“Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.” Isaías 27:3.

13 de Junio
“Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.” Isaías 27:3.

a1Cuando el mismo Señor habla en Su propia persona, en vez de hacerlo a través de un profeta, la palabra tiene un peso peculiar para las mentes de los creyentes. El mismo Señor es el guardador de Su propia viña; no la confía a nadie más, sino que le presta Su propia atención. ¿Acaso no están bien guardados aquellos a quienes Dios guarda?

Hemos de recibir riegos de gracia, no sólo cada día y cada hora, sino “cada momento”. ¡Cómo hemos de crecer! ¡Cuán fresca y fructuosa ha de ser cada planta! ¡Cuán ricos racimos han de producir las viñas!

Pero los perturbadores se acercan: pequeñas zorras y el jabalí. Por tanto, el propio Señor es nuestro guardián, y eso lo hace a todas horas, tanto “de noche como de día”. Entonces, ¿qué podría dañarnos? ¿Por qué estamos temerosos? Él cuida, Él riega, Él guarda; ¿qué más necesitamos?

Dos veces en este versículo el Señor dice “Yo haré”. ¡Qué verdad, qué poder, qué amor, qué inmutabilidad encontramos en el grandioso “Yo haré” de Jehová! ¿Quién puede resistirse a Su voluntad? Si Él dice: “Yo haré”, ¿qué espacio hay para la duda? Con un “Yo haré” de Dios, podemos enfrentar a todas las huestes del pecado, de la muerte, y del infierno. ¡Oh, Señor, puesto que Tú dices: “Yo te guardaré”, yo replico: “yo te alabaré”!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola en tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío.” Deuteronomio 33:28.

12 de Junio
“E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola en tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío.” Deuteronomio 33:28.

a1Entre más habitemos solos, más seguros estaremos. Dios quiere que Su pueblo esté separado de los pecadores. Su llamado para ellos es: “Salid de en medio de ellos.” Un mundo cristiano es una gran monstruosidad que las Escrituras nunca contemplan. Un cristiano mundano está espiritualmente enfermo. Aquellos que transigen con los enemigos de Cristo pueden ser incluidos entre ellos.

Nuestra seguridad radica, no en hacer acuerdos con el enemigo, sino en habitar solos con nuestro mejor Amigo. Si hacemos esto, habitaremos en seguridad, a pesar de los sarcasmos, las calumnias, y los escarnios del mundo. Estaremos seguros de la funesta influencia de su incredulidad, su altivez, su vanidad y su inmundicia.
Dios también nos hará habitar confiados en aquel día cuando el pecado sea visitado en las naciones por medio de guerras y hambrunas.

El Señor sacó a Abram de Ur de los Caldeos, pero él se detuvo a medio camino. No tuvo bendición hasta que, habiéndose propuesto ir a la tierra de Canaán, llegó a la tierra de Canaán. Abram estaba confiado estando solo, incluso en medio de enemigos. Lot no estaba seguro en Sodoma aunque estuviera en un círculo de amigos. Nuestra seguridad radica en habitar aparte con Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No temas, pues no serás confundida.” Isaías 54:4.

11 de Junio
“No temas, pues no serás confundida.” Isaías 54:4.

a1No seremos confundidos por nuestra fe. Críticos mordaces pueden asediar las Escrituras sobre las que cimentamos nuestra fe, pero cada año el Señor hará más y más claro que en Su Libro no hay error, no hay exceso, y no hay omisión. No es un descrédito ser un simple creyente; la fe que mira únicamente a Jesús, es una corona de honor en la cabeza de cualquier hombre, y es mejor que una estrella sobre su pecho.

No seremos confundidos por nuestra esperanza. Sucederá exactamente como el Señor ha dicho. Seremos nutridos, conducidos, bendecidos y recibiremos descanso. Nuestro Señor vendrá, y entonces los días de nuestra aflicción llegarán a un término. ¡Cómo nos gloriaremos en el Señor que primero nos dio una esperanza viva, y luego nos dio aquello que esperábamos!

No seremos confundidos por nuestro amor. Jesús es para nosotros todo codiciable, y nunca, nunca, habremos de sonrojarnos por haberle entregado nuestros corazones. La visión de nuestro glorioso Bienamado justificará la más entusiasta adhesión a Él. Nadie reprochará a los mártires por haber muerto por Él. Cuando los enemigos de Cristo estén cubiertos de desprecio sempiterno, los amantes de Jesús se verán honrados por todos los seres santos, porque eligieron el vituperio de Cristo en lugar de los tesoros de Egipto.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.” Sofonías 3:13.

10 de Junio
“Ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.” Sofonías 3:13.

a1Ayer pensamos en los afligidos y en la pobre gente que el Señor ha dejado para que sea una simiente viva en un mundo muerto. El profeta dice de los tales que no harán injusticia ni dirán mentiras. De tal forma que, aunque no tenían rango ni riquezas que los protegieran, eran a la vez incapaces de usar esas armas en las que los inicuos ponen tanta confianza: no podían defenderse a sí mismos con el pecado ni con las sutilezas.

