Pasar desapercibido

Sábado 29 Agosto
Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
Pasar desapercibido

En la sociedad hay mucha gente que pasa desapercibida. Como no hacen ruido, uno no se preocupa mucho por su opinión o sus aspiraciones. Pero aunque pasen inadvertidos para los hombres, una cosa es cierta: Dios los ve y conoce las circunstancias de su vida. “Desde los cielos miró el Señor; vio a todos los hijos de los hombres” (Salmo 33:13). “Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos” (Salmo 139:3). “Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba” o: ¿no lo ve el Señor? (Lamentaciones 3:36).

En el evangelio según Lucas, Zaqueo, un hombre de pequeña estatura, despreciado por sus contemporáneos debido a su profesión, se subió a un árbol para ver pasar a Jesús (Lucas 19:1-10). Y el Señor lo vio, como vio a la viuda echar al tesoro del templo “todo lo que tenía” (Marcos 12:44).

¿Se siente usted aislado, ignorado, incluso despreciado? ¡Vaya a Jesús! Él no rechaza a nadie. “No hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11Efesios 6:9).

Cualquiera que sea nuestro origen, nuestro color de piel, nuestro país, nuestra posición social, nuestra profesión, Dios declara que todos somos pecadores, “no hay diferencia” (Romanos 3:22). Y, cosa maravillosa, él ofrece su perdón a todos mediante la obra de Jesús en la cruz. Él nos dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Desde entonces, nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmo 34:15).

Identidad de la cristiandad

Viernes 28 Agosto
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios.
Identidad de la cristiandad

En 1973 el filósofo polaco L. Kolakowski (1927-2009) describía así la evolución de la cristiandad:

«La cristiandad parece ser presa del pánico, del miedo a encontrarse cada vez más en la posición de una secta aislada. Efectúa ensayos de adaptación insensatos, a fin de no ser engullida por sus enemigos. Trata de adoptar los colores de su entorno, con la esperanza de salvar su vida de esta manera. En realidad, así ella pierde su identidad, que consiste justamente en la separación entre lo que es santo y lo que es profano».

Esta crítica es justa: la cristiandad pierde su identidad, porque muchos de los que dicen ser cristianos, solo tienen el nombre de cristianos.

Y la gran trampa del diablo consiste en borrar la línea de demarcación entre el bien y el mal, como entre lo santo y lo profano.

En los discípulos de Jesucristo, al contrario, esta identidad era claramente visible: los reconocían porque “habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Cuando acababa de ser crucificado por los hombres, sus discípulos mostraban, por su actitud y sus palabras, su amor a su Salvador, y su semejanza con él.

Cristianos, redimidos de Cristo, despertémonos. Todo discípulo del Señor Jesús tiene en su vida motivaciones, objetivos y recursos diferentes a los de los inconversos. Es nacido de Dios, y su vida es la de un hijo de Dios. Por eso para él solo debería haber una voz con autoridad: la voz de Dios. Abramos la Biblia y leámosla, escuchémosla. No es una palabra de hombre, es la Palabra de Dios.

Justo delante de Dios

Jueves 27 Agosto
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿quién se endureció contra él, y le fue bien?
Justo delante de Dios

La mayoría de nosotros estamos convencidos de ser personas «de bien», ¿no es cierto? En todo caso, si me comparo con lo demás, ¡siempre descubro que hay peores que yo!

Pero la pregunta esencial, la primera de las preguntas que cada uno de nosotros debe resolver, es: ¿Qué piensa Dios de mí? Por cierto, puedo persuadirme de que Dios no existe, o pensar que en todo caso jamás tendré que ver con él, pero ¿estoy seguro de ello? Y si tuviera que encontrarme con Dios, ¿cómo ser aceptado por él? En la Biblia puedo constatar que efectivamente soy culpable delante de Dios. En consecuencia, seré condenado por él. Pero también aprendo que Dios, con un amor infinito, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para salvar a los que creen en él, para hacerlos justos. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos” (1 Pedro 3:18).

