Las profecías


Miércoles 18 Noviembre

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Apocalipsis 1:3

(Jesús) les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Lucas 24:27

Las profecías

El estado actual del mundo, tanto económico como moral, nos mueve a preguntarnos: ¿A dónde vamos? ¿Cómo acabará todo esto?

Solo Dios conoce el futuro. En una visión, el apóstol Juan recibió este llamado: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas” (Apocalipsis 4:1). Algunas profecías ya se cumplieron. Por ejemplo, podemos constatar que se cumplieron con precisión las que el profeta Isaías pronunció con 700 años de antelación respecto a la venida de Jesús a la tierra:

–Su nacimiento y su nombre: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14).

–Su sacrificio y sus resultados: “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Con mil años de antelación David evoca la crucifixión del Señor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Salmo 22:1).

Otras profecías indicaron el lugar de su nacimiento (Miqueas 5:2), y anunciaron su resurrección (Salmo 16:10-11).

Hay profecías que se cumplirán más tarde: –?Los que hayan creído en Jesús tendrán un lugar junto él (Juan 14:3).

– Pero el juicio eterno también está preparado para los que no hayan aceptado la gracia de Dios (Apocalipsis 20:15).

¡Leamos y escuchemos la Palabra de Dios!

Josué 7 – Hebreos 9:1-14 – Salmo 127 – Proverbios 28:1-2
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En la escuela de Dios

Martes 17 Noviembre

Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
1 Pedro 1:7

En la escuela de Dios

Había planificado mi viaje desde hacía meses, pero un accidente acabó con mis planes, pues me fracturé una pierna y tuve que estar inmovilizado varias semanas. Al permitir un acontecimiento desagradable en mi vida, el Señor me obliga a pedirle ayuda. Me responde, y así no solo hace que mi fe sea más sólida, sino que me da un conocimiento vivo de sí mismo, que nunca hubiese podido adquirir de otra manera.

Hay que llorar para conocer a Aquel que consuela, inquietarse para descubrir a Aquel que tranquiliza, estar en peligro para encontrar a Aquel que protege y libera. En el cielo, donde no habrá más tristeza, ni obstáculo que superar, ni enemigo que vencer, ya no tendré la oportunidad de encontrar en Jesús a Aquel que es la respuesta a todas mis necesidades.

A través de mis necesidades aprendo a conocer a Cristo, su poder, su amor y su interés por mí. Esta es probablemente la explicación de la mayoría de mis pruebas. Sí, la vida cotidiana, por sus propias dificultades, es una escuela irremplazable. Me permite adquirir un conocimiento experimental de mi Señor Jesucristo, conocimiento que producirá una alabanza eterna. Aprendo a conocer “la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10), uno de los temas del cántico que será entonado en el cielo por todos los que Cristo redimió.

Así, cuando mi vida en la tierra termine, en el cielo no me recibirá un Señor lejano, sino un Salvador amado, un Amigo conocido.

Josué 6 – Hebreos 8 – Salmo 126 – Proverbios 27:23-27
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Facsímiles

Lunes 16 Noviembre


No se alabe… el rico… en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en… conocerme… dice el Señor.
Jeremías 9:23-24

Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana.
Salmo 39:6

Facsímiles

Jonatán tenía 10 años y poseía una colección de sellos de correos, de la cual estaba muy orgulloso. Pero un día notó que varios de ellos, muy caros en el catálogo, llevaban una inscripción con letras muy pequeñas: «facsímil». No sabía qué significaba esto, pero dicha palabra despertó cierta inquietud en él. Entonces le preguntó a un tío y este le explicó que esos bonitos sellos no valían absolutamente nada, solo eran reproducciones. De hecho, todos acumulamos bienes sin valor. Entonces, ¿cuáles son las verdaderas riquezas? Son las que proceden de la fe en Dios (Santiago 2:5)

Ser rico significa conocer a Dios, el Dios Salvador, y servirle con fidelidad. Ser rico es conocer a Jesucristo, el Hijo de Dios, como Salvador y como razón de vivir. Esta es la riqueza que no engaña, la única que podemos llevar al otro mundo, la que Dios exige para abrir las puertas del cielo a los que la poseen. Revisemos bien nuestras riquezas. ¿Tendremos solo «facsímiles»? Hoy, recibamos de la mano de Dios lo que él nos ofrece gratuitamente: las riquezas de la fe para ser salvo. ¡Todavía es tiempo, es urgente!

