“Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.” Nahum 1:13.

2 de Junio
“Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.” Nahum 1:13.

A los asirios se les permitió durante un tiempo oprimir al pueblo del Señor, pero llegó el tiempo de que su poder fuera quebrantado. De igual manera, muchos corazones son mantenidos en servidumbre por Satanás y se angustian agudamente bajo ese yugo. Oh, que para esos prisioneros de la esperanza, la palabra del Señor venga de inmediato, de acuerdo al texto: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.”

¡Vean: el Señor promete una liberación presente: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti”! Cree en una inmediata libertad y de conformidad a tu fe será hecho en esta misma hora. Cuando Dios dice: “ahora”, ningún hombre ha de decir: “mañana”.a1

Vean cuán completo ha de ser el rescate; pues el yugo no será quitado, sino que será quebrado, y las coyundas no serán desatadas, sino que serán rotas. Aquí tenemos un despliegue de la fuerza divina que garantiza que el opresor no regresará. Su yugo es quebrado, y ya no podemos ser doblegados otra vez por su peso. Sus coyundas son cortadas, y ya no pueden retenernos más. ¡Oh, hemos de creer en Jesús para una completa y sempiterna emancipación! “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Ven, Señor, y libera a Tus cautivos de conformidad a Tu palabra.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.” Eclesiastés 11:1.

1 de Junio
“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.” Eclesiastés 11:1.

a1No debemos esperar ver una inmediata recompensa por todo el bien que hagamos; ni tampoco debemos confinar nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan tener la probabilidad de producir una recompensa para nuestras labores. El egipcio arroja su semilla en las aguas de Nilo, acto que parecería ser un puro desperdicio del grano. Pero a su debido tiempo la crecida del río desciende y el arroz y los otros granos se hunden en el lodo fértil, y rápidamente la cosecha es producida. Hemos de hacer hoy el bien a los malagradecidos y a los impíos. Hemos de enseñar a los indiferentes y a los obstinados. Aguas improbables podrían cubrir un terreno esperanzador. En ninguna parte nuestra labor en el Señor será en vano.

Nuestra labor es arrojar nuestro pan en las aguas; corresponde a Dios cumplir la promesa: “Lo hallarás.” Él no permitirá que Su promesa falle. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será encontrada, y será encontrada por nosotros. Tal vez no suceda todavía, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Hemos de ejercitar nuestra paciencia; pues quizá el Señor la ejerza. “Después de muchos días”, dice la Escritura, y en muchos casos esos días se convierten en meses y años, y, sin embargo, la palabra sigue siendo verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; debemos preocuparnos por guardar el precepto, y guardarlo en este día.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33.

31 de Mayo
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33.

a1Las palabras de mi Señor son ciertas en lo relativo a la tribulación. Yo tengo mi porción de tribulación más allá de toda duda. El trillo no está colgado fuera del alcance, ni puedo esperar que sea guardado mientras yo permanezca en la era. ¿Cómo podría esperar sentirme en casa en el país del enemigo, o gozoso mientras estoy en el exilio, o confortable en un desierto? Este no es mi reposo. Este es el lugar del horno, y de la forja, y del martillo. Mi experiencia concuerda con las palabras de mi Señor.

Observo cómo me ordena que “tenga buen ánimo”. ¡Ay!, yo soy demasiado propenso a estar abatido. Mi espíritu se abate pronto cuando soy severamente afligido. Pero no debo ceder ante este sentimiento. Cuando el Señor me ordena que tenga ánimo, no he de atreverme a estar abatido.

¿Cuál es el argumento que Él utiliza para alentarme? Pues es Su propia victoria. Él dice: “Yo he vencido al mundo.” Su batalla fue mucho más severa que la mía. Yo todavía no he resistido hasta la muerte. ¿Por qué no tendría esperanza de vencer? Alma mía, observa que el enemigo ha sido vencido una vez. Yo lucho contra un enemigo derrotado. Oh mundo, Jesús ya te ha vencido; y en mí, por Su gracia, te vencerá otra vez. Por tanto, tengo buen ánimo, y entono himnos a mi Señor vencedor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Mateo 26:64

30 de Mayo
“Y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Mateo 26:64

a1¡Ah, Señor, Tú estabas en Tu estado de mayor humillación cuando fuiste presentado como un criminal delante de Tus perseguidores! Sin embargo, los ojos de Tu fe podían ver más allá de Tu presente humillación, hasta la gloria futura. ¡Qué palabras son estas: “Y además os digo, que desde ahora”! Yo quisiera imitar Tu visión anticipada, y en medio de la pobreza, o de la enfermedad, o de la calumnia, que pudiera decir: “y además os digo, que desde ahora”. En lugar de debilidad, Tú tienes todo el poder; en vez de vergüenza, tienes toda la gloria; en vez de escarnio, tienes toda la adoración. Tu cruz no ha disminuido el esplendor de Tu corona, ni la saliva ha estropeado la belleza de Tu rostro. Más bien, Tú eres más exaltado y honrado por causa de Tus sufrimientos.