En lo que me concierne, el amor de Jesucristo, muerto y resucitado, se impuso a mí, me traspasó el corazón. Dio su vida por mí porque me amaba. Dios lo castigó en mi lugar, por amor a mí. Jesús es, pues, mi Salvador. Soy perdonado, justificado, estoy unido a él para siempre.

Y usted, ¿ha creído en el amor de Dios, el amor infinito de Jesucristo por usted? Aún hoy, él le invita a ir a él, a acercarse a él, a creer en él. Escúchelo, y entonces será perdonado, justificado delante de Dios. Usted conocerá la paz. Tendrá el gozo de ser su hijo amado, y de vivirlo desde ahora. ¿Puede rechazarse tal oferta?

El silencio de Sinaí

Miércoles 26 Agosto
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.
Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
El silencio de Sinaí

¡Cuán triste es la historia del Sinaí! (Éxodo 32). Moisés había subido a ese monte para recibir las palabras de Dios. Aarón, su hermano, estaba con el pueblo en la llanura, esperando su regreso. Cuarenta días de espera, de silencio, fue demasiado largo para ellos. Por eso Aarón hizo un becerro de oro, a la imagen de los dioses egipcios. Y proclamó que ese becerro de oro era su dios. ¡Hagamos fiesta!, propuso Aarón. Y mientras se divertían… Moisés descendió con las tablas de la Ley, ¡qué confusión para esos impacientes! En vez de esperar la respuesta que Dios iba a dar por medio de Moisés acerca de sus reglas de conducta, se volvió a la idolatría de Egipto.

¿Qué lección podemos sacar de esto, amigos cristianos? Si en un periodo de prueba y de silencio por parte de Dios yo busco la liberación según mis esquemas de pensamiento, en vez de esperar el socorro de Dios, no conoceré sus respuestas, porque estas llegan a través de la lectura paciente de su Palabra y en la oración. Entonces corro el riesgo de fabricar mis propias respuestas para llenar un silencio que me angustia. Pero colmar ese silencio con palabras que no son la respuesta de Dios no resuelve nada; al contrario, esto oscurece mi camino.

También es peligroso dar a otros una respuesta que no viene de Dios. A menudo deberíamos decir humildemente: «No sé. No sé por qué atraviesas tal prueba, tal desierto. Quizá pueda animarte, deseo avanzar contigo, orar por ti. Hay muchas cosas que no entiendo, pero quiero esperar contigo la respuesta que viene de Dios».

Andar en la noche

Martes 25 Agosto
El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Andar en la noche

En la epístola a los Romanos el apóstol Pablo nos dice que la vida cristiana puede compararse a un paseo en la noche, mientras esperamos el día. El amanecer está más cerca que cuando comenzamos este recorrido. Sin embargo, todavía no ha amanecido. Mientras tanto, debemos confiar en Dios para llegar sanos y salvos a nuestro destino. No podemos ver hasta el fin el camino que tenemos por delante, pero la Palabra de Dios es una lámpara a nuestros pies (Salmo 119:105), y confiamos en que Dios nos llevará a nuestro destino, porque “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). «La fe consiste en dar el primer paso, incluso si no se ve la escalera completa», dijo Martín Luther King.

La Biblia no pretende explicar cada aspecto de nuestra vida. Sin embargo, sabemos que Dios estará con nosotros a lo largo de nuestra existencia (Salmo 23). La presencia del Señor en nuestra vida vale más que una explicación detallada de todo. ¿Cómo podríamos nosotros, siendo simples criaturas limitadas, esperar tener una comprensión total de nuestra situación?

Cristianos, andamos por un sendero que nos conduce al cielo. Pero no estamos solos: Jesús nos precedió. Él alumbró el camino y nos acompaña en nuestro viaje, en cada etapa del recorrido. Incluso cuando atravesamos momentos difíciles, él está con nosotros. Tal vez no captemos todos los detalles del viaje, pero sabemos que él está con nosotros, a nuestro lado, en nuestro progreso.

