que está en quiebra, por ese padre de familia que sufrió un accidente, por esas víctimas de guerras fratricidas interminables? Cada día escuchamos noticias de este tipo; ocupan nuestra mente un tiempo, pero luego las olvidamos. ¿Cómo ponernos realmente en el lugar de los otros? Además, todos tenemos nuestras preocupaciones…

La Biblia nos cuenta la desesperación de un hombre: “No hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (Salmo 142:4).

¿Nadie? No, hay una excepción: Dios mismo, nuestro creador, Señor del cielo y de la tierra, se interesa por cada uno de nosotros. ¡Él es el que da la vida, el aliento y todas las cosas! (Lea Hechos 17:22-28). Jesús señaló cuánto valor tiene para él la vida de cada uno de nosotros: “Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” (Lucas 12:7).

Quizás hasta ahora usted ha ignorado su existencia, pero se ha beneficiado igualmente de sus cuidados diarios. Él “hace salir su sol sobre malos y buenos” (Mateo 5:45). Dios incluso vino a esta tierra en persona a través de su Hijo Jesús. Dios el Hijo se acercó a los seres humanos, quienes pudieron verlo, escucharlo, tocarlo. Jesús fue crucificado para que el hombre pudiese acercarse a Dios, ¡pero luego resucitó! Antes de dejar a los suyos, les dijo, como dice a cada creyente: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Números 4 – 1 Timoteo 4 – Salmo 73:21-28 – Proverbios 17:25-26
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Le contaron todo

Jueves 21 Junio

Los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.

Marcos 6:30-31

Le contaron todo

Jesús había enviado a sus discípulos a predicar el Evangelio y a sanar enfermos. Cuando volvieron le rindieron cuentas de su misión. Jesús los invitó a ir a un lugar aparte, desierto, a descansar un poco.

Cristianos, esta invitación llena de dulzura nos anima a hacer como los discípulos. Nosotros representamos a nuestro Maestro en este mundo de sufrimiento, y cada mañana nos envía con una misión. Quizás hoy haya preparado un encuentro, una ocasión de dar testimonio, de hablar de él a alguien que necesita ser animado o llevado al Salvador.

Al final del día, ¿solemos rendir cuentas de nuestra misión al Maestro? Acostumbrémonos a contarle todo en detalle, sin omitir nada. ¡Por supuesto, él sabe cómo nos fue durante el día! Vio y escuchó todo, pero quiere hacer el balance con nosotros, como en otro tiempo invitaba a sus discípulos a ir a un lugar desierto.

Después de un agitado día, ¡qué bien nos hacen esos momentos! Jesús se interesa mucho por nosotros. Quiere enseñarnos para nuestro bien, ¡incluso por medio de los errores que hayamos cometido! ¡No temamos decirle todo! Hablémosle de las personas con las que tenemos contacto, de las conversaciones que tuvimos con ellas, de las oportunidades que perdimos de hablar de él.

“Venid vosotros aparte… descansad un poco”. Esta cita cotidiana también es fuente de comunión y de paz. Ese momento de intimidad imprimirá su carácter a nuestros días.

Números 3 – 1 Timoteo 3 – Salmo 73:10-20 – Proverbios 17:23-24
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Hoy Jesús perdona

Miércoles 20 Junio

Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.

Romanos 5:20

Ahora… se ha manifestado la justicia de Dios… la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.

Romanos 3:21-22

Hoy Jesús perdona

Se cuenta que un príncipe estaba recorriendo las calles de su ciudad, en India, cuando vio una muchedumbre. Entonces le trajeron a un hombre que había sido sorprendido en un flagrante delito de robo, para que lo castigase. El príncipe respondió simplemente: «No estoy en el tribunal; perdono a este hombre». Luego exhortó al ladrón a cambiar de conducta. Este hombre, feliz por haber sido dejado en libertad, tenía una buena oportunidad para convertirse en una persona honesta, pero prefirió continuar robando, e incluso llegó a matar. Detenido y encarcelado, fue llevado nuevamente ante el príncipe, pero esta vez al tribunal. Esperaba ser perdonado otra vez, pero fue condenado a la horca. Quizá comprendió, desgraciadamente demasiado tarde, que había abusado de la gracia que había recibido.