Por tanto, Señor, yo quiero cobrar valor a partir del “desde ahora”. Quiero olvidar la presente tribulación recordando el triunfo futuro. Ayúdame, conduciéndome al amor de Tu Padre y a Tu propia paciencia, de tal forma que cuando sea escarnecido por Tu nombre, no sea bamboleado, sino que piense más y más en el “desde ahora”, y, por tanto, piense menos en el hoy. Pronto estaré contigo y contemplaré Tu gloria. Por lo tanto, no estoy avergonzado, sino que digo en lo íntimo de mi alma: “Y además os digo, que desde ahora”.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Marcos 1:17.

29 de Mayo
“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Marcos 1:17.

a1Únicamente viniendo en pos de Jesús podemos obtener el deseo de nuestro corazón, y ser realmente útiles para nuestros semejantes. ¡Oh, cómo anhelamos ser pescadores exitosos para Jesús! Quisiéramos sacrificar nuestras vidas para ganar almas. Pero somos tentados a probar métodos que Jesús nunca habría probado. ¿Cederemos ante esta sugerencia del enemigo? Si así fuera, podríamos chapotear en el agua, pero no sacaríamos nunca ningún pez. Hemos de ir en pos de Jesús si queremos tener éxito. Los métodos sensacionalistas, los entretenimientos, y cosas parecidas: ¿implica todo esto ir en pos de Jesús? ¿Podemos imaginar al Señor atrayendo una congregación mediante tales medios como los que son usados ahora comúnmente? ¿Cuál es el resultado de tales recursos? El resultado no es nada que Jesús tomará en cuenta en el último gran día.

Hemos de apegarnos a nuestra predicación como lo hizo nuestro Maestro, pues por este medio, las almas son salvadas. Debemos predicar la doctrina de nuestro Señor, y proclamar un Evangelio completo y libre; pues esta es la red en la que las almas serán pescadas. Debemos predicar con Su benignidad, valor, y amor; pues este el secreto del éxito con los corazones de los hombres. Hemos de trabajar bajo la unción divina, dependiendo del sagrado Espíritu. Así, viniendo en pos de Jesús, y no corriendo delante de Él, ni junto a Él, seremos pescadores de hombres.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y tú has dicho: Yo te haré bien.” Génesis 32:12.

28 de Mayo
“Y tú has dicho: Yo te haré bien.” Génesis 32:12.

a1Esta es la vía segura de prevalecer con el Señor en la oración: podemos recordarle humildemente lo que Él ha dicho. Nuestro Dios fiel nunca se retractará de Su palabra, ni la dejará sin cumplimiento; sin embargo, Él quiere que Su pueblo le pida y le recuerde Su promesa. Esto es un refrigerio para la memoria del pueblo, es un avivamiento a su fe, y una renovación de su esperanza. La palabra de Dios es dada, no para Su beneficio, sino para el nuestro. Sus propósitos están establecidos, y no necesita nada que lo obligue a Su designio de hacer el bien a Su pueblo; pero Él da la promesa para nuestro fortalecimiento y consuelo. Por esta razón Él desea que argumentemos la promesa, y que le digamos: “Tú has dicho.”

“Yo te haré bien” es justamente la esencia de todos los dichos misericordiosos del Señor. Hay un especial énfasis en la certeza. Él nos hará bien, un bien real, un bien duradero, sólo el bien y toda clase de bien. Nos hará bien, y esto es hacernos bien en el grado más alto posible. Él nos tratará como lo hace con los santos mientras estemos aquí, y eso es el bien. Pronto nos llevará para que estemos con Jesús y con todos Sus elegidos, y eso es un bien supremo. Con esta promesa en nuestros corazones, no hemos de temer al airado Esaú, ni a nadie más. Si el Señor nos hará bien, ¿quién podría hacernos daño?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.” 2 Pedro 1:8.

27 de Mayo
“Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.” 2 Pedro 1:8.

a1Si deseamos glorificar a nuestro Señor con muchos frutos, hemos de poseer ciertas cosas dentro de nosotros, pues nada puede salir de nosotros que no esté previamente dentro de nosotros. Debemos comenzar con la fe, que es el fundamento de todas las virtudes; y luego añadir diligentemente a la fe virtud, conocimiento, dominio propio y paciencia. Junto a todas ellas, hemos de tener piedad y afecto fraternal. Todas estas cosas juntas nos conducirán a producir con toda certeza, como fruto de nuestra vida, los racimos de la utilidad, y no seremos meros conocedores ociosos, sino hacedores reales de la palabra. Estas cosas santas no solamente han de estar en nosotros, sino que han de abundar, o seremos estériles. El fruto es el derramamiento de la vida, y hemos de estar llenos antes de que podamos desbordar.

