Un regalo para la novia

Jueves 8 Octubre

(Acsa pidió a su padre:) Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev (tierra seca), dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Jueces 1:14-15

(Jesús dijo:) Pedid, y se os dará… Porque todo aquel que pide, recibe.
Lucas 11:9-10

Un regalo para la novia

Hace algunos milenios, Caleb casó a su hija Acsa. Según la petición de ella, ofreció a los recién casados un terreno bien expuesto al sol. Pero Acsa quería más, pues amaba el país que Dios les había dado. Por ello dijo a su Padre: “Dame también fuentes de aguas”. Y Caleb le dio “las fuentes de arriba y las fuentes de abajo”. Así, este terreno bien ubicado sería regado y podría dar abundantes cosechas.
La petición de esta joven fue muy sabia. Sin agua, su tierra podría quemarse debido al sol. Era absolutamente necesario que tuviera fuentes de aguas, sin estas nada crecería.
Jóvenes parejas cristianas, Acsa les enseña una lección. El agua es una imagen de la Palabra de Dios. Quizás ya tengan «una tierra bien soleada» o, dicho de otra manera, tienen todo, les va bien en su vida conyugal. Pero, ¿han pensado en las fuentes de agua? ¿La Palabra de Dios es para ustedes el elemento indispensable para evitar la sequía espiritual, que se instala rápidamente en nuestro corazón y en nuestro hogar? Sin la lectura regular de la Biblia, su vida con el Señor perderá su frescor y acabará por no llevar más fruto. Para que su hogar y su familia prospere, pidan valientemente a su Padre celestial sus aguas abundantes. Él les ha reservado “las fuentes de arriba”, es decir, las maravillosas promesas que el creyente posee en Cristo, quien está en el cielo; y también “las fuentes de abajo”, la presencia de Jesús con nosotros y por nosotros en todas las circunstancias de nuestra vida en la tierra.

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29
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Jesús está vivo (2)

Miércoles 7 Octubre


Ha resucitado el Señor verdaderamente.
Lucas 24:34


La verdad… está en Jesús.
Efesios 4:21


Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.
Juan 4:42


Jesús está vivo (2)


Christian sigue contando: «Mi familia y la de mi hermano nos reunimos en un chalé alpino de Francia para las fiestas de Navidad. Allí mi hermano me dio un evangelio de Juan. Lo leí en la cocina cuando todos estaban acostados. A menudo había utilizado una Biblia mientras estudiaba inglés en la universidad. Pero para mí, la Biblia solo era un libro más. ¡Sin embargo aquella noche cada palabra sobresalía del texto, tomaba vida y se apoderaba de mi corazón! Esta lectura ya no era intelectual, sino viva: me parecía posible tener una relación con Dios.

El día siguiente era domingo. Fuimos a una pequeña iglesia evangélica de un pueblo vecino, en donde escuché a personas que venían de un contexto muy modesto dar gracias a un Dios vivo.

¡Qué contraste con esta búsqueda de una realidad totalmente impersonal y que nunca había alcanzado! Lloré muchísimo… ¡Jesús vino a morar en mi corazón! Cuando regresé decía a todo el mundo: «¡Está vivo, Jesús está realmente vivo!». Para mí, Jesús de Nazaret ya no era solo un personaje histórico, comprendí que él vive.

Desde ese día, cuando creí que Jesús murió en la cruz por mis pecados, he recibido el perdón de Dios. Hace 40 años que conozco a Jesús, he tenido muchas pruebas, pero estas no han alterado el gozo y la seguridad de la vida que él me dio, y que también les ofrece hoy».

Christian C.


“Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).


Deuteronomio 2 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27
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¿Desconectarse? (1)

Martes 6 Octubre


Di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…


Eclesiastés 1:13


¿Desconectarse? (1)


«Nací en Francia en 1941; mis padres eran ateos. Crecí sin ninguna enseñanza religiosa. Sin embargo, mi hermano y yo nos hacíamos muchas preguntas sobre el sentido de la vida. Durante nuestros estudios, mi hermano me prestó unos libros sobre el hinduismo y el budismo. La vida de Buda me fascinaba; yo deseaba ardientemente esa liberación interior que él parecía haber obtenido. También leía muchos libros esotéricos, trataba de practicar la meditación, la respiración alterna… En fin, hacía una mezcla de diversas cosas y ninguna me satisfacía a largo plazo…

Me casé y tuve dos hijos. Tenía todo para ser feliz, pero a pesar de ello estaba cada vez más desesperado en mi búsqueda espiritual. Había que desconectarse, pero la desconexión, ¿no es lo contrario a la vida, un camino de muerte? Hoy comprendo por qué en esa época pensaba en suicidarme. La desconexión en realidad solo provocaba en mí el deseo de muerte, que me invadía cada vez más.