La Biblia declara que todos somos injustos y pecadores ante el Dios santo (Romanos 3:10, 23). Pero Dios también es amor (1 Juan 4:8) y nos revela su gracia maravillosa concedida por Jesús, quien murió por nuestros pecados (1 Corintios 15:3). ¡No despreciemos su bondad! Dios nos asegura que quien escucha su Palabra y cree en Jesús el Salvador, tiene la vida eterna. No irá a juicio, pues pasó de la muerte a la vida (Juan 5:24). Hoy Jesucristo es el Salvador; un día será el Juez de los que hayan rechazado su perdón. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4).

Números 2 – 1 Timoteo 2 – Salmo 73:1-9 – Proverbios 17:21-22
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El silencio de Dios me dice: espera

Martes 19 Junio

Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.

Lamentaciones 3:26

Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

Salmo 5:3

El silencio de Dios me dice: espera

Dios es un Dios que habla, un Dios muy cercano. “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). ¡Si Dios no hablase, no habría creyentes! Al leer la Biblia, que es viva y eficaz (Hebreos 4:12), escuchamos lo que Dios nos dice y lo recibimos para vivirlo.

Dios también nos habla en lo íntimo de nuestra conciencia y de nuestro corazón. A menudo no es una voz audible, pero nos da la seguridad de que Dios escuchó nuestra oración y conoce nuestra situación. Esto nos da la paz, una visión nueva, una mejor comprensión de su voluntad…

Sin embargo, a veces Dios calla. La Biblia habla de esos silencios de Dios en la vida de varios creyentes. No nos sorprendamos, pues, si pasamos por momentos en los que Dios parece callar. Cuando este es el caso, ese silencio me dice: ¡Espera!

Corremos el riesgo de construir nosotros mismos respuestas para sustituir ese silencio por palabras que no vienen de Dios, y que en consecuencia nos confunden. Pedir consejo a otros para anticiparse a la respuesta divina, a menudo tendrá el mismo efecto. Y si un amigo me pide mi opinión cuando Dios calla, es mejor decirle: «Espera. Puedo orar contigo, pero no tengo respuesta».

Los tiempos de silencio en nuestras vidas son periodos en los que la fe se vuelve más fuerte si permanecemos confiados, atentos a la respuesta de Dios. Experimentaremos que sus respuestas siempre son más bellas y más grandes de lo que habíamos pensado.

Números 1 – 1 Timoteo 1 – Salmo 72:12-20 – Proverbios 17:19-20
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Encomienda al Señor tu camino, y confía en él.

Lunes 18 Junio

Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

Proverbios 3:5-6

Encomienda al Señor tu camino, y confía en él.

Salmo 37:5

Si fracaso…

Delante de las puertas de un instituto, los estudiantes se iban amontonando. Después de haber trabajado duro, venían a presentarse al examen de admisión, objetivo de sus esfuerzos. Los candidatos eran numerosos, pero muy pocos serían seleccionados.

Mientras esperaban que los llamasen, algunos decían: –Cuando pienso que todo mi futuro se va a decidir en las próximas horas, siento escalofríos.

–Me lo juego todo en este examen. Si pierdo… No, ¡no me atrevo ni a pensar en eso!

–Yo, si fracaso, no tengo futuro…

Marcos escuchaba a sus compañeros en silencio. Él también había trabajado duro, estaba estresado como el resto de sus compañeros esa mañana, y quería pasar el examen. Pero Marcos era cristiano; su forma de pensar era diferente. Se había preparado bien, pero había dejado en las manos de Dios, su Padre, el resultado de sus esfuerzos. –¿Y si repruebo? Marcos sabía que a los que aman a Dios, todas las cosas, incluso un eventual fracaso, les ayudan a bien (Romanos 8:28).