Además, podemos multiplicar estas riquezas espirituales. Jesús nos lo explica en la parábola del hombre noble que confía dinero a sus siervos con vistas a recoger el interés a su regreso de viaje (Lucas 19:11-27). Lo que la gracia de Dios produce en la vida de un cristiano también será contabilizado en el cielo, para su recompensa y para el gozo de su Señor.

Josué 5 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22
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La voz de Dios

Domingo 15 Noviembre

(Jesús) vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca.
Efesios 2:17

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.
Isaías 55:3

La voz de Dios

–Señor, ¿conoce usted el Evangelio?

–No me interesa… La vida ya es lo suficientemente complicada.

–Pero nuestro Creador nos habla por medio del Evangelio. ¿Quién puede, mejor que Dios, hablar de la vida?

–La religión no me interesa… ¡Todo eso está pasado de moda!

–La Biblia no habla de religión, sino de vida. Nos dice que después de la tumba no se acaba todo. Vale la pena tomar un poco de tiempo para saber, para abrir la Biblia y descubrir lo que Jesucristo dijo y qué propone: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Le habla de la vida eterna, ¿y usted dice que no le interesa? Jesús habla de perdón, de paz, de gozo, de esperanza, ¿y esto lo deja indiferente?

La vida que Jesús le propone no solo es interesante, sino fundamental. Millones de hombres y mujeres lo han experimentado. Por medio de las palabras de Cristo han discernido la voz de Dios. Muchos de ellos también se oponían o eran indiferentes al Evangelio. Algunos pensaban: «está pasado de moda», o «no me interesa». Pero luego descubrieron el mensaje de la verdad y todo cambió. Fueron interpelados por el amor de Dios, porque él nos amó al punto de enviar a su Hijo Jesús al mundo, “para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10).

Josué 4 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20
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Los nombres de los cristianos

Sábado 14 Noviembre


A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Hechos 11:26

Si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.
1 Pedro 4:16

Los nombres de los cristianos

Desde el comienzo de la Iglesia, los creyentes (los que creyeron en Jesucristo) fueron designados con diferentes nombres. El significado particular de cada uno de ellos nos ayuda a comprender hoy qué es un cristiano y cuál es su misión en la tierra.

– Cristianos: este nombre viene de Cristo. La primera característica del cristiano es reconocer a Jesucristo como Señor y creer en su resurrección (Hechos 11:26; 1 Pedro 4:16; Romanos 10:9). – Discípulos (Juan 8:31): ser discípulo es escuchar y seguir la enseñanza de Jesús, como los que lo siguieron cuando estuvo en la tierra. – Amigos (3 Juan 15): el Señor también llamó a los suyos sus amigos (Lucas 12:4; Juan 15:15). Todos los creyentes saben que Jesús los ama, y están unidos entre sí por un afecto de confianza y fidelidad. – Llamados (Judas 1): haber oído y respondido el llamado del Señor caracteriza a los cristianos. – Escogidos (Tito 1:1): los creyentes son aquellos a quienes Dios escogió según su conocimiento anticipado. ¡Qué dignidad les confiere esto! Por lo tanto, son responsables de honrar al Señor. – Hermanos (Hechos 9:30): el Señor mismo nos llama sus hermanos (Juan 20:17), así que todos los creyentes son hermanos y hermanas. Es la familia de la fe, que conoce a Dios como Padre. – Santos o santificados (Hechos 9:13): los creyentes han sido separados para Cristo; ya no forman parte del mundo, sino que pertenecen al Señor. – Fieles (Efesios 1:1): perseveran en la fe, en la comunión cristiana. Permanecen firmes ante la persecución.