No hay cambio

Lunes 24 Agosto
Se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno.
No hay cambio

Un director de televisión se expresaba así, con motivo de una nueva difusión: «Es una serie genial, llena de violencia, de sexo… Y lo más extraordinario es que eso apasiona a todo el mundo, a las personas de setenta años como a los jóvenes. ¡Una verdadera joya para un canal de televisión comercial!».

Esta declaración es significativa. Confirma que la humanidad no ha cambiado desde los días en que Dios decidió juzgar la tierra mediante el diluvio, debido a la violencia y la corrupción de la sociedad de entonces. Miles de años más tarde el hombre se felicita por ganar dinero explotando esas mismas inclinaciones del hombre. Definitivamente no hay cambio. La Biblia emplea una palabra terrible respecto al corazón del hombre: ¡perverso! (Jeremías 17:9).

¡Pero Dios tampoco cambia! Ante sus ojos el mal sigue siendo mal, y debe ser castigado: “Ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó” (Hechos 17:31). Este hombre es Jesús, su Hijo, enviado del cielo como un mensajero de amor, pero rechazado por los hombres, quienes incluso lo hicieron morir en una cruz. Dios lo resucitó y le confiará la ejecución del juicio, en una fecha que solo él conoce. Mientras tanto, “el Señor… es paciente… no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

Es tiempo para que cada persona tome conciencia de la inminencia del juicio. Es urgente ponerse bajo el abrigo aceptando la gracia ofrecida por Dios mediante la fe en Jesucristo.

Cuéntele todo

Domingo 23 Agosto
Esperad en él en todo tiempo… derramad delante de él vuestro corazón.
Le contaron todo.
El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
Cuéntele todo

Un padre de familia llevó su hijo, atormentado por un espíritu malo, a Jesús y le suplicó por él. “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”, preguntó Jesús. Entonces el padre dio todos los detalles: desde su infancia, este joven era atormentado por un espíritu mudo. Varias veces había tratado de matarlo, echándole en el fuego y en el agua. El padre concluyó su relato con un llamado desesperado: “Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”.

Jesús no hizo esta pregunta para enterarse del asunto. Él conocía la triste historia mejor que nadie. La manera cómo se dirigió al espíritu malo es una prueba de ello: el padre habló de un espíritu mudo, pero Jesús ordenó al espíritu “mudo y sordo” salir del muchacho. ¡Jesús sabe todo, él es el Dios poderoso a quien un espíritu, incluso sordo, está obligado a obedecer!

Pero por su pregunta, Jesús llevó a ese padre a contarle todo: los dramas del pasado, su ansiedad por la vida de su hijo, su desconcierto, su desesperación, y en fin, su incredulidad… El padre contó toda su angustia, y por último hizo este desgarrador llamado de auxilio. Jesús escuchó hasta el final. Por último dio la orden y liberó al joven.

Padres, este relato nos anima a contarle todo a Jesús. Hablémosle detalladamente de todas las preocupaciones que nos causan nuestros hijos. Nos invita con bondad a expresarle todo, aunque él conoce todo mejor que nosotros. ¡Nuestro Señor escucha, simpatiza, responde y libera!

Perder su despedida

Sábado 22 Agosto
Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida.
Perder su despedida

Hace algunos años, en pleno corazón de París, un desfile interminable avanzaba lentamente. Acróbatas, malabaristas, payasos y escuderos seguían una caravana cubierta de flores mientras una voz clamaba: «Quiero que riamos, quiero que bailemos, quiero que nos divirtamos como locos cuando me metan en el hoyo». Encabezando el cortejo, una carroza fúnebre, tirada por dos caballos blancos, se dirigía al cementerio. Un payaso famoso se había suicidado y había querido que su entierro fuera una fiesta. Al día siguiente un columnista escribió: «Él no se perdió su despedida». Pero, ¿estaba realmente seguro de ello?