Hemos observado a algunos hombres de considerables dotes y oportunidades que nunca han tenido éxito en hacer un bien real en la conversión de las almas; y después de un diligente escrutinio hemos concluido que carecían de ciertas gracias que son absolutamente esenciales para dar fruto. Las gracias de una utilidad real son mejores que los dones. Según es el hombre, así es su trabajo. Si queremos tener mayor utilidad, debemos ser mejores. Este texto debe ser una delicada insinuación para los profesantes estériles, y para mí también.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas.” Éxodo 23:25.

26 de Mayo

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas.” Éxodo 23:25.

a1

¡Qué promesa es esta! Servir a Dios, en sí mismo, es un excelso deleite. Pero ¡qué inmenso privilegio es que la bendición del Señor descanse sobre nosotros en todas las cosas! Nuestras cosas más comunes se vuelven benditas cuando nosotros mismos somos consagrados al Señor. Nuestro Señor Jesús tomó el pan y lo bendijo; he aquí, nosotros también comemos del pan bendito. Jesús bendijo el agua y la convirtió en vino: el agua que bebemos es mucho mejor para nosotros que cualquier vino con el que los hombres celebran; cada gota contiene una bendición. La bendición divina está en el hombre de Dios en todo, y permanecerá con él en todo momento.

¡Qué importa si sólo contamos con pan y agua! Pues se trata de pan y agua benditos. Pan y agua tendremos. Esto está implícito, pues tienen que estar allí para que el Señor los bendiga. “Se te dará tu pan, y tus aguas serán seguras.” Con Dios a nuestra mesa, no solamente pedimos una bendición, sino que tenemos una. No es sólo en el altar, sino también en la mesa, que Él nos bendice. Él sirve bien a quienes le sirven bien. Esta bendición de la mesa no es por deuda, sino por gracia. En verdad, hay una gracia triple: Él nos concede gracia para servirle, por Su gracia nos alimenta con pan, y luego, en Su gracia lo bendice.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Te abrirá Jehová su buen tesoro.” Deuteronomio 28:12.

25 de Mayo
“Te abrirá Jehová su buen tesoro.” Deuteronomio 28:12.

a1Esto se refiere primero a la lluvia. Él Señor la dará a su tiempo. La lluvia es el emblema de todos esos refrigerios celestiales que el Señor está presto a otorgar a Su pueblo. ¡Oh, que tengamos una lluvia copiosa que refresque la herencia del Señor!
Pareciera que pensamos que la tesorería de Dios únicamente puede ser abierta por un gran profeta como Elías, pero no es así, pues esta promesa es para todos los fieles de Israel, y, en verdad, para cada uno de ellos. Oh amigo creyente, “Te abrirá Jehová su buen tesoro.” Tú también puedes ver el cielo abierto, y meter tu mano y tomar tu porción, sí, y una porción para todos tus hermanos a tu alrededor. Pide lo que quieras, y no te será negado, si permaneces en Cristo, y Sus palabras permanecen en ti.

Todavía no has conocido todos los tesoros de tu Señor, pero Él los abrirá para tu entendimiento. Ciertamente todavía no has gozado la plenitud de las riquezas del pacto, pero Él dirigirá tu corazón hacia Su amor, y revelará a Jesús en ti. Únicamente el propio Señor puede hacer esto por ti; pero aquí está Su promesa, y si escuchas diligentemente Su voz, y obedeces Su voluntad, Sus riquezas serán tuyas en la gloria por Cristo Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo.” Josué 23:10.

24 de Mayo
“Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo.” Josué 23:10.

a1¿Para qué contar las cabezas? Un hombre que está con Dios es mayoría aunque hubiere mil en el bando contrario. Algunas veces nuestros ayudadores podrían ser demasiados para que Dios obre por medio de ellos, como sucedió con Gedeón, que no pudo hacer nada hasta no haber incrementado sus fuerzas gracias a que disminuyó sus números. Pero el ejército del Señor nunca es demasiado pequeño. Cuando Dios quiso fundar una nación, llamó únicamente a Abram y le bendijo.

Cuando quiso vencer al altivo Faraón, no usó ningún ejército, sino únicamente a Moisés y a Aarón. El “ministerio de un solo hombre”, según lo llaman ciertos sabios, ha sido usado mucho más por el Señor, que grupos entrenados con sus oficiales. ¿Acaso todos los israelitas juntos mataron a tantos filisteos como lo hizo Sansón solo? Saúl y sus ejércitos hirieron a sus miles, y David a sus diez miles.

El Señor puede dar amplias ventajas al enemigo y a pesar de ello vencerlo. Si tenemos fe, tenemos a Dios con nosotros, y, entonces, ¿qué son las multitudes de hombres? Un perro pastor puede pastorear un gran rebaño de ovejas. Si el Señor te envía, oh hermano mío, Su fuerza alcanzará Su propósito divino. Por tanto, descansa en la promesa, y sé valiente.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.