¿Entonces qué? ¿Serán destruidos? De ninguna manera. Ellos serán apacentados y dormirán, y no estarán simplemente libres del peligro, sino que vivirán tranquilos, sin temor del mal.

Las ovejas son criaturas muy débiles, y los lobos son terribles enemigos; sin embargo, en esta hora, las ovejas son más numerosas que los lobos, y la causa de las ovejas siempre está ganando, mientras que la causa de los lobos siempre está declinando. Un día los rebaños de las ovejas cubrirán las llanuras, y no quedará ningún lobo. El hecho es que las ovejas tienen un pastor, y esto les da forraje, protección y paz. “No habrá quien”—que quiere decir nadie, ya sea en forma diabólica o humana—“los atemorice”. ¿Quién atemorizará al rebaño del Señor cuando Él está cerca? Reposamos en verdes pastos, pues Jesús mismo es alimento y reposo para nuestras almas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.” Sofonías 3:12.

9 de Junio
“Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.” Sofonías 3:12.

a1Cuando la verdadera religión tiene la propensión a extinguirse entre los adinerados, encuentra un hogar entre los pobres de este mundo, ricos en fe. El Señor tiene incluso ahora un remanente fiel. ¿Soy yo parte de ese remanente?

Tal vez es debido a que los hombres son afligidos y pobres que aprenden a confiar en el nombre del Señor. El que no tiene dinero ha de probar lo que puede hacer con la confianza. Aquel cuyo nombre no es bueno para nada en su propia estimación, actuaría sabiamente si se apoyara en otro nombre, en el mejor de los nombres, en el nombre de Jehová Dios que siempre tendrá un pueblo que confía en Él, y este será un pueblo pobre y afligido. Aunque el mundo lo considere poca cosa, su permanencia en medio de una nación es el canal de indecibles bendiciones para esa nación. Aquí tenemos la sal preservadora que mantiene bajo control la corrupción que existe en el mundo a través de la concupiscencia.

Nuevamente surge la pregunta para cada uno de nosotros: ¿soy yo parte de ese remanente? ¿Estoy afligido por el pecado dentro de mí y por el pecado que me rodea? ¿Soy pobre en espíritu, pobre espiritualmente en mi propio juicio? ¿Confío en el Señor? Esto es lo principal. Jesús revela el nombre, el carácter y la persona de Dios; ¿estoy confiando en Él? Si es así, entonces estoy en el mundo para un propósito. Señor, ayúdame a cumplirlo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5.

8 de Junio
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5.

a1“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría”. No hay un “si” en este asunto, pues yo estoy seguro de que tengo falta de sabiduría. ¿Qué es lo que sé? ¿Cómo podría guiar mi propio camino? ¿Cómo puedo dirigir a otros? Señor, yo soy una masa de insensatez y no tengo ninguna sabiduría.

Tú dices: “Pídala a Dios”. Señor, ahora te la pido. Aquí, en el estrado de Tus pies, pido que se me otorgue sabiduría celestial para enfrentar las perplejidades de este día, ay, y también para las simplicidades de este día; pues yo sé que puedo hacer cosas muy estúpidas, incluso tratándose de asuntos sencillos, a menos que Tú me apartes del mal.

Te doy gracias porque todo lo que tengo que hacer es pedir. ¡Qué gracia es esta de parte Tuya, que sólo tengo que orar con fe, y Tú me darás sabiduría! Tú me prometes aquí una educación liberal, y eso, también, sin un tutor enojado, o un maestro reprensor. Esto, asimismo, Tú lo otorgarás sin cobrar un honorario; lo otorgarás a un necio que tiene falta de sabiduría. Oh Señor, yo te doy gracias por esa palabra positiva y expresiva: “Y le será dada”. Yo lo creo. Tú harás que, en este día, Tu bebé conozca la sabiduría escondida que quienes son carnalmente prudentes nunca aprenden. Tú me guiarás con Tu consejo, y después me recibirás en la gloria.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” Juan 10:28.

7 de Junio
“Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” Juan 10:28.

a1Nosotros creemos en la eterna seguridad de los santos. Primero, porque ellos le pertenecen a Cristo, y Él nunca perderá las ovejas que ha comprado con Su sangre, y que ha recibido de Su Padre.

A continuación, porque Él les da vida eterna, y si es eterna, bien, entonces es eterna, y no puede haber un término para esa vida, a menos que pueda haber un término para el infierno, y para el cielo, y para Dios. Si la vida espiritual pudiera extinguirse, entonces no sería manifiestamente vida eterna, sino vida temporal. Pero el Señor habla de vida eterna, y eso elimina efectivamente la posibilidad de un fin.