En verdad, ¿quién quiere reírse de la muerte, de la de los otros como de la suya?

No se debe jugar con la muerte, porque es la sentencia que Dios pronunció sobre la humanidad marcada por el pecado. Lo que hace que la muerte sea particularmente solemne es que introduce al hombre en un estado que él no podrá cambiar más. El plazo de la gracia divina para todo ser humano se acaba con su último suspiro. La Biblia nos dice que la muerte es un enemigo para el hombre. Pero ella fue vencida, “sorbida… en victoria” (1 Corintios 15:54) por la muerte y la resurrección de Jesús, y un día ella no existirá más (Apocalipsis 21:4). Si creemos esto, no temeremos más a la muerte, y tampoco sentiremos la necesidad de desafiarla.

Para «tener una despedida gloriosa», es, pues, necesario prepararla durante su vida. Y esto solo puede hacerse teniendo un encuentro personal con Jesucristo, el Salvador.

Nadie, sino…

Viernes 21 Agosto
Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. (Jesús) entró, pues, a quedarse con ellos.
Nadie, sino…

Hace poco tiempo María se instaló en una casa para ancianos. Sus hijos y sus nietos fueron a visitarla. La alegría y el jolgorio llenaron su pequeña habitación; ella disfrutó mucho del cariño de los suyos. Pero al llegar la noche… todos se fueron. Sus ojos recorrieron la habitación y se detuvieron en las numerosas fotos. No, no había nadie más… Sin embargo, su mirada se detuvo en el versículo que había puesto bien visible en su mesa de noche: “Cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo” (Marcos 9:8). «Sí, pensó María con agradecimiento, por lo menos el Señor Jesús no se va a su casa en la noche. Mi querido Salvador siempre está conmigo, yo no estoy sola».

“A nadie consigo, sino a Jesús solo”: la experiencia de María también puede ser la del estudiante que al volver, después de un fin de semana en familia, encuentra sola su habitación; la del prisionero en su celda, lejos de los suyos; la de la viuda que piensa en su esposo ausente; y también puede ser la mía…

Todos tenemos momentos de soledad, a veces muy dolorosos. Uno puede sentirse solo incluso en medio de una multitud. Pero la promesa de Jesús está ahí, sin condiciones, para los suyos: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Jesús también conoció momentos de soledad; su ejemplo nos anima. Cuando todos los discípulos iban a abandonarlo, lo escuchamos decirles: “Me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:32-33).

Vida eterna

Jueves 20 Agosto
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Vida eterna

Recuerdo mi confusión cuando siendo niño asistí a un entierro y escuché al predicador declarar que el difunto tenía la vida eterna.

–¿Cómo es posible?, pensé. Tiene la vida eterna y sin embargo está muerto…

La vida eterna… Solo mucho más tarde comprendí lo que ella es. Dios la da a todos los que creen en el Señor Jesús, y no es una vida terrenal sin fin. Es una relación indestructible con Dios y con su Hijo Jesucristo, la cual no es interrumpida por la muerte del cuerpo. Al contrario, cuando un creyente deja este mundo, su relación con Dios cesa de estar marcada por las preocupaciones de su vida en la tierra. Ya está, y para siempre, con el Señor.

Luego comprendí que cuando la Biblia habla de los muertos, no es necesariamente de personas cuya vida terrenal se ha terminado. A menudo se trata de personas que no tienen ninguna relación con Dios. “Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:3-5).

Si no tengo relación con Dios, estoy muerto en mis pecados, mi destino es el juicio y la muerte eternos. En cambio, si he creído que Dios me amó al dar a su Hijo para librarme de mis pecados, entonces tengo la vida eterna y la esperanza de resucitar con Cristo.

Esta es la voluntad de Dios: “Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).