¡Jesús me sacó de lo profundo de ese foso! Hacía dos años que mi hermano me escribía desde Grenoble, para decirme que había encontrado a Cristo, a raíz del testimonio de uno de sus compañeros. Pero yo no quería oír hablar del cristianismo; despreciaba a Jesús. Sin embargo, poco a poco una luz de esperanza nació en mí. ¿Y si mi hermano tenía razón? De todas formas no tenía nada que perder y, por qué no, algo que ganar».

Christian C. (mañana continuará)
Deuteronomio 1:19-46 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26
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Directo a la papelera

Lunes 5 Octubre


(Jesús dijo:) Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.
Juan 6:63-64


Directo a la papelera


Cada vez que unos amigos cristianos visitaban cierta familia, le dejaban un folleto evangelístico, el cual iba directo a la papelera. En esa casa no querían saber nada de Dios. Pero la persona que hacía el aseo, intrigada al ver esos folletos intactos, empezó a recogerlos y a leerlos. Dios tocó su corazón, recibió su Palabra como la verdad, y así aprendió a conocer a Dios por medio de Jesucristo.

Dios invita a todos los hombres: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra” (Isaías 45:22), pues Cristo “murió por todos” (2 Corintios 5:14). Unos rechazan la invitación divina, otros la reciben a través de las situaciones más inesperadas. Así, el mundo está dividido en dos categorías: los que no creen y los que creen, los que todavía están en sus pecados y los que ya no están bajo la esclavitud del pecado, los que van por el camino que los conduce al juicio eterno y los que avanzan hacia el cielo.

Este relato animará a los que desean anunciar el Evangelio. El Dios que dijo: “Mi palabra… no volverá a mí vacía” (Isaías 55:11) es fiel. Nosotros debemos sembrar la Palabra de Dios desde la mañana hasta la tarde (Eclesiastés 11:6). Nuestros esfuerzos son muy débiles, a veces pueden parecer inútiles, pero la nueva vida viene de Dios. Confiemos en él para que esta semilla del Evangelio caiga en un terreno preparado, germine y lleve fruto.

“El sembrador salió a sembrar… parte (de la semilla) cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mateo 13:3, 8).

Deuteronomio 1:1-18 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22
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Pescador de hombres

Domingo 4 Octubre

Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador… Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.Lucas 5:810

Pescador de hombres

Lucas 5:1-11

Pedro había pescado en vano toda la noche con sus compañeros. Por la mañana, mientras limpiaba sus redes, Jesús se le acercó y le pidió que llevase su barca a aguas profundas y echase las redes. Pedro respondió: “Maestro… nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Creyó y obedeció lo que Jesús le dijo. Entonces atraparon tantos peces que las redes se rompían.

¿Pedro simplemente dio las gracias a Jesús y continuó su trabajo? ¡No! Algo profundo se produjo en su interior. Por medio de dicho milagro comprendió que este hombre, Jesús, al que los peces obedecían, era Dios mismo. Su conciencia fue alcanzada, supo que sus faltas lo hacían indigno de permanecer en la presencia de Jesús y le pidió que se alejase de él: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Pero al mismo tiempo se echó a sus pies y reconoció su estado. Jesús no se fue, no lo dejó en esa situación, sino que le dijo: “No temas”, y dio la paz a su conciencia: Pedro supo que había sido perdonado. Era un hombre liberado, justificado.

La gracia de Dios va más lejos; no solo perdona, sino que enriquece. Jesús encomendó a su discípulo una misión espiritual: “Desde ahora serás pescador de hombres”. Pedro anunciaría el Evangelio y llevaría muchas personas a la fe: «pescaría» hombres. Dejando su actividad de pescador en el lago, se convirtió en un siervo de Dios; dejó todo para seguir a Jesús.

Leemos en Hechos 2:14 a 41 acerca de una gran “pesca” de hombres por Pedro guiado por el Espíritu Santo.