Observen, además, que el Señor dice expresamente: “No perecerán jamás.” En tanto que las palabras tengan un significado, esto garantiza a los creyentes, que no perecerán. La incredulidad más obstinada no puede quitar ese significado de esta frase.

Luego, para completar el asunto, Él declara que Su pueblo está en Su mano, y desafía a todos Sus enemigos a que lo arrebaten de allí. Ciertamente es algo imposible incluso para el demonio del infierno. Estamos seguros, puesto que estamos en la mano de un Salvador Omnipotente.

A nosotros nos corresponde desechar el miedo carnal así como la confianza carnal, y descansar tranquilamente en la palma de la mano del Redentor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.” Éxodo 11:7.

5 de Junio
“Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.” Éxodo 11:7.

a1¡Cómo!, ¿tiene poder Dios sobre las lenguas de los perros? ¿Puede impedir que los canes ladren? Sí, así es. Él puede impedir incluso que los perros egipcios acosen a las ovejas del rebaño de Israel. ¿Silencia Dios a los perros, y a los que son como perros en medio de los hombres, y al gran cancerbero a las puertas del infierno? Entonces prosigamos sin miedo en nuestro camino.

Él podría permitir que los perros muevan sus lenguas, pero paraliza sus colmillos. Podrían generar un ruido terrible, pero sin llegar a hacernos un daño real. Sin embargo, ¡cuán dulce es la tranquilidad! ¡Cuán deleitable es moverse en medio de los enemigos, y percibir que Dios los obliga a estar en paz con nosotros! Como Daniel en el foso de los leones, permanecemos incólumes en medio de los destructores.

¡Oh, que hoy, esta palabra del Señor para Israel se vuelva una realidad para mí! ¿Me aflige el perro? Se lo diré al Señor. Señor, al perro no le importan mis súplicas; háblale Tú la palabra de poder, y entonces tendrá que echarse. ¡Concédeme la paz, oh Dios mío, y permíteme ver Tu mano tan distintamente en esto, que perciba muy claramente la diferencia que Tu gracia hace entre mi persona y los impíos!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

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“Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe.” Malaquías 3:17.

4 de Junio
“Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe.” Malaquías 3:17.

a1El día vendrá en el que las joyas de la corona de nuestro grandioso Rey serán contadas, para comprobar que correspondan al inventario que Su Padre le entregó. Alma mía, ¿estarás tú entre las cosas preciosas de Jesús? Tú eres preciosa para Él, si Él es precioso para ti, y tú serás Suya “en aquel día”, si Él es tuyo en este día.

En los días de Malaquías, los escogidos del Señor estaban tan acostumbrados a conversar entre sí, que su propio Dios escuchaba su conversación. Le gustaba tanto que tomó notas de ella; sí, e hizo un libro con ella, que guardó en Su Oficina de Registros. Complacido con su conversación, también tenía Su complacencia en ellos. Haz una pausa, alma mía, y pregúntate: Si Jesús escuchara tu conversación, ¿estaría complacido con ella? ¿Es para Su gloria y para edificación de los hermanos? Responde, alma mía, y asegúrate de que estás diciendo la verdad.

Pero, ¡qué honor será para nosotros, ser considerados por el Señor como las joyas de Su corona! Todos los santos tienen este honor. Jesús no dice solamente “son míos”, sino, “serán míos”. Él nos compró, nos buscó, nos recogió, y nos ha forjado a Su imagen de tal manera, que seremos defendidos por Él con todo Su poder.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como ciervas, y en mis alturas me hace andar.” Habacuc 3:19.

3 de Junio
“Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como ciervas, y en mis alturas me hace andar.” Habacuc 3:19.

a1Esta confianza del hombre de Dios, es equivalente a una promesa; pues aquello de lo que la fe está persuadida, es el propósito de Dios. El profeta tuvo que atravesar los hondos lugares de la pobreza y del hambre, pero fue cuesta abajo sin resbalar, pues el Señor le dio apoyo. Luego fue llamado a los lugares altos de los montes del conflicto, y no estuvo más temeroso de subir que de bajar.

¡Vean, el Señor le proporcionó fortaleza! Es más, el propio Jehová era su fuerza. Piensen en eso: ¡el propio Dios Todopoderoso se convierte en nuestra fortaleza!
Noten que el Señor le dio también una base segura para apoyar sus pies. Las ciervas saltan sobre las rocas y los riscos sin perder nunca su apoyadero. Nuestro Señor nos dará gracia para seguir los más difíciles senderos del deber sin tropiezo. Él puede adecuar nuestro pie a los riscos, de tal forma que nos sentiremos muy cómodos allí donde, aparte de Dios, pereceríamos.

Uno de estos días seremos llamados a lugares todavía más altos. Hasta allá arriba vamos a escalar, incluso hasta el monte de Dios, hasta los lugares altos donde los seres resplandecientes están congregados. ¡Oh, qué pies son los pies de la fe, por los cuales, siguiendo al Ciervo de la Mañana, ascenderemos al monte del Señor!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.