Josué 3 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18
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Creer en la resurrección de Jesús

Viernes 13 Noviembre

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y… fue sepultado, y… resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y… apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez. 1 Corintios 15:3-6

Creer en la resurrección de Jesús

El objetivo del Evangelio no es dar una enseñanza para ayudar a la gente a «conducirse bien» o para alcanzar la felicidad. El Evangelio es la presentación de hechos que tienen un alcance espiritual eterno para cada hombre. La fe cristiana no es una filosofía ni una moral; es aceptar hechos: la vida de Jesús en la tierra, su muerte en la cruz, su resurrección y su ascensión al cielo a la diestra de Dios el Padre. También es vivir a diario lo que creo.

Los evangelios son el relato de testigos que siguieron a Cristo, o de personas que obtuvieron información concreta de los primeros testigos sobre lo que sucedió. También existen algunos textos escritos por los historiadores romanos o judíos no cristianos de aquel tiempo. Pero para el cristiano, el conocimiento histórico de Jesús está documentado con la mayor fidelidad en los cuatro evangelios.

Sin embargo, saber que Jesús existió realmente no basta para ser un cristiano en el verdadero sentido de la palabra. Para pertenecer a Cristo, para ser salvo por él, debo creer que él murió y resucitó por mí.

Los primeros discípulos no creían que Jesús resucitaría, sin embargo, él les había anunciado esto varias veces. Lloraron su muerte hasta que Jesús se apareció a ellos vivo, comió con ellos y les explicó el significado de su muerte y su resurrección. Esto también es lo que cada hombre debe experimentar por medio de la fe: Jesús, el Hijo unigénito del Dios vivo, ¡resucitó realmente!

Josué 2 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Una verdadera fe

Jueves 12 Noviembre

¿Quién es aquel que se atreve a acercarse a mí? dice el Señor.
Jeremías 30:21

No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros… El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
Éxodo 14:13-14

Una verdadera fe

Desde la antigua Persia y en diferentes épocas, dos siervos de Dios fueron enviados a Jerusalén, e hicieron el mismo recorrido de unos 800 kilómetros. En sus misiones estuvieron expuestos a los ataques de los ladrones de aquella época.

– Esdras no pidió una escolta real, pues había dicho al rey: “La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan” (Esdras 8:22). Confió totalmente en Dios, sin desconocer los riesgos que ese largo viaje conllevaba. “Publiqué ayuno… para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños” (v. 21). ¿Esdras fue razonable? Dios respondió a su fe: “Dios… nos libró de mano del enemigo y del asechador en el camino” (v.?31). ¡Qué ejemplo notorio de una fe valiente!

– 60 años más tarde Nehemías, ministro del rey de Persia, después de haber orado fervientemente a Dios, obtuvo la autorización del rey para ir a Jerusalén llevando cartas para las autoridades locales. Así pudo conseguir diferentes ayudas para la obra de Dios y para el bien de su pueblo. Además el rey le dio una escolta militar (Nehemías 2:7-9).

Estos ejemplos nos muestran que Dios reconoce la fe sincera que descansa en él, y responde. Esdras no actuaba con presunción, sino con confianza. Y la fe de Nehemías, aunque distinta de la de Esdras, no dependía de la ayuda del rey, sino solo de Dios. Estos ejemplos nos animan a confiar siempre en nuestro Dios.

Josué 1 – Hebreos 4 – Salmo 121 – Proverbios 27:13-14
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Fundido en el cañón

Miércoles 11 Noviembre

(Jesús dijo a sus discípulos:) Aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.Juan 16:2-3

No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.Juan 3:17

Fundido en el cañón

Si usted visita el castillo de Haut-Koenigsbourg en Alsacia (Francia), verá varios cañones del siglo XVI (16). En uno de ellos, muy cerca del orificio por donde se introducía la mecha, se puede ver, fundida en relieve, una representación del Cristo crucificado. ¿Era un amuleto para una batalla en la que se temía perder la vida? ¿O se pretendía tener a Cristo de su lado? ¡Qué incoherencia asociar a Cristo crucificado con tal instrumento de muerte!

Durante toda su vida, Jesucristo mostró concretamente un amor y una gracia que la maldad de los hombres no pudo quebrantar. Ni siquiera se defendió cuando fue clavado en la cruz. Un cañón está hecho para matar y destruir, pero la misión de Jesucristo fue salvar y sanar.

Un crucifijo fundido en la masa de un cañón evoca las «guerras santas» llevadas a cabo en el nombre de Cristo. Todas ellas mostraron un total desconocimiento del carácter y misión de Cristo. Durante su vida en la tierra, Jesús nunca se involucró en los conflictos que sacudían a Israel. Su vida fue, constantemente, la expresión del amor divino hacia todos. No puso resistencia cuando fueron a prenderlo. Se dejó clavar en la cruz, pues sabía que su muerte era necesaria para que nosotros pudiésemos tener la vida eterna.

El mensaje de Jesús fue: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). “Como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34).

Deuteronomio 34 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

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¿Por qué existe el sufrimiento?

Martes 10 Noviembre

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Salmo 51:17

Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.
Lamentaciones de Jeremías 3:57

¿Por qué existe el sufrimiento?

El sufrimiento está presente en el mundo. Parece difícil relacionarlo con el amor y la bondad de Dios. El sufrimiento, físico o moral, a veces tiene relación directa con una falta; pero en la mayoría de los casos estas aflicciones no son una consecuencia de un pecado, del que alguien fuera responsable. Entonces, ¿el sufrimiento proviene de Dios? ¿Por qué Dios no acaba con él?

La Biblia nos enseña lo siguiente: en el huerto de Edén Dios había preparado todo para que el hombre pudiese llevar una vida feliz. Dios creó al hombre responsable, y la primera pareja humana le desobedeció deliberadamente escuchando al diablo. El hombre dio la espalda a Dios. ¿Cómo puede el hombre hacer responsable a Dios de lo que le sucede? El pecado entró en el mundo, y con él la muerte. Entonces Satanás pasó a ser “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31).

Es cierto que hay muchas guerras, enfermedades y epidemias. ¡Son las consecuencias del extravío del hombre! Dios emplea estos medios para detener a los hombres que van por el camino de la perdición. Él no quiere condenarlos, sino salvarlos. Dios es soberano y “no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres” (Lamentaciones 3:33).

Nunca olvidemos que Dios nos ama. Él envió a su Hijo Jesucristo, quien llevó sobre sí mismo nuestros pecados muriendo en la cruz. Dios nos ofrece su perdón, la salvación y la vida eterna. “Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20). Usted que sufre, y que tal vez no comprende el porqué, acuda a Dios y cuéntele sus penas con confianza.

Deuteronomio 33 – Hebreos 2 – Salmo 119:169-176 – Proverbios 27:9-10
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Mis pecados fueron borrados

Lunes 9 Noviembre

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros… ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos… heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados… santificados… justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
1 Corintios 6:9-11

Mis pecados fueron borrados

Carlos había tenido una juventud disoluta, pero cuando se convirtió a Jesucristo pasó a ser un ferviente predicador del Evangelio. Una tarde, al entrar al salón donde iba a predicar, alguien le dio un papel en el que decía: «Eres un hipócrita. Te voy a refrescar la memoria. Recuerda esto… aquello… ¿Vas a tener la osadía de levantarte en esta sala para predicar?».

El golpe fue brutal. Carlos subió al estrado, abrió su Biblia y leyó: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15). Hizo una pausa y empezó diciendo: «Amigos, cuando entré en la sala, alguien me entregó un mensaje. El autor, quien me conoce, me recuerda mi conducta escandalosa de otro tiempo. Tengo tres cosas que decirles:

– La primera es que él tiene la razón. Reconozco con vergüenza y tristeza los errores de mi juventud.

– La segunda es que todo está perdonado, pues si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos debido a la obra que Jesús cumplió en la cruz.

– La tercera es que, si Dios puede perdonar a alguien tan culpable como yo, no hay nadie que sea un pecador demasiado grande para no obtener el perdón divino…».

La Biblia nos dice: “Y a vosotros, estando muertos en pecados… os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Colosenses 2:13).

Deuteronomio 32:29-52 – Hebreos 1 – Salmo 119:161-168 – Proverbios 27:7-8
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