Amós 8-9 – Judas – Salmo 110 – Proverbios 24:19-20© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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El combate cristiano (5): un escudo eficaz

Sábado 3 Octubre


Tenemos lucha… contra principados… contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Efesios 6:12


Resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Santiago 4:7


El combate cristiano (5): un escudo eficaz


Entre las piezas que constituyen la armadura de Dios, el cristiano es invitado a tomar “sobre todo… el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16).

¿Cuáles son esos dardos? Son pensamientos que Satanás hace penetrar en nuestra mente, para llevarnos a dudar de Dios y de su Palabra.

Esos dardos son “de fuego”, lo cual hace que sean muy peligrosos. Un pequeño fuego, si lo dejamos propagar, puede provocar un gran incendio. Asimismo, si toleramos un pensamiento de duda, este nos lleva a otro, y puede conducirnos a un gran desconcierto. Necesitamos, pues, mucho ese escudo de la fe.

Tomar ese escudo significa creer a Dios sin reserva. Es responder firmemente, como Jesús cuando fue tentado por Satanás: “Vete, Satanás, porque escrito está” (Mateo 4:10). Es decir, como el apóstol Pablo en medio de la tempestad: “Yo confío en Dios” (Hechos 27:25).

Cristianos, a partir del momento en que un pensamiento de duda relacionado con la bondad de Dios, con su sabiduría, su justicia o su amor se presenta, rechacémoslo enérgicamente. Opongámonosle con el argumento de la fe: “Escrito está”.

No tratemos de discutir o refutar los argumentos de Satanás mediante nuestra propia sabiduría, pues el adversario es poderoso y la derrota segura. El escudo de la fe es la única arma eficaz contra los argumentos del diablo. Es un arma probada, segura, eficaz, infalible. Dios afirma que con ese escudo podremos “apagar todos los dardos de fuego del maligno”.

Amós 6-7 – Filemón – Salmo 109:20-31 – Proverbios 24:17-18
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La Zona Cero

Viernes 2 Octubre


(Jesús) cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
Juan 19:17-18

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Hechos 4:12


La Zona Cero


Este fue el nombre que recibió, en 1945, el lugar donde tuvo lugar la primera prueba de explosión nuclear, en el estado de Nuevo México, Estados Unidos. Ese día los creadores del proyecto quedaron sorprendidos al ver el poder mortal de su invento. Algunas semanas más tarde, dos bombas atómicas borraron del mapa dos grandes ciudades japonesas. El mismo nombre fue dado al lugar donde estaban las torres gemelas de Nueva York, destruidas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Estos dos acontecimientos marcaron la historia y conllevaron modificaciones notables en el ámbito geopolítico.

Pero, ¿sabe usted que existe otra Zona Cero? Quizá la olvidemos, pero es mucho más importante que las dos anteriores. Se trata de la colina de Gólgota, al lado de Jerusalén, donde fue crucificado Jesús, el Hijo de Dios, hace unos veinte siglos. Aquel día, la humanidad rechazó el mensaje del amor divino, pero ese mismo día Jesucristo dio su vida para salvar la vida de los que depositan su confianza en él. Llevó sus pecados y sufrió el castigo de parte de Dios.

Dividimos el tiempo en dos periodos: antes y después de Jesucristo. Así, desde hace dos mil años, Cristo ha sido el fundamento de la paz y del gozo de una multitud de hombres y mujeres. ¡Hoy también puede ser el fundamento de su vida! ¡Reflexione en ello, no deje de lado el acontecimiento más importante de la historia del mundo!

Amós 5 – Tito 3 – Salmo 109:6-19 – Proverbios 24:15-16
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En mi nombre

Jueves 1 Octubre


(Jesús dijo:) Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará… Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Juan 16:23-24

En mi nombre

¿Qué significa pedir en el nombre de Jesús? (Juan 14:13-14). Es mucho más que mencionar su nombre al finalizar nuestra oración. Para poder orar en el nombre de Jesús, es necesario que el que ora conozca personalmente al Señor y pueda orar como de su parte, como si el Señor mismo hiciese la petición a Dios. La expresión «en nombre de» significa que hablamos o actuamos de parte de tal persona, es decir, actuamos en su lugar, según su voluntad.