Jóvenes creyentes, consideren como una experiencia especialmente útil atravesar con Dios esos momentos de incertidumbre. Tampoco olviden el verdadero objetivo de sus vidas, su futuro celestial, que ya tienen asegurado. ¡Qué contraste con los que no tienen esperanza! Ustedes aprendieron a prepararse para aprobar una etapa de su vida en la tierra. ¡Que esto les ayude a consagrarse a Cristo, a amarle más, a conocerle, a seguirle y a servirle!

Levítico 27 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18
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Equilibrio espiritual

Domingo 17 Junio

Sed hacedores de la palabra (de Dios), y no tan solamente oidores.

Santiago 1:22

Equilibrio espiritual

Los medios de comunicación nos dan muchos consejos razonables para mantener una buena condición física: «Coma de forma equilibrada, no demasiada sal ni demasiado azúcar, ni demasiada grasa… Adapte su alimentación a su edad… Haga ejercicio».

Podemos trasladar estos principios a la salud espiritual del cristiano; este se alimenta mediante la lectura de la Biblia. Tiene que respetar ciertos principios:

–Comer de forma equilibrada: Se nos recomienda variar los alimentos (verduras, harinas, productos lácteos…) para no sufrir carencias. Del mismo modo, es bueno leer toda la Palabra de Dios. Esta contiene enseñanzas ricas y variadas. ¡No nos limitemos siempre a los mismos textos!

–Ni demasiada sal, ni demasiado azúcar, ni demasiada grasa: La Palabra contiene exhortaciones, advertencias, consuelos, enseñanzas doctrinales… Si solo leemos pasajes severos, nos desanimaremos; y si nos limitamos a palabras de ánimo, correremos el riesgo de estar satisfechos de nosotros mismos. También necesitamos la sana doctrina a fin de vivir para la gloria de Dios.

–Adapte su alimentación a su edad: Un niño no tiene las mismas necesidades que un adolescente, un adulto o una persona mayor. Recojamos en la Palabra de Dios aquello que corresponde a nuestra edad espiritual.

–Haga ejercicio: Si alguien come y nunca hace ejercicio, su salud se verá afectada. De la misma manera, no es sano para el cristiano leer la Biblia todo el día. Debe asimilar lo que lee, ponerlo en práctica en su vida cotidiana y darlo a conocer a los que nos rodean.

Levítico 26 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

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¿Qué hacer con una vida malograda?

Sábado 16 Junio

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

¿Qué hacer con una vida malograda?

Se estima que cada año en Francia unas 2.500 personas toman la decisión radical de dejar todo para volver a empezar una vida nueva. Prefieren abandonar bruscamente todo lo que hasta el momento formaba parte de su existencia, y desaparecer, si es posible sin dejar rastro, para poder ser alguien diferente, sin tener que rendir cuentas del pasado.

Podemos preguntarnos por qué tantos hombres y mujeres escogen este medio para huir de su vida actual. No lo hacen necesariamente para escapar de las consecuencias de un acto culpable o de una situación financiera catastrófica. Tal vez solo lo hacen para tratar de huir de su vergüenza o de su desilusión, o para dar un nuevo sentido a su vida.

Pero hay otra manera de empezar todo de cero: aún hoy Jesucristo dice a todos los hombres: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). Dios produce este nuevo nacimiento en el corazón de todos los que reconocen que son pecadores y depositan su confianza en Jesucristo, quien murió y resucitó. Es un nuevo comienzo que no cambia nuestro entorno familiar ni las circunstancias exteriores, pero que transforma radicalmente nuestra vida.

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“… Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo” (Colosenses 1:9-11).

Levítico 25:29-55 – Efesios 4:17-32 – Salmo 71:12-18 – Proverbios 17:13-14

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