Cuando Jesús estaba en la tierra, los discípulos oraban a Dios sin mencionar el nombre del Señor. Luego el Señor Jesús enseñó una nueva manera de orar: la oración al Padre en su nombre. Esta oración pone en evidencia la unión estrecha, íntima, del Señor con los creyentes. El Señor Jesús siempre hace la voluntad del Padre. Orando al Padre en el nombre de Jesús asociamos el Señor a nuestra petición, presentada como aprobada por él. Oramos para dar gracias a Dios, para buscar su voluntad y recibir la fuerza para obedecerle y honrarlo.

Mencionar el nombre del Señor no es una obligación, sino un privilegio, pues sabemos que recibimos todo de parte del Padre de nuestro Señor Jesucristo. Buscar su voluntad, esforzarnos en hacer lo que le agrada, debería caracterizar nuestra conducta para orar sinceramente en el nombre del Señor.

Una de las claves de la oración también es comprender que tenemos intereses comunes con el Padre y con su muy amado Hijo, mientras esperamos su regreso: la difusión del Evangelio, el consuelo y la edificación de los creyentes, el bien de su Iglesia.

Amós 3-4 – Tito 2 – Salmo 109:1-5 – Proverbios 24:13-14
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Un vendaje improvisado

Miércoles 30 Septiembre


Curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
Jeremías 6:14

El Señor… sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
Salmo 147:2-3

Un vendaje improvisado

Al final del día me hice una profunda herida con el filo de una herramienta. Tenía prisa; una cura rápida debería bastar para proteger la herida… Pero pronto la infección se extendió bajo este vendaje improvisado.

A menudo sucede lo mismo en el ámbito espiritual. La herida hace referencia al pecado que nos alcanza a todos. Podemos vendarla ligeramente, para tratar de disciplinarnos y de escoger mejores orientaciones. También podemos confiar en una religión que promete una paz que descansa en diferentes creencias de ciertos jefes religiosos. O incluso podemos esforzarnos en olvidar el problema, al igual que una venda esconde una herida.

Pero el profeta Jeremías concluye: “No hay paz”. El remedio es incluso peor que el mal, pues favorece la propagación de la infección. Quizá tratemos de convencernos de que al final todo se solucionará: «Veamos, no soy peor que otro; el buen Dios seguramente terminará salvándome». Esta actitud tiene el gran inconveniente de estar en oposición a lo que declara la Palabra de Dios: “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

La única manera de ser sanado, salvo, es depositar su confianza en Jesucristo, el divino médico del alma. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” (Salmo 103:3).

Amós 1-2 – Tito 1 – Salmo 108:7-13 – Proverbios 24:11-12
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¡Vuelve!

Martes 29 Septiembre


Vuélvete… dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo… Reconoce, pues, tu maldad… Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres el Señor nuestro Dios.
Jeremías 3:12-13, 22

¡Vuelve!

¿He desobedecido al Señor? ¿Me he alejado de él? ¿Una falta pesa en mi conciencia? Este urgente llamado de Dios se dirige a mí: ¡Vuelve!

Volver es la única solución, sea cual sea la gravedad de la falta que me agobia. Volver a Dios significa reconocer ante él mis errores y juzgar su origen. Puedo volverme a Dios mediante la oración, la lectura atenta de su Palabra, y quizá con la ayuda de cristianos.

A veces pensamos que el amor de Jesús depende de nuestro amor por él; y tememos volver a él cuando le deshonramos. Nos imaginamos que Dios está enojado contra nosotros y que debemos rescatarnos mediante nuestro arrepentimiento o por medio de obras. ¡Es un error! Dios nos ama, independientemente de lo que hayamos hecho. Puede estar triste por nuestra conducta, pero nunca irritado.

¿Qué espera de nosotros cuando cometemos una falta? Que la reconozcamos comprendiendo que Cristo ya sufrió para que seamos perdonados. Podemos volver a él inmediatamente, con humildad y confianza. Él siempre nos espera. Cuanto más tiempo estemos alejados de él, más difícil será nuestro retorno. ¿Por qué? Porque si permanecemos en ese estado, nuestra conciencia se embota y nuestro corazón se endurece.

El objetivo de Satanás, el enemigo, es que pasemos a la ligera nuestras faltas, o, al contrario, nos hace creer que todo está perdido. Así logra su objetivo: que no volvamos a tener una buena relación con Dios.

Lamentaciones 5 – Filipenses 4 – Salmo 108:1-6 – Proverbios 